sábado, 7 de julio de 2012

Sociedades igualitarias: el q’ipi que se inati.

"¿Puede existir la humanidad sin gobernantes ni gobernados? ¿Anida en el hombre una insaciable sed de poder que, a falta de un jefe fuerte, conduce inevitablemente a una guerra de todos contra todos? A juzgar por los ejemplos de bandas y aldeas que sobreviven en nuestros días, durante la mayor parte de la prehistoria nuestra especie se manejó bastante bien sin jefe supremo." 
Marvin Harris, antropólogo.

 "Naturalmente que tenemos cabecillas. De hecho, somos todos cabecillas... cada uno es su propio cabecilla." 
!Kung al antropólogo Richard lee.
  
Algunas sociedades actuales tienen su propia línea evolutiva distinta a la nuestra, y aunque conocen nuestro modelo socio-económico, han decidido prescindir de él, e incluso huir de él. En las primeras teorizaciones sobre las sociedades primitivas, éstas eran representadas como sociedades incompletas, poco evolucionadas. Estos antropólogos han demostrado que esto no es así, simplemente es una opción estratégica. No es que no exista el poder en estas sociedades: es posible una sociedad sin dominación, pero no sin poder. Pero un poder-hacer en contraposición al poder-sobre. Un "puedo hacer esto o lo otro para mi y para los demás que al final recaerá en mi"  

"No se trata sólo de que “otro mundo sea posible”, sino de que “otros mundos existen”. Beltrán Roca, antropólogo.
 
El antropólogo Richard Lee, para complacer a los !kung (bosquímanos del desierto del kalahari), decidió comprar un buey de gran tamaño, el mejor de todos, y sacrificarlo como presente. Pero sus amigos le llevaron aparte y le aseguraron que se había dejado engañar al comprar un animal sin valor alguno.«Por supuesto que vamos a comerlo», le dijeron, «pero no nos va a saciar; comeremos y regresaremos a nuestras casas con rugir de tripas».Cuando sacrificaron la res de Lee, resultó estar recubierta de una gruesa capa de grasa. Más tarde sus amigos le explicaron la razón por la cual habían manifestado menosprecio por su regalo, aun cuando sabían mejor que él lo que había bajo el pellejo del animal: 

“Sí, cuando un hombre joven sacrifica mucha carne llega a creerse un gran jefe o gran hombre, y se imagina al resto de nosotros como servidores o inferiores suyos. No podemos aceptar ésto, rechazamos al que alardea, pues algún día su orgullo le llevará a matar a alguien. Por esto siempre decimos que su carne no vale nada. De esta manera atemperamos su corazón y hacemos de él un hombre pacífico.”

La reciprocidad es la banca de las sociedades pequeñas, aldeas de entre 50 a 150 personas. Dado que el azar intervenía de forma tan importante en la captura de animales, en la recolecta de alimentos silvestres y en la agricultura, los individuos que estaban de suerte un día, al día siguiente necesitaban pedir. Cuanto mayor era el índice de riesgo, tanto más se compartía. 

Este intercambio sigue haciéndose incluso en nuestras sociedades capitalistas: intercambiar regalos, hacer las cosas de la casa gratis, los jóvenes no pagan con dinero por sus comidas en casa... Pero en las sociedades donde esto es común, es ofensivo mostrar cualquier signo de generosidad e incluso dar las gracias, porque eso significa primero que no se esperaba esa generosidad del otro y que se calcula lo que se recibe y lo que se da, y en estas sociedades la reciprocidad tiene que seguir siendo una norma común y espontánea, no algo medido y provocado. En este caso, las normas de cortesía no son bienvenidas. Como decía Pierre Bourdieu: "las concesiones de cortesía implicaban siempre concesiones políticas, son los impuestos simbólicos que deben pagar los individuos" 

El sentimiento de deuda con el otro siempre ha sido un sentimiento peligroso en toda sociedad igualitaria. De hecho, dicen que las primeras grafías sumerias fueron para controlar este sentimiento de don, contra-don y deudas. La primera palabra registrada que significa “libertad” es la sumeria  amargi  que quiere decir libre de deudas. Además, antropólogos economistas como David Graeber afirman que al contrario de lo que se cree, no fue el trueque el que dio lugar al dinero y después a los créditos.  

"El crédito y la deuda llegan antes, miles de años después aparece la acuñación de moneda y finalmente, se encuentran sistemas de trueque del estilo “te doy veinte pollos por esa vaca”, estos suelen aparecer allí donde, por algún motivo, los mercados monetarios han desaparecido – como, por ejemplo, en Rusia en 1998- porque la moneda ha colapsado o ha desaparecido." David Graeber.

