sábado, 26 de enero de 2013

Las brujas y el capitalismo: la caza de brujas del siglo XXI

"La caza de brujas está relacionada con una nueva división sexual del trabajo que confinó a las mujeres a los muros del hogar" 

  “Existen muchas medidas en todo el mundo que se están tomando para retomar el control sobre las mujeres. El sistema lo que busca es controlar y decidir dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra”
Silvia Federici, historiadora, activista, escritora.

 
Según Silvia Federici, "la caza de brujas sirvió para perseguir a una serie de creencias y prácticas populares. Fue un arma para derrotar la resistencia a la reestructuración social y económica".

Para razonarlo, analiza el contexto histórico que hizo posible la cacería: la peste negra, que eliminó a un tercio de la población europea en 1348. Los que sobrevivieron a la plaga, enfrentados a la posibilidad de una muerte súbita, se quedaron sin ganas de trabajar.

"Trataban de pasarlo lo mejor posible, regalándose una fiesta tras otra sin pensar en el futuro", escribe Federici.

Al descender bruscamente el número de trabajadores, la gente empezó a desafiar el poder de los señores feudales. "La mezcla de población diezmada y abundancia de tierras hizo que las amenazas de los señores dejaran de ser efectivas. Los campesinos podían moverse libremente y hallar nuevas tierras para cultivar".

Durante el siglo XIV, se multiplicaron las huelgas en Europa. En la Baja Edad Media, el salario real creció en Europa un 100%, los precios cayeron un 33% y disminuyó la jornada laboral.

La aristocracia terrateniente y los nuevos Estados contraatacaron con una serie de medidas que sentaron las bases del capitalismo en los siguientes tres siglos.
Un ejemplo de las novedosas políticas capitalistas fueron los cercamientos de tierras: la eliminación del sistema de campo abierto. "Tan pronto se privatizó la tierra y se expandieron sus propiedades, las relaciones monetarias comenzaron a dominar la vida económica, las mujeres encontraron mayores dificultades que los hombres para mantenerse. Se las confinó al trabajo reproductivo en el preciso momento en que este trabajo se estaba viendo absolutamente devaluado".


Las mujeres, que hasta entonces habían podido dedicarse a recolectar la huerta (la agricultura de subsistencia comenzó a estar mal vista porque no aportaba beneficios a ningún empresario) o incluso a trabajar en las ciudades (72 de los 80 gremios ingleses incluían mujeres), quedaron confinadas a los muros del hogar. Dedicadas al trabajo doméstico no remunerado (que profundizó en su dependencia de los hombres). Eso sí, una siempre podía elegir entre eso, morir pobre o acabar en la hoguera. "Las acusadas eran granjeras pobres, que aún poseían un pedazo de tierra propio, pero que apenas sobrevivían y, con frecuencia, despertaban la hostilidad de sus vecinos por haber empujado a su ganado para que pastara en su tierra o por no haber pagado la renta". 

Sostiene Federici que la irrupción del capitalismo fue "uno de los periodos más sangrientos de la historia de Europa", al coincidir la caza de brujas, el inicio del comercio de esclavos y la colonización del Nuevo Mundo. Los tres procesos estaban relacionados: se trataba de aumentar a cualquier coste el mercado de trabajo.


“Realmente no sabemos lo que hicieron estas mujeres porque las confesiones eran realizadas bajo tortura. Así que esta interpretación no se basa en ninguna evidencia firme, es puramente especulativa.”


Así, Federici analiza el caso de la brujería, y:

La escoba que vuela:

“La acusación de que estas mujeres volaban a encuentros secretos tiene mucho que ver con, para empezar, el miedo a estas reuniones, el miedo a las asambleas campesinas, de gente reunida, conspirando, que tenían lugar de noche porque cualquier cosa no legal tenía lugar bajo el manto de la oscuridad. La cuestión de volar también se relaciona con el fuerte ataque que tiene lugar en estos momentos contra la movilidad de las personas.” “Estoy muy inclinada a ver el horror que provocaba la idea de las mujeres volando por los aires, moviéndose a grandes distancias, como un ejemplo, un continuo de estos ataques sobre la movilidad.”


