jueves, 14 de febrero de 2019

Nacimiento y lactancia: el primer viaje.

"Un bebé no enseña a amamantar." Proverbio de Sudán de Sur.

“Todas las semillas tienen un cordón umbilical que se rompe cuando la semilla alcanza la madurez” Leonardo Da vinci.

La lactancia nos define como mamíferos. No importa cómo sea el animal de este grupo, una musaraña o un ornitorrinco, el manatí o el ser humano, todos alimentan a sus crías por disolución de su propio cuerpo para producir un líquido blanco que secretan a través de los pezones... excepto el ornitorrinco, que no dispone de pezones y amamantan a las crías a través de los poros de su piel. En cualquier caso, la leche materna ha sido perfeccionado a lo largo de 200 millones de años de evolución para proveer la nutrición que las crías necesitan.

Pero el caso del homo sapiens es completamente diferente, incluso del resto de los primates.

Primero, hay que recordar una afortunada característica del género homo, y es que sus crías nacen prematuras. Nacemos con la tercera parte de la capacidad craneal desarrollada. En todos los demás primates, la vida fetal acaba cuando se ha desarrollado la cabeza a la mitad del tamaño que va a tener en fase adulta. Si nosotros naceríamos de igual manera, naceríamos con 700 centímetros cúbicos, lo que tiene ahora un niño de un año de edad (de adultos, tenemos una capacidad craneal de 1350 centímetros cúbicos). Pero esta cabeza no podría atravesar el canal de parto, el cual se estrechó al adquirir la posición erecta. Así que somos bípedos pero nacemos prematuramente. El primer año de vida vamos desarrollando la cabeza hasta la mitad del tamaño de la fase adulta, cuando ya empieza la etapa de desarrollo infantil. Los seres humanos tenemos un periodo de vida fetal de 21 meses: 9 intrauterinamente y 12 extrauterinamente.

La infancia en el resto de los primates es bastante larga: en chimpances y gorilas cuatro o cinco años, en orangutanes puede llegar a los ocho años. Este periodo de lactancia es el principal mecanismo de frenada de natalidad: inhibe la ovulación, es decir, no pueden tener más crías hasta que no destetan a una cría, por lo que con este periodo infantil tan largo, los primates tienen poca descendencia. La genealogía humana escapó de este riesgo demográfico, disminuyendo el tiempo de lactancia (con 2 años es suficiente), hasta que el niño tiene el sistema digestivo mejor preparado para otros alimentos. Es entonces cuando se acaba la lactancia, la hormona prolactina no esta activada y puede tener más hijos.

Así es que podemos tener más descendencia, y también las crías más dependientes de toda la naturaleza. A ésto se le denomina neotenia. Nacemos con los huesos sin calcificar, en estado cartilaginoso, por lo que no podemos andar; y sin dientes y con el sistema inmunológico sin capacidad autónoma de responder al medio exterior, por lo que nos alimentamos de la leche materna.

No parece un buen prefacio para la supervivencia de nuestra especie, y sin embargo, hemos tenido éxito: gracias a la cooperación. Para eso, en general, la humanidad ha criado en tribu. Lo que se llama "familia extensa" y el "alocuidado" ha sido y es lo común, y en el género homo es tan extremo que las mujeres humanas son las únicas hembras mamíferas que llevan a cabo una importante función social cuando dejan de ser fértiles, pues tras la menopausia se sigue ocupando de cuidar y aconsejar a su familia. Función social de vital importancia, teniendo en cuenta que nuestro cerebro continúa desarrollándose después de la infancia y pubertad.

Pero este apoyo ocurre ya en el parto. Karen Rosenberg y Wenda Trevathan explican que entre los demás primates, la madre puede ayudar a nacer a su hijo, guiándolo en el parto con las manos, limpiándole la nariz y la boca para que pueda respirar mejor y liberándolo del cordón umbilical si es que éste se le enreda alrededor del cuello. El parto en los primates es un hecho solitario, sin ayuda ajena. Sin embargo, en nuestra especie, la vagina está orientada hacia delante y eso tiene que ver con la postura bípeda. La madre no puede ver la cara del neonato porque éste nace mirando en dirección contraria. Para nacer por un canal de parto tan estrecho, angosto y complicado, las crías tienen que hacer dos giros, girando hasta 180 grados, y un mal intento de tirar de él podría ocasionarle daños. Eso hace que generalmente en todas las culturas, las mujeres busquen asistencia en el momento del parto; el parto humano es una actividad social.

El alocuidado y un cambio de dieta más energética y de digestión más fácil, permitió que las crías dispongan de un tiempo de crecimiento y desarrollo perfecto para obtener un cerebro más grande. Y no sólo. La paleoantropóloga Leslie C. Aiello cree que el gran cerebro humano evolucionó gracias a los nutrientes de alta energía a través de la placenta antes del nacimiento, y después a través de la leche materna. Lo que aporta la madre.

La leche materna incluye ingredientes complejos, entre ellos, azúcares llamados oligosacáridos. Todos los mamíferos los producen. Pero por alguna razón, las madres humanas producen una variedad excepcional: los científicos han identificado más de 200 oligosacáridos (HMO) en la leche humana, siendo el tercer componente más abundante después de la lactosa y las grasas. La leche materna tiene cinco veces más clases de HMO que la leche de vaca, y varios cientos de veces su cantidad total. Incluso la leche de chimpancé es pobre comparada con la de nuestra especie.

Pero hay algo desconcertante: los bebés humanos no pueden digerir estos oligosacáridos.

"¿Por qué una madre gasta tanta energía fabricando estos compuestos químicos si son indigeribles y, por lo tanto, inútiles para su hijo?" se pregunta el divulgador científico Ed Yong (Yo contengo multitudes). "Una madre que amamanta a su bebé no solo lo está alimentando, sino también creando todo un mundo. Alimenta a bebés y a bacterias, infantes y bacterias "infantis" por igual. Es un sistema inmunitario preliminar que frustra a microbios malévolos. Es el medio por el cual la madre se asegura de que sus hijos tendrán los compañeros adecuados desde sus primeros días de vida".

Y esto ocurre así:
Estos azúcares pasan por el estómago y el intestino delgado sin cambios, y acaban en el intestino grueso, donde se encuentran la mayoría de nuestras bacterias.

En el campo de la pediatría, unos médicos descubrieron que unas bacterias llamadas "Bifidobacteria" eran más comunes en las heces de los niños amamantados que en las de los alimentados con leche maternizada. De ello dedujeron que la leche materna debía contener alguna sustancia que alimentara a estas bacterias, a lo que llamaron "factor bífidus". Los oligosacáridos nutrían de manera selectiva a una subespecie particular llamada "Bifidobacterium longum infantis", "B. infantis" para abreviar, que llegaba a superaba a cualquier otra bacteria intestinal.

¿Y por qué es tan necesario del B. Infantis? Libera ácidos grasos de cadena corta (SCFA) que alimenta a las células intestinales de un bebé y anima a las células intestinales a fabricar proteínas adhesivas que sellen huecos y moléculas antiinflamatorias que calibren el sistema inmunitario. Es decir, mientras la madre nutre a este microbio, este microbio nutre al bebé. Todos este potencial benéfico solo ocurre cuando el B. infantis crece con los oligosacáridos de la leche materna. Con lactosa, sobrevive, pero se desentiende de las células del bebé. Además, el B. Infantis libera un compuesto químico llamado ácido siálico para el gran y rápido crecimiento del cerebro que experimenta el bebé, y por ende, de su inteligencia. Por eso, entre los monos y los simios, las especies sociales tienen más cantidad y más diversas HMO en la leche que las solitarias, ya que grupos más grandes significa más lazos sociales que recordar, amistades que entablar y rivales que manejar. Además, vivir en grupos grandes significa más enfermedades, y los HMO pueden bloquear villanos como la Salmonella, Listeria, Vibrio cholerae (cólera)... e incluso pueden detener el VIH, por lo que la mayoría de los lactantes de madres infectadas no se infectan a pesar de tomar durantes meses leche cargada de virus.

En este proceso, nada tiene que ver el tamaño de los pechos. Los senos pequeños pueden producir leche igual que los grandes.
Las mujeres tienen los pechos abultados durante toda la vida, y no solo durante la lactancia, como sucede con otros mamíferos. En otras especies, los pechos abultados son una clara señal de no fertilidad, ya que durante la lactancia, no hay ovulación.
Nuestra especie es la única en que los pechos abultados se convierten en un rasgo sexual. Lynn Margulis fue la científica que describió la ovulación silenciosa de las humanas, una ovulación que no deja marcas ni rastros, de tal forma que ni la hembra puede saber cuando está ovulando. Esta ignorancia debió fortalecer los vínculos entre machos y hembras, ya que obliga al macho a estar siempre al lado de la hembra si quiere reproducirse. La sexualidad continua (característica que compartimos con otros primates: los bonobos) separó sexualidad de reproducción y favoreció la formación de grupos protectores sin los que nuestras crías tan indefensas no podrían sobrevivir.

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Observa cómo una sola célula se convierte en un organismo completo en seis minutos. Una película de Jan van IJken (janvanijken.com). https://vimeo.com/315487551

Fuentes:
"Human Birth: An Evolutionary Perspective" Wenda Trevathan
"El primer viaje de nuestra vida" de Arsuaga.
"Pequeños pasos. Creciendo desde la Prehistoria" 
"Yo contengo multitudes", Ed Yong

lunes, 28 de enero de 2019

La chispa creativa: cómo la imaginación nos hizo humanos

"Los símbolos, las ideas, se crean en la mente (...) pero el animal humano aprende no solo a crearlas, sino a proyectarlas en el mundo externo, y allí transformarlas en realidad" Ashley Montagu, antropólogo. 
 

"Ser humano es un proceso creativo. Pero en la actualidad, con todas nuestras obligaciones, con toda la complejidad del mundo moderno que tira de nosotros en un millón de direcciones, encontrar el tiempo y el esfuerzo para adoptar esta creatividad parece muy alejado de nuestra rutina diaria. Tenemos el tiempo, la enrgía y el esfuerzo limitados. Pero necesitamos más que nunca la creatividad."

"Hace 2 millones de años, nuestros ancestros, pequeños, desnudos, sin colmillos, sin cuernos y sin garras, solo con unos pocos palos y piedras, superaron ciscunstancias desfavorables extremas. Todo porque se tenían unos a otros y poseían una chispa de creatividad. No podemos dejar que esto se vaya al garete."
El libro "La chispa creativa. Cómo la imaginación nos hizo humanos" de Agustin Fuentes, indaga sobre la excepcionalidad de la especie humana.
"No somos ni la especie más despreciable ni la más simpática. No estamos ni totalmente desligados de nuestra naturaleza biológica ni enyugados a ella como esclavos. No es nuestro instinto para reproducirnos ni la competencia para encontrar pareja, recursos o poder, ni nuestra propensión a cuidar unos de otros lo que nos ha separado de las demás criaturas." "La capacidad de innumerables individuos para pensar de manera creativa es lo que nos condujo a tener éxito como especie. Al mismo tiempo, la condición inicial de cualquier acto creativo es la colaboración". Así, nuestra especie se ha desarrollado hasta alcanza cuotas inimaginables, claro, tanto para lo bueno como para lo malo. Agustín Fuentes afirma convincente que no llevamos en nuestros genes el instinto de ser egoístas agresivos y competitivos. Al contrario, nos distinguimos de otros primates gracias a que nosotros, como criaturas muy vulnerables, aplicamos nuestro ingenio para trabajar conjuntamente para sobrevivir, y crear cultura, es decir, llenar y remodelar el mundo de símbolos y significados, y también de esperanza.


Hoy día, los humanos están inmersos en un sistema simbólico que contiene unos significados sobre los que se han puesto de acuerdo los mismos que crearon este sistema. "Los humanos no solo viven en un mundo simbólico y cargado de significado; lo crean. Manipulando sentidos estéticos, somos seres artísticos. Y ésto es importante, porque "la percepción humana del mundo estructura la manera en que interactuamos con él".

Es decir, ninguna otra especie animal es capaz de hacerse a sí misma como los seres humanos. Somos excelente constructores de nichos. Nuestra cultura o modelos adaptativos, esas respuestas cooperativas y creativas a los conflictos de la realidad, remodelan la misma realidad, el mundo a nuestro alrededor, y ésto a su vez remodela nuestro cuerpo y mente.
 

"Hacer ciencia también depende de ésta capacidad para imaginar, innovar, experimentar y crear. La ciencia requiere curiosidad más allá del simple instinto de supervivencia... Y después nos enseñamos unos a otros y colaboramos para desarrollar más preguntas. Hacemos mucho más que observar y aprender mediante prueba y error. Investigamos y experimentamos mostrando indagación, persistencia y tenacidad".

Porque disponemos de una capacidad distintiva de pensar en problemas, tiempos y lugares que ocurrieron en el pasado e imaginar los que pueden ocurrir en el futuro. De esta manera, rumiamos sobre retos, situaciones hipotéticas, que no tienen que ocurrir en el aquí y ahora, y escapamos del contexto inmediato "dándole la vuelta" al problema. Y no sólo esto. También somos capaces de darle la vuelta a los retos de otra manera: reconociendo nuestra individualidad y percepción y la individualidad y percepción que pueden tener los demás, calculando los posibles resultados de esta cooperación o competencia y transmitiendo (o no) la información mediante lenguajes y símbolos. Porque no siempre nuestra elección es el de llevarnos bien, también somos grandes genios en engañar, pero incluso en ésto somos supercooperadores y colaboradores asombrosos. Ningún otro animal exhibe la misma intensidad, amplitud, constancia y complejidad en la cooperación como los seres humanos.

Además de reconocer nuestra individualidad y la de los demás, poseemos un tipo denso de "intencionalidad compartida": la capacidad de ponerse de acuerdo conscientemente en la misma interpretación cognitiva y en los mismos objetivos. Así transmitimos ideas, información e innovaciones.


