sábado, 9 de febrero de 2013

Los ritos de iniciación: el tapón en el ano y la mutilación genital.

Los Sateré Mawéiry usan hormigas bala para su rito.
"La enseñanza central del campamento de iniciación chaga fue la detención del ano. Para ello se utiliza un tapón (ngoso), que representa una superioridad masculina extrema." Otto Friedrich Raum, antropólogo.

"La mutilación genital femenina es un tema tremendamente mal tratado. Una mujer africana me dijo: “Yo no soy una criminal, yo quiero a mi hija”. Cuestionamos hasta la forma de querer a sus hijos."  Adriana Kaplan, antropóloga.


Una curiosísima costumbre muestra los secretos entre los hombres y mujeres chaga, que viven en las faldas del monte Kilimanjaro. El antropógo Otto Friedrich Raum contaba que en su rito de iniciación, los jóvenes adquieren sus derechos de adulto mediante la "obstrucción" del ano por medio de un tapón (ngoso) Realmente no es cierto, pero las mujeres están obligadas a creer que los hombres son realmente capaces de semejante sublimación. Los novicios son adoctrinados escrupulosamente con el fin de que mantengan la ficción.
   
"No emiten vientos en presencia de las mujeres y los niños que no hayan sido iniciados. Si lo hacen, los ancianos de la tribu masacrarán sus vacas. Tampoco deben ser sorprendidos por mujeres cuando estén defecando. Llevan siempre un palo, entierran sus heces y escarban aquí y allá pretendiendo buscar un amuleto. Si alguno padece de intestinos sueltos, debe llamar a un compañero de edad para que lo conduzca a la casa de los hombres y allí le cuide. Si se atreviese a decir a alguien el secreto de los hombres, entonces sus compañero de edad, los ancianos de la tribu y el jefe privarán sin piedad de todo lo que poseen. Porque así habrán desgraciado a sus contemporáneos, y aun a los mismos muertos. Y se dirá que el secreto de los hombres es una mentira."

El caso es que, realmente, el secreto de los hombres es sólo una ilusión, y el verdadero secreto la tienen las mujeres: es el fingimiento de que la verdad les es desconocida.

Las mujeres chaga, quienes saben muy bien lo que sucede, observan el comportamiento de los hombres con una actitud de divertida tolerancia. En sus propios ritos de iniciación se les dice a las mujeres que los hombres defecan, pero tratan de mantenerlo en secreto ante las mujeres, advirtiéndoles que no deben reírse de ello. Las mujeres comprenden que el secreto es, en realidad, suyo: ellas dicen que cuando una mujer queda embarazada, su fuente de sangre es obstruida, y que es éste el tapón original.

Curiosamente, la reclusión que sufren los novicios cuando se les "coloca" el ngoso dura nueve meses, como si equivaldría a un nuevo nacimiento de jóvenes a adultos.

Por lo general, todos los ritos de iniciación equivalen a un segundo nacimiento. Hay numerosos ejemplos que lo demuestran. Entre los nandi, se les rapa el pelo como a un bebe. Entre los damaras, la edad de un hombre cuenta desde el rito de iniciación. Los xosa africanos vuelven de la ceremonia balbuceando y al revés. En numerosos pueblos, les asignan un nuevo nombre. En otros pueblos, aun no siendo golpeados, deben fingir desorientación, olvidando caminar, hablar, sujetar el plato e incluso a veces deben ser llevados a cuestas. Los algonquinos del este de los Estados Unidos preparaban una maleza de wysoccan, una droga muy potente, para que la tomaran los jóvenes en el rito. Durante veinte días la violenta intoxicación les causaba una pérdida total de memoria de su vida anterior. Cuando recuperaban la conciencia, empezaba su vida como adulto y olvidaban que habían sido niños.

