lunes, 28 de enero de 2019

La chispa creativa: cómo la imaginación nos hizo humanos

"Los símbolos, las ideas, se crean en la mente (...) pero el animal humano aprende no solo a crearlas, sino a proyectarlas en el mundo externo, y allí transformarlas en realidad" Ashley Montagu, antropólogo. 
 

"Ser humano es un proceso creativo. Pero en la actualidad, con todas nuestras obligaciones, con toda la complejidad del mundo moderno que tira de nosotros en un millón de direcciones, encontrar el tiempo y el esfuerzo para adoptar esta creatividad parece muy alejado de nuestra rutina diaria. Tenemos el tiempo, la enrgía y el esfuerzo limitados. Pero necesitamos más que nunca la creatividad."

"Hace 2 millones de años, nuestros ancestros, pequeños, desnudos, sin colmillos, sin cuernos y sin garras, solo con unos pocos palos y piedras, superaron ciscunstancias desfavorables extremas. Todo porque se tenían unos a otros y poseían una chispa de creatividad. No podemos dejar que esto se vaya al garete."
El libro "La chispa creativa. Cómo la imaginación nos hizo humanos" de Agustin Fuentes, indaga sobre la excepcionalidad de la especie humana.
"No somos ni la especie más despreciable ni la más simpática. No estamos ni totalmente desligados de nuestra naturaleza biológica ni enyugados a ella como esclavos. No es nuestro instinto para reproducirnos ni la competencia para encontrar pareja, recursos o poder, ni nuestra propensión a cuidar unos de otros lo que nos ha separado de las demás criaturas." "La capacidad de innumerables individuos para pensar de manera creativa es lo que nos condujo a tener éxito como especie. Al mismo tiempo, la condición inicial de cualquier acto creativo es la colaboración". Así, nuestra especie se ha desarrollado hasta alcanza cuotas inimaginables, claro, tanto para lo bueno como para lo malo. Agustín Fuentes afirma convincente que no llevamos en nuestros genes el instinto de ser egoístas agresivos y competitivos. Al contrario, nos distinguimos de otros primates gracias a que nosotros, como criaturas muy vulnerables, aplicamos nuestro ingenio para trabajar conjuntamente para sobrevivir, y crear cultura, es decir, llenar y remodelar el mundo de símbolos y significados, y también de esperanza.


Hoy día, los humanos están inmersos en un sistema simbólico que contiene unos significados sobre los que se han puesto de acuerdo los mismos que crearon este sistema. "Los humanos no solo viven en un mundo simbólico y cargado de significado; lo crean. Manipulando sentidos estéticos, somos seres artísticos. Y ésto es importante, porque "la percepción humana del mundo estructura la manera en que interactuamos con él".

Es decir, ninguna otra especie animal es capaz de hacerse a sí misma como los seres humanos. Somos excelente constructores de nichos. Nuestra cultura o modelos adaptativos, esas respuestas cooperativas y creativas a los conflictos de la realidad, remodelan la misma realidad, el mundo a nuestro alrededor, y ésto a su vez remodela nuestro cuerpo y mente.
 

"Hacer ciencia también depende de ésta capacidad para imaginar, innovar, experimentar y crear. La ciencia requiere curiosidad más allá del simple instinto de supervivencia... Y después nos enseñamos unos a otros y colaboramos para desarrollar más preguntas. Hacemos mucho más que observar y aprender mediante prueba y error. Investigamos y experimentamos mostrando indagación, persistencia y tenacidad".