La paleoantropología nos advierte que es nuestra tendencia a la compasión la que ha desempeñado un papel más importante en nuestra historia evolutiva. Nosotros extendemos mucho más nuestro ámbito de cooperación. Los seres humanos somos los únicos animales capaces de crear identidades, alianzas simbólicas, con grupos mucho más extensos, más amplios, trascendiendo lo biológico. Lo que se llama "familia extensa" y el "alocuidado" es lo común, (es por eso que las humanas son las únicas primates que experimentan la menopausia, vivir mucho después de que nuestros ciclo reproductivo haya terminado). La otra cara es que también afianzamos identidades simbólicas ante un enemigo común.

El ser humano no comenzó su andadura siendo grandes cazadores, sino carroñeros. Conseguir alimentos más energéticos fue un reto esencial para hacer crecer el cerebro, pues no solo se necesitaba una infancia más prolongada, también más calorías. Pero carecían de lenguaje, armas, o defensa, así que recurrieron los unos de los otros, compartiendo experiencias y aprendiendo de los errores, así fueron capaces de hallarse un paso por delante de los depredadores. La elaboración de utensilios líticos incrementó la complejidad social y cognitiva:

"Los chimpancés son muy hábiles a la hora de utilizar palitos ligeramente modificados y piedras no modificadas como utensilios" "Esta capacidad no se restringe a los primates; también la vemos en los cuervos y otras aves en el tamaño y la forma de piedras y palos que emplean" "Pero ningún otro animal en la naturaleza, ni siquiera los chimpancés, puede contemplar una piedra, comprender que dentro de aquella piedra hay otra forma más útil y utilizar otras piedras o madera o hueso para modificar aquella piedra... y después compartir dicha información con los miembros de grupo. Ésto es lo que comenzó a suceder hace de 2 a 3 millones de años, en el inicio mismo de nuestro linaje. Elaborar y emplear utensilios líticos implica mucha más información, colaboración y creatividad que seleccionar una piedra o un palo, tal como son, para usarlos". Y no sólo eso: cada grupo tenía muchos fabricantes de utensilios, por lo que había un proceso de compartir y transmitir conocimiento incluso a través de generaciones.
El trabajo para obtener lascas aguzadas de las piedras es más complejo de lo que parece: a los estudiantes universitarios les cuesta hasta semanas aprender a elaborar estos utensilios, con instrucción y utilizando el lenguaje, vídeos, libros y los mejores materiales.



Hace falta mucha capacidad mental y comunicación compleja para desarrollar utensilios más complejos, pero gracias a ellos fueron apareciendo más innovaciones durante los primeros 1,5 millones de años de nuestra historia. Transcurrió a un ritmo lento, si lo comparamos con nuestro tiempo. "No habían muchos miembros del género Homo en el planeta. Los contactos e interacciones con otros grupos no eran tan habituales, y el clima no era nada estable para desplazarse. Las grandes fluctuaciones metereológicos pusieron a prueba a nuestra especie, que tuvieron  que ser flexibles y creativos con el alimento. La mayoría de los grupos se extinguieron o se aislaron junto con sus innovaciones". Aún con todo, del carroñeo, captura de pequeños animales y la recolección, pasamos a la caza coordinada humana hasta llegar a ser los amos tecnológicos del planeta.
 

Hombre cazador, mujer sosteniendo un bebé y ocupándose del fuego, otro hombre elaborando utensilios... "Nada en el registros fósil o arqueológico sugiere esta distribución de sexo y edad específicos de quién hacía qué o de que hubiera tareas como estas en el pasado." "Tanto machos como hembras participaban en la elaboración de utensilios, en la mayor parte de la caza (quizá con la excepción de la caza de los animales mayores) y en el cuidado de los niños. La mayoría de los hombres tienen una fortaleza más acusada en la parte superior del cuerpo que la mayor parte de las mujeres, pero no son intrínsecamente más hábiles en las tareas basadas en utensilios."

La especialización estricta aparece en fecha mucho más reciente en el registro arqueológico, "especialmente hasta después de la aparición de la agricultura y los asentamientos, e incluyendo los pueblos recolectores más recientes, el rol de género se hace más claro". Sea como fuese, el género humano es un espectro: "donde sea que uno se halle, se encuentra precisamente en el rango normal para los humanos". "Si sostuviéramos un cerebro humano en la mano, no habría manera de decir con seguridad si se trataba de un cerebro masculino o femenino". Eso sí: "hay pautas en la función del cerebro humano adulto que nos ayudan a separarlos por género. El proceso por el que los humanos adquirimos el género modela nuestra neurobiología." 


Nuestros antepasados se enfrentaban a los grandes retos, también, cooperando, no se podían permitir el lujo de hacer demasiadas distinciones, el igual acceso a los conocimientos vitales de la comunidad era esencial. "Es probable que algunos individuos tuvieran un don o talento a la hora de realizar una tarea o habilidad, pero "la cuestión es que, en lugar de que los demás del grupo cedieran todas las responsabilidades a estos individuos, aprendían de ellos." El conocimiento se extendía y arraigaba en la comunidad, y todos eran capaces de ejecutar los comportamientos básicos" Ésta transmisión de habilidades mediante aprendizaje, ejecución y compartir información es muy humana y lo que Tim Ingold llama "habilitación", y se trata de adquirir las pautas de cómo ser un miembro de la comunidad.


De aquí surge nuestro elevado nivel de compasión y ayuda a los demás, incluso con los que no estamos emparentados. Compartir la comida y los cuidados, comportamientos que mantenían a los heridos, enfermos y ancianos como parte de la comunidad, aún dedicando una energía no devuelta después, nos ayudó a tener éxito. El sentido innato de moralidad y lealtad al grupo, la empatía, el altruismo, tiene raíces profundas en nuestro pasado. "Pero antes de que nos volvamos demasiado cálidos y acogedores, recordemos que cuanto más estrechamente nos vinculamos con nuestra comunidad, más desconfiados nos volvemos con otras comunidades", nos advierte Fuentes. Cuando la densidad de población Homo no era elevada, la comida o el espacio no eran insuficientes, así que cuando dos grupos se encontraban era beneficioso colaborar e incluso intercambiar objetos y miembros del grupo. A medida que las comunidades crecían, crecía el sentimiento de identidad, el "nosotros" y "ellos" fueron más fuertes.
 

"Los humanos somos la única especie con homicidio premeditado y guerra completa", pero "lo que resulta muy llamativo es la coincidencia de la aparición de sociedades más complejas y del sedentarismo con el auge de la violencia letal coordinada y la guerra. En líneas generales, el aumento en la desigualdad económica, política y social está correlacionado con el incremento de la guerra". "Un apunte clave del incremento de esta complejidad en las comunidades humanas fue el almacenamiento", para ello "es necesario que haya sistemas de mantenimiento, gestión, vigilancia de lo almacenado. Entonces produce el concepto de propiedad, de control sobre los objetos que se almacenan y sobre los lugares y estructuras usados para el almacenamiento." Ésto "cambia de igual modo la manera como los miembros de una comunidad interactúan entre ellos como con otras comunidades, y aumenta la posibilidad de conflicto intergrupal". "Cuando empezamos a ver un aumento de la diferenciación de papeles en las comunidades, vemos también las señales de clanes y linajes" "el desarrollo de clanes y entidades políticas mayores proporcionó el incentivo y la justificación para que una comunidad atacara a otra, a pensar en grupo o conjunto de grupos como "el enemigo": deshumanizamos creativamente a otros." "La guerra y la paz debe verse como las dos caras de la misma moneda de la creatividad humana (...) La capacidad de hacer la guerra surgió de la capacidad de hacer la paz"
La violencia es una opción para los humanos, no una obligación, un destino o una necesidad. El sexo, sin embargo, es un instinto. "El sexo apareció como evolución como respuesta a habérselas con ambiente cambiantes. Reproducirse mediante sexo crea nueva variación al combinar los datos genéticos de los dos progenitores, lo que proporciona más opciones a la descendencia" y así, éstos tendrán más probabilidades de enfrentarse a los retos que el mundo les plantea. Los seres humanos también separamos la reproducción y el sexo, ya que la crianza puede ser un sistema comunal (alocuidados), no solo la madre cria a los hijos. Así, sin tantos costes en la reproducción, "los humanos podemos tener sexo todo el tiempo, como parte del paisaje social". "Los humanos, en realidad, no tienen solo sexo; tienen sexualidad". Es decir, la actividad sexual también pasa por lo simbólico.

Podemos formar alianzar con grupos numerosos, trascendiendo lo biológico, y al mismo tiempo somos propensos a mantener un vínculo de pareja fuerte, profunda y a largo plazo. Pero ojo, no tiene porqué implicar relación sexual, tampoco matrimonio ni monogamia. De hecho, cuenta Fuentes, el matrimonio en Europa, no apareció hasta el Siglo XV, y la mayoría de los matrimonios se basaban en acuerdos verbales.


Hace 30.000 años, y antes, existían subespecies de humanos, como los neandertales. Es muy probable que hubiera más de una raza biológica humana que compartiera el planeta. Pero nosotros somos la misma subespecie, el último linaje hominino que queda. Y aún hay más: "Si se comparan las diferencias genéticas entre dos humanos cualesquiera procedentes de cualquier lugar del planeta, son muchísimo menores que las que hay entre cualesquier dos chimpancés del África oriental y occidental. Es un hecho sorprendente. Los humanos se hallan extendidos por el mundo y los chimpancés se encuentran únicamente en un retazo relativamente minúsculo del centro de África, pero los humanos son mucho más parecidos entre sí desde el punto de vista genético. (...): figuramos entre los animales más cohesionados desde el punto de vista genético y más extendidos de todo el planeta, una combinación que es asombrosamente rara en el reino animal. En esta medida, como en tantas otras, somos realmente peculiares.

viernes, 18 de enero de 2019

La ciudad marca, la ciudad escaparate: los macroeventos.

"El urbanismo es la conquista del entorno natural y humano por parte de un capitalismo que, al desarrollarse según la lógica de la dominación absoluta, puede y debe ahora reconstruir la totalidad del espacio como su propio decorado." Guy Debord. "La sociedad del espectáculo"

"Y quien llega a ser Señor de una ciudad acostumbrada a vivir libre y al punto no la destruye, que tema ser destruido por ella, porque ésta tiene siempre por refugio en sus rebeliones el nombre de la libertad y sus viejas costumbres, las cuales ni por el paso del tiempo ni por beneficio alguno se olvidarán jamás. Y por más que se haga o se provea, si no se expulsa o dispersa a sus habitantes, estos no olvidarán en ningún momento ese nombre ni esas costumbres..."
Maquiavelo, "El Príncipe".



"La ciudad no es un reflejo real de la sociedad, sino que la sociedad se convierte en un reflejo de lo que ve en el masivo escaparate que es su entorno, donde los iconos visuales y los logotipos se convierten en el paisaje habitual. Hoy se entiende la ciudad como parte del mundo del mercado y del consumo, y como tal participa plenamente de la producción.
Así comienza la ordenación del espacio y del tiempo mediante una estructuración urbana premeditada, capaz de transformar modelos de conducta, necesidades y prioridades. Se busca el aislamiento, acabar con la conciencia de comunidad y de clase. Con el devenir histórico se irán eliminando focos de conflictividad obrera, polígonos industriales que se trasladan a lugares en medio de la nada. Se construyen ciudades dormitorio donde sea necesario el desplazamiento y la lejanía, transformando la calle en un lugar de tránsito y no de reunión y esparcimiento, dando prioridad a la vida pivada frente a la pública. Se construye el modelo de ciudad para la facilitación del transporte y no del tránsito de personas o su convivencia. (...) Se mantienen a la masa ligada a un continuo consumo (...) haciéndoles dóciles y domesticados (...). Por supuesto, como centros neurálgicos de la sociedad de consumo, la ciudad se convierte en un inmenso escaparate donde anuncios y ofertas se convierten, junto con eslóganes y marcas comerciales, en el nuevo paisaje cotidiano y la publicidad en su nueva representación (...)"
"El sistema de sentido único. Capitalismo, control de masas y arquitectura represiva" Revista Contrahistoria. 

"Gran Exposición de los trabajos de la Industria de todas las naciones" fue el primer gran escaparate, la primera exposición universal en un Londres de 1851, en una Inglaterra poderosa y moderna, imperialista, industrializada. En este época comienza el libre comercio, el capitalismo y la brecha entre un emergente grupo llamado "Primer Mundo" y los países del "Tercer Mundo". También la fe ciega, sin cuestionamiento moral ni ético, en el conocimiento científico y tecnológico. Las exposiciones fueron el mejor escaparate donde reflejar esta "gran transformación" obviando la desigualdad y miseria que genera.

Hoy, la marca ciudad es la city marketing, marketing urbano, para singularizarla y hacerla deseable en el mercado exterior. Una marca de ciudad con estándares empresariales, gestionada y promocionada por las instituciones políticas y las grandes empresas multi o transnacionales.
Este concepto está unido a un turismo, más lucrativo que el turismo de playa o montaña, el turismo cultural, con el que las ciudades, en lugar de ser el lugar al que huir, pasan a ser el lugar al que acudir.

La celebración de un gran evento cultural o deportivo es una estrategia que promueve este tipo de turismo y la city marketing. Aunque su objetivo, en realidad, no va ligado exactamente al ámbito cultural o deportivo, ni siquiera turístico, sino al de poder político. Lo que se busca en estos eventos es que sean de la mayor envergadura posible, dentro de las limitaciones urbanas, para multiplicar los capítulos de inversiones en infraestructuras. Imponentes construcciones tan funcionales para la clase patronal como inútiles para la colectividad. Se busca lograr prestigio y competitividad por encima de la habitabilidad de las viviendas y del barrio. Un escenario atractivo para atraer capital económico a través del turismo, para realizar grandes intervenciones que revalorizarán la ciudad dentro del competitivo mercado urbano, e ir haciendo currículo con el que poder seguir albergando más eventos y de mayor envergadura en nombre del desarrollo y el progreso, sin tener en cuenta ni escuchar a la ciudadanía. Un ciudadano propicio para una marca ciudad.

"Todo esto a costa de la segregación, separación y expulsión de una parte de la población del centro al extra-radio de la ciudad, el traspaso de ingentes cantidades de dinero público a manos privadas, la creación de empleo precario (mal pagado y temporal), el aumento de precios, la destrucción del entorno natural y rural a causa de la expansión de la urbe en forma de complejos industriales e infraestructuras (autovías-autopistas, lineas de alta velocidad ferroviarias, aeropuertos...), el aumento de control social y la represión, etc." explica el libro "Consecuencias de la realización de Macro Eventos en las ciudades-sede y sus habitantes".  
 
"Desde hace algún tiempo, los proyectos urbanísticos insertos en este modelo de ciudad incluyen la coletilla de la «revitalización económica» como una de las principales motivaciones para su ejecución, haciendo hincapié tanto en el avance hacia el progreso y el desarrollo económico de la ciudad como en la supuesta generación de empleo. Argumentos ambos, la revitalización económica y el empleo, que son refutables, si no en su materialización práctica (que no acaben por generar los puestos prometidos; que los empleos sean no cualificados o de escasa duración, o; que el beneficio para la ciudad no sea el esperado), sí en su trasfondo ideológico. Es decir, cuando se habla de revitalización económica de un determinado lugar no se hace referencia al total de su población sino al promedio de beneficios que generaría. Y aquí es donde está la trampa. Que la renta per cápita suba no quiere decir que lo haga equitativamente en relación a su población. Basta con que una minoría aumente considerablemente sus beneficios para subir la media de una zona determinada. Con lo que la «revitalización económica» de un proyecto no revierte sobre toda su población, ni sobre una gran parte, sino sobre aquella minoría que la gestiona y la promueve." "¿Por qué no nos dejan hacer en la calle?", de Ariana Sánchez Cota, Esther García García y Juan Rodríguez Medela. 

Revitalización económica gentrificando las llamadas "zonas recuperables", barrios situados en el centro de la ciudad, habitados por clases populareso bajas (desposeídas, explotadas). Son recuperables desde el prisma economicista de políticas y empresarias, cuyo único interés por estas zonas es la del beneficio/lucro económico personal. No casan con el modelo de ciudad que quieren vender: limpia, con habitantes de clase media-alta, adinerada, culta. Estas zonas acaban sufriendo un proceso de gentrificación, remodelando y reformando edificios y fachadas, peatonalizando y expulsando a los habitantes de la zona, que muchas veces viven con contratos de alquiler de renta antigua, al extra radio. De esta manera, consiguen atraer a nuevos vecinos, de clase más pudiente con los nuevos precios de venta o alquiler, y turistas, transformando viviendas en hoteles y/o apartamentos, y comercios tradicionales por tiendas multinacionales.

Una de las proclamas, de la más preocupante, desde las organizadoras de esos macroeventos y de los poderes fácticos es la promoción de la convivencia y la paz. Se trata de la imagen de postal de "la apacible coexistencia del espacio" sobre "el inquieto devenir de la sucesión del tiempo", como lo define Guy Debord en "La sociedad del espectáculo".

Y aunque, irónicamente, estos proyectos promueven competitividad (deportiva, artística...), individualismo, consumismo, homogeneización, exclusividad... pretenden vender una imagen idílica y aséptica de convivencia pacífica y sentimiento de seguridad. 

Paz impuesta por la fuerza, a golpe de leyes de seguridad privada, cuerpos de represión públicos, policía y cárcel desde las altas esferas económico-políticas, que pretenden esconder la verdadera realidad social, criminalizando la pobreza. Erradicación de todo tipo de disidencia política y conflicto social mediante la violencia ejercida por el poder, la única legítima.

"Quieren destacar que habrá seguridad porque nosotros, los pobres, estaremos controlados y que pueden venir las inversiones para los macro-eventos." explicó Cleonice Dias, líder comunitario y habitante de las favelas Cidade de Deus, sibre las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) en Brasil.

Fuentes:
¿Por qué no nos dejan hacer en la calle? Prácticas de control social y privatización de los espacios en la ciudad capitalista, de Ariana Sánchez Cota, Esther García García y Juan Rodríguez Medela. Grupo de Estudios Antropológicos ‘La Corrala’
https://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Boletin_ECOS/36/hacer_en_la_calle.pdf
Consecuencias de la realización de Macro Eventos en las ciudades-sede y sus habitantes. Monus. 
http://otramerica.com/temas/olimpiadas-mundial-futbol-nueva-forma-control-social-territorial-brasil/2931

lunes, 7 de enero de 2019

Cuentos que se cuentan con el cuerpo: etnomatemáticas.



"La belleza de las matemáticas sólo se muestra a los seguidores más pacientes" Maryam Mirzakhani.

"Contar/numerar y contar/narrar no son sino dos caras de una misma actividad, que las cuentas no salen si no se conocen las lenguas y costumbres en que se cuentan." Emmanuel lizcano, Licenciado en Ciencias Exactas y doctor en Filosofía de la Ciencia.
 
Los números son la mayor experiencia compartida de la humanidad. La numeración es un fósil de la talla prehistórica de “muescas”, y los números actuales tienen su origen en los indios desde hace 15 siglos.

El sistema de números parece el mismo en todas partes: un único sistema que permita representar cualquier cantidad que queramos, un lenguaje de símbolos universal. No es tan así.

El sistema yoruba (grupo etnolingüístico del oeste africano, especialmente en Nigeria), es un sistema vigesimal, pero, a diferencia de la mayoría de los sistemas vigesimales (vasco, francés, danés...), se construye sobre la resta y sobre la suma. Sus números arrancan de una unidad colectiva que, mediante diferentes sufijos, se contrae o se expande para obtener las particulares cantidades concretas. 
Esto es así: del 1 al 10 se utiliza un término distinto para cada cifra, uno es "okan", diez es "eewa". Del 11 al 14, se forman añadiendo la terminación -laa a los términos del 1 a 4, once es "ookanla" (uno más de diez) hasta catorce "eerinla" (cuatro más de diez). Es en el 15 donde aparece la resta para formar los términos. "Aarundinlogun" es quince, cuyo significado literal es 20 - 5. Y así dieciseis es 20 - 4, diecisiete 20 - 3, dieciocho 20 - 2 y diecinueve ("ookandinlogun") 20 - 1... Veinte se dice "oogun". A partir del 21 se usa de nuevo la suma, "okanlelogun" (uno mas de veinte), que vuelve a cambiar a sustractiva en el 25. Cuarenta se dice "dos veinte": "ogoji", y así sucesivamente hasta 200 "igba", "diez años veinte". El patrón se aplica sucesiva y cíclicamente.

Pero hay algo más.