El psicoanálisis interpretó estos ritos masculinos como una manera de separar al hombre de la madre y a la vez de la naturaleza (de signo femenino) para hacerle pertenecer a la cultura (del mundo viril)  
Otros, como Devereux o Bettelheim, creen que la circuncisión pretendería crear una situación parecida con la menstruación, que en la mujer eleva su prestigio de manera natural al ser signo del poder de la maternidad. 
Entre los wogeo recurren a la subincisión de un modo periódico, y lo llaman "menstruación masculina". Algunas tribus imponen las mismas prohibiciones que las mujeres durante sus ciclos. Los Mardudjara (Australia), después de la subincisión, el joven deberá agacharse para orinar como una mujer. El antropólogo Jens Bjerre cuenta que entre los aborígenes que estudió, practicaban un agujero que atravesaba el órgano sexual, con el fin de que la orina y el semen saldrían por este pequeño agujero en vez del conducto habitual. El objeto era que los hombres puedan tener relaciones sexuales sin embarazar a las mujeres, a menos que ellos cubran el orificio artificial.
  Por eso, aseguran que los ritos iniciáticos han podido organizarse sobre el culto femenino a la fertilidad, que los hombres tratan de apropiarse, un poco de manera artificial, o "culturalmente". Es un renacimiento simbólico-cultural que imita el poder biológico de la mujer. Un poder que los antiguos pueblos cazadores debieron rendir culto, relacionándolo con la reproducción de animales y de la vida en general, como lo demuestran las pequeñas estatuas "venus" representando a una mujer.

Sin embargo, hoy hay inumerables ejemplos de tabúes de las mujeres menstruantes y parturientas. Frazer, en "La rama dorada" explica unas cuantas. Pero no hay que ir muy lejos, en la nuestra el tabú es latente.
La mujer es temida por su complicidad con la Naturaleza, con las fuerzas ocultas que, en definitiva, depende la vida. El hombre iniciado vence estas fuentes femeninas de la vida y "mata" a la madre, convirtiendo las fuerzas ocultas de la naturaleza en civilidad y progreso.

Pero la mujer todavía tiene sus propias formas de iniciación. Estas ceremonias están determinadas biológicamente, pues ocurre con la primera menstruación, que ya significa una ruptura con la infancia, y serán instruidas por las ancianas en las costumbres y secretos no sólo de la fecundidad, sino también de la sexualidad femenina. Un ejemplo de muchos es el de los bemba (Zambia), los cantos y danzas en la iniciación de las muchachas son groseramete obscenos, y su danza iniciática "chisungu", dura tres días y tres noches, dando lugar a la más desenfrenada licencia.

Por lo general, en la mayoría de las sociedades, están obligadas a experimentar el simbolismo de las tinieblas: recluídas en lugares obscuros, se les impide ver el sol. 

Entre los zulúes, la joven cubre su cabeza con una manta y se recluye en una cabaña durante un tiempo. 
En Nueva Guinea, las yabin y los bakua tampoco pueden tocar el suelo con los pies descalzos. 
Entre los darnom de Borneo, las niñas permanecen en un reducido cuarto de la casa durante un largo tiempo. 
Entre los aborígenes del Estrecho de Torres, pasa tres meses en un círculo de ramaje en un extremo de la casa y es alimentada por las ancianas, ya que no puede tocar la comida con las manos. 
Los indios de California también prohibían a las muchachas mirar el sol y el mundo y se las cubría con mantas. 
En el sur de América también encerraban a su mujeres, a veces cosiendo sus hamacas. 
En la India, cuando una doncella hindú alcanzaba la madurez sexual, se la confinaba en una habitación oscura. 
Una doncella camboyana se dice que "entra en la sombra" cuando entra en la pubertad.

Esta prohibición universal de mirar al sol, según el filósofo Mircea Eliade, es la relación simbólica de la mujer y la Luna. Durante su reclusión, las jóvenes son educadas en el conocimiento de algunas canciones, danzas, historias y sobre todo de ciertos oficios, principalmente hilar y tejer. Se trata de un mito muy antiguo sobre la formación del mundo. 

