viernes, 7 de noviembre de 2014

Feminismo chino: sosteniendo la mitad del cielo.

“La igualdad entre hombres y mujeres significa compartir la miseria” Wang Anyi, escritora.

 "Ustedes nos dicen ‘ustedes han sido liberadas’, y nosotras decimos que hemos sido "sobrecargadas". Li Xiaojiang, académica.

"Las feministas occidentales deberían ampliar sus áreas de interés e ir más allá del modelo de opresión masculina de la mujer." Yenna Wu, académica.

"Decir que las mujeres chinas están avanzadas o están retrasadas realmente no significa nada; la verdadera necesidad es poner atención a las experiencias de vida y la historia de las mujeres chinas" Shu-mei Shih, académica.

Shu-mei Shih cuenta como tuvo que traducir a unas feministas norteamericanas una pregunta sobre cómo era el feminismo chino a una afamada escritora china, y explica cómo, sorprendentemente, la escritora "Zhang Jie se mostró incómoda. A pesar de que ella era entonces la escritora con sensibilidad femenina más aclamada del país, contestó - después de una breve pausa - que no había algo que pudiera ser reconocido como “feminismo” (nüxing zhuyi o nüquam zhuyi) en China y que ella no se reconocía a sí misma como una “feminista” o una “escritora feminista”".

No dijo más, pero las norteamericanas tampoco preguntaron. Según confiesa la entonces traductora Shu-mei Shih "el rechazo de Zhang Jie nos revelaba a “nosotras” una paranoia acerca de la presencia regulatoria del estado." como si fuera el Estado el que imponía tal tabú a las mujeres chinas. "Tal vez si yo hubiese tenido suficiente objetividad y una perspectiva comparativa sobre su condición histórica y social, yo habría podido pedirle a ella que narrara la historia del socialismo chino y de su compleja relación con la liberación de las mujeres en las décadas anteriores."

"Desde entonces este episodio ha dado vueltas en mi cabeza una y otra vez, sobre todo ahora que he empezado a hacer investigación sobre las mujeres chinas en la China socialista y me he sensibilizado más en relación a con que facilidad los encuentros transculturales pueden ser fallidos, frecuentemente porque el individuo occidental se niega a reconocer el contexto histórico que constituye la supuesta diferencia de el/la Otro/a."

"El recorrido del feminismo, por ejemplo en Europa, tiene que ver con el reconocimiento de unos derechos que las mujeres han luchado, que han solicitado al Estado que se les garantice. En el caso chino ha sido al revés." explica la antropóloga Gladys Nieto. "El Estado comunista les garantizó unos derechos en un periodo en el que como colectivo, quizá, no había una conciencia específica del papel subordinado que tenían las mujeres."

Se refiere al llamado año de la liberación, la llegada de Mao, que supuso grandes cambios para la mujer en China.

En resumen,  explica Nieto, "Mao pensaba que cuando se llegara a una sociedad sin clases, directamente no habría divisiones de género. Dentro del programa maoísta estaba incorporar a las mujeres como parte del programa nacional. Para ello hubo dos leyes muy importantes en los años ‘50: la ley del matrimonio y la ley del trabajo. Fueron políticas de Estado, verticalistas, tomadas con la idea de promover un cambio desde el Estado. La ley del matrimonio, que permitía el divorcio, limitaba todo lo que había sido la organización de la familia tradicional: acababa con los matrimonios concertados, con el concubinato y daba derechos de herencia a la mujer. Además aparece la ley del trabajo, que promueve la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Eso produce una especie de revolución en las relaciones de género, pero no sin costes. A principios de los años ‘50, muchas mujeres fueron asesinadas por su familia política tras haber interpuesto una demanda de divorcio. Por ello fue una ley que desde el inicio despertó muchas reticencias, sobre todo por parte de la gente del campo. Si se mira desde el punto de vista de otorgamiento de derechos a las mujeres, es un paso grandísimo para acabar con un orden que las colocaba en el último escalón de la jerarquía social. Se le dan prácticamente todos los derechos bajo la consigna de aquel momento: “Las mujeres sostienen la mitad del cielo”.

El problema fue que lo sostenían, pero no lo ocupaban.

Como ha afirmado Li Xiaojiang, una académica china que fundó la disciplina de “Estudios de las Mujeres", mientras muchas mujeres del occidente estaban regresando a sus casas en la década de los cincuentas, muchas mujeres chinas estaban a la cabeza en la esfera pública al participar en la producción.

Este hecho creó un mito entre las mujeres occidentales, que vieron a las mujeres chinas como mujeres liberadas.  

"Yo lo llamo el mito de “la liberación de la mujer”" explica Xiaojiang, "Las
mujeres de occidente no se dieron cuenta que nosotras entramos a la sociedad en condiciones de estándares de producción muy bajos, y debido al gran peso del trabajo, incluyendo el social y el doméstico, las mujeres chinas no han obtenido una liberación real. Ustedes nos dicen ‘ustedes han sido liberadas’, y nosotras decimos que hemos sido "sobrecargadas".

En realidad, el gobierno les indicó a las mujeres chinas que podían trabajar como los hombres en la producción, pero sin darles un apoyo socio-económico suficiente para facilitarles la doble carga relacionada con sus roles productivo y reproductivo.

De esta manera, las mujeres de China fueron “liberadas" (jiefang, como el término que entonces se usaba) pero también fueron “hechas prisioneras” bajo la bandera de la igualdad sexual y la igualdad de oportunidades de empleo: igual trabajo, igual salario. Wang Anyi, una famosa escritora china, afirma que “La igualdad entre hombres y mujeres” significaba típicamente el “compartir la miseria”.

Por eso, las chinas no agradecen tanto la palabra "igualdad", tan utilizada por las feministas occidentales. 

Fue tanta la radicalidad de este concepto, que durante la era maoísta, las chinas fueron forzadas a ignorar sus diferencias biológicas con respecto a los hombres y a verse iguales a estos. Particularmente durante la revolución cultural (1966-1976), las mujeres tuvieron que suprimir sus características femeninas, y vestir y actuar como hombres. Li Xiaojiang recuerda así que “la categoría mujer y los sentimientos de feminismo se han desvanecido en el océano de la ‘igualdad’."

Por eso, a partir de los ochenta, “Las mujeres están empezando a disfrutar del derecho y el lujo de hablar acerca de las diferencias entre hombres y mujeres, a gozar de algo que distingue a hombres y mujeres” afirma Wang Zheng.

Por eso, abogan por auto-descubrirse como mujer, su propia la subjetividad femenina (zhutixing) fuera de los dictados del Estado, (aunque no fuera del capitalismo, habría que añadir, en la que las mujeres de China, como en el resto del mundo, están siendo empujadas hacia el consumismo y como objetos de explotación y mercantilización.)

Tienda china muy femenina en Bilbao, con graffitis: "Él es, (Ella´ es), Todxs somos. Revoluciona el género!!" Claro ejemplo de choque cultural.
Otro lema que se maneja mucho en el feminismo occidental y que en China no les pilla de nuevas es el de “lo personal es político” (gerende ji zhengzhide)  Por más de medio siglo, en China la política se entrometía comúnmente en las relaciones personales tanto afuera como al interior de la unidad doméstica. Xiaojiang remarca, “por eso, vacilaríamos en volver a politizar el espacio de lo personal, que frecuentemente es además el espacio de las mujeres”.

Otra consigna que critica es la referida a “la hermandad de las mujeres es poder” (jiemei tuanjie jiushi liliang), o la sororidad (traída, en realidad, de la sociedad negra). Li explica que para ellas es mucho más factible el lema “unidad es fuerza” que ha sido proclamado durante décadas en China. “La sociedad china por entera, incluyendo a los hombres, han participado activamente en promover la liberación y el progreso de las mujeres”, e igualmente han sufrido la opresión del Estado maoísta, por lo que convocar solamente a la unidad de las hermanas y excluir a los hombres es, para ellas, ineficaz.

                                                       "Hombre de casa" bailando. Un anuncio viral de China.

De hecho, uno de las líneas de trabajo más remarcadas que tienen en su agenda es la masculinidad. Para solucionar el problema de la doble carga actual de las mujeres (ya que participar en la producción no deja de ser ventajoso para tener independencia económica), entienden que los hombres deben realizar igualmente el trabajo doméstico y de la reproducción.
Pero, de acuerdo con Wang Anyi, irónicamente las mujeres de Shanghai “han empezado a estar preocupadas acerca de la hombría de (sus esposos)” y sospechan que “les falta masculinidad a los hombres de Shanghai” haciendo por eso más difícil la situación de los hombres (Wang Zheng)

Li Xiaojiang cuenta que después de Mao, las mujeres occidentales se dieron cuenta de los problemas de las mujeres chinas y crearon otro mito que ella llama "el mito de la “doble opresión". "En éste, ellas plantean que una causa de la opresión es impulsada por la familia tradicional china; y la otra fuente son las políticas del estado, dado que la política de China es antidemocrática y su economía es subdesarrollada. Consecuentemente se ha representado a las mujeres chinas como viviendo en un infierno." 

Observando todas estas características sociales, políticas e históricas de China, y los mitos creados desde occidente, se entiende el malestar de la escritoria china Zhang Jie ante la pregunta de las norteamericanas sobre el "feminismo" chino. Muy pocas mujeres chinas, incluyendo las investigadoras, se llaman a sí mismas "nüquan zhuyi zhe" (feministas) o hablan del feminismo como "nüquan zhuyi" (el ismo de derechos de la mujer/poder) o "nuxing zhuyi" (el ismo del sexo femenino) Li Xiaojiang ha hecho notar que las académicas chinas de los estudios de las mujeres evitan usar el término "nüquan zhuyi", pero en cambio emplean términos como "funü yanjiu" (estudios de las mujeres/investigación), "funü jiefang" (liberación de las mujeres) y "funü wenti" (problemas de las mujeres). Son términos quizás menos politizados, más centrados en lo académico.