"Para quienes hablan yoruba (unos 30 millones de personas), la unidad usada para contar no es ese ‘uno’ indivisible que se corresponde con el individuo que cuentan los censos a partir de Napoleón" explica Emmanuel Lizcano. "La unidad aritmética se corresponde más bien con la unidad social, la cual, en un régimen comunal como el suyo, es una unidad colectiva. Los números yoruba no son adjetivos o adjetivos sustantivizados, como los nuestros (hijos del sustancialismo griego), sino verbos. Verbos cuya actividad proyecta lo comunitario sobre los objetos a contar". 

Y es que en realidad "okan", (uno) se traduce mejor como "modo uno", y "eji" (dos) como "modo dos", aluden a una forma o disposición particular, el verbo que define el modo cómo están agrupados.
Por lo tanto, se puede decir en yoruba "ó fún mi ni òkúta mérin", que se traduce convencionalmente como "me dio cuatro piedras", pero una traducción más literal es "él me dio el concepto de piedra en el modo de un grupo en el modo de cuatro". De manera similar, podemos tener "ó rí afá méta´" que significa "vio tres perros", lo que se traduce literalmente como "vio el concepto de perro en el modo de un grupo en el modo de tres. El número "okan" (uno) se convierte en una frase en "kan", que se puede usar de la siguiente manera: "eja kan kò tó", un pez no es suficiente, literalmente, "el concepto pez en el modo de uno, no alcanza". Alude más a multiplicidades (modos, montones, grupos) que a unidades. Lizcano lo explica así:

"Su sistema numeral (...) comienza con agregados, en los que sólo después, por un proceso de desagregación o sustracción, se van produciendo fracturas (...). Nada que ver, pues, con el proceso conjuntista-identitario de construcción de la serie numérica de los números naturales: 1, 1+1, 1+1+1,... Los que, desde pequeños, hemos llamado ‘números naturales’ son tan poco naturales como el individuo, el mercado o la evidente salida del sol cada mañana. Es decir, su naturalidad es el refinado producto de una construcción social muy determinada".

La característica distintiva más obvia de nuestro sistema de recuento es su utilización de base decimal. Contamos por decenas, de modo que tenemos palabras distintas hasta el número diez, y luego componemos diez-uno (que llamamos "once"), diez-dos (doce), diez-tres(trece)... Muchas culturas eligieron esta esta misma base y está claro que su fuente debe encontrarse muy cercana a nuestros diez dedos, los primeros contadores. Los dígitos (cifras, números) son los dedos, en latín.
En el idioma vasco, euskera, utilizan el once como sinónimo de "mucho" y dicen "hamaika ikusteko jaioak gara!", "lo que hay que ver!" (lit. hemos nacido para ver once/mucho)
A veces, como en el caso yoruba, nos encontramos con  usos de veinte como base (dedos de las manos más dedos de los pies, dicen). Entre los indios de América encontramos un sistema de recuento con una base 8, pero también contaban con los dedos: lo que sucede es que ellos contaban los ocho espacios entre los dedos en lugar de los diez dedos.


Existen culturas de numeración que se basan enteramente en la anatomía humana. Uno de los ejemplos más elaborados era el practicado por los habitantes de las islas del Estrecho de Torres en una época tan reciente como el siglo XIX. Empezando por el lado derecho de su cuerpo, ellos tocaban primero sus cinco dedos para los números 1 a 5, luego la muñeca (6), el codo (7), el hombro (8), el pecho (9), hombro izquierdo (10), codo izquierdo (11), y así sucesivamente hasta llegar a los dedos de la mano izquierda , que les llevaban hasta (17), luego continuaban con el dedo pequeño del pie izquierdo (18) hasta el dedo gordo del pie izquierdo, que les llevaba a 22, el tobillo izquierdo (23), la rodilla izquierda (24), la cadera izquierda (25 ), la cadera derecha (26) y luego bajaban por el lado derecho de la misma forma acabando con el dedo pequeño del pie derecho (33). "Uno se imagina que las lecciones de matemáticas podrían haberse parecido a un baile de San Vito" escribe el matemático John D. Barrow.

Y añade que muchos otros isleños del Pacifico muestran estrategias similares,
por ejemplo los dedos de las manos, los ojos, la nariz, las orejas y la boca como puntos anatómicos de referencia. "En consecuencia, cabe esperar que las asociaciones anatómicas precedieron al desarrollo de los términos numerales". Existen muchos hermosos ejemplos de términos numerales en culturas primitivas que tienen significados anatómicos muy claros. Una estructura típica es la que muestran los indios zuñi, que tienen dos radicales para uno y dos solamente, y los términos numerales siguientes se crearon a partir de ellos utilizando diferentes exhibiciones de dedos. Concluyen con un conjunto de términos numerales cuyos significados son fáciles de visualizar para nosotros:

1- töp-in-te = tomado para empezar
2- kwil-li = levantado con el anterior
3- ha'-i = dedo de división
4- a-wi-te = todos los dedos levantados excepto uno
5- öp-te = cruzado
6- to-pa-lï-k 'ya = uno más añadido
7- kwil-li-lï-k 'ya = dos añadidos y estirados con los demás
8- ha-i-lï-k 'ya = todos estirados con los demás excepto dos
9- ten-a-lï-k 'ya = todos estirados con los demás excepto uno
10- äs-tem- 'thla = todos los dedos
11- äs-tem- 'thla-to-pa-yä'thi-to-na = todos los dedos y uno más estirados.


Este esquema continúa de modo similar hasta 20, para el que la palabra empleada significa "dos veces todos los dedos"." Una característica significativa de este método de contar es el hecho de que le capacita a uno recordar la cuenta simplemente recordando la última parte del cuerpo a que se hizo referencia.

Las técnica de contar con los dedos son diferentes de una cultura a otra. Actualmente, los niños británicos contarían con los dedos abriendo sus dedos uno a uno a partir de un puño cerrado, empezando con el pulgar y terminando con el meñique. Sin embargo, en regiones cómo Australia, América, Asia y África, la cuenta con los dedos comienza con el dedo meñique izquierdo. En otras partes empiezan habitualmente con el dedo meñique derecho, mientras que en regiones de África central y en el interior de América del Sur se encuentra un procedimiento en el que se utiliza el dedo índice derecho para empezar a contar. Los japoneses empiezan con una mano abierta y luego cierran los dedos de uno en uno. Existen tribus de indios norteamericanos como los dene-dinje, cuyos términos numerales describen precisamente esta secuencia de cierre de dedos. Los significados de sus palabras para los números de 1 a 5 son:

1- el extremo está doblado (es decir, el meñique está doblado por la mitad)
2- está doblado una vez más (ahora, está doblado el anular)
3- el medio está doblado (ahora, está doblado el dedo medio)
4- solo queda uno (ahora, se dobla el dedo índice y solo queda el pulgar)
5- mi mano se ha acabado.

A pesar de nuestra impresión de que contar es la más elemental de las intuiciones que asimilamos sin esfuerzo sólo por el hecho de estar en el mundo, existen muchos grupos humanos que están alejados de esta abstracción.

