sábado, 14 de septiembre de 2013

El relativismo y el etnocentrismo: no todo vale.

"El antropólogo no tiene por qué afirmar que todas las culturas son buenas, pero está en la obligación de someter a todas, incluídas las propias, a la misma crítica negativa" 
Pedro Tomé, antropólogo.

"Que haya regímenes autoritarios o democráticos en el mundo no es problema para el antropólogo, sino para el ciudadano."
Claude Lévi-Strauss, antropólogo.


"Volvía a casa en un tranvía una tarde de agosto desde el campo en el que enseñaba durante algunas vacaciones de verano cuando estudiaba. Hombres blancos y negros que habían estado trabajando al sol subieron al tranvía. Estaban sucios y sudorosos. Una mujer blanca que estaba a mi lado se quejó del olor de los negros; efectivamente, olían. Me pregunté que pasaba con los trabajadores blancos, y me acerqué a ellos; también olían. El traje azul de algodón que yo llevaba estaba húmedo de sudor a causa del duro día que había tenido. Entonces me di cuenta de que... ¡yo también olía!. Fue un descubrimiento"


Hortense Powdermaker (1966)

El etnocentrismo es una actitud que consiste en considerar al grupo o cultura propia como superior, y es despreciativo respecto a otros grupos y culturas. Todos grupo desprecia a los demás, aunque la forma de hacerlo puede variar culturalmente.

La forma más simple de etnocentrismo es que una persona asuma ingenuamente que las premisas culturales son las mismas en todas partes. Todos nosotros somos problablemente culpables de esta clase de etnocentrismo, y nuestro enfoque  parte de la tradición histórico-político occidental.  
Esta posición universalista mantiene que existe un criterio moral aplicable a todos los grupos humanos, y se opone a la postura relativista que argumenta que los derechos son relativos al contexto cultural específico en el cual se desarrollan. 
Y aquí viene el gran debate de la antropología y no sólo de esta disciplina... Los relativismos.

El relativismo cultural aparece como una respuesta al etnocentrismo, en base al argumento de que los valores de una sociedad dependen del sistema cultural en el cual se originan y por lo tanto no puede haber un criterio universal.


Ojo! El relativismo cultural no toma por objeto los juicios morales, uno es relativista cultural como consecuencia de su conocimiento antropológico. El antropólogo Angel Diaz de Rada lo explica así "Simplemente, dado el conocimiento antropológico acumulado tras década de investigación empírica, los antropólogos sostenemos que, de hecho, hay muchos órdenes morales diferentes, muchas formas diferentes de interpretar lo que ha de ser entendido como buena vida, lo que ha de ser entendido como deseable. Y nos gusten o no nos gusten esas formas de vida, el único modo de empezar a entenderlas es percibirlas como diferentes." La metodología que utiliza, por tanto, es el relativismo metodológico, que implica una renuncia profesional a los juicios morales (como un/a médico que llorará si un ser querido ha fallecido por cáncer, pero deberá aparcar sus lágrimas en la medida de lo posible si quiere investigar un tumor maligno y tener un mayor entendimiento objetivo y neutral del tumor)



Un ejemplo práctico de este método es el de Adriana Kaplan, antropóloga, que propuso un rito de iniciación “alternativo” en Gambia: un rito de paso que incluyera la significación psicológica de “convertirse en mujer”, que fuera aceptable para su cultura, y que no incluyera la mutilación genital como elemento.  

"Nosotros pretendemos un cambio desde el respeto, entendiendo su cultura. Por eso la vicepresidenta de Gambia estaba tan encantada con el proyecto. “Usted ha visto con ojos africanos”, me decía. Nuestra propuesta alternativa permite seguir manteniendo el significado del ritual. El gobierno de Gambia ha dado la bienvenida a este proyecto, porque estamos invirtiendo en el país, dejamos el conocimiento en su gente y sin que les cueste nada." 

