domingo, 2 de agosto de 2026

Eclipse en diferentes culturas: eclipse total del corazón.

La palabra «eclipse» deriva del término griego» «ekleipsis», que significa «desaparición».

La palabra navajo para el eclipse solar es Jóhonaa'éí Daaztsą́. Significa "la muerte del sol". 
 
En persa es خورشیدگرفتگی , khorshid-gereftagi, se traduce como "captura del sol".

En chino es 日食 , rìshí, literalmente "el sol es comido". 
 
Igual significado tiene en náhuatl: "tonatiuh qualo". En maya (que ya calculaban las fechas de los eclipses en el Códice Dresden, siglo XIII) lo nombraron "pa’al K’in": “Sol roto”

Y es que mucho antes de que la ciencia explicara su origen, distintas culturas interpretaron estos fenómenos como presagios o batallas cósmicas o celestiales. Estas son algunas de las historias y creencias más sorprendentes sobre los eclipses en diferentes culturas del mundo.
 
Alrededor del año 1200 a. C., escribas en Yinxu, China, registraron eclipses en omóplatos de buey y caparazones de tortuga, llamados huesos oraculares. En estos registros, anotaron los escribas: "El sol ha sido devorado"

Y así describen múltiples culturas al eclipse: el momento trágico en el que el sol es devorado. Son formas únicas de explicar los eclipses solares.
 
Tanto los relatos chinos como los armenios y los persas mencionaban que el culpable era un dragón, aunque en China también podía ser cosa de un perro negro (Tian Gou). 
Los húngaros afirmaban que era un ave gigante negra que se llamaba "bodolac". 
Los buriatos, un grupo indígena del sur de Siberia, culpaban a un oso gigante


Los rumanos y germanos señalaban a un lobo gigante. 
 
Y curioso es que tanto los cherokees como en el sudeste asiático describían al devorador del sol como un espíritu maligno con forma de sapo. Phayakob (o Phaya Kob) es el nombre del Rey Sapo o la Rana Mítica asiática. El amuleto de esta escena es hoy un símbolo de atracción de fortuna y prosperidad.
"Walosi" era ese sapo para los cherokees. Y la solución para que regresara la luz a la Tierra consistía en salir a hacer el mayor ruido posible hasta que el sapo se asustaba y soltaba el astro.

" (...) Los antiguos Choctaw creían que un eclipse era causado por una pequeña ardilla negra, que había decidido devorar el sol, y que solo podía ser salvada del pequeño glotón asustándolo con un gran ruido, del cual he sido testigo presencial más de una vez, y del modus operandi adoptado para asustarlo."

Este es un extracto de "Historia de los indios Choctaw, Chickasaw y Natchez" de Horatio Bardwell Cushman, en 1899.

Los pueblos Ojibwa y Cree, por su parte tienen una historia sobre un personaje llamado Tcikabis que buscaba vengarse del Sol por haberlo quemado. Hizo una red mágica enorme. Cuando el sol pasó por allí, quedó atrapado en la red, y la oscuridad cubrió todo el mundo.
Tcikabis estaba feliz, pero su hermana sentenció: "Nada bueno saldrá de esto."
La gente empezaba a morir de hambre. No crecían plantas, y no había luz para cazar. Le dijeron a Tcikabis: 
- "¡Deja ir al sol! ¡Lo necesitamos! 
"Pero Tcikabis dijo: 
- No puedo dejarlo ir. Si me acerco lo suficiente como para cortar la red, moriré quemado'".
Pero todos lo molestaban tanto que Tcikabis finalmente accedió a llevar algunos animalitos al árbol alto. Quizás alguno podría romper la red. La tortuga lo intentó, pero se quemó y tuvo que regresar. El conejo también lo intentó, pero se quemó y tuvo que regresar. Finalmente, el ratón lo intentó. Era tan pequeño que pudo esconder todo su cuerpo detrás de una cuerda, la royó y el sol se escapó.
Y entonces la vida siguió su curso como siempre.
 

La tribu Wheelman es un pueblo aborigen noongar que vive en la esquina suroeste de Australia. 
Cuenta la historia, que el sol brillaba durante todo el día y la noche y había abundante comida, agua y hierba para todos. Los humanos vivían en paz... Pero algunos hombres se volvieron perezosos, se negaron a ir a cazar y, como resultado, sus esposas y familias pasaron hambre. Entonces, con un fuerte ruido, el sol y la luna descendieron a la tierra y la dividieron en dos mitades. Los hombres perezosos y sus mujeres se quedaron en una mitad donde había pocos canguros, poca hierba y agua, mientras que los hombres trabajadores y sus familias se quedaron en el lado con abundantes canguros, agua, hierba y un clima cálido para mantenerlos gordos y felices. Y no te hagas ilusiones: esta mitad feliz de la tierra se encuentra muy lejos del lugar donde ahora vivimos los humanos. De vez en cuando, todas las personas felices se reúnen para asomarse al otro lado y ver cómo viven los humanos en la otra parte empobrecida, tapando el sol por un rato. Luego, regresan a casa, contentos.  
(Hassell, Ethel. 1934. “Myths and Folktales of the Wheelman Tribe of South-Western Australia.”)

La historia hindú cuenta el eclipse en el antiguo poema indio "Mahabharata".
Un astuto demonio llamado Rahu buscaba beber el néctar de los dioses para alcanzar la inmortalidad. Disfrazado de mujer, Rahu intentó asistir a un banquete divino, pero fue descubierto por Vishnu. Como castigo, el demonio fue decapitado. Su cabeza cercenada e inmortal, engulle al sol, pero el astro reaparece rápidamente... ya que Rahu... ya no tiene garganta.
 
Aunque ya en el siglo VI, el astrónomo y astrólogo indio Varāhamihira escribió: "la verdad científica es que Rāhu no es la causa"
 
No todas las culturas consideran un eclipse como algo malo, afirma Jarita Holbrook , astrónoma cultural de la Universidad del Cabo Occidental en Bellville, Sudáfrica y editora del libro "Astronomía Cultural Africana".
«Entre algunos norteamericanos se habla de la unión del sol y la luna.», explicó Holbrook a Live Science.

También en la cultura fon de Benín. En su tradición, la deidad dual con dos rostros masculino-femenino, Mawu-Lisa, creó el universo y dio origen a los dioses y diosas del panteón fon. Cuando ocurría un eclipse de Luna o de Sol, se decía que Mawu y Lisa estaban manteniendo relaciones sexuales. Simbolismo de fertilidad.

E incluso engendraban ciertos planetas y estrellas, que se hacían visibles durante la oscuridad de un eclipse.

«Mi mito favorito es el del pueblo Batammaliba de Togo y Benín»
, escribe Holbrook, que «lo ven como un momento de unión y de resolución de viejas rencillas y resentimientos». Según su leyenda, la ira y las disputas humanas llegaron a tal nivel que se extendieron al Sol y a la Luna. Las legendarias primeras madres, Puka Puka y Kuiyecoke, exhortaron a los aldeanos a demostrar paz, sin conseguirlo.
Un día la situación se puso tan mal que el aire se enfrió y la luz se oscureció. Alguien miró hacia arriba y gritó:
 
- ¡Kiuya, Kiuya! ¡El sol se está oscureciendo! ¡Una sombra lo está envolviendo todo! 
Todos miraron hacia arriba y dejaron de pelear. ¿Qué está pasando? ¿Es una señal? ¿Qué significa esto? 
Y mientras la oscuridad se apoderaba de toda la Tierra a su alrededor, Puka Puka dio un paso al frente y dijo: 
- ¡Por fin! Ahora, ¿nos escucharán? 

Todas las miradas se volvieron hacia las primeras madres, y Kiuyacoke dijo: 
- Su pelea es como una enfermedad. Primero, comienza con un par de ustedes, y ustedes la alimentan y la hacen crecer. Y luego se extiende a más y a más. Y miren, ahora incluso el Sol y la Luna han contraído esta enfermedad y están peleando entre sí.

La gente tenía miedo. Miraron al Sol y comenzaron a gritarle a Kiuya: ¡Dejen de pelear, dejen de pelear! Como si intentaran separarlos. Y pareció funcionar. Unos minutos después, hubo un destello de luz y la sombra pasó. Temían que la pelea volviera a estallar, así que inmediatamente, corrieron de vuelta a sus hogares para coger regalos para dar a sus vecinos y amigos y hacer las paces
¿Y sabéis qué? Puka Puka significa madrugada y Kiuyacoke significa tarde.

En el momento de un eclipse, los pájaros dejan de cantar y las abejas dejan de volar. Los grillos cantan y hay perros que temen una tormenta y se refugian. ¿Sería Tian Gou?

 

Mi pequeño homenaje... esa voz...: