domingo, 19 de junio de 2011

John from América: Cultos cargo.

"Lo que califico como falta de hogar quiero decir que los aborígees se enfrentron a una especie de vértigo de la vida. No tenían una base estable; toda afiliación personal fue anulada; las estructuras grupales quedaron fuera de lugar; a ninguna red social le quedaba ningún punto de apoyo... En Nueva Guinea, a algunos seguidores del culto de cargo solían habalr de "hombres de cabeza redonda" y "hombres sin barriga". Se referían a una especie de naúseas giratorias que sufrían a causa de un mundo que parecía haberse desorientado. Creo que algo así podría haber afectado a muchos de los aborígenes sin hogar". 
W.E.H. Stanner.
 
 
Años cuarenta, en medio de la nada, por todas partes lo único que puede verse es agua, el Océano Pacífico arropa a las pequeñas islas de Melanesia que lo salpican. Los habitantes de una de esas minúsculas porciones de tierra emergida viven aislados del resto del planeta. El único y esporádico contacto que han tenido en mucho tiempo eran con hombres raros portadores de un libro de oscura cubierta que hablaban de un dios desconocido y de adoptar costumbres que no les eran propias, irritantes intromisiones que nada bueno parecían presagiar.

Contactos más amigables y fructíferos eran los mantenidos con otros isleños pero, aparte de vecinos y misioneros, nadie más visitaba aquella esquina del globo. Ignorantes de lo que sucedía en el océano, donde dos grandes imperios luchaban en medio de una gigantesca guerra, los isleños se habían sorprendido al observar, lejos, muy lejos, sombras producidas por grandes navíos. Igualmente, a veces, se escuchaba un misterioso zumbido y, alzando la mirada hacia los cielos, un oscuro pájaro negro de robustas alas y vuelo veloz, cruzaba entre las nubes, muy alto.
 
Hasta que un día, en medio del asombro general, otro gigantesco pájaro oscuro sobrevoló el poblado y esta vez aterrizó. La isla que sobrevolaban era ideal para instalar, al menos temporalmente, un puesto de escucha y aprovisionamiento.
Una patrullera se acercó a la costa y, en la distancia, un destructor y varios buques de escolta y aprovisionamiento.
Los marines instalaron un puesto de escucha,con varias casetas prefabricadas, un generador, grandes antenas y un montón de suministros. Con el paso de las horas, tanto isleños como militares fueron entrando en contacto. Lo normal en esto casos era ofrecer regalos. El comandante del puesto inició la fiesta. Leche en polvo, cosas brillantes, chocolate… tabaco.

Pasaron los días, aquellos “dioses” controlaron las ondas de radio, mientras sus amigos isleños disfrutaban de inesperados objetos y contemplaban con asombro las máquinas portadas por aquellos hombres-dioses vestidos de verde. Algunos de los moradores de la perdida roca fueron bendecidos con el favor de los dioses, pues éstos sanaron sus enfermedades. Pero aquello no duró mucho.

Una mañana, como aquella en la que el pájaro negro descendió por primera vez, el puesto recibió la orden de regresar a la flota. Las tiendas desaparecieron, las antenas ya no se alzaban, los dioses se habían esfumado, la isla volvía a su aislamiento de costumbre. ¿Cómo hacer que volvieran? ¿Cómo suplicar por su regreso? ¿Cómo lograr alzar la voz hasta los cielos donde vivían los pájaros negros?

Pasaron los años, pero nadie olvidó los días en que los dioses llegaron con sus regalos. Habían observado cada detalle, asombrados, escucharon el lenguaje de aquellos extraños, no lo entendían, pero aprendieron algunas palabras, como Amerrica, aunque para ellos no tenían sentido alguno. Memorizaron las inscripciones con que el pájaro negro estaba decorado y las pinturas que daban carácter a la patrullera, no olvidaron las siluetas de otros pájaros negros que pasaron sobre la isla en aquel tiempo. Decidieron que, para recordar aquellos días y para lograr que los dioses regresaran, tenían que hacer una gran representación anual en conmemoración de la primera visita desde los cielos y el mar. Así nació todo un ritual que era celebrado con pasión por los isleños. Imitaron los rifles de los militares con largos palos, se vistieron con los colores de los uniformes que habían visto, reprodujeron la sagrada enseña de sus dioses, la bandera de los Estados Unidos, elevaron un bosque de ramas en recuerdo del radiotransmisor y formaron con rocas en la playa, o con pigmentos sobre sus cuerpos desnudos, figuras que rememoraban los “dibujos” vistos en los pájaros y los grandes peces metálicos, como USA o US NAVY.

Estos son los llamados por los antropólogos como cultos cargo. En medio de una cruel contienda entre las flotas japonesa y estadounidense, además de británicos, australianos y neozelandeses, las tribus de muchas islas de Oceanía o del interior de Nueva Guinea que, anteriormente, no habían tenido contacto con el exterior, se encontraron, de pronto, con visitantes maravillosos y poderosísimos, capaces de surcar las aguas, volar por el cielo a voluntad, podían curar enfermedades, portaban armas invencibles, alimentos nunca antes imaginados, eran capaces de cualquier cosa. Pero la guerra terminó y los “dioses” desaparecieron. El choque había sido brutal, el “primer contacto” dejó a muchas de aquellas gentes desorientadas. 

