lunes, 6 de agosto de 2018

Hijas que son varones y esposos que son mujeres: nwanyi buaku.

Ezinwannaya-Splendid Gloria
 "Nwanyi buaku" la mujer es riqueza, se dice en Nnobi. El hecho de carecer de madre, "ogbenye nne", se consideraba algo terrible. "Ogbenye" es, de hecho, la palabra para designar a una persona pobre".
Ifi Amadiume.

IAmadiume es una antropóloga africana que estudió su propia cultura igbo de Nnobi, en Nigeria. Su libro "Hijas que son varones y esposos que son mujeres. Género y sexo en una sociedad africana", documenta que antes del siglo XIX, su cultura exhibía un fuerte principio matricéntrico y matrifocal en la organización familiar; madres e hijos formaban distintas unidades económicas autosuficientes. 

Bajo la moral de parentesco de la “umunne” (hijos de una madre), los individuos no son hermanos de sangre, sino únicamente hijos de una misma madre, y esto se visualiza como los que comen del mismo puchero.

"Las madres y los niños formaban unidades distintas autosuficientes económicamente. Sus complejos eran clasificados como femeninos. Había, por lo tanto, un principio organizativo sexual de tipo dual detrás de la estructura de la economía que regían el acceso a la riqueza, los estatus y roles, los títulos o la acumulación de las esposas. Sin embargo un sistema flexible de género mediatizaba el principio organizativo dual basado en el sexo"

Y es que las mujeres también acumulaban esposas. En su cultura, se daban casos de “mujeres marido” (una mujer que toma esposas, "igba ohu") que traían consigo el poder prestigio y más riqueza. Y no sólo, también existían los casos de "hijas masculinas" (hijas que heredaban el patrimonio del padre y su linaje, "nhanye"). 

"En este estudio he analizado la ideología de género en los sistemas socioculturales de Nnobi durante tres períodos históricos. En la sociedad indígena, el principio de doble sexo que subyace a la organización social estaba arbitrado por un sistema de género flexible tanto en la cultura tradicional como en el idioma. El hecho de que el sexo biológico no siempre correspondiera con el género ideológico significaba que las mujeres podían desempeñar roles que generalmente monopolizaban los hombres, o ser clasificadas como hombres en términos de poder y autoridad sobre los demás. Como tales roles no estaban rígidamente masculinizados o feminizados, la ruptura de las reglas de género no estaba estigmatizada. Además, la presencia de una religión centrada en la diosa que abarcaba todo, favorecía la aceptación de las mujeres en los estatus y roles de autoridad y poder."

En Nnobi, las mujeres están bajo los auspicios de la diosa Idemili, esto es, representan a la diosa en tanto que matriarcas. "El género femenino tenía el lugar más prominente en mitos y conceptos religiosos y culturales indígenas. El personaje sobrenatural, una diosa, es una mujer. Idemili es la diosa fuente. Su influencia es más fuerte que la de su marido Aho, por lo que ella extiende sus ídolos en todas partes. Aho es el cazador de la naturaleza e Idemili, diosa de la corriente sagrada (esto contradice las teorías antropológicas que equiparan la mujer con la naturaleza y el hombre con la cultura). De este modo, las mujeres heredan la laboriosidad femenina. La persona más altamente elogiada es una mujer muy trabajadora. La ideología de género qué rige la producción económica fue la de la laboriosidad femenina "idi uchu": perseverancia y laboriosidad; y "uba ite": el bote de la prosperidad, eran regalos que se dice que las mujeres han heredado de la diosa Idemili".

Las mujeres obtienen el título oficial “Ekwe”, lideresas de los mercados y miembros del consejo de mujeres, una organización política formal para todas las mujeres Nnobi, de la cual están excluidos los varones. "La mayor parte del dinero pasaba por las manos femeninas. El control de las mercancías y del efectivo por parte de las mujeres resultó en su monopolio del espacio del mercado. Esto coincidía con la ideología Nnobi de la laboriosidad femenina, de la autoayuda económica y de la autosuficiencia de la unidad matriz céntrica".

