sábado, 30 de marzo de 2013

Tejiendo puentes, tejiendo culturas: curiosos puentes sostenibles del mundo.



El puente es símbolo de unión y de poder. El euro adopta como símbolo común en sus monedas el puente como instrumento de unión. También el título que recibían los emperadores romanos, y que heredan los Papas, es el de Pontífice Máximo donde “Pontifice” significa literalmente, “constructor de puentes”. 

En algunos lugares del mundo, los puentes no se construyen: crecen, unen lazos y mantienen vivas las culturas.
 


En los bosques de Meghalaya, en Cherrapunji, India, el pueblo de los Khasis ha descubierto una forma, que requiere de gran paciencia, para cruzar muchos de los ríos que recorren su húmeda región ya que cada año, los suaves ríos de Meghalaya cambian a ser torrentes, casi imposibles de cruzar. Dirigiendo las raíces de una especie muy abundante del árbol del caucho, o Ficus elastica, son capaces de crear sistemas vivos de puentes. Este árbol produce una serie de raíces secundarias desde más arriba del tronco y pueden posarse sobre enormes rocas a lo largo de las riberas de los ríos, o incluso en medio de los propios ríos.


Con el fin de que las raíces crezcan en la dirección correcta, los Khasis utilizan troncos de nuez de betel,
rebanados por la mitad y vaciados, para crear los sistemas de orientación de la raíz.
Estos troncos impiden que las raíces finas y tiernas del árbol crezcan hacia fuera. Al llegar al otro lado del río, se les permite echar raíces en el suelo. Estas zonas se marcan con piedras de gran tamaño para favorecer el agarre de las raíces. Son auténticas obras de ingeniería, una incluso de dos pisos, como el "Puente de raíz Umshiang".

Los puentes están vivos, y con el tiempo crecen cada vez más fuertes, reparándose a si mismos y solidificando las relaciones de sus usuarios con la tierra. Algunos de los puentes tienen más de cien metros de largo, y toman de diez a quince años para ser completamente funcionales, pero son extraordinariamente fuertes, lo suficientemente fuertes que algunos de ellos pueden soportar el peso de cincuenta o más personas a la vez. En algunos casos llegan a superar los 30 metros de altura y algunos han llegado a los 500 años de edad. Eso sí, para que se mantengan, tienen que revisarlos generación tras generación.
Una solución inspiradora que verdaderamente está en armonía con la naturaleza.... y el ser humano.

video

A 2.600 metros de altitud, en el corazón de la región paquistanesa del Gilgit-Baltistán, se encuentra un pequeño pueblo llamado Hussaini.


A sus pies fluye el río Hunza, que atraviesa el valle del mismo nombre de punta a punta y separa a sus habitantes de los poblados vecinos. La única manera de llegar hasta los mismos es cruzando este puente colgante que la gente de la zona ha construido a tal efecto. La tipología de puente colgante con cables es típica del norte de Pakistán. Los cables se cuelgan de una orilla a otra, en total seis cables principales. Con los dos inferiores se forma la base, sobre la que se circula, y en la que aparecen más cables de apoyo, entre éstos se colocan las tablas de madera, aunque algunas hayan desaparecido. El paso por el puente es complejo, ya no sólo por la falta de tablas sino porque atraviesa un cañón muy abierto en que el viento alcanza mucha velocidad. En Mayo de 2010 las aguas alcanzaron la altura del puente, destrozándolo, pero se ha reconstruido de nuevo. Paralelamente a él se encuentra el antiguo puente parcialmente destruido. El estado ruinoso en el que se halla sirve como referencia para hacerse una idea acerca de cómo acabará, quién sabe si a no mucho tardar, su sucesor. 

Mientras, los vecinos no tienen otra que echarle un pulso al viento y pasar por este puente artesanal, tildado el más peligroso del mundo, para estrechar lazos con las aldeas vecinas.




La Escuela Verde de Bali (Indonesia) ha construido un puente de bambú en cuatro meses, empleando técnicas tradicionales, incluyendo su techo de paja. El bambú, aparte de ser un material barato y duradero (se ha obtenido de los alrededores de la escuela), tiene una resistencia a la tracción similar al acero y soporta mejor los terremotos por su alta flexibilidad. Los andamios para construir el puente se realizaron también con este material.


El caso es que no es la primera construcción ecológica y creativa de esta escuela. 
El mismo edificio educativo es de bambú y la energía que alimenta las instalaciones es de origen renovable, principalmente originada por paneles solares. El complejo está compuesto por cuatro edificios, cafeterías, gimnasios, oficinas y el resto de instalaciones típicas de un centro educativo. Hasta los baños y el cajero automático están hechos de bambú y materiales reciclados.

Y es que los indonesios son grandes arquitectos. Cuando Nigel Barley, un antropólogo británico, le explicó a un toraja cuanto costaba comprar una casa en su país y el funcionamiento de las hipotecas, esté rió y le dijo "Y luego vienen los holandeses a decirnos que estamos locos por gastar todo nuestro dinero en un búfalo al que luego se ha de matar... Ustedes hacen lo mismo con sus casas. Deme la madera y yo le construiré una por mucho menos!"


