sábado, 18 de julio de 2026

Sincronizemos nuestras mentes: la cultura.

"Nuestra forma principal de adaptación biológica es la cultura, no la anatomía" 

 Marvin Harris. (Vacas, cerdos, guerras y brujas.)

"La cultura es la naturaleza humana." "Elementos que nos parecen tan instintivos y propios de la naturaleza humana como el sexo, por ejemplo, no son independientes de la cultura. No es que todas las culturas tengan sexo, sino que todo sexo tiene cultura."

Marshall Sahlins. (La ilusión occidental de la naturaleza humana) 

¿Ha llegado a su cénit la especie más repartida y ecológicamente dominante del mundo: la humana?

En casi todos los casos, cuando las mentes se unen, el total es mayor que la suma de sus partes. Para abordar los problemas que afronta la humanidad, no basta con que cada uno procese la información a solas. Tanto da si hablamos de qué setas son comestibles o de dar las mismas oportunidades a todas las personas mientras protegemos el mundo de las amenazas existenciales. Si queremos sobrevivir al futuro, necesitamos que muchos individuos y diversos se conecten y piensen en paralelo. Unir las mentes aumenta exponencialmente la capacidad humana para resolver problemas.

La humanidad ha derribado barreras entre nichos que ningún otro organismo ha logrado derribar. Pero también barreras interpersonales. Parece que nuestra consciencia individual evolucionó en paralelo con la colectiva. Cuando nos separan barreras personales, innovamos y compartimos ideas a conciencia, y las afianzamos en forma de cultura. 
 

Emulamos al otro dentro de la propia cabeza, es lo que se llama la "teoría de la


mente"
. Para comparar, por una parte, lo que yo pienso con lo que entiendo que piensas tú, unir ambos entes en uno solo creando un espacio de propiedad de colectivo, emergente e intangible entre personas en el que se alojan y cocultivan conceptos e ideas. Cada participante tiene un punto de vista distinto del espacio, igual que cada testigo de un suceso físico lo observa desde un prisma diferente. 

Conectamos nuestras mentes a un espacio común para resolver problemas y compartimos lo que sabemos. Luego procesamos en paralelo (proponemos hipótesis, hacemos observaciones y cuestionamos tesis) hasta llegar a una nueva respuesta, una respuesta que un individuo casi nunca alcanzaría solo. Al funcionar, pulirse y afianzarse, se introduce en una capa más automática, menos reflexiva: cultura.

Y así, podemos entregar los haberes cognitivos de forma explícita y con una precisión espectacular.
Podemos transmitir una abstracción compleja de una mente a otra simplemente haciendo vibrar el aire que nos separa. Es algo que hemos hecho durante toda nuestra historia humana, especialmente alrededor de una hoguera. Es magia cotidiana que suele pasarnos inadvertida.

Además, la teoría de la mente, la sensibilidad a los estados afectivos de los otros, nos lleva a poder desarrollar preocupación simpática, consolación y ayuda dirigida. Y esto es algo que parece que nos diferencia cualitativamente del resto de los animales: la empatía dirigida hacia el futuro. Por ejemplo: imagina que un niño ha perdido una pierna y ahora, ya recuperado, juega despreocupado. Los humanos podemos preocuparnos de cómo va a ser su futuro y sentir pena, pese a que ahora se encuentre perfectamente feliz. No existe evidencia de algo así entre primates. 

Predecimos y planificamos el futuro, o al menos lo intentamos (el precio a pagar es la ansiedad). Tenemos leyes y líderes, aunque ambos pueden ser circunstanciales o efímeros. Tenemos rituales y prácticas religiosas, además de normas de pudor. Admiramos la hospitalidad y la generosidad. Una estética rige nuestro cuerpo, nuestro cabello y el entorno. Practicamos la reciprocidad intercambiando regalos y agravios. Cooperamos para competir. Admiramos la belleza en la naturaleza y en los demás.
Bailamos y cantamos. 

Jugamos.

Poseemos cultura, comunicación compleja, tristeza, emoción y teoría de la mente.
Encontramos estos rasgos en otras especies, así que este conjunto de rasgos evolucionaron convergente y reiteradamente durante la historia.

Pero es que la diversidad siempre crea una especie de seguro ecológico colectivo.

Un bosque no es una masa de árboles tamizada de olores terrosos, de rayitos de luz y sonidos extraños. No es un conjunto de árboles que "se valen por si mismo", porque ellos "lo valen". Un bosque es un superorganismo extraordinariamente complejo que respira y cambia según las estaciones, crisis y tiempos geológicos profundos, intentando mantener un equilibrio.

Cuantas más especies de árboles tiene una cuenca, cada bosque funciona mejor: almacena más carbono, regula mejor el agua y protege más el suelo y sostiene la vida silvestre, todo a la vez.

Un bosque natural puede contener árboles jóvenes, ejemplares adultos y árboles


centenarios. También arbustos, vegetación de sotobosque, madera muerta, hongos, microorganismos y sistemas radiculares que ocupan diferentes profundidades. Y el suelo, completo de protozoos, bacterias, algas y hongos que interacciona y nutre a las raíces. Y esa red de micorrizas que alimentan a plántulas de la misma especie en estado de latencia o a tocones cortados sin parte aérea (aunque se ha visto que incluso a diferentes especies).

Aunque cuando el agua escasea, las especies no responden igual ante una sequía y temperaturas elevadas.

Algunas reducen rápidamente su actividad. Otras disponen de raíces capaces de acceder a reservas de agua más profundas. Determinadas especies toleran mejor las temperaturas elevadas. Cuando una parte del ecosistema pierde productividad, otras especies pueden mantener determinadas funciones.

Pero en casos extremos, es diferente. Con poca humedad disponible, las raíces tienen dificultades para obtener agua. Además, las altas temperaturas aumentan la evaporación y la pérdida de agua a través de las hojas.

El árbol responde cerrando parcialmente sus estomas (como si fuese otoño). Así, reduce la pérdida de agua, pero tiene un coste: disminuye la entrada de dióxido de carbono y cae la fotosíntesis.

En estos casos extremos, los árboles compiten entre sí en lugar de complementarse. Tener muchas especies de árboles dejó de ser una ventaja y mostró incluso una relación negativa con el rendimiento del bosque.





Fuentes:

Newen, A., Griem, M, & Pika, S.(2026). Animal empathy reconsidered: a multidimensional profile acount. Biological reviews. DOI: 10.1002/bvr.70196

Zhang, J., Reich, P.B., Song, C. et al. Ecological multifunctionality of watersheds increases with tree species richness. Nat Commun (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-74914-z

Yong Su et al, Higher Vulnerability But Faster Recovery in Planted Than Natural Forests During the 2022 Compound Drought–Heatwave in China’s Yangtze River Basin, Water Resources Research (2026). DOI: 10.1029/2026wr044482

Guía del cazador-recolector para el siglo XXI es un ensayo de los biólogos evolutivos Heather Heying y Bret Weinstein 

No hay comentarios: