martes, 4 de diciembre de 2018

Mimmo cabezota: Riace, pueblo modelo de acogida.


"Para evitar que la ira social se dirija hacia los responsables de la quiebra económica, hacen todo lo posible para dirigirla hacia los inmigrantes, señalándolos como los responsables del desempleo, de la violencia, de la crisis de nuestra civilización. Fomentan el odio recíproco entre nuestros marginados y los que provienen de otras tierras. La guerra eterna entre los pobres." 
Peppino Lavorato, discurso en el Auditorio del liceo Científico de Rosarno, 2010.

"Mi madre, hija de un emigrante, ella me transmitió la obsesión de no cerrar la puerta. 'No te preocupes por cerrar la puerta', repetía con frecuencia. Y siempre traía gente nueva a casa, gracias a la actividad política, y venían de todas partes y ella nunca se quejaba. Por el contrario, los recibía, los ayudaba. Y me dejó ese legado." 
Dominico Lucano, alcalde de Riace (sur de Italia).

La calabresa Tiziana Barillà ha recogido la historia de este alcalde y la ha plasmado en "Utopía de la normalidad. Riace, el modelo de acogida de Domenico Lucano". Riace, una pequeña localidad costera calabresa de menos de unos 1.500 habitantes que se ha convertido en un referente en la defensa de los derechos humanos por su proyecto de acogida de migrantes.

"Entre seres humanos, establecer relaciones debe ser espontáneo, sin incomodidades. Sí, es cierto, la relación humana siempre es un riesgo, nunca se sabe lo que puede nacer: antipatía, simpatía... Pero, ¿qué sentido tiene la vida si no te arriesgas por crear vínculos? Sería como encerrarse cada uno en una jaula." Lucano habla así sobre la voluntad de llevar una dimensión de vida abierta, respetuosa y colectiva.

En su campaña electoral, en 2004, ya anunciaba que: "Muchos de mis colegas gobiernan con ordenanzas contra las personas, contra el terrorismo, contra los gitanos. Hay muchas organizaciones políticas que basadas en el odio racial y el desprecio por la humanidad que adoptan políticas destructivas. Yo no quiero escuchar la palabra "contra".

"Nuestro territorio está atravesando un peligroso declive demográfico, hay pocos nacimientos y cada vez más personas se van (...) No debemos construir más en los solares edificables sino crear oportunidades para la socialización. Recuperar esos espacios, la escuela que esta cerrada, el deseo de quedarse (...) Debemos recuperar la dimensión de lo que significa la comunidad, el bien común". 
Ya entonces rechazaba los programas sobre "desarrollo de territorio", que impulsaban la construcción de rascacielos y obras públicas que no servían de nada a la gente del pueblo. Su ideal era recuperar los edificios abandonados y recuperar la dimensión de lo que significa la comunidad, el bien común, lo colectivo, lo público. Para eso tampoco era necesario gastar cantidades ingentes de dinero, sino recuperar los recursos de los que ya se disponía (como de la capa acuífera, que gracias a un pozo, el agua es ahora un bien común en todo el pueblo); y recuperar la economía controlada tanto por mafias locales como de "las sombras de la antimafia funcional solo para justificar un vacío político desalentador", y especialmente, escapar de la especulación inmobiliaria
El truco: "El impulso militante es la lente que me permite ver con claridad para no caer en la trampa", explica Lucano. El migrante, las personas con escasos recursos económicos, son seres humanos y no negocios. Los 35€ que recibían del Estado para el hospedaje de cada inmigrante, no lo utilizaban de manera asistencial, sino en crear empleo y becas de trabajo. Y por las calles de Riace, no hay policías que criminalizen la zona. "¿Cómo se puede hablar de acogida cuando los inmigrantes están custodiados por policías y carabinieros? En Riace, no los necesitamos." "La verdadera utopía revolucionaria es la de la normalidad".

Lucano lo tiene claro, los migrantes viven en condiciones de esclavitud, los campos del sur de Italia son las tierras de trabajo de los brazos fuertes de la inmigración a los que se les quiere dejar en un estado perpetuo de ilegalidad para este mercado negro de explotación, otorgándoles una nueva identidad: "sin papeles". Por eso, el problema no se soluciona a través de políticas de seguridad a través de dispositivos policiales, ni exacerbando las leyes, sino ampliando y garantizando políticas de protección y acogida. Más intervención y justicia social, menos especulación, más recursos, más convivencia, menos segregación, más igualdad y nada de racismo. Cuando las personas tienen acceso al bienestar social, los niveles de delincuencia bajan.

