viernes, 20 de abril de 2012

El deseo de un mundo mejor: movimientos revivalistas.

"Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueda cambiar el mundo. De hecho, es lo único que alguna vez lo ha cambiado."Margaret Mead, antropóloga.

"Movimientos de revitalización es un esfuerzo deliberado, organizado, y consciente de los miembros de una sociedad con el fin de construir una cultura más satisfactoria.
Anthony F. C. Wallace, antropólogo.

En 1917, el avistamiento de un barco cargado de tabaco y otras mercancías desató una locura, o Amok, entre los elema de las costas de Nueva Guinea. Los nativos quemaron sus propias casas y destruyeron sus campos, mataron sus cerdos y se sentaron en las playas varios días esperando la llegada del barco con los espíritus de sus antepasados que les iban a traer alimento. La espera incluyó sacudidas y síntomas psicosomáticos. En la lengua indígena, los participantes la llamaron "haveve del iki", o “vientre que no sabe”: vértigos, ataques de ansiedad... 
Ese movimiento de Nueva Guinea, conocido como Locura de Vailala, en cierto modo un culto del carguero, también se inscribiría en los llamados fenómenos revivalistas o de revitalización y era considerada un indicador preocupante de que la sociedad pudo derrumbarse bajo una gran presión del cambio: las tribus de muchas islas de Oceanía o del interior de Nueva Guinea, que anteriormente no habían tenido contacto con el exterior, se encontraron de pronto con visitantes maravillosos y poderosísimos, capaces de surcar las aguas, volar por el cielo a voluntad, podían curar enfermedades, portaban armas invencibles, alimentos nunca antes imaginados, eran capaces de cualquier cosa. Pero la guerra terminó y los “dioses” desaparecieron...

En Nueva Hannover, Nueva Guinea, surgió un culto en 1964 que adoraba al presidente de EEUU Lyndon B Johnson. Su líder, el profeta Bos Malik, había servido de enlace entre los nativos y los americanos por lo que se ganaba a menudo una recompensa en forma de comida y baratijas. Cuando los americanos le dijeron que abandonaban la isla se sintió bastante desconcertado y les preguntó de donde iban a sacar ahora la comida. No te preocupes, chico. Hay mucha más en el sitio de donde viene ésta. Solo tienes que hablar con Lyndon Johnson cuentan que le dijo un soldado. Con la isla bajo dominio australiano y en plenas elecciones, Malik convenció a su pueblo para que todos votaran por Johnson. Tenía madera de líder ya que también los convenció de que le pagaran a él los impuestos en lugar de a las autoridades australianas, y él se encargaría de comprar al presidente americano... Los intentos del gobierno de Australia por regular la isla y cobrar impuestos llevaron a los seguidores de Malik a protagonizar numerosas revueltas.  
 
El culto fue decayendo hasta que la llegada de los motores fuera borda, de la marca Johnson, insuflaron otra vez el culto. Ese hombre sería poderoso si podía hacer caminar por el mar las barcas tan deprisa... Parece ser que entre los papúes no contaban a efectos del culto otras máquinas como los aviones que bombardearon Vietnam del Norte en 1965, enviados por su admirado Johnson.

Otros cultos son los de la isla de Tanna, en Vanuatu y su dios Jon Frum, o la tribu de los Yaohnanen que espera otro dios que regresará para cubrirles de regalos: el Duque Felipe de Edimburgo.http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2011/06/john-from-america-cultos-cargo.html


El más famoso de los cultos entre los indios americanos del siglo XIX fue la danza de los espíritus, o Ghost Dance. Los profetas paviotso Wodziwob y Wovoka tuvieron la visión del retorno de los antepasados fallecidos del mundo de los espíritus en un gran tren cuya llegada sería anunciada por una enorme explosión. Simultáneamente, los blancos serían barridos de la tierra, pero sus edificios, máquinas y otras posesiones permanecerían. Para acelerar la llegada de los antepasados se celebrarían danzas ceremoniales. 
Entre los sioux hubo una versión que incluía el regreso de todos los bisontes (“Matar cada búfalo que podáis. Cada búfalo es un indio menos” decía el coronel Dodge de los EEUU.) y el exterminio de los blancos. Los guerreros sioux se pusieron las camisas de la danza de los espíritus, que creían les harían invulnerables a las balas. No en vano, en lo militar contaron con Toro Sentado y Caballo Loco, quienes en 1876 y 1877 inflingieron grandes derrotas a la caballería de Estados Unidos en Wounded Knee, y de modo especial, en Little Big Horn.
Actualmente, el desarrollo y difusión de creencias y rituales centrados en el peyote, mezcal y otras drogas alucinógenas implica una noche de oración, canciones, consumo y contemplación estática seguida por un desayuno en común. Los consumidores de peyote no están interesados en que vuelva el búfalo o en hacerse invulnerables a las balas. Más bien buscan el autoconocimiento, la fuerza moral personal y la salud física.
Pero esto no indica el final de la lucha política por parte de los americanos nativos. En 1973 un grupo de indígenas guerrilleros ocupo las tierras de Wounded Knee y se resistió al ejército norteamericano. Un actual jefe de los oglala, como Alfred Red Cloud, bisnieto de Nube Roja, demandó en 2004 al cabaré parisino Crazy Horse (Caballo Loco) por uso impropio e irrespetuoso del nombre. Y en 1992, los sioux ganaron 150.000 dólares a la compañía Hornell Brewing que comercializaba una bebida de malta llamada “Original de Crazy Horse".

