sábado, 22 de marzo de 2014

Prácticas y actitudes sexuales en las culturas del mundo.

Mujer de la Isla Salomón. Foto censurada 
por Blogger, la origina aquí: 
http://24.media.tumblr.com/
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“Todos conocemos bien los impulsos sexuales, pero hay formas muy diferentes de disfrutarlos” Helen Fischer, antropóloga.


En un estudio transcultural realizado por G. J. Broude y S. J. Greene sobre 186 sociedades y referente a 20 prácticas y actitudes sexuales, se desvela que el 37,8% de ellas considera el sexo y la actividad sexual como algo absolutamente natural y normal. Para un 10,8%, sin embargo, existen ciertas limitaciones que dependen del grupo de personas del que se trate. Un 18,9% de los sujetos investigados ve en la práctica del sexo algo absolutamente arriesgado, y un 27% lo llega a considerar peligroso si no se adapta a las condiciones establecidas (tiempo, lugar, técnicas, etcétera). El 5,4 por ciento restante justifica su actividad sexual con algún tipo de compensación, como, por ejemplo las purificaciones rituales.

¿Quieres conocer algunas? (Muchas más en: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2013/01/ritos-sexuales-y-amorosos-en-las.html)


En Islas Solomón, los etnógrafos escribieron sobre la nula segregación formal de los sexos, y en ningún período de la vida. Las jóvenes inmaduras a veces tenían relaciones sexuales con hombres mayores, los niños se provocaban erecciones, las niñas se masturbaban sin ser reprimidas y las mujeres jugaban con plátanos o raíces del tamaño adecuado. Durante las fiestas de primavera, las chicas bailaban mostrando sus genitales.

Entre el pueblo nuba masakin de Sudán, el amor es libre y se considera una actividad refinada, unida a la música y a la danza. La seducción por el olfato entra dentro del ritual de cortejo, pues las jóvenes, durante las fiestas, ofrecen sus genitales a los muchachos para que los huelan y, de esa forma, conquistarlos. Cada chica elige un joven apoyando la pierna sobre su hombro; él no puede mirar, solo oler los genitales. Una vez que ellas han elegido, ellos entran en una cámara amatoria por un orificio de 35 cm y hacen el amor.

Los hombres chuuk, un grupo de islas al Suroeste del océano Pacífico, introducen un palo tallado, que es como su DNI, entre las paredes de la cabaña hasta rozar el cabello de la mujer dormida. Ella despierta y toca con los dedos las muescas de la madera para reconocer a su dueño. Si el candidato le apetece, tira del palo para invitarle a entrar en la cabaña, o para indicarle que se va a encontrar con él en la noche. En caso contrario, empuja el palo hacia fuera de la choza y el dueño se ve obligado a probar en otro lugar. Está muy presente todavía el llamado wech (también lo llaman chifiti), técnica sexual que consiste en excitar el clítoris mediante la frotación con la punta del pene hasta la llegada al orgasmo por parte de la mujer. Pero quizá lo más interesante es que el tamaño importa, pero el femenino. Unos labios menores (fiir) grandes son un importante icono cultural. Las mujeres también basan su belleza en el vello púbico: cuanto más abundante y oscuro sea, mejor.
 

Los asmat de Papúa, Nueva Guinea constituyen una sociedad básicamente patriarcal. Las mujeres han de demostrar abatimiento y sumisión durante la ceremonia de la boda, y las relaciones sexuales entre marido y mujer no están permitidas desde el comienzo del embarazo hasta que el hijo camina. Las muestras de afecto entre hombres y mujeres son extraordinariamente raras.

En "Guardians of the Flutes", el antropólogo Gilbert Herdt escribe una monografía inicial de lo que él denomina la “homosexualidad ritualizada” entre los sambia, una tribu de los altiplanos orientales de Papúa, Nueva Guinea. Para los sambia, el proceso de convertirse en hombres, hacia los siete años de edad, empieza por un proceso de masculinización ritualizada que se completa únicamente cuando el joven tiene un hijo.

Este proceso se inicia con una serie de prácticas ritualizadas destinadas a purgar el cuerpo masculino de los efectos contaminantes y feminizantes del contacto con las mujeres.

Para empezar, los niños deben autoinducirse el vómito y la defecación y, así, purgar comida que pertenezca a la madre y que se encuentre en el cuerpo masculino. En segundo lugar, se lleva a cabo una práctica de sangrado por la nariz para retirar la contaminación de sangre menstrual que haya quedado en el cuerpo masculino. Más adelante vienen los “ritos de ingestión”; el más importante, el de la felación. Los hombres sambia creen que sin la ingestión diaria de semen, el cuerpo del niño no madurará en el de hombre y podría marchitarse y morir. Por consiguiente, las inseminaciones repetidas crean una reserva de masculinidad.


