jueves, 28 de mayo de 2020

La cooperación, la moral, y el señor de las moscas: soñar con los ojos abiertos.

"Somos solidarios por naturaleza
Por eso cuando yo bostezo, tú bostezas.
Por eso yo te protejo y tú me proteges.
Por eso compartimos el aire que respiramos desde el mismo eje.
Yo sé que el futuro es incierto
Pero aunque cierren fronteras
No podrán cerrar el mar abierto, pronto saldremos
A dejar nuestras huellas en el suelo
Sobre las nubes de nieve, bajo los lagos de cielo.
A sentir el sol que nos vacuna junto al agua que nos moja
Bajo a cascadas que lloran frente a una selva de hojas
Entre los bosques de flores de diferentes tamaños
Los arcoiris que pintan las estaciones del año
Como los colores de la ropa en pleno movimiento
Que cuelgan en los balcones para que las seque el viento
Y la mirada de la historia que quiere seguir contando
Que a pesar de que peleamos, nos entendemos bailando".
René Pérez Joglar.


Michael Tomasello y Felix Warneken del Instituto Max Planck de Leipzig en Alemania, demostraron que los niños a partir de un año de edad, cuando apenas están aprendiendo a caminar y a hablar, ya manifiestan espontáneamente ciertos comportamientos de ayuda mutua y de cooperación, sin que éstos les hayan sido enseñados por los adultos.

Durante su investigación, vieron que todos los niños ofrecían espontáneamente su ayuda como por ejemplo, para recoger y entregar al experimentador un objeto que se le había caído al suelo. “Esos niños son tan pequeños que aún usan pañales y apenas son capaces de hablar pero aun así, ya presentan comportamientos de ayuda mutua.” explicó Warneken. Es más, si el experimentador tiraba deliberadamente la pinza al suelo en lugar de hacerla caer por descuido, los niños no reaccionaban.

Además, cuando los niños obtenían una recompensa, la propensión a ayudarle no aumentaba, sino lo contrario: ofrecían menos su ayuda. “Este resultado sorprendente aporta una confirmación suplementaria a la hipótesis según la cual los niños son mayormente estimulados por motivaciones internas que por estímulos externos”.

En una entrevista le preguntaron a Tomasello, por qué podemos ser muy amables con la gente de nuestro entorno e incluso de nuestro país, y luego ser despiadados con los de fuera. Respondió que nuestros valores varían en función de en qué círculo nos movamos. No nos comportamos igual con el conocido que con el desconocido. Homologar ambos comportamientos es una de las grandes aspiraciones de la ética. "A veces somos generosos y a veces egoístas, dependiendo de la situación." El problema radica en que "nuestra capacidad de cooperar, evolucionó dentro de pequeños grupos. Hace 100.000 años éramos interdependientes con nuestro grupo cultural, pero luchábamos con otros grupos". "Favorecemos a los de nuestro grupo y desconfiamos de los de fuera." Es una característica que no debemos obviar, pero "si es algo que quieres cambiar, es posible que no puedas cambiar la biología, pero podemos crear instituciones sociales que reúnan a gente de distintas culturas en entornos colaborativos." Y explica: "hemos visto que cuando se colabora, la gente tiende a repartir con justicia lo que se obtiene. Cuanto más podamos construir situaciones en las que la gente colabore, y hagan cosas juntos de forma interdependiente, se facilitará un tratamiento más justo para todo el mundo. Incluso si es gente a la que no conoces, si trabajas con ellos sientes que lo adecuado es compartir con igualdad."  
Cooperar compartiendo los mismos valores es algo que, en último término, nos permite confiar en el valor de un dinero impreso en papel por desconocidos a miles de kilómetros de nuestra casa, por ejemplo.

Sione, Luke, Mano, Tevita, Fatia y Kolo, un grupo de adolescentes de Tonga procedentes de un internado de estricta tradición católica, terminaron en medio del océano Pacífico, en el islote rocoso y deshabitado de 'Ata, después de robar un barco de un pescador y pasar ocho días a la deriva. Allí pasaron 15 meses y, a diferencia de la novela clásica de William Golding, "El señor de las moscas" de 1954, "los niños trabajaron juntos en equipos de dos, comenzaron un fuego y nunca dejaron que se apagara y se mantuvieron amigos todo este tiempo" explica el historiador holandés Rutger Bregman en su reciente libro "Humankind". Comieron peces, cocos, pájaros y huevos, crearon un jardín agrícola, ahuecaron troncos para almacenar agua de lluvia, e incluso crearon un gimnasio con curiosas pesas y una cancha de bádminton. Hasta que un capitán de barco australiano, Peter Warner, rescató a los niños. Éste buen ejemplo de colaboración ocurrió en 1966.

El equipo del Instituto de Antropología Cognitiva y Evolutiva de Oxford realizó una encuesta intercultural sobre moral más grande y completa de más de 600 individuos representativos de hasta 60 sociedades de todo el mundo. La conclusión fue que la moral sirve para promover la cooperación, el bien común. Es decir, ser buena persona significa cooperar. Además, "no hay nada misterioso o mágico en la moral" como explica uno de los principales investigadores, Oliver Scott Curry. "La idea básica es que los humanos son animales sociales. Hemos vivido juntos en grupos sociales durante 50 millones de años." En este sentido, existe un acuerdo sobre lo que significa ser buena persona: ayudar a la familia, asistir al grupo, devolver favores, ser valiente, obedecer a los superiores (gente respetada, ancianos, chamanes, líderes...), dividir los recursos de manera justa y respetar las propiedades de los demás. "Estos siete tipos de cooperación explican siete tipos de moralidad: amor, lealtad, reciprocidad, valentía, deferencia, equidad y derechos de propiedad." Afirma que la moralidad evolucionó para promover la cooperación, pero también existen dilemas morales.
La evolución, como remarca Tomasello, ha fomentado la cooperación dentro del grupo, pero también la xenofobia hacia otros grupos. Cooperamos en contra de otros grupos. Los dilemas morales surgen cuando una forma de comportamiento cooperativo es incompatible con otra, o entra en conflicto con otra.
Una forma de comportamiento cooperativo se considerará moralmente mala por una sociedad, siempre y cuando se promueve a expensas o en contra de alguna otra forma mayor de cooperación. Por ejemplo, los ladrones son muy buenos cooperando para robar los bienes comunes, pero ya hemos dicho que no respetar los bienes de los demás se considera algo moralmente negativo. Bueno, hay una excepción, la tribu Chuuk de Micronesia. Los miembros de esa tribu respetan el robo si este se entiende como una manera de disputar la jerarquía. En cierto modo sería una extensión del concepto de valentía, otro rasgo de la buena moral.

Al mismo tiempo, la no cooperación también puede considerarse moralmente buena cuando facilita un resultado cooperativo más amplio. Un ejemplo es cuando una persona se desmarca de su comunidad laboral para denunciar al jefe con el fin de cooperar por unos derechos humanos básicos más amplios. El 13 de marzo de 2017, el bombero Ignacio Robles se negó a cooperar, a participar en el embarque en un recinto portuario de un cargamento de centenares de toneladas de armamento con destino a territorio saudí para no ser cómplice de la matanza de civiles, especialmente niños, en la guerra de Yemen.

"El caso de Katrina sigue maldecida por rumores, clichés, mentiras y racismo" se lamenta la preriodista Rebecca Solnit. "La historia que la mayoría de la gente escuchó era que tras el huracán, habían grandes grupos de hordas merodeadoras que volvían a la barbarie, el salvajismo, la violencia y lo que sea. Y fui a Nueva Orleans para ver lo que realmente sucedió, y fue una enorme cantidad de voluntariado, ingenio, altruismo, generosidad, heroísmo, por parte de las personas que quedaron varadas, y por parte de voluntarios y rescatadores." "Y la pregunta para mí es, entonces, ¿por qué la minoría se portó mal?" "Esa minoría que eran funcionarios públicos y vigilantes (...)" "el alcalde, el gobernador, y muchas otras personas tratan a la ciudad de Nueva Orleans como si estuviera llena de delincuentes, en lugar de víctimas." Así que "asumieron, falsamente, que debido a que la gente en general se estaban comportando de manera brutal, necesitaban medios bárbaros para reprimir a ese público."


