miércoles, 10 de julio de 2013

El payaso sagrado: la risa revolucionaria.

“Es bueno para la salud hacer de clown...por fin uno puede hacer todo lo que quiere: dar golpes contra todo, destrozar cosas, prenderles fuego, revolcarse por el suelo, y nadie te reta sino que todos te aplauden...es un buen trabajo, si se sabe hacer se gana tanto como un funcionario ¿por qué los padres quieren que sus hijos sean funcionarios y no clowns?...” 
Manrico Mesch, payaso.

 "La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos."
Darío Fo, actor y escritor de teatro.
 
En los días antes de que los invasores vinieran, teníamos a los payasos. No los payasos como usted ve ahora, con narices rojas, redondas y trajes holgados. Nuestros payasos llevaron puestas todas clase de ropas. Todo lo que a ellos les parecía, se ponían. Y no sólo salían de vez en cuando para interpretar el tonto y hacer reír a la gente, nuestros payasos estaban con nosotros todo el tiempo, eran tan importantes para el pueblo como el jefe, o el chamán, o los bailarines, o los poetas“. "Granny, from Daughters of Copper Woman." Anne Cameron.

"El Guerrero Sagrado cura el Espíritu, el Chamán cura el Cuerpo, el Payaso Sagrado cura el Alma. Para los Indios Americanos, el Payaso Sagrado es considerado una vocación espiritual, esencial al funcionamiento de la tribu." Peggy Andreas "The path of the sacrd clown.

La mayoría de las tribus indias norteamericanas tenían sus Payasos y eran considerados especialistas religiosos.
Había cuatro tipos de sociedades de payaso en las Llanuras:

-Sociedades clasificadas por edad (principalmente consistieron en gente mayor y realizaban ciertas interpretaciones rituales durante días concretos, como el Baile Loco o la imitación de animales), 

-Sociedades militares (a menudo llevaban armas cómicas o ridículas, pero también mostraban su valentía absurda en la batalla, provocando que el enemigo dejara su disciplina y cohesión con insultos. Por ello, a veces montaban a sus caballos hacia atrás en la batalla), 

-El tipo de las llanuras del norte (como tribus Ojibway, llevaban puestas máscaras y harapos, pareciendo actores cómicos), 

-Y las sociedades heyoka chamanista. Estos últimos eran diferentes, eran los "contrarios", los "al revés". Eran totalmente imprevisibles, y hacían cosas inesperadas o extrañas incluso en las ocasiones más solemnes. Parecían realmente estar locos. Se pensaba que estaban inspirados por fuerzas sobrenaturales y tenían un eslabón más cercano al “wakan” o poder espiritual. Y además, asumían su papel de por vida, era una vocación sagrada que no se podía dejar sin realizar un ritual atormentador de expiación. El hekoya tenía visiones del Pájaro del Trueno, el Wakinyan, una personificación mítica de las energías enormes e incontrolables de la naturaleza.
 
"El mundo, usted ve, es más feliz después del terror de la tormenta. La verdad entra en este mundo con dos caras. Uno es triste con el sufrimiento, y la otra es risa; pero es la misma cara, riéndose o llorando ...Cuando la gente está ya en la desesperación, tal vez la cara risueña es mejor para ellos, como cuando el relámpago ilumina la oscuridad, ya que esto es el poder del relámpago que tienen los heyokas. Ellos sirven como un parachoques entre la verdad y la gente" (Neihardt 1959)
"Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara" escribió Khalil Gibran, poeta libanés. 

En estas culturas, el payaso tiene un papel sagrado, pero también social. Parodiando la seriedad excesiva o desinflando la pomposidad, muestran cómo se hacen las cosas ordinarias de manera incorrecta.
"En algunas tribus las ceremonias religiosas no pueden comenzar hasta que toda la gente, en particular cualquier forastero, haya reído."
(The Clown's Way Barbara Tedlock)
 
Cada interrupción de la solemnidad era visto como una advertencia para ver más allá de lo literal del ritual y ver los misterios más profundos de lo sagrado. Su sátira presenta preguntas importantes por medio de tonterías. Hacen preguntas difíciles, y dicen cosas que los otros tienen miedo a decir. Leyendo entre líneas, el auditorio es capaz de pensar en cosas que no piensan normalmente, o mirar cosas de un modo diferente.
 
Era una crítica social del orden más alto. Su imitación divertida y burlona exponía la hipocresía y arrogancia. Sus representaciones del comportamiento ridículo mostraban a la gente su propia tontería y ceguera. Usando comportamientos extremos que refleja a los otros, les obligaba así a examinar sus propias dudas, miedos, odios, y debilidades.

Provocan la risa en situaciones penosas o de desesperación y provocan el miedo y el caos cuando la gente se siente satisfecha y demasiado segura, impidiéndolos tomarse demasiado en serio o creer que son más poderosos de lo que son


Las historias mitológicas de la creación de sus payasos demuestra hasta que punto era imprescindible su papel en estas sociedades. 

El primer payaso koshari de los indios Acoma Pueblo era un "loco amable, activo, hablando sinsentido, hablando hacia atrás” diciendo “sé todo” en voz alta alrededor del altar. Decidieron los hombres que viviera con su Padre Sol porque él "no actuaba normal para estar con la gente. Él era diferente de la otra gente porque sabía algo de sí mismo." A partir de este momento ayudaba al Sol a cruzar el cielo, pero lo llamaban de vez en cuando para ayudar en la tierra.

En otras historias de creación del Sudoeste el payaso conduce a la gente de la oscuridad del bajo mundo al conocimiento de luz del día. 
En los indios Isleta Pueblo el payaso k’apyo shure usó sus cuernos a fin de construir un túnel hacia la superficie de la tierra para que la gente pudiera salir. 
Los indios Zia Pueblo tanto koshari como payasos kwiraina ayudaron a la gente a surgir conduciéndolos desde los cuatro inframundos por medio de cuatro árboles que ellos reforzaron por su bufonería, para que su gente les siguiera desde la tierra (ignorancia) a la luz del sol (conocimiento).

Sin embargo, entre los apaches Jicarilla, el payaso fue equipado “con una risa no humana horrible” que asusta a la enfermedad en sus camino a la superficie de la tierra. 

La creación del heyoka es a través de la ensoñación con el pájaro de trueno, y desde entonces debe empezar a hacerlo todo al revés. Hablará al revés, cabalgará mirando la cola del caballo, caminará de espaldas, se arropará en exceso si hace calor, se desnudará si hiela, dirán "no" por "sí", o "te ayudo" cuando es todo lo contrario, por eso hay que tener cuidado con ellos.
 
Es la inversión del mundo. Es la imagen del espejo: ellos hacen de la risa y del impudor, de la transgresión y de la iconoclastia su forma de enseñanza. Ellos nos enseñan a ver siempre la otra cara de la moneda y además divierten, siendo el humor un arma impecable para romper las barreras del miedo y de la censura.

A la vez, el heyoka, como representante del Pájaro del Trueno, recuerda a su gente que la energía primordial de la naturaleza está más allá del bien y el mal, que no corresponde a categorías humanas, que no siempre sigue nuestras preconcepciones de lo que es esperado y apropiado, que no se preocupa por nuestros infortunios humanos y preocupaciones.

Se dice que los "Bailarines Locos" Arapaho actúan tan ridículamente como les sea posible y molestan a todos; el "Hombre Gracioso" Cahuilla del Sur de California enoja a la gente lanzándoles agua o dejando caer carbones vivos bajo sus espaldas; y los Iroqueses "Caras Falsas" esparcen ceniza a puñados a los ojos, gritando en todas las direcciones. 
Se dice que los payasos Assiniboine y los payasos de Navajo asustan; y los niños de apache son aterrorizados por payasos, diciéndoles que los payasos los pondrán en sus cestas y se los llevarán para comerlos. "Los Bailarines Tontos" del Kwakiutl, poseídos por el poder sobrenatural, llegan a lanzar piedras a la gente o los golpean con palos, provocando el terror absoluto, apuñalando y e incluso alguna vez matando a alguien.

Asustando a la gente, los payasos les limpian la mente de preocupaciones, que es tanto un valor ético como un concepto de salud preventivo importante. 

La liberación de preocupaciones es central en el pensamiento del Amerindio; para los Hopis, “la enfermedad y la muerte son causadas principalmente por la preocupación, que coloca en particular en el estómago, haciéndolo endurecer.” El payaso, como el enemigo de la preocupación, es también el curandero del estómago. Los payasos Zuñi neweekwe son “los hechizadores por excelencia de la tribu, cuya función especial es la cura de todas las enfermedades del estómago: la eliminación de venenos de las víctimas de hechicería o por imprudencia.” Las culturas amerindias no son las únicas en las que hay payasos entre su gente. 
En la diminuta isla de Rotuma (Islas Fiji, Pacífico sur), los payasos sagrados son mujeres que, pasado su tiempo de procreación, pueden con toda libertad ejercer el poder de recreación social, a través de la risa.

El antropólogo Nigel Barley explora con ingenio y una visión muy personal la sorprendente variedad de maneras en que diferentes culturas responden a la muerte y le dan sentido. Y cuenta:

"Para nosotros, la sonrisa y la risa no tienen cabida en los funerales; resultan espantosas. Todo está cubierto por un manto grave de formalidad. A los nyakyusa de Malawi, la sobriedad de un funeral los llena de asombro: 



"Nosotros bailamos y hablamos para confortar a los familiares. Si los demás estuviéramos sentados, tristes y abatidos, entonces el dolor de los familiares rebasaría con mucho al nuestro. Si nosotros nos limitásemos a estar afligidos, ¿a qué cotas de dolor llegarían ellos? Por tanto, nos sentamos a hablar, a reír, y a bailar hasta que los familiares también se ríen."

Por eso, los nyakyusa, y muchas otras sociedades africanas más, tienen "amigos funerales" o payasos que se dedican a crear comedia y desenfreno en las ceremonias más sagradas. "Quizá las bromas rituales no supongan más diversión "real" que los lutos rituales de dolor "auténtico" Nosotros, en vez de bromear, adoptamos exageradas posturas de respeto" señala Barley.

El antropólogo Max Gluckman describió los "rituales de rebelión" entre los africanos swazi, en los que, periódicamente, el rey tiene que vestirse de pobre o actuar como un payaso, y es sacrificado simbólicamente, o es expuesto sin ambages al odio y los insultos de su pueblo. Son periódicos, repetitivos y muy normativos (se establece la fecha, la duración, el tema, su desarrollo y su final). Se trata de una confirmación simbólica de la prioridad del sistema sobre el individuo. 

"Y el rey no solamente permite que lo rechacen, y también que lo insulten; sino que al hacerlo, se cree que lo apoyarán en el difícil cargo que debe asumir."
Por eso se trata de rebeliones, no de revoluciones. 


Aún con todo, el pueblo debía aceptar al rey. Estos rituales sirven para recordar simbólicamente que el sistema está por encima de cualquier individuo y que su poder emana del consentimiento colectivo. "(...) a pesar de la aparente autocracia del rey y los jefes, el reinado del Estado residía en el pueblo." afirma Gluckman.
 
Delegorgue, un viajero francés, no entendió esta ceremonia:
"Hay preguntas libres que el rey debe responder inmediatamente, y de una forma que satisfaga a la gente. He visto a los guerreros saltando fuera de sus ubicaciones, denunciándolo ante los presentes, culpando sus acciones, estigmatizándolas como vanas y cobardes, obligándole a explicar, destrozando el razonamiento de sus respuestas, analizándolas en detalle y desenmascarando su falsedad, para después amenazarlo orgullosamente y terminar con un gesto de desprecio."


Hoy, criticar la vida privada del monarca de Suazilandia, Mswati III, es delito.
Insultar a un miembro de la familia real o 'dañar el prestigio de la Corona' es un crimen en España que está penalizado con dos años de cárcel.

 "Si un hombre que se cree rey está loco, no lo está menos un rey que se cree rey" decía Jacques Lacan.


Esto explica porqué con la llegada "de los invasores", este oficio sagrado de payaso revolucionario consiguió ser uno de los más peligrosos, tal vez más peligroso que el del Guerrero. La Mujer de Medicina Cree, Agnes Whistling Elk, escribe en su libro "El Vuelo de la Séptima Luna"

"No me extraña que nunca consiguiéramos ponernos en igualdad ...mi gente y su gente (los blancos). Todo el tiempo estaban irritados el uno con el otro y entre nosotros creció mucho odio. Era inevitable, porque mi gente tenía gran orgullo y humor. El suyo tenía nervios y querían disparar a aquellos que se reían de ellos. Todavía encuentro a la gente blanca muy divertida. Tengo que reírme de usted porque usted nunca se relaja. Cada palabra en usted está cerrada o muy lejos. Le gusta aporrear el sentido de todo para encajar su propia estupidez. Le va bien para no aparentar ser tan frágil."

La gente Salish honra la memoria de una Payasa que desafió a un misionero. El misionero atraía a la gente para ir a su iglesia repartiéndoles pequeños espejos e impulsándolos a cubrir sus cuerpos con la ropa de la gente blanca. ¡Con una sonrisa la Payasa fue a la iglesia un domingo llevando solamente un sombrero y unos viejos zapatos!
Los hombres blancos de la compañía se hartaron pronto de ella, y después la encontraron con un tiro en la cabeza. Todos sabían que lo hizo un blanco. Los indios tenían estrictamente prohibido cualquier clase de la violencia a un Payaso Sagrado.

Archie Fire Lame Deer, sioux, hijo y nieto de "hombres medicina", hace un resumen en su libro “El Don del Poder” sobre la verdadera naturaleza de los heyokas, pero tampoco se olvida de mencionar a:

"...los espíritus burlones, diablillos sobrenaturales que nos enseñan a ser humildes. Cierras las puertas del coche y luego descubres que te has dejado las llaves adentro. Tienes que ir al cuarto de baño, pero algún hijoputa ha dejado la tapa bajada y en tu apresuramiento lo haces en la tapa. “Válgame Dios, ¿pero qué he hecho?”, exclamas. Y alguien se ríe. Dentro de ti se ríe alguien. Eso es bueno. Es mejor reírse con los espíritus que no que se rían ellos de ti mientras tú haces pucheros."  



Fuentes:
Antropología política: una introducción. Ted C. Lewellen.

3 comentarios:

Payasos Sevilla dijo...

Hola

Soy Payaso en Sevilla y la verdad es que no tenía ni idea de todas estas referencias a payasos y del valor que se le da en otras culturas. He aprendido mucho y ha sido muy interesesante ¡Gracias!

Miguel García dijo...

¡Me encantó esta entrada! y vaya, ya me imaginaba que el miedo de los niños a los payasos debía tener alguna raíz atávica.

Isabel María Camiña León dijo...

Aunque reconozco que he llegado a este blog por casualidad, a mí también me ha encantado leer esta entrada y soy también, además de otras facetas, payaso (esta es mi página).

Espero pasarme de vez en cuando a leer algo, porque me parece interesante.