Algunos cultos cargo han sobrevivido, siendo el más conocido el de la isla de Tanna, en Vanuatu El origen se halla en los movimientos de las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, que aparecieron súbitamente sobre el cielo de la isla arrojando todo tipo de provisiones. La historia quedó inmortalizada en la figura de "John From", un dios que vendrá de los cielos para traer todo tipo de mercancías y bienes materiales. El nombre proviene probablemente de algún aviador que se presentó ante ellos como “John from America”.
Hoy día, los seguidores de Jon Frum se siguen reuniendo en la isla de Tanna cada 15 de febrero para celebrar su particular ritual: un grupo de supuestos “soldados” desfila con sus fusiles de palo y la palabra USA trazada sobre su pecho. A continuación izan puntualmente la bandera estadounidense y realizan una serie de cánticos rituales con la esperanza de que Dios vuelva a lanzar sobre ellos su preciado “cargamento”.

Otro culto cargo es el que realizan la tribu de los Yaohnanen que espera otro Dios que regresará para cubrirles de regalos: el Duque Felipe de Edimburgo. Según la mitología Yaohnanen, el marido de la Reina de Inglaterra es el hijo de un antiguo espíritu que habita en las montañas de la isla de Tanna, y reinará sobre los miembros de la tribu a su regreso. A pesar de los miles de kilómetros que separan Londres de este pequeño archipiélago de la Melanesia, los nativos aseguran que el espíritu del príncipe Felipe se aparece con frecuencia y les habla. “No le podemos ver, – dice el jefe de la tribu - pero podemos escuchar su voz” Los antropólogos han determinado que en algún momento de la década de los años 50 las creencias ancestrales de los Yaohnanen se mezclaron con las noticias que los visitantes ingleses traían sobre la familia real británica y el choque de culturas dio lugar a una nueva y exótica creencia. También se habla de la influencia de una visita del propio Príncipe a la zona en 1974.

En su célebre Vacas, cerdos, guerras y brujas, el antropólogo Marvin Harris relata cómo uno de los profetas del cargo fue conducido a las ciudades occidentales para que viese con sus propios ojos de dónde surgían las mercancías. Lo llevaron a fábricas de cerveza, a hangares de reparación de aviones y a otros lugares de producción con la intención de mostrarle que todo aquello que creía mítico y divino en realidad provenía de fuerzas reales y materiales. Lo curioso del caso es que no lograron a convencerlo, sino todo lo contrario. El profeta no podía comprender por qué aquella riqueza no estaba distribuida igual entre todos. Sin duda, tenía que ser por alguna razón sobrenatural, porque, en una lógica no contaminada por el sistema, era imposible que algunos sin trabajar pudieran tener todo el cargo que quisieran, y otros, trabajando duro, apenas pudieran disfrutar de ese maná.  

"(A Yali) Le llevaron a Australia donde los australianos querían mostrarle cuál era el secreto del cargo: centrales azucareras, fábricas de cerveza, un taller de reparación de aviones, los depósitos de mercancías de los muelles. Aun cuando Yali pudo ver por sí mismo algunos aspectos del proceso de producción, también constató que no todos los que iban en coche a todas partes y vivían en grandes mansiones trabajaban en centrales azucareras y fábricas de cerveza. Pudo observar cómo hombres y mujeres trabajaban en grupos organizados, pero no logró captar los principios últimos sobre cuya base se organizaba su trabajo. 
Nada de lo que vio le ayudó a comprender 
por qué de aquella inmensa profusión de riqueza 
ni siquiera una gota llegaba a sus compatriotas."
Hoy, en pleno siglo XXI, todavía no sabemos muy bien como funciona la cosa. Pero lo que sí está claro es que no hay que mirar tan lejos para ver que los cultos cargo no son tan ajenos a nosotros.



En Amerika Samoa los samoanos cantaban esta canción, Tofa my Feleni, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los marineros de la US Navy destinados en las islas regresaban a su hogar:

"Adiós amigos míos,
os tenemos que dejar,
navegar a lo largo del océano

Americanos no olvidéis Samoa, nuestra tierra
pero tampoco nos olvidéis a nosotros,
sus habitantes.

Oh! Samoa, nunca te olvidaré."



Fuentes:
"Vacas, cerdos, guerras y brujas" Marvin Harris.

miércoles, 15 de junio de 2011

El hiyab de las mujeres de occidente: la talla 38.

"El sometimiento a regímenes alimenticios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres: una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar" Naomi Wolf.


Cuando Fatema Mernissi (socióloga) acudió a comprarse una falda a una tienda neoyorquina y la dependienta le informó de que no encontraría talla para ella (la 46, calcula) a menos que acuda a una tienda de tallas especiales, Fatema se sintió entre asombrada y humillada. La dependienta, una mujer de unos cincuenta años, le preguntó de qué planeta era para reaccionar de esa manera. De Marruecos, le respondió. En Marruecos las tallas no existen puesto que las faldas se hacen a medida y las caderas anchas son uno de los principales atractivos de una mujer.

Fatema escribe en su libro "El harén en Occidente": "A continuación viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo ocidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer" La dependienta le confesó que mantenía una figura delgada a cambio de ser esclava de la dieta. Si engordaba, probablemente perdía el trabajo o le relegaban a un puesto inferior. "¿Quiere usted decir que no vigila su peso?" le preguntó a Mernissi con cierta incredulidad, y añadió en voz alta: "Muchas mujeres que tienen puestos de trabajo muy bien pagados, relacionados con el mundo de la moda, podrían verse de patitas en la calle si no siguieran una dieta esctricta".

