lunes, 15 de diciembre de 2014

Anduve, anduve...: Una historia del pueblo romaní.

"Sólo hasta 1978, en nuestro país la Guardia Civil tenía estipulado en su reglamento interno “la vigilancia y persecución de gitanos allí donde estuvieran”"  

“Los gitanos son la minoría étnica más numerosa y la más antigua de toda Europa. La actual situación está marcada por la represión que están sufriendo los roma en paralelo al auge de la extrema derecha sobre todo en el este.”
Cayetano Fernández, filósofo.


"Un pueblo es un grupo de gente que convive durante generaciones compartiendo una lengua y unas costumbres, creando una identidad colectiva y conformando en definitiva, una de esas riquezas humanas que llamamos cultura. A lo largo de los siglos, de los milenios los pueblos de la tierra surgen, caminan, se establecen, se transforman, se entremezclan y en ocasiones también desaparecen. Algunos pueblos son conquistadores y se hacen llamar imperios y dominan bastos territorios y someten a muchas gentes. Otros son invadidos o quedan sin tierra; podemos hablar de saharauis, kurdos, de judíos antes de convertirse en pueblo opresor de otro pueblo, el palestino.

Otros son invisibles como los cientos que en África desaparecieron bajo la escuadra y el cartabón europeos. Hay pueblos que caminan siempre. Su historia parece maldita porque están perseguidos, como el pueblo romaní. Los gitanos reprimidos durante siglos, entre otras cosas porque han resistido siempre y se han negado a desaparecer." escribe
Eleuterio Gabón, del programa de radio libre "Mundo Mendallon" de Radio Malva.
 
“En realidad gitano es un término impuesto que viene de fuera, de quienes pensaban que llegamos de Egipto(de ahí lo de egiptano). Nosotros somos roma y hablamos el romanó, una lengua derivada del sánscrito igual que el castellano o el catalán lo son del latín.” le puntualiza Cayetano Fernández.

Este filósofo está elaborando una tesis sobre la lengua de su pueblo, el pueblo romaní.

Y cuenta que todo empezó en la India hace muchos, muchos años…

Nos situamos al norte del subcontinente indio, cerca de lo que hoy es Pakistán. Los primeros roma eran pobladores de unas tierras sin grandes recursos naturales pero que llegó a ser en su época, un referente cultural para su entorno. Y así lo fue hasta que la invasión musulmana del sultán Mahmud al Gazni en torno al 1014, saqueó el pueblo y esclavizó a su gente.

Tiempo después los roma fueron liberados y algunos regresaron a la India para establecerse, entre ellos los llamados banjaras, los canasteros . Otros, la mayoría, ya no volverían y comenzaron un largo viaje hacia Persia, la actual Irán. Allí se dividieron estableciendo dos rutas: una hacia Oriente Medio a las tierras de Palestina, Jordania, Siria… y otra, a través de Turquía hacia Europa. 

En Europa cada uno buscará su propia historia dependiendo de lo que se encuentren. Muchos roma se establecieron en la Europa del este: Moldavia, Rumanía, Bulgaría. En algunos de estos lugares sufrieron la más severa esclavitud estando cautivos durante seis siglos, desde el 1200 aproximadamente, hasta ya entrado el XIX donde hay documentadas subastas públicas de gitanos.

“Nuestra rama es la Calé (caló, negro, viene del sánscrito kalà) para los roma en el Estado español, francés y latinoamérica. La entrada en la península data del 1425 a través de Perpinyan aunque hay quien defiende la tesis de que el pueblo romaní conocía nuestras tierras desde la primera época de Al-Andalus." 

“En principio la llegada de nuestro pueblo no fue conflictiva, disponían de un salvoconducto para poder moverse por todo el reino.” Pero la tranquilidad duraría poco.

En el año 1492, año que celebra el nacimiento del estado moderno español y uno de los más funestos de su historia, la cosa se puso fea. En un ambiente siniestro de persecución, intolerancia y crueldad abanderadas por el fundamentalismo católico, los gitanos sufrirán también las consecuencias. 

“Se establece toda una legislación a la que hay que someterse para sobrevivir. Entre otras cosas se prohibe hablar el romaní, al igual que el llevar una vida nómada.” Los gitanos deben asentarse y trabajar al servicio de algún nuevo hidalgo y tomar su nombre. “Yo soy Fernández, en razón de alguno de estos “reconquistadores” de aquel entonces.”

Borrar una cultura supone algo más que eliminar físicamente a toda su gente, se trata de convencerles, de hacerles sentir que lo que son y lo que representan es inútil y sobra de la faz de la tierra. “Comenzó en esa época un intento por borrar nuestra cultura, una obsesión continua que se repetirá durante siglos. Es la época en que también empieza a utilizarse el vocablo gitano con connotaciones claramente peyorativas, asociando el término con la gente de condición social baja y de cultura y moral pobre.” Así mismo la lengua romaní es asimilada como propia del lenguaje marginal y carcelario.

Siglos más tarde, en 1749, con la Inquisición española consolidada como
institución del terror, un decreto real da origen a lo que se conoce como la Gran Redada. “Es una orden para meter en prisión a todos los gitanos del territorio. Entre 10 y 15 mil romanós fueron encarcelados incluidas familias que estaban asentadas desde hacía mucho. Secuestraron a los niños menores de siete años y sólo se libraron los ancianos.”
 
Cayetano quiere destacar que la visión romántica que se ha generado en relación a la condición nómada del pueblo gitano, no está tan clara. “Siempre hemos buscado nuestra libertad eso está claro, pero si hemos sido nómadas es porque siempre nos han perseguido o nos han expulsado.”


Poco tiempo después y por los caprichos de estos personajes que se hacen llamar reyes de los pueblos, la situación da un nuevo giro para los roma; es en la época de Carlos III. Sabido es que el de fragüero es un oficio que los gitanos conocen bien. Así que este señor decidió que no debía expulsarse a los gitanos pues los consideraba muy valiosos por su técnica en la fabricación de herraduras y por supuesto, porque le suponía una producción a bajo coste. Eso sí, prohibió el matrimonio, el uso de la lengua e incluso las vestimentas propias del pueblo romanó. “El mensaje parece ser: quedaos pero sin ser gitanos.”

Otro de los tópicos peyorativos que pretende desmontar, es el del desentendimiento o la escasa participación de los roma en los asuntos políticos y sociales. En este sentido Cayetano quiere destacar las figuras de dos auténticos combatientes contra el fascismo durante los años de la guerra en España. “Tenemos el caso de Josefa Carmona Ortega, vecina del Sacromonte que participó activamente en el grupo anarquista "Los hijos de la noche" con los hermanos Quero, escondidos en el Sacromonte gracias a ella.” Destacable es también el papel de Helios Gómez, vecino de Triana, militante de la CNT y posteriormente en el PSUC, comisario de cultura en la Columna Durruti, perseguido y encarcelado, fue además un destacado pintor y poeta. “Aunque no es muy conocido en este país es uno de los máximos responsables de la cartelería de propaganda de guerra durante la revolución del 36.”
 