 No son los únicos: los Kuks, los Tchetchai, los Sambia y los Etoro también tienen este rito, siendo anal entre los Kimam y los Kaluli, en la región Auya, entre otros. Entre los Onabasulu se centra en la masturbación y la diseminación del semen en el cuerpo del joven.
 "Maurice, si no iniciáramos a los chicos, los poderes que nuestros antepasados arrebataron a las mujeres volverían a sus cuerpos" le dijeron al antropólogo Maurice Godelier. "Era claro y genial" cuenta él. "Quería decir que ellas seguían siendo peligrosas potencialmente, porque eran más creadoras. En el fondo de la dominación estaba el miedo de los hombres ante la superioridad de las mujeres."

Thomas Gregor estudió a los Mehinaku de la Amazonía de Brasil. "Conseguir buenos pescados es aburrido, pero el sexo es siempre divertido" "El sexo es la pimienta que da vida a su servicio" de todas Formas, para los Mehinaku, el sexo termina cuando el hombre eyacula. Ni siquiera tienen expresión o palabra para el orgasmo femenino.

Las mujeres ¡kung del Kalahari, sin embargo, demandan su orgasmo cuando el hombre ya ha acabado. Sostienen que si una chica crece sin sexo regular, perderá su mente y terminará comiendo hierba hasta morir. Parece que no practican el sexo oral, pero tanto hombres como mujeres se masturban enérgicamente. 


Según Verrier Elwin, entre los muria de la India "dicen que el pene y la vagina son "nat ki hassi", es una "relación bromista". El sexo es una gran diversión ... es la danza de los genitales, es un vaivén de éxtasis en los brazos de la amada. Debería no ser demasiado intensa; no debe ser degradado por la posesividad ni contaminado por los celos" Y escribe que un proverbio muria dice: "La mujer es la tierra, que el hombre no puede arar"
 
Los dani de Nueva Guinea también creen que las relaciones sexuales les
debilitan, por lo que tardan dos años en tenerlas después de la boda, y cinco años después del nacimiento de un hijo. Los hombres guardan celosamente su virilidad viviendo para ello en cabañas separadas de las mujeres, teniendo relaciones sexuales de manera puntual, aunque son practicantes de la poligamia. Las mujeres suelen tener un hijo cada 5 ó 6 años, llegando a tener 2 en toda su vida.

Los etoro, igualmente consideran muy peligroso el sexo y se limitan a usarlo únicamente para la reproducción. Está prohibido el coito entre hombres y mujeres entre 205 y 260 días al año. Fuera de ese período, también está mal visto, e incluso puede llegar a ser fuente de sanciones.
 

En "La vida sexual de los salvajes", el antropólogo Malinowski contaba que los adolescentes del archipiélago Trobriand (en Papua, Nueva Guinea) tenían a su disposición una casa de solteros en la que acostumbraban a intercambiar sus parejas todas las noches. La sexualidad se vivía desde muy temprana edad, pues consideraban que no existe relación entre ésta y los embarazos en las mujeres, ya que se creía que eran fecundadas cuando un niño-espíritu se introducía, trepando, en su vagina. El padre sólo ensanchaba el camino.

Por eso, a las niñas se les permitía tener su primera experiencia sexual entre los seis y ocho años de edad, y a los niños entre los 10 y 12 años. No estaba mal visto tener muchas parejas sexuales antes del matrimonio, aunque sí se consideraba tabú, curiosamente, compartir la comida.

Cuando una niña tiene entre 13 y 15 años en la tribu Kreung de Camboya sus padres le construyen una casita alejada de la casa principal a la que llaman “choza de amor” para que las chicas puedan tener todo el sexo que quieran mientras buscan a una persona con quien quieran pasar su vida.