"La luna hila el Tiempo y es ella quien "teje" las vidas humanas. Las Diosas del destino son hilanderas. Se aprecia cierta vinculación oculta entre la concepción de las creaciones periódicas del Mundo, la idea del Tiempo y del Destino y el trabajo nocturno, trabajo femenino, que debe ejecutarse lejos de la luz del sol y en secreto, casi a escondidas. Hilar es una labor escondida, por eso sólo se podía practicar en casas especiales, y en épocas y horas determinadas. En algunos lugares, incluso se han olvidado por completo, por el peligro mágico que encierra. Creencias similares persisten en Europa (Percht, Holda, Frau Hölle, etc.)"

En muchos pueblos, la iniciación femenina termina sólo tras el nacimiento del primer hijo, incluso en la geografía Europea. Durante el siglo pasado, en Schlerwig (Alemania), al tener noticias de un nacimiento, todas las mujeres del pueblo se dirigían a casa de la parturienta, bailando y gritando. Si se cruzaban algún hombre, le quitaban el sombrero y lo tiraban al estiercol, o le obligaban a bailar. 

¿Y qué hay de la ablación del clítoris

Nuria Fernández, antropóloga, explica: 

"Los llamados ritos de paso de la niñez a la pubertad o la edad adulta es una etapa fundamental en el ciclo vital de los individuos pero especialmente en la mujer, porque este paso es potencialmente la posibilidad de procrear." "El objetivo de esta práctica tan traumática es el control de la procreación, el control de la sexualidad de la mujer."

Y no sólo control de la sexualidad, sino más profundamente control de la herencia. EfuaDorkeeno, directora del Programa contra la MGFEqualityNow, observa que 

"En el noreste de Africa, países como Egipto, el Norte de Sudán, sí se practica. Sin embargo, en otros países como Argelia, Marruecos, incluso Líbia, no se practica. En el Este de África, también se practica en Kenia, y de ahí se extiende al África Centra y hacia el Oeste. Sin embargo, no se practica en África del Sur. La mutilación genital femenina no se practica en sociedades matrilineales. No existe en aquellas sociedades en que el linaje se transmite por vía materna, por lo que esto nos deja claro que la mutilación está vinculada a sociedades patrilineales."
Stop Mutilación Genital Femenina.

Adriana Kaplan, antropóloga, propuso un rito de iniciación “alternativo” en Gambia: un rito de paso que incluyera la significación psicológica de “convertirse en mujer”, que fuera aceptable para su cultura, y que no incluyera la mutilación genital como elemento. 

"La mutilación genital femenina es un tema tremendamente mal tratado. Una de las experiencias que más me ha marcado fue el encuentro con una mujer africana que me dijo: “Yo no soy una criminal, yo quiero a mi hija”. Cuestionamos hasta la forma de querer a sus hijos." 

"Nosotros pretendemos un cambio desde el respeto, entendiendo su cultura. Por eso, la vicepresidenta de Gambia estaba tan encantada con el proyecto. “Usted ha visto con ojos africanos”, me decía. Nuestra propuesta alternativa permite seguir manteniendo el significado del ritual." 

"Se nos ha acusado desde sectores feministas de defender prácticas que atentan contra los derechos. No es cierto. La obligación que tenemos no es relativizar, es comprender y no juzgar. Y desde la compresión, proponer. Eso es lo que hacemos."



Fuentes:

Mitos, sueños y misterios. Mircea Elíade.
Chaga Childhood: A Description of Indigenous Education in an East African Tribe.
La mujer en los ritos y mitos vascos. Txema Hornilla
Intoxication: The Universal Drive for Mind-Altering Substances. Ronald K. Siegel
http://www.elblogalternativo.com/2009/11/05/adriana-kaplan-antropologa-en-la-lucha-contra-la-ablacion-se-estan-violando-otros-derechos-humanos/
http://www.rtve.es/alacarta/videos/uned/uned-mutilacion-genital-femenina-tradicion-contra-vida-29-04-11/1086619/

1 comentario:

Emilio Manuel dijo...

Sobre los ritos de paso conocía lo escrito por Víctor Turner en “liminalidad y communitas” incluido en su libro “el proceso ritual” y que Van Geneep definió como “ritos que acompañan todo cambio de lugar, estado posición social y edad”.

Un abrazo