miércoles, 29 de febrero de 2012

Qué es la deuda económica: ¿quién debe a quién?

"En realidad, la primera palabra registrada que significa “libertad” es la sumeria  amargi  que quiere decir libre de deudas. Literalmente, amargi, quiere decir “volver con la madre” porque una vez que se había cancelado las servidumbres por deuda, los peones esclavos podían volver a su casa".

"En sánscrito, hebreo y arameo,  “deuda”, “culpa” y “pecado” son la misma palabra. Gran parte del lenguaje de los grandes movimientos religiosos –concienciación, redención, contabilidad kármica y demás- están tomados de las finanzas antiguas."

David Graeber, antropólogo.
En muchas ocasiones una mirada hacia atrás puede aclarar muchas cosas sobre el presente. El antropólogo David Graeber ha hecho exactamente eso con una de las principales características del capitalismo actual: la deuda, en su libro La deuda: los primeros cinco mil años. Además Graeber es muy conocido en los EEUU por estar enormemente activo en el movimiento occupy Wall Street. 
La mayoría de los economistas sostienen que el dinero se inventó para sustituir al trueque, pero tú has descubierto algo diferente.
Sí, hay una teoría estándar, un “érase una vez”, que es un cuento de hadas. “A ver, te cambio veinte pollos por esa vaca”. Como esto creaba inconvenientes porque quizá el vecino no necesitaba pollos en este momento, se tuvo que inventar el dinero.
Esta historia viene, al menos, de Adam Smith y, a su manera, es el mito fundador de la economía. Soy antropólogo y los antropólogos siempre hemos sabido que esto es un mito, más que nada porque si hubiera lugares donde las transacciones cotidianas tomarán la forma “te doy veinte pollos por esa vaca", ya habríamos encontrado uno o dos lugares. Pero si lo piensas, es sorprendente que no hayamos encontrado nada.
Lo que realmente ocurre es que si tu vecino no tiene lo que tú quieres en este momento, no hay problema. Obviamente, lo que sucede en realidad, y esto es lo que los antropólogos hemos observado, cuando unos vecinos intercambian uno de ellos dice “Eh, bonita vaca” y el otro dice “¿te gusta?, llévatela”. Ahora le debes una vaca a tu vecino. A menudo ni siquiera hay intercambio. Entre los Iroqueses, u otros nativos americanos, todos estos bienes estarían asignados por el consejo de mujeres.
La pregunta real no es cómo puede el trueque generar un medio de intercambio, que luego se convierte en dinero sino como ese sentido difuso del “te debo una” se convierte en un sistema preciso de medida. Esto es, cuando nace el dinero como unidad de cuenta.
Cuando se alza el telón de los registros históricos en la antigua Mesopotamia alrededor del año 3200 ac, esto ya ha sucedido. Hay un sistema elaborado de dinero de cuenta y sistemas complejos de crédito.
Así que, en lugar de la historia convencional, primero hay trueque, luego dinero y, como culminación, aparece el crédito es, más bien, al contrario. El crédito y la deuda llegan antes, miles de años después aparece la acuñación de moneda y finalmente, se encuentran sistemas de trueque del estilo “te doy veinte pollos por esa vaca”, estos suelen aparecer allí donde, por algún motivo, los mercados monetarios han desaparecido – como, por ejemplo, en Rusia en 1998- porque la moneda ha colapsado o ha desaparecido.
Cuando dices que al comenzar los registros históricos en torno al 3200 ac ya hay una arquitectura financiera compleja ¿Está al mismo tiempo la sociedad dividida en clases de deudores y acreedores?
Este fue el gran mal social de la antigüedad: las familias granjeras que no podían pagar a los mercaderes adinerados, cuando la cosecha era mala, tenían que empeñar sus rebaños y sus campos, y al poco tiempo sus mujeres y sus hijos caían en la servidumbre por deudas. Con frecuencia la gente abandonaba las ciudades, y se unían a bandas seminómadas con la amenaza de volver con fuerza y derrocar el orden establecido. Los gobernantes se dieron cuenta de que la única manera de prevenir la ruptura social completa era el “borrón y cuenta nueva”, cancelaban toda la deuda y comenzaban de nuevo. En realidad, la primera palabra registrada que significa “libertad” es la sumeria  amargi  que quiere decir libre de deudas y por extensión, libertad. Literalmente, amargi, quiere decir “volver con la madre” porque una vez que se había cancelado las servidumbres por deuda los peones podían volver a su casa.
En tu libro has señalado que la deuda es mucho antes un concepto moral que económico. ¿Puedes hablar un poco más de esto? 
Los impuestos también son clave para crear los primeros mercados monetarios, puesto que el acuñamiento se inventó, o al menos se popularizó para pagar a los soldados, más o menos simultáneamente en China, la India y el Mediterráneo. Los gobiernos se dieron cuenta de que la manera más sencilla de aprovisionar a las tropas era dándoles porciones estandarizadas de oro o plata y después pidiendo al resto de la población que devolvieran al Estado las monedas. Así que vemos que el lenguaje de la deuda y el de la moralidad comienzan a fundirse.