Esto es porque en estas sociedades igualitarias, en el trueque, si tu vecino no tiene lo que tú quieres en este momento, no hay problema. No tiene porque haber un intercambio directo, ni ninguna tensión provocada esa deuda. Graeber añade: "Esto es lo que los antropólogos hemos observado, cuando unos vecinos intercambian uno de ellos dice “Eh, bonita vaca” y el otro dice “¿te gusta?, llévatela”. Ahora le debes una vaca a tu vecino. A menudo ni siquiera hay intercambio."

Además, en estas sociedades lo comparten todo por un igual, incluso con los compañeros que se han pasado el día durmiendo. Algunas antropólogos relatan con amargura como cuando regalan un paquete de cigarrillos a un miembro de una de estas aldeas, éste los parte en trocitos equitativos para todos sus compañeros. Todo el campamento, tanto residentes como visitantes, participan a partes iguales del total de recursos disponible. Un ejemplo claro son las islas del Pacífico Tokelau y las islas Cook, los archipiélagos más aislado del mundo (un día en barco para llegar al puerto más cercano), así que el individualismo no era una opción. El compartir se convirtió en un auténtico sistema que aún funciona, y se llama Inati. Todos los días, la pesca fresca se coloca en la playa y se reparte según las necesidades de cada cual.

Esto significa que hay un interés de todos de mantener abierto a todo el mundo el acceso al hábitat natural, porque todos se aprovechaban de estas tierras. Muchas eran y son sociedades animistas en las que todos los seres vivos y no vivos de la naturaleza eran considerados "gentes" tan respetados como los seres humanos.
No sólo de las tierras, tampoco de otros recursos básicos, armas, ropa, vasijas, adornos y herramientas, porque al ser pocos y conocerse todo el mundo, los objetos robados no se pueden utilizar de manera anónima. Además hacen vida al aire libre y se trasladan de manera frecuente, así que el tener más objetos es a veces más incómodo.  Si se quiere algo, resulta preferible pedirlo abiertamente puesto que, en razón de las normas de reciprocidad, tales peticiones no se pueden denegar.

"En partes como en Gabón o en el sur de Camerún, sólo piden limosna los locos. En la lengua fang, emplean el mismo término "nkukuannem" (enfermo del corazón) para designar a un mendigo y a un loco. "Y es que los que no están locos no mendigan, porque por pobres que sean siempre tienen algún pariente que los acoge y les ofrece cama y comida. Pero nadie ha valorado nunca como una muestra de desarrollo que en estas sociedades no haya "sin techo"." cuenta el antropólogo Gustau Nerín.

"En el lugar donde nací, la verdad es que la gente no tiene gran cosa, pero lo poco que tiene es suyo y vive en paz. Desde chico, he sido testigo de la solidaridad en mi pueblo. Cuando las cosechas han sido malas o las lluvias han sido demasiado fuertes, algunas familias se veían en situación difícil. Pero la comunidad le ponía remedio. Con el pretexto de evitar que las reservas se pudran y para que se aireen, los habitantes de Temanto acostumbraban a colocarlas en los umbrales de sus puertas. En realidad, se trata de ofrecer el excedente a los menesterosos. Al ofrecer una parte de la cosecha, muestras que eres capaz de compartir y los demás ven que no tiene nada que esconder. Es un signo de armonía y de apoyo, y la garantía de que a ti también se te ayudará si algún día eres tú el que está pasando necesidad." cuenta Mahmud Traoré  en "Partir para contar"


La antropóloga Jane Goodale, en su libro “To Sing With Pigs is Human: The Concept of Person in Papua New Guinea”, cuenta cómo observó a un grupo de niños del pueblo kaulong que recibieron plátanos suficientes para que cada niño tuvise uno. Los niños empezaron a jugar, pero no a competir por el más grande. Todos ellos partieron el suyo en dos mitades iguales, se comieron una y ofrecieron otra a otro niño, y a su vez recibieron la mitad del plátano de ese niño. Luego cada niño cortó esa otra mitad, se comió una de las mitades, ofreciendo la otra mitad a otro niño y recibiendo una mitad a cambio. Así, hasta que el trozo que quedaba era tan pequeño que era imposible partirlo. De esta manera, los niños aprendían a compartir y a no buscar provecho.

"Los niños bosquímanos San no juegan a ningún juego que tenga ganador o perdedor" cuenta el periodista Xavier Aldekoa al programa de radio "Carne Cruda". "Era muy curioso porque, por ejemplo, si jugaran a fútbol -que lo que harían es chutar a algo redondo-, nunca habría portería porque nadie gana, no entienden que se pueda ganar y perder."