Durante la II Guerra Mundial el pueblo romanó fue víctima también de un brutal genocidio del que poco se habla en los libros de historia. “Fueron asesinados entre el 70 y el 80% de los gitanos de Centroeuropa a manos de los nazis, más de medio millón de romanís. Hoy en día donde estuviera el campo de concentración de Lety en Chequia hay una granja de cerdos.” Ni una triste placa, ni el más mínimo recuerdo por el sufrimiento de este pueblo.
 

Las persecuciones no acabaron aquí. Valga recordar como en nuestro país la Guardia Civil tenía estipulado en su reglamento interno hasta 1978, “la vigilancia y persecución de gitanos allí donde estuvieran”. ¿Cómo fueron los años del franquismo para los roma? “Al margen de esa condición de chivo expiatorio que ya arrastrábamos desde hacía siglos, durante el franquismo se creó una imagen estereotipada sobre los gitanos que ha calado mucho en la sociedad.” Se trata de esa imagen tan asociada al tema del flamenco que resulta muy buena para el turismo y que no es falsa, sino sesgada; “es una identidad cómoda, cosificada, una imagen vendible, exportable, que agranda unos rasgos y oculta los que no interesan.”El 8 de abril de 1971 se celebra en Londres el I Congreso Mundial Romaní. Gitanos de todo el planeta confeccionan su bandera y su himno, el Gelem, Gelem (anduve, anduve). Comienza un proceso para unirse y comenzar a decidir sobre su futuro. “Y es esto precisamente por lo que seguimos peleando hoy en día, por construir nuestro propio camino como pueblo sin tutelas de nadie. Nuestra lucha no es sólo social en relación a las necesidades de vivienda, sanidad, educación, que también las hay, sino además es una lucha por el reconocimiento cultural y por la identidad de nuestro pueblo, es una lucha también política.”



Además de este repaso a la historia de los roma, comentamos con Cayetano la actualidad más reciente para denunciar los abusos que se siguen cometiendo, principalmente en Europa, contra este pueblo. “Los gitanos son la minoría étnica más numerosa y la más antigua de toda Europa. La actual situación está marcada por la represión que están sufriendo los roma en paralelo al auge de la extrema derecha sobre todo en el este.” Son conocidos los agravios que se han cometido en países de esos que llaman importantes como Francia o Italia. Sabido es que Sarkozy decretó la expulsión de varios miles por miedo a perder electorado frente al ultraderechista Le Pen. También se conocen más o menos las maniobras racistas practicadas en Italia, con controles y censos de población gitana y con patrullas de voluntarios para vigilarlos. “En tan solo un año y medio la población gitana ha pasado de 170 mil a 50 mil en ese país.”

Menos conocidos aunque tal vez más graves son los sucesos ocurridos en Hungría. Allí la llamada Guardia Húngara, unas milicias fascistas, se han dedicado a asaltar con granadas y rifles viviendas de los roma. “Ahora están prohibidos tras cobrarse 12 muertes en año y medio, pero siguen actuando cerca de las fronteras.” Existe en Eslovaquia un pueblo, Ostrovani, de amplia mayoría gitana que está totalmente rodeado por un muro. En la comisaría de Kosice, del mismo país, la policía detuvo, golpeó y humilló a unos cuantos niños roma, grabando sus ejemplares formas para aleccionar a los chavales con sus móviles. “El video descubierto por una familiar de los agentes fue filtrado a la prensa y se pudo denunciar el caso.”

En Rumanía, con 3 millones de población romaní, se denunció que los gitanos eran culpables del paro que asolaba el país. “Los datos dicen que la tasa de desmpleo de los roma era en 2005 del 24% pasando en 2010 a más de un 80%.” También en España el PP catalán no dudó en relacionar no sólo el paro sino también la delincuencia con los gitanos rumanos. “Después tuvieron que rectificar y el portavoz de turno aclaró que no era su intención ofender al pueblo rumano, ellos sólo se referían a los gitanos.”


"Es el mundo al revés, pero así es como se trata a la comunidad gitana en los medios", dice Antonia Sánchez, coordinadora en Sevilla de la Fundación Secretariado Gitano, promotora de la campaña de sensibilización PAYOTODAY (www.payotoday.com) Desde la parodia y el humor, el objetivo es invitar a reflexionar sobre la responsabilidad en la configuración de la imagen social de la comunidad gitana.

¿Encuentras las diferencias? ;)




Otras entradas en el blog sobre:
 Link: Los romá de Europa del Este.
 Link: Feminismo gitano.

Audio completo: http://www.ivoox.com/anduve-anduve-una-historia-del-pueblo-romani-audios-mp3_rf_1056353_1.html


domingo, 7 de diciembre de 2014

El oficio de la antropología: guerra al prejuicio

© Jon Diez Supat

 “El antropólogo no tiene por qué afirmar que todas las culturas son buenas, pero está en la obligación de someter a todas, incluidas las propias, a la misma crítica negativa”. 

Pedro Tomé

Artículo publicado en Revista Mito:  http://revistamito.com/el-oficio-de-la-antropologia-guerra-al-prejuicio/
 
En realidad, la crítica no es lo difícil, tendemos más a ella que al elogio, sobre todo tratándose de otras costumbres “ajenas” a las nuestras, a veces tan difíciles de comprender. Ya se sabe, ver la paja en el ojo ajeno… Lo difícil es, claro, no tender al prejuicio, al criticar por ignorancia o porque, simplemente, no nos entra en nuestros esquemas mentales. Sobre todo, el cuidado es mayor cuando se trata del oficio de la antropología, oficio del trabajo de campo, del psicoanálisis de las culturas, del de las historias de vida, del análisis de los patrones humanos… ¿comunes?. De ver la humanidad en el ojo ajeno, en realidad. “Deporte de riesgo” es como definió a la antropología una compañía de seguros del antropólogo inocente Nigel Barley. Quizás lo sea, aún en tierras propias, luchando contra los estigmas, prejuicios y varios crueles “ismos”. Pero, especialmente, contra los esquemas mentales, la mente propia.


orgullo negro © cassimano
© Cassimano
“Todos somos racistas” fue una advertencia que escuché mucho en mis clases. Nadie escapa de este principio, por muchos amigos exóticos que se tenga. Somos conscientes de que no podemos extirparnos el subjetivismo tan fácilmente, y mucho menos mantener al margen nuestros patrones culturales. La antropología más que nadie lo sabe, trabaja analizándolos. Pero igualmente aseguramos que estos patrones culturales respiran, se mueven, a veces hasta se agitan y hacen su propia revolución. Es más, este es su orden, y nuestro propio orden social, afortunadamente. Einstein decía que la mente debería ser como un paracaídas, abierta, para que las caídas no resulten tan duras. Abierta con curiosidad, con rebeldía, con humildad, pero sobre todo, con humanismo.