En sánscrito, hebreo y arameo,  “deuda”, “culpa” y “pecado” son la misma palabra. Gran parte del lenguaje de los grandes movimientos religiosos –concienciación, redención, contabilidad kármica y demás- están tomados de las finanzas antiguas. Pero lo hicieron para algo completamente diferente: como una manera de decir que las deudas no son sagradas y que el perdón de la deuda, la capacidad de anular la deuda o de tomar conciencia de que las deudas no son reales, son los actos verdaderamente sagrados.
¿Cómo sucedió esto? Como dije al principio la gran pregunta acerca del origen del dinero es ¿Cómo se transforma el sentido de la obligación, el “te debo una”, en algo que puede ser cuantificado con precisión? La respuesta parece ser: cuando hay potencial para que la situación se vuelva violenta. Si das a alguien un cerdo y te da a cambio unos cuantos pollos puede ser que pienses que es un rácano y que te burles de él, pero es poco probable que encuentres una formula matemática que te diga exactamente como de tacaño es tu vecino. Y si lo es, esto es la guerra”.
El dinero en el sentido de un equivalente exacto parece emerger de ese tipo de situaciones pero también de la guerra y el saqueo, del control de los botines y la esclavitud.
Una vez que se comprende que los impuestos y el dinero comienzan con la guerra es más sencillo comprender lo que ha sucedido. Cualquier mafioso comprende esto: si se quiere tomar una relación de extorsión violenta, de puro poder, y encima, hacer que parezca que las víctimas tienen la culpa, hay que convertirla en una relación de endeudamiento. La cuestión fundamental es que el único paso posible después es decir “espera un minuto, en realidad... ¿Quién debe qué a quién?”
Vayamos a algunos problemas contemporáneos. Sabemos que en muchos países occidentales en los últimos años, los niveles de endeudamiento de los hogares han crecido enormemente debido a las tarjetas de crédito y las hipotecas (estas últimas han sido causa de la reciente crisis financiera). ¿Cómo se perciben estos fenómenos desde tu perspectiva histórica?
Desde una perspectiva histórica es poco halagüeño.
De alguna manera, hemos retrocedido, en todos los periodos dominados por el dinero virtual ha habido protección social para los endeudados. Una vez que se reconoce que el dinero es una construcción social, un crédito, ¿Por qué hay que impedir que se genere sin límite? Y ¿Cómo se puede evitar que los pobres caigan en la servidumbre por deudas y se vuelvan esclavos de los ricos? Por eso existían el “borrón y cuenta nueva” mesopotámico, los jubileos bíblicos y las leyes medievales contra la usura en el Islam y la Cristiandad.
¿Que ha sucedido en esta ocasión? En lugar de crearse instituciones para proteger a los endeudados, se han creado enormes instituciones de escala mundial como el FMI o las agencias de  rating  destinadas a proteger a los acreedores. Estas agencias declaran (contra toda lógica económica) que ningún endeudado puede declararse en suspensión de pagos. No hace falta decir que el resultado es catastrófico. Estamos experimentando algo muy parecido a lo que más asustaba a los antiguos, población de endeudados paseándose por el filo del desastre.
Si Aristóteles anduviera por aquí, dudo mucho que pensase que la distinción entre alquilarte  para trabajar y venderte para trabajar es algo más que una bonita retórica legal. El concluiría, muy probablemente, que somos simplemente esclavos.
Sin pedirte que saques la bola de cristal ¿Cómo crees que se va a desarrollar el futuro?
Cuando miles de personas comenzaron a realizar asambleas en las plazas de Grecia y España pidiendo democracia real lo que estaban diciendo es: “En 2008, dejasteis a los perros sueltos. Si el dinero es realmente una construcción social, una promesa, si billones de dólares en deuda pueden desaparecer cuando los actores económicos más poderosos lo piden, entonces si la democracia significa algo, ese algo es que todos tenemos que tener algo que decir en ese proceso en el que se hacen y se renegocian las promesas”. Esto es extraordinariamente esperanzador.
En cuanto al futuro en el largo plazo soy bastante optismista. Hemos estado haciendo cosas bastante retrogradas en los últimos cuarenta años pero en términos de ciclos de 500 años, cuarenta años no son nada. En algún momento, tendrá que haber un reconocimiento de que una fase de dinero virtual hay que poner en marcha salvaguardas para los endeudados. ¿Cuántos desastres harán falta hasta llegar hasta ahí? No lo sé.
Mientras tanto hay que hacerse otra pregunta, 
una vez que pongamos en marcha estas reformas, 
¿Se parecerá en algo el resultado a eso que llamamos capitalismo???