"Se nos ha acusado desde sectores feministas radicales de defender prácticas que atentan contra los derechos. No es cierto. La obligación que tenemos no es relativizar, es comprender y no juzgar. Y desde la comprensión, proponer. Eso es lo que hacemos."


Luis Pancorbo, periodista y antropólogo, ha recorrido el mundo con una actitud que lo sitúa a medio camino entre la aventura y la antropología, y asegura que “Si tuviera que implicarme en las creencias de todos los pueblos que he conocido, en estos momentos sería ya incapaz de descubrir el bien y el mal. Por lo tanto en eso sí que tengo un cierto acercamiento antropológico, trato de ser un observador participante. No creo que existan verdades supermayúsculas.”

Eso sí, añade:  

“Cuando he filmado cómo los yanomami beben un puré de plátanos sobre el que arrojan las cenizas de sus muertos, soy consciente de que una parte de los espectadores puede conceptuarlos como salvajes. Probablemente no hay otra cosa que pueda repeler más a nuestra cultura que la muerte, y eso es algo que condiciona la perspectiva del telespectador. Pero no creo que por ese prejuicio deba renunciar a ofrecer estos planos, por cruda, diversa o ambigua que pueda parecer esa realidad a la hora de ser descodificada. Obviamente, ese tipo de situación puede originar un debate controvertido y complejo, dado que la propuesta relativista puede no ser válida en todas las circunstancias. De hecho, ninguna cultura es inocente y siempre hay reglas de dominio. Por eso, al abordar cuestiones como la ablación del clítoris o la lapidación de las adúlteras, hay que tomar partido y denunciar su práctica, se esté o no en televisión.”
Del relativismo de la que habla Luis Pancorbo es la propuesta del relativismo moral.


Paul Bohannan, antropólogo, cuenta:
"En 1950 me encontraba haciendo trabajo de campo entre los tiv de Nigeria Central. Una tarde, un tiv regresó de bañarse en el rio local. Metió la cabeza en mi cabaña para decirme que ya había vuelto. Le pregunté qué habia pasado. Me contestó: "No mucho. Se ha ahogado un hombre"
Inmediatamente salté ¿Qué? ¿¿Ahogado??

"¿Conoces el lugar del río donde el fondo cae de golpe? Bueno, era extranjero. Perdio pié, y no sabía nadar." 



"¿Nadie le salvó? ¿No intentaste tú salvarlo?" (Yo sabía que era un gran nadador)



La respuesta fué demoledora: "No era mío"


Entendí perfectamente lo que quería decir. Los tiv se toman molestias para prestar algún servicio a sus parientes, pero no cualquiera. Me encontré odiándole a él y a sus valores porque me habían enseñado a pensar que una vida humana es una vida humana, sin importar de quien sea. Pensé -y sigo pensando- que no le hubiese costado demasiado rescatar a aquel extraño.


Una semana más tarde, cuando estaba hablando con el mismo ayudante sobre las familia tiv, mencioné que no veía a mi madre desde hacía casi cinco años. Me miró horrorizado: ¿Quieres decir que no vas a tu casa a ayudar a tu madre?" Intenté decirle que nos escribíamos, que nos manteníamos en contacto, que ella no necesitaba mi ayuda. Mis explicaciones no sirvieron de nada, estaba tan ultrajado por mis valores como yo por los suyos. Después de considerarlo una y otra vez durante años, todavía creo que los míos son mejores. Sin duda él sigue creyendo que los mejores son los suyos."


