jueves, 25 de agosto de 2022

Milkarri: los cantos en espiral de las mujeres Yolŋu.

"Con nuestros cantos, la tierra se renueva, nuestros cantos son nuestros derechos territoriales".

"Los Songspirals (cantos en espiral) son una universidad para nosotras. Son un mapa de entendimientos". “Nos conecta a través de generaciones, a nuestro conocimiento, a los que han venido antes y a los que aún están por surgir”.

El Grupo de Mujeres Gay'wu (o el grupo de mujeres "dilly bag") es un grupo de mujeres Yolŋu del noreste de Arnhem Land, en el extremo norte de Australia. En este libro, "Songspirals: Sharing women's wisdom of Country through songlines" y con Laklak Burarrwanga y Ritjilili Ganambarr, nos invitan a un viaje: 'Queremos que vengas con nosotros en nuestro viaje, nuestro viaje de espirales de canciones. Son la esencia de la gente en esta tierra, la esencia de cada clan. Pertenecemos a la tierra y ella nos pertenece. Cantamos a la tierra, cantamos a la tierra. Somos esa tierra. Nos canta."

Al igual que las culturas orales de todo el mundo, los indígenas australianos utilizan señales del paisaje para recordar y transmitir importantes conocimientos, valores culturales y sabiduría. Y las cantan. Se trata de unir las narraciones en cantos, pisadas, el conocimiento y la memoria. El mundo fue creado en una época conocida como el Tiempo del Sueño, cuando los ancestros comenzaron a caminar. Mientras sus pies besaban el suelo, liberaban la vida dormida debajo de ella, de modo que el paisaje cobraba vida con cada paso.
Cantar es encontrar el camino de una, y la narración es inseparable de la tierra, del viaje.

Ellas prefieren decir Songspirals, Cantos en espiral, aunque aclaran "a menudo se denominan líneas de canciones o ciclos de canciones". La naturaleza circular de la narración (y del canto, la pintura y el baile) es un concepto cultural fundamental. El conocimiento no es un proceso de "línea recta", sino uno que teje su camino alrededor de un "camino", como caminar a través del paisaje, como un sendero. 

 

"En este libro, las llamamos espirales de canciones, ya que giran hacia afuera y hacia adentro, suben y bajan, dan vueltas y vueltas, para siempre. Son una línea dentro de un ciclo, son infinitos. Ellos giran en espiral, conectando y rehaciendo. Se retuercen y giran, se mueven y giran. Esto es como todas nuestras canciones. Nuestras canciones no son una línea recta. No se mueven en una dirección a través del tiempo y el espacio. Son un mapa que seguimos a través del país a medida que se conectan con otros clanes. Todo está conectado, cubierto de belleza. Cada vez que cantamos nuestras canciones en espiral aprendemos más, profundizamos, entramos y salimos en espiral."

Sobre el término "Tiempo del Sueño" también opinan: "Odiamos la palabra soñar. No estamos dormidos. Estamos aquí y tenemos todo este conocimiento, esta fuerza vital, pensamiento colectivo, un alma creada por el agua".

"La mayoría de los libros escritos sobre Songlines han sido escritos por personas blancas, y principalmente por hombres blancos. Por eso decidimos escribir este libro. A menudo, cuando leemos sobre Yolnu, no es de la gente Yolnu. Las palabras no son elegidas ni controladas por nosotros. A menudo dejan cosas fuera de las cosas equivocadas. A veces nos ofende lo que otras personas escriben sobre nosotros. También encontramos que la mayoría de lo que está escrito habla sobre el conocimiento de los hombres. No presta atención ni valora el conocimiento de las mujeres y el milkarri. Entonces, decidimos que escribiríamos este libro nosotras como mujeres Yolnu. Compartimos espirales de canciones y les pedimos que las traten con respeto. Respetar el conocimiento significa no escribir sobre cosas que no entiendas, no pongas las cosas en tus propias palabras. Las palabras en este libro son nuestro conocimiento, nuestra propiedad. Puedes hablar de ello, pero no creas que puedes convertirte en la autoridad al respecto. Puedes usar nuestras palabras para reflexionar. Puedes hablar de tu propia experiencia. Piense en cómo llevar las lecciones de nuestro libro a su vida. Necesitas honrar el contexto de nuestras canciones en espiral, reconocer las capas de nuestro conocimiento. Puede hablar sobre la capa superior, pero debe ser respetuoso y consciente de los límites de lo que estamos compartiendo y lo que usted, a su vez, puede compartir".

"Cada Yolnu es un cantante, un pintor, . . . un bailarín, un creador de canciones, un maestro, un pacificador. Todo tiene que ser sobre la paz y la armonía".

"Todos estamos siempre aprendiendo, aprendiendo juntos. Todos los días,
cualquier cosa te puede fallar. Pero si tienes una mente que quiere aprender, entonces puedes superar esos obstáculos. Si cuidas tu mente puedes resolver problemas y resuelve las cosas para que tu vida sea como tú quieres que sea. (...) entender más, educarse, tener una mente amplia, aceptar las cosas como son y trabajar a su manera si no gusta. Una persona sana tiene una mente llena de asombro. Una mente llena de asombro es maravillosa y una mente maravillosa aprende mucho más que una mente enferma. Una persona de mente estrecha es una persona enferma".

El volumen recorre cinco espirales de canciones. Las mujeres yolnu del noreste de Arnhem y del norte de Australia cantan sus espirales de canciones, que se llaman "milkarri". Sólo las mujeres anhelan el milkarri. Esta tradición viva también contiene tres elementos importantes “conocimiento, lenguaje y Ley”.