"Las instituciones del título de Ekwe, la disponibilidad de las mujeres del alto título "Ogbuefi", la existencia de mujeres curanderas "dibia", los roles rituales y políticos de las hijas, la práctica de mujeres marido, son indicativos del poder político formal y de la autoridad de las mujeres"

"Mientras que las hijas buscaron y ejercieron el poder mediante el control de los

funerales de los miembros del patrilinaje, las esposas y las madres también ejercieron el poder mediante el control de las ceremonias de fertilidad durante el matrimonio y el parto. Las hijas del linaje también eran responsables de investigar las causas de la muerte de una mujer. Si la mujer había sufrido maltratos en el hogar de su marido, se negarían a llevarse el cuerpo de vuelta, con lo cual su esposo y su linaje se quedarían con un cadáver en descomposición en un clima tropical y sin derecho a enterrarlo. Esta situación solía conducir a la guerra."

Las mujeres igbo en la era pre-colonial también se organizaban para hacer huelgas de sexo colectivas cuando sus compañeros les faltaban al respeto. "De la misma forma que las mujeres cooperaban para cumplir sus deberes, también podían colaborar para hacer que los hombres escucharan sus demandas (...) reparación de caminos peligrosos, las sanciones a aquellos que maltrataban a las mujeres o a los chicos que acosaban a las mujeres en los senderos el pueblo. En el peor de los casos, si los hombres se mostraban tercamente sordos a sus demandas, las mujeres iban a la huelga, en cuyo caso, se negarían a cocinar o a tener relaciones sexuales con sus maridos" 

"Cuando un hombre empieza a maltratar a su esposa, su mundo se vuelve confuso, y cuando una mujer comienza a maltratar a su marido, su vagina se seca" dice un dicho igbo. 

"El uso de estas armas de guerra debe entenderse en el contexto del matrimonio poligínico y de la estructura del recinto. Por supuesto, era posible que un hombre recurriera a otra esposa cuando alguna se negaba a tener relaciones sexuales con él (...) Obviamente, el arma era más efectiva cuando se usaba colectivamente, ya fuera por las esposas de un hombre, todas las esposas de un patrilinaje o, mejor aún, todas las mujeres de Nnobi." "El hecho importante aquí es que las mujeres vivían separadas. Una esposa podía no pasar la noche con su esposo y usar el rechazo sexual sin correr el riesgo de una violación conyugal. Este no es el caso de las mujeres que mantienen matrimonios monógamos y se aferran a la idea cristiana de la santidad y la exclusividad sexual de sus lechos conyugales. A las feministas occidentales les sigue costando que la violación dentro del matrimonio se considere legalmente un delito"

"¡En efecto! Los hombres nos respetan. No nos metemos en su casa y ellos no se meten en la nuestra. Tal vez un hombre tiene ganas de pelearse con su esposa, pero cuando recuerda que no tiene ni la energía ni el poder para enfrentarse a Inyom Nnobi (Consejo de mujeres), desiste de sus intenciones" le dijo una lideresa a Ifi Amadiume.

"La riqueza material se convertía en prestigio y poder a través de la obtención de títulos, así como de la adquisición, además de esposas, de más fuerza y riqueza material. El capital comprendía la tierra, las esposas y los hijos. Las gentes igbo decían "inwe nmadu ka inwe ego": "tener personas es mejor que tener dinero". La mayor ventaja que los ricos tenían sobre los pobres era el número de personas. Éstos últimos tendían a ser monógamos. Se trataba pues de una gran fuerza de trabajo frente a una pequeña fuerza de trabajo. Los ricos tenían más productos agrícolas, un mayor número de cabezas de ganado, y las personas que llevarían a cabo el mercadeo y el comercio de los excedentes. La riqueza material se convertía en títulos. Sin embargo, el grado en que las personas se veían discriminadas y desfavorecidas en razón de criterios de clase era mínimo. Dada la posibilidad de variaciones en la posición económica y social de los miembros de una misma familia, no había nada que se aproximase al rígido sistema feudal occidental y el posterior sistema de clases".