 "Sus palabras eran tan claras y la amenaza que implicaban tenía tal carga de crueldad que me dí cuenta por primera vez de que quizá la talla 38 fuera una restricción aún más violenta que el velo musulmán"

"Sí, pensé, acababa de encontrar la respuesta a mi enigma. A diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que una mujer es bella sólo cuando aparenta tener catorce años. (...) Fijar esa imagen de niña en la iconografía como ideal de belleza condena a la mujer madura a la invisibilidad". Mernissi concluye que esas actitudes son "más peligrosas y taimadas que las musulmanas", porque "el tiempo es menos visible, más fluido que el espacio". Las mujeres deben aparentar que son bellas, lo cual no deja de ser infantil y estúpido... el arma usada contra las mujeres es el tiempo. La violencia que implica esta frontera del mundo occidental es menos visible porque no se ataca directamente la edad sino que se enmascara como opción estética"

 Mernissi asegura que en aquella tienda no sólo se sintió horrorosa, sino también inútil. Y expone el mecanismo, idéntico al utilizado con el velo en el mundo musulmán o contra las mujeres en la China feudal, a quienes se les vendaba los pies. "No es que los chinos obligaran a las mujeres a vendarse los pies para detener su crecimiento normal, simplemente definían el ideal de belleza" Es decir, no se obliga a ninguna mujer a pasar hambre por la dieta, simplemente se rechaza a quien no entra en el modelo impuesto. Sólo un modelo idéntico para todas, todas iguales.

A partir de ahí, encuentra las respuestas que le faltan en Naomi Wolf y Pierre Bordieu. Wolf detalla que hace una generación las modelos pesaban un 8% menos que la media femenina, mientras que hoy la diferencia es de un 23%. Afirma que la reducción de la talla ideal es una de las causas de la anorexia. "El sometimiento a regímenes alimenticios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres: una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar", abunda Wolf. La preocupación por el peso provoca "un colapso virtual de la autoestima" y la restricción calórica conduce a una personalidad caracterizada por "pasividad, ansiedad y cambios emocionales bruscos". Los desórdenes alimentarios generan neurosis y la sensación de pérdida del control. Quienes nos controlan son todas esas industrias dirigidas por hombres: la moda, la cosmética, la cirugía estética, la industria alimentaria y la pornografía.

Bourdieu explica en "La dominación masculina" que "la violencia simbólica es una forma de ejercer el poder, que repercute directamente sobre el cuerpo de la otra persona, como por arte de magia, sin constricciones físicas aparentes". No se trata de una imposición externa sino que nosotras mismas, sintiéndonos liberadas e iguales a los hombres, nos calzamos los tacones de aguja, nos inyectamos botox, hacemos la dieta de la alcachofa y seguimos sexualizadas y reducidas a objetos de deseo. Dice Bordieu: "Al confinar a las mujeres al estatus de objetos simbólicos que siempre serán mirados y percibidos por el otro, la dominación masculina las coloca en un estado de inseguridad constante. Tienen que luchar sin cesar por resultar atractivas, bellas y siempre disponibles".

Tras dar gracias a Alá por haberla ahorrado la tiranía de la talla 38, Mernissi se pregunta: "¿Es posible organizar una manifestación política creíble y salir a las calles a protestar y gritar que se nos han pisoteado los derechos humanos porque no es posible encontrar la falda que una busca?"


Fuente:
Fatema Mernisi, El harén en Occidente.


Hiyab, de Xabi Sala. El corto, de ocho minutos, habla de Fátima, una niña española de origen musulmán que se enfrenta a su profesora porque no quiere quitarse el velo islámico.



"No queremos diferencias entre los alumnos, ¿entiendes?"
"Estarías muy guapa sin hiyab... No querrás ser la rara de la clase... 
...¿no?"

* "La mujer es víctima del mercado. Tanto cubrirse como desnudarse son cosas del mercado, no manan del libre albedrío. El problema es el velo de la razón. La mujer no es una cosa a la que hay que ponerle artilugios para que parezca más joven"
"No se puede separar los asuntos de género de los demás temas. La política global está relacionada con el feminismo. No hay separación entre la dominación sufrida por las mujeres y la dominación que impera en el mundo"

Nawal Al Saadaw, luchadora egipcia por la libertad y la igualdad. Para ver más: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2011/10/el-velo-de-la-razon-nawal-al-saadaw.html

domingo, 12 de junio de 2011

Cazadores, pescadores, recolectores... y consumidores.

Cazadores:

La reserva de caza del Kalahari central está situada en la frontera de Bostwana y Namibia, y es el hogar de los últimos indígenas de Sudáfrica, los Bosquimanos.
Muchos de estos grupos fueron obligados a abandonar sus tierras ancestrales en el Parque Nacional Kalahari Gemsbok, para dar paso a la extracción de diamantes, dejando en peligro un estilo de vida tradicional nómada de cazadores y recolectores. A pesar que en el 2006 los Bosquimanos ganaron una histórica sentencia en contra del gobierno de Bostwana que les permitía regresar a sus tierras, han preferido quedarse en los asentamientos que rodean al parque. Sin acceso directo al agua y sin el atractivo que representaba sus tierras ancestrales, los bosquimanos han tenido que adaptarse para convertirse en cazadores de persistencia en una de las reservas más grandes de Sudáfrica.
Dependiendo de las condiciones especificas, el cazador perseguirá al elegido antílope durante 10 horas o más en un recorrido aproximado de unos 25 kilómetros. En su trayecto le acompaña un sol de justicia y unas temperaturas superiores a los 40 grados.


Pescadores:

Las cataratas de Khone son unas enormes cascadas por donde transita el río Mekong en Laos, muy cerca de la frontera con Camboya. La altura total de 21 metros y el caudal medio de casi 11.0000 metros cúbicos de agua por segundo, es el principal obstáculo de que el Mekong no sea un río navegable en China. 
En este escenario conocido por su rica pesca habitan dos pueblos minoritarios, los Khmer y los Bolaven, grupo étnico predominante en la región que dependen completamente de las cataratas Khone. Algunos científicos señalan a este paso la principal vía de migración de peces entre Camboya y Laos. 
Los pescadores siguiendo una tradición hereditaria durante generaciones, desafían a la muerte en actos de circo caminando a lo largo de unos cables colgados sobre el río atronador.
Lamentablemente, un proyecto de energía hidroelectrica está en fase de una futura construcción, concretamente la presa de Sahong , desarrollado por la empresa de Malasia Mega Corporation Berhad. Una seria amenaza que sin lugar a dudas no solo pone en peligro la existencia de estos grupos étnicos sino también las necesidades biológicas únicas de unos peces que migran cada año cruzando los espectaculares saltos de agua de las cataratas de Khone.


Recolectores:

Dos veces al año en las cordilleras del Himalaya, los nativos se reunen alrededor de grandes acantilados que es el hogar de una curiosa abeja negra, la Apis Laboriosa. Acuden para recoger la cosecha de la productiva abeja, negra y bella y con una picadura letal. 
Son varias generaciones de Rijis y Gurungs las proveedoras del entusiasmo y fascinación por las abejas. Su miel se mezcla en el paisaje con las plegarias a las deidades Sunpal, Deopal y Rajuwali, y les permite la sanación espiritual a través de la conexión terrenal con los chamanes y un culto-ceremonial de flores, frutas y arroz...
Unos días antes preparan el material necesario para la faena, e inician la marcha (a veces de varios días caminando) hasta llegar, exhaustos de carga y distancia, a los acantilados de Bhujung y Pasgaon a 2500 metros de altura. Riscos de más de 200 metros, con el nombre de alguno de los antepasados fallecidos en anteriores cosechas y hogar milenario de las abejas.
A continuación, encienden un fuego con rastrojos en la base del acantilado para que el humo obligue a salir a los insectos de sus colmenas. Desde arriba, un hombre desciende el acantilado (en carnes y sin arnés) aprovechándose para ello de una larga escalera artesanal hecha de bambú y cuerdas de cáñamo. En la cima, el mejor amigo del cazador asegura con su cuerpo y mente la vida de su hermano, y le sirve teas humeantes como única protección, mientras va cantando al resto de compañeros las andanzas de la cacería.
Cuando la canasta se llena, se baja hasta el terreno, se vacía y se utiliza de nuevo. Toda la operación desde el principio hasta el final es muy delicada. Puede tomar de 2 a 3 horas o más cosechar una sola de las muchas colonias. Cuando la jornada se acaba y después de la cosecha selectiva (no se exterminan la totalidad de los panales para favorecer la sostenibilidad) deshacen el camino.
Cada temporada las grandes industrias esquilman colonias enteras innecesariamente como tributo a la sobre-explotación de los insectos. La sobreexplotación turística, con tours incluídos, ponen en auge la industrialización de esta miel y las penurias de esta gente. Para colmo, hace unos años llevaron de Europa la Apis mellifera para polinizar los cultivos no nativos y aumentar la producción de falsa miel autóctona. La competencia de las dos especies unida a la deforestación y disminución del forraje ha diezmado las colonias. 



Consumidores:

Extracción de diamantes en Parque Nacional Kalahari Gemsbok.
La presa de Sahong para energía hidraúlica en Laos.
Sobre-explotación de las abejas y la deforestación de los paisajes de Nepal.
¿PARA QUÉ?



Fuentes:
http://kurioso.es/2008/08/14/la-fiebre-del-oro-dulce-en-las-colinas-del-himalaya/
http://www.ericvalli.com/
http://elbauldejosete.wordpress.com/asombrosas-culturas/

miércoles, 8 de junio de 2011

Por qué más es menos: la tiranía de la abundancia.

"La explosión de oferta se ha convertido en un problema en vez de en una solución para nuestras vidas." Barry Schwartz, profesor en psicología y economía. Autor del libro "Por qué más es menos: la tiranía de la abundancia".


Barry Schwartz:
"Bueno, esto es lo que creemos actualmente en las sociedades occidentales democráticas desarrolladas. En primer lugar, ahora creemos que no hay nada más importante que la libertad. La libertad es lo más importante, y lo que la libertad significa es elección. Creemos esto profundamente. También creemos que, sin elección, no puedes ser plenamente humano. Las personas necesitan ser los autores de sus propias vidas, vivir sus vidas como ellos consideran adecuado. De manera que, si privas a la gente de esa oportunidad, no sólo los hace infelices, sino que los hace desgraciados, clínicamente deprimidos, deforma el carácter… Eso lo sabemos bien."

"Sabemos que las personas necesitan tener control. Si las pones a situaciones en las que no pueden controlar cosas significativas que les están ocurriendo, entonces se vuelven impotentes, se dan por vencidas, y luego, posteriormente, incluso cuando pueden controlar, no lo intentan. Esto puede llevar a a la depresión clínica. Entonces, se argumenta que un componente de la depresión clínica -el “No puedo salir de la cama”, “No puedo decidir qué ponerme”es este sentimiento de impotencia, de falta de control. Es una parte básica de nuestro equipamiento, que nos importe controlar el entorno en el que vivimos."

"El error, el error razonable, que hemos cometido, es que, puesto que sabemos que la libertad es buena y sabemos que la elección es buena, entonces debe ser verdad que más elección es todavía mejor. Y lo que hemos hecho en los últimos 20 ó 25 años es que, simplemente, hemos hecho explosionar la cantidad de opciones que la gente tiene, tanto en las partes de su vida en las que siempre habían tenido elección, como cuando vas a comprar al mercado, como en todo tipo de áreas de la vida en las que no solía haber ninguna
elección"

"Las personas que quieren conseguir lo mejor están especialmente torturadas por la vida moderna. La vida es demasiado corta para examinar quinientos cereales para el desayuno, así que tarde o temprano paras, eliges uno, te lo llevas a casa y acabas convencido de que elegiste el cereal equivocado, porque no viste todos los otros. Ahora bien, el cereal para el desayuno no es algo muy importante. Dónde estudiar, qué carrera, con quién casarte, estas cosas son mucho más importantes, pero se aplica el mismo principio: quieres lo mejor, buscas, buscas, buscas, buscas y buscas y, o bien nunca te decides, o bien truncas la decisión, eliges a alguien y luego pasas el resto de tu vida convencido de que elegiste a la persona equivocada. Entonces, la alternativa es estar satisfecho, no buscar lo mejor, sino buscar algo que sea suficientemente bueno. Sólo examinas hasta que encuentras una que cumpla con tus requisitos."

"El arrepentimiento, en realidad, envenena las buenas decisiones. Tomas una decisión; es una buena decisión, pero quizás no sea la mejor. Entonces te arrepientes de haberla tomado. Y lo que eso hace es que la convierte en una decisión todavía peor. Es sumamente importante experimentar arrepentimiento para motivarnos a ser mejores. El problema es que tenemos esta emoción que sentimos respecto a muchas, muchas cosas que no valen la pena.


 Fuente:

domingo, 5 de junio de 2011

Somos primates, pero con arte.

Aún no sabemos qué son los seres humanos.
Josep Call (primatólogo)

No identificaremos los rasgos únicos de la mente humana
hasta que no descubramos los rasgos en común con el resto de primates.
Michael Tomasello (psicobiólogo, codirector del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y del Centro de Investigación de Primates Wolfgang Köhler )

Lo que cambiará y está cambiando
es nuestra idea sobre quiénes somos.

Michael Gazzaniga (profesor de psicología, director del centro SAGE para el estudio de la mente)


La perspectiva comparada es tremendamente importante. cuando tú observas a una especie, tú ves lo que esta especie está haciendo, lo que no ves es lo que no hace. Lo que una especie no hace es mucho más difícil de ver. Y únicamente cuando tienes una manera de contrastarlo entonces es cuando te das cuenta. ¡Y es en este sentido que el estudio del proceso cognitivo de los primates es absolutamente imprescindible para conocer el proceso cognitivo de los humanos! encontrar el equilibrio justo entre las diferencias y las similitudes, sin caer en el efecto péndulo de “somos completamente diferentes” de hace 50 años a “no hay ninguna diferencia” provenientes de las pruebas genéticas actuales (un 97% de similitud con los simios)

Después de todo, según Michael Gazzaniga: “Sí que somos únicos. Nunca verás a una rata disfrutando de un partido de béisbol, ni a un par de chimpancés pilotando un avión”

Según Michael Tomasello: No se trata de que nosotros seamos más inteligentes que nadie, hemos acumulado demasiadas pruebas científicas de que muchas de nuestras capacidades cognitivas, muchas de las que queremos denominar “inteligentes”, las compartimos con otros animales.  Por ejemplo, en el movimiento espacial, algunos animales son capaces de hacer cosas que nosotros no hacemos. Yo pasé un par de semanas en la selva con chimpancés y los chimpancés se movían por la selva sin problemas. Nosotros llevábamos brújulas colgadas del cuello y sin éstas todavía estaría perdido en medio de la jungla. Tomemos el ejemplo de los números o de las cantidades: muchos animales pueden seguirle la pista a pequeñas cantidades y números. Saben que si hay cuatro trozos de comida, hay más comida que si los trozos son tres. Incluso pueden seguirle la pista a esa comida aunque no la vean. Si saben que hay cuatro trozos de comida en un cubo, y tres trozos de comida en otro cubo, aunque no los puedan ver, eligen el cubo que tiene los cuatro trozos.

Algunas diferencias entre los seres humanos y el resto de los simios:

Acumulación de conocimiento:

Josep Call:
La idea es que la cultura de los humanos está basada en la acumulación de conocimiento, mientras que la cultura de los chimpancés no. Por ejemplo, un chimpancé que fuera un genio podría inventar cómo obtener termitas; podría inventar cómo cascar nueces. Un solo sujeto sería posible que lo inventara. Pero en el caso de los humanos, es diferente. Un bolígrafo. No hay un humano hoy en día que tenga todos los conocimientos necesarios para fabricar un bolígrafo. ¡Una cosa tan sencilla como un bolígrafo! Entonces se necesita esta acumulación de conocimiento para ser capaz de realizar este tipo de instrumento. Y esto es una gran diferencia que existe hoy en día. Cuando un niño nace en una cultura determinada, automáticamente, de forma gratuita, se le dan una serie de conocimientos. Y entonces, a partir de estos conocimientos, se va a desarrollar de una manera que le va a permitir pensar de unas maneras determinadas.

Michael Tomasello Si nos fijamos en la historia del martillo: primero sólo eran piedras, después fueron piedras sobre palos, y ahora son objetos muy grandes que funcionan con vapor, artefactos de la historia que se fueron construyendo con el tiempo, por acumulación a lo largo del tiempo. Esto se debe a que somos unos aprendices sociales excelentes, a que somos instructores, y el hecho de que nuestro aprendizaje social sea cualitativamente diferente lleva a una cultura cualitativamente diferente.


Los simios aprenden por objetivos, los humanos por procesos:

Michael Tomasello: Bueno, si un chimpancé ve a su madre levantar un tronco debajo del cual hay hormigas, al verlo, acabará levantando el tronco él mismo para conseguir algunas hormigas. Pero si ve que su madre levanta un tronco y no hay hormigas, no lo imitará. Cuando se realiza una acción inútil, algo que no produce ningún resultado, los chimpancés nunca imitan esta acción. Los niños, en cambio, imitan el comportamiento, incluso cuando ni siquiera es necesario, a menudo también lo imitan. Si te ven dar vueltas sobre ti mismo, ellos lo harán, por curiosidad. Están realmente preparados para copiar lo que hacen otros, así que el potencial es enorme. El hecho de centrarse en los procesos y no sólo en los resultados hace que sean posibles las convenciones sociales (saludar, dejar salir antes de entrar, como utilizar las utensilios para comer…), que de hecho no cambian el resultado en el entorno físico. Son cosas que uno tiene que hacer igual que los demás, por los demás.

La diferencia entre “creer” y “saber”

Michael Tomasello Nosotros vamos por ahí siguiendo la pista de lo que los demás creen que es cierto y lo consideramos distinto de lo que quizás sea realmente. Es decir, entendemos que los demás van por la vida representando el mundo a su manera, igual que nosotros. Sabemos que una cosa es lo que los demás crean y otra lo que sea en realidad. Que cada uno tiene su punto de vista, su perspectiva de las cosas… Los simios no: creer es igual que saber. No pueden entender las creencias falsas, es decir, el que alguien crea algo que no es verdad. No son capaces de disociar las creencias de la realidad concreta. Y esta distinción entre la realidad, entre la situación real, y lo que la otra persona piensa que es la realidad es una diferencia crucial.

La intersubjetividad es la clave, somos animales supersociables!:

Michael Tomasello Esta intersubjetividad es sólo propia de los humanos y conlleva asimismo la noción de perspectiva, de que compartimos la atención por algo pero al mismo tiempo tenemos cada uno nuestra propia perspectiva. A esto lo llamamos “atención compartida”, “intencionalidad compartida”
Por ejemplo: compartimos nuestra atención por este vaso, tú y yo compartimos nuestra atención por este vaso, pero tú tienes tu propia perspectiva, lo ves desde este lado y yo lo veo desde este otro lado.
Cuando miras algo, el chimpancé lo único que hace es seguir la dirección de tu mirada, pero no piensa en tu perspectiva, ni en ti ni en tu perspectiva cuando miras a esa dirección.

Los chimpancés son muy sociables pero los humanos son archi-sociables. Los humanos han aprendido a colaborar, a hacer cosas juntos. Tenemos experimentos que muestran que incluso niños muy pequeños consiguen mejores resultados en la resolución de problemas comunes si se fijan objetivos comunes, si se comprometen con dichos objetivos, si los persiguen, incluso si la otra persona necesita tu ayuda para salir adelante. Así que la colaboración, la cooperación en todas sus facetas, es algo que los chimpancés practican un poco, pero mucho más los humanos.

Y de ahí, la moralidad:

Michael Tomasello Hemos llevado a cabo un nuevo estudio que demuestra que si yo soy un chimpancé y veo cómo le robas la comida a otro, no me enfado en absoluto. Es lo que llamamos “castigo a terceras personas” o “castigo a terceros” y hasta la fecha no tenemos ninguna prueba de que los simios castiguen a aquellos que le han hecho algo malo a un tercero. Es la esencia de la moralidad; la moralidad o sus normas morales de las que disponemos y que todos respetamos, tanto yo como el resto, y si entre humanos alguien hace algo malo, si veo a alguien que le roba la cartera a una señora en el metro, se espera de mí que diga algo, debería oponerme o intentar ayudarla… los chimpancés si les roban su propia comida, se enfadan pero no les importa si le roban la comida a un tercero.

Michael Gazzaniga:
Solamente te pido una reflexión: piensa en las últimas 24 horas de tu vida. Y ahora pregúntate qué porcentaje de ese tiempo has dedicado a pensar en temas sociales. Descubrirás que ha sido alrededor del 99% del tiempo. ¿Cómo estará tu mujer? ¿Y tu hijo? ¿Y la persona que trabaja contigo? ¿Cuál es su intención? ¿Les vas a gustar? ¿Qué piensan? ¡No puedes desactivarlo! Constantemente conjeturamos sobre el estado mental de los demás en relación con nuestro bienestar. ¡Y no dejamos de hacerlo! Tras percatarnos del increíble poder que tiene plantearse nuestras interacciones sociales en el día a día, queda claro que el cerebro humano tiene que estar tremendamente comprometido con ese proceso. Lo que intentamos descubrir ahora es cómo calculamos nuestra posición respecto al resto, cómo sabemos cuál es la intención de los demás… o cuál es nuestra postura moral respecto a un planteamiento que nos hacen. Y en la actualidad podemos investigar dónde suceden estos procesos en el cerebro y qué circuitos entran en juego, si funcionan con normalidad... La capacidad de descubrir el estado de ánimo de otra persona es exclusivamente humana: hay algunas pruebas (poquísimas) de que los chimpancés pueden plantearse qué pensarán los demás chimpancés, pero es un pensamiento de muy bajo nivel, no es igual que el nuestro.

Los humanos somos los únicos seres artísticos. Promulgemos el derecho al delirio!

Michael Gazzaniga: Me viene a la cabeza ahora un pájaro, no recuerdo cuál, creo que era de Australia o Nueva Zelanda… era un pájaro que construía una especie de alfombra con flores, una alfombra preciosísima para recibir a su pareja, creo, y podría pensarse que tiene cierto sentido artístico. Bueno, tal vez a nosotros nos parezca artístico, ¡pero dudo mucho que se lo parezca al pájaro! Nosotros tenemos una avidez increíble por el arte, nos atrae mucho, ya sea una historia narrativa, una historia de ficción, un cuadro o lo que sea. En cierto modo, es como si nos preparara para lo desconocido. ¿Por qué nos gusta tanto la ficción, por qué nos atrae tanto lo ficcional? En parte, si sucede así es porque nos prepara para lo inesperado, nos permite haber practicado mentalmente la manera de afrontar una situación nueva mediante la ficción…
Otro motivo es que el arte nos brinda una capacidad metafórica fabulosa, porque constantemente nos ponemos a pensar en algo siguiendo la vía lógica y nos quedamos atascados, sin saber hacia dónde tirar. Y de repente se abre otra posibilidad argumental… Una metáfora… y la adoptamos y aplicamos a aquello que nos ha dejado totalmente paralizados, y nos percatamos de que se puede analizar de un modo distinto, desde otro ángulo.

Por consiguiente, ambas cosas se ayudan mutuamente, y no me sorprende en absoluto que tengamos una maquinaria cognitiva tremenda, la maquinaria social, pero también el deseo de acercarnos a cosas que en realidad son una ficción… eso sí, una ficción que nos ayuda no solamente para el futuro sino también para abordar nuestra vida cognitiva actual.
Lo que cambiará y está cambiando es nuestra idea sobre quiénes somos. Ahí sí que tenemos que estar atentos. Organizamos nuestra sociedad en función de lo que creemos que es el ser humano. Y a medida que eso cambie, con nuevas exigencias y varios tipos de ética, con una nueva constatación de que quizá eso es todo, que vivimos en un mundo secular y somos productos de la evolución, etcétera; a medida que estas ideas vayan cuajando, no en las generaciones más mayores, porque ellos están tan aferrados a sus convicciones que pueden rechazar los nuevos descubrimientos e ignorarlos, pero la generación que viene sí que es plenamente consciente de todo y se siente cómoda con ideas que a tus padres y a los míos les habrían horrorizado… a medida que todo esto vaya pasando, veremos que será necesario empezar a apreciar nuevas cosas sobre la condición humana, y convencerse de que eso es lo que hace que la vida merezca la pena. ¿Sabes? La noción de que estamos aquí simplemente como preámbulo de otra vida, desaparecerá. Eso sí que se acabará en los próximos cien años.





Fuentes:

jueves, 2 de junio de 2011

Un templo a medida: las modificaciones corporales.

 
Para conocer al ser humano resulta esencial entender el cuerpo, que de alguna manera, es nuestro vehículo de estar y existir en el mundo.  Por medio de éste, recibimos información de nuestro entorno e interactuamos con él; llegamos a identificarnos y diferenciarnos. Pero, también lo construimos y transformamos al paso del tiempo, reflejando con ello el mundo social y natural en el que nos desarrollamos.

La variación de formas corporales responde, en parte, al mundo cultural. Esto se observa, entre otros aspectos, en la costumbre de modificar artificialmente el cuerpo.
Las modificaciones corporales a través de la historia han sido usadas como símbolo de reconocimiento a nivel social en diferentes tribus. Éstas son algunas sorprendentes historias y significados de los tatuajes, los piercings y otras modificaciones corporales.

Se dice que la palabra “Tatuaje” (tatoo en inglés, pronunciado tatú) tiene un origen Polinesio. Viene de la palabra polinesia "ta" que significa golpear o de la expresión "tau-tau" usada para referirse al choque entre dos huesos. La historia del tatuaje que conocemos se remonta a la Edad de Piedra, con el descubrimiento del cuerpo momificado de un cazador de la era neolítica (hace 5300 años aproximadamente). El cazador mostraba tatuajes en su espalda y rodillas y basados en líneas y puntos. 

En las culturas tribales aparecen muchas leyendas en torno al tatuaje.
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, los príncipes rakhine de Myanmar viajaban hasta las comunidades Chin para raptarlas y después dejarlas abandonadas. Asustadas, las mujeres decidieron pintarse sus caras de negro utilizando carbón. Esta tradición se ha mantenido viva durante siglos: son las mujeres de rostro tatuado del Estado Chin de Myanmar.
 
Aunque lo único real que queda en la memoria de estas ancianas es el dolor intenso que aún recuerdan.

"Cuando tatuaron mis párpados, pensé que iban a desaparecer", cuenta Ma Htwe de 65 años, masticando pensativamente la nuez de betel. "Quería salir corriendo"

Al parecer esta práctica fue un rito de iniciación entre las jóvenes de 7-15 años. El ritual fue prohibido oficialmente por el entonces régimen socialista en la década de 1960. Guías turísticos ofrecen ahora excursiones en barco a lo largo del Lemro para visitar asentamientos aislados de estas mujeres, y las donaciones de los turistas han ayudado para mantener las escuelas locales, después de años de abandono hacia estos pueblos.

El estilo Moko Maorí de Nueva Zelanda es un tatuaje tribal que identificaba a cada individuo y su estatus dentro de un grupo. Hacía a la persona única e inconfundible. Cuanto más complicado era el diseño del tatuaje mayor era el ascenso en su rango social. Se tatuaban de la cabeza a los pies, comenzaban a los 8 años y era un proceso lento y doloroso; los tatuajes se embellecían y renovaban durante toda la vida.
 
En sus espirales tatuados pensaban los maoríes que podían atrapar la energía cósmica. Cuenta la leyenda que el alma después de la muerte encuentra a una espantosa vieja bruja que le dice: "Pasa de Maura, tierra de los vivos, a Bouro tierra de los muertos". Luego tocando los ojos del alma, ella le da la visión de los espíritus. Si no encuentra ningún tatuaje devora los globos oculares cegando e impidiendo al alma encontrar la inmortalidad. Por eso, si alguien moría sin tatuaje, los maoríes tatuaban el cadáver.
Antes de la llegada de los Europeos, la lengua polinesia no era escrita, solo oral. Los diseños simbólicos del tatuaje servían para expresar la identidad y la personalidad de sus miembros, éstos indicaban el rango social en la jerarquía, la madurez sexual y la genealogía. Por ejemplo, las mujeres se tatuaban la mano derecha a los 12 años, sólo a partir de ese momento se les permitía preparar los alimentos y participar en rituales funerarios. 

Para los tahitianos  el tatau  expresaba su identidad cultural que dibujada sobre su anatomía en unas ocasiones  indicaba genealogía o  status social  y otras,  madurez sexual  o  logros personales. Resulta difícil encontrase con tahitianos mayores de edad  con tatau que cubran sus cuerpos. Tanto  hombres como mujeres se tatúan, las tahitianas hacían uso del tatau hasta el siglo XIX.   Los tatuajes que lleva la nueva generación adoptan  una fusión de diseños tahitianos,hawaiianos, samoanos y māori. Hacerse  un tatuaje es hoy una forma de reivindicar la identidad cultura ma’ohi. 




En Papua Nueva Guinea, en la region de Sepik, se presentan los llamados “Hombres Cocodrilo” que no son más que hombres pertenecientes a las tribus aborígenes que escarificaban su cuerpo de forma semejante a las escamas de la piel del cocodrilo, pues su creencia es que los hombres fueron creados por los cocodrilos.

El piercing se define como una perforación en el cuerpo humano, que permite lucir una joya. Es una de las expresiones más antiguas del arte corporal, y se encuentra presente en casi todas las civilizaciones a través de la historia, en donde tienen un significado ritual (de paso o para ahuyentar malos espíritus) y de estatus.
Antiguamente, el propósito del piercing del óbulo de la oreja era el de prevenir la entrada de los demonios por los orificios de las orejas. En muchas sociedades ancestrales la perforación de la oreja es un ritual que indica la dependencia del niño hacia sus padres.
El piercing nasal fue llevado a la India en el siglo XVI por los emperadores Moghul. En este país el aro es usado normalmente en la fosa izquierda de la nariz y algunas veces vienen unida a los aros de las orejar por cadenas. El significado viene de la medicina Ayurbédica de la India, en donde se cree que fortalece los órganos reproductivos femeninos y disminuye el dolor durante el parto.

El piercing del pezón comenzó como una costumbre de los soldados Centuriones romanos para sostener sus vestiduras. A mediados del siglo XIV, durante el mandato de la Reina Isabel de Bavaria, se impuso la moda de escotes profundos, en donde muchas veces se podían apreciar los pezones de las mujeres. Los pezones eran maquillados y perforados para colgar cadenas de oro entre ellos en forma de adorno.

La perforación (o expansión) del labio es practicada por muchas tribus de África: Suya, Sara, Lobi, Kirdi, Masai, Dogon, Mali… Posee un significado espiritual al imitar a sus dioses, o de estatus, poder, valentía y hasta como mecanismo de protección contra la esclavitud (para parecer lo más horroroso/a posible). 
Existe la tradición de que las jóvenes solteras comienzan a agrandar su labio en el momento en que se comprometen. Este proceso dura todo el noviazgo y hasta el momento de la boda. Es la prometida la que realiza un plato de barro cocido que progresivamente ira cambiando por otro más grande. A mayor tamaño del plato, mayor será la dote que la familia del novio pagará a la familia de la novia. Los aros del labio también son usados por algunos hombres de tribus Amazónicas. 
Pero nadie llegó a los extremos de las mujeres del Chad, que llevaban un doble platillo, uno en el labio superior y otro en el inferior. ¿Y como bebían? Un vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=nIuDeoOERe0

El piercing lingual fue practicado en la antigüedad por las tribus Mayas y Aztecas de centro América y por las tribus Haida, Kwakiutul y Tlinglit de Norte América. Esta perforación se realizaba con el propósito de derramar sangre como ritual de agrado a los dioses, y como una forma de alcanzar un estado alterado de conciencia que le permitiera al chaman comunicarse con los dioses.

Son pocos los registros históricos sobre el piercing del ombligo, sólo se tiene conocimiento de la perforación del ombligo en la Realiza Egipcia, como símbolo distintivo de su divinidad. Estaba prohibido a todos aquellos que no fuesen nobles.

Mención aparte merecen las llamadas "mujeres jirafas". No se sabe muy bien de donde viene la tradición de colocarles pesados anillos en el cuello a las niñas de la tribu Karen o Padaung, nacidas los miércoles de luna llena. Y tampoco su significado, aunque seguramente su único propósito sea estético. Se ha propagado mucho el mito de que una 'mujer jirafa' muere si es desposeida de los anillos, lo cual no es cierto. Si lo es, por supuesto, que el cuello de estas mujeres queda deformado por completo tras años de soportar el peso de un número creciente de anillos, lo cual hace que ellas mismas prefieran no quitárselos. Y también lo es que, ante el gran número de turistas que las visitan, ya les colocan los anillos a prácticamente todas las niñas kayan que nacen en estas aldeas, independientemente de su día de nacimiento y del ciclo de la luna en el que lo hagan.

La tragedia de las 'mujeres jirafa' es que no son solamente prisioneras de sus anillos, sino de su propia condición de refugiadas en el norte de Tailandia por el régimen dictatorial birmano, que es el país de donde provienen. No pueden volver a Birmania ni alejarse del entorno en el que habitan. De hecho, ni siquiera les esta permitido abandonar Tailandia debido al reclamo turístico que suponen. Su único medio de supervivencia es su cuello anillado, objeto de codicia para los objetivos de las cámaras de los turistas que las visitan. Pues mientras continuemos haciéndolo, ellas seguirán atrapadas en la especie de zoo en que se han convertido sus aldeas.


Para saber más: "Las deformaciones corporales":
 http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2012/04/un-templo-medida-las-deformaciones.html

Fuentes:
https://antropologiafisicaparaque.wordpress.com/tag/modificaciones-corporales-permanentes/
https://islasdelpacifico.wordpress.com/author/islasdelpacifico/page/3/ 
http://thingsasian.com/story/myanmars-chin-womens-face-tattoos