"Nosotras, las mujeres Yolŋu del noreste de Arnhem Land, en el norte de Australia, lloramos las espirales de canciones, las entusiasmamos, esto es lo que llamamos milkarri. Solo mujeres con ganas de milkarri. Milkarri es una canción antigua, un poema antiguo, un mapa, una ceremonia y una guía, pero también es más que todo esto. Milkarri es algo muy poderoso en la vida Yolŋu. 
Cuando cantamos a través de las lágrimas de milkarri, viene de lo más profundo de nosotros. Sentimos la canción y la dejamos fluir. Milkarri es un canto, una voz suave y trémula llena de emoción, a veces pena, a veces alegría, atravesada por la pérdida y el dolor, a menudo todo esto y más. Es difícil traducir el concepto de milkarri al inglés y por eso estamos escribiendo este libro para explicárselo."
 
“Y no hemos perdido nuestro milkarri, nuestro llanto por la tierra, nuestro dolor o la conexión profunda. Esa es la belleza de esto. Nuestro milkarri, nuestro lamento, es la parte femenina de las espirales que hacen la lluvia, las nubes, la tierra. El grito de una mujer es otra forma de celebrar. Cuando lamentamos o lloramos, es una historia que estamos contando. Está contando una historia en lamento”. Y lo han hecho durante miles de años.

"Esta es la espiral de la canción. Es caminar, girar la cabeza, mirar, notar, pensar mientras miramos la tierra, prestando atención, con amor. Caminando en parentesco".

"La patria tiene conciencia, no es solo un telón de fondo. Sabe y es parte de nosotros. Es el hogar y la tierra, pero es más que eso. Son los mares y las aguas, las rocas y los suelos, los animales y los vientos y las personas también. Son las conexiones entre esos seres, y sus sueños y emociones, sus lenguajes y su Ley. La patria es la forma en que los humanos y los no humanos se co-convierten, la forma en que emergemos juntos, siempre hemos surgido juntos y siempre emergeremos juntos. (...) ciclos infinitos de parentesco, de compartir y de responsabilidad. Son los mensajes, los lenguajes y la comunicación de todos los seres para todos los seres. Y la Patria está en el canciones en espiral. Es milkarri."

"La patria es casa, nos canta y nos nutre. Es el sentimiento de hogar, el sentimiento de las estaciones que se comunican con nosotros. Son todos los seres del hogar. Es todo lo que podemos tocar o sentir, y es todo lo que está más allá de eso también. Es todo lo que pertenece a la patria, con la patria y como patria, incluidos nosotros. Y son las relaciones entre todos esos seres también. Llegamos a existir juntos...
Los Yolŋu mantienen vivo al País con el idioma... La tierra desarrolló una lengua y esa lengua es el pueblo Yolŋu...
Todo se comunica y llega a través de las espirales de canciones.
Esta comunicación entre los animales, entre la tierra, los animales y las personas, entre la marea, el sol y la luna, se trata de dar y recibir mensajes, de las estaciones, del clima, de la seguridad y el bienestar de las personas y del País."

Las songlines están entretejidas con historias que ilustran la resiliencia, el orgullo y la energía de Yolŋu frente a la terrible arrogancia y el desprecio por parte de las personas no indígenas, desde el primer contacto hasta el día de hoy. La profundidad y complejidad de la cultura y los idiomas que se han mantenido vivos y vibrantes a través de tiempos difíciles. Temas como los derechos sobre la tierra, la destrucción que la minería inflige en la tierra, la educación, los peligros que conlleva la pérdida del idioma y la migración (cuando los indígenas se alejaron de misiones y reservas, de vuelta al cuidado de su patria), también se discuten en el libro.

A continuación, añado un milkarri de una mujer para su nieto, que falleció. Es el nieto el que canta mientras rema en ese viaje, y es la mujer la que está guiando su espíritu.

Bawaywuyŋu miyamara Dhululwuyŋuru;

Bawaywuyŋu miyamara Rrawulwulwuyŋuru;

Ŋuruku miyaman ŋarra marrtji Rrawulwulwuyŋu.

Del lugar entre el amanecer y el atardecer yo canto,

Donde las ballenas nadan con la boca abierta, sacando agua, filtrando peces;

Una manada de ballenas, dando vueltas y saltando, jugando y deambulando;

Una reunión de muchas personas;

Por eso canto hacia Rrawulwul, el lugar donde se alimentan las ballenas.

Yo canto para esa gente, la que está lejos.

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"Cuando una mujer llora milkarri, todos dejan de hacer lo que están haciendo", explican en el libro. "Milkarri es lo que está pasando. La persona que escucha ese milkarri puede visualizar a su padre o hermana o cualquiera que haya fallecido, remando en ese viaje. Cuando llega el momento de que una persona fallezca, ella misma ya habrá recorrido ese viaje muchas veces. Hicieron el viaje acompañando a sus seres queridos que habían fallecido. Ahora les toca a ellos y otros los acompañarán."

"El momento es ahora, cuando cantamos. Vamos a esa dimensión. Es el milkarri. El milkarri es tan fuerte, lloramos y sollozamos, tomamos el cuerpo, se transforma. El muerto está ahí, casi como un holograma, un avatar. Es el viaje de ese espíritu. Podemos verlo en nuestra mente, pero es real. Por eso la gente se une, por eso llora: lo pueden ver."

"Cantamos ballenas nadando con la boca abierta, sacando agua, filtrando peces. Hemos viajado con ellos, como ellos. Ahora somos parte de una manada, volteando y saltando, jugando y deambulando, sintiendo el agua en nuestra piel. Mientras jugamos, conocemos los lugares. Cantamos Dhawulwulyun, allá, donde se alimentan las ballenas o las mantarrayas, buceando con la boca abierta, sumergiéndonos. Mientras cantamos, estamos conectando (...)"