 
Como en cualquier grupo social, era inevitable que hubiera individuos aprovechados que tomaban más de lo que daban y no hacían ningún trabajo. A pesar de no existir un sistema penal, a la larga este tipo de comportamiento acababa siendo castigado. El cometido de identificar a estos malhechores recaía en los chamanes que en sus trances adivinatorios se hacían eco de la opinión pública. Los individuos que gozaban de la estima y del apoyo firme de sus familiares no debían temer las acusaciones del chamán, pero los individuos pendencieros y tacaños, o los agresivos e insolentes, habían de andar con cuidado…

Otras sociedades igualitarias son las que llevan un modelo socio-económico basado en la redistribución: cuando las gentes entregan alimentos y otros objetos de valor a una figura de prestigio como, por ejemplo, el cabecilla, para que sean juntados, divididos en porciones y vueltos a distribuir. Era cuando se disponía de más alimentos que de costumbre. 


Entre los batek (Malasia) se espera que una persona con exceso de alimento lo comparta. De no hacerlo, los demás se lo exigen. No se espera ninguna expresión de agradecimiento, porque significaría que tenía derecho a quedarse con lo repartido, cuenta el antropólogo Kirk Endicott. Jacques Lizot (1992) escribe que entre los yanomamo el cazador es el único que no puede comer la carne que ha cazado porque contravendría el principio moral que obliga al reparto y se convertiría en un mal cazador y nunca más obtendría piezas. James Woodburn cuenta que entre los hadza, los mejores trozos de la carne se reparten entre los hombres ya iniciados. La otra mitad es para la gente que reparten entre el resto del campamento.

De todas formas, un cabecilla no es un lider o un jefe, porque carece de poder o autoridad sobre el pueblo. Es una persona respetada, sabia, que sabe evaluar el sentimiento generalizado de la comunidad y hacer de mediador. Es más portavoz que formador de opinión pública y es más pacificador que castigador. Primero porque no tiene medios físicos para castigar, y segundo porque está constreñido a la fuerza de persuasión, o a la palabra. Es decir, estas sociedades piensan que limitando al cabecilla a la palabra le quitan poder, porque el poder debe estar del lado del pueblo. Un ejemplo son los pütchipü’üis o “palabreros” de la comunidad de los wayuus de La Guajira. Son personas experimentadas en la solución de conflictos y desavenencias que mediante el diálogo buscan recuperar el tejido social afectado por las querellas mediante una justicia restaurativa y no punitiva.

El cabecilla sólo puede hablar exhortando a ser buenos y repitiendo las normas tradicionales de la sociedad, pero nunca dando órdenes ni muchos menos usando la violencia. De hecho, ser cabecilla es una carga porque deben ser modelos de lo que dicen, son los que trabajan más duro y dan con mayor generosidad y reservan para sí mismos las raciones más modestas y menos deseables. En el aymara boliviano, el camino hacia la madurez de todo individuo es un camino o thakhi que se enriquece sobre todo a través de los servicios hacia la comunidad (dentro de un modo de vida llamado Suma qamaña) . Los dirigentes de las comunidades durante su año de autoridad dedican todo su tiempo al servicio de su comunidad correteando de un lugar a otro para lograr que mejoren su escuelas o colegios, se atienda bien en salud, arreglen los caminos, sus comunarios se reconcilien cuando hay peleas, los visitantes se sientan bien recibidos...En estas sociedades tener un cargo es, realmente tener una carga pesada de la que no salen enriquecidos sino con los bolsillos vacíos y cargados de deudas de ayni (ayuda mutua y reciprocidad) Por eso un elemento clave en la indumentaria es el bulto (q’ipi) pesado que cargan en la espalda. La gente le critica si ese bulto no es pesado, pues debe significar que los dos cargan la responsabilidad por toda la comunidad. Un cargo es una carga, no un lucro.

Otro ejemplo claro son los monarcas maoríes, quienes como un símbolo de igualdad hacia sus súbditos eran enterrados en tumbas sin nombre, al igual que el resto de los integrantes de la tribu. De esta forma, los reyes maoríes cumplían esta tradición funeraria como una manera de demostrar que el monarca era uno más de su pueblo.

Es cuando esta humildad desaparece y aparecen varios cabecillas que compiten entre sí y tiene que alardear, jactarse de sus virtudes a través de campañas políticas, proclamaciones públicas... cuando aparece otro modelo socioeconómico basado en el prestigio y su legitimidad. El cabecilla que más daba se convertía en gran hombre. Un caso llamativo es el de los kwakiutl, indios de norteamérica, durante los banquetes competitivos llamados potlach donde estos hombres regalaban sus posesiones. El anfitrión muestra su riqueza e importancia regalando todo lo que tenía, queriendo dar a entender que tiene tantas que puede permitirse hacer tantos regalos. Por tanto, se puede decir que el potlatch consistía en cambiar regalos por prestigio. Un prestigio que no dudaban en proclamar:

 "Soy el gran jefe que avergüenza a la gente [...]. Llevo la envidia a sus miradas. Hago que las gentes se cubran las caras al ver lo que continuamente hago en este mundo. Una y otra vez invito a todas las tribus a fiestas de aceite [de pescado...], soy el único árbol grande [...]. Tribus, me debéis obediencia [...]. Tribus, regalando propiedades soy el primero. Tribus, soy vuestra águila. Traed a vuestro contador de la propiedad, tribus, para que trate en vano de contar las propiedades que entrega el gran hacedor de cobres, el jefe."