Porque disponemos de una capacidad distintiva de pensar en problemas, tiempos y lugares que ocurrieron en el pasado e imaginar los que pueden ocurrir en el futuro. De esta manera, rumiamos sobre retos, situaciones hipotéticas, que no tienen que ocurrir en el aquí y ahora, y escapamos del contexto inmediato "dándole la vuelta" al problema. Y no sólo esto. También somos capaces de darle la vuelta a los retos de otra manera: reconociendo nuestra individualidad y percepción y la individualidad y percepción que pueden tener los demás, calculando los posibles resultados de esta cooperación o competencia y transmitiendo (o no) la información mediante lenguajes y símbolos. Porque no siempre nuestra elección es el de llevarnos bien, también somos grandes genios en engañar, pero incluso en ésto somos supercooperadores y colaboradores asombrosos. Ningún otro animal exhibe la misma intensidad, amplitud, constancia y complejidad en la cooperación como los seres humanos.

Además de reconocer nuestra individualidad y la de los demás, poseemos un tipo denso de "intencionalidad compartida": la capacidad de ponerse de acuerdo conscientemente en la misma interpretación cognitiva y en los mismos objetivos. Así transmitimos ideas, información e innovaciones.


La paleoantropología nos advierte que es nuestra tendencia a la compasión la que ha desempeñado un papel más importante en nuestra historia evolutiva. Nosotros extendemos mucho más nuestro ámbito de cooperación. Los seres humanos somos los únicos animales capaces de crear identidades, alianzas simbólicas, con grupos mucho más extensos, más amplios, trascendiendo lo biológico. Lo que se llama "familia extensa" y el "alocuidado" es lo común, (es por eso que las humanas son las únicas primates que experimentan la menopausia, vivir mucho después de que nuestros ciclo reproductivo haya terminado). La otra cara es que también afianzamos identidades simbólicas ante un enemigo común.

El ser humano no comenzó su andadura siendo grandes cazadores, sino carroñeros. Conseguir alimentos más energéticos fue un reto esencial para hacer crecer el cerebro, pues no solo se necesitaba una infancia más prolongada, también más calorías. Pero carecían de lenguaje, armas, o defensa, así que recurrieron los unos de los otros, compartiendo experiencias y aprendiendo de los errores, así fueron capaces de hallarse un paso por delante de los depredadores. La elaboración de utensilios líticos incrementó la complejidad social y cognitiva:

"Los chimpancés son muy hábiles a la hora de utilizar palitos ligeramente modificados y piedras no modificadas como utensilios" "Esta capacidad no se restringe a los primates; también la vemos en los cuervos y otras aves en el tamaño y la forma de piedras y palos que emplean" "Pero ningún otro animal en la naturaleza, ni siquiera los chimpancés, puede contemplar una piedra, comprender que dentro de aquella piedra hay otra forma más útil y utilizar otras piedras o madera o hueso para modificar aquella piedra... y después compartir dicha información con los miembros de grupo. Ésto es lo que comenzó a suceder hace de 2 a 3 millones de años, en el inicio mismo de nuestro linaje. Elaborar y emplear utensilios líticos implica mucha más información, colaboración y creatividad que seleccionar una piedra o un palo, tal como son, para usarlos". Y no sólo eso: cada grupo tenía muchos fabricantes de utensilios, por lo que había un proceso de compartir y transmitir conocimiento incluso a través de generaciones.
El trabajo para obtener lascas aguzadas de las piedras es más complejo de lo que parece: a los estudiantes universitarios les cuesta hasta semanas aprender a elaborar estos utensilios, con instrucción y utilizando el lenguaje, vídeos, libros y los mejores materiales.



Hace falta mucha capacidad mental y comunicación compleja para desarrollar utensilios más complejos, pero gracias a ellos fueron apareciendo más innovaciones durante los primeros 1,5 millones de años de nuestra historia. Transcurrió a un ritmo lento, si lo comparamos con nuestro tiempo. "No habían muchos miembros del género Homo en el planeta. Los contactos e interacciones con otros grupos no eran tan habituales, y el clima no era nada estable para desplazarse. Las grandes fluctuaciones metereológicos pusieron a prueba a nuestra especie, que tuvieron  que ser flexibles y creativos con el alimento. La mayoría de los grupos se extinguieron o se aislaron junto con sus innovaciones". Aún con todo, del carroñeo, captura de pequeños animales y la recolección, pasamos a la caza coordinada humana hasta llegar a ser los amos tecnológicos del planeta.
 