"Mientras cantamos, mientras lloramos milkarri, contamos una historia. Hablamos de los contornos de la tierra, los contornos de nosotros mismos. Songspirals son un mapa del país. Estamos viendo la tierra mientras la sobrevolamos. Cuando cantamos o escuchamos milkarri, volamos. Nos vemos a nosotros mismos volando por la tierra, como un pájaro. Vemos nuestra alma, la arena, la tierra, el suelo, la hierba. La visión del suelo desde arriba, el paisaje por el que transitamos; nuestra mente es como Google Maps, vemos todo a través de la canción."

Son conocimientos sobre cosas naturales como la muerte, los animales y plantas, el alimento, la metereología... las formaciones terrestres, remedios vegetales y el comportamiento animal... el tipo de información que necesitas para sobrevivir y conocer el entorno. Cantando la información en canciones que cuentan historias, basándose y empatizando emocionalmente con el paisaje y los seres vivos, la información es mucho más fácil de recordar. Se han llegado a registrar cantos sobre la propia formación de islas alrededor de la costa de Australia y el aumento del nivel del mar.

 

"Cuando hacemos o escuchamos milkarri, viajamos por la patria, la canción nos
lleva allí.
Vemos todo: la tierra, las rocas, las hojas, el mar, bäru (el cocodrilo) haciendo un nido, relámpagos, todo. Las espirales de canciones nos dicen dónde está todo, el mejor lugar para pescar, para conseguir una lanza, gara. Nos dicen dónde no ir y dónde es mejor ir. Describen dónde están los ganguri (ñames) y otros tubérculos, dónde puedes encontrar agua dulce, dónde puedes encontrar el canguro, el emú. A veces, milkarri nos dice dónde están las áreas especiales. Este es el mapa que nos hacen, el mapa del pueblo Yolŋu. Songspirals describe todo, para que lo veas, sepas dónde está, podrías ir allí y recogerlo. Songspirals son una ruta. Songspirals caminan a través de la tierra. Songspirals te dice cuál es la ruta más corta, cuál es la más larga, de un lugar a otro. Songspirals tejen la patria juntas. Songspirals son nuestra base."

"El viento es el que limpia las huellas del día. Alisa la arena para un nuevo comienzo y un nuevo canto mañana".

 


https://bawakacollective.com/

Extractos editado de Songspirals: Compartiendo la sabiduría de las mujeres del país a través de líneas de canciones del Grupo de mujeres Gay'wu, publicado por Allen & Unwin.

domingo, 31 de julio de 2022

Se necesita un pueblo para determinar los orígenes de un proverbio africano: afrorismos.

@Lara Ripoll
"La luna camina despacio... pero atraviesa el mundo"
Proverbio akan (Ghana).

En Twitter, Christiana A. Mbakwe, escribió: "Si alguien comienza un aforismo con 'hay un dicho africano', probablemente sea una cita mítica mal atribuida a todo un continente".

Por la redes sociales, ronda un refrán supuestamente "africano": "Se necesita un pueblo para criar a un niño". El problema reside en la dificultad para rastrear los orígenes de un proverbio.

  "La perspectiva africanista se trata más de la comunidad, se trata más de la colaboración. Se trata menos de lo que podemos hacer individualmente", dice Neal Lester, profesor de humanidades en la Universidad Estatal de Arizona que se especializa en estudios literarios afroamericanos. "La esencia del proverbio habla de una determinada visión del mundo que desafía el individualismo occidental", dijo. 

En Jita (Wajita), norte de Tanzania, hay un proverbio que dice "Omwana ni wa bhone", lo que significa que, "independientemente de los padres biológicos del niño, su crianza pertenece a la comunidad". En swahili, el proverbio "Asiyefunzwa na mamae hufunzwa na ulimwengu" se aproxima a lo mismo: "El que no es enseñado por su madre, el mundo le enseñará".

Lawrence Mbogoni, profesor de estudios africanos, escribió: "Proverbio o no, 'Se necesita todo un pueblo para criar a un niño' refleja una realidad social con la que algunos de los que crecimos en áreas rurales de África podemos relacionarnos fácilmente. Como niño, mi conducta era una preocupación de todos, no solo de mis padres, especialmente si se trataba de una mala conducta. Cualquier adulto tenía derecho a regañarme y disciplinarme y daría a conocer mi maldad a mis padres, quienes a su vez también cumplirían con su propio 'castigo'. La preocupación, por supuesto, era el bienestar moral de la comunidad".

 "Si quieres ir rápido, ve solo; pero si quieres llegar lejos, ve acompañado", dice otro.

Johnnetta Cole, directora del Museo Nacional Smithsonian de Arte Africano, cree que este proverbio se originó en el continente africano. "En los círculos en los que me muevo, no soy el único que cita ese proverbio", dice Cole. Sin embargo, no puede rastrearlo hasta un lugar específico. Dado que África es un gran continente, dice: "Siempre es mejor cuando puedes decir: Este es un proverbio de Kenia. Aún mejor si pudieras decir, el pueblo masai de Kenia, o si pudieras decir, esto es igbo, proverbio de Nigeria".

Selección de refranes del los libros de la periodista Lara Ripoll : Afrorismos, África es mujer y Afrorismos de proverbios africanos ilustrados.

@Lara Ripoll
Lara Ripoll es periodista, cooperante y fotógrafa. Lleva una década desarrollando proyectos educativos con niñas, niños y mujeres centrados en la recuperación y registro de la cultura oral del continente africano.
Afrorismos es un proyecto de cooperación educativa para la recuperación, registro y fomento de la cultura oral tradicional africana en escuelas de primaria y secundaria de África. 📚
El libro es trilingüe español, francés e inglés; y todos los proverbios aparecen explicados etnográfica y geográficamente.
 
Nos cuenta que dentro de los Akan, los grupos étnicos más importantes son los Fanti y los Ashanti, que mantienen lazos culturales. Y su estructura social es matrilineal: el individuo pertenece al grupo por su vinculación con las mujeres del mismo.

"Educa a un hombre y educarás a una persona, educa a una mujer y educarás a una nación" afirman los Fanti.
 
"Donde una mujer gobierna, los arroyos corren hacia arriba." Proverbio de Etiopía.
 
"El palo de una mujer es: Si me pones una mano encima, te abandonaré", proverbio de Ruanda.
 
"Las palabras de las mujeres no cierran todas las puertas, dejan la puerta correcta abierta." Proverbio Kaonde, Zambia.


"No es bueno que los dientes riñan con la lengua"
, dicen los Baulé, otra etnia del
grupo Akan y una de las mayoritarias hoy en día en Costa de Marfil. Se trata de la interdependencia: los que dependen unos de otros, están obligados a entenderse. Entre los Baulé, en el siglo XIX, cuando llegaron los franceses, eran las mujeres las que ocupaban con frecuencia la función de jefe local. Es más, el poder del rey Baulé se sigue heredando por vía materna.
 
"Si encuentras dos seres que viven en armonía, ten la seguridad de que uno de los dos es bueno". Proverbio Kabila, Argelia.

"La esperanza no mata. Viviré y obtendré lo que quiero algún día." Dedicado a todas las niñas. El futuro es mujer. Un motivador proverbio en zulú, grupo étnico de Sudáfrica cuya lengua, "zulú", significa cielo o firmamento.

"La esperanza es el pilar del mundo". Refrán kanuri, Níger.

"El amigo es como una fuente de agua durante un largo viaje". Refrán kikuyu, Kenya.

"En tiempo de crisis, el sabio construye puentes; el necio construye muros." es un proverbio de los Yoruba y los Igbo de Nigeria. Que la unión hace la fuerza y que la violencia no es el principal camino bien lo saben los wolof de Senegal: "El día en que un mosquito se pose en tus testículos, aprenderás que siempre hay una manera de resolver los problemas sin usar la violencia"

@Lara Ripoll
"El ojo del anciano no sale temprano, pero sale para mirar" dicen los tutsi de Ruanda y Burundi, porque "la piel de una persona vieja está llena de ojos" dicen en Somalia. Y en la misma Somalia, los Camitas saben que "una persona sabia llena primero su cerebro antes que vaciar su boca". Mirar y escuchar, para entender y comprender. Si vas a Etiopia, puede que escuches en amharic decir: "El que sabe mucho habla con silencio".
"La verdad existe más allá de las montañas. Para conocerla, hace falta viajar" es un proverbio de Burkina Faso. Así es como Thomas Sankara renombró esta tierra en 1984 (llamada Alto Volta por Francia). Para eso, utilizó las tres lenguas locales:
"Burkina" significa "honor" o "dignidad" en Mooré;
"faso" es "Tierra Natal" en Dioula;
y la lengua Fula brilla en el topónimo "burkinabé". Ese final, "-be", es el plural para gente. 
Porque Burkina Faso es el país de los seres humanos íntegros.
 
Íntegros sí, pero con raíces: "emulemos a los locos de ayer para poder actuar con claridad extrema hoy. Deseo ser uno de esos locos. Debemos atrevernos a inventar el futuro”, decía Sankara.

"Los pueblos de raza negra, sin desarrollar la escritura, han desarrollado el arte de la palabra de una manera muy especial" explicó el etnólogo Amadou Hampâte Bâ. "A pesar de no estar escrita, su literatura no es menos bella. Cuántos poemas, cuántas epopeyas, cuentos históricos y heroicos, fábulas didácticas, mitos y leyendas de verbo admirable se han transmitido así a través de los siglos, fielmente llevados por la memoria prodigiosa de los seres humanos de la oralidad, apasionadamente enamorados de un bonito lenguaje y de la poesía."

Y zanjaba con orgullo: "Yo soy un diplomado de la gran universidad de la palabra enseñada bajo las sombras de los baobas"


Los Ewé le advertirían que "la sabiduría es como un árbol de baobab, nadie la puede abrazar"
Así es que Afrorismos no sólo es la huella de las palabras que discurren por el viento. O, como dirían en swahili, "las cartas desde el corazón que se pueden leer en las caras" que se muestran en las fotografías de Ripoll.



 
 
 
 
 
Fuente:
It Takes A Village To Determine The Origins Of An African Proverb, de Joel Goldberg: (https://www.npr.org/sections/goatsandsoda/2016/07/30/487925796/it-takes-a-village-to-determine-the-origins-of-an-african-proverb&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc?t%3D1659088980053&t=1659088983748&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=wapp&t=1659096547041)

jueves, 30 de junio de 2022

El pozo de la Melancolía, y otras muchas manera de pensar demasiado.

 "O el pozo era muy profundo, o ella caía muy lentamente, porque mientras descendía le sobraba tiempo para mirar alrededor y preguntarse qué iría a pasar a continuación."
Alicia en el País de las mravillas.
 
 
 
 
Los seres humanos somos más bien lentos y flojos. Un chimpancé puede rompernos la crisma con facilidad. Nacemos totalmente indefensos, y ni siquiera tenemos caparazón ni púas, ni podemos subirnos a un árbol con mucha rapidez. Pero somos “Sapiens”, somos los más inteligentes. Tenemos un cerebro voluminoso que consume un 20% de las calorías que ingerimos, y eso que es solo el 2% de nuestro peso.

Pues tampoco.

Piensa en todo lo que sabes, y confiesa: todas esas cosas las has aprendido de otras personas. Sabes contar o leer, pero tú no has creado el sistema numérico ni la escritura. Se han hecho múltiples investigaciones científicas sobre nuestra inteligencia comparándola, especialmente, con otros simios, y también quedamos en evidencia. Ni en velocidad de procesamiento de información, ni en memoria, ni en astucia. Ni siquiera mentimos mejor que ellos, porque tendemos a fiarnos enseguida de los demás. “Somos tan malos para detectar el engaño porque es mejor para nosotros ser más confiados. La confianza, y no la habilidad para detectar el engaño, es el camino evolutivamente más beneficioso”, escribe la psicóloga Maria Konnikova en “The confidence game”. “A los seres humanos no les gusta existir en un estado de incertidumbre o ambigüedad. Cuando algo no tiene sentido, queremos saber lo que nos hemos perdido. Cuando no entendemos qué o por qué o cómo sucedió algo, queremos encontrar la explicación”.

Habrá que creerla: mientras se documentaba para su último libro, "El gran farol", se convirtió en campeona internacional de póquer.

Y lo peor es que nos ruborizamos: “la más extraña y humana de todas las expresiones”, como la definió Darwin. Tanto que, en cuanto notamos que nos ruborizamos, ¡nos ruborizamos aún más! ¡Qué vergüenza!
 
En pleno examen, en plena entrevista de trabajo, en pleno tropezón en medio de la calle… me ruborizo,
¡y me pongo a bostezar! Y no, no es que he dormido mal de los nervios, ni que la situación me aburra soberanamente. Bostezamos para tener una mejor respuesta al estrés. Al menos, eso dicen los expertos. Así aumenta el nivel de cortisol. Nos preparamos para luchar o para huir. Pero no lo hacemos. Quizás miremos demasiado hacia la puerta o hacia el reloj, pero no sacamos ninguna katana ni huimos despavoridos. En lugar de eso, nos ponemos a crear relaciones con los demás, a colaborar, a transmitir y compartir información. Y en la confianza (uy yo también me caí el otro día...), dejamos de ruborizarnos. En definitiva, hacemos “cultura”: el conjunto de técnicas, habilidades, herramientas, motivaciones, valores y creencias que adquirimos al ir creciendo, básicamente aprendiéndolas de otras personas. En eso somos especiales: en el aprendizaje social.

Ya, pensarás. Pero la que se lo pasa fatal cuando se ruboriza, y se me ponen "rojitas las orejas", soy yo. Yo y mi reputación (lo que queda de ella). Y ahora no me vengas con que las emociones son "constructos sociales", que no me sirve. Que la que hace el ridículo soy yo.

Pues es que ponerse rojo como un tomate es una aptitud social, para hacer saber a los demás que no nos resulta indiferente lo que piensen de nosotras y nosotros. Y las emociones, ¿son enteramente nuestras?

"Todo se reduce a lo que crees que es una emoción. Cuando hablamos de emociones, creo que necesitamos lo que el antropólogo estadounidense Clifford Geertz en la década de 1970 llamó "descripción densa". Geertz hizo una pregunta elegante: ¿Cuál es la diferencia entre un parpadeo y un guiño? Si respondemos en términos puramente fisiológicos, hablamos de una cadena de contracciones musculares de los párpados, entonces un abrir y cerrar de ojos es más o menos lo mismo. Pero necesitas entender el contexto cultural para apreciar lo que es un guiño. Necesitas entender los juegos y las bromas, las burlas y el sexo, y aprender convenciones como la ironía. El amor, el odio, el deseo, el miedo, la ira y el resto también son así."

Escribe Tiffany Watt Smith, historiadora, en "Atlas de las emociones humanas".

"La influencia de nuestras ideas puede ser tan poderosa que a veces actúa sobre las reacciones biológicas que consideramos de lo más naturales."
Por eso, cuenta, los caballeros bostezaban de amor y la gente moría de nostalgia. Incluso esas emociones que dicen ser "básicas" y "universales", esas pasiones pimitivas como el asco o el miedo, varían en función del tiempo y el lugar. Algunas desaparecieron, como la acedia (yo ya la he añadido a mi vocabulario), que es una combinación de languidez y desesperación. Diferente a la apatía (sin pasión) que en su origen nada tenía que ver con esa perezosa inercia que sentimos ahora. Otras, en periodos históricos diferentes, podían ser expresadas en público o escondidas o frenadas mediante penitencias. En el siglo XVI los autores de autoayuda animaban a estar tristes, y ahora a ser felices.

La misma palabra "emoción", no existía hasta 1830. Antes las llamaban "pasiones, accidentes del alma", "sentimientos morales"...  El concepto moderno de emoción se remonta al nacimiento de la ciencia empírica a mediados del siglo XVII, la evidencia del sistema nervioso y el cerebro.

"En su octavo día, frunció el ceño (...) poco antes de tener cinco semanas, sonrió", escribía Charles Darwin en 1872 (La expresión de las emociones en el hombre y en los animales). Su prometida Emma Wedgwood se lamentaba: "tú te dedicarás a hacer teorías sobre mí, y cuando esté enfadada o de mal humor, solo te preguntarás "¿qué prueba eso?".
 
Los neurocientíficos han encontrado seria evidencia de que la inteligencia, la memoria y las decisiones humanas no son nunca enteramente racionales, sino que siempre están influenciadas por emociones (¡no nos olíamos la tostada!). Nuestro pensamiento siempre está acompañado por sensaciones y procesos corporales, y aunque a menudo tendemos a intentar suprimirlos, pensamos también con nuestro cuerpo.

"Nos hemos vuelto tan obsesionados con el conocimiento racional, la objetividad y la cuantificación que nos sentimos muy inseguros al tratar con los valores humanos y la experiencia humana".

-Margaret M. Lock, antropóloga.
 
Si volvemos la vista atrás, nos encontramos con la teoría de la medicina humoral del antiguo médico griego Hipócrates. Cada persona tenía un equilibrio de cuatro sustancias elementales en sus cuerpos: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema. Se pensaba que estos humores moldeaban la personalidad y el estado de ánimo: los que tenían más sangre en las venas eran de temperamento rápido, pero también valientes, mientras que el dominio de la flema lo hacía pacífico pero lúgubre. Los médicos creían que las pasiones fuertes perturbaban este delicado ecosistema al mover el calor alrededor del cuerpo y despertar los humores a su vez. Las huellas de estas ideas aún persisten: es por eso que hablamos de personas flemáticas o de mal humor, o decimos que su sangre está hirviendo.
 
La flema inglesa consiste en permanecer impasible, no inmutarse ante los sucesos de la vida, sean positivos o negativos. Así es el humor británico, tener siempre la broma más apropiada o el comentario crítico más ácido en el momento oportuno:


Dos damas inglesas se encuentran tomando su habitual whisky en el bar del Titanic. Se oye un tremendo estruendo, todo cae al suelo, la punta de un enorme iceberg irrumpe en el bar, y una de las dos damas dice:

- He pedido hielo pero, francamente, esto roza lo ridículo.


Melancolía significa "bilis negra": melania chole. Se puso de moda en el Renacimiento. Mientras que la bilis amarilla hacía que la gente se enardeciera rápidamente pero se reconciliaban rápido, la bilis negra creaba seres letárgicos y solitarios, llegando a sufrir de visiones extrañas. De aquí viene también el término "hipocondría", que eran los órganos que se calentaban cuando se sufría de melancolía. Hipocondrio es un sector anatómico que a la derecha, aloja al hígado; a la izquierda, al bazo. Además, estaban las flatulencias. Era la "melancolía ventosa", la que producían esos vapores. La melancolía era la marca de los intelectuales, de los genios, pero en causaba dolor, y su cura iba desde inducir el vómito hasta las sanguijuelas.

La tristeza era causada por este exceso de humor, de bilis negra. Pero no todo era tan malo. Se creía
que también hacía el caracter más pesado, sobrio, resuelto y firme. A los mandamases protestantes esto les gustaba, hacía a las personas más humildes, indignos ante Dios. Por eso, los libros de autoayuda instaban a familiarizarse y tolerar la tristeza, con el fin de no caer en una melancolía atroz y paralizante.
Piensa en la ingratitud de tus hijos, o en el ascenso que nunca llega. Una lista mucho más larga de "ruinas" se encontraba en "Castel of Helth" de Thomas Elyot, en 1539.

La desesperación, perder la esperanza de encontrar algún sentido a la vida, era diferente de la melancolía. Eran personas sanas que no habían resistido a la tentación de caer en una desesperanza absurda.  Era pecado.

"El mayor peligro de todos, la pérdida de uno mismo, puede ocurrir muy silenciosamente en el mundo, como si no fuera nada en absoluto. Ninguna otra pérdida ocurre tan sigilosamente; cualquier otra pérdida (un brazo, una pierna, cinco dólares, una esposa, etc) seguro que se notará", advertía en 1849 Soren Kierkegaard.

En Haití, hay una emoción: "reflechi twòp" (pensar demasiado). “Pensar demasiado” se ha descrito en más de 130 estudios en culturas y regiones del mundo como una forma común de expresar angustia mental. Ma-‘tangna’-tangna’, en Indonesia: pensar y pensar. "Kulini kulini" en Australia. "Anda pensando mucho", dicen en Nicaragua...
 
Se trata de la capacidad humana de prever y calcular mientras nos anclamos en el pasado. Es en ese entonces que "pensar demasiado" se ubica entre la depresión y la ansiedad. Lo que llamamos "rumiar".
 
El "maladi moun", también en Haití, se le conoce como la “enfermedad causada por los humanos” o como la “enfermedad enviada”. Según esta cultura, la envidia hace que ciertas personas provoquen en otras personas psicosis, depresiones, incapacidad para realizar sus quehaceres, fracasos en los estudios o en el trabajo, etc. Por eso, cuando una persona tiene éxito, obtiene un buen trabajo, tienen buena salud o le sonríe la fortuna, siempre teme que ello despierte la envidia de otros sujetos que le pueden “enviar” cualquier enfermedad mental.
 
El "litost" checo denota un sentimiento humano profundo causado por la agonía que se siente al ver de manera repentina las miserias propias. Milan Kundera, autor de La insportable levedad del ser: “He buscado vanamente en otras lenguas el equivalente de esta palabra, porque me parece difícil imaginar como alguien puede comprender el alma humana sin ella”.

Superando el ayer, apoyándose en el hoy,
Tomando prestado del mañana, renovando antaño,
Viene tizita (memoria) acarreando posesiones.
Es la letra de una canción en amhárico, idioma de Etiopía.
"Tizita" o "tezita" en Etiopía significa memoria y nostalgia, y también una escala o modo de música etíope.  
 
La "toska" rusa es un sentimiento de insatisfacción desesperante que, según se decía, bajaba de las grandes llanuras. Vladmir Nabokov describe mejor que nadie la palabra: “En su sentido más profundo y doloroso, es una sensación de gran angustia espiritual, a menudo sin una causa específica. En el aspecto menos mórbido es un dolor sordo del alma, un anhelo sin nada que nada haya que anhelar, una añoranza enferma, una vaga inquietud, agonía mental, ansias. En algunos casos podría ser el deseo por algo o por alguien en particular, la nostalgia, una pena de amor. En su nivel más bajo, se reduce al hastío, al aburrimiento.”