Solnitt asegura en su libro "Un paraíso construido en el infierno" que "en la mayoría de los desastres, las personas se comportan de manera altruista y con recursos. Improvisan comunidades. Y a menudo encuentran en eso una verdadera sensación de alegría. Lo ves en el terremoto de 1906. Lo viste en el 11 de septiembre, y en Katrina."
"Lo que también ves es que, debido a que las autoridades piensan que somos monstruos, ellos mismos entran en pánico y se convierten en monstruos en el desastre. Algunos de los sociólogos con los que trabajé, Lee Clarke y Caron Chess, llaman a esto "pánico de élite", la sensación de que las cosas están fuera de control; y piensan que deben recuperar el control, ya sea disparando contra civiles sospechosos de robar, ya sea que eso signifique centrarse en el control y las armas como respuesta, en lugar de en la ayuda y el apoyo o simplemente dejando que las personas hagan lo que ya están haciendo magníficamente. Por lo tanto, realmente no solo cambia el sentido de lo que sucede en el desastre, en estos momentos extremos, sino que creo que cambia nuestro sentido de la naturaleza humana, quiénes somos y quiénes queremos ser."

 
El 9 de octubre de 1940, el fotógrafo Fred Morley captó una imagen idílica de la Segunda Guerra Mundial que fue ampliamente divulgada: un lechero que se abría paso entre las ruinas para entregar la leche, como hacía siempre a diario. Pero era falsa: el lechero, con bata blanca, era de hecho el asistente del fotógrafo. El "Espíritu Blitz" (Blitz es el término con el que se conoce a los bombardeos sostenidos en el Reino Unido por parte de la Alemania nazi) muestra el estoicismo y la determinación para seguir adelante en las situaciones difíciles. Hoy por hoy, muchos políticos recuerdan todavía este espíritu, tanto como otra propaganda puesta de moda en los últimos años "Keep Calm and Carry on" (Mantén la calma y continúa), un póster producido por el gobierno en 1939, al inicio de la guerra, que nunca se publicó.

De esta manera, el gobierno de entonces supo desviar la evidencia de los efectos físicos y psicológicos de ser bombardeado y se centró, en cambio, en las historias de la resolución británica
, con el fin de levantar la moral a sus ciudadanos y soldados. Sin embargo, hoy por hoy, esta retórica de sacrificio a menudo se combina con otra demanda: consumir, comprar una casa, un coche, hacer algo de sí mismos, "aspirar". Aspiraciones individuales con resolución, a la que llaman hoy "resiliencia": término que proviene de la física, saltar o rebotar, como les ocurre a las gomas elásticas cuando se estiran y regresan.
Pero el homo sapiens es archisociable, por eso tenemos una gran capacidad de cooperar. Lo malo es que esta interdependencia, es cierto, evolucionó en pequeños grupos, y que por eso luchábamos y luchamos con otros grupos, los Otros, los de fuera.

Pero el ser humano tiene otra herramienta para dejar de rebotar y saltar hacia adelante, que es la creación de instituciones sociales o situaciones que son capaces de reunir a gente de distintas culturas. Y cuando nos arremangamos y hacemos cosas juntos, somos propensos a actuar y repartir con justicia lo obtenido. A ser justos.

Si somos capaces de confiar en el valor de un dinero que no deja de ser un trozo de metal o de papel impreso por desconocidos a miles de kilómetros de nuestra casa, podemos cooperar compartiendo los mismos otros valores, en otras situaciones. 

sábado, 2 de mayo de 2020

Mindfulness al natural: Friluftsliv, Shinrinyoku, Keyif y otros caminos de pensamiento.

"El aburrimiento llega cuando ya ni siquiera sabemos qué esperamos. Lo único que uno percibe en ese vacío, que muchas veces se inflama hasta convertirse en asco existencial, es el latido del tiempo en uno mismo. (...) No es lo mismo esperar que tener esperanza. La esperanza está del lado del futuro; la espera está atrapada en el instante.(...) 
En muchos ámbitos de la vida esperamos a que algo madure y casi ni nos importa. No se le puede meter prisa al trigo. (...) 
Dejamos de percibir el mundo, para recibir noticias sobre él"

Andrea Köhler. (El tiempo regalado. Un ensayo sobre la espera).


Los noruegos tienen en su idioma múltiples palabras referidas al tiempo libre en la naturaleza. "Friluftsliv" o vida al aire libre, fue un término acuñado en 1859 por el poeta noruego Henrik Ibsen, el autor de "Casa de muñecas", en su poema "En las alturas" (“Paa Vidderne”). En él, describe la importancia de pasar tiempo lejos para el propio bienestar físico y espiritual. El protagonista busca la soledad en la naturaleza para aclarar sus pensamientos sobre el futuro.

    "Sentado en la solitaria cabaña de campo
    reúno mi abundante captura
    Hay lumbre, un taburete y una mesa
    vida al aire libre (friluftsliv) para mis pensamientos"


Los alemanes gustan de la caminata o excursión (wanderung), especialmente por sus bosques.  Un término muy en boga es "Wanderlust": Wandern significa “vagar”, mientras que lust lo traducimos como “pasión”.
«La gente que sufre gusta de visitar los bosques», escribió Robert Walser en "Berlin stories": «Para ellos es como si el bosque sufriera con ellos en silencio, como si este comprendiera cómo sufrir y estar tranquilo y orgulloso en su sufrimiento». Una palabra del alemán que se refiere, precisamente, a esta soledad del bosque, o a la sensación de estar solo en el bosque, es "Waldeinsamkeit". No es para nada una palabra común en el habla, sino una palabra originada especialmente como motivo literario en el período romántico, el bosque como un ideal para el introvertido y soñador poeta. La primera vez apareció en 1796 en el cuento de hadas "La rubia Eckbert" de Ludwig Tieck.

"Estoy feliz de nuevo
No sufro
Aquí no hay envidia
Estoy feliz de nuevo
Soledad en el bosque".


El significado literal del término sueco "allemansrätten", es 'el derecho de todos', que en la Constitución de Suecia desde 1994 dice: «Todos tendrán derecho a la Naturaleza, según el allemansrätten». En finés: "jokamiehenoikeus", este derecho de acceso público a la naturaleza que también comparten Suiza y Noruega, consiste en poder transitar y pernoctar breve y temporalmente en terrenos abiertos de propiedad privada, con fines de recreación y ejercicio, siempre y cuando se respete y se cuide al medio ambiente, flora y fauna, a los propietarios y a todas las personas que disfruten del espacio. Aunque este derecho no se aplica a la llamada tierra vallada de uso privado.

El derecho de todas a disfrutar de, por ejemplo, lo que los suecos llaman "gökotta": la costumbre de levantarse temprano por la mañana con el propósito de salir a escuchar el canto de los primeros pájaros. Tiene su origen en las celebraciones del Día de la Ascensión, fiesta cristiana que se celebra cuarenta días después del domingo de resurrección. Ingemar Liman en su libro "Traditional Festivities in Sweden", escribe: "La Ascensión se celebra a menudo levantándose temprano en la mañana (alrededor de las 3 ó 4 de la mañana) para ir a un bosque a oír cantar a los pájaros. Estas excursiones se llaman gök-otta, literalmente "el cuco (pájaro) de la mañana", ya que esta es la época del año cuando se puede escuchar la llamada del cuco".

"Jordnær" es otro concepto noruego que significa "los pies en la tierra" y simboliza la aceptación y la conexión con los ancestros, el patrimonio y el medio ambiente. Otra palabra que da una idea del amor que tienen los escandinavos por salir a la naturaleza es "sólarfrí", aunque ésta tiene truco. Significa 'vacaciones de sol', y la Vitamina D es la protagonista. Se trata de disfrutar de un día particular (e inesperadamente) soleado y cálido.

Pero los escandinavos también son expertos en disfrutar de las pequeñas cosas en el hogar. Los daneses tienen un concepto muy conocido: "hygge". Este término evoca una sensación de calor interno y de algo acogedor, comodidad, compartida o no, con placeres simples. Acurrucarte en el sofá con una manta y un buen libro. Confort y sensación de estar a gusto, en paz con el mundo, relajado. El "cosag" gaélico es también un pequeño agujero en el que arrastrase, de donde viene "cozy", acogedor, en inglés. Es cuando la lluvia y la humedad o la nieve de fuera hace que sintamos la llamada de un resguardo caliente, cómodo y hogareño, y con seres queridos, mejor. "Kos" es para los noruegos: una palabra que se refiere al estado del ser cuando está cálido, contento y, en general, tiene un buen momento de calma.

Es la misma sensación que el "gezelligheid" holandés, aunque esta palabra deriva de la palabra "amigo", resaltando más la compañía. En alemán tiene connotaciones similares la palabra "Gemütlichkeit", que describe los sentimientos de simpatía y compañía, y comodidad. Lo que para los finlandeses puede ser la palabra "kodikas": hogareño; y para los suecos: "mysig", acogedor.

Los suecos tienen otro concepto con bebida: "fika", que viene de tomar café (kafferep). Aún siendo grandes consumidores de café, el centro del bienestar no lo da esta bebida, sino todo lo de alrededor: un espacio cómodo, relajado, con buena compañía y una buena conversación.

"Zevk" and "keyif" significan "placer" en turco, pero "keyif" es una palabra que se utiliza de manera especial en Turquía, algo así como "un estado placentero de relajación ociosa". Se trata de parar y disfrutar el momento, difrutando de lo que hay alrededor... La comida, la bebida, los amigos, las vistas, la música callejera, las puestas de sol... "Kefi" es en Grecia: pasión, dicha... 

"Sabai" significa cómodo, pero eso no explica realmente cuán importante es esta palabra en Tailandia. "Sabai sabai", los tailandeses repiten las palabras para agregar un énfasis extra, una manera de decir: muy cómodo o realmente relajado, confortable, un estado de bienestar pleno. O tener el corazón cómodo: "sabai jai".

En muchos lugares de la Amazonía, hacen "caminos de pensamiento", unas profundas meditaciones a lo largo del territorio, o solamente sentados a la puerta de sus "malocas" o casas, que también son una nave para el pensamiento. También caminan el pensamiento durante la noche, tanto, que al día siguiente un saludo común puede ser "¿qué soñaste anoche?".

En Japón, aman a la naturaleza. La religión nativa, el sintoísmo, tiene una fuerte conexión con la tierra, en la qué se encuentran los dioses. No en vano, dos terceras partes del país está cubierto de bosque. Japón es uno de los países con una mayor proporción de bosques del mundo y con una gran diversidad de árboles, solo superado por países como Finlandia y Suecia.
"Shinrinyoku" en japonés, viene de baño de bosque (森林 bosque; 浴 baño), una terapia que se empezó a implantar en Japón a partir de los años 80 y que consiste en caminar por el bosque, pero con los 5 sentidos puestos en todo lo que te rodea. Además, gracias a Hisako Fujii, y su libro "Mosses, My Dear Friends", la observación de musgo se ha puesto de moda, en estos ecosistemas alfombrados de musgo.  
Pero estamos hablando de un lugar en el que concentrar la atención y la conciencia de manera plena en lo que se está haciendo en el momento, en lo que ocurre en el presente, es parte de su tradición. Algunos ejemplos conocidos de las artes zen son la ceremonia del té, el teatro Nō, el arte floral ikebana, el cuidado de los bonsais... pero también tradiciones no tan conocidas como "tsukimi" (mirar 見 y luna 月), que consiste en contemplar la luna llena en Septiembre, en el equinoccio de otoño. O la poesía haiku, que captura el momento describiendo imágenes evocativas en pocas palabras:

Masaoka Shiki
"Primavera en el hogar.
No hay nada
y sin embargo hay de todo."



viernes, 10 de abril de 2020

El ecosistema inmunitario: yo albergo multitudes.

 "Si los soldados de primera línea no necesitaran máscaras y guantes, sino armas, bombas inteligentes, búnkers, submarinos, aviones de combate y bombas nucleares, ¿habría escasez?"

Arundhati Roy, activista y escritora.



Hay unos 1.67 millones de virus en la Tierra, puede que muchos más. Llevan existiendo cientos de millones de años, allí estaban ellos cuando nuestros antepasados comenzaron a ser bípedos, pero se les conoce desde hace no mucho. Los virus son láminas de proteínas que encapsulan algo de ADN o ARN, no tienen metabolismo propio y no pueden sobrevivir sin un animal, planta o bacteria. Sin un ecosistema que tenga una maquinaria celular para replicarse. Y esta búsqueda está condicionada por cosas como la proximidad y la regularidad del contacto. Y los humanos solo somos un animal más. 
Pero el potencial de infectar no se correlaciona necesariamente con la enfermedad y la muerte, muchos no son patógenos. Algunos virus pueden no tener ninguna consecuencia en absoluto y ser solo parte de nuestro microbioma. Y algunos incluso pueden estar involucrados en mejorar nuestra propia biología. Sólo en nuestro microbioma intestinal, contenemos más microbios que galaxias en el firmamento. Y no únicamente virus, también contenemos hongos, árqueas y bacterias. "Como decía Walt Whitman: soy tan grande que albergo multitudes", explica el divulgador de la ciencia Ed Yong en su libro homónimo. Los virus pueden desempeñar un papel importante y positivo para nosotros, siempre y cuando los mantengamos bajo vigilancia inmunitaria.
 
Y aún con toda esta información que nos da la ciencia, en la era industrial de los combustibles fósiles y de la agricultura industrial, seguimos manteniendo una visión mecanicista, militarista y antropocéntrica de los humanos como algo separado de y superior a otros seres que podemos poseer, manipular y controlar. Todo por mantener un modelo económico basado en la ilusión de crecimiento ilimitado que viola sistemáticamente los límites planetarios y la integridad del ecosistema y las especies.

La ilusión de que las plantas y los animales son utilitarios para fabricar materias primas que se convierten en combustibles para nuestros cuerpos, que son máquinas, ha creado la imposición del modelo industrial de la ganadería intensiva y las macrogranjas de confinamiento industrial.

En cualquier caso, ¿cómo se ha desatado una epidemia por los murciélagos? ¿O fue el pangolín, o la civeta? En la llamada "economía sumergida", en los márgenes de la economía y de la urbanización, esta agroindustria ejerce tal presión sobre los barrios periféricos, que las personas se ven empujadas a incursiones
agroeconómicas (caza, recolección, mercado) en ecosistemas locales. De los animales "salvajes" se desatan cepas virales que pasan de ser aisladas o inofensivas a acceder entonces a esos entornos hipercompetitivos de ganadería intensiva, donde se encuentran con muchas otras cepas y virus. 
En estos lugares es donde el virus se vuelve más virulento, ya que al tener numerosos huéspedes de la misma especie juntos, se trasladan entre muchos individuos en un espacio reducido, es decir, tienen un suministro continuamente renovado. Además, a estos animales les dan una cantidad de antibióticos y antivirales para prevenir las enfermedades, pero también crean resistencias cada vez más fuertes. Estos animales-huéspedes tienen ciclos de vida acortados (para sacar el mayor rendimiento) por lo que los virus deben alcanzar rápidamente su umbral de transmisión, aumentando la intensidad y la virulencia. Para estos virus, matar al huesped se convierte así en una ventaja evolutiva.
  
El Síndrome de Diarrea Aguda Porcina (SADS-CoV), provocada por un nuevo coronavirus, mató a 24.000 lechones hasta mayo de 2017 (casi una cuarta parte del suministro mundial de carne de cerdos) en la misma región de China en la que trece años antes se había desatado el brote de neumonía atípica conocida como "SARS". Se cree que en este caso, fue esta drástica disminución de la oferta de carne de cerdo la que habría empujado a la demanda de proteína animal proveniente de la fauna local.

En la actualidad, China y Australia concentran el mayor número de macrogranjas del mundo. En el gigante asiático la población de ganado prácticamente se triplicó entre 1980 y 2010. China es el productor ganadero más importante del mundo, concentrando en su territorio el mayor número de "landless systems" (sistemas sin tierra), macroexplotaciones ganaderas en las que se hacinan miles de animales en espacios cerrados.
Las epidemias son producto de la urbanización, cuando hace alrededor de cinco mil años los seres humanos comenzaron a agruparse en ciudades con densidad poblacional. La ganadería industrial ha "urbanizado" una población animal. Mudanjiang City Mega Farm, por ejemplo, es una macrogranja situada en el noreste de China que alberga a cien mil vacas. Tiene unos 90 mil kms2, es mayor que toda Hungría. En cuanto a las aves, China produce algo del orden de 15 a 20 mil millones de aves de corral por año.

Robert G. Wallace, (
Farming Human Pathogens: Ecological Resilience and Evolutionary Process) ha estudiado un siglo de pandemias durante 25 años, y explica el ejemplo de la gripe aviar: "no hay cepas endémicas altamente patógenas en las poblaciones de aves silvestres". Pero "los crecientes monocultivos genéticos de animales domésticos eliminan cualquier cortafuegos inmunológico que pueda existir para frenar la transmisión" facilitando las mayores tasas de transmisión y reduciendo la respuesta inmunológica.

Michael Greger, investigador estadounidense en salud pública y autor del libro "Bird Flu: A virus of our own hachting" (Gripe aviar: un virus de nuestra propia incubación), explica que antes de la domesticación de pájaros hace unos 2.500 años, la gripe humana seguramente no existía.
 
"Estamos interrumpiendo e invadiendo muchos hábitats de vida silvestre." "Así es como multitud de virus portados por los murciélagos, inofensivos para ellos, consiguen penetrar en la población humana" explica Sonia Shah, periodista científica sobre salud global. Este fenómeno se denomina transferencia zoonótica, tales infecciones saltan de los animales a los humanos. Aunque sea infrecuente, puede hacer que virus procedentes de animales se adapten a nuestros organismos y evolucionen hasta convertirse en patógenos. En su libro "Pandemic: Tracking Contagions, from Cholera to Ebola and Beyond", advierte que en los últimos cincuenta años, más de trescientas enfermedades infecciosas han surgido o reaparecido recientemente en territorios donde nunca antes se habían visto. "Podemos citar el ébola como ejemplo", que se trasladó de animales salvajes a humanos, teniendo también como portadores a los murciélagos. Científicos han relacionado el brote con la rápida deforestación, con cambios en el uso de la tierra impulsados por el capital, "pero también por la violencia política" añade Shah. "En esos tres países en el lado más occidental de África (Sierra Leona, Guinea y Liberia) se encontraba uno de los bosques con mayor biodiversidad del mundo. Pero en el transcurso de la década de 1990, hubo un conflicto político increíblemente complejo muy sangriento, que continuó durante años. 600.000 refugiados huyeron a ese bosque para escapar de la lucha." "Solo permaneció el 15% de ese bosque original. Y lo que ahora sabemos es que toda esa área que ha sido deforestada se superpone bastante bien con el hábitat de los murciélagos frutales." Los brotes de 2013 en Guinea se produjeron justo después de que el país vendiera grandes extensiones de tierra a conglomerados agroindustriales internacionales para la industria del aceite de palma, un monocultivo que atrae literalmente a las especies de murciélagos.

Pero también es el caso del virus de nipah (presente principalmente en Malasia y Bangladesh) o del marburgvirus (sobre todo en África Oriental). La enfermedad del bosque de Kyasanur (India) es un virus altamente patógeno que se propaga de los monos (que ven cómo su habitat forestal se reduce cada vez más) a los humanos a través de las garrapatas. La devastación ecológica reduce la
biodiversidad, que ayuda a repartir la carga vírica entre las distintas especies y entre los individuos de esas especies, y también reduce la complejidad ambiental con la que el bosque hace de cortafuegos, interrumpiendo las cadenas de transmisión. Las incursiones para extracción de petroleo y minerales crean "autopistas" que permiten el movimiento de animales salvajes, que no solo los acerca a nosotros, sino también los aleja, huyendo, al último extremo del paisaje primario, desenterrando una mayor variedad de patógenos potencialmente protopandémicos que luego vuelven.  
La científica Shi Zhengli, investigadora principal del Instituto de Virología de Wuha, ya alertaba de la transmisión del coronavirus a los seres humanos en China, y apuntaban que el incremento de las macrogranjas de ganado había alterado los nichos de vida de los murciélagos, incrementado las posibilidades de contacto entre la fauna salvaje y el ganado, por lo que cabía esperar nuevas epidemias en el futuro.
 
En la transmisión de los humanos, son los circuitos mundiales de migraciones regulares de mano de obra los que facilitan que el virus tenga ante sí un mayor número de vías evolutivas en un tiempo más corto, permitiendo mutar más rápidamente y evolucionar hasta que las variantes más aptas superan a las demás.

"El capitalismo ya es global, y también totalizante. Ya no tiene un borde o frontera con alguna esfera natural no-capitalista más allá de él, y por lo tanto no hay (...) ninguna verdadera zona salvaje capaz de ser preservada en algún tipo de condición pura e intacta. En su lugar, el capital tiene simplemente un interior subordinado, que a su vez está totalmente subsumido en las cadenas de valor mundiales." explican en la revista Chuang.
 
Es el mensaje que nos transmiten: los procesos de globalización han acelerado las epidemias, y somos cada vez más susceptibles. El riesgo se vuelve omnipresente, esta vez, a escala planetaria. Ante sucesos impredecibles, ya sean de orden político (bioterrorismo) o natural, (como las pandemias), la racionalidad normativa ya no puede ser preventiva, ni se suponen tan efectivos los cálculos estadístico como herramienta para controlar variables de riesgo y sus efectos. En un estado de alerta continua, debemos anticiparnos, estar siempre en alerta, preparados (preparedness). Las crisis son impredecibles e inevitables, solo se espera aguantar el chaparrón y ser buenos soldados. La salud se convierte en un problema de seguridad y se explica cada vez más en términos militares.

"La mayoría del daño producido por la enfermedad causada por el nuevo coronavirus está causado por el sistema inmunitario, que efectúa una defensa de tierra quemada para impedir que el virus se extienda. Millones de células del sistema inmunitario invaden el tejido pulmonar infectado y causan daños masivos en el intento de eliminar el virus y cualquier célula infectada." explica el biólogo Benjamin Neuman. "El reto para los sanitarios que tratan a los pacientes está en sostener el cuerpo y mantener la sangre oxigenada mientras el pulmón se repara a sí mismo."
Defensa de tierra quemada, invasión... Donna Haraway, bióloga y filósofa, se pregunta: "¿Es posible "imaginar el sistema inmunitario de modo distinto al de la retórica característica de la guerra fria, que siempre lo representó como un campo de batalla?" "Por qué no pensarlo, más que como discurso de invasores, como un discurso de especificidades compartidas en un yo semiimpermeable capaz de interactuar con otros (humanos o no, internos o externos)?"

El sistema inmunitario es la “capacidad sanadora” que todos llevamos incorporada en nuestro cuerpo, el sistema que ataca al virus. La fuerza misma de la respuesta inmunitaria es lo que determina la autorregulación, la autoreparación, y su equilibrio se debe a la suma de las fuerzas que se oponen en él.

Inmunidad, explica el filósofo Roberto Esposito, viene del sustantivo "inmunitas", negar el "munus". "Munus" era el deber, ley, obligación, y también ofrenda que debe donar alguien para tener derecho a vivir en una comunidad determinada. Comunidad viene de "cum" (con) y "munus". Era la obligación de la deuda la que comunaba a los sujetos, la que mantenía los lazos sociales en una comunidad. En cambio, en el derecho romano, inmune era el que no debía nada a nadie, el que estaba exonerado de los deberes societarios que son comunes a todos.
En la modernidad, explica Esposito: "Los individuos modernos llegan a ser verdaderamente tales, es decir, (...) exentos, exonerados, dispensados de ese contacto que amenaza su identidad que lo expone (...) al contagio de la relación".

Y así, con total inmunidad, cada uno de nosotros afianzamos nuestra identidad, nos sentimos únicos, alejados del contagio de la relación. Pero también nos sentimos más expuestos ante este mundo precario y amenazante.

"Lo que me ha enseñado la historia de las pandemias es que todas estas cosas

están conectadas. La salud humana está conectada con la salud de nuestras sociedades, la salud de nuestros animales, la salud de nuestra vida silvestre. La salud de nuestros ecosistemas. Todos están conectados.
Así que tenemos que volver a imaginar el camino con el pensamos en nosotros mismos en este mundo microbiano en el que todos vivimos.
Podríamos hacer cosas como restaurar el hábitat salvaje para que los microbios que viven en animales no se derramen en cuerpos humanos.
Podemos hacer cosas como proteger la salud de la mayoría vulnerable, las personas que están viviendo sin saneamiento, las personas que viven en barrios marginales, los animales que viven en granjas en condiciones deplorables.
Porque su salud está muy obviamente conectada a la nuestra."
Sonia Shah.





Fuentes:
Michael Greger, "Bird Flu: A virus of our own hachting".

Robert G. Wallace, "Farming Human Pathogens: Ecological Resilience and Evolutionary Process".
Shonia Shah, "Pandemic: Tracking Contagions, from Cholera to Ebola and Beyond".
Roberto Esposito, "Comunidad, inmunidad y biopolítica".
https://www.elsaltodiario.com/saltamontes/recuperar-la-tierra-nuestra-comida-y-nuestra-agricultura?fbclid=IwAR3A0TheP56FGwPo-aaDbtxETytEebcpFQ1EPmLT2ld3QUDDDT8nbda1wVA
https://www.eldiario.es/interferencias/Causalidad-pandemia-cualidad-catastrofe_6_1010758925.html#click=https://t.co/L0nEuSoXs8

https://www.pagina12.com.ar/256569-no-le-echen-la-culpa-al-murcielago
http://nautil.us/issue/83/intelligence/the-man-who-saw-the-pandemic-coming
https://mondiplo.com/contra-las-pandemias-la-ecologiahttps://www.ft.com/content/10d8f5e8-74eb-11ea-95fe-fcd274e920ca
https://www.sinpermiso.info/textos/contagio-social-lucha-de-clases-microbiologica-en-china
https://elpais.com/ciencia/2020-04-07/que-hace-tan-mortal-al-coronavirus.html?ssm=FB_CM_MAT&fbclid=IwAR14CW2J7x9rnrGVL6rT-hVS_xw3gIRyZ4g17URMEiV9D-VJVEq6aR-yBd8

https://www.lavanguardia.com/vida/20200509/481027584994/ecologo-receta-naturaleza-contra-virus.html
https://www.lemondediplomatique.cl/2020/03/de-donde-viene-el-coronavirus.html
https://www.youtube.com/watch?v=w2k4SdwCY9g
D. J. Haraway, Come una foglia (entrevista con T. Nichols Goodeve), Milán: La Tartaruga, 1999, págs. 92-3. 


martes, 24 de marzo de 2020

La pandemia del coronavirus, la necropolítica y los trabajos de mierda.

"Lo extraordinario del virus es su increíble insignificancia; los ojos no pueden verlo, pero él puede detener el curso de la vida, decidir el destino del hombre, y hacer pedazos, si lo desea, una familia." Naguib Mahfuz, escritor.


No somos ajenos a la naturaleza: somos naturaleza. Los virus mutan todo el tiempo para estar seguros, y también de las acciones humanas depende su reproducción o su mortalidad. 

Primero, según las condiciones ambientales que les ofrecemos. Hacinamiento de animales, caza furtiva, zonas urbanas en lugares donde habitan animales exóticos, centros de población humanas más grandes. La pérdida de biodiversidad y las altas tasas de deforestación elevan el riesgo al poner a las personas y al ganado en contacto con animales silvestres, los transmisores.

El SARS, la gripe aviar y la porcina parecen haber salido de China o del sudeste asiático. Pero no solo. En España, a la mal llamada gripe española (epidemia en 1918) la llamaron gripe francesa. En Senegal era la gripe brasileña; en Brasil fue gripe alemana. En Alemania se llamó gripe de Flandes. Y en Polonia: gripe bolchevique. Pero dicen que comenzó en Kansas. En estos tiempos, la epidemia de MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio) se inició con un coronavirus transmitido a los humanos por los camellos de Oriente Medio, el dengue florece en América latina, y en el continente africano pudo haber incubado el VIH / SIDA y el Virus del Nilo Occidental y el Ébola.

Segundo, la transmisión rápida dependen las condiciones de los cuerpos del huésped. En nuestro caso, depende de nuestros hábitos, nuestra cultura. Vivimos en un mundo altamente conectado, donde casi todos viajan. Nuestras redes sociales son amplias y abiertas, al igual que nuestra alimentación y nuestros hábitos de higiene. Pero en muchos lugares existe el gran problema de la escasez de agua, o de su suministro y potabilización. 

Gran OM & Co
La propagación del virus y sus impactos sociales y económicos, dependen de las ya existentes grietas y vulnerabilidades. El virus no discrimina, pero la desigualdad se asegurará de que lo haga. La pobreza y la desigualdad son factores que inciden de manera determinante en la buena o mala salud de las personas. 
Dicen, en medio de esta pandemia mundial, que el parón completo de todos los trabajos sería un drama, y que la economía quedaría en coma. Incluso que los abuelos están dispuestos a afrontar su muerte: "Mi mensaje es: volvamos al trabajo, volvamos a vivir, seamos listos con todo esto y los mayores de 70 ya cuidaremos de nosotros mismos. No sacrifiquéis el país, no sacrifiquéis el gran sueño americano" dice Dan Patrick, vicegobernador de Texas. Nada comenta de que no todos los abuelos tienen la cobertura sanitaria que él tiene. 

Y durante esta pandemia, no podemos acompañar a los seres queridos durante los últimos días de vida ni hacer una ceremonia de entierro para afrontar el duelo en familia. Achille Mbembe escribió sobre la necropolítica, que es "la división biológica entre nosotros que debemos vivir y aquellos que pueden exponerse a la muerte, o cuya muerte es expulsada del espacio de lo lamentable, del duelo". Este dolor y frustración es al que ha estado y sigue sometida la población migrante y/o refugiada sin permiso de residencia, a la cual no permiten que viajen a sus países de origen para acompañar y despedir a sus seres queridos en la muerte.