"Decir que las mujeres chinas están avanzadas o están retrasadas realmente no
significa nada; la obsesión con analizar esta afirmación es en sí misma una manera de desplazar la verdadera necesidad de poner atención a las complejidades substanciales de las experiencias de vida y la historia de las mujeres chinas" critica la académica Shu-mei Shih.

Otra profesora, Yenna Wu, por su parte, añade que "En vez de estar obsesionadas con asuntos como la costumbre de vendaje de los pies, el concubinato y el abandono de bebés del sexo femenino, las feministas occidentales deberían quizás ampliar sus áreas de interés e ir más allá del modelo de opresión masculina de la mujer. Una explicación más precisa de estos asuntos puede obtenerse sólo a través de análisis cuidadosos y profundos. Para avanzar desde un reflejo fácil y culpabilizante a una comprensión más incisiva de cómo el poder se interrelaciona con la subordinación de género de las mujeres chinas, es necesario explorar los factores específicos históricos, políticos y socioeconómicos que las rodean, así como entender sensiblemente sus percepciones."


“La razón por la cual no nos identificamos con el feminismo (occidental)"- recuerda Li Xiaojiang- "es que nosotras hemos caminado a través de un sendero diferente y hemos crecido en nuestro propio camino.

Ya que nuestros pies se han desarrollado plenamente,

¿es de alguna manera necesario, como dice nuestro proverbio, ‘cortar los pies para que quepan dentro de los zapatos’?”





Fuentes:
Hacia una Ética de los Encuentros Transnacionales, o ¿”Cuándo” una Mujer “China” es Considerada una “Feminista”? Shu-mei Shih.
Buscando el Sentido en Chino del “Feminismo”/Estudios de las Mujeres. Yenna Wu.
(Los dos artículos en Diálogo y Diferencia. Los Feminismos Desafían a la Globalización.:  http://cedoc.inmujeres.gob.mx/PAIMEF/Morelos/mor01.pdf)
http://paperroom.ipsa.org/app/webroot/papers/paper_14394.pdf
http://www.ed-bellaterra.com/uploads/pdfs/02%20MUJERES%20Y%20PATRIARC%20CHINO.pdf
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=93070
http://elizabethrossmx.wordpress.com/2013/04/01/mujeres-chinas-he-yin-zhen-a-he-zhen-y-el-anarco-feminismo/
http://elpais.com/elpais/2014/01/07/planeta_futuro/1389131267_554001.html
http://www.feminisminchina.com/#daughtersofchina

viernes, 31 de octubre de 2014

Humor... inverso.

#SIPoCHablaramosComoBlancos (PoC = Personas de color) es un hashtag de la red social Twitter que, con humor, saca a relucir todas las miserias de los prejuicios que se tienen en Occidente hacia todo lo que no sea blanco.

"Racismo inverso" dirían algun@s. ¿Existe el racismo inverso?


































 

Soy un inmigrante. Vine a quitarte tu trabajo, pero no tenías ninguno.

http://gazpachoagridulce.tumblr.com

"El gobierno ha estado hablando mucho últimamente sobre cambiar la Ley Anti-Discriminatoria, para, esencialmente, poder publicar más fácilmente discursos de odio.
Pero yo entiendo de dónde viene, porque soy un artista, sí? Creo en la libertad de expresión. Y pienso que la libertad de expresión debe ser protegida, pero más aún, pienso que la libertad de expresión necesita ser defendida para aquellas personas que no tienen voz. 
Y, chicos, creo que todos podemos acordar, si existe gente en este país que no tenga voz alguna, son los intolerantes. Racistas e intolerantes..." 


viernes, 24 de octubre de 2014

La homosexualidad iniciática de los Baruya: lo que no cuenta la antropología.

Canibalismo, homosexualidad iniciática, sexualidad, feminismo, poder y dominación... 

Son temas que sacan a la luz Maurice Godelier y Sophie Caratini en un diálogo del libro "Lo que no cuenta la antropología", lleno de anécdotas y choques culturales que merecen ser leídos.

Aquí, unos extractos:

"Al principio me hicieron preguntas: "¿por qué estás aquí?". Les di una respuesta que tal vez no sea muy inteligente, pero que me sirvió. Había ido con una mochila y un baúl, y en ese baúl llevaba unos cuantos libros. Los saqué y les dije: «Mirad, una parte de la fuerza de los blancos se encuentra ahí, en los libros». No sabían leer, pero habían visto la Biblia del pastor y el registro del oficial que llevaba a la gente a trabajar en las plantaciones. Les dije: «Quiero escribir un libro sobre vosotros, con vosotros». Comprendieron que yo les iba a dar o compartir una fuerza."

"Había en aquellos parajes un pueblo en donde vivía otro blanco, un misionero alemán.(...) Me preguntaron "¿Por qué no vas nunca a ver al pastor, no eres como él?" Les dije que no. "¿Entonces, qué hacéis en tu familia?" Respondí: "en nuestro clan, solo nos dedicamos a nuestros antepasados, no a los dioses." Eso les dejó satisfechos: yo era raro porque iba a ver a los dioses, pero no era anormal puesto que tenía antepasados. Me podían clasificar en alguna parte. Yo los clasifico, y ellos también, es recíproco."

"No elegí Nueva Guinea, ni siquiera había pensado en ello. Quería ir a Bolivia, lo había preparado todo con mi amigo Alfred Métraux. Pero el día en que terminamos de poner todo a punto, un miércoles por la tarde, se suicidó justo después de separarnos. En su entierro, en el cementerio de Bagneux, caminaba tras el catafalco al lado de Lévi-Strauss. Entonces me dijo: «Si me permite aconsejarle, en América del Sur hay ya muchos antropólogos, tanto en los Andes como en la Amazonía. El paraíso de la antropología está hoy en Nueva Guinea». No podía negarme.(...)"

"Me fui primero solo. Mi mujer y mis dos hijos se reunieron conmigo ocho meses después.(...) Mi mujer se quedó casi un año conmigo en Nueva Guinea, luego se fue, no podía soportarlo más. Los baruya entraban en nuestra casa, en nuestra habitación, como Pedro por su casa, y ella quería que yo los disuadiera, pero no era fácil. Debo decir que había construido una cama para dos, de madera. Así que venían a ver a ese blanco que se acostaba al lado de una mujer. Entre ellos, un hombre no se acuesta al lado de su mujer, es impensable. Era todo un espectáculo para ellos, los divertía mucho."

"De todas las maneras, nunca se está solo, siempre están los otros alrededor. Cuando trataba de escribir en mi mesa, con una mujer posando sus hermosos senos en mi hombro derecho y otra en mi hombro izquierdo, inclinadas para ver qué estaba haciendo, a veces resultaba complicado, dado que no se podía ir más lejos, ni de un lado ni del otro. Ellas me decían: «Maurice, nos gustaría… pero si lo hiciéramos, nos decapitarían, y a ti también». Eso, evidentemente, ayuda a mantener la sangre fría. Ahora eso se acabó, las mujeres llevan blusas que les venden los misioneros. Pero en mi época solo llevaban un taparrabos."

"Un día, nos trajeron de donde los misioneros una pierna de cordero congelada. La disfrutábamos por adelantado. La cocinamos a la manera francesa, o sea, bien sangrante, y estábamos relamiéndonos. ¡Pero cuando los baruya lo vieron! Comer carne sangrante es repugnante para ellos, estaban asombrados. Ya podía decirles yo: «Así la comemos en nuestro país», ellos sacudían la cabeza y repetían: «No, eso no está bien, Maurice! ¡No se puede hacer eso!». Cogieron los pedazos de carne que les ofrecíamos para probar y se fueron a recocerlos hasta conseguir una verdadera suela. Después, cogieron el hueso que habíamos desechado y se fueron a chuparlo, machacarlo y mascarlo con placer. El hueso es una verdadera delicia para ellos. Aquel día, nos dieron una buena lección de cómo deben comer los humanos."

"Incluso me sometieron a prueba sobre el canibalismo. Yo había tenido la suerte de poder entrevistarme con un caníbal, si se me permite la palabra, con un anciano ciego que se había enterado de que un blanco vivía allí. Quería hablar conmigo, tocarme. Aproveché para preguntarle. Yo creía, por mis lecturas, que comer el cuerpo de un guerrero enemigo era absorber su fuerza, impedirle que se transformara en antepasado. En realidad, Etche Ange -ese era su nombre- me informó de que los baruya se comían tanto a hombres como a mujeres e incluso niños. Cuando se fue, mis amigos me preguntaron si yo podría comerlos. Respondí: "Hay algo que no podría comer como vosotros, a un bebé, un crío o una cría. Pero quizá podría comerme a un guerrero enemigo, un pedazo de guerrero." El anciano me había dicho que la carne de bebé era deliciosa."

"Un día, mejor dicho, una noche, las mujeres me invitaron a que las acompañara en las iniciaciones femeninas. (...) ¡Qué lujo de regalo! Era la iniciación de una amiga de mi hija. (...) Tuve mucha suerte de poder pasar así del otro lado de la barrera de los sexos. Al día siguiente, vinieron a decirme dos hombres jóvenes: "Has estado con la mujeres en sus iniciaciones, así que nuestros mayores nos envían a decirte que no puedes seguir aquí, tienes que irte, se acabó" En una sociedad machista, que distingue las iniciaciones masculinas y femeninas, no podía aceptarse eso. Había ido demasiado lejos. (...) Afortunadamente, los baruya inventaron un recurso extraído de su cultura para que yo pudiera seguir: me "purificaron" como purifican a  una mujer después del parto. Me mandaron que me desnudara y me ahumaron todo el cuerpo, utilizando unos pájaros especiales que habían prendido fuego, e insistieron en las axilas y el sexo. Había que quitarme toda huella de lo femenino."

(Según el trabajo de Godelier, los baruya consideraban el género algo constituido por los fluidos corporales, así que los niños varones que habían sido alimentados por leche materna y habían nacido entre fluidos femeninos debían pasar por un proceso de iniciaciones que duraba casi 10 años. Este proceso se coronaba, normalmente, con el nacimiento del cuarto hijo. 
En el caso de las mujeres bastaban 15 días de ceremonias para convertir a una adolescente en una muchacha lista para casarse. El destino de una mujer es dejar una familia para fundar otra.)

"Evité provocar a los baruya. La única vez que lo hice fue cuando me contaron la historia del esperma que se transforma en leche materna. Les dije: "No, francamente, es demasiado. En mi país, la leche materna no tiene nada que ver con el esperma, es un don de las mujeres a sus hijos"

"Un día, estuvimos discutiendo entre los hombres sobre la regla de las mujeres. Un francés, yo, dos baruya y el carpintero que pertenecía a los guimi, que nos decía que él podía hacer el amor con su mujer cuando tenía la regla. Para los baruya, eso era totalmente escandaloso. Yo respondí que entre nosotros se puede hacer, pero que era algo reciente, moderno, que antes estaba prohibido. Los baruya gritaban: "¡Estáis locos! ¡Os vais a morir!! ¡Nosotros lo tenemos totalmente prohibido! ¡La sangre menstrual mata la fuerza de los hombres!". Y el guimi que añadía: "¡Que, no, que es un buen momento para hacer el amor!" ¡Era comparatismo erótico, salvaje, e instructivo!"

Pero lo que me hizo más feliz fue cuando un baruya quiso que comprendiera el sentido profundo de la homosexualidad en los ritos de iniciación de los chicos.

(Se trata de un rito por el cual adquieren su masculinidad: tragarse el esperma de hombres maduros, porque es a través de éste donde logran adquirir su nuevo status de hombre maduro. No son los únicos: los Kuks, los Tchetchai, los Sambia y los Etoro también tienen este rito, siendo anal entre los Kimam y los Kaluli, en la región Auya, entre otros. Entre los Onabasulu se centra en la masturbación y la diseminación del semen en el cuerpo del joven.)

"Me dijo solo esto: "Maurice, si no iniciáramos a los chicos, los poderes que nuestros antepasados arrebataron a las mujeres volverían a sus cuerpos" Era claro y genial. Quería decir que ellas seguían siendo peligrosas potencialmente, porque eran más creadoras. En el fondo de la dominación estaba el miedo de los hombres ante la superioridad de las mujeres."

"Me había ido con la convicción marxista, los sueños de un joven comprometido, persuadido de que la revolución, al hacer desaparecer las clases, liberaría a las mujeres. Y regresé con la idea, muy clara en mi cabeza, de que la dominación masculina había comenzado mucho antes que el capitalismo y la antigüedad, que se trataba de un fenómeno social profundo, fundamental. Había roto con el Partido Comunista en 1968, cuando aún estaba con los baruya; de regreso a Francia, me adherí a un grupo feminista de la CGT, "Suzanne" (...) Después, he estado siempre próximo a los movimientos feministas, pero no de cualquiera, las burguesas y las mujeres de clase media no me interesaban, prefería el MLF, pues en él encontraba toda clase de mujeres y de todas las condiciones."

No en vano, Maurice Godelier terminó así su libro La producción de Grandes Hombres: poder y dominación masculina entre los Baruya de Nueva Guinea, publicado en 1982:

“(…) las relaciones entre los sexos no están en el origen de las relaciones entre las castas y entre las clases, y no se puede esperar sólo de las luchas de clases el final de la dominación masculina. No puede, por tanto, separarse la lucha de las mujeres contra las formas de opresión masculina de la lucha contra todas las opresiones que comprenden la distinción en clases, castas o razas superiores e inferiores”

Oliver Muñoz Muñoz. www.phototempus.com





Fuente:

Lo que no cuenta la antropología, Sophie Caratini.
La construcción de la Homosexualidad, David F. Greenberg.
Poder y dominación masculina entre los Baruya de Nueva Guinea, Maurice Godelier.
Oliver Muñoz Muñoz
www.phototempus.com

sábado, 11 de octubre de 2014

Tojolabales de Chiapas: los que saben escuchar bien.

"En tojolabal, no hay palabras para "rico" y "pobre". Tampoco hay palabra para “dinero”. No hay palabras que correspondan a "juez" y "jurado". La voz "castigo" tampoco tiene término equivalente. No hay palabra para "mal". Pero los tojolabales tienen dos palabras para lengua o palabra. Por un lado está la palabra hablada: k'umal, y, por otro, la escuchada: 'ab'aU. Se llaman a sí mismos tojolabales, es decir, "los que saben escuchar bien"." Carlos Lenkersdorf, lingüista y filósofo.

"En 1992, mientras se celebraban los cinco siglos de algo así como la salvación de las Américas, un sacerdote católico llegó a una comunidad metida en las hondonadas del sureste mexicano.

 Antes de la misa, fue la confesión. En lengua tojolobal, los indios contaron sus pecados. Carlos Lenkersdorf hizo lo que pudo traduciendo las confesiones, una tras otra, aunque él bien sabía que es imposible traducir esos misterios:

–Dice que ha abandonado al maíz –tradujo Carlos–. Dice que muy triste está la milpa. Muchos días sin ir.

–Dice que ha maltratado al fuego. Ha aporreado la lumbre, porque no ardía bien.

–Dice que ha profanado el sendero, que lo anduvo macheteando sin razón.

–Dice que ha lastimado al buey.