"Úht-cearu": las preocupaciones que se acumulan cuando uno se queda sin dormir antes del amanecer (inglés antiguo; literalmente, "cuidado temprano en la mañana"). En sueco "vargtimmen"/"tiempo del lobo".
 
En el idioma shona, de Zimbabwe, "pensar mucho" se dice "Kufungisisa". Se trata de reflexionar sobre los problemas de la vida futura o sobre traumáticos acontecimientos del pasado de manera obsesiva. Los síntomas recogen la ansiedad, preocupación, tristeza... que dan lugar a quejas somáticas (por ejemplo, dolor de cabeza intenso) y consecuencias sociales tales como la retirada social. Los shona dicen “me duele el corazón porque pienso demasiado”.
 
Para tratar la "kufungisisa", se utiliza el método "Vazukuru", que significa "sobrino". El primer paso es "abrir la mente": "kuvhura pfungwa". El segundo, fortalecerse: "kusimbisa" y con ello, "elevarse": "kusimudzira". Valores shona tradicionales que no utilizan solo los profesionales de la salud, sino también y sobre todo, las matriarcas shona, perfectas escuchantes y consejeras.

 

jueves, 26 de mayo de 2022

Los ik de Uganda: Tomora maráŋ, es bueno compartir.

 "La creencia de que, en el fondo, la naturaleza humana es egoísta sólo sirve para justificar el comportamiento humano egoísta. Lo cierto es que la evolución nos ha legado la capacidad de ser generosos y bondadosos."

 Cathryn Townsend, antropóloga.

"El famoso abismo entre el hombre y los animales presuntamente "inferiores" se reduce de improviso a nada, con la salvedad de que, en el caso que nos ocupa, de la comparación sale mejor parada la mayor parte de los animales inferiores, que manifiestan muchas más cualidades humanas que los ik." Colin Turnbull, antropólogo. (The mountain people).

Personas crueles y egoístas, que no cuidan de los niños ni atienden a los ancianos, y con calma les roban el último bocado. Tal idea ha estado circulando sobre la comunidad ugandesa ik desde la década de 1970 debido al trabajo del antropólogo Colin Turnbull.  

Los Ik viven en la esquina lejana noreste de Uganda, cerca de sus fronteras con Kenia y Sudán del Sur. Eran un pueblo de tradición nomada, que se desplaza en bandas y vivía de la caza. Pero tras el trazado de fronteras entre Sudán, Kenia y Uganda cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, su territorio se redujo a Uganda. Después, se creó el Parque Nacional de Kidepo justo donde encontraban sus presas, y además, las tensiones político-militares entre los Estados vecinos limitaban más sus desplazamientos. Terminaron viviendo de la agricultura en una zona con laderas escarpadas de una montaña de tierras poco fértiles y clima desfavorable y sequía continua. Cuando el antropólogo llegó en 1965, se impuso una grave escasez alimentaria, y vio como poco a poco desaparecía cualquier rasgo de solidaridad. Era una época en que una tribu vecina todavía le llama el "año de una taza", en referencia a las escasas raciones anuales. Recibieron del gobierno:una taza de maíz por persona. 

Ancianos que morían en aislamiento, agonía de los más débiles, robos, tratos
crueles... Y sin embargo, les describía como “personas sin amor” que profesan una “cultura de egoísmo” en su libro "The Mountain People", publicado en 1972.
Peter Brook, uno de los hombres claves del teatro del siglo xx, decide hacer una obra a partir del libro. Se venden los derechos para el cine. Margaret Mead lo califica de "hermoso".

Según Turnbull, los Ik eran la prueba que buscaba: "Nos enseña que nuestros valores humanos no son en modo alguno inherentes a la humanidad". Sacrificaron todos los valores humanos en la dura lucha por la supervivencia: amor, amabilidad, altruismo, faltaban honestidad y sentimiento en sus vidas. Ninguno de estos valores eran inherentes a la naturaleza humana. Propuso dispersar a sus decenas de miles de personas que viven en el noreste de Uganda en las fronteras con Kenia y Sudán del Sur, para que el mal que irradia de ellos ya no se pueda heredar. Abogó por que fueran forzados y al azar "reunidos en algo parecido a una operación militar" sin tener en cuenta "la edad, el sexo o el parentesco" "en pequeñas unidades de unas diez" y luego "llevados a partes de Uganda lo suficientemente remotas como para que no puedan regresar” a su hogar como una forma de eliminar los rasgos culturales, incluido su idioma, que él creía que los llevaba a ser tan egoístas.

En la década de 1970, The New York Times describió a los Ik como "una flor inquietante del mal" en "su rincón del jardín de la civilización". El médico y periodista científico Lewis Thomas argumentó, en 1973, que la "repelencia compulsiva e incesante" de estas "criaturas brutales y desapegadas" era el resultado de una "cultura explotada" en la que cada Ik era una "tribu de un solo hombre". Se argumentó ampliamente que los Ik revelaron cómo los humanos son esencialmente maliciosos cuando se los despoja de los efectos restrictivos de una civilización decente. Ejemplificaron 'cuán poca bondad natural hay en el fondo del corazón humano', como advertencia para el mundo civilizado sobre la fragilidad de la bondad humana.

La antropóloga Cathryn M. Townsend estuvo realizando trabajo de campo en el año 2016 con los Iks y luego regresó brevemente en 2017 y 2018. Ella alega que su cultura contiene varias peculiaridades que, de hecho, promueven la generosidad. Entre otras cosas, creen que su comportamiento es monitoreado por espíritus llamados llamados kí ʝ áwik a, que literalmente significa hijos de la tierra, quienes recompensan a los generosos y castigan a aquellos que no comparten. Después de todo, uno de los dichos más populares es “Tomora maráŋ", que significa “es bueno compartir”.

Y escribe: "La 'temporada de hambre' seca en Ikland es un momento en el que las personas deben unirse para ayudarse mutuamente compartiendo los alimentos recolectados con los más necesitados. Los Ik también se enfrentan a una amenaza constante de ataques violentos por parte de grupos de guerreros asaltantes. Como pueblo desarmado y habitualmente pacífico, los Ik están en gran medida indefensos frente a los ataques y robos de alimentos y tierras. Su única defensa es confiar unos en otros para obtener ayuda."

Turnbull era famoso gracias a su libro anterior, The Forest People, que trataba sobre los mbuti del bosque de Ituri. Si bien Turnbull había representado a los Mbuti de manera muy favorable, argumentó que los Ik, por el contrario, eran las personas más egoístas, malas y antisociales de la Tierra. No tuvo en cuenta suficientemente el hecho de que se estaba moviendo entre ellos durante unas severas hambrunas. Así interpretó el anómalo comportamiento causado por la desesperación de la hambruna y la pura supervivencia como una parte normal de su cultura tradicional. 

Incluso Richard Dawkins se refirió al relato de Turnbull en el capítulo final de "El gen egoísta":

"La selección de parentesco y en favor del altruismo recíproco pudo actuar sobre los genes humanos para producir gran parte de nuestras tendencias y de nuestros atributos psicológicos básicos.
Estas ideas parecen satisfactorias hasta este momento, pero encuentro que no afrontan el formidable desafío de explicar la cultura, la evolución cultural y las inmensas diferencias entre las culturas humanas alrededor del mundo, que abarcan desde el total egoísmo de los Ik de Uganda, según la descripción de Colin Turnbull, hasta el gentil altruismo del
Arapesh de Margaret Mead." 

 Charles Oodong, un joven líder de la comunidad Ik, denuncia:

“La descripción incorrecta de Turnbull del estilo de vida Ik convenció a mucha gente de que los Ik somos antipáticos, desagradables y egoístas. Esa representación incorrecta debe corregirse para cambiar la opinión de las personas”.

Mucho antes que Townsend, en 1987, vino el testimonio de un antropólogo afroamericano: Joseph Towles, pareja de Turnbull. Él y Colin Turnbull pasaron un tiempo en África realizando trabajo de campo no solo entre los Ik, también Mbuti y Mbo. Habló de una acogida cordial y amistosa de los Ik, pero que pasó a ser desesperación y estoicismo cuando llegó la hambruna. Explicó las razones macrosociales de la escasez, y constató: el individualismo se convirtió en virtud para sobrevivir. De hecho, las describió como "un comportamiento y una visión de las cosas sorprendentemente no africanos." Recordó que un agente de policía le dijo "Esta gente no se comportan como ugandeses. Son como los europeos".

“La ciencia no es simplemente la acumulación de conocimientos. En cambio, avanza a trompicones y lo hace a lo largo de un camino sinuoso" escribió la antropóloga Cathryn Townsend. "La investigación que es defectuosa, como la de Turnbull sobre el Ik, juega un papel importante en ese proceso. Los científicos, como todo el mundo, aprenden tanto de sus propios errores como de los de los demás. Un nuevo prólogo o introducción transformaría a The Mountain People de lo que es ahora, una etnografía defectuosa que continúa engañando a las personas sobre los Ik y sobre las causas del comportamiento humano, en una lección importante sobre el proceso desordenado, imperfecto, pero aún muy importante de la investigación científica.”

"(...) si podemos aprender algo de los Ik sobre cultura y civilización, es que incluso cuando las convenciones de generosidad colapsan debido a condiciones de estrés extremo, como ocurrió, es posible que resurjan por completo dentro de 50 años, a pesar de las condiciones crónicas de escasez y privación. La resiliencia de la generosidad Ik frente a condiciones perennemente duras, hambrunas extremas, epidemias, ataques de guerreros hostiles y marginación política dentro de la civilización a nivel estatal es motivo de optimismo, no de desesperación."

"Pero la aceptación acrítica de la idea de que la competencia despiadada es la respuesta inevitable a las crueldades de la naturaleza, está impulsada por una historia mítica que no resiste las pruebas empíricas. En su peor forma, este mito sustenta el darwinismo social, la eugenesia y la política delirante de la derecha. En su forma más inocua, respalda la creencia popular chovinista de que el amor y la bondad son un lujo que solo los ricos o los ilustrados pueden permitirse. Nada de esto es propicio para la buena ciencia o para una sociedad abierta y reflexiva. La creencia de que, en el fondo, la naturaleza humana es egoísta sólo sirve para justificar el comportamiento humano egoísta. Lo cierto es que la evolución nos ha legado la capacidad de ser generosos y bondadosos."

Lo cierto es que Colin Turnbull dedicó en EEUU muchos años a visitar a condenados en el pasillo de la muerte, intimando con muchos de ellos y sus familiares y reclutando abogados que trabajaran gratis en sus casos. Su implicación en el activismo contra la pena de muerte fue total. Escribió un artículo en Natural History, «Muerte por decreto». Colin insistía en que los castigos brutales brutalizan tanto a quien los recibe como a quien los inflige.

Fuentes:  

Didier Fassin. Por una repolitización del mundo.

https://aeon.co/essays/why-were-the-ik-people-vilified-as-selfish-and-nasty

 http://www.humangenerosity.org/setting-the-record-straight-on-the-mountain-people-an-open-letter-to-simon-schuster/