martes, 24 de febrero de 2026

Matriarcado no es lo contrario de patriarcado: Anna Boyé

Anna Boyé es antropóloga y fotoperiodista de Barcelona. Ella me escribió un email hace unos días para que le cediera este modesto (pero no pequeño, que ya lleva 15 años de entradas) espacio para dar a conocer su trabajo. Que ese sí que es grande. 

Así que tal cual:

 

« En los últimos veinte años he estudiado y viajado a seis sociedades matriarcales que hay en el mundo: comunidad bijagó en Guinea Bissau, comunidad minangkabau en Sumatra, comunidad mosuo en China, las juchitecas en México y las comunidades quero y huilloc en Perú.

Así nació Matriarcados, un proyecto etnográfico, fotográfico, pictórico y pedagógico para descubrir la naturaleza más profunda de estas sociedades. Matriarcado no es lo contrario de patriarcado, sino una manera más justa de organizar la vida.

Siempre he sentido la necesidad de entender el porqué de la grave discriminación que sufre la mujer. En esta búsqueda de conocimiento he encontrado sociedades donde las mujeres son reconocidas por su sabiduría, por la habilidad que muestran en la gestión de la economía, en el trabajo y en la organización de la sociedad y de la ley.

Mujeres que gobiernan sus vidas con la esencia de la justicia y la
complementariedad entre mujer y hombre. Comunidades donde el “ser” es más importante que el “tener”, el consenso organiza el grupo y la naturaleza es una maestra que guía. Cada comunidad es un poco diferente, en algunas, hombre y mujer van de la mano en todas las cuestiones de la vida, en otras a los hombres se los considera más sensibles, con una esencia menos preparada para tomar decisiones.

Desde hace 6 años organizo viajes antropológicos con un pequeño grupo de personas (6 ó 8) para visitar algunas de estas comunidades. Te presento, ahora, el que realizo este mes de abril del 2026. Una ruta a través de la cosmología inca y de las comunidades igualitarias quero y huilloc de Cuzco, Perú.

Concepto matriarcado


En el debate antropológico se recogen dos maneras de entender el concepto matriarcado. Por un lado, se ha interpretado como un sistema social donde las mujeres mandan y reproducen un esquema de organización social calcado del patriarcal. No se han encontrado datos etnográficos de la existencia de estas sociedades.

Por otro lado, los casi veinte años de investigación y estudio que he dedicado al proyecto matriarcados me lleva a descubrir unas comunidades matriarcales donde el papel de la mujer es central y estructura una manera de entender la vida desde la paz, el bienestar común y la importancia del grupo. No es, por tanto, lo contrario del patriarcado sino una manera diferente de socializarse.

Esencia matriarcal


Visitando estas sociedades matriarcales desde 2004 he aprendido que el sentido de la vida está relacionado con el amor, con la capacidad de dar y recibir, compartir con el grupo. Esta es la esencia que define nuestra especie.

En la sociedad capitalista y mercantil en la que vivimos, estos valores han quedado relegados, casi olvidados… y siento la necesidad de mostrar cómo se vive en estas comunidades donde quien eres es más importante que lo que tienes.

 

 

Viaje al Perú



Viaja a Perú en abril y conocerás la Cosmología Inca y las comunidades igualitarias Huilloc y

Quero que habitan en Cuzco de la mano de la antropóloga y fotoperiodista Anna Boyé.

Una aventura fascinante por la Cosmología Inca: el Valle Sagrado, Machu Picchu, la ciudadela de Ollantaytambo, Maras, el lago Titicaca... y por las comunidades igualitarias Huilloc y Quero. Una ruta hacia la sabiduría del pasado y hacia el corazón.

Son las últimas poblaciones andinas. Son pueblos antiguos del imperio inca. Hasta hace unos sesenta años vivían escondidos y protegían sus tradiciones.