–Dice que ha volteado un árbol y no le ha dicho por qué.

El sacerdote no supo qué hacer con esos pecados, que no figuran en el catálogo de Moisés."

 
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"Carlos y Gudrun Lenkersdorf habían nacido y vivido en Alemania.

En el año 1973, estos ilustres profesores llegaron a México. Y entraron al mundo maya, a una comunidad tojolabal, y se presentaron diciendo:

—Venimos a aprender.

Los indígenas callaron.

Al rato, alguno explicó el silencio:

—Es la primera vez que alguien nos dice eso.

Y aprendiendo se quedaron allí, Gudrun y Carlos, durante años de años.

De la lengua maya aprendieron que no hay jerarquía que separe al sujeto del objeto, porque yo bebo el agua que me bebe y soy mirado por todo lo que miro, y aprendieron a saludar así:

—Yo soy otro tú.

—Tú eres otro yo." 

Estas dos son historias del escritor Eduardo Galeano sobre Carlos Lenkersdorf, lingüista, filósofo y teólogo, que supo escuchar y comprender la filosofía de los mayas tojolabales de Chiapas, hasta en el saludo:

 "La mujer dice:
- san kala tata. (que vivas, querido tata).
El hombre responde,
- san kala nana. jastal ‘ay ja kiximtiki. (Que vivas, querida nana. ¿Cómo está nuestro maíz).
La mujer.
-lek ‘ay t’usan. (Algo bueno)."
"Pregunta por "nuestro" maíz"- explica Lenkersdorf- "porque el maíz no es propiedad privada de nadie, sino de la Madre Tierra."

Y continúa contando: "El verano de 1972 se nos da la oportunidad de visitar los Altos de Chiapas. Viajamos para ver a pueblos y tierras desconocidos por parte de nosotros. Hay algo que no sólo nos llama la atención, sino que nos fascina e intriga y, a la vez, nos inhibe de fijarnos en otro asunto. Aunque no entendemos ni una sola expresión, escuchamos constantemente y con repetitiva insistencia una sílaba o palabra que cada ponente o hablante usa y usa sin cesar. No se nos olvidan estos sonidos: lalalatik; - lalalatik, - lalalatik... Nos preguntamos, qué puede significar ese -tik, -tik, -tik? Debe ser algo de mucha importancia para los tzeltales reunidos.

Preguntamos al sacerdote presente, ¿qué significa el-tik,tik,tik? Nos explica que el-tik,-tik,tik quiere decir NOSOTROS y agrega otra explicación adicional. El NOSOTROS es un distintivo de la lengua tzeltal y de todo el pueblo. El NOSOTROS predomina no sólo en el hablar sino también en la vida, en el actuar, en la manera de ser del pueblo.

Un ejemplo que hace explícito el nosotros. Se dice en español: yo te dije. La
expresión correspondiente en tojolabal es "yo dije, tú escuchaste." Es de dos sujetos (yo y tú), con sus verbos correspondientes, y se complementan, porque ambos son actores que se necesitan mutuamente para que la acción de comunicación se realice de manera recíproca. Todo es intersubjetivo, y ambos son activos y pasivos correlativamente. El que habla escucha al que oye, y el que oye habla al que habla. Si no se produce esa doble acción con doble sentido, aunque se digan mil palabras se dicen "a la pared". El escuchar es un elemento fundamental de la comunicación. Pero en Occidente, tenemos problemas para escuchar. Lo instructivo en este contexto es que los tojolabales tienen dos palabras para lengua o palabra. Por un lado está la palabra/lengua hablada: k'umal, y, por otro, la escuchada: 'ab'aU. Se llaman a sí mismos tojolabales, es decir, "los que saben escuchar bien".

Los mayas se organizaron y se organizan horizontalmente en la sociedad y en la política. El concepto clave, el Nosotros, indica que no hay reyes ni jefes, tampoco caudillos, caciques o mandones, palabras que no existen en tojolabal. El poder no se concentra en manos de uno o de una minoría, sino que es ejercido por el Nosotros, en el cual todos son corresponsables de las decisiones que se toman en el nivel de comunidad.
 

Entre los tojolabales nadie es señor y a nadie le llaman señor o señora, ‘ixawal. Los tojolabales se llaman entre sí ‘ermano, hermano, winik, hombre, ‘ixuk, mujer, moj’aljela, hermano, kumpare, compadre, kumare, comadre, tata, tata, nana, nana, tatjun, anciano, me’jun, anciana, etc. Todas estas formas de tratamiento no señalan ninguna diferencia de posición social, sino que reflejan que los tojolabales se consideran iguales entre sí. Los términos mencionados indican diferentes funciones dentro de la sociedad, pero ninguna estratificación social. Este "nosotros" tiene como objetivo la sociedad justa que en tojol ‘ab’al se expresa como jlekilaltik. Cuya raíz es lek que significa bien y unido a la partícula -tik se puede entender como el bien para todos. Por eso para los tojolabales el jlekilaltik expresa la salud, bienestar, pero también la libertad y la justicia de raíz nosótrica.
 