Si una chica siente interés por un niño lo puede invitar a su choza, donde si ella lo decide pueden tener relaciones sexuales. La decisión es enteramente de la niña, e invitar a alguien a su choza no automáticamente significa sexo, algunas parejas solo conversan para conocerse mejor o duermen.
Por las mañanas los chicos se tienen que ir antes de que amanezca, pues solo las parejas comprometidas pueden ser vistas juntas en público.
Por las mañanas los chicos se tienen que ir antes de que amanezca, pues solo las parejas comprometidas pueden ser vistas juntas en público, - See more at: http://eju.tv/2014/12/camboya-construyen-habitaciones-para-que-sus-hijas-tengan-sexo/#sthash.AUdWMu2K.dpuf
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Los varones lepcha que forman un grupo étnico que vive en Sikkim, India, miden su virilidad por la cantidad de eyaculaciones que pueden llegar a tener con su pareja en un solo día. De acuerdo a las estadísticas, se estima que el promedio puede oscilar entre 5 y 10 descargas por día. Es por esta razón que fomentan las relaciones sexuales desde la pre adolescencia.Entre los sakalaves de Madagascar ven normal la homosexualidad ya que da paso al conocimiento profundo de la raza humana en todos sus sentidos. Los llamados sekatra son los "escogidos" desde niños en función de su débil o delicada apariencia y llevados junto a las niñas. Está mal visto que la mujer vaya virgen al matrimonio, por eso, se desflora a si misma, con el fin de ir preparada a la ceremonia.

Las tumbas de los sakalava son algunas de las más famosas porque tradicionalmente estaban ornamentadas con unas tallas de madera de contenido erótico, que por desgracia han sido intensamente expoliadas.




"Anxious pleasures : the sexual lives of an Amazonian people" Thomas Gregor.
"Lo que no cuenta la antropología" Sophie Caratini.
"Los muria y su ghotul" Verrier Elwin.
http://www.dailymail.co.uk/news/article-2174389/Cambodian-fathers-build-sex-huts-13-year-old-daughters.html

11 comentarios:

Win dijo...

Es muy interesante tu artículo sobre la forma en que se vive la sexualidad en otras culturas. Me viene muy ad hoc, ya que actualmente estoy leyendo el libro de Helen Fisher "Anatomía del amor". Saludos y felicidades por el blog! Aunque soy ingeniero, me encanta leer sobre antropología.

Jakeukalane dijo...

No me cuadra esta frase:

"Las mujeres suelen tener un hijo cada 5 ó 6 años, llegando a tener 2 en toda su vida."

Saludos

Anónimo dijo...

Jakeukalane... pues que después de que pasen 5 o 6 años 2 veces, o sea, 10 o 12 años, dejan de tener niños... No era tan compleja la frase. En resumen, el primero a los 5 o 6 años y el segundo 5 o 6 años después.

Anónimo dijo...

Hablar de sexo, y pixelar una foto totalmente inocua (a mi parecer), es como si la corrección política dominara nuestra sociedad, autocensurando y cohibiendo nuestras acciones en lugares donde no debieran.

Anónimo dijo...

Gracias al anónimo que ha publicado la fuente de la primera foto. Sentía curiosidad por saber si este ritual afectaba al vello púbico. Esto no es ninguna tontería, contrariamente a lo que los censores puedan pensar.

En cualquier caso, para vivir una sexualidad diferente basta viajar no muy lejos de nuestras fronteras.

En esa situación me hallo, ahora que estoy en Centro Europa, aprendiendo otra perspectiva completamente nueva, con la que me siento más identificado. Por eso, cuando leamos cualquier estudio sobre sexualidad o cualquier manual sobre técnicas amatorias tenemos que tener muy presente el origen del texto y el público objetivo al que va destinado. Porque no todo aplica, no existe una "cultura occidental" sobre el sexo.

Antropólogaenlaluna dijo...

Blogger no me permitía subir la foto de manera íntegra. Para mi es totalmente inocua, sí, pero supongo que estas páginas prefieren guardarse las espaldas...

Ronaldoni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andoni Ignacio dijo...

Está muy bien el artículo, aunque algunas cosas deberían ser explicadas un poco más como cuando se dice que entre los Trobriand "curiosamente" es tabú compartir la comida. Detrás de todo tabú hay un porqué y en muchas sociedades primitivas el no compartir la comida era por una cuestión de reparto nutricional. Del mismo modo, el tabú sobre las relaciones sexuales hasta pasados 2 o 3 años solía ser porque originalmente se trataba de tribus nómadas que no podían acarrear con varios a cuestas y esperaban a que el primero caminara y adquiriera una cierta autonomía.

Irene Adler dijo...

Enhorabuena por la entrada, me ha parecido muy muy interesante. Sobretodo porque más allá de la curiosidad de cada caso (que son muy curiosos)por la gran muestra de diversidad en algo que para algunos es algo tan...poco innovador. quien diga que el patriarcado, la monogamia, la heterosexualidad, etc. son lo normal no conoce nada a la especie humana.
Personalmente me ha sorprendido mucho lo de la necesidad de purgarse de todo lo materno en el caso de los asmat.

Start up dijo...
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Blogger dijo...
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