Hoy en día, cuenta el antropólogo Gustau Nerín en "Blanco bueno busca negro pobre": "Hay un verbo que se utiliza en francés de Camerún y de otros puntos de África, "faroter", que no tiene ningún equivalente en el francés de Francia, y tampoco dispone de traducción en español. (...). El "faroteo" (por llamarlo de alguna manera) es una forma de diversión que consiste en repartir grandes cantidades de dinero. Uno puede ir al pueblo de su mujer, sacar un gran fajo de billetes e irlos distribuyendo, a tontas y a locas, entre suegros y cuñados. O entrar en una discoteca y ofrecer barra libre entre todos los presentes... Un futbolista africano que juega en el extranjero puede volver de vacaciones a su barrio y empezar a repartir a todos los desconocidos, y también a los desconocidos...
No hay límite ni lógica en el arte de "faroter": el que da, no da para recibir nada a cambio, sino para ver reconocida su superioridad. Quien se dedica a "faroter" no lo hace porque los otros tengan "necesidades", sino para exhibir su riqueza." 
Fue cuando estos hombres se olvidaron de dar y sólo lo hacían a cambio de favores para su uso personal, cuando el gran hombre se convertía en jefe, jefaturas y Estados. 

"Demasiado tarde se dieron cuenta estos hombres de que sus jactanciosos jefes iban a quedarse con la carne y la grasa y no dejaron para sus seguidores más que huesos y tortas secas." 

"Así pues, no se hable más de la necesidad innata que siente nuestra especie de formar grupos jerárquicos. Ni de que anida en el hombre una insaciable sed de poder que, a falta de un jefe fuerte, conduce inevitablemente a una guerra de todos contra todos. Que un día el mundo iba a verse dividido en aristócratas y plebeyos, amos y esclavos, millonarios y mendigos, le habría parecido algo totalmente contrario a la naturaleza humana a juzgar por el estado de cosas imperantes en las sociedades humanas que por aquel entonces poblaban la Tierra." 
Marvin Harris, antropólogo.


Fuentes:
"Nuestra especie" Marvin Harris.
The !Kung San: Men, Women and Work in a Foraging Society. Richard Lee.
http://madrilonia.org/2011/12/%C2%BFque-es-la-deuda-entrevista-con-el-antropologo-economico-david-graeber/
http://wayuunkerra.blogspot.com.es/2007/04/la-figura-del-palabrero-trasciende-en.html
http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2011/04/entrevista-beltran-roca-sociedades-sin.html
"Blanco bueno busca negro pobre" Gustau Nerín. 
"Partir para contar" Mahmud Traoré.

miércoles, 4 de julio de 2012

Sin género de dudas: mitos sobre los sexos.

"No existe un mandato biológico o evolutivo que haga que a sólo a las mujeres les importen los bebés y muestren más emociones, o que los hombres sean mejores en la economía y la política y prefieran las cervezas (…). Es la fuerza de los mitos sociales sobre los sexos."  Agustín Fuentes, antropólogo. 
En una columna publicada en The Huffington Post, el antropólogo y el autor de "Race, Monogamy, and Other Lies They Told You: Busting Myths about Human Nature" (Raza, monogamia, y otras mentiras que te han dicho: Derribando mitos acerca de la naturaleza humana", en español), Agustín Fuentes, asegura que muchas creencias populares en torno a hombres y mujeres son falsas.
"Sí, las mujeres dan a luz y amamantan y los hombres no lo hacen. Y sí, los hombres son, en promedio, son ligeramente más grandes que las mujeres y por lo general tienen más fuerza. En la parte superior de su cuerpo también tienen diferencias básicas biológicas, pero ¿por qué siempre se centran en las diferencias biológicas y de comportamiento, y no en las similitudes?", manifestó Fuentes.
El especialista plantea que estos mitos provienen de los modelos de roles de género que han existido por muchos años en la sociedad y que de cierto modo influyen en la manera que vemos nuestra biología y conducta.
En este sentido, el experto se atrevió a derribar 10 mitos sexistas que están muy internalizados en la sociedad:

1. Las hormonas hacen la diferencia
"Todo el mundo piensa que los machos y las hembras tienen diferentes hormonas: Testosterona en los hombres y estrógeno en las mujeres. No, las hormonas reales de hombres y mujeres son iguales: no hay hormonas sólo masculinas o femeninas. Tanto hombres como mujeres pueden contraer una avalancha de testosterona cuando pelean o participan en una competencia deportiva. Tanto hombres como mujeres pueden inundarse de oxitocina y prolactina cuando toman a un bebé recién nacido.
No puede haber diferencias en los niveles, patrones y el impacto de algunas de estas hormonas en cuerpos masculinos y femeninos, pero la variación individual es a menudo más importante que la variación entre los sexos", explicó.
2. Los genitales de hombres y mujeres son totalmente distintos
"La mayoría de la gente piensa que los genitales masculinos y femeninos son muy diferentes: pene = hombre; vagina = mujer. Pero incluso esta dicotomía básica no es del todo correcta: los genitales emergen de la misma masa de tejido embrionario. Durante las primeras seis semanas de vida, las masas de tejido desarrollan de forma idéntica. A las 6 o 7 semanas, dependiendo de si el feto tiene cromosomas XX o XY, los tejidos recién se empiezan a diferenciar. Una parte de éste se empieza a transformar en clítoris o pene y otro da forma a los labios o el escroto. Otra área comienza a convertirse en testículos u ovarios. Esto quiere decir que fisiológicamente, los órganos genitales masculinos y femeninos están hechos del mismo material y trabajan de forma similar", dijo el antropólogo.
3. Los cerebros de hombres y mujeres son distintos
"Si hubiera diferencias realmente arraigadas en la biología y comportamiento de hombres y mujeres, debería aparecer en el cerebro. Los genitales comienzan en el mismo lugar y terminan siendo diferentes, el cerebro no. Nuestros cerebros son más o menos iguales. Los de los machos son un poco más grandes al igual que sus cuerpos y los cerebros de las féminas dejan de crecer antes que los varones, como también ocurre con su anatomía. Sin embargo, (…) el tamaño realmente no importa en lo más mínimo. Salvo aspectos menores, no existen diferencias consistentes y fiables en los cerebros masculinos y femeninos", expresó.
4. Sexo y género es lo mismo
Sexo y género están interconectados, pero no son lo mismo. El sexo es un estado biológico que se mide a través de los cromosomas (XX o XY), aspectos del cuerpo y la fisiología. En cambio, el género incluye roles, expectativas y percepciones que una sociedad tiene para los dos sexos. La mayoría de las sociedades tienen dos sexos en un continuo de masculinidad-feminidad. Algunos tienen más. Nacemos con un sexo biológico, pero adquirimos el género. Hay una tonelada de diversidad individual dentro de las sociedades. (…) Existe una amplia gama de datos que demuestra esto, pero las personas han decidido ignorarlos", manifiesta.
5. Los hombres son más agresivos que las mujeres
"Todo depende de lo que entendamos por agresión. Los hombres y las mujeres no son diferentes en la expresión de la ira y la agresión en general, pero los varones son más propensos a usar la agresión física. Los sexos son más o menos iguales cuando agreden al otro, pero 'ellos' son más grandes y, por lo general, más fuertes. Los hombres no son naturalmente 'más agresivos' que las mujeres, pero pueden utilizar la agresión física con más eficacia que ellas", explicó el experto.
6. Las mujeres tienen instinto maternal, pero los hombres no tienen instinto paternal
"Las mujeres dan a luz y los hombres no. Las mujeres amamantan y los hombres no. Sin embargo, tanto varones como damas tienen las mismas posibles respuestas hormonales ante la llegada de un bebé, con una gran variación entre los individuos. Los humanos son capaces de criar a los hijos sin distinción de sexo, y la historia demuestra con éxito que como especie tanto hombres como mujeres (de todas las edades) han ayudado a elevar la generación siguiente. Las mujeres dan a luz y amamantar, pero todos podemos cuidar a los niños, el sexo no convierte automáticamente a un sexo en mejor padre que el otro" aclaró.
7. Los hombres quieren sexo, las mujeres relaciones de pareja
"La mayoría de las personas asumen esto. Sin embargo, (…) los datos muestran que los hombres y las mujeres tienen más o menos la misma cantidad de relaciones sexuales durante sus vidas. Pero hay algunas diferencias importantes en el interés sexual. Por ejemplo, las mujeres casadas reportan un menor deseo en tener sexo con sus esposos cuanto más tiempo han estado con ellos y los hombres más jóvenes son más propensos a la masturbación y el interés en la pornografía visual. Pero, ¿son estas diferencias sexuales biológicas o hay algo más? 
Todavía tenemos mucho que aprender acerca de la sexualidad y como en muchas otras áreas parece que la variación es más alta entre los individuos, no entre los sexos. Ambos cuerpos masculinos y femeninos responden de la misma manera a la unión en pareja y no hay ninguna diferencia biológica en los patrones de apego o deseo.
Sin embargo, los datos de las encuestas sugieren que los hombres quieren tener muchas más parejas sexuales a lo largo de su vida que las mujeres. No obstante, si se mira las respuestas promedio de hombres y mujeres (no la cantidad), ambos desean lo mismo. ¿Estos resultados tendrán que ver con la biología o con los roles de género inculcados en la crianza? En realidad, tanto ellos como ellas quieren estar con otras personas en una amplia gama de relaciones sexuales y emocionales. La variación una vez más está en el individuo más que entre los sexos", puntualizó.
Por su parte, Helen Fisher, otra antropóloga, sostiene:  Existen muchas diferencias de género, cualquiera que piense que hombres y mujeres somos iguales simplemente no han tenido un hijo o una hija. En palabras de Ted Hughes: 
“creo que fuimos hechos para ser como dos pies, 
nos necesitamos mutuamente para salir adelante”

Las marcas han sabido jugar con las diferencias de género para aumentar las ventas. La compañía Lego pudo alcanzar un porcentaje mayor de ventas diferenciando la publicidad que realizaba si iba enfocada en niños o en niñas. Dove también optó por lanzar al mercado productos para hombres. Los jabones eran los mismos. Todos los productos eran los mismos, pero se comercializaron con una forma más angulosa y el envase adoptó un color gris con la palabra Men en letras mayúsculas. Las ventas subieron considerablemente.

Y eso nos lleva a otro punto: Las mujeres están más dispuestas a utilizar productos de hombres, ellos lo pensarían un poco más antes de comprar algo hecho para ellas (como el esmalte de uñas). 



 



miércoles, 27 de junio de 2012

Chamán: el señor de la palabra.


"Que la mitología de un chamán no se corresponda con una realidad objetiva carece de importancia" 
Claude Lévi-Strauss, antropólogo.

Los chamanes pueden ser sanadores, sacerdotes, guardianes de los rituales sagrados de sus pueblos, pronosticadores del clima, cosmólogos e interpretadores de sueños. Dado que hay mucho que no comprendemos acerca del funcionamiento del mundo natural y el potencial de la mente humana, resultaría prudente prestar atención a aquellos que poseen una visión holística de la vida y que creen que la naturaleza está regulada por sutiles poderes que escapan de la ciencia.

Chamán de los Yanomami:

"El chamán yanomami no establece diferencias entre el destino de su pueblo y el de la humanidad. Al mismo tiempo que intenta, ante todo, conservar sus creencias y rituales, el chamán yanomami considera que su labor consiste en la salvación incluso de los enemigos más crueles. Sin embargo, somos unos pocos los que entendemos que nuestra supervivencia depende de esta filosofía." Claude Lévi-Strauss, antropólogo.
 
Chamán de los Matsigenka.

"Baltazar se ríe, y sus carcajadas suenan como siempre, a medio camino entre una risotada y una risa socarrona. (...) Pero hoy, durante mi visita habitual a primera hora de la tarde, me pide con una seriedad poco frecuente en él que me siente a su lado en una esterilla de cañar frescas. Se sienta, y me habla en su lengua nativa.

-¿Recuerdas la historia que me contaste acerca de un chamán, cuya alma fue abrasada por la linterna de un misionero?

-Sí -Le contesto dubitativo, ante lo inesperado de la pregunta.
Durante años me había enterado de algunos incidentes relacionados con un misionero protestante americano. El misionero se sentía especialmente preocupado por la fe de los indígenas en el chamán local: el hombre era capaz de sanar, según ellos. Tomaba un poderoso brebaje de ayahuasca y entraba en trance; entonaba cánticos, agitaba un cascabel mágico realizado con hojas de bambú y trepaba por un mástil situado en el centro de la cabaña. Más tarde, se oían unas misteriosas pisadas sobre el techo de paja y, a continuación, el batir de unas alas. El chamán, decían, ha volado a los cielos. Más tarde, descendía de ella cantando con un extraño tono de voz: se había intercambiado los papeles con su espíritu gemelo. La sesión de espiritismo se llevaba a cabo completamente a oscuras, para que la más mínima luz o chispa no pudiera quemar la volatil alma del chamán.

Al misionero no le gustaban estos tejemanejes paganos y decidió erradicarlos. Le habían advertido de los procedimientos de la ceremonia, incluída la prohibición de cualquier tipo de luz artificial, pero el misionero se había escondido la linterna.

- Se ha marchado, ha volado hasta el cielo!
Entonces el misionero pulsó el botón. Alumbró con su cegadora luz al chamán, que estaba tendido y en trance.

- Es un impostor! No se ha ido a ninguna parte. Os está tomando el pelo. Es un enviado del demonio.

Y así, el alma del chamán fue abrasada por la intensa luz del misionero, perdió sus poderes y abandonó sus prácticas como chamán.
Muchas semanas antes, me había venido el incidente a la memoria y le había preguntado a Baltazar si estaba al corriente.

-Sí, sí, conozco la historia. De hecho, ese hombre era mi hermano. Perdió sus poderes, se marchó de aquí y regresó a su lugar de origen, muy lejos de este lugar. Murió hace mucho.

Sin embargo, Baltazar de repente volvió a sacar el tema.