El time lapse de la construcción de este puente:



A pesar de ser muy antiguos, los puentes de madera de China todavía están en uso, y son catalogados como reliquias culturales. 


Estos puentes arqueados de madera construidos hace casi 1.000 años demuestran la verdadera habilidad de los maestros artesanos.

Son parte funcional de la vida en las provincias de Fuijan y Zhejiang a lo largo de la costa sureste de China.

Uno de los puentes más importantes es el que se encuentra en el pueblo Tangkou, en Fuzhou. Fue contruído durante la dinastía Song del Sur, desde 1127 hasta 1279. Mide 62,7 metros de largo y 4,9 metros de altura. Sigue siendo una imagen icónica de los antiguos métodos de construcción chinos.




En un remoto lugar del Perú, cerca de mil personas de comunidades diferentes (Huinchiri, Chaupibanda, Ccollana Quehue y Pelcaro) se reúnen anualmente en un reto increíble: la renovación de Q'eswachaka, el último puente colgante hecho exclusivamente de fibras vegetales que aún se conserva en los Andes. Así, este puente se encuentra casi en estado original, de generación en generación por más de cinco siglos.

Durante tres días, hombres, mujeres y niños trabajan unidos para levantar esta original obra de ingeniería sobre el río Apu-rimac, utilizando para ello técnicas ancestrales heredadas de los incas
Esta maravilla de la ingeniería inca tiene 28.67 metros. Aunque sus orígenes son aún discutidos, podemos asegurar que tiene más de cinco siglos como parte integrante del extenso sistema vial de caminos inkas o Qhapac Ñan con más de 30.000 km de vías construidas de diferentes recursos y tecnología. Lo increíble no es sólo que este puente es el único de fibra vegetal o paja, sino que la tradición ha mantenido hasta el presente este antiguo tipo de puente, con sus rituales y el sistema de trabajo comunitario, permitiendo que podamos observar después de tantos años la vigencia de la cultura material e inmaterial de los inkas hasta el presente.

De esta forma refuerzan su identidad como pueblo y celebran la renovación de la vida. Una lección vital sobre la importancia del trabajo en equipo, la mink'a o minga (del quechua minccacuni «solicitar ayuda prometiendo algo»), y el control sostenible con la naturaleza.

Al amanecer del primer día, el paqo y oficiante celebra una ceremonia a favor del apu tutelar Quinsallallawi, entre tanto el qoya ichu (la fibra vegetal) que ya fue recolectado con anticipación por las cuatro comunidades es apilado y colectado, es en estas actividades donde participa activamente la mujer andina quien esta a cargo de tejer la primera soguilla o qheswa. Por la tarde los varones divididos en dos grupos se reúnen por encima de ambos lados del puente extienden soguillas o queswas de extremo a extremo en línea recta a lo largo de la carretera las que son trenzadas por el chakaruhac (ingeniero inka) para armar el qheswasca o trenza mayor.

El segundo día, inician la labor desamarrando las sogas viejas que se encuentran amarradas a unos clavos de piedra, a los que volverán a amarrar las trenzas nuevas y una vez firmes lanzaran el puente de un lado al otro. Al trenzar las sogas lleva su tiempo lo mismo que el amarrar los cables pero finalmente las cuatro sogas gruesas que sirven de base y las dos barandas o pasamanos son colocadas.

Durante el tercer día se concluye con el lanzamiento armando los pasamanos y la superficie del puente, las que servirán para cruzarlo. Una vez inaugurado puede ser usado por todos.

El festival del relanzamiento anual del puente se lleva a cabo con un hermoso festival de danzas autóctonas a modo de fin de fiesta. Renovar Q’eswachaca implica físicamente reemplazar su estructura, pero culturalmente es revalorizar y demostrar que aun existen muchas tradiciones, técnicas y ceremonias que han sobrevivido a los años y que la cultura esta viva, generación tras geenración.

Como todos estos puentes.




http://www.patronatomachupicchu.org/qeswachaka.html
http://www.abadiadigital.com/el-increible-puente-colgante-hussaini/
http://tectonicablog.com/?p=28943
http://www.medioambiente.org/2012/10/un-puente-de-bambu-para-una-escuela.html
http://www.medioambiente.org/2012/01/escuela-de-bambu-escuela-verde.html
http://antrial.wordpress.com/2012/06/18/simbolos-el-puente/
http://www.planetacurioso.com/2012/12/28/estos-puentes-de-madera-en-china-llevan-casi-1-000-anos-fotos/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho el post, sobre todo el puente de Meghalaya. Es increíble lo que se puede hacer a fuerza de voluntad!

Aurora Perdomo dijo...

Felicidades por tan excelente blog. No soy antropòloga ni estudio antropologìa (cuestiones econòmicas y limitaciones porque en mi ciudad no la hay) pero aùn asì no dejo de soñar con algùn dìa serlo, y claro, no dejo tampoco de leer tu blog, un abrazo desde Colombia