sábado, 16 de marzo de 2013

Ecoantropología: entre lo que nos acaricia y nos aplasta.

"La nueva ciencia proporciona un enorme poder sobre la Naturaleza a fin de conquistarla, someterla y estremecerla en sus fundamentos" Bacon, Novum Organum.

"Sois las traidoras del saber, el obstáculo para la industria, las barreras de la virtud y el aguijón que nos conduce al vicio, la maldad y la ruina. Sois el paraíso de los locos, la plaga de los sabios y el gran error de la naturaleza." W. Charleston, Royal Society de Londres, sobre las mujeres.

"Este es un tiempo de asociarse y de tejer redes, no de estar solos. El fascismo surge cuando la gente tiene miedo y se siente desamparada." Yayo Herrero, es antropóloga y educadora, co-coordinadora de Ecologistas en Acción y directora de FUHEM, fundación para la investigación y divulgación de temas ecosociales y educativos. A continuación, copio y transcribo extractos de entrevistas, libros y charlas de su autoría.

"La modernidad nació en 1637, el año en que Descartes publicó su Discurso del Método. Desde entonces se pensó que es posible construir una ciencia objetiva, hasta que, a comienzos del siglo XX, la física descubrió que es imposible la neutralidad de la ciencia y se tomó nota de que la propia observación científica modifica la visión de la realidad que se observa. Pero ese poder de la ciencia, esa fe en ella, sigue estando presente en nuestra mentalidad actual. 

La modernidad trajo también la defensa de lo cuantitativo y propuso como incontestable el número: todo lo que se puede pensar, contar o medir. Sin embargo, hay muchos elementos cualitativos que son esenciales para vivir. 

Somos herederos del mecanicismo de Newton. La teoría de la relatividad y otros principios de la física han superado esa idea de que la naturaleza o el cuerpo humano funcionan como un reloj o una máquina ajustada. 

La revolución industrial junto a estas ideas de modernidad trajo un uso masivo de las energías fósiles del carbón, el petróleo y del gas, y de recursos naturales no renovables, agotados hasta la extenuación, que nos ha abocado a una gran crisis ecológica.
Donde este modelo es cuando esta Ciencia llega al mundo de la economía, para darle la vuelta a lo que somos los seres humanos antropológicamente y modificar los valores.

En la economía, el capitalismo aseveró que es posible reducir el concepto de valor al concepto de precio. Sólo tiene valor económico lo que puede expresarse en términos monetarios. Pero hay valores que no tienen precio: ¿cuánto valen la polinización o la capa de ozono? ¿cuánto valen las relaciones humanas y el cuidado de unas personas por otras? 

El segundo rasgo del capitalismo es que producir no es satisfacer necesidades humanas sino incrementar agregados monetarios. Sin embargo, hay en esos agregados muchos elementos de destrucción y existen, por el contrario, muchos bienes que no suman en el PIB. La salud, por ejemplo, no suma en el PIB, lo que suma es la enfermedad, porque el negocio farmacéutico no consiste en que la gente esté sana, sino en que consuma medicamentos. Si utilizamos en todo esta vara de medir del dinero, da igual producir bombas de racimo que racimos de uvas. En nuestro sistema económico, como todo se mide en dinero no es posible, como dice Jorge Riechmann "discriminar entre lo que nos acaricia y lo que nos aplasta"

"Uno: estamos en peligro, un peligro mortal. 

Dos: ya casi no podemos distinguir entre lo que nos acaricia y lo que nos aplasta; de forma que el trabajo en los márgenes del horror cobra una delicadeza de miniatura persa. 

Tres: no voy a renegar de mi trabajosa fidelidad a la frágil carne humana, con todos sus sudarios y todas sus resurrecciones, con todas sus humillaciones y todas sus epifanías. No voy a renegar."
Jorge Riechmann. Conversaciones entre alquimistas. Tusquets, 2007.

Una cultura que: 
- no conoce límites, 
- absolutamente individualista, 
- y que tiene un optimismo tecnológico no sujeta a la moral, 
es un naufragio antropológico, una recesión contraevolutiva. 

Sin límites:

El capitalismo nos ha traído el mito de un crecimiento sin límites, un desmedido optimismo sobre las posibilidades de la tecnología y una noción del trabajo que lo reduce sólo a aquel que se realiza mediante empleo remunerado sin tener en cuenta el trabajo doméstico y el trabajo de cuidar a las personas. La Ciencia de Descartes de "si puede hacerse, hágase" es definida como progreso. En términos de vida humana, nuestro propio cuerpo físico es el que nos marca los límites. Vivimos en cuerpos que son vulnerables. El capitalismo tampoco tolera que el cuerpo envejezca, enferme y muera, como si fuera una nueva mercancía que tiene que estar flamante y nueva.

Toda esta cadena de modificaciones tienen un cambio en la organización de la sociedad tremenda. Karl Polanyi, el antropólogo económico lo llamaba "La Gran Transformación" y denominaba al capitalismo el molino satánico, que termina demoliendo las bases que permiten que seamos sociedad. 


"¿En qué consistió satanic mill, este molino del diablo, que aplastó a los hombres y los transformó en masas? (...) ¿En virtud de qué
mecanismo se destruyó el viejo tejido social (...)

Se comenzó desacreditando las verdades elementales de la ciencia y de
la experiencia políticas para más tarde olvidarlas. La necesidad de
ralentizar en la medida de lo posible un proceso de cambio no dirigido, cuando se considera que su ritmo es demasiado rápido para salvaguardar el bienestar de la colectividad, es algo que no debería precisar de una explicación detallada. Este tipo de verdades corrientes en la política tradicional, reflejadas en las enseñanzas de los antiguos, fueron borradas del pensamiento de las gentes."
  
"La Gran Transformación" Karl Polanyi, el antropólogo económico.

Individualistas:


Somos seres totalmente interdependientes y sólo sobrevivimos gracias al cuidado que nos prestan otras personas a lo largo de toda nuestra vida. La supervivencia en soledad es radicalmente imposible. La idea de autonomía o independencia asociada a la libertad ilustrada es una falacia. El individualismo es también otro rasgo de la cultura neoliberal. El homo oeconomicus sólo desea satisfacer su propio beneficio y egoísmo, y fía la suerte de todos al mercado. Pero al mercado sólo concurren quienes tienen solvencia para demandar. Así se pierden los hilos de solidaridad. El fascismo surge cuando la gente tiene miedo y se siente desamparada. 

Hay muchos pueblos que no están bajo esta lógica capitalista que se organizan así, y hay muchas culturas alrededor nuestro que tampoco. Es más, la relación dentro de nuestros hogares y familiares tampoco sigue con la lógica capitalista. Martine Senegale, una antropóloga francesa en su "Antropología histórica de la familia" dice que el trabajo que hoy llamamos de reproducción o doméstico, no era un trabajo minusvalorado.

Tecnociencia.


De la idea de que las personas estamos por encima o fuera de la naturaleza, de esta idea antropocéntrica, surge mitologías como la del superhombre nazi, o el hombre nuevo stalinista, o el hombre nuevo tecnológico que está por encima de cualquier problema. Hay un salto enorme entre la trivialidad y ligereza de algunos actos y las consecuencias que tienen. Por ejemplo, basta apretar un botón para que se descargue una bomba, o para disparar un misil o para que nuestros planes de pensiones devoren territorios y miles de vidas humanas. Somos incapaces de articular reglas morales, porque la moral se basan en poder anticipar las consecuencias de nuestros actos, y decidir sobre ello. Muchos de nuestros actos cotidianos tienen consecuencias que no conocemos. Es una tecnociencia sin estar sujeta a la ética o por la moral y no tiene control social. 

Densidad poblacional.


Cuando hablamos de control de natalidad o control demográfico, solemos caer inmediatamente en la necesidad de controlar en aquellos lugares en los que la natalidad es muy grande. Cuando se habla de demografía hay que pensar en huellas ecológicas, en cuánto consume la gente. Si pensamos en la densidad de población, el país más densamente poblado es el Vaticano, y se supone que no se reproducen. Después nos encontramos con toda la zona del norte de Europa, Holanda, Luxemburgo, Bélgica... son territorios alicatados, está asfaltado todo, no se produce nada que sirva para estar vivo. No se puede vivir con lo que producen sus propios territorios. Etiopía exporta muchas toneladas de grano a los países ricos.

De hecho, siempre que las mujeres tienen control sobre su propio cuerpo, empíricamente los niveles de natalidad bajan. Se han realizado esterilizaciones forzosas, por ejemplo en el Perú de Fujimori, o el control de natalidad en China, aumentando el feminicidio. Pero el control siempre ha sido sobre el cuerpo de la mujer, nunca ha habido vasectomías forzosas.. 

Claves fundamentales son:


... hacernos cargo responsablemente de nuestros actos y recuperar la cooperación. La cooperación ha sido una estrategia de primer nivel en la naturaleza, y los seres humanos eso lo hemos llevado al extremo. 

Debemos hacernos cargo de nuestros propios actos y recuperar la moral civil: la Política. El trabajo colectivo, de cooperación y solidaridad para buscar el bien común. 

Este es un tiempo de asociarse y de tejer redes, no de estar solos, buscar encuentros y a veces realizar el hermoso ejercicio de libertad de renunciar a parte de lo que se quiere para que todos puedan llegar a los mínimos de lo que necesitamos. 

Se trata de construir otra economía que ha de ser compartida, suficiente, solar, cíclica, lenta y diversa. Uno de sus ejes es la igualdad que se hace cargo de los más débiles y se atreve a cuestionar el tabú de la propiedad privada acumuladora y abusiva. 

Como dice el filósofo Santiago Alba Rico, esperanzadamente:

"al gran tumor del sistema le ha salido un bultito de salud". 


Fuentes:

Cambiar las gafas para mirar el mundo. Una nueva cultura de la sostenibilidad. - Yayo Herrero, Fernando Cembranos y Marta Pascual (coords.)
http://www.noticiasdenavarra.com/2013/02/24/sociedad/navarra/al-gran-tumor-del-sistema-le-ha-salido-un-bultito-de-salud
https://docs.google.com/viewer?a=v&q=cache:jBAYHnqxjHIJ:www.rebelion.org/noticia.php%3Fid%3D162354+&hl=es&gl=es&pid=bl&srcid=ADGEESibcbSahnHBOZEdoAUHvdtBv89VPAdxvp7BUtBqMpS4cJW6f82CMnuQP0ILFXb0xTG-rgUAeBmhjz5O7fB58PNeU2aXjeCOZz72ifSRuYOZHYMApE21LP62bT-e8MpCZ7a23r20&sig=AHIEtbStJ38S2AIKt6hLGV36qSeA2UB2iw

5 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Me has dejado "colgado" con lo que esta Royal Society sobre las mujeres, cuando tenga un poco más de ánimo seguiré leyendo.

Saludos

Emilio Manuel dijo...

Ha durado poco "el cuelgue", magnífica entrada.

Un abrazo.

Antropólogaenlaluna dijo...

Un poco de antropología de nuestra cultura, nunca viene mal. Eso sí, los cuelgues son normales... para raros, nosotros.

Abrazos Emilio Manuel,como siempre gracias por tus comentarios.

pere dijo...

Mucha amplitud para una sola entrada, pero excelente resumen.
Dada la magnitud del reto, me choca la diferencia entre el número de personas reconociendo que "así vamos directos al cataclismo" con el número de personas que se implican en alguna de las muchas iniciativas en marcha para generar algo distinto.
Los cambios habidos desde que se inició la modernidad (o las modernidades, o sus grados de liquidez) no creo que puedan resumirse en un solo concepto, pero una cosa que se echa a faltar en todos los ámbitos es la responsabilidad; eso tan natural de hacerse cargo de los propios actos u omisiones. Y causal o casualmente se promueve por todos los ámbitos la irresponsabilidad: el enfermo respecto a su salud, el financiero de sus operaciones, la mujer de su cuerpo, etc.etc. Parafraseando a Orwell uno se siente tentado a decir que "en tiempos de irresponsabilidad generalizada, ser responsable es un acto revolucionario".

Por cierto, soy fan de tu blog.
Saludos

Ferran dijo...

Muy buen post, antes de mirar hacia otras culturas, tenemos que ver que estamos haciendo en la nuestra... y a donde nos esta llevando este sistema económico destructor