Nosotros hacemos cultura, nosotros la construimos. Este enunciado que puede resultar fácil de entender, a veces es difícil de recordar. Especialmente en esta época de sentimiento de fatalidad, de resignación, de que las cosas nos vienen dadas y si llueve, sólo nos queda el recurso de sacar el paraguas. La cultura impregna, como la lluvia, hasta los huesos, pero somos nosotros los que creamos y manejamos las nubes. Y como las nubes, están vivas, y crean formas, y no caben en ningún museo ni teatro ni nivel scioeconómico. Si se prefiere, el escritor Galeano lo entiende como “fueguitos.” El mundo es eso, un mar de fueguitos, y así vamos combustionando a los otros, creando la hoguera de la cultura, que quema cualquier frontera y traspasa cualquier muro, pero sobre todo, ilumina y da calor.


entrevista © annais
© Annais
     El antropólogo es el que, armado con su cuadernito y su mente de paracaidista, se moja en la hoguera sin paraguas, dispuesto a comenzar la revolución del relativismo.


El relativismo es otra palabra comodín, y la utilizan tanto políticos, como periodistas como el panadero de la esquina. Ya rebelé lo imposible de extirpar las creencias morales, por lo que es tarea ardua afiliarnos a la absoluta neutralidad de la ciencia. El relativismo moral es el que nos recuerda que no todo vale, que como personas pensantes, no importa ser antropólogo o político o panadero, tenemos la obligación de opinar, de tomar una postura. El relativismo cultural, enfatiza y nos advierte con luces de neón que no puede ser que sea todo para las personas pero sin contar con ellas. Que si las culturas las crean los individuos, son con los otros con los que tenemos que tomar contacto para entender un postulado cultural. Y así, tomando como base al individuo, formar nuestra revolución mental, nuestro fueguito, y entonces ya, opinar, actuar, combustionar o mojarnos, iluminar y da calor.



china © mikel450
© Mikel450
Anécdotas clarificadoras no faltan en la antropología. Adriana Kaplan, antropóloga, propuso un rito de iniciación “alternativo” en Gambia: un rito de paso que incluyera la significación psicológica de “convertirse en mujer”, que fuera aceptable para su cultura, y que no incluyera la mutilación genital como elemento. Objetivo complicado, como complicado es el ser humano. “Usted ha visto con ojos africanos”, le dijo la vicepresidente de Gambia. Y ella, con estas gafas, supo tirar del ovillo de cada mujer, analizó las hebras, y comprendió el nudo. “Yo quiero a mi hija!” le repetían las madres africanas que obligaban a sus hijas a hacerse la ablación. Adriana no lo dudó un instante.


“Se trata de mi alma” le aseguró una alumna yoruba al antes mencionado antropólogo profesor Nigel Barley. Y le contó que había perdido unas tallas yorubas pequeñas, unas ibejis, para sus dos bebés, que lamentablemente, murieron. Los ibejis son la deificación de los gemelos yoruba, ella les daba de comer, les cantaba, les cuidaba, como representación de sus niños, para aplacar la pérdida. Desde que un hombre se los arrebató, asegurando que eran obra del Diablo, se le aparecían en sueños y querían matarle. Barley le explicó que no eran necesario tener tallas ibejis tradicionales, que con emplear tallas inglesas era suficiente. Y le instó a que escribiera sobre ello en su tesis de antropología. En su formulario de tutoría, no anotó “remitida al centro de salud para recibir asistencia psicológica”, sino “remitida para obtener tallas”.

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Cómo escribir sobre África?: Humor negro.

Binyavanga Wainaina, un escritor Keniata, hace una crítica irónica sobre la imagen que los medios occidentales dan del continente africano y de la gente que allí habita...


¿Cómo escribir sobre África?


"Siempre use la palabra “Oscuridad” o “Safari” en su título. Los subtítulos pueden incluir las palabras “Zanzibar”, “Masai”, “zulú”, “Zambezi”, “Congo”, “Nilo”, “Grande”, “Cielo, “Sombra”, “Tambor”, “Sol” o “Pasado”. También son útiles palabras como “Guerrilleros”, “Sin tiempo”, “Primordial” y “Tribal”. Haga referencia a que “Gente” quiere decir a africanos que no son negros, mientras “la Gente” significa africanos negros.

Nunca tenga una foto de un africano bien adaptado en la tapa de su libro, o dentro de él, a menos que aquel africano haya ganado el Premio Nóbel. Utilice una AK-47, costillas prominentes, pechos desnudos. Si debe incluir a un africano, asegúrese de poner un Masai o vestido de Dogon o zulú.

En su texto, trate a África como si fuera un único país. Es calurosa y polvorienta, con prados ondulados y enormes manadas de animales, y la gente es alta y delgada, y pasa hambre. O es calurosa y llena de vapor, con gente de muy baja estatura que come a primates. No se atasque con descripciones precisas. África es grande: cincuenta y cuatro países, 900 millones de personas que están muy ocupadas con el hambre, muriendo y en guerra o emigrando como para leer su libro. El continente está lleno de desiertos, selvas, tierras altas, sabanas y muchas otras cosas, pero a su lector no le preocupa esto en lo más mínimo, así que mantenga sus descripciones románticas y evocadoras, no específicas.

Asegúrese que usted muestra como los africanos tienen la música y el ritmo profundamente arraigado en sus almas, y comen cosas que ninguna otra gente comería. No mencione el arroz, la carne ni el trigo; el cerebro de mono es la opción en la cocina de un africano, junto con la cabra, serpiente, gusanos y comidas en base a carne de caza. Asegúrese de mostrar que es capaz de comer tal alimento sin estremecerse, y describa como aprende a disfrutar de ello — porque a usted le importa.

Tabúes innombrables: escenas domésticas ordinarias, amor entre Africanos (a menos que implique una muerte), referencias a escritores africanos o intelectuales, mención de niños asistiendo a la escuela que no sufren de fiebre Ébola o mutilación genital femenina.

En todas partes del libro, adopte una voz silenciosa, en conspiración con el lector, y un tono triste de “esperé tanto”. Establezca temprano que su liberalismo es impecable, y mencione cerca del principio cuánto ama a África, como se enamoró del lugar y no puede vivir sin ella. África es el único continente que usted puede amar – aprovéchese de esto. Si usted es un hombre, deambule por sus selvas vírgenes y calurosas. Si usted es una mujer, trate a África como un hombre que lleva puesta una chaleco caqui y que desaparece lejos en una puesta del sol.

África debe ser compadecida, adorada o dominada. Sea cual fuere el ángulo que usted tome, asegúrese de dejar una impresión fuerte de que sin su intervención y su tan importante libro, África esta condenada.

Sus personajes africanos pueden incluir guerreros desnudos, criados leales, adivinos y videntes, antiguos sabios que viven en un hermético esplendor. O políticos corruptos. Ineptas y polígamas guías turísticas y prostitutas con las que usted haya dormido. El Criado Leal siempre se comporta como un niño de siete años y necesita una mano firme; se asusta de las serpientes, es bueno con los niños, y siempre lo implica en sus complejos dramas domésticos.