6 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Haces interesantes preguntas que son normales viniendo de una antropólogo, lo nuestro es hacernos preguntas, aún no teniendo respuesta.
¿Lo que vendrá se llamará capitalismo?, esta pregunta es fácil, se llame como se llame, es lo de menos, pero seguirán mandando los mismo.

Saludos

Anónimo dijo...

Hace unos días estuve en una conferencia de Xavier Domènech, profesor de la Autónoma de Barcelona, sobre la crisis, organizada por una red de apoyo mutuo, en el Museo de Arte Contemporáneo, en León. Dijo que la proporción entre la economía real y la especulativa, en todo el mundo, creo recordar que en el 2007 (el año en que el Estado español tenía aún superávit) era de 1 a 16, y aumentando a favor de la especulación. A ese ritmo, tendrían que pasar cientos de años para poder pagar esa deuda que, como se dice en la entrada de este blog, es ficticia...

Un saludo,
José Manuel Diez

Anónimo dijo...

Por cierto, la frase de Malinowski que encabeza el blog, ¿en qué texto aparece? Lo digo porque no acabo de encontrarle el sentido. El hombre (el varón) abrazado a la mujer,lo mismo evoca la ternura como la dependencia...

Saludos,
José Manuel Diez

Antropólogaenlaluna dijo...

Gracias por los comentarios. Como dice Orwell en 1984: "Quien tenga el poder no es importante, siempre que la estructura jerárquica permanezca siendo siempre la misma"

Y sí, como no hagamos borrón y cuenta nueva, como se hacía en Mesopotamia, nos veremos obligados a hacerlo de otra manera peor...

Sobre la frase de Malinowski, se refiere a que la relación de pareja (no incluye otro tipo de relaciones además de la del hombre-mujer, pero bueno hay que tener en cuenta la época...) es la unidad más básica para estudiar al ser humano. Osea, el amor como unidad básica de la antropología. Esto eslo que recuerdo según el contexto de la frase. Aunque hay por ahí opiniones que dicen que es la idea que tenía Malinowski del papel de la mujer en la antropología... casi nula.
De todas formas, no me acuerdo de donde la saqué...

Joangi dijo...

No creo que pase mucho tiempo hasta que tengan repsuesta a esas preguntas. Pero si que me gustaria saber pq los "sumerios" hace tantisimo tiempo ya sabian muchas mas cosas y tenian leyes de todo tipo y no parece que nadie las haga ni caso.

Pq no se potencia el conocimiento antiguo? Una de las bases de estudiar hisotria no era para no cometer los mismos errores?

Anónimo Fernandez dijo...

El Concursante