Los ungüentos:

“Alguien ha señalado también -y resulta un detalle interesante a tener en cuenta- que las imágenes de las mujeres cubriéndose de ungüentos que nos ha llegado del siglo XVI podrían estar inspiradas en imágenes similares que se estaban representando de gente de las colonias americanas (“brujas”, médicos y chamanes de México y la región andina). Hacia mediados y finales del siglo XVI hay un cierto intercambio de imágenes y conceptos entre el proceso de colonización y la caza de brujas en Europa.”


Los aquelarres:

 

"Los bienes comunes no significaban únicamente un medio de subsistencia, de paliar la desigualdad, sino también todo un sistema de organizar las relaciones sociales; eran las bases para un tipo de vida democrática en el que la gente tomaba decisiones conjuntamente, mediante asambleas campesinas en donde la circulación de conocimiento se producía de forma colectiva. A su manera, los comunes son un cierto tipo de poder y es ahí cuando me di cuenta de que el capitalismo necesitaba acabar con ellos; no sólo apartar a la gente de la tierra sino destruir este tipo de relación comunal que implica que muchas formas de trabajo se realizaban colectivamente, incluyendo a las mujeres. La gente decidía conjuntamente cuándo sembrar, cuándo cosechar de forma colectiva. Y esto generaba unos lazos muy profundos lo que explica también que las luchas fuesen tan intensas y prolongadas.”


Control de natalidad:

"La obsesión por incrementar la población (léase la fuerza de trabajo) fue otro de los motivos que impulsaron la persecución, que demonizó cualquier forma de control de la natalidad y de sexualidad no-procreativa, al mismo tiempo que acusaba a las mujeres de sacrificar niños al demonio". "La histeria contra las mujeres se alimentó en base a todo tipo de leyendas urbanas y rurales. Se decía que una bruja podía castrar a los hombres o dejarlos impotentes. Algunas incluso tenían la capacidad de robar sus penes a los varones y esconderlos en nidos. Otra acusación que se repetía en los tribunales es que las brujas llevaban a cabo prácticas sexuales degeneradas; por ejemplo, copular con el Diablo." 
"Si en la Edad Media las mujeres habían podido usar métodos anticonceptivos y abortivos y ejercer un control indiscutible sobre el proceso del parto, a partir de entonces sus úteros se transformaron en territorio político".
"Sí, creo que sigue teniendo lugar una caza de brujas. Ha crecido toda una campaña ideológica que pretende controlar la vida de las mujeres, su sexualidad, su cuerpo, un esfuerzo mayor por controlar la capacidad reproductiva de las mujeres. En varios Estados se criminaliza a las mujeres si pueden “probar” que estando embarazadas han puesto en riesgo la vida del feto que están gestando. Y desde luego la cuestión del aborto es muy importante."

 “Existen muchas medidas en todo el mundo que se están tomando para retomar el control sobre las mujeres, perdido tras unas décadas de aparente libertad (en algunos países). No es un problema de número, de cuánta gente nace, pues mientras en unos países se acota la natalidad, a la vez, en otros se fomenta. El sistema lo que busca es controlar y decidir dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra
  


La caza de brujas del Siglo XX:

 

La acusación de brujería reaparece “a finales de los 80, durante los 90 y hasta la actualidad en varios países de África, en India, Nepal; ha habido casos de brujas quemadas en Papúa Nueva Guinea, incluso en Timor Oriental recientemente. Y estamos hablando de miles de mujeres en África, al menos veinte mil se han calculado, y también algunos varones, principalmente hombres mayores y niños.” 

"Tengo una amiga que volvió de Ghana hace poco y me explicó que, por la noche, en la televisión, hacen unos programas donde te enseñan cómo reconocer a una bruja. Hay un documental muy interesante que salió el año pasado, llamado The Witches of Gambaga, que habla sobre los campos de brujas que hay al norte de Ghana, donde viven mujeres que han tenido que dejar sus pueblos e ir a vivir allí, acusadas de ser brujas, porque sino las hubieran matado. Estos campos están financiados por el gobierno, y cuando han pasado unos años, en algunos casos, las dejan volver a sus pueblos, pero a otras muchas las matan. Pero no sólo es Ghana, es también Tanzania, Kenya..."
“Las mujeres han sido expulsadas de las tierras comunales para las compañías mineras, de agrocombustible, de negocios agrícolas que llegan a acuerdos con los jefes locales y los gobiernos. Así que el sistema de tierras comunes, que prevalecía todavía en África, se está destruyendo. Este es el contexto, que es un contexto muy similar al del siglo XVI y XVII.”


"Y voy a poner un ejemplo: el Banco Mundial ha llevado a cabo una campaña para mostrar que la agricultura de subsistencia es causante de la pobreza.” “La agricultura y el comercio de subsistencia significan la diferencia entre la vida y la muerte para centenares de miles de millones de personas.” Pero, en la lógica capitalista, “la tierra sólo es buena si se sitúa bajo el control de los bancos y de las relaciones monetarias”

Es lo que ha sucedido con los microcréditos: “Los préstamos se otorgan a grupos de mujeres -vecinas, amigas- que antes eran un sistema de apoyo mutuo. Así que cuando les dan un préstamo al grupo, cada una de las mujeres es responsable. Si tú no pagas, yo te voy a perseguir, voy a ser la que te vigile y persiga. Así, has pasado de ser parte de mi grupo de apoyo a mi policía. Incluso se ha mostrado en muchas casos como esta es la causa del incremento de violencia entre mujeres porque cuando una no paga el resto van a ir a su casa, a criticarla e, incluso, a darle una paliza. Así que ha habido un incremento de la violencia, incluso de la violencia entre mujeres, como resultado de los microcréditos. (…) 

"Claramente, cualquier poder que podamos tener va a ser el que construyamos, no el que nos otorgue el Estado.” "La cuestión es cómo reclamar esa riqueza sin darle al Estado el poder de organizar nuestra vida o validar su figura como protector y fuente de cohesión y bienestar social.” 



Fuente y extractos del libro:

Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Silvia Federici.
Para leerlo, aquí: http://www.lahaine.org/index.php?p=30300
 
http://depoliticaehistoria.blogspot.com.es/2012/12/silvia-federici-la-caza-de-brujas.html
http://www.publico.es/culturas/341987/capitalistas-contra-brujas
http://info.nodo50.org/La-caza-de-brujas-revela-aspectos.html

13 comentarios:

Aliena dijo...

Muy bueno el artículo. He estudiado la caza de brujas hace poco y por eso me ha gustado tanto.
Sigue asi.
En mi blog te he dado un premio liebster. Una tonteriica pero creo que tu blog vale mucho y por ello te lo he dado a ti.
Un saludo. Aliena

http://lagodemoira.blogspot.com.es/2013/01/1-premio-liebster.html

Carla Estefanía Rencoret dijo...

GRACIAS!

Anónimo dijo...

Muy bueno, como todo lo que puede salir de una combinación tan reveladora como peligrosa de antropología y feminismo. Según creo, ese es el camino de la revolución. Saludos

Chicoilustra dijo...

Curioso resulta observar como precisamente en lugares donde se conserva más la iconografía y las narraciones populares de brujas, como son Galiza y Asturies, las mujeres siguen siendo principalmente las encargadas de los cultivos familiares, incluso en el uso de maquinaria agrícola, algo poco común en otras regiones sometidas al patriarcado.

Viejo Topo dijo...

Sorprende que utilices a Federici como fuente. Para hacer una entrada sobre brujería y mujer, yo habría recurrido a la Antrop. y no a S. Federici, especialmente si hablamos de entornos culturales "no" occidentales. Hay toneladas de material sobre el tema, aportaciones realizadas desde todos los marcos teóricos y enfoques, incluyendo una rica aportación hecha por antropólogas, tanto de nativas como occidentales.
Federici, en relación con este tema habla de lo que no conoce y dice alguna tontería, como por ejemplo que la brujería “reaparece” (¿este “reaparece es tuyo o de Federici?) “a finales de los 80 (…)”. ¡¿Pero de qué estamos hablando?! En esas sociedades que menciona, JAMÁS ha dejado de existir y forma parte fundamental de la cosmovisión de esos marcos culturales. ¡¿Cómo qué “reaparece”?!
Intuyo que Federici confunde hechicería con curanderismo . Al menos en Á. subsahariana con frecuencia son realidades distintas e incluso en muchas regiones se nos aparece como una diferencia generizada. Por referirme a lo que conozco por el trabajo de campo hecho durante 7 años en países como Mozambique, Tanzania, Zimbawe y Malawi, estadísticamente la hechicería (y ciertas modalidades de curanderismo vinculadas a ésta) se asocia más a hombres que a mujeres; el curanderismo en sentido estricto (como praxis social relacionada con la dimensión sobrenatural del mundo de los espíritus), aparece más vinculada a mujeres que a hombres. Ejemplo: entre macúas musulmanes de la costa, el 90% del curanderismo (unkulukana) que tenía registrado eran mujeres (hablo de una muestra de unos 300 casos; que por cierto esto se relaciona con estrategias de empoderamiento de las mujeres especialmente desarrolladas en contextos de crisis), mientras que en el caso de la hechicería alrededor del 80% de casos conocidos eran hombres. Por lo que he leído debe ser bastante parecido en una buena parte de África subsahariana.
Otra confusión. Es distinto el usuari@ de la hechicería (y del curanderismo) que el especialista: es distinto “hacer” que “utilizar”. El uso de aquellos productos que facilita la hechicería, sí está generalizado y es frecuentísimo, sin distinguir hombres o mujeres y en efecto socialmente se castiga mucho (llegándose a veces a la violencia física o a matar incluso a quien "usa" la hechicería, pero no porque sea hombre o mujer, sino por utilizarla). Pero “usar” lo que el hechicer@ te da, no te convierte en hechicer@, ¡ojo! Y esto desde luego no es que reaparezca a finales de los 80,s, sino que se pierde en la noche de los tiempos.
Se menciona Timor O., país al que estoy vinculado desde el 2006 (pertenezco a un grupo de investigación de Antrop. sobre Timor, donde ya llevamos unos cuantos años de trab. de campo e incluso todos nosotros hablamos tetum). Una de las líneas nuestras de investig. en Timor tiene que ver además con Género (con A) violencia de género, B) género, poder y toma de decisiones). Lo de que haya habido “brujas quemadas" en Timor Oriental, lo siento pero es FALSO. Hay muchos casos de violencia y de asesinatos, incluyendo de mujeres, pero por otros motivos.
Que se llegue a afirmar que son 20.000 las mujeres quemadas en África en estos 30 años por brujería, desde luego me encantaría conocer la FUENTE ORIGINAL, autor@ y la metodologia utilizada para producir ese dato. Con África pasa algo muy curioso: a todo el mundo le encanta dar cifras sin facilitar detalles del proceso metodológico ni fuentes originales (cuelan porque no es Europa y las estadísticas son normalmente difíciles de contrastar).
A Fedirici, con África le sucede lo que a muchos "blancos" que no son antropólog@s: están una temporadita viviendo en algún país (Nigeria en su caso), sin salir de sus confortables burbujas de seguridad compartidas con otros blancos y personas de la clase alta local, con un contacto epidérmico con la realidad, y luego encima sientan cátedra. Insisto, ha escrito cosas muy acertadas y de valor, pero debiera de dejar la Antropología para l@s antropólog@s. Un saludo

Antropólogaenlaluna dijo...

Hola Viejo Topo,

Gracias por traernos toda esa experiencia, de campo, es muy valiosa.

Es cierto que Silvia Federici no es antropóloga, es historiadora y experta en temas de género. Intento que mi blog no sólo se alimente de los/as antropólogos/as, para que sea multidisciplinar. Por supuesto, Federici habla como historiadora, y creo que por ello aporta muchas cosas que no podría aportar un/a antropólogo/a. El enfoque que da es otro muy distinto a lo escuchado hasta entonces, y por eso quería compartirlo.

Federici no dice que la brujería reaparece. Dice que la acusación de brujería reaparece. Supongo que se refiere a la acusación a gran escala, de lo que luego comenta, los campos de concentración para brujas, por ejemplo. Ya aclara que ella no ha estado allí, pero lo relaciona con sus estudios de historia. No pretende dar clases de distinción entre brujería, hechicería, curanderismo... porque sigue el objeto de su tesis, la acusación de brujería por intereses económicos.