El Sabio Antiguo siempre viene de una tribu noble (no las tribus que buscan enriquecerse como las Gikuyu, Igbo o Shona). Él tiene ojos reumáticos y está ligado a la Tierra. El africano moderno es un hombre gordo que roba y trabaja en la oficina de visados, y rechaza permisos de trabajo a calificados occidentales que realmente se preocupan por África. Él es un enemigo de desarrollo, y usa su trabajo gubernamental para hacerle difícil a extranjeros pragmáticos y de buen corazón establecer sus ONG o Zonas de Conservación Legales. O él es un político intelectual, educado en Oxford, convertido en asesino en serie vestido con un traje de Savile Row. Es un caníbal al que le gusta el champaña Cristal, y su madre es una hechicera rica quien realmente dirige al país.

Entre sus personajes siempre debe incluir al africano que pasa hambre, que vaga en el campamento de refugiados casi desnudo, y espera la benevolencia de Occidente. Sus niños tienen moscas en sus párpados y vientres henchidos y los pechos de ellas son chatos y vacíos. Debe parecer completamente indefensa. No puede tener ningún pasado, ni historia; tales desviaciones arruinan el momento dramático. Los gemidos están bien. Ella nunca debe decir nada sobre si misma en el diálogo excepto hablar de su (indecible) sufrimiento.

También asegúrese de incluir a una mujer cálida y maternal quien tiene una risa sonora y está preocupada por su bienestar. Sólo llámela “Mamá”. Sus niños son todos delincuentes. Estos personajes deberían rondar a su héroe principal, para hacerlo lucir mejor. Su héroe puede enseñarles, bañarlos, alimentarlos; cuida de muchos bebés y ha visto a la muerte. Su héroe puede ser usted (si es reportero), o una bella y trágica celebridad o aristócrata internacional que ahora siente cariño por los animales (si es ficción).

Los malos personajes occidentales podrían incluir a niños de Ministros Conservadores, Afrikaners, o los empleados del Banco Mundial. Hablando de la explotación por extranjeros mencione a los comerciantes chinos e hindúes. Culpe a Occidente por la situación de África. Pero no sea demasiado específico. Esta bien que dé amplias pinceladas por todas partes.

Evite tener a sus personajes africanos riendo o luchando por educar a sus niños, o sólo hágalo de forma mundana. Haga que ellos inspiren algo sobre Europa o América en África. Los personajes africanos deberían ser coloridos, exóticos, más grandes que la vida — pero vacíos por dentro, sin diálogo, sin conflictos o soluciones en sus historias, nada de profundidad o capricho con que aturdir la causa.

Describa detalladamente pechos desnudos (jóvenes, viejos, conservadores, recientemente violados, grandes, pequeños) o genitales mutilados, o genitales realzados. O cualquier clase de genitales. Y cadáveres. O, mejor, cadáveres desnudos. Y sobre todo pudrición de cadáveres desnudos. Recuerde: cualquier publicación que presente haciendo que haga que la gente parezca asquerosa y miserable, hará referencia a ‘la verdadera África’, y usted quiere esto en su contratapa. No tenga delicadeza sobre esto: usted está tratando de ayudarles a conseguir la ayuda del Occidente. El tabú más grande en la escritura sobre África es describir o mostrar gente blanca que muera o sufra.

Los animales, por otra parte, deben ser personajes tratados como bien estructurados, complejos. Ellos hablan (o gruñen sacudiendo sus melenas orgullosamente) y tienen nombres, ambiciones y deseos. Ellos también tienen valores de familia: ¿ve cómo los leones enseñan a sus crías? Las elefantas son protectoras y buenas feministas o dignificados patriarcas. O son gorilas. Nunca, jamás diga algo negativo sobre un elefante o un gorila. Los elefantes pueden atacar la propiedad de la gente, destruir sus cosechas, y hasta matarlos. Siempre debe ponerse del lado del elefante. Los grandes felinos tienen acento de escuelas públicas. Las hienas son justas y tienen acento, vagamente del Medio Oriente. Cualquier africano que vive en la selva o el desierto puede ser retratado con buen humor (a menos que estén en conflicto con un elefante o chimpancé o gorila, en cuyo caso deberán verse como el mismísimo mal).

Después de los activistas celebres y los trabajadores de asistencia, los
ecologistas son la gente más importante de África. No los ofenda. Usted los necesita para que lo inviten a su animado rancho de 30,000 acres o “zona de conservación”, y este es el único modo en que conseguirá entrevistar al activista célebre. A menudo, una tapa de libro con un ecologista heroico parece trabajar mágicamente en las ventas. Alguien blanco, bronceado y utilizando prendas caqui, quien alguna vez tuvo a un antílope como mascota o una granja, es un ecologista que conserva la herencia rica de África. En la entrevista, no pregunte con cuanta financiación cuentan; no pregunte cuanto dinero ganan con sus animales. Nunca pregunte cuánto le pagan a sus empleados.

Perderá a los lectores si no menciona la luz en África. Y los atardeceres; la puesta del sol africana es obligatoria. Es siempre grande y roja. Siempre existe un amplio cielo. Los espacios abiertos y los animales salvajes son críticos – África es la Tierra de estos amplios espacios. Al escribir sobre la situación grave de la flora y fauna, asegúrese de mencionar que África está superpoblada. Cuando su personaje principal esté en un desierto o selva que conviva con pueblos indígenas (cualquier persona de baja estatura) debe asegúrese de mencionar bien que África ha sido despoblada severamente por el Sida y la Guerra (utilice letras mayúsculas).

También necesitará un club nocturno llamado Tropicana, donde mercenarios, malignos nuevos ricos africanos, prostitutas, guerrilleros y expatriados se juntan.

Siempre termine su libro citando a Nelson Mandela diciendo algo sobre el arco iris o los renacimientos. Porque a usted le importa."


“Ha llegado el momento de sanar las heridas. Ha llegado el momento de zanjar los abismos que nos dividen. El tiempo de construir está ante nosotros... Entramos en un pacto donde debemos construir una sociedad donde todos los sudafricanos, tanto blancos como negros, sean capaces de hablar sin ningún temor en sus corazones, seguros de su inalienable derecho a la dignidad humana, una nación arcoiris en paz consigo misma y con el mundo" 
Nelson Mandela.

Fuentes:
El texto de Binyavanga Wainaina fue publicado originalmente en inglés en Granta
Traducción aquí: http://blogdeviajes.com.ar/2006/05/29/como-escribir-acerca-de-africa/

viernes, 21 de noviembre de 2014

La minga y el trabajo comunal, por todo el mundo.

Satori Gigie
"La unión nos hace fuertes, y el individuo es importante como parte de un todo." Evaristo Nugkuag Ikanan, aguaruna.


"Debemos trabajar de forma colectiva porque ahí es donde radica nuestro poder y, ademas, actuar así resulta ventajoso". Tanien Ashini, innu.


