lunes, 16 de abril de 2012

Ingenieros VS antropólogos: el mercado local.

Ya somos más de 300 antropólogos lunáticos.
Gracias por vuestro interés y vuestro comentarios!! 

A modo de celebración,copio algunos párrafos sobre la importancia de la antropología de un artículo de Manuel Castells, sociólogo. ¿Qué opinais?

"Son los antropólogos, y no los ingenieros, los que pueden interpretar las pautas culturales emergentes que, además de crear mercados,tienen sentido para la gente."


¿Ingenieros o antropólogos?
MANUEL CASTELLS - 19/03/2005 – LA
VANGUARDIA



(...) la deslocalización más importante no es la de las empresas que se van, sino de las que no llegan porque toman cada vez más fuerza las alternativas de inversión en Europa del Este y, sobre todo, en China, en India, en el Sudeste Asiático y en América Latina. La globalización del sistema productivo es un proceso que se acelera y que afecta profundamente a las economías de todos los países desarrollados, empezando por Estados Unidos. (...) obliga a las empresas de todos los países a internacionalizarse y a situarse competitivamente en los mercados, tanto externos como internos. Y aquí es donde surge el problema: ¿competitivos en qué?, ¿y a partir de qué factores?

La tecnología industrial se difunde
rápidamente por todo el mundo conectado a la red de producción global. Y el conocimiento, o sea los centros de investigación y desarrollo, está también descentralizándose hacia países con ingenieros y científicos de alta calidad, como India, China, Brasil o, en Europa, Hungría, Polonia, los países bálticos y, cada vez más, Rusia. Además, la investigación funciona en redes globales, de forma que la innovación de los laboratorios universitarios o de empresas depende menos de su localización que de su conexión a las redes más innovadoras.

Pero como la innovación surge de la necesidad, la experiencia internacional muestra algunas de las respuestas en curso a la problemática de una deslocalización cada vez más perturbadora. Por un lado, hay actividades que son difícilmente deslocalizables (aunque nada es imposible en la virtualidad global), a saber, los servicios públicos: la salud, la educación, la inversión en medio ambiente, la administración, los servicios y equipamientos urbanos, las infraestructuras de transporte y telecomunicación. Invertir en servicios públicos y en bienestar social es fijar capital, crear empleo, crear demanda y proporcionar un contexto que incremente la productividad del territorio, que se repercute en la de cada empresa.

Nuestras universidades, suficientemente dotadas y orientadas, están en mejores condiciones que las de los países recién industrializados, en la producción y gestión de conocimientos que añaden valor a la producción industrial y de servicios. Ahora bien, se da por supuesto que esto se traduce en formar ingenieros y en desarrollar tecnología de base electrónica o biológica. Y resulta que en una buena parte de estas formaciones y líneas de investigación los países emergentes son perfectamente competitivos. No lo son en cambio en las ramas de ciencias sociales, tales como la antropología, la psicología, la sociología, la comunicación, la salud pública, la educación, la arquitectura (un arte social), el diseño, o las ciencias de la administración. Y se constata, desde las empresas, que conforme se globaliza el mercado y se diversifica la demanda, es esencial el diseño cultural, psicológico y social de procesos y productos. Siendo así que, cada vez más, son los consumidores los que inventan usos (como en los móviles) y crean modas (como en la confección). El diseño del coche del futuro que se está realizando en el MIT, además de incorporar nuevos combustibles, nuevos materiales y nuevos criterios ecológicos, también incluye diseños variables, con adaptación flexible a las necesidades de cada uno. La identificación de esa demanda variable, en un contexto diversificado globalmente, crea un enorme mercado para el trabajo y la investigación del conocimiento social aplicado.
 
Son los antropólogos y no los ingenieros los que pueden observar e interpretar las pautas culturales emergentes que, además de crear mercados, tienen sentido para la gente, de forma que el sistema de producción se adapte no sólo a la demanda, sino al deseo individual o colectivo.
 

9 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Todo lo que dices me lo creo, pero para nuestra desgracia, no son los caminos por los que nos dirigimos.

Un saludo

Esa niña que vive dentro de mí dijo...

Yo, por supuesto, me quedo con los antropólogos.

Juan Luis Chulilla dijo...