Se basan en el “ayllu”, la casa, la familia o el conjunto de familias, donde la energía comunal de carácter femenino-masculino vive en un equilibrio casi perfecto; y en el “ayni”, la reciprocidad en el trabajo, en la siembra, en el cuidado de los animales, es el don de dar y recibir sin que intervenga el dinero, porque “todo es uno, todos somos”.

En las comunidades huilloc y quero mujer y hombre deciden en todas las cuestiones de la vida de mutuo acuerdo, porqué ambos son complementarios. El cuerpo de la mujer es muy respetado, porque muestra los misterios de la vida y la muerte, el presente ocupa el espacio del día.


Consideran que la madre tierra (pachamama), el papa Inti (el sol), las montañas, los animales, las plantas, el cielo y los seres humanos viven relacionados en profunda armonía.»

info: https://matriarcados.com/viaje-a-peru/

Contacta con Anna: 626815167 anaboye@gmail.com

https://matriarcados.com/ebooks-en-amazon/

https://matriarcados.com/bio-anna-boye-antropologa-y-fotoperiodista/

https://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2011/05/cuidando-la-vida-matriarcado.html

viernes, 13 de febrero de 2026

Sobre tu vida ilusionante: eufemismos en el mundo laboral.

«No basta despertar cuando amanece:
Hay que mirar al horizonte»

Antonio Machado.

"La satisfacción consciente singular y de tu relación con los demás, y la evidencia íntima del cuerpo. Son esos momentos a los que llamo pequeñas alegrías". 

Marc Augé, antropólogo.  

Cuenta la antropóloga, educadora e ingeniera Yayo Herrero en su último libro "Metamorfosis" algo que me ha llegado especialmente (aunque mucho de lo que escribe en este libro lo hace sobremanera). Antes de unas elecciones, tuvo la ocasión de hablar con una persona involucrada en la preparación de la campaña electoral de un partido. Yayo le expuso su preocupación por las múltiples crisis interconectadas y las respuestas distópicas que se ofrecían. Esta persona le respondió, entonces, que aún estando de acuerdo, existían estudios que afirmaban que ante un clima de desánimo se votaba mayoritariamente a la derecha, por lo que lo más sensato en ese momento era ofrecer mensajes positivos y esperanzadores. Proponer cosas que "importasen a la gente" y desarrollar una estrategia comunicativa "ilusionante". El problema, argumenta Yayo Herrero, es que las personas no somos tontas y tenemos capacidad para analizar las informaciones que recibimos y crear nuestras propias ideas al margen de los eslóganes bien calibrados para que una opción política aspire a convertirse en ganadores.

Pero es que precisamente la política reside en eso, en tener agencia: la capacidad de reflexionar conscientemente en las distintas direcciones que podría tomar tu propia sociedad, y poder tener la capacidad de ofrecer argumentaciones explícitas sobre por qué debería tomar un camino y no otro. 

Y supongamos que hablo de tu trabajo, y de cómo evolucionan los eufemismos
laborales para enmascarar las cada vez más numerosas realidades negativas. Supongamos que bajo la palabra "ilusionante", los directivos te envían un comunicado llamado 'Plan de equilibrio', y que en dicha misiva afectuosa, te explican que hay que equilibrar entre gastos e ingresos, y para eso, adoptar “medidas de choque”. El “choque ilusionante”, como los autos, trata de la reducción del gasto: del gasto de personal, de compras y de servicios. Nada dice de los ingresos de las administraciones públicas. Y mucho menos de la subida salarial y sobresueldos de los propios directivos. 

Y entre otras medidas, supongamos que alegan que hay que dar valía a la "planificación", que eso de conciliación de "la maternidad" es para los titulares. Que todo trata de "disposición", no de disponibilidad. Que no les place la palabra "calendario", teniendo otra palabrita que resulta ser más cómoda: "previsión". Y todo esto, supongamos que te lo lanzan bajo un aura de desenfado y relajación de costumbres, por lo que les impacta tu cara malicenta de acelga porque sientes rentabilizar cada milímetro de tu existencia. 

Supongamos que insinúan que no trabajas porque no quieres e incluso te han colocado una suerte de barra de progreso sobre todas tus bajas en cada nómina. Que no entiendes que absentismo y ausentismo es lo mismo, aunque según el diccionario absentismo laboral sea algo deliberado... Pero eso no importa, porque ahora todas las incapacidades temporales son absentismo, incluidas las causadas por enfermedad, por el estrés laboral que te están dando, por ejemplo.

Además, supongamos que los directivos de tu trabajo declaran que hay demasiado "ruido", y muchos trabajadores se sienten poco motivados en su trabajo, poco “ilusionados”. Que hay que pensar en positivo. Supongamos que te gusta la antropología y has leído mucho sobre esto. No del ruido (que también) sino de este tipo ancestral de magia, la "magia simpática", como un fetiche o talismán que puede atraer lo que se desea. O el pensamiento ilusionante que atrae lo positivo. Supongamos que te colocas el sombrero de paja y seguro te vendrán las vacaciones pagadas.

Y que también gracias a la antropología, que te gusta mucho, tienes la costumbre de cuestionar los problemas estructurales, el orden de las cosas, desnaturalizar lo que se da por sentado y explorar los significados y prácticas e imaginas formas más liberadoras de vivir. Sabes que tu cara de acelga, que esa tristeza profunda, angustia, miedo, dolor, sentimiento de impotencia y soledad asintónica... no es algo individual ni patológico, es político. 
 

Supongamos que de tu familia y comunidad (obrera, artesana, gremial) has aprendido que el trabajo bien hecho para nada es el que se hace a costa de los demás, sino que trata de lo que aportas al colectivo, y que por eso has asimilado que si dejamos de transportar, innovar, arreglar y remendar... que si bajamos los brazos, todo se desmorona. Que cuando nos referimos al trabajo esencial, no es más que las necesidades humanas como seres frágiles que somos, que cuidamos y nos cuidan. Y que nos hemos percatado, mal que nos pese, que estamos sobrecargadas, cobramos mal y estamos precarizados y humilladas a diario. Que no es normal que trabajar a destajo no siempre te garantice los medios de subsistencia. Que exigimos unas condiciones dignas, ni más ni menos, y que para conseguirlo, haremos ruido. MUCHO ruido, escándalo, ante la uniformidad, la disciplina y la marcha fija a una felicidad preaprobada.

Supongamos que lo que hace mucho que ha aumentado, (y no hay barra de progreso que valga), es la precariedad. Que debes estar disponible a tiempo completo (aunque no te lo paguen) para trabajar y comprometerte, y moverte a cualquier sitio sin capacidad de estar en ninguna parte. Que estás desposeída de una vida plena, de un tiempo propio, vendiendo el tiempo de vida a cambio de dinero. Y que por todo ello, no puedes sembrar ni cultivar ni vínculos sociales ni laborales. Que sientes que no tienes agencia política consciente ni sobre el mundo ni sobre tu mundo laboral. Y además, y esto es lo peor, que te hacen creer que “es que es lo que hay”, que solo te queda adaptarte, surfear ilusionado en un precario equilibrio soñando con alzarte en las olas del cambio permanente.


El "Plan de equilibrio" en el mundo laboral esencial es equilibrar eficiencia, control, protocolos, cronometraje... con sensibilidad, empatía, espontaneidad, integridad y cuidado. Y terminar cansados. Cansadas de estar doliendo en el cuerpo y pesando en el alma. 
 

Supongamos que no te sirve de nada el equilibrio cuando hace tiempo te ahogaste bajo la tabla de surf. Que no te sirve fluir. Que no te sirve el coaching, el mindfulness, el empowerment ni tantos espacios de crecimiento personal, para decorar la precariedad, lisonjear el alma y maquillar la ansiedad. Que la botella de aceite no se paga sola. 
 

Que estás hasta el moño de que te vendan el “shinrin yoku” o los “paseos
inmersivos de bosque”, porque tampoco el bosque es un ansiolítico del que sacar rentabilidad, ni de la naturaleza de tu cuerpo, del agua que bebes ni del aire que respiras. Que sabes bien que el verdadero 'Plan de Equilibrio' está entre la mesura y la demasía, entre los límites y el crecimiento, entre la prosperidad y la resistencia. Todo ecosistema, incluido tu cuerpo o la concha de un caracol, usa la energía para crecer hasta que se detiene para incrementar la complejidad y estabilidad. Y todo ser vivo, incluido tú, lucha contra la entropía cultivando esta parsimonia, porque la entropía (el caos, el desorden) es literalmente la muerte. ESO es equilibrio.

"Poner la vida en el centro": ¿hay algo más céntrica que la vida misma?. 

¿"Crisis de los cuidados"? ¿Esto significa la crisis de la vida?


En nuestro sistema económico socio-cultural actual (que apenas tiene quinientos años) no se entiende de regresión, ni de vigas ni de equilibrio. No se deja de crecer. Es el primer sistema económico esencialmente expansionista de la historia, que consigue plusvalía aún a costa de llevarse vidas por delante. Toma más de lo que da a cambio, agota recursos naturales y recursos humanos. Desgasta vidas. Recorta en gastos en lugar de exigir más ingresos. El egoísmo, el derrotismo, el crecimiento desmesurado... Todo esto no tiene nada que ver con la naturaleza humana. Nadie mejor que tú lo sabe, porque dominas lo que es esencial (y la antropología), y estás sobrada de equilibrio, de ilusión y de ruido colectivo para luchar por una vida plena, por unas condiciones laborales dignas y, supongamos, por todas las vidas del planeta.

lunes, 19 de enero de 2026

Seremos jaguares: Amazonía es la médula del planeta.

 

"¿Era esto acaso lo que era ser salvado? ¿Tener azúcar, pastillas y rezos?"

La gente blanca destruye el bosque porque no conoce el bosque-dijo Delfín-. Es fácil destruir algo de lo que no sabes nada."

Nemonte Nenquimo y Mitch Anderson (Seremos jaguares. Vida y resistencia en la Amazonía) 

"El eslogan era «La Amazonía, una tierra sin hombres para hombres sin tierra». Tan parecido al que Israel ha utilizado contra el pueblo palestino."
Yayo Herrero.

"Ser descubiertos es la maldición de todos aquellos que solo pueden existir si permanecen en el olvido, Esto es lo que descubrió a finales de los años setenta, cuando escuchó por primera vez la palabra "progreso."

Eliane Brum (La Amazonía. Viaje al centro del mundo.) 



La arqueología más reciente desmonta el tópico colonial de la Amazonia virgen y vacía. El arqueólogo brasileño Eduardo Neves, a través de su trabajo de más de 30 años, ha desvelado que la Amazonía actual es fruto de una ocupación indígena milenaria, que la han convertido en el centro de producción de agua y biodiversidad que hoy conocemos. En este inabarcable ecosistema habitan comunidades desde hace 13.000 años. Cuando llegaron los primeros colonizadores en 1542, vivían allí entre 8 y 10 millones de indígenas.

Así es que son pueblos originarios del bosque, que originaron el bosque y se convirtieron en bosque. Hoy, los pueblos indígenas gestionan más del 80% de la biodiversidad mundial; sin embargo, se enfrentan al desplazamiento, la criminalización y la violencia cuando obstaculizan la extracción.

Su economía normalizaba el estatus mediante la generosidad. Los sistemas de redistribución y reciprocidad preservaban el equilibrio, sin dinero abstracto. La gestión de los recursos era comunal. El valor fluía para sostener la vida y la comunidad, no para acumularse ni acaparar.

Mutualismo sobre dominio.

Cubrir necesidades sobre mercados. 

Retroalimentación sobre control. 

Adaptación, negociación y persuasión sobre autoridad violenta.