Durante el siglo XIX, la milenaria China Imperial sufrió una gran crisis tanto por La Primera Guerra del Opio en la que China tuvo que ceder Hong Kong a los británicos, como por la apertura de China a los países europeos en general. Este contacto demostró un gobierno ineficiente y corrupto y la poca capacidad del Emperador de China con su política de tianxia ("debajo del cielo"), que implicaba su poder de gobernar todo el mundo terrenal.
El descontento se hizo más evidente en el sur, específicamente sobre la clase pobre y rural que recayó sus esperanzas sobre un visionario carismático de la minoría hakka cuyo nombre era Hong Xiuquan. Este hombre, después de destruir sus estatuas y libros confucianistas y budistas por despecho contra el imperio, conoció a Issachar Jacox Roberts, un ministro bautista estadounidense que tenía como misión destruir todos los iconos en la región. Juntos fundaron una nueva secta iconoclasta llamada Los Adoradores de Dios, que se reorganizó en una organización militar; y con los bienes de todos los miembros (ya que la secta obligaba a todos a despojarse de bienes terrenales) obtuvieron una reserva de armas. De esta manera, movilizó a una fuerza de diez mil hombres que lograron someter a las fuerzas imperiales chinas en varios territorios. Este movimiento desencadenó el inicio formal de la Rebelión Taiping ("Gran paz"). En los territorios controlados, se estableció un régimen altamente militarizado, con cambios como la plena igualdad de sexos y clases (especialmente para entrar en el ejército de entre 2,5 y 3 millones de soldados en 1860), la abolición de la propiedad privada y... de la monogamia, aunque Xiuquan tenía nada menos que 88 concubinas.

Todos estos casos tiene en común un choque cultural brutal que dejó a muchas de aquellas gentes desorientadas y, en algunos casos, con una fuerte dependencia a los productos occidentales, no simplemente como lujos, sino como necesidades. La respuesta son los llamados movimientos de revitalización, según Anthony F. C. Wallace un esfuerzo deliberado, organizado, y consciente de los miembros de una sociedad con el fin de construir una cultura más satisfactoria.

En el libro "Vacas, cerdos, guerras y brujas", el antropólogo Marvin Harris relata cómo uno de los profetas de un culto de Nueva Guinea fue conducido a las ciudades occidentales para que viese con sus propios ojos de dónde surgían las mercancías.

"(A Yali) Le llevaron a Australia donde los australianos querían mostrarle cuál era el secreto del cargo: centrales azucareras, fábricas de cerveza, un taller de reparación de aviones, los depósitos de mercancías de los muelles. Aun cuando Yali pudo ver por sí mismo algunos aspectos del proceso de producción, también constató que no todos los que iban en coche a todas partes y vivían en grandes mansiones trabajaban en centrales azucareras y fábricas de cerveza. Pudo observar cómo hombres y mujeres trabajaban en grupos organizados, pero no logró captar los principios últimos sobre cuya base se organizaba su trabajo. 

Nada de lo que vio le ayudó a comprender 
por qué de aquella inmensa profusión de riqueza 
ni siquiera una gota llegaba a sus compatriotas."

Hoy, nosotros tampoco tenemos idea de cómo se sostiene nuestra sociedad. 
 "Todos tenemos el mismo tipo básico de mecanismos psicológicos: somos muy malos para planear a largo plazo y nos aferramos a engaños irracionales frente a una amenaza seria" afirma Ronald Writght "Veamos, por ejemplo, de qué manera permitimos que avance la exploración de petróleo y gas cuando sabemos que una económica basada en el carbón representa un suicidio para nuestros hijos y nietos" 

  "La experiencia de 500 años de expansión y colonización relativamente fáciles, de la constante toma de nuevas tierras, condujo al mito del capitalismo moderno de que es posible expandirse indefinidamente", dice Wright. "Es un mito absurdo. Vivimos en este planeta. No podemos dejarlo e irnos a otra parte. Tenemos que hacer ajustes a nuestras economías y demandas de la naturaleza dentro de los límites naturales, pero hemos tenido 500 años durante los cuales los europeos y los europeos- americanos, al igual que otros colonialistas han dominado el mundo. Este periodo de 500 años ha sido visto no solo como algo fácil sino también normal. Creemos que las cosas siempre serán más grandes y mejores. Tenemos que entender que ese largo periodo de expansión y prosperidad fue una anomalía. Algo así ha sucedido muy raramente en la historia y nunca volverá a suceder. Tenemos que hacer reajustes en la civilización a nivel integral para vivir en un mundo finito. Sin embargo, no lo estamos haciendo porque llevamos mucho bagaje, demasiadas versiones míticas de una historia deliberadamente distorsionada y un sentimiento profundamente enraizado de que ser moderno se reduce a tener más. Esto es lo que los antropólogos llaman una "patología ideológica", una creencia auto-destructiva que provoca el colapso y la destrucción de las sociedades. Estas sociedades continúan haciendo cosas realmente estúpidas porque no pueden cambiar la manera de pensar. Y en este punto nos encontramos nosotros ahora."


FUENTES:
HARRIS, Marvin 2000 – Introducción a la Antropología General. Cap. 23 – La Religión: pp. 597-638 Alianza Editorial
El vuelo del ganso salvaje. Exploraciones en la dimensión mitológica. Joseph Campbell. 
Los últimos caníbales. Jens bjerre
 http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1525/aa.1956.58.2.02a00040/pdf
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162459