Algunas tribus aborígenes australianas solo poseen palabras para cantidades "uno" y "dos". Cualquier cantidad mayor se expresa mediante una palabra con el sentido de "muchos". Algunas tribus de Suráfrica muestran una estructura lingüística similar para los numerales. De hecho, existen vestigios remanentes de esto incluso en las modernas lenguas indoeuropeas, donde encontramos que la raíz original para "tres" tiene el significado de algo parecido a "sobre", "más allá", o "lejos", indicando que el primitivo sentido era simplemente el de algo más que las palabras concretas para uno y dos. En latín, existe esta afinidad entre "trans" que significa "más allá" y tres que significa "tres"; la misma relación es manifiesta en francés donde encontramos "trés" para "muy" y "trois" para el número tres.

Algunas lenguas, como por ejemplo el árabe, también conservan un triple tratamiento de la cantidad con diferencias entre singular, dual (para dos sólo), y plural (para más de dos). Algunas tribus de Oceanía incluso empezaron a conjugar y declinar palabras en el singular, el dual, trial, cuatrial, y finalmente en un plural para todas las cantidades mayores. Los primeros estudios antropológicos de los bosquímanos de Kalahari en la primera mitad de este siglo, encontraron que existían palabras para cantidades hasta cinco, pero no más allá, y aquellos a quienes se preguntaba eran incapaces de describir cantidades mayores que cinco. En Nueva Guinea, algunas partes de Sudamérica y África, aunque no existen palabras para números mayores que dos, los números más grandes pueden ser expresados por yuxtaposición como "dos-uno", "dos-dos", "dos-dos-uno". Los aborígenes aranda de Australia utilizan "ninta" para uno y "tara" para dos, y tres se expresa como "tara-ma-ninta" (es decir, "dos-y-uno") y cuatro por "tara-matara" (dos-y-dos). Cualquier cantidad mayor se expresa como muchos. Los indios botocoudo de Brasil tienen palabras hasta cuatro, y luego tienen una palabra que significa "una gran cantidad" y apuntan a sus cabellos cuando dicen esta palabra, tan innumerable como los pelos de su cabeza.
Este método de numeración se denomina el "sistema-2". Éstas culturas que cuentan solo hasta un número pequeño como dos, tres, o cinco realmente no están contando, son adjetivos que describen ciertos estados de cosas. No tienen un modo sistemático de describir un conjunto creciente de cantidades, porque no ven una relación secuencial entre las cantidades. Solamente describen cantidades utilizando numerales, pero no cuentan, ya que ésto último implicaría el reconocimiento de una relación entre cantidades diferentes.
Un ejemplo esclarecedor es el de los damaras en África del Sur, que está tomado del informe que hizo Francis Galton a finales de siglo de sus primeros contactos con estos pueblos:
"Sea lo que sea que tienen en su lenguaje, en la práctica ciertamente no utilizan un número mayor que tres. Cuando desean expresar cuatro, recurren a los dedos (...). Se desconciertan al llegar a cinco (...). Pese a todo, raramente pierden bueyes; si descubren la pérdida de uno, no es porque haya disminuido el número de reses del rebaño, sino por la ausencia de una cara que conocen. Cuando se hace una transacción, cada oveja debe ser pagada por separado."

Existía una técnica de recuento utilizada por los pastores: podían comprobar que tenían el mismo número de ovejas que se llevaron por la mañana si habían apartado una piedra por cada oveja. (De hecho, calcular es contar con "calculi", guijarros). Al volver por la tarde, podían restituir una piedra por cada oveja que volviera a salvo al redil. De este modo, podía llevarse la cuenta de un gran rebaño sin disponer de ninguna forma de numeración sistemática. En la actualidad algunos antropólogos han observado que en algunas comunidades, los autóctonos son capaces de calcular a simple vista, con un error mínimo, el número de piedras u otros objetos de pequeño tamaño; mientras el investigador, cuando intenta hacer lo mismo, obtiene un error marcadamente más significativo.

Existen muchas lenguas donde encontramos una diversidad de palabras para, por ejemplo, cinco
objetos planos, otra para cinco objetos redondos, otra para cinco objetos alargados, otra para cinco personas y otra para cinco canoas, como describe Franz Boas de las tribus indias de la Columbia británica, Canadá, y su lengua llamada tsimshian.

La numeración no es sino una actividad de una sociedad, depende de las necesidades y circunstancias de sus artífices, no de la fuerza de su imaginación o de su inteligencia.
En estas culturas, no había un sentido abstracto del número, porque no era necesario para su supervivencia. Los matemáticos han abstraído los procesos matemáticos de los ejemplos particulares o específicos, y estudian el concepto de número en abstracto, que lo independiza de las cosas materiales concretas contadas. Una vez que una noción abstracta de un número está presente en la mente, en la colección de relaciones que existen entre ellos, entonces hemos entrado en un nuevo mundo.

Fuentes:
"La trama oculta del universo" John D. Barrow.
"El libro de la nada" John D. Barrow.
Mathematics Across Cultures: The History of Non-Western Mathematics" Helaine Selin.
https://www.revistadelibros.com/articulo_imprimible.php?art=1197&t=articulos
 http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/alarcon56.pdf
https://culturacientifica.com/2018/11/28/y-tu-como-cuentas-con-los-dedos-1/?fbclid=IwAR0Wsd1zNzy5Gd81WzUCUc3IAsjnYbVNwHLTmxDcPVP7G0_WbDJ82Kaybvw
http://www.geocities.ws/jj_juanjolopez/filesHTM/HistoriaUnivNumeros.html

martes, 18 de diciembre de 2018

Parentesco de broma: la unión hace la burla.

 “La broma es la hermana pequeña de la verdad”. Proverbio congoleño.

Habitual en el occidente del continente africano, la "parenté a plaisanterie" o “parentesco (relación) de broma” da permiso a los miembros de una misma familia y a los miembros de ciertas etnias, a criticarse, burlarse e incluso insultarse entre ellos, sin ninguna consecuencia. Entre los bambaras de Malí se conoce como senenkunya; en Burkina Faso, los mossis hablan de rakiré; en Costa de Marfil de toukpé; gamu o kal entre los wolof de Senegal, en Senegal, entre los bantúes se llama utani, y entre los fulani dendiragal. 

Estos intercambios o duelos verbales, permisivos y lúdicos, afianzan los vínculos y resuelve conflictos entre grupos e individuos. Esta tradición desempeña un papel importante en el mantenimiento del orden pacífico en algunas sociedades, calmando las tensiones sociales y frustraciones que se pueden dar por la proximidad e intereses opuestos entre etnias o entre clanes familiares, a través de la risa. Y es que la burla no se dirige a la persona en sí, sino al individuo como miembro de un grupo, y son siempre recíprocos.

En estos intercambios no se les permite ofenderse por nada de lo que diga su compañero, y tampoco pueden dañar al otro de ninguna manera.  
La profesora Paquita Reche cuenta la anécdota que su amiga de etnia samo le relató sobre su infancia:

"Siendo muy pequeña se peleó con otra niña que era mosi. No recordaba la causa de la pelea, pero nunca olvidó que, de los insultos pasaron a los tirones de pelos, patadas y arañazos, hasta hacerse sangre. Su abuelo y el de la chica tuvieron que ofrecer un sacrificio de reparación, porque los parientes jocosos pueden insultarse. Pero entre ellos no puede haber sangre. Esto me hizo comprender que el parentesco jocoso era más que un juego o una diversión curiosa".