Y vino la confiscación de las tierras, se rompieron las redes alimentarias, se implantó el trabajo asalariado, la deuda, la obediencia y la escasez impuesta artificialmente. La "escasez" que se asume como inevitable, no es ley natural. Fue una herramienta para aumentar la dependencia, que se exportó y se normalizó. 

No toda la violencia grita. Hay quienes cierran una escuela, un centro sanitario. Hay quienes dicen infinitos "no" a los medios de supervivencia, y a quienes desahucian. Hay quienes dejan que el veneno se filtre en el agua. El recuento de cadáveres invisible de la violencia estructural: morir por pobreza o negligencia. Y lo llaman "causas naturales". Flaco, muy flaco es el favor a la naturaleza.

Aquí dejo algunos párrafos del libro de Nemonte Nenquimo (activista
waorani): Seremos jaguares. 
 

"Miré la chigra que colgaba en la esquina, donde papá guardaba el dinero que le dio la compañía. Yo sabía que, en su interior, el dinero se había secado y arrugado, y estaba un poco negreado por el humo. Nadie lo veía. A nadie le importaba. En nuestra lengua el dinero se llamaba tocori, que significaba algo así como «papel inútil». No estaba segura de para qué servía este dinero, ni de cómo un papel inútil había matado a Amo."

...

Wengongi significa Dios en idioma wao terero. "Wengongi es el nombre de un pez viscoso con muchos huesos pequeñitos que atrapamos en las lagunas, pero que no es bueno para comer. Nuestros antiguos comían wengongi solo cuando estaban muy hambrientos."

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"Pero yo me daba cuenta de que se había olvidado del dinero. Todos lo habíamos hecho. Había estado ahí, arrugándose y ennegreciéndose desde que papá regresó de trabajar con las compañías petroleras hace muchas lunas."

...

"Susurró papá. Esto es lo que atrapó a nuestra gente. Esto de aquí es la brujería de los cowori.

Puso, con cuidado, la cara del hombre en la lengua de la llama dorada. El billete se achicharró sin dificultad; se quemó tornándose violeta, luego azul, luego humo negro y pronto se hizo cenizas.

-Es como quemar la cabeza de una serpiente equis-recalcó Opi-. Produce una llama del mismo color."

...

"- Los cowori les dan de beber petróleo a los carros y a los camiones.

- ¿De beber? ¿Pero qué es?
- Petróleo, es la sangre de nuestros ancestros.

Papá cambió su rifle y su cerbatana de un hombro al otro, se detuvo y me miró. Habló bajito.

-Desde el inicio mismo, cuando moría uno de nuestros antiguos, si lo mordía una serpiente, o lo mutilaba un jaguar, o lo lanceaba un enemigo, o se enfermaba por hechicería, su sangre se acumulaba en el centro de la tierra.

Estaba hipnotizada por la máquina gigante de cuello largo, que se mecía de arriba abajo, de abajo hacia arriba. Entonces eso era lo que estaba succionando. A nuestra gente de antaño, de hace mucho tiempo, del principio. Succionaba nuestro pasado."

...

"La compañía extraía el petróleo de nuestros bosques y contaminaba nuestras fuentes de agua. Llevaba el petróleo a las ciudades para que la gente blanca pudiera manejar carros y volar aviones mientras degradaban a las mujeres Waorani, forzándolas a estar paradas bajo la sombra polvosa de un alambre de púas, obligadas a rogar por agua.

Escupí a la carretera, escupí en el largo dedo del mundo del hombre blanco que se insertaba en nuestros bosques torciéndolos, doblándolos, talándolos.


...

Nuestras tierras han sido fragmentadas por las carreteras. Vivimos en pequeñas islas de bosques rodeados por campos petroleros. -Si viven tan alejados unos de otros - pregunté, ¿cómo se comunican entre ustedes?

-Tenemos que coger bus o canoa. A veces pasan muchos meses, o hasta años, sin que hablemos con la gente de las otras comunidades -dijo Emergildo encogiendo sus hombros.

Sacudí la cabeza, recordando la red de senderos de la selva que como telarañas conectan las comunidades a través de todo el territorio Waorani.

-El mundo blanco es feliz cuando nosotros estamos divididos- finalizó Hugo, encendiendo otro cigarrillo.

...

Delfín (chamán Siekopai) aclaró su garganta, anunciando que estaba listo para hablar.

-En el inicio mismo susurró, apagando su cigarrillo, las ramas del ceibo hicieron los ríos del bosque, y el algodón se convirtió en el fuego, y todos los animales y la gente vivieron bien en el refugio de este poderoso árbol.

-Somos como ese ceibo -reflexionó Emergildo. Nuestras raíces aún son fuertes, pero estamos solos.

-¡La alianza del ceibo! -dijo Opi.

-¡Exactamente! -exclamó Flor.

-¡La Alianza Ceibo! -Sonrió Hernán-. Eso suena bien.

-¿Cómo ha sobrevivido el bosque a tantos siglos de conquista? -pregunté, mi voz elevándose como el algodón en el viento. Aún aquí, en los campos de petróleo, la brisa lleva sus semillas a lo largo y a lo ancho de los bosques.

-Está bien. -La voz de Hernán era sombría. Vamos a nuestras comunidades, les preguntamos qué necesitan, ¿y luego...?

-No lo que necesitan expliqué, lo que sueñan. Si les preguntamos lo que necesitan, hablarán sobre dinero y esas cosas. Eso es lo que el gobierno y las compañías les han enseñado.

-Le han enseñado a nuestra gente a ser mendigos-dijo Flor.

-Pero si les preguntamos sobre sus sueños, la visión para sus comunidades, entonces nos hablarán de las cosas que son sagradas. Nos hablarán de lo que aman.


... 

Unas anotaciones. 

En lengua maya tojolabal, el concepto de “‘a’tel” significa "trabajo", pero no al asalariado, sino a los trabajos en la milpa y otros trabajos en y a favor de las comunidades. El trabajo que sirve a la comunidad es el “komon”, y representa el trabajo político realizado por las autoridades elegidas por la comunidad. Dichas autoridades, en tojolabal, se llaman “‘a’tijum”, trabajadores. Para el “trabajo asalariado”, se emplea el término, en castellano, "ganar". 

En lengua cañarí (Ecuador) las ideas de trabajo asalariado, por cuenta propia, empleo, etc. no existían. Las distintas formas de trabajo reconocidas eran: “llamcay”, trabajo; “minca”, trabajo comunitario; “aini”, trabajo colectivo familiar; “rantinpac”, trabajo solidario, de ayuda mutua; “mita”, trabajo obligado, forzado por los españoles / por turnos en el incaico; y “maquimañachii”, trabajo de colaboración mutua, que se devuelve. No se encuentra traducción para palabras que hoy utilizamos diariamente como sueldo, salario, riqueza, oferta, privado, acumular, individuo, empleo. La palabra economía fue introduciéndose con la llegada de los españoles como “misa cana”. “Misa” significa mezquino, tacaño. “Cana”, hacer el oficio-futuro. “Tal vez por el proceso indiscriminado de la colonia, los indios vieron a la economía colonizadora como un sistema egoísta con el futuro” explica Lorena Escobar en “Visión Económica de la Lengua Cañari. 

No es de extrañar, si pensamos en los sistemas de trabajo forzado, a cambio de cierto salario mínimo, llamados “catequil” en México y “mita” en Perú, Bolivia, Ecuador... “prestaciones” eran en Guinea Ecuatorial al trabajo sin ninguna compensación económica. Aún hoy día los fang hablan con ironía de las "prestaciones sin devoluciones".  

Los wuaorani reconocen a la ocupación (trabajo) como “kaki”, esta palabra significa hacer, o “wamoni kemoni” que implica haciendo. La concepción del trabajo asalariado gira bajo la unión de “wamoni kemoni” (haciendo) con “boto ki” (yo-mío) y así se establece la acción de haciendo y tomar lo que es mío, o la privatización. El dinero se llamaba tocori, que significaba algo así como «papel inútil»

Entre los achuar, el nombre para todo trabajo costoso es "takat" (sufrimiento), por ejemplo, el trabajo agrícola. Otras actividades consisten en la reiteración ("najana"), la alfarería o la cestería.
Pero el/la trabajador/a, aún con o sin sufrimiento, nunca está alienado/a. En el takat, no hay dicotomía entre trabajo y trabajador: el trabajador siempre mantiene el control sobre la finalidad de su esfuerzo-sufrimiento. Es cuando se ha empleado, en una empresa petrolera por ejemplo, cuando habla de "trabajo", así, en español. 

El pueblo cazador recolector de los yir-yoront habita en la parte suroeste de la península del cabo York de Australia, cerca de río Mitchell llaman a todas las tareas necesarias "woq". Significaba tanto trabajo, como actividad, tarea e incluso (como descubrieron con horror los misioneros) juego. Pero la mayor parte de su tiempo, lo invertían en descansar, en construir historias y en el arte del sueño. La mayoría de las palabras aborígenes para el dinero provienen de palabras para “piedra”, “roca” o “guijarro”, sin duda en referencia al tamaño y la forma de las monedas. Pero la palabra utilizada en el suroeste de Queensland es muy significativa: banggu. La palabra deriva de la palabra banco + –gu, que expresa propiedad. Así que banggu literalmente significa “del banco”, y tal vez surgió durante el período en la historia de Queensland cuando el gobierno estatal robaba y retenía los salarios de los pueblos indígenas.

Y es que el concepto mismo de “economía” también es un constructo social occidental. Hasta finales del S.XVIII no existía como tal. Históricamente, nuestras economías comerciales o de mercado son relativamente recientes. Lo más parecido que se encuentra anteriormente es el prefijo “oikos”, palabra de la que proviene nuestra palabra “economía”. “Oikonomía” era la economía entendida como la administración de la casa. En realidad, en la mayoría de las sociedades era y todavía sigue siendo impensable el reconocimiento ideológico de una esfera autónoma y definida llamada economía, independiente de la religión, la política o la moral, e incluso de la interdependencia que rige en la vida social y natural. Existían los comercios para intercambiar bienes y servicios, pero estos mercados se desarrollaban en un tiempo y espacio muy limitados. En otras palabras, durante la mayor parte de la historia, el sistema económico estaba incrustado y absorbido en la vida social y natural. Las normas y regulaciones sociales tenían prioridad sobre las actividades económicas, y la mayoría de las transacciones económicas se realizaban bajo la supervisión y control de las distintas estructuras sociales. El objetivo de casi toda la actividad económica de estas sociedades se centraba en la reproducción del grupo social, es decir, en el sostenimiento de la vida humana.
Este es un primer motivo para preguntarnos qué es la economía. Nuestra forma de entender la economía surge en el siglo XVIII con la Revolución Industrial y el capitalismo, con los autores de lo que llamamos economía política clásica (Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, Karl Marx…). Y hay, al menos, un segundo motivo: la profunda molestia que sentimos las mujeres cuando se dice que hemos estado durante largos años inactivas. ¿Inactivas cómo?, ¿sin hacer nada?, ¿dependiendo de que otros nos dieran de comer?, ¿de brazos cruzados?

La economía ya no es producir valor ni satisfacer necesidades, sino que lo
económico viene definido por los movimientos de dinero. Economía es dinero y dinero es economía, no hay más. Y trabajo es el que se paga, no hay otro. La economía va dejando de ser social, y cada vez es más técnica.

"El Amazonas salta hacia nosotros como un barco sucuri, estrangula la columna vertebral de nuestro pensamiento y nos mezcla con la médula del planeta." Eliane Brum