Riace, en el sur de Italia, fue parte de Re.Co.Sol, la red de municipios solidarios, acogiendo a más de 6000 migrantes etíopes, somalíes, kurdos, afganos, nigerianos... y así hasta 26 países diferentes, hasta que la mitad de sus vecinos fueron los que no habían nacido en Calabria. "En resumen, somos mitad y mitad, y esto es hermoso". Así, el pueblo pasó de la resignación de la muerte civil a la repoblación. "Pocos creían que un pueblo semidesierto podría volver a vivir, que los talleres de tejido o de cerámica podrían volver a abrir de verdad, que se podrían organizar guarderías y escuelas multilingües. En Riace, hablamos calabrés, pero también kurdo y tigriña. Y palestino, y amerindio... Hemos elegido que hablara el corazón en lugar de los miedos", asevera Lucano.
"Esta es la relación de la dimensión humana normal. Hemos llegado a un punto en que parece que hubiera un 'síndrome de estorbo entre los seres humanos'. Tú llegas y me estorbas, como si el territorio y el cielo pudieran pertenecernos solo a nosotros. En cambio, este estorbo que proviene de los seres humanos es hermoso, y debemos convencernos de que vale la pena porque abre horizontes y permite comprender mejor a los demás, y también a nosotros mismos." 
Además, los vecinos tienen la posibilidad de cuestionar todo lo que los medios dicen, comparándolo con su vida real, con sus vínculos emocionales dentro de la comunidad. "Se crean formas de hermandad, participación e intercambio. Y al final, se convierte en algo normal. Y quien llega encuentra, por fin, una dimensión humana" dentro del tejido social.

"Somos nosotros los occidentales que, con nuestro estilo de vida, tenemos la verdadera responsabilidad del éxodo de miles y miles de personas que emprenden estos viajes. Desestabilizamos grandes áreas con guerras y, debido a la búsqueda de beneficios económicos, las condenamos a la miseria. Quienes huyen de su país intentan escapar de la guerra o de la pobreza."

Pero "es más fácil gritar, vehiculando odio y desprecio como hace Matteo Salvini (líder del partido italiano Liga Norte y ministro del Interior del Gobierno italiano). Las guerras entre los pobres, las histerias xenófobas y el sensacionalismo atraen a la audiencia, mientras que los casos de buenas políticas de inmigración interesan menos. (...) Es más fácil difundir un discurso racista que construir puentes sociales y mestizajes culturales".

No son pocos los italianos que han sucumbido al mensaje de "primero, los italianos", los muros, las expulsiones, los centros de detención... y los obstáculos de leyes y reglamentos que niegan el acceso al bienestar de aquellos que llegan buscando la paz. "Sí, la llegada de estas personas altera equilibrios", asegura Lucano. Pero no se refiere solo a la convivencia, sino sobre todo a la carrera de obstáculos burocráticos a la que se ven sometidos por, entre otras cosas, no echar a la calle a los refugiados cuando se termina el proyecto, ("mientras haya casas, cualquiera puede venir"), o utilizar moneda local, el remedio que ha ideado para compensar las demoras del ministerio (de seis o siete meses) sin recurrir a los bancos. Gracias a estos billetes, que después se convierten en euros, los comerciantes del pueblo pueden vender a crédito a los inmigrantes, concediéndoles poder adquisitivo sin relaciones de dependencia y sin intereses. "¿Se puede saber por qué el refugiado tiene que pagar intereses a un banco si hemos encontrado una solución alternativa?" Y sin embargo, para el Estado es ilegal la creación de esta moneda local, pero no los "cupones de comida" que organismos públicos y grandes empresas privadas dan a sus empleados, que es el mismo procedimiento.