Para los penan, la peor ofensa social se denomina sihun, que significa no saber compartir. Los yanomami creen que un cazador enfermará si consume su propia caza: el egoísmo es la peor falta. En la vasta estepa de Mongolia, es de mala educación llamar a la puerta y los visitantes simplemente deben entrar y hacer uso de ella de manera libre. Los saharauis erguibat también mantienen siempre la puerta abierta.

En realidad, por todo el mundo abundan creencias de este tipo, y por eso existen antiguos y tradicionales sistemas de trabajo comunitario y redes de apoyo y solidaridad, sin esperar nada a cambio más que el bien de todos

"Occidente" no es un caso aparte: está el auzolan en Navarra, la prestación asturiana andecha, las hacenderas de Segovia, la tornajeira gallega, el tornallom valenciano, o el coor irlandés. 

El pueblo Todmorden en Inglaterra utilizó el trabajo comunitario de toda la comunidad para plantar verduras, frutas y hierbas útiles en cada trozo de terreno disponible. 70 espacios públicos y una red de 280 voluntarios, y todo el mundo (incluidos los turistas) pueden servirse gratis y a placer cuando llega la hora de la cosecha. Incluso el hospital dispone de un jardín de hierbas medicinales.

“Vivíamos en un pueblo sin nada especial, como cualquier otro, abatido por la crisis y por el desempleo”, recuerda la cofundadora Pam Warhurst. “Lo que hemos logrado ha sido no sólo reverdecer nuestras calles, y poner a cultivar a la policía y a los bomberos. Lo más importante ha sido si acaso reactivar el poder la comunidad, y demostrar que juntos podemos”.


En este poder se basa el término Guanxi (relaciones) de China. Una red de relaciones y contactos entre personas, que cooperan entre sí e intercambian favores, y que se consolida a través del respeto, la lealtad y la confiabilidad. Un pequeño ejemplo es el hecho de que aunque China sea tan extenso como Estados Unidos, tiene un solo huso horario. Es la importancia de mantenerse sincronizados.  
Con esta idea general de la filosofía china se entiende la prosperidad de los negocios chinos. Respeto, autoridad, rectitud, lealtad, piedad filial y el deber de reciprocidad. En el proyecto confuciano, la persona buena es la que siempre intenta ser mejor. “Una barra de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja”, dice un proverbio chino: nada se consigue sin paciencia, constancia y empeño, incluyendo los negocios. De esta manera se consigue ser alguien con prestigio, alguien con mianzi (rostro). Pero este prestigio se consigue únicamente a través del guanxi, las relaciones sociales. Así, se crean redes de apoyo y solidaridad previas a las relaciones de mercado, basada en el don y en la confianza, no en el contrato. 

En latinoamérica también entienden que el trabajo duro no está reñido con el buen vivir. La filosofía de la Suma Qamaña de Bolivia, que se podría traducir como “buen (con)vivir”, es la sociedad buena para todos en armonía con los otros y con la naturaleza (la Pacha Mama). Por eso, la manera de expresar regularmente que alguien es ‘pobre’, es waxcha (o waqcha, en quechua), que literalmente significa ‘huérfano, abandonado’. 
Los precolombinos ya utilizaban la minka, mingako o minga (del quechua minccacuni «solicitar ayuda prometiendo algo»), que hoy los pueblos indígenas de la cordillera andina usan todavía. El ayni es  un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu (una comunidad que trabaja con propiedad colectiva). Como un banco del tiempo. Lo más común es intercambiar trabajos en labores agrícolas, pastoreo, cocina o en la construcción de casas.

El caso más llamativo de minga es el del puente peruano de Q'eswachaka, el último puente colgante hecho exclusivamente de fibras vegetales y que se ha regenerado por más de cinco siglos. Y es que cerca de mil personas de comunidades diferentes (Huinchiri, Chaupibanda, Ccollana Quehue y Pelcaro) se reúnen anualmente en su renovación. 

Mutirão es el mismo sistema pero de origen tupí que se usa en Brasil, el trabajo comunitario para la construcción civil de casas populares en la que todos son beneficiarios y se prestan ayuda con un sistema rotativo y sin jerarquía. Se usa mucho para acciones colectivas no remuneradas como limpieza de parques, calles, escuelas… Para esta práctica de acción comunal existen muchos sinónimos: muxirão, muxirã, muxirom, muquirão, putirão, putirom, putirum, pixurum, ponxirão, punxirão o puxirum.

En México, en la cultura zapoteca, se conoce como tequio a la faena o trabajo colectivo que todo vecino de un pueblo debe a su comunidad. En el Estado de Oaxaca, el tequio está protegido por una ley estatal. 

Jacobo Tomás Yescas, zapoteco de Oaxaca, explica el sentido del tequio y la gozona:

    - Acá estamos acostumbrados al tequio para realizar los trabajos del pueblo. Todos juntos... Antes se hacía tequio también cuando se hacía un edificio público... En los últimos años es poco lo que es el tequio, porque quieren quitar esa costumbre, que se haga tequio; pero la mayoría no quiere que se quite esa costumbre... Es muy difícil que se quitara, porque ya están acostumbrados a trabajar así...

    - ¿Y qué es la gozona?

    - Para nosotros la gozona es para... Por ejemplo, tengo un vecino, ¿no?, voy un día de él a trabajar, y ya va conmigo... Así es, ya van conmigo, ya voy con ellos. Eso en la gozona... Yo mi vecino le voy a ver: “ven a trabajar conmigo porque no tengo ayuda”. Hacemos gozona... El va de conmigo dos, tres días; y ya le repongo yo luego los días que trabajó conmigo...

    - De ese modo, no se contrata a ninguna persona...

    - No, ya no se contrata. Somos gente de escasos recursos; entonces, ya con la gozona nos evitamos de dinero... Y así funcionamos unos con otros, cooperamos... Aquí no hay gente contratada: ya con la gozona tenemos, pues; resolvemos los trabajos...


El pueblo mexicano rarámuri, que vive en las montañas de Chihuahua, usan el
término córima para definir un acto de solidaridad con alguien que lo está pasando mal. No ofrecer córima a alguien que necesita ayuda se considera un incumplimiento a una obligación y una ofensa a la vez. No se trata de caridad dictada por la moral católica, porque el que da limosna mantiene su mano encima de la mano que recibe. En estas sociedades, no hay mano encima de la otra. Simplemente, las manos se entrelazan en un "hoy por ti, mañana por mi".

Esto es parecido a la tradición de guelaguetza del Estado mexicano de Oaxaca, un “intercambio recíproco de regalos y servicios”. Su práctica se teje alrededor de las relaciones recíprocas que unen a la gente.

Un ejemplo fue es el que cuenta el escritor oaxaqueño Abel Santiago Díaz, sobre un profesor extranjero que, "sorprendido, vio llegar al aula de la escuela que le servía de hospedaje, uno por uno, al pueblo entero, que le llevaba todo lo necesario para su fiesta nupcial: pollos, guajolotes, maíz, fríjol, especias, cartones de cerveza, cajas de refresco, aguardiente, loza, etc. El presidente municipal y su esposa se ofrecieron como padrinos de la ceremonia, llevándole una banda de música de viento por veinticuatro horas consecutivas. Los que no pudieron llevar obsequios por carecer de recursos, le ofrecieron su trabajo: los hombres construían gigantescos toldos de zacate y carrizo y todo lo relacionado con el trabajo pesado. Las mujeres, todo lo concerniente a la cocina."