"A mi me van a explicar lo que es un confinamiento", dicen muchas personas que han estado confinadas por razones ajenas a su voluntad por largas temporadas, debido a enfermedades o lesiones o barreras arquitectónicas. Más personas de las que nos podemos imaginar, sin salir de casa por la falta de accesibilidad en sus edificios.

Mientras intentamos negar la vulnerabilidad de nuestros cuerpos que enferman, envejecen y mueren; también negamos los cuerpos de la población inmigrante racializada, que son los que sufren constantemente y con más profundidad, las redadas diarias. El cuerpo, cuando se hace visible, o es contagioso o es terrorista, explica el filósofo Santiago Alba Rico. O las dos cosas unidas. Esos otros salvajes a los que, dicen los cuerpos de seguridad, solo puedes tratarles con violencia y control. Aunque ya se haya demostrado que las acciones castigadoras, de excepción o videovigilancia nunca han conseguido erradicar situaciones de conflicto social y no llegan a su origen y prevención.

Pero no da dinero la prevención, sino la enfermedad. David Harvey, geógrafo y teórico social, explica que la industria farmacéutica "Big Pharma rara vez invierte en prevención. Tiene poco interés en invertir en preparación para una crisis de salud pública. Le encanta diseñar curas. Cuanto más enfermos estamos, más ganan. La prevención no contribuye al valor del accionista." También da más dinero la guerra, más que la paz. Quizás por eso, para hablar de esta pandemia utilizan tantos términos bélicos: una batalla en la que todos somos soldados. Cuando de un virus se trata, al virus se le humaniza como enemigo, y por lo tanto, a la víctima, justo a la persona enferma, se la deshumaniza.

El coronavirus está dejando al descubierto la cara más cruda de este sistema. Mientras la mayoría de las personas trabajadoras vive una situación muy difícil (el trabajo puede parar, pero no lo hacen las facturas), algunas empresas están aprovechando esta situación para enriquecerse. Ése es el caso de Amazon. Está extendiendo subvenciones a pequeñas empresas, priorizando bienes esenciales y tomando medidas enérgicas contra los especuladores, pero su dominio en la economía tiene como objetivo enriquecer a sus accionistas, no beneficiar al bien común. Ya ni se espera que tengan responsabilidad empresarial: detrás de las acciones filantrópicas de Inditex, se esconden múltiples despidos, evasión de impuestos y centros de explotación laboral infantil.
Hannah Arendt distinguía entre labor (actividades para satisfacer nuestra vida biológica en la tierra) y el trabajo (actividades para armar un mundo más duradero que habitar). Ahora, inmersos como estamos en la espiral de trabajo asalariado - consumo - trabajo asalariado... no somos capaces ni de distinguir entre trabajos de mierda y aquellas actividades para el sostenimiento de la vida, o para "una vida que merezca la vida ser vivida", como define la antropóloga Yayo Herrero. Otro antropólogo, David Graeber, (aunque no menciona la economía informal), incide sobre ésto:

"(...) en nuestra sociedad parece haber una regla general por la cual, cuanto más evidente sea que el trabajo que uno desempeña beneficia a otra gente, menos se percibe por desempeñarlo."

"Di lo que quieras sobre enfermeros/as, basureros/as o mecánicos/as, es obvio que si se esfumaran como una nube de humo los resultados serían inmediatos y catastróficos. Un mundo sin profesores/as o trabajadores/as portuarios/as pronto tendría problemas, incluso uno sin escritores/as de ciencia ficción o músicos/as de ska sería claramente un sitio inferior. No está del todo claro cómo sufriría la humanidad si todos los/as ejecutivos/as del capital privado, lobbyistas, investigadores/as de relaciones públicas, notarios, comerciales, técnicos de la administración o asesores legales se esfumaran de forma similar. (Muchos/as sospechan que podría mejorar notablemente.) Sin embargo, aparte de un puñado de excepciones (cirujanos/as, etc.), la norma se cumple sorprendentemente bien."

 
Y después de casi un siglo de prueba y error: "Los/as trabajadores/as reales y productivos/as son  incansablemente presionados/as y explo-tados/as." Si bien los esfuerzos de mitigación están convenientemente encubiertos en la retórica de que “estamos todos juntos en esto”, en la práctica "el virus por sí mismo no discrimina, pero nosotros humanos seguramente lo haremos, formados y animados como estamos por los poderes entrelazados del nacionalismo, el racismo, la xenofobia, y el capitalismo" dice Judith Butler, filósofa. Esta fuerza laboral está en gran medida racializada y marcada por género y etnia en la mayoría de las partes del mundo, y se encuentra en la primera línea, con mayor riesgo de contraer el virus a través de sus trabajos o de ser despedido sin recursos debido a la reducción económica impuesta por el virus.

"El resto", continúa Graeber, "está dividido entre un estrato aterrorizado de los/as universalmente denigrados/a desempleados/as y un estrato mayor a quienes se les paga básicamente por no hacer nada, en puestos diseñados para hacerles identificarse con las perspectivas y sensibilidades de la clase dirigente (gestores, administradores, etc.)."
 
La autodenominada "clase media", preocupados por cubrir sus necesidades naturales, que en realidad, no lo son tanto. “Necesito cambiar de móvil”, “necesito una chaqueta que combine con esta falda”, “necesito irme lejos para relajarme”. "En general, la capacidad humana de desear es muy elevada, y más si el deseo es sobreestimulado. Es fácil por lo tanto convertirse en un necesitado (que es como antes se denominaba una persona pobre). Una sociedad deseante es una sociedad necesitada. La insatisfacción crónica provocada es el motor del desarrollo del mercado." explica la antropóloga Yayo Herrero. Ahora que muchos comercios están cerrados... ¿realmente necesitabas todo lo que deseabas?  
La centralidad absoluta de redes informales/familiares/de apoyo: es lo que necesita en estos momentos el ser humano. 
"En los malos tiempos, sólo salen adelante los más brutales y los más cooperadores. Vienen tiempos malos: hay que hacer lo posible y lo imposible por que nuestras sociedades se decanten hacia la segunda opción, compartir y cooperar". Jorge Riechmann.


Fuentes:

https://www.elmundo.es/internacional/2020/03/24/5e79d80afc6c83ea708b4579.html
https://necropolitica.tumblr.com/
https://bibliotecalarevoltosa.files.wordpress.com/2017/03/sobre-los-trabajos-de-mierda-y-otros-textos.pdf

https://calderon094.wordpress.com/2020/03/22/traduccion-politica-anticapitalista-en-tiempos-de-coronavirus-david-harvey-2020/?fbclid=IwAR0XC8pwa416nQN9wAFAB2Jkn0_M0HJRSv91LmHVtbz5dsA4TvqMGkNXcsY
https://www.eldesconcierto.cl/2020/03/21/judith-butler-sobre-el-covid-19-la-desigualdad-social-y-economica-se-asegurara-de-que-el-virus-discrimine/
Cambiar las gafas para mirar el mundo. Una nueva cultura de la sostenibilidad. Coordinado por: Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual.
https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31465/catastrofe-coronavirus-guerra-cuidados-ciudadanos-ejercito-alba-rico-yayo-herrero.htm#.XndSuWWWgk8.twitter

viernes, 6 de marzo de 2020

Lo-TEK: la arquitectura de las comunidades originarias.

"Todos y cada uno de nosotros somos libres de decidir qué personas son primitivas y cuáles aún necesitan evolucionar". - Bruno Manser, activista ambiental.

El libro de Julia Watson, "Lo-TEK: Design by Radical Indigenism", con un prefacio del antropólogo Wade Davis, reúne tecnologías de diseño, ingenio local, creatividad y espiritualidad.

En 20 años de viaje, esta arquitecta ha recopilado el conocimiento ecológico tradicional (TEK), sus prácticas y mitologías (del griego "mytho", que significa "historia del pueblo") para generar infraestructuras sostenibles y resistentes al clima. Conocimientos que provienen de un largo linaje desarrollando civilizaciones en ecosistemas complejos. En definitiva, tecnologías sostenibles, adaptables y resistentes que nacen de la necesidad: hambre, inundaciones, heladas, sequías, enfermedades... A pesar de que la sociedad valora y preserva los artefactos arquitectónicos de las culturas muertas, como las pirámides de Giza, al mismo tiempo, ignoran y destruyen otras aún vivas.
Además, "muchas tecnologías ecológicas contemporáneas, como los techos verdes y los humedales flotantes que han existido durante miles de años, son "redescubiertas" empaquetadas como algo nuevo" explica Watson.
 
Más de 100 ejemplos de arquitectura de comunidades originarias, de 20 países que están divididos por ecosistemas: montañas, bosques, desiertos y humedales.

El puente es de la aldea Mawlynnong, India. La gente Khasi ha usado raíces de los árboles de caucho para cultivar puentes "Jingkieng Dieng Jri" sobre los ríos, durante siglos. Así hacen frente a la humedad e inundaciones del monzón de las selvas de Meghalaya (que en sánscrito significa "sobre las nubes").

Ganvie es una ciudad en la república de Benin, en África occidental, que surge de la superficie de un lago. La extensa cuadrícula que rodea sus casas agrupadas y edificios públicos está llena de arrecifes artificiales que funcionan como criaderos de peces y corrales para la acuicultura indígena.

 

La caña qasab como materia prima para hogares, herramientas y forraje. Las casas del pueblo Ma'dan, que se llaman "mudhif", están entre el Tigris y el Eúfrates (Iraq), y aparecen ya en obras de arte sumerias de hace cinco mil años. Su construcción es comunal.

 

Los uros construyen toda una civilización con la caña de totora. Son las Islas Flotantes del lago Titicaca, Perú. Alrededor de 1600, comenzaron a usar cañas para construir aldeas flotantes en el vasto lago Titicaca. Estas islas siempre han desempeñado el papel de granjas acuícolas y humedales móviles, pero cada vez más también están filtrando el agua contaminada descargada de la ciudad de Puno.

 
Un sistema agrario de mil años, subak, son terrazas de arroz Mahagiri. En Bali, Indonesia, donde el agua se ha desviado por un complejo laberinto de túneles y canales para optimizar el riego para todos.

Luego están las Terrazas de Arroz Palayan de 2000 años de antigüedad en Filipinas que, en una gran hazaña tanto de movimiento de tierras como hidráulica, los Ifugao filtran y purifican el agua de lluvia que cae en los bosques de las montañas para convertir laderas inutilizables en tierras productivas.


Como el agua corre cuesta abajo, los jardines hundidos se crean para "atrapar" la humedad disponible a medida que el agua corre por los bordes y hacia las plantas. Así, estos jardines hundidos ayudan a conservar el agua, permitiendo que el agua penetre en el suelo y nutrir las raíces. El pueblo Zuni en Nuevo México crea "jardines de gofres" para cultivar en zona desértica.

En México también, los mayas son veteranos en la rotación de cultivos, después de haberlo practicado durante un astuto ciclo de cuatro etapas que dura más de 20 a 25 años, durante milenios. 

Y en las estribaciones del monte Kilimanjaro, Tanzania, las parcelas de alta biodiversidad que han sido cultivadas por la gente de Chagga durante siglos ahora se muestran como un ejemplo a seguir por otros países.


El yãkwa dura cuatro meses y es uno de los mayores rituales que tienen lugar en la Amazonia brasileña. Los enawene nawe construyen intricadas presas de madera (waitiwina) de un lado a otro de los afluentes del río para atrapar grandes cantidades de peces. Las construyen con troncos entrecruzados unidas por cortezas y lianas, formando un encaje de madera enlazada, en la que insertan decenas de trampas con forma de cono que atrapan los peces que nadan corriente abajo. Luego los ahuman antes de llevarlos a sus comunidades en canoa. Es un alimento imprescindible para su dieta, ya que no comen carne roja. Yãkwa mantiene la armonía del mundo y es un intercambio de comida con los espíritus (yakairiti) subterráneos, dueños de los peces y de la sal. 
Pero la construcción de represas hidroeléctricas en el río ya no permite que los peces vayan río arriba a poner sus huevos. 
En 2009, la empresa constructora de una presa llegó a comprar tres mil kilos de pescado de piscifactoría para esta comunidad.


Fuentes:
https://www.taschen.com/pages/es/catalogue/architecture/all/04698/facts.julia_watson_lotek_design_by_radical_indigenism.htm
https://commonedge.org/the-power-of-lo-tek-a-design-movement-to-rebuild-understanding-of-indigeous-philosophy-and-vernacular-architecture/

viernes, 21 de febrero de 2020

Si Skinner tuviese iPhone: la vida como scroll infinito.

"Es fácil imaginar el pensamiento humano liberado de las ataduras de un cuerpo mortal, la creencia de la vida después de la muerte está muy extendida. Pero no es necesario adoptar una postura mística o religiosa para aceptar esta posibilidad: los ordenadores ofrecen un modelo incluso para el más ardiente mecanicista" Hans Moravec, investigador en robótica. “El hombre mecánico”.

"Nunca antes habíamos vivido en un mundo virtualmente sin cuerpos o empeñado en desanclarse de los cuerpos; y en el que los cuerpos, negados por la tecnología y la publicidad, aparecen sólo como residuos, sobras u obstáculos; en las guerras, en los muros fronterizos o en las “acechanzas” de la población inmigrante racializada.
Nadie quiere tener cuerpo, pues los cuerpos enferman, envejecen y mueren; y eso es cosa de los extranjeros que amenazan sin cesar nuestras imágenes. El cuerpo o es contagioso o es terrorista. Nosotros, por eso, preferimos “comunicarnos”.
Santiago Alba Rico.



"¿Para qué sirve la palanca de las máquinas tragaperras?"
pregunta Marta Peirano, periodista, en "El enemigo conoce el sistema".

"Esa palanca de la que tiras para activar el juego y apostar. Porque las máquinas dejaron de ser mecánicas hace bastante tiempo, y no hay ninguna conexión real entre la palanca de la máquina y el resultado final. Es una caja de Skinner falsa, donde el ratón tira de la palanca y su acción en el mundo físico tiene una consecuencia inmediata. Y hay refuerzo de intervalo variable: cada vez que tira de la palanca no sabe si trae comida o no. La máquina está programada para pagar solo un porcentaje del dinero que se apuesta, pero ni el jugador más avispado puede saber cual es. La tracción de la palanca le indica que tiene control sobre la máquina y que, por lo tanto, lo puede hacer mejor.(...) Y la máquina refuerza esa sensación con otros elementos de diseño: el "casi-acierto", los falsos premios y la música."


"Todos estos refuerzos no aparecen de manera aleatoria, sino exactamente cuando estás a punto de dejarlo. Obedecen a algoritmos que se alimentan de la información de todas las máquinas tragaperras del mismo fabricante que están funcionando cada minuto del día. Y son muchas máquinas. La industria del juego produce quinientos mil millones de dólares al año; y las máquinas tragaperras son el juego de azar más rentable del mundo, precisamente porque no dejan nada al azar. (...) Sabemos que es el diseño más adictivo de la industria más adictiva. Por eso lo copiaron los arquitectos de la red social."


La palanca de las tragaperras en estas aplicaciones es el "pull to refresh", tirar para actualizar, lo que hacemos con el dedo gordo cuando lo deslizamos hacia abajo para actualizar el contenido de la aplicación. Antes, la máquina nos mostraba automáticamente el contenido nuevo. Ahora es una caja de Skinner donde tiramos de la palanca para que pase algo, si trae premio o no. TINDER tiene el "swipe" (deslizar) el dedo para aceptar o rechazar posibles amantes. Así, pensamos que nuestro dedo puede influir en el resultado, que si lo hacemos bien habrá premio. Lo que nos hace volver una y otra vez al móvil, junto con el "scroll" infinito.

No estamos evolutivamente preparados para gestionar la abundancia. Si algo nos produce dopamina, lo consumimos hasta que se acaba. Con el scroll, el muro siempre tiene noticias nuevas, y el YOUTUBE sirve a cada usuario un menú propio, una playlist infinita y automática basada en un algoritmo de recomendación.

"Si el algoritmo estuviera casado con el usuario y fueran los dos al cine varias veces al día, la mayor parte de las veces la película la elegiría él", explica Peirano.
Reed Hastings, fundador de NETFLIX, dijo "competimos por el tiempo de los clientes, así que nuestra competencia incluye Snapchat, YouTube, dormir, etc" "Cuando estás viendo una serie de Netflix y te vuelves adicto a ella, te quedas viéndola hasta muy tarde. Competimos con el sueño, en los márgenes."

El objetivo es el "engagement", el enganche. No importa el contenido en sí, sino que entretenga, y no hay mejor enganche que la emoción que despierta. El algoritmo produce una borrachera moral para atraer tu atención. "El capitalismo de la atención no tiene tiempo para la política, ni para los valores ni para los niños ni para ninguna otra cosa que no sea el engagement".


El problema es que hemos convertido la vida en un scroll infinito.
El capitalismo superacelerado nos mantiene suspendidos en un trance del que no podemos descansar.
Hito Steyerl escribió que "caer es relacional: si no hay nada contra lo que caerse, puede que ni te des cuenta de que te estás cayendo. Si no hay suelo, la gravedad puede ser menor y tú sentirte ligero. (...) Sociedades enteras podrían estar cayendo a tu alrededor, igual que tú"


“Es un reality show infinito, producido por algoritmos, del que no puedes desengancharte sin perder el tren.” zanja Peirano. 
Remedios Zafra, en su libro “El entusiasmo”, explica que esta volatilidad de la vida online genera sensaciones contrapuestas.
“De un lado, la satisfacción de la plena disponibilidad; de otro, la imposible saciedad ante la glotonería de querer tenerlo todo, sabiendo que una vida no daría para ver, leer, consumir tanto.

La ansiedad que provoca el ver y el deseo se compensan mínimamente pudiendo «poseer» digitalmente (descargar, archivar) frente a una aplazada profundización en las cosas (…) a la producción entusiasta de datos e, indirectamente, a «hacernos datos».

"Así, ante la predominancia de "lo mucho", el pago más fácil, porque es el más rápido, es el "pago con ojos". Ser visto es lo que mejor puede ser registrado e inscrito en la lógica de los criterios de mercado ayudando además a asentar los nombres como marcas."

"A nadie  extraña el agotamiento de los sujetos, que ante la dificultad de abarcarlo todo, fluyen o se dejan fluir hacia lo emocional, buscando deleitarse con  lo pequeño: esa foto, ese mensaje privado, esa vida de ahora.(...) Ciertamente resulta paradójico que, teniendo  nuestra disposición un universo de datos e información para contrarrestar y documentarnos, la verdad sea percibida como un inabarcable lodazal que termina sometiendo la vida a "la apariencia" y a la actualidad (…)". 
“Cuando todo está bajo sospecha, lo que aparenta mayor grado de realidad tiene más valor, invirtiendo la lógica de compartir lo vivido por compartir lo que quiero que crean que he vivido."

El gran problema es que "(…) son los imaginarios conservadores los que más partido están sacando a la pareja velocidad y exceso. Ante la celeridad, la inercia solo tolera ideas preconcebidas, es decir, aquellas que ya estaban en nosotros. Justamente las que precisan apoyarse en sensaciones y emociones.” Lo intuitivo. 

"No puede ser que las cosas se hayan reducido a su piel y que se cambie pensamiento por listado, texto por titular (...) Hace tiempo que la imagen y el pantallazo se rebelaron frente a la reflexión pausada." 

A lo que Peirano añade el peligro de la manipulación de los algoritmos que “ofrecen una visión de lo que está pasando diseñada para nosotros de manera única”, por separado. Y estas noticias "a la carta", escogidas para nosotros, según nuestros intereses y radicalizadas para crear más "engagement", enganche, nos lo filtran por el mismo canal por el que nos llegan los mensajes familiares, personales o incluso privados.

Esta reagrupación algorítmica genera un entorno de consenso permanente, aislado del mundo real. El rasgo de pertenencia se arremolina en torno al rechazo a “el otro” y su deriva es racismo y deshumanización. Refuerzan y radicalizan nuestro sesgos: “Ya no somos vegetarianos sino veganos, no somos progresistas sino radicales de izquierda, no somos personas sino activistas de nuestra propia visión del mundo.(…) Las tribus identitarias son un monocultivo; la falta de diversidad atrae plagas y enfermedades.”
“Para mí, básicamente, Google quiere ser el nuevo Estado del bienestar y el
nuevo partido político.” alega Evgeny Morozov, investigador informático teórico. (La locura del solucionismo tecnológico) “Quieren reunir tantos datos como puedan.” Por ejemplo, a través de los llamados "dispositivos inteligentes": relojes inteligentes, termostatos inteligentes; cualquier cosa que tenga un sensor generará un dato. 

"Tu seguro quiere saber qué posibilidades tienes de enfermar; tu banco quiere saber qué probabilidades tienes de no pagar tu hipoteca." 
Y no solo eso: "Querido usuario, ha sido registrado como participante en un disturbio masivo", decía el SMS que el Gobierno ucraniano envió a todas las personas que se manifestaron contra las últimas decisiones del presidente Víktor Yanukovich en enero de 2014. Las autoridades consiguieron sus datos pidiendo a las operadoras la lista de todos los móviles que pasaron por las intermediaciones de una antena determinada (volcado de torre).

“Habría que oponerse a que el paradigma de la propiedad privada se extienda a los datos. Los datos, sin la capacidad de analizarlos, no son gran cosa. Hoy en día solo algunas grandes empresas son capaces de estudiarlos. Esa información debería estar bajo un control público, que no significa un control del Estado, sino de los ciudadanos. La reciente fascinación en Europa por esa idea del común, que no tiene nada que ver con la de los comunes, es un marco sano.” 

“Durante demasiado tiempo se ha pensado el trabajo digital y de internet como espacio comunitario" escribe Silvia Federici. "Esta concepción del común tiene problemas muy grandes, porque internet no nos permite reproducirnos”. "En cambio, tierra, bosques y aguas son fundamentales para nuestra reproducción."

Fuentes:
“La locura del solucionismo tecnológico”, Evgeny Morozov.
“El entusiasmo. Precariedad laboral y trabajo creativo en la Era digital.” Remedios Zafra.
“El enemigo conoce el sistema: Manipulación de ideas, personas e influencias después de la economía de la atención.” Marta Peirano
https://ctxt.es/es/20200108/Firmas/30456/ruinas-capitalismo-alba-rico-inconsistente-incompleto-arquitectura-alquiler.htm#.XhdaueksnQE.twitter

https://www.pikaramagazine.com/2012/06/%e2%80%9cdesvalorizar-el-trabajo-reproductivo-de-las-mujeres-ha-destruido-nuestra-relacion-con-la-tierra%e2%80%9dentrevista-a-silvia-federici-activista-especializada-en-trabajo-domestico-reproductiv/
https://elpais.com/elpais/2015/12/17/eps/1450358550_362012.html