"Aquellos de nosotros que queremos cambiar el mundo contamos con los anticuerpos necesarios para evitar ser corrompidos por las instituciones, por los poderosos vinculados a las mafias que en estas zonas intentan dirigirlo todo. Por supuesto, sabemos que estamos solos y, a veces, también nos sentimos abatidos, pero luego nos damos cuenta de que somos muchos los que queremos construir experiencias positivas y a contracorriente, hay muchas personas con estos ideales que se buscan y se conocen, y esto significa que vale la pena seguir luchando"

Desde octubre de 2017, Lucano está siendo investigado por "prevaricación, soborno y fraude con agravantes". Ya hace dos años que no se conceden las subvenciones relacionadas con los proyectos extraordinarios de acogida. Pero esto empieza dos años antes de que Salvini asumiera el Ministerio del Interior, "este proceso de criminalización empezó por parte de un gobierno de centro izquierda y, específicamente, por un ministro del Interior con un pasado de militancia comunista y calabrés, Marco Minniti”, sostiene Tiziana Barillà. En un año, Mimmo Lucano ya no será alcalde de Riace, porque ha completado el ciclo de un máximo de tres mandatos consecutivos previstos por la ley italiana. En estos momentos, se encuentra exiliado en una localidad a 10 kilómetros, ya que fue detenido acusado de favorecer la inmigración irregular y tiene prohibida la entrada a Riace. Salvini también ha ordenado el cierre de todos los proyectos y la redistribución de los solicitantes de asilo del pueblo.

“En los últimos 20 años, el modelo Riace no ha cambiado significativamente, lo que ha cambiado es el marco normativo-jurídico y político nacional y europeo" explica Barillá. El ‘decreto Salvini’ es un proyecto de ley que dificulta las condiciones para las personas solicitantes de asilo y contempla que “en caso de peligro social”, puedan ser expulsados. Muchos inmigrantes en regla pasarán a ser irregulares. El decreto producirá efectos devastadores en miles de seres humanos, a menudo en condiciones de absoluta fragilidad, pero también tendrá un impacto negativo muy fuerte en los municipios y en las regiones. Excluir a los solicitantes de asilo y echar a la calle a miles de personas sin derechos y fuera de un sistema de servicios sociales y de salud no solo es inmoral, sino un factor grave. El decreto de seguridad generará caos, marginación, y un estado de emergencia permanente. 
 "Acostumbrada a empujar para no rechazar" reza el cartel de Rosina y Rosetta, las burras encargadas de la recogida selectiva de desechos de Riace. En su lugar, existirían los vehículos motorizados pequeños y caros, y los recolectores necesitarían un carnet especial. Complicaciones, gastos. La asinoterapia, reintroducción de burros en las economías rurales y cascos antiguos, es mucho más amable y efectiva.
 


"Volveremos a ver calzones con remiendos
rojos crepúsculos sobre barrios vacíos de coches
llenos de gente pobre que habrá regresado de Turín o de Alemania
Los viejos se apropiarán de sus poyetes como de sillones de senador
y los niños sabrán que la sopa es escasa y qué significa un pedazo de pan
Y el atardecer será más negro que el fin del mundo y de noche
oiremos los grillos
o los truenos
y quizás algún joven de entre los pocos vueltos al nido sacará una mandolina
El aire tendrá sabor a trapos mojados
todo será lejano
trenes y correos pasarán de tanto en tanto como en un sueño
Y ciudades grandes como mundos estarán llenas de gente que va a pie con la ropa gris
y en los ojos una demanda que no es de dinero sino solo de amor solamente de amor
Las pequeñas fábricas sobre la hermosura de un prado verde en la curva de un río
en el corazón de un viejo bosque de robles
se vendrán abajo un poco cada tarde
muro a muro
plancha a plancha
Y los antiguos edificios
serán como montañas de piedra
solitarios y cerrados como en otro tiempo
Y el atardecer será más negro que el fin del mundo
y de noche oiremos los grillos y los truenos
Y los bandidos tendrán el rostro de otros tiempos
el cabello corto sobre la nuca
y los ojos de sus madres llenos del negro de las noches de luna
e irán armados solo con cuchillos
La pezuña del caballo tocará la tierra ligera como una mariposa
y recordará lo que fue el silencio el mundo
y lo que será.
Pero basta con esta película neorrealista.
Hemos abjurado de todo lo que representa.
Rehacer esa experiencia solo vale la pena
si luchamos por un mundo de verdad comunista".

Pier Pasolini.

1 comentario:

Loam dijo...

Primero la gente, toda la gente. Es el único "primero" aceptable.