Eso sí, después uno por uno fueron a su casa a pedirle de vuelta los dones dados para su boda, cuando así lo necesitaban.

Para este tipo de sistemas, también se utilizan los términos "la faena", "la fajina", "el trabajo de en medio" y "la mano vuelta". Con el fin de detectar en el vecino un motivo para la guelaguetza, una carencia o un problema que pueda exigir la atención comunitaria, es necesario pararse a saludar de manera interrogatoria, sobre su salud, trabajo, familia... "¿Cómo está nuestro maíz?" preguntan los tojolabales. El maíz, aún estando en tierras del vecino, recibe el cuidado de todos y, por lo tanto, dicen "nuestro".

Los pueblos musulmanes también siguen una retahíla larga y cuidadosa en el
saludo, preguntando por cada miembro de la familia, por su salud y su trabajo. El término musulmán azaque o zakat, zakaat, zakah, o en turco zekât, es una proporción de la riqueza personal que debe tributarse para ayudar a los necesitados. 

Entre el pueblo saharaui erguibat, existía una especie de acto de caridad llamada miniha. Un hombre llamado Ismail explicó a la antropóloga Sophie Caratini lo que significaba este sistema: "Cuando tú prestas tus camellas a alguien, es porque no tiene con qué vivir, o porque le han arrebatado su rebaño, o porque la sequía lo ha arruinado. No hay pobres entre los erguibat. Si alguien no tiene nada, cada uno le da uno o más animales para que de nuevo tenga la posibilidad de salir adelante; no hay otra solución. Esto todavía se hace hoy. ¡Los erguibat son más socialistas que vosotros!, ¿sabes?"

Como modo de reciprocidad, está la hospitalidad islámica, la diyâfa. En Uzbekistán hay un dicho "Mehmon otanda ulugh" ("el invitado es más grande que el padre") 
De hecho, el Islam significó la primera globalización del mundo: destruyó las fronteras comerciales y garantizó la seguridad de las personas, de modo que pudiesen trasladarse (y trasladar sus conocimientos y sabiduría) de un lugar a otro sin sufrir daños, protegidos hasta sus últimos pasos y siendo invitados de honor en todos los hogares. Así, comerciaban desde Francia, pasando por Antaki, hasta llegar a Bagdad, para bajar por el Tigris hasta Omán, a India y finalmente a China, y todos estos sitios estaban conectados entre sí sin la menor interrupción.  

Oceanía no está al margen de estos sistemas. En el pequeño archipiélago Tokelau (Nueva Zelanda) y las islas Cook, los archipiélagos más aislado del mundo, el compartir se convirtió en un auténtico sistema de supervivencia. Maopoopo es el principio rector y se traduce como "una unidad de un propósito común que abarca el cuerpo y el espíritu." Este espíritu colectivo es cultivado a través de actividades comunitarias que incluyen expediciones de pesca, proyectos de construcción, carga y descarga de los buques, competiciones deportivas, y la música y la danza.

Maopoopo se ejemplifica mejor para el día de hoy a través de la práctica de inati. En días especiales, todos los hombres de las aldeas pescan juntos. A su regreso, se dividen de manera sistemática y ritualmente la captura con todos los clanes familiares de la isla. La pesca fresca se coloca  cerca de la playa y se reparte según las necesidades de cada cual.  



Que el bienestar de uno depende del bienestar de todos lo saben bien en algunas zonas de Sudáfrica. Su maopoopo se llama ubuntu. Cuando se desea elogiar a alguien, se le dice que tiene ubuntu, que es una persona que se completa a través de otras.  Ello significa que los africanos también invitan de modo cotidiano a desconocidos a sus hogares y los niños se crían con la ayuda de toda la comunidad.

Entre los Masai, la construcción comunitaria de una casa para una nueva pareja recién casada es todo un ritual. Un grupo de mujeres se afanan en la tarea de mezclar adobe y estiércol, ya que son ellas las que construyen las casas oscuras, bajas y sin ventanas, para evitar los mosquitos.

Los Ndebele viven en la región de Transvaal, Sudáfrica y Zimbawe. Tras la pérdida de la guerra contra los Boers,  se trasladaron de sus tradicionales cabañas de ramas, destruidas, a otra zona en la que abundaba el barro, y así comienzan a construir casas de adobe y barro. Sus dibujos eran una reafirmación cultural a la vez que un método de comunicación entre tribus. Los dibujos escondían mensajes que sólo los Ndebele comprendían. Las pinturas son realizadas por las mujeres.

Los gurunsi son auténticos arquitectos.  Sus casas sukhala son construcciones de adobe que se revisten de barro y excrementos y posteriormente son adornadas con motivos abstractos, que las mujeres de la tribu pintan sobre fachadas y muros para después pulirla con ramas. Aunque lo mejor de la construcción no es el acabado, sino el método: las mujeres cantan a ritmo del trabajo, golpeando la mezcla. Después la regenerarán cada cierto tiempo, porque cada una de sus casas está poblada por los espíritus de sus antecesores y, por ello, tratan de preservarlas durante el mayor tiempo posible, pasando de una generación a otra. http://www.youtube.com/watch?v=NXEVeM_Ythc


El edificio de barro más grande y más antiguo del mundo necesita una capa de lodo cada cierto tiempo. Toda la ciudad de Djenné se une para este evento. Desde la Edad Media, Tombuctú fue un punto de encuentro entre el África negra y los nómadas del desierto, tuaregs, árabes o bereberes. Gracias a la riqueza generada por el comercio, atrajo a estudiosos y arquitectos, que modelaron con el barro del desierto una de las ciudades más impactantes del planeta. La famosa mezquita de Djingareyber se mantiene en pie 700 años después pese a la decadencia de la ciudad, y no es casualidad. Toda la ciudad lo regenera año tras año. 

El 1 de abril de 2012, grupos armados de Al Qaeda del Magreb Islámico se hacía con el control de Tombuctú y procedía a la destrucción de mausoleos, considerándolos antiislámicos y sacrílegos, ya que "el hombre debe venerar sólo a Alá”. 

“Las cosas van mejor, Alhamdoulilah [gracias a Dios], pero aún queda mucho para que Tombuctú vuelva a ser lo que era”, asegura Baba Cissé, un conductor que tiene serias dificultades para mantener a su familia.