Los temas de las bromas son múltiples: hábitos alimenticios, mitos y leyendas,
hitos históricos... los chistes también cambian según la actividad económica que practican (comercio, agrícola, ganadera...), o su afiliación religiosa. También se hacen bromas sobre el lugar de un grupo dentro del sistema de castas. Paradójicamente, esta estandarización de los estereotipos permite la tolerancia entre grupos. Los estereotipos étnicos se convierten en objeto de una burla amistosa que cierra la brecha entre las personas, como una verdadera catarsis social. Es más, si el aliado de burla pide un favor, nunca hay que negarse.

"El otro día, hubo un oficial de policía que me detuvo con mi auto, pero él es Sidibé" le contó un informante a la antropóloga Rachel A. Jones. "Tomó mi identificación. La miró y dijo: 
- "Mírame, viejo bastardo. ¿Sabes que estás dando vueltas con un faro quemado? 
Le dije:
- Pero, pequeño bastardo, ¿qué me dices? No es verdad. 
Salí, pero descubrí que tenía un faro apagado. Yo, no lo sabía, pero el oficial de policía, él es Peulh (Fulani). Yo dije: 
- Ah, dame el costo de la bombilla, la bombilla que está quemada. Eres tú quien la vio. Debes pagarme el precio de la bombilla.
Voila, yo soy Kanté. Él es mi primo, pero es joven.

Él dijo: 
- ¡Eh! Si lo hubiera sabido, no te habría silbado.
 
El oficial de policía le dio dinero, mucho más que el precio de una bombilla nueva. Por lo tanto, debido al enlace de broma entre numu o herreros, que incluye kantés y fulanis, el informante consiguió que, gracias a su edad y destreza, obtuviese ganancia económica en lugar de una multa. A la inversa, si el oficial de policía hubiese detenido a otra persona más joven o menos adepto a la broma que este informante, la situación podría haber sido muy diferente.

Por eso, estas relaciones ficticias son capaces de poner fin a los conflictos graves. Hay documentado un caso en el que un grupo rebelde en el sur de Senegal liberó rehenes del grupo Diola porque el conductor rogó por sus vidas con éxito en nombre de la relación de broma Serer-Diola.
Otro caso fue el conflicto fronterizo entre Malí y Burkina Faso. Moussa Traoré era el presidente maliense y Sangoulé Lamizana su homólogo en el país vecino. Para resolver esta crisis el presidente de Guinea, Sékou Touré, que hacía de mediador, los recibió y, una vez reunidos, dispuso a su griot, Kouyaté, para que cantara antes de empezar la ceremonia. El griot mostró en su canción que ambos presidentes estaban vinculados por el parentesco de broma, y antes de que terminara de cantar ambos se levantaron, se saludaron y reconciliaron.

En Burkina Faso no existe ningún pueblo que no esté ligado a uno o varios grupos étnicos. De esta manera se crea una amplia red social, y "el pariente de mi pariente es mi pariente". Pero hay varias versiones de los orígenes del “parenté à plaisanterie”, dependiendo de las etnias. Entre los Mossi y los Samos, por ejemplo, este tipo de relación comenzó para resolver conflictos de guerra. Y entre los Bobos y los Peuls, para solucionar conflictos derivados de diferentes tipos de vida, sedentarismo de los primeros y nomadismo ganadero de los segundos. Los ­peúles y los yargas, dos etnias que viajan constantemente, unos por ser pastores nómadas y otros comerciantes, terminaron siendo aliados de bromas por esta característica en común.

El habla y las palabras son profundamente respetadas, y el conocimiento histórico-cultural, las redes sociales y las reglas culturales en el uso del lenguaje son la base de todas estas interacciones. Los bromistas intentan así superarse, a menudo para la diversión de los espectadores, a través de juegos verbales donde no caben las grosería, ganando prestigio social.

El “parentesco a broma” no conoce ningún tipo de límite en su práctica y puede realizarse sin consecuencias hasta en los entierros, donde los parientes pueden burlarse del difunto imitándolo o fingiendo llorar por su muerte. Pero en este caso, se trata de una puesta en escena que sólo los amigos más próximos e íntimos del difunto pueden realizar y sirve para desviar la idea de la muerte, banalizarla en cierto modo y recuerda los lazos que unen a ambas etnias. En algunas etnias, hay miembros de este parentesco de broma que entran en la tumba antes de que se introduzca al fallecido, lo que impide que se le entierre hasta que se le pague la suma que pide.

"Burkina Faso es un país que se siente orgulloso de conocer, después de casi 60 años de independencia, la estabilidad social y la ausencia de conflictos étnicos a gran escala como ocurre en otros países subsaharianos. El mérito se torna mayor cuando se tiene en cuenta la enorme diversidad cultural de este país, con 61 comunidades diferentes. Prácticamente todos están unidos entre sí por los lazos de este parentesco, lo que hace que no sea extraño escuchar a menudo a los burkineses en las calles bromeando y riéndose al decirse cosas como “La próxima vez os ponéis detrás, si estáis delante de los gulmances”; “Pues tú eres un alcohólico”, a lo que el otro responde “Y tú mi esclavo”; o bien esta interacción: “¡Ladrones, farsantes!”. Y, como respuesta, “¡Vosotros también!”. Y carcajadas.
En realidad, no hay ningún ladrón. Son dos miembros de etnias diferentes que, unidas través de la parenté a plaisanterie, se intercambian frases relacionadas con los aspectos de los que la tradición permite mofarse." cuenta María Rodríguez en la revista "Mundo Negro". 

Bobo esclavo, ¿quieres leche para empapar tu oruga?
Peul esclavo, ¿te ofrezco la cerveza de mijo para mojar tu carne?
Y cita a Albert Ouédraogo, profesor titular de Literatura Oral Africana en la Universidad de Uagadugú, que define estas interacciones como "guerra a través de las palabras” y explica: “El parentesco en broma permite a gente de diferentes edades, clases sociales y estatus bromearse cuando, por regla general, las bromas se hacen entre amigos de la misma edad y clase social”, eso sí, es necesario que el parentesco de broma se utilice antes del conflicto para prevenirlo o después para reconciliar, pero no funciona durante el mismo. En ese momento no se razona”. 
Ríe, y recuerda que una vez un cadáver desapareció. “Se lo había llevado uno de los parientes de broma con el coche. Ya no había que llorar porque no había muerto y había que pagarle para que mostrara dónde se encontraba el difunto”.
"El parentesco de broma muestra que la vida continúa”, zanja.

Fuentes:
http://mundonegro.es/la-broma-un-arma-contra-el-conflicto/
http://es.knowledger.de/0811033/LasDocenas
Recommended Citation
Jones, Rachel A., ""You Eat Beans!": Kin-based Joking Relationships, Obligations, and Identity in Urban Mali" (2007). Anthropology
Honors Projects. Paper 2.
http://digitalcommons.macalester.edu/anth_honors/2