El relativismo moral dice "tú eres capaz de hacer juicios morales, entonces no es lícito que no los hagas porque no todo vale." Y desde este enfoque, Bohannan "se ha mojado", y desde su óptica moral, opina que es intolerable dejarle ahogar a una persona, sea quien sea, y desde su óptica moral, cree que es mucho menos malo no tener tanto contacto con una madre. El tiv opina que es mucho peor ésto último. 
El relativismo moral afecta a la esfera de las creencias morales de las personas, de todas ellas, ya sean antropólog@s, políticos, albañiles o catedráticos. Tod@s tenemos derecho a opinar sobre lo que es para nosotr@s la buena vida. 
Aquí aparece una forma más compleja de etnocentrismo, cuando la gente sabe perfectamente que existen diferencias culturales, pero que en lugar de tratar de comprenderlas y ver la humanidad común a través de las diferencias, consideran a la otra cultura como incorrecta, inmoral, inferior, o en el peor de los casos perversa. O al contrario: como una cultura casta y pura, sin maldad ninguna, o el mito del "buen salvaje". 
De hecho, aquí viene la forma más compleja, y el primer paso más allá del etnocentrismo: supone darse cuenta de que otros pueblos... ¡también son etnocéntricos.!
Pero puede ocurrir también lo contrario que, en nombre de la cultura o en la idea suprema de preservar y salvar esa especificidad cultural en este mundo globalizado, preferimos mantenernos al margen de muchas cuestiones y no opinar, porque "es otra cultura diferente y no comprendemos". Este quizás es el relativismo más criticado, quizás por ser el más cómodo y extremo, y es el "como no lo entiendo, por si acaso, no lo critico: todo vale"
En uno y otro caso, sometemos a juicio moral las vidas de los otros sin ser copartícipes de esas vidas y arrebatándoles su protagonismo como agentes morales, "todo para la gente, pero sin contar con ella" 
Y, por lo tanto, en uno y otro caso, vemos la cultura como si no la crearan las personas, como si fuera algo estático a lo que hay que adorar. La historia, la tradición, la cultura, es algo creado y recreado por las personas, es decir, es algo que sirve a las personas, y no al revés.
 
Es lo que Edward Said planteaba en su libro Orientalismo, un libro que critica el pensamiento colonial occidental que representa lo oriental como algo exótico, decadente y corrupto, y que "se nos da ya definido, acotado y dispuesto de una forma cerrada y acabada." Y una cultura así, no existe, por suerte.
Entonces ¿como hay que tomarlas, cómo estudiarlas de manera objetiva?? 
"Hemos de ser sensatos" dice Luis Pancorbo "muchos antropólogos tienen discusiones periódicas para refundar su ciencia, que es muy versátil. El subjetivismo resulta imposible de extirpar, puesto que el etnólogo y el realizador de documentales televisivos siempre tendrán que utilizar su estructura mental y lingüística para traducir y dotar de un sentido a esa otra realidad.” 

Y es que no debemos olvidar que ese mito del poder de la ciencia, el que aboga por una ciencia totalmente objetiva y neutral, es también un mito propio de la idea occidental que propuso como incontestable el número: todo lo que se puede pensar, contar o medir. Sin embargo, hay muchos elementos cualitativos que son esenciales para vivir. 

"Cuántas veces he tenido que responder a la interpelación: “Si ni las matemáticas son  verdaderas  y  universales,  entonces  tú  eres  partidario  de  las  ablaciones  de  clítoris, ¿no?”" cuenta el filósofo y matemático Emmánuel Lizcano. "¿Qué mentes se están forjando en nuestras escuelas que, de sólo intuir la liberación del yugo de la necesidad, la necesidad que primero se les viene a la cabeza para sustituirla es la de cortarle el clítoris a la primera que pillen?"

De  esta manera, Lizcano escribe que "la  disolución  de  toda  seguridad  absoluta  de  los  mitos  originales  de  nuestra  tribu  suele denunciarse como una ‘caída en el relativismo’" "Se habla de ‘caer en el relativismo’ igual  que  hasta  no  hace  mucho  se  hablaba  de ‘caer en la tentación’. Se supone  que  algo  cae  o  se  desliza  hacia  abajo,  un  ‘abajo’  que  en nuestro  imaginario  es  el  lugar  del  mal  y  del  peligro,  el  lugar que corresponde a los bajos instintos, a la economía sumergida,  a  quien  se  encuentra  hundido o  a  los  bajos fondos  de  la sociedad" "Y llevan implícita la demanda que  evidentemente  hoy  sólo  puede  satisfacer  la ciencia" 

Y matiza: "Que  yo  sepa,  todas  las salvajadas modernas se han hecho precisamente en nombre de esa verdad. Que yo sepa, hasta el momento ningún escéptico o relativista ha protagonizado desmanes semejantes (...)"
 