"Otro ejemplo de la relajación de la asociación de género es el hecho de que, en la construcción gramática de género igbo, se usa una partícula neutra para los pronombres de sujeto o de objeto, de tal manera que no se hacen distinciones de género ni escribiendo ni hablando. Luego no hay ningún ajuste mental ni ninguna confusión en las referencias a mujeres que desempeñan roles masculinos típicos."

Tras el colonialismo británico, el alto estatus social de la mujer fue suprimido por los sistemas occidentales de religión, educación y gobierno basados en principios patriarcales.
"Por el contrario, la cultura occidental y la religión cristiana introducidas por el colonialismo conllevaban rígidas ideologías de género que favorecían y apoyaban la exclusión de las mujeres de la jerarquía de poder, ya fuera en el gobierno o la Iglesia. En la sociedad moderna, este rígido sistema de género sí significaba que los roles están estrictamente masculinizados o feminizados". "Las nuevas concepciones occidentales introducidas a través de la conquista colonial provocaron fuertes desigualdades de sexo y de clase con el apoyo de una ideología rígida sobre la construcción de género."

"En mi opinión, en Occidente, como resultado del rígido sistema de género,  las mujeres que ostentan poder tienden a ser clasificadas en una categoría distinta o a presentarse así mismas bajo un aspecto varonil o masculinizado. Las mujeres que son miembros del Parlamento e ingresan en la cámara de los Comunes británica, esencialmente una "men's house", casa de hombres, son reconocidas sólo como hombres o ridiculizadas si siguen siendo mujeres. Para las mujeres occidentales, la aceptación en un mundo de hombres implica una reclasificacion. (...) En el sistema tradicional Nnobi, con la construcción de género flexible en el lenguaje y en asuntos rituales y políticas, no implicaban que las hijas debieran ser vistas como masculinas. Tampoco se esperaba que las mujeres marido se vistieran o se comportaran cómo hombres. Por tanto, no existe ningún ajuste lingüístico ni mental ni confusión alguna en las referencias a una mujer que detecta un típico rol masculino. Una mujer era siempre femenina independientemente de sus logros sociales o de su estatus".

"Fue bajo la iglesia y el gobierno colonial cuando las mujeres sufrieron un revés en su poder económico y político. La fuerte dominación e ideología masculina ya existía en la estructura social e ideológica tradicional de Nnobi, pero al mismo tiempo, la flexibilidad de su sistema de género mitigaba el dualismo sexual. No ocurrió lo mismo con la ideología victoriana transplantada a Igboland por misioneros y pedagogos británicos. La expresión "el lugar de la mujer es el hogar" deriva de dicha ideología. La importancia de estos prejuicios, la masculinización de la religión y del gobierno, se pone de manifiesto en la exclusión de las mujeres de la administración política colonial en Nnobi y otros lugares de Igboland. La frustración política y económica que sintieron las mujeres, las condujo a realizar manifestaciones masivas y protestas en diversas ocasiones entre 1928 y 1980. Se dijo a las personas que dejaran de adorar los símbolos religiosos indígenas, que los cristianos interpretaban como ídolos. La doctrina cristiana afirma que Dios creó a todas las personas y todas las cosas y que, a diferencia de la diosa Idemili, Dios era un él y no una ella. Todas las actividades que se centraban en la diosa fueron condenadas y reemplazadas por aquellas arraigadas en la creencia en la doctrina del Dios patriarcal cristiano y de su hijo Jesucristo".

 

4 comentarios:

j.n.viana dijo...

Estimada colega : Como es de su estilo. Magnífico artículo. Enriquecedor y muy disfrutable. Saludos uruguayos. Buen pasar en suelo lunar para ti. julio viana

Antropólogaenlaluna dijo...

Gracias!

Anónimo dijo...

Me encanta este blog , yo quiero ser antropóloga , pero en mi ciudad no está la carrera , por lo pronto estudio por mi cuenta

Graco dijo...

Simplemente, genial