Un ejemplo que tuvimos una vez en nuestro grupo. Éramos unas diez o quince personas y surgió un problema. Había tojolabales y nosotros. Entonces un tojolabal comentó: “Vamos a resolverlo a la manera tojolabal”. Formamos un círculo y lo discutimos. De esta manera habló José, habló Martín, etc. y también Marta y Luisa, etc. Llegó el turno a Marta y ella dijo. “Yo pienso igual que Luisa”. El coordinador le contestó: “Mira, todos escuchamos la voz, la opinión de Luisa. Lo que nos interesa es lo que dice tu corazón”. Entonces la obligó: “Tienes que hablar lo que dice tu corazón porque el consenso solamente se puede formar de una voz unánime de todo el conjunto. Entonces todos tienen que hablar y el grupo tiene que discutir cómo formará un consenso entre las opiniones diferentes.” Y si no se llega al consenso, entonces no puede terminar la discusión. Eso lo he vivido varias veces.

En grupos de doscientas, trescientas personas es más complicado, de diferentes comunidades. Una vez, estaba una comunidad que envió a su representante. Cada comunidad antes conocía el problema y formaron el consenso entre sí. Los delegados lo trajeron a la reunión de todos. Una comunidad no estaba de acuerdo y lo manifestaron: “Nosotros trajimos el consenso de nuestra comunidad. No podemos aquí ponerlo a discusión, sino que tenemos que regresar, informar a nuestra comunidad lo que es el consenso de los demás y a ver qué es lo que nosotros pasamos y es eso lo que vamos a discutir. En la próxima reunión vamos a hablarlo”. Y así se hizo. Para los tojolabales no importa que inmediatamente se llegue al acuerdo. Tenemos tiempo. Hasta la siguiente reunión se tomará la decisión, que puede ser en quince días, en un mes, en una semana. 


Durante un curso, los tojolabales, dijeron “Hermano Carlos, danos un examen”. La solicitud sorprendió porque, durante el curso, jamás dábamos exámenes. En tojolabal ni siquiera existía un equivalente para la palabra examen. Rápidamente tuvimos que imaginar un problema y presentárselo. Lo sorprendente empezó con la reacción de los estudiantes al problema del examen que se les presentaba; porque, apenas fue anunciado el problema, al punto todos los alumnos se juntaron inmediatamente, sin ninguna consulta previa entre ellos.
Era obvio que querían resolver el problema juntos, en grupo. Una vez que se
estableció el grupo, se produjo entre todos ellos un dialogo animado y dentro de poco tiempo, resolvieron el problema.
Lo que habían hecho se prestaba a una comparación con los exámenes dados en las escuelas. En ellas, se exige que los alumnos no platiquen entre sí, ni se acerquen unos a otros, y que no copien las respuestas de sus vecinos. La explicación de los exámenes escolares fue desaprobada por los tojolabales. La razón de este comportamiento era obvia y el grupo de los 25 alumnos servía de ejemplo. Por eso, afirmaban:
"Aquí somos 25 cabezas que, por supuesto, pensamos mejor que una sola. Así también tenemos 50 ojos con los que vemos mejor que con solo dos"

 
La inclusividad de la lengua se manifiesta también de otra manera. Al hablar de los padres o papás, no se menciona sólo la parte masculina de nuestros procreadores, sino que hay que decir: nuestras mamás nuestros papás (ja jnan jtatiki). No sólo nombramos a madre y padre, sino que las mujeres preceden. 
Así para rico, pobre, no hay palabra. Se puede decir “Tiene mucho dinero”, pero sin rico y pobre. Tampoco hay palabra para “dinero”. En tojolabal, en cambio, dinero se traduce por metal (tak’in) como cualquier cosa hecha de metal, sea adorno sea herramienta. ¿No es un recuerdo de los tiempos precolombinos cuando las sociedades autóctonas no tenían dinero fuera de la semilla del cacao? Es decir, dinero no metálico que no dura, sino que se pudre en el curso de un año. ¡Imaginémonos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional con esa clase de dinero! Al terminar cada ciclo agrícola se acabará todo el dinero amontonado. Se borran todos los estados de cuenta. Se acaban todos los debes o deudas. En aquel entonces, pues, no tuvo sentido de hablar de gente que tenga metal para referirse a los ricos. Por ello nos toca enfocar el problema del “rico”.

El concepto de ‘a’tel significa "trabajo", pero no al asalariado, sino a los trabajos  en  la  milpa  y  otros trabajos  en  y  a  favor  de  las comunidades.  Para   el   «trabajo asalariado», se  emplea  el  término "ganar". El  trabajo  que sirve  a  la  comunidad es el komon, y representa el trabajo político realizado por las autoridades eligidas por la comunidad. Dichas autoridades, en tojolabal, se llaman ‘a’tijum, trabajadores.  

Para el tojolabal todo vive, por eso la milpa se pone triste si no la visitamos diariamente. Las casas también viven. Tampoco ocupan los tojolabales la casa patronal, sirve de bodega, escuela, tienda de la Conasupo o algo semejante. Por eso, las casas no sólo son reflejo del gusto de quienes las hicieron edificar, sino que, a su vez, forman a sus habitantes. Los tojolabales conoce muy bien el tipo de gente que habitaba las "casas grandes". Son autoritarias y "mandonas", no respetan a la gente sencilla o subalterna. ¿En qué tipo de casa vives?, nos interpelan siempre los tojolabales.