Por eso, Marc Augé tiene un truco que va por este camino, y es bien simple, de hecho, es una herramienta que los seres humanos la hemos ido desarrollando durante toda nuestra existencia, y que a veces parece en peligro de extinción: la empatía, el pensar en un nosotros y no tanto en un yo
"Podríamos tener todo un debate sobre las nociones de tolerancia, de relativismo, que son nociones ambiguas, pero ¿qué es la tolerancia? Que yo piense que tú tienes derecho a equivocarte y que esto es recíproco. En realidad, no pienso como tú, pero creo que tengo razón, claro que también puedo equivocarme. Sin embargo, no puedo decir que se puede pensar cualquier cosa y no tengo respeto hacia ciertos aspectos de algunas “culturas”, ya que, por ejemplo, para mí una mujer es exactamente igual que un hombre, a nivel teórico no tengo ningún respeto intelectual por las posiciones que dicen que hombres y mujeres tienen su puesto. Está claro que no voy a hacer la guerra, pero podemos pensar que tenemos que hacer un esfuerzo. Mañana la moda intelectual puede cambiar y lo importante me parece el individuo. La cultura se puede reivindicar por parte de los individuos, diría mejor “las culturas”, en esa mezcla que hay siempre, pero no hay que partir de la cultura, sino que hay que tomar al individuo como punto de referencia».

http://www.antropologiaurbana.com/wp-content/uploads/ENTREVISTA-A-CLAUDE-LEVI-STRAUSS-Mercedes-Fernandez-Martorell.pdf
http://www.elblogalternativo.com/2009/11/05/adriana-kaplan-antropologa-en-la-lucha-contra-la-ablacion-se-estan-violando-otros-derechos-humanos/
"Cambiar las gafas para mirar el mundo. Una nueva cultura de la sostenibilidad." Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual (coords.)
"Para raros, nosotros." Paul Bohannan.
"Cultura, antropología y otras tonterías". Ángel Díaz de Rada.
Metáforas que nos piensan. Emmánuel Lizcano. 

8 comentarios:

Jorge Miceli dijo...

Muy buen post. Me pareceinteresante, rico y bien argumentado el tratamiento, pero sigue vigente el interrogante respecto de la validez relativo de los relativismos si queremos tener una posición universalmente emancipadora respecto del ser humano.

paloma dijo...

Muy intersante. gracias

Vigne dijo...

--Para Jorge Miceli... Desde el momento en que hablas de "emancipación", estás hablando ya de una categoría cultural, que sólo cobra sentido desde referentes locales, más o menos compartidos, pero difícilmente "universales".
--Hola antropóloga en la luna. Tu blog es cada vez mejor. Enhorabuena. Hacía tiempo que no entraba.
Personalmente me considero bastante radical en relación con el RC. El relativismo cultural es tan sencillo como que consiste en intentar acceder a la lógica o racionalidad interna de un item cultural, para lo cual hemos de dirigir la atención a los demás ítems relacionados y, en general, al marco cultural de contexto, dentro del cual tienen sentido. Pero, por muy radical que uno sea en relación con el RC (y yo lo soy), creo que a menudo nos movemos en el error de que esto deriva en inhibición por parte del antropólogo. De hecho nos "mojamos" todos, de una u otra forma. Pero aquí yo consideraría 3 cosas. 1º) Que el RC nos permite realizar un análisis de impacto de una posible intervención, ya que a veces puede ser peor el remedio q la enfermedad (el ejemplo clásico de "manual" q siempre se pone, sobre la introducción de hachas de acero entre los aborígenesa yir yoront de Australia). 2º) Para implicarse en intervenciones desde el RC (que además resolvería el problema moral q siempre se plantea), es bueno hacerlo desde lo que a mí me gusta llamar "ingeniería cultural": cambiar la cultura desde la propia cultura, utilizar items culturales locales para encontrar una solución a un problema; es decir, el RC nos permite favorecer los cambios endógenos positivos para la propia población. 3º) A veces los antropólogos, cuando aplicamos el RC, tendemos a considerar como si el sistema social fuese homogéneo (más la antropología USA que la británica). De forma que olvidamos que una pauta cultural puede tener lógica y racionalidad positivas para un grupo o segmento social, y lo contrario para otro grupo distinto, o la tiene para un género y no para otro, etc.
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Creo recordar q tenía una respuesta pendiente sobre algo q me habías preguntado sobre Timor. Se me pasó porque estuve mucho tiempo fuera. Vagamente recuerdo que la entrada en cuestión de tu blog, tenía q ver con el distrito de Ainaro, que curiosamente fue uno de nuestros centros principales de actividad. Te mando un link de la web de un documental q hicimos para consumo "local" (vamos a meternos en un montaje diferente más "académico"). La mayor del material sobre las casas sagradas está grabado precisamente en ese distrito del que hablaba la entrada de tu blog (me parece, pq ya pasaron meses desde entonces): http://umalulik.com/
Un saludo
Vigne.

Anka dijo...

Yo no creo que el etnocéntrismo conlleve necesariamente una mirada de desprecio, para mi significa más bien el hecho de ver lo ajeno des de un prisma particular, a través el filtro que supone nuestra "cultura" (cada vez menos convencida del empleo de este termino, por su connotación boasiana de estaticidad...), aunque no creo que ello implique incondicionalmente una desvaloricación del otro, si bien ha sido y es el caso en numerosas ocasion a traves de la historia y hasta hoy. Por cierto, muy bueno tu blog, te leo a menudo :)

Atenea dijo...

Pajas mentales progres burguesas...
¿Emancipación? buffff, palabro fetiche de todo izquierdista moderno burgués.
¿Etnocentrismo? una cualidad que tiene cualquier cultura humana. El mundo musulmán también es etnocentrista respecto a su cultura, al igual que el mundo asiático, pero claro, para el progre etnocentrista sólo es el occidental facha.

Entre la progrez occidental burguesa(judeocristianos secularizados) está muy extendido el mito del buen salvaje y la xenomanía.
Precisamente es el occidental"universal", progre y"ciudadano del mundo" el único que siente desprecio hacia su propia tradición y que ha abandonado todo tipo de etnocentrismo y cultura propia cayendo en la insustancialidad de la posmodernidad..
Estas cosas pasarán factura...

Antropólogaenlaluna dijo...

Atenea,

"Uno: estamos en peligro, un peligro mortal.

Dos: ya casi no podemos distinguir entre lo que nos acaricia y lo que nos aplasta; de forma que el trabajo en los márgenes del horror cobra una delicadeza de miniatura persa.

Tres: no voy a renegar de mi trabajosa fidelidad a la frágil carne humana, con todos sus sudarios y todas sus resurrecciones, con todas sus humillaciones y todas sus epifanías. No voy a renegar."
Jorge Riechmann. Conversaciones entre alquimistas. Tusquets, 2007.

moodforaday dijo...

Luis Pancrobo... Aunque estoy de acuerdo con lo que dice, no puedo dejar de acordarme de su documental sobre los yanomami para la serie "Otros pueblos" de TVE, que es horrible. Parece más un capítulo del Hombre y la Tierra que un documental etnográfico.

Dinos dijo...

En mi opinión lo que escribes y transmites es para valorar mucho, una antropóloga bastante interesante, sigue publicando contenido de tal calidad!