... siempre que los antropólogos pongan su técnica y capacidad al servicio de proyectos de terceros, claro. Si siguen encerrados con sus juguetes, lo de castells se queda en un desideratum

En el mundo hispanoparlante, claro. En USA cuecen habas muy, muy, muy diferentes, y muchísimos más antropólogos pueden ser calificados como de "profesionales" en buena lid

José Manuel Diez Alonso dijo...

Manuel Castells habla de Antropología aplicada. ¡Y en España ni siquiera hay Colegios de antropólogos!
Todo lo que sea poner en valor la antropología y profesionalizarse, me parece bien.
Ahora, ¿estamos hablando de que los antropólogos, con sus técnicas y etnografías señalen caminos para abrir mercados al nuevo/viejo capitalismo? ¿O para dotar a las comunidades de instrumentos para la subsistencia, la resistencia, la visibilidad? Si es que lo desean, claro... Después de las crisis de objeto y representación, ¿adónde van los antropólogos? ¿Se reducirán a un instrumento más en los servicios de "recursos humanos"? Si la India pone los ingenieros y USA y Europa los antropólogos, ¿a qué nos suena eso? La pregunta tal vez sea quién puede pagar a un antropólogo. Yo sueño con que la gente, en vez de ir al psicólogo, vaya al antropólogo...
Saludos,

José Manuel Diez

Juan Luis Chulilla dijo...

José Manuel, lo que comentas tiene una definición más genérica: "trabajar". Los límites éticos del trabajo los marca la deontología de la profesión, y en la nuestra están muy claros.

Deontología es una cosa. "manchar" la antropología y la etnografía con cobrar por tus servicios es otra muy distinta.

A mí me pagan instituciones públicas y empresas medianas y grandes, como a todo investigador social. Rara es la pyme que se puede permitir los servicios de un antropólogo y justificar la inversión de unas semanas de etnografía.

Pero vaya, lo que jamás podré hacer es de terapeuta de una persona aquejada de una dolencia emocional o sicológica. Yo empleo la etnografía para generar información sobre productos y servicios y sus valores asociados.

Pipo dijo...

Siempre he pensado que los cambios se hacen hacia adelante, lo pasos dados no se pueden deshacer.

La Empresa, como forma de organización social, queramos lo o no, se ha vuelto central, pero lo que aún no está definido es cómo será esa organización por dentro. Hoy las empresas de sociedades anónimas trabajan con modelos "gerenciales" de organización, pequeñas dictaduras, pero esa forma está en discusión.

Donde estarán los antropólogos estudiando este tipo de organización? donde estarán los aplicados diseñando empresas y estrategias diferentes a las que ya conocemos?

Considero esencial y necesario que los antropólogos estemos ahí, disputando el siguiente paso, la siguiente forma del "capitalismo" si se quiere (si es que le da para llamarse a sí mismo "sistema") y no lo entreguemos así de fácil a los ingenieros que están tecnocratizando el gobierno empresarial.

Anónimo dijo...

Hola Noemi
Me gusta el articulo de Ingenieros y Antropologos pero alguien ha estado en una "Zona de esas " la empresa es una organizacion social pero no de las mejores en una automotriz de mi pais y tenes que tener estomago como antropologo porque son dictaduras cotidianas que rigen la vida de un trabajador y la de su esposa pero como desarman la de esta ultima , tambien vi como supermujeres llamadas secretarias ejecutivas eficientes ellas pero humillar a tu mismo genero porque no cumple con los modelos de belleza occidental . Creo queel antropologo debe entrar a la emprsa pero se encuentra con otros problemas que son mas importantes que el consumo

Anónimo dijo...

. Creo queel antropologo debe entrar a la emprsa pero se encuentra con otros problemas que son mas importantes que el consumo.

eso me parece interezante el post anterior.
El cambio viene in situ.. soy ing joven y dentro de mi 5 años los lugares ke e trabajo me la e jugado por un cambio de conciencia ambiental en las personas y creeme lleva muxo trabajo por muy pekeño sean los cambios.. el actuar es el paso el resto palabras.

Herlen Murieles dijo...

Más que la antropología, es el antropólogo. La antropología es un gran arma que se puede usar para cualquier fin, para vendernos a las lógicas de vida occidentales y de mercado, o para vivir con el placer que genera hacer resistencias a dichas lógicas dominantes.