Fuentes:
http://www.waterisrising.com/content/tokelau
http://www.lahaine.org/est_espanol.php/tequio_gozona_guelaguetza
http://www.lanacion.com.ar/1672766-huaxi-el-pujante-pueblo-de-china-donde-todos-viven-como-millonarios
http://tectonicablog.com/?p=53049
http://sumakkawsay.files.wordpress.com/2009/06/albo_sumaqamana.pdf
http://lagenterula.files.wordpress.com/2011/06/la-cultura-del-auzolan.pdf
http://www.lapatilla.com/site/2012/07/10/comenzo-la-destruccion-de-la-mayor-mezquita-en-mali/
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/24/actualidad/1356352274_604236.html
http://elpais.com/elpais/2013/10/09/eps/1381323026_969117.html
Somos uno: un homenaje a los pueblos indígenas. Joanna Eede. 
http://www.elcorreodelsol.com/articulo/el-pueblo-mas-comestible-del-mundo
http://www.elciudadano.cl/2011/01/05/jorge-moraga-antropologo-%C2%ABlas-redes-de-apoyo-y-solidaridad-explican-el-gran-exito-de-los-chinos-fuera-de-su-pais%C2%BB/

domingo, 16 de noviembre de 2014

El sexo no existe: la intersexualidad.

Thomas Bekker
"Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia. Si cambiáramos los modos de educación en la infancia, quizá modificaríamos lo que llamamos violencia de género." Beatriz Preciado, filósofa.


El libro de Cuerpos Sexuados comienza con un caso real y totalmente esclarecedor:

"Con las prisas y la emoción de la partida hacia los juegos olímpicos de 1988, María Patiño, la mejor vallista española, olvidó el preceptivo certificado médico que debía dejar constancia, para seguridad de las autoridades olímpicas, de lo que parecía más que obvio para cualquiera que la viese: que era una mujer

Pero el Comité Olímpico Internacional (COI) había previsto la posibilidad de que algunas atletas olvidaran su certificado de feminidad. Patiño sólo tenía que informar al «centro de control de feminidad», raspar unas cuantas células de la cara interna de su mejilla, y todo estaría en orden... o así lo creía. Unas horas después del raspado recibió una llamada. Algo había ido mal. Pasó un segundo examen, pero los médicos no soltaron prenda. Cuando se dirigía al estadio olímpico para su primera carrera, los jueces de pista le dieron la noticia: no había pasado el control de sexo. Puede que pareciera una mujer, que tuviera la fuerza de una mujer, y que nunca hubiera tenido ninguna razón para sospechar que no lo fuera, pero los exámenes revelaron que las células de Patiño tenían un cromosoma y que sus labios vulvares ocultaban unos testículos. Es más, no tenía ni ovarios ni útero. De acuerdo con la definición del COI, Patiño no era una mujer.

En consecuencia, se le prohibió competir con el equipo olímpico femenino español. Las autoridades deportivas españolas le propusieron simular una lesión y retirarse sin hacer pública aquella embarazosa situación. Al rehusar ella esta componenda, el asunto llegó a oídos de la prensa europea y el secreto se aireó. A los pocos meses de su regreso a España, la vida de Patiño se arruinó. La despojaron de sus títulos y de su licencia federativa para competir. Su novio la dejó. La echaron de la residencia atlética nacional y se le revocó la beca. De pronto se encontró con que se había quedado sin su medio de vida. La prensa nacional se divirtió mucho a su costa. Como declaró después, «Se me borró del mapa, como si los doce años que había dedicado al deporte nunca hubieran existido».



Abatida pero no vencida, Patiño invirtió mucho dinero en consultas médicas. Los doctores le explicaron que la suya era una condición congénita llamada insensibilidad a los andrógenos; lo que significaba que, aunque tuviera un cromosoma y sus testículos produjeran testosterona de sobra, sus células no reconocían esta hormona masculinizante. Como resultado, su cuerpo nunca desarrolló rasgos masculinos. Pero en la pubertad sus testículos comenzaron a producir estrógeno, como hacen los de todos los varones, lo cual hizo que sus mamas crecieran, su cintura se estrechara y su cadera se ensanchara. A pesar de tener un cromosoma Y y unos testículos, se había desarrollado como una mujer. Patiño decidió plantar cara al COI. 

«Sabía que era una mujer», insistió a un periodista, «a los ojos de la medicina, de Dios y, sobre todo, a mis propios ojos». 

Contó con el apoyo de Alison Carlson, ex tenista y bióloga de la universidad de Stanford, contraria al control de sexo, y juntas emprendieron una batalla legal. Patiño se sometió a exámenes médicos de sus cinturas pélvica y escapular «con objeto de decidir si era lo bastante femenina para competir».

Al cabo de dos años y medio, la iaaf (International Amateur Athletic Federation) la rehabilitó, y en 1992 se reincorporó al equipo olímpico español, convirtiéndose así en la primera mujer que desafiaba el control de sexo para las atletas olímpicas. A pesar de la flexibilidad de la iaaf, sin embargo, el coi se mantuvo en sus trece. 

Pero, ¿por qué le preocupa tanto al coi el control de sexo? En parte, las reglas del coi reflejan las ansiedades políticas de la guerra fría: durante los juegos olímpicos de 1968, por ejemplo, el coi instituyó el control «científico» del sexo de las atletas en respuesta a los rumores de que algunos países de la Europa Oriental estaban intentando glorificar la causa comunista a base de infiltrar hombres que se hacían pasar por mujeres en las pruebas femeninas para competir con ventaja. El único caso conocido de infiltración masculina en las competiciones femeninas se remonta a 1936, cuando Hermann Ratjen, miembro de las juventudes nazis, se inscribió en la prueba de salto de altura femenino como «Dora». Pero su masculinidad no se tradujo en una gran ventaja: aunque se clasificó para la ronda final, quedó en cuarto lugar, por detrás de tres mujeres. 


Aunque el coi hacía tiempo que inspeccionaba el sexo de los atletas olímpicos ya que algunos sostenían que la participación de las mujeres en las competiciones deportivas las convertían en criaturas virilizadas. En 1912, Pierre de Coubertin, fundador de las olimpíadas modernas (inicialmente vedadas a las mujeres), sentenció que «el deporte femenino es contrario a las leyes de la naturaleza». Las autoridades olímpicas se apresuraron a certificar la feminidad de las mujeres que dejaban pasar, porque el mismo acto de competir parecía implicar que no podían ser mujeres de verdad.
 
Hasta 1968, a menudo se exigió a las competidoras olímpicas que se desnudaran delante de un tribunal examinador. Tener pechos y vagina era todo lo que se necesitaba para acreditar la propia feminidad. Pero muchas mujeres encontraban degradante este procedimiento. En parte por la acumulación de quejas, el coi decidió recurrir al test cromosómico, más moderno y «científico». El problema es que ni este test ni el más sofisticado que emplea el coi en la actualidad, pueden ofrecer lo que se espera de ellos. Simplemente, el sexo de un cuerpo es un asunto demasiado complejo. 

No hay blanco o negro, sino grados de diferencia. 

Una de las tesis principales de este libro es que etiquetar a alguien como varón o mujer es una decisión social. El conocimiento científico puede asistirnos en esta decisión, pero sólo nuestra concepción del género, y no la ciencia, puede definir nuestro sexo. Es más, nuestra concepción del género afecta al conocimiento sobre el sexo producido por los científicos en primera instancia. 