Hombre cazador, mujer sosteniendo un bebé y ocupándose del fuego, otro hombre elaborando utensilios... "Nada en el registros fósil o arqueológico sugiere esta distribución de sexo y edad específicos de quién hacía qué o de que hubiera tareas como estas en el pasado." "Tanto machos como hembras participaban en la elaboración de utensilios, en la mayor parte de la caza (quizá con la excepción de la caza de los animales mayores) y en el cuidado de los niños. La mayoría de los hombres tienen una fortaleza más acusada en la parte superior del cuerpo que la mayor parte de las mujeres, pero no son intrínsecamente más hábiles en las tareas basadas en utensilios."

La especialización estricta aparece en fecha mucho más reciente en el registro arqueológico, "especialmente hasta después de la aparición de la agricultura y los asentamientos, e incluyendo los pueblos recolectores más recientes, el rol de género se hace más claro". Sea como fuese, el género humano es un espectro: "donde sea que uno se halle, se encuentra precisamente en el rango normal para los humanos". "Si sostuviéramos un cerebro humano en la mano, no habría manera de decir con seguridad si se trataba de un cerebro masculino o femenino". Eso sí: "hay pautas en la función del cerebro humano adulto que nos ayudan a separarlos por género. El proceso por el que los humanos adquirimos el género modela nuestra neurobiología." 


Nuestros antepasados se enfrentaban a los grandes retos, también, cooperando, no se podían permitir el lujo de hacer demasiadas distinciones, el igual acceso a los conocimientos vitales de la comunidad era esencial. "Es probable que algunos individuos tuvieran un don o talento a la hora de realizar una tarea o habilidad, pero "la cuestión es que, en lugar de que los demás del grupo cedieran todas las responsabilidades a estos individuos, aprendían de ellos." El conocimiento se extendía y arraigaba en la comunidad, y todos eran capaces de ejecutar los comportamientos básicos" Ésta transmisión de habilidades mediante aprendizaje, ejecución y compartir información es muy humana y lo que Tim Ingold llama "habilitación", y se trata de adquirir las pautas de cómo ser un miembro de la comunidad.


De aquí surge nuestro elevado nivel de compasión y ayuda a los demás, incluso con los que no estamos emparentados. Compartir la comida y los cuidados, comportamientos que mantenían a los heridos, enfermos y ancianos como parte de la comunidad, aún dedicando una energía no devuelta después, nos ayudó a tener éxito. El sentido innato de moralidad y lealtad al grupo, la empatía, el altruismo, tiene raíces profundas en nuestro pasado. "Pero antes de que nos volvamos demasiado cálidos y acogedores, recordemos que cuanto más estrechamente nos vinculamos con nuestra comunidad, más desconfiados nos volvemos con otras comunidades", nos advierte Fuentes. Cuando la densidad de población Homo no era elevada, la comida o el espacio no eran insuficientes, así que cuando dos grupos se encontraban era beneficioso colaborar e incluso intercambiar objetos y miembros del grupo. A medida que las comunidades crecían, crecía el sentimiento de identidad, el "nosotros" y "ellos" fueron más fuertes.
 