La voz castigo tampoco tiene término equivalente o correspondiente en tojolabal. Por ello, se suele emplear el término kastigo, adoptado del español. Hay palabra para "bueno", del lado bueno, que sabe cumplir con respeto, etc. Pero no hay palabra para "mal" más que la palabra española. Pero en tojolabal no hay palabra. No viven en la alternativa entre bien y el mal.

Cuando alguien de la comunidad comete un delito, no dicen "uno de nosotros cometió un delito" sino "uno de nosotros cometimos un delito" incluyendo a toda la comunidad. Toda la comunidad reúne las funciones de víctima, juez, jurado y dañado. En efecto, en tojolabal no hay palabras que correspondan a juez y jurado. "La JUSTICIA DEL NOSOTROS no es ni idealizada ni utópica, sino que representa relaciones sociales muy exigentes. Todos y cada uno de la comunidad tienen que reconocerse corresponsables de los demás miembros del conjunto social  del NOSOTROS. Prevalece el equilibrio de todos los miembros. El bienestar comunitario es la garantía del bienestar de cada uno. Uno sufre, todos sufren y el todo sufre también. El sufrimiento del todo afecta a cada uno. De ahí el interés primordial de mantener el equilibrio social de la comunidad.

 "No queremos la justicia de jueces, castigos, multas y cárceles. Los jueces no nos entienden, sólo saben castigarnos, hacernos pagar multas que jamás podemos pagar y encarcelarnos. La que queremos es la justicia nuestra. Al concluir el juicio se hace manifiesta la que llaman la "Justicia Nuestra".


Le quitaron al delincuente el cargo que tuvo en la comunidad y le explicaron que estos cargos son reconocimiento de honor por parte de la comunidad. El delincuente por el delito ya no mereció este honor hasta que se cambiase. La comunidad lo puso bajo vigilancia de los comuneros que se iban a fijar en la conducta del delincuente en el contexto de la comunidad. Después de un período determinado, la comunidad iba a revaluarlo para ver si lo pudieran reincorporar en la comunidad con todos los derechos y responsabilidades.

No se nace tojolabal, sino que uno se hace tojolabal. Es un proceso. Tojol originalmente quiere decir derecho como un pino o una cosa así derecha. Hay un ejemplo que Gudrun, mi esposa, me contó. Estaba en un bautizo y después del bautizo el sacerdote preguntó a la mujer: “Ahora, a tu hijo bautizado, cómo vas a educarlo”. La mujer, una sola palabra: “Respeto”.



A Carlos Lenkersdorf los tojolabales le enseñaron que todo cuanto existe y vive, tiene corazón, “[…] vivimos en un cosmos que vive, que tiene ‘atsil […]”. Atsil o corazón es “[…] el vivificador de todos y de cada uno, por eso no hay nada que no tenga ‘atsil. Es decir, la vida no está solamente presente entre los humanos, la fauna y la flora, sino también en nubes y aguas, cuevas y cerros, tierra y astros, ollas y comales.”  
Esta idea está clara en el testimonio del hermano Chepe que refiere Lenkersdorf:
 

"Mira hermano, todas las cosas tienen corazón, todas las cosas viven. Ahí el reloj que traes tiene corazón. Lo ves porque camina, se mueve. Las flores, las plantas, la milpa tienen corazón. Por eso, tenemos que visitarlas, platicarles y esperar que nos platiquen. Tal vez tú no lo ves ni entiendes sus palabras. Ya es otra cosa que tu reloj. Pero te digo, todas las cosas tienen corazón, todas las cosas viven aunque tú no te das cuenta. Mira esta piedra que nos sirve de banco. También ella tiene corazón. Los ojos no te lo dicen, tampoco lo oyes, ni lo sabes, porque no ves cómo vive, cómo se mueve. Tú no sabes cómo vive. Otra vez te digo, no lo ves ni lo sientes. Pero sí vive. Se mueve aunque muy, muy despacito. Otra vuelta te lo digo. Vive. Tiene corazón. Créeme."

"Por la tierra... el corazón no se vence" dicen los Tojolabales. 

Fuentes:
http://www.cebela.org.br/imagens/Materia/2000-2%20160-183%20carlos%20lenkersdorf.pdf
http://www.olimon.org/uan/13-tojolabal-lenkersdorf.pdf
http://www.journals.unam.mx/ojs/index.php/rap/article/viewFile/29617/27542

"La posibilidad de crear un nosotros desde la filosofía maya-tojolabal" De Lizbeth Aguilar Castellanos, Lucía De Luna Ramírez, Armando López Arcos, Diego Morollón, Manuel Ponce Rascón, César Antonio Popoca Gómez y Mayra Ruth Silva Estrada.
Lekersdorf, Carlos: Filosofar en Clave Tojolabal
Carlos Lenkersdorf, Aprender a escuchar: enseñanzas maya-tojolabales