Me recuerda a la brujería en esta zona del País Vasco. Las mujeres, de habla extraña, mujeres con tierras, con su conocimiento de usos de hierbas medicinales, cientos de ellas acusadas de lo que ni siquiera habían oído hablar, y asesinadas. Los de Zugarramurdi dijeron a un obispo que realmente, antes de que llegara el inquisidor Alvarado, nunca habían oído hablar de los akelarres "ni sabían que cosa era" (según cuenta el antropólogo Barandiarán) Daba igual, las acusaciones ya se habían propagado por toda la zona.

Por lo tanto, según tus estudios en esas zonas (Timor Oriental o África), ¿no has visto o has oído hablar de ninguna acusación de brujería hacia las mujeres, u hombres, con el fin de apropiarse de sus tierras o cualquier otro interés económico?

Un saludo y gracias por comentar.

Antropólogaenlaluna dijo...

Te envío una noticia que encontré cuando leí lo que comentaba Federici. Luego del informe del asesinato de una supuesta bruja en Maubisse [en], Timor Oriental, el 21 de diciembre de 2012, el antrópologo australiano Matthew Libbis escribe un comentario sobre brujería y solución de controversias [en] en el blog East Timor Law and Justice Bulletin: http://easttimorlegal.blogspot.com/2012/12/a-comment-on-witchcraft-and-dispute.html

Antropólogaenlaluna dijo...

Otras tantas noticias más sobre acusaciones y asesinatos por "brujería" en Papúa y Tanzania: http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/c2786e10952498759b7205a3a7290219

http://www.malleusmaleficarum.org/nyamizi-accused-witch-has-hand-chopped-off/

Jorch dijo...

A mi me fascina el estudio de las brujería, pero principalmente desarrollada en tiempos coloniales (S. XVI Y XVII), donde las percepciones culturales sobre la magia, brujería y medicina (muchos de los acusados de brujería, eran especialistas en hierbas) chocan y se amoldan en una sociedad que, con su sola pronunciación, les teme, pero no duda en practicarla. Espero poder contactar con personas interesadas en estos temas, los antropólogos no hemos estado muy interesados en estos temas, los históricos, pero creo que es momento.

Jorch

Antropólogaenlaluna dijo...

Otra noticia de caza de brujas, esta vez en Grecia: http://www.lavanguardia.com/sucesos/20120505/54289876453/detenidas-22-prostitutas-por-transmitir-sida-grecia.html

Antropólogaenlaluna dijo...

Otra noticia en Papúa: http://www.lavanguardia.com/sucesos/20130408/54371034698/torturan-decapitan-mujeres-brujeria-papua-nueva-guinea.html

Enrique R. dijo...

interesante artículo.

Sólo me gustaría insistir, como hace alguien por ahí arriba, en la importancia de utilizar datos numéricos con un cierto rigor.

El rigor en este caso brilla por su ausencia, cuando se habla en un momento dado de "cientos de miles de millones de personas" que dependen de la agricultura de subsistencia.

Dado que (según fuentes diversas) somos cerca de 7.000 millones de seres humanos en este momento, choca esa afirmación.

Quizá como economista tengo una obsesión por el uso de las cifras con un mínimo de cuidado, pero creo que cuando se utilizan los datos tan alegremente, es mejor utilizar expresiones como "muchas personas" o "pocas personas" o "algunas personas". Decir "x millones de personas", cuando el dato se saca de la chistera, no aporta información a nadie... (creo yo).

En cuanto al "la antropología para los antropólogos", me parece una afirmación un tanto infantil.
No conocía por ninguna lectura previa a la buena señora (Federici), pero creo que no existe una frontera clara entre la antropología, la historia y otras ciencias sociales. Un buen historiador tiene por fuerza una cierta visión de lo que es el ser humano, y un buen antropólogo tiene que tener un cierto conocimiento histórico sobre los fenómenos culturales de los que habla, en caso contrario es un cantamañanas.

Por lo demás insisto, muy interesante artículo.

Un saludo,

Antropólogaenlaluna dijo...

Gracias por tu comentario, Enrique.

Quizás porque los números no son muy amigos míos, no me fijé tanto en estos datos chocantes. Pero tienes razón, son bastante exageradas. De todas formas, al estar entrecomillado, son palabras de Federici y prefiero dejarlo tal como está. Quizás es una expresión italiana para remarcar, quien sabe, los vascos somos más austeros y cuando queremos exagerar con cantidades utilizamos el 11 (una cifra que ni se puede contar con los dedos!) ;)