"Los humanos somos la única especie con homicidio premeditado y guerra completa", pero "lo que resulta muy llamativo es la coincidencia de la aparición de sociedades más complejas y del sedentarismo con el auge de la violencia letal coordinada y la guerra. En líneas generales, el aumento en la desigualdad económica, política y social está correlacionado con el incremento de la guerra". "Un apunte clave del incremento de esta complejidad en las comunidades humanas fue el almacenamiento", para ello "es necesario que haya sistemas de mantenimiento, gestión, vigilancia de lo almacenado. Entonces produce el concepto de propiedad, de control sobre los objetos que se almacenan y sobre los lugares y estructuras usados para el almacenamiento." Ésto "cambia de igual modo la manera como los miembros de una comunidad interactúan entre ellos como con otras comunidades, y aumenta la posibilidad de conflicto intergrupal". "Cuando empezamos a ver un aumento de la diferenciación de papeles en las comunidades, vemos también las señales de clanes y linajes" "el desarrollo de clanes y entidades políticas mayores proporcionó el incentivo y la justificación para que una comunidad atacara a otra, a pensar en grupo o conjunto de grupos como "el enemigo": deshumanizamos creativamente a otros." "La guerra y la paz debe verse como las dos caras de la misma moneda de la creatividad humana (...) La capacidad de hacer la guerra surgió de la capacidad de hacer la paz"
La violencia es una opción para los humanos, no una obligación, un destino o una necesidad. El sexo, sin embargo, es un instinto. "El sexo apareció como evolución como respuesta a habérselas con ambiente cambiantes. Reproducirse mediante sexo crea nueva variación al combinar los datos genéticos de los dos progenitores, lo que proporciona más opciones a la descendencia" y así, éstos tendrán más probabilidades de enfrentarse a los retos que el mundo les plantea. Los seres humanos también separamos la reproducción y el sexo, ya que la crianza puede ser un sistema comunal (alocuidados), no solo la madre cria a los hijos. Así, sin tantos costes en la reproducción, "los humanos podemos tener sexo todo el tiempo, como parte del paisaje social". "Los humanos, en realidad, no tienen solo sexo; tienen sexualidad". Es decir, la actividad sexual también pasa por lo simbólico.

Podemos formar alianzar con grupos numerosos, trascendiendo lo biológico, y al mismo tiempo somos propensos a mantener un vínculo de pareja fuerte, profunda y a largo plazo. Pero ojo, no tiene porqué implicar relación sexual, tampoco matrimonio ni monogamia. De hecho, cuenta Fuentes, el matrimonio en Europa, no apareció hasta el Siglo XV, y la mayoría de los matrimonios se basaban en acuerdos verbales.


Hace 30.000 años, y antes, existían subespecies de humanos, como los neandertales. Es muy probable que hubiera más de una raza biológica humana que compartiera el planeta. Pero nosotros somos la misma subespecie, el último linaje hominino que queda. Y aún hay más: "Si se comparan las diferencias genéticas entre dos humanos cualesquiera procedentes de cualquier lugar del planeta, son muchísimo menores que las que hay entre cualesquier dos chimpancés del África oriental y occidental. Es un hecho sorprendente. Los humanos se hallan extendidos por el mundo y los chimpancés se encuentran únicamente en un retazo relativamente minúsculo del centro de África, pero los humanos son mucho más parecidos entre sí desde el punto de vista genético. (...): figuramos entre los animales más cohesionados desde el punto de vista genético y más extendidos de todo el planeta, una combinación que es asombrosamente rara en el reino animal. En esta medida, como en tantas otras, somos realmente peculiares.

2 comentarios:

Jose dijo...

Hola! Un lector fiel pero que no comenta escribe para aprovechar tu sabiduría...

Estoy interesado en iniciar un canal de youtube refutando sentencias incorrectas o imprecisas pero que empiecen con frases estilo "la ciencia confirma que" (de esas que abundan en internet).

Si no es mucha molestia, quisiera aprovechar este espacio para que me ayudes con una frase que me huele problemática pero no termino de encontrar contraejemplos:

"La sexualización de los senos femeninos no es solamente una construcción de las culturas, sino una realidad natural"

¿Tenemos documentadas culturas que no vean en los pechos femeninos un fetiche sexual? Cualquier información en esa línea me vendría muy bien.

Desde ya, muchas gracias por tu tiempo =)

Saludos y sigue escribiendo, que me encanta leerte ^^

Antropólogaenlaluna dijo...

Hola Jose,
La pregunta tiene tanta miga, que te la he respondido con una entrada: https://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2019/02/nacimiento-y-lactancia-el-primer-viaje.html
Buen día!