En 1972, los sexólogos John Money y Anke Ehrhardt popularizaron la idea de que sexo y género son categorías separadas. El sexo, argumentaron, se refiere a los atributos físicos, y viene determinado por la anatomía y la fisiología, mientras que el género es la convicción interna de que uno es macho o hembra (identidad de género) y las expresiones conductuales de dicha convicción. 

Las feministas de la segunda ola de los setenta, por su parte, también argumentaron que el sexo es distinto del género. Estas feministas sostenían que si las chicas tenían más dificultades con las matemáticas que los chicos, el problema no residía en sus cerebros, sino en las diferentes expectativas y oportunidades de unas y otros. Tener un pene en vez de una vagina es una diferencia de sexo. Que los chicos saquen mejores notas en matemáticas que las chicas es una diferencia de género. 

Las feministas no cuestionaban la componente física del sexo; era el género lo que estaba en cuestión. Al ceder el territorio del sexo físico, las feministas dejaron un flanco abierto al ataque de sus posiciones por la base de las diferencias biológicas. Así, en ciertos círculos la cuestión de la relación entre sexo y género se convirtió en un debate sobre la «circuitería» cerebral.

En efecto, el feminismo ha encontrado una resistencia masiva desde los dominios de la biología, la medicina y ámbitos significativos de las ciencias sociales. Todo ello ha movido a las pensadoras feministas a cuestionar la noción misma de sexo y, por otro lado, a profundizar en los significados de género, cultura y experiencia. La antropóloga Henrietta A. Moore, por ejemplo, argumenta que «lo que está en cuestión es la encarnación de las identidades y la experiencia. La experiencia ... no es individual y fija, sino irredimiblemente social y procesual»

Nuestros cuerpos son demasiado complejos para proporcionarnos respuestas definidas sobre las diferencias sexuales. Cuanto más buscamos una base física simple para el sexo, más claro resulta que «sexo» no es una categoría puramente física. Considérese el problema del Comité Olímpico Internacional. Los miembros del comité quieren decidir quién es varón y quién es mujer. ¿Pero cómo? El coi puede aplicar la prueba del cariotipo o del adn, o inspeccionar las mamas y los genitales, para certificar el sexo de una competidora, pero los médicos se rigen por otros criterios a la hora de asignar un sexo incierto. Se centran en la capacidad reproductiva (en el caso de una feminidad potencial) o el tamaño del pene (en el caso de una presunta masculinidad). Por ejemplo, si un bebé nace con dos cromosomas x, oviductos, ovarios y útero, pero un pene y un escroto externos, ¿es niño o niña? Casi todos los médicos dirían que es una niña, a pesar del pene, por su potencial para dar a luz, y recurrirían a la cirugía y tratamientos hormonales para validar su decisión. 

La elección de los criterios para determinar el sexo, y la voluntad misma de determinarlo, son decisiones sociales.

Los intersexuales como María Patiño tienen cuerpos disidentes. No encajan de
manera natural en una clasificación binaria, si no es con calzador quirúrgico. Ahora bien, ¿por qué debería preocuparnos que una mujer (con sus mamas, su vagina, su útero, sus ovarios y su menstruación) tenga un "clítoris" lo bastante grande como para penetrar otra mujer? ¿Por qué debería preocuparnos que haya personas cuyo "equipamiento biológico cultural" les permita mantener relaciones sexuales tanto con hombres como con mujeres? ¿Por qué deberíamos apuntar o esconder quirúrgicamente un clítoris ofensivamente grande? La respuesta: para mantener la división de géneros.

El que se le ampute a un bebé intersexual depende de lo que pensemos sobre: ¿Cuán importante es el tamaño del pene? ¿Qué formas de erotismo sexual son normales? ¿Qué es más importante, tener un clítoris sexualmente sensitivo, o uno visualmente cercano al tipo corriente? 

Mientras, los manuales médicos recomiendan no dar una explicación completa de la condición sexual del infante. Un médico escribió: "Deberíamos hacer todo lo posible para desterrar cualquier sentimiento de ambigüedad sexual" No digo que exista una conspiración del silencio, sino que los médicos están cegados por su propia convicción de que todo el mundo es o varón o mujer. Se debe remodelar un cuerpo sexualmente ambiguo conforme nuestro sistema de dos sexos, a pesar de que deja múltiples cicatrices, requiere múltiples operaciones y a menudo elimina la capacidad orgásmica. 
"Cuando descubrí que tenía el sindrome de insensibilidad a los andrógenos, las piezas encajaron. Pero lo que se hizo añicos fue mi relación con mi familia y con los médicos. Lo traumático no fue saber de cromosomas y testículos, sino descubrir que me habían estado mintiendo." escribía una mujer a una revista.

"Si tuviera que etiquetarme como varón o mujer, diría que soy una clase diferente de mujer. No soy un caso de un sexo u otro, ni una combinación de ambos. Nací hermafrodita; y desde el fondo de mi corazón, querría que se me hubiera permitido quedarme así" explica Ángela Moreno, miembro del ISNA (Sociedad Intersexual de Norteamérica).

Un intersexual llamado Emma se crió como mujer. Poseía una vagina y un clítoris lo bastante grande para poder tener relaciones sexuales con hombres y con mujeres. Siendo adolescente, tuvo experiencias sexuales con mujeres, pero se casó con un hombre. Mientras, mantenía relaciones sexuales placenteras con amigas. Confesaba haber deseado en ocasiones ser un varón, pero cuando Young le aseguró que la transformación sería un asunto simple, el/la replicó: "¿Habría que eliminar esa vagina? No sé, porque es mi bono de comida. Si lo hiciera, tendría que prescindir de mi marido y buscarme un trabajo, así que creo que me quedaré como estoy. Mi marido me mantiene bien y, aunque él no me da ningún placer sexual, mi novia me lo da de sobra."

El motivo de recomendar su reconversión era genuinamente humanitario: permitir que los individuos encajaran y funcionaran física y psicológicamente como seres humanos saludables. Pero tras este anhelo subyacen asunciones no discutidas:

-Que debería haber sólo dos sexos.
-Que sólo la heterosexualidad es normal
-Que ciertos roles de género definen al varón y a la mujer psicológicamente saludables."

Pero por fortuna, los seres humanos no solo somos reproductores, de forma imprescindible somos también cuidadores de vida y productores.
 
"El capitalismo y el patriarcado de nuestra cultura occidental actual nos deja un esquema de género y prácticas y normas culturales muy estrechas. En nuestra sociedad que se autoproclama "moderna y liberal", sólo hay dos géneros, éstos son inviolables y están determinados por los genitales."

 "Lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. Es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana." Marvin Harris, antropólogo.

Link: El tercer género o queer: el biocentrismo.


Fuentes:
"Cuerpos sexuados" Anne Fausto-Sterling.
http://www.pikaramagazine.com/2010/11/%C2%BFsera-nino-o-nina/
http://www.isna.org/node/64