- Te mentí -dijo con una sonrisa inescrutable-. No era mi hermano, sino yo. Pero quien quiera que te haya contado esa historia, te la ha contado mal. No perdí mi alma y continúo preparando ayahuasca, y algún día la haré para ti. Te puedo enseñar muchas cosas. Vendrás?
Y así, una templada y agradable noche sin luna descubría la verdad acerca de Baltazar: su cascabel de bambú, un batir como el de alas de un pájaro; sus cánticos que narraban la historia de su pueblo; y su espíritu gemelo, que cantaba a coro con su propia voz dividida en dos de manera asombrosa.
El irónico y socarrón de Baltazar, todo el tiempo, el chamán secreto había sido él." 
Glenn Shepard. Etnobotánico y antropólogo médico especializado en pueblos indígenas de la Amazonia.

Chamán de los Kogui:

"Los Kogui, de la Sierra Nevada de Santa Marta, de Colombia, ancestros de la civilización Tairona, escaparon de los invasores (primero, de los europeos, y más recientemente, de los cultivadores de drogas y guerrillas) adentrándose en lo alto de las montañas. Nunca han sido conquistados, y todavía son regidos por un sacerdocio que llevan a los niños a la edad de 3 ó 4 a chozas de piedra en la parte baja de los glaciales, y allí los dejan por 18 años. Allí se inician en este rito simbólico que representa volver al vientre de la tierra madre. Allí se les enseña los valores de la sociedad, valores que transmiten con sus oraciones y que mantienen el orden cósmico. Al salir 18 años después, antes del amanecer, ven salir el sol. En ese momento cristalino, mientras el sol comienza a bañar los desniveles del bellísimo paisaje, de repente todo lo que habían aprendido de manera abstracta se les aparece con todo su esplendor. El sacerdote que los ha formado da un paso atrás y les dice "¿lo veis? es tan bello como os había dicho. Es hermoso, y a vosotros os toca protegerlo" Se autodenominan los "hermanos mayores", y dicen que nosotros, los "hermanos menores" del mundo, somos los responsables de la destrucción del planeta." Wade Davis, antropólogo.

Chamán de los Turkana:
"Por la noche, los ancianos dirigían su mirada al cielo. Seguían el rastro del movimiento de los planetas, el color de las estrellas, la profundidad de la bruma que rodea la Luna y buscaban sombras en el aire, señales determinadas que podían explicarme. Pero había otras que no podían describir: las manifestaciones de Akuj, el dios del cielo. Su adivinación era una cuestión de supervivencia. La aparición de nuevos brotes y la desecación ocurren a tal velocidad en esas sabanas que los chamanes emuron de los Turkana tenían que predecir la lluvia: los pastores debían comenzar a desplazarse en su dirección antes de que cayera. Casi siempre acertaban." George Monbiot, activista ecologista, en Kenia.

Chamán de los Arhuaco:

"A mis 105 año sigo aprendiendo porque la sabiduría de la madre tierra y todos los planetas no está escrita en libros, está en la memoria viva de los nevados, de los ríos, del mar, de las nubes y cada día se aprenden más cosas de la biblioteca natural" Mamo (chamán) Arhuaco, Colombia.


Chamán de los Bosquímanos:

"Me convertí en sanadora porque una vez, mientras dormía, soñé que lo era, y empecé a danzar y a sanar.Cuando empecé a practicar las danzas para entrar en trance, podía advertir que una persona estaba enferma por su sangre y olor. Entonces, me acercaba a ella y la sanaba." Xlarema Phuti, bosquímana gana, Botsuana.  

Chamán de los Inuit:

"Un grupo de científicos llegó a bordo de un gran helicóptero militar. 
-  Vamos a realizar unas mediciones. – me dijeron, y me mostraron sobre el mapa las mediciones de una ruta.- Quieren venir con nosotros?
-  Por supuesto. ¿Para qué han tomado esas mediciones?
-  Porque los mapas no son del todo exactos. Queremos saber las medidas correctas para poder disparar un cohete o guiar un misil hasta un objetivo extranjero o enviarlo tal vez hasta la luna.
-  ¿Qué está diciendo? – me pidió Osuitok, mi amigo inuit.
-  Quieren llegar a la luna.
-  Wakadlunga! Imagínatelo! Algunas personas en el campamento de Akiaktolaolavik aseguran que allí vive un viejo chamán llamado Aluriak, que puede llegar hasta ella cuando hay luna llena.
-  ¿Qué ha dicho? –me preguntó el científico.
-  Que le parece estupendo que quieran ir a la luna.
-  Bueno, muchas de nuestras preocupaciones son mucho más cercanas. Por eso intentamos establecer las distancias correctas."
James Houston "Mi vida con los Inuit"


El Pueblo sin Chamán:
 
"En 1992, mientras se celebraban los cinco siglos de algo así como la salvación de las Américas, un sacerdote católico llegó a una comunidad metida en las hondonadas del sureste mexicano.
Antes de la misa, fue la confesión. En lengua tojolobal, los indios contaron sus pecados. Carlos Lenkersdorf hizo lo que pudo traduciendo las confesiones, una tras otra, aunque él bien sabía que es imposible traducir esos misterios:
–Dice que ha abandonado al maíz –tradujo Carlos–. Dice que muy triste está la milpa. Muchos días sin ir.
–Dice que ha maltratado al fuego. Ha aporreado la lumbre, porque no ardía bien.
–Dice que ha profanado el sendero, que lo anduvo macheteando sin razón.
–Dice que ha lastimado al buey.
–Dice que ha volteado un árbol y no le ha dicho por qué.
El sacerdote no supo qué hacer con esos pecados, que no figuran en el catálogo de Moisés" 
Eduardo Galeano, escritor.

El Chamán sin Pueblo:

"El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador: "No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento." Y canta lo que le cuenta la neblina: "Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío." Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo: "Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia." Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: 

"Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?" 

Eduardo Galeano.   


Estas palabras pertenecen a Gregorio Arce, Wylky, gran chamán ishir (chamacoco) Wylky es el gran señor del “susurro quebrado”, como escribe Eduardo Galeano: “No son más de mil los indios Ishir que sobreviven en el Chaco. Wylky, legalmente Gregorio Arce, habla por todos en las ceremonias sagradas. Hace años, una peste mató a su gente más querida. Entonces, el se hundió en el bosque, y allí cantó y cantó, y siguió cantando cuando la sangre le brotó de la boca. Con la garganta rota, mucho después, emergió de la fronda. Es casi nada la voz que le queda, un susurro quebrado, pero Wylky es un señor de la palabra. Está hecho de silencio, y de pocas palabras secretas y luminosas, el sendero que conduce a la casa de los dioses”.



Fuentes:
"Bocas del tiempo". Eduardo Galeano.

jueves, 21 de junio de 2012

Grandes cazadores de superviviencia: la gran danza.


"No sabemos confeccionar ropa: en esto somos ignorantes. No sabemos fabricar cuchillos ni conocemos las máquinas. Lo que sí sabemos es lo que hacían nuestros padres: los rituales de los cerdos, como construir una casa y cómo cazar. Y no abandonaremos dichas prácticas." 
Yali, Papúa Occidental.


La naturaleza se ha observado con atención en el norte helado, en las selvas y bajo del sol de las estepas y, gracias a ello, los pueblos han aprendido a advertir cambios en ella y un conjunto de sofisticadas técnicas para la caza y el rastreo para la supervivencia en los distintos y hostiles hábitats.

Cazar con pájaros, delfines y águilas. Robar a los leones. Pescar caminando sobre cataratas o en las profundidades del mar. O rastrear a una presa durante 10 horas a lo largo de 25 km... Son cazadores de supervivencia. Mientras nosotros vamos al supermercado... 

"Aprendes lo que la tierra te cuenta" afirma el bosquímanos gana Roy sesana.

Por ejemplo, los wichí de Argentina pescan mediante la detección de diminutas ondas en la superficie de los ríos.

Las cataratas de Khone en Laos son unas enormes cascadas de 21 metros y un caudal medio de casi 11.0000 metros cúbicos de agua por segundo. En ella pescan los Khmer y los Bolaven: desafían a la muerte en actos de circo caminando a lo largo de unos cables colgados sobre la cascada atronadora. Sólo pescan un par de kilos en cada viaje, o perderían el equilibrio...

Los hadza de Tanzania y los Masais se mantienen atentos a la llamada del pájaro de la miel, que les conduce a los nidos de abejas que se encuentran en las ramas de los árboles. A veces, les avisan de peligros cercanos como animales salvajes.

Los pueblos "pigmeos" de las selvas tropicales de África central imitan a los antílopes para que salgan de la maleza y poder cazarlos. También son buenos imitadores de animales los Awá, en la Amazonía.

Los berkutchy de los Kazakhs cazan por medio de sus águilas. Este entrenador de águilas duerme junto al aguilucho durante noches y noches y lo alimenta de su mano a lo largo de un mes. La primera presa consolida su relación: el ave recibe toda la carne para que entienda que hombres y aves son compañeros y no competidores. 

En las playas de Mar Grosso de Brasil, se realiza algo que se conoce como "pesca cooperativa con delfines". El agua de este lugar es bastante turbia, y los pescadores no pueden ver los peces, pero los delfines llevan a los peces hacia los pescadores y giran dando círculos rápidos: entonces los pescadores saben que deben arrojar las redes. Los dos salen beneficiados: los pescadores obtienen pescados de mejor tamaño y peso y los delfines obtienen su ración diaria de más de 10 kilos de tainhas.  

En Kenia, los cazadores Dorobo demuestran un gran valor poniendo en riesgo su vida: robando delante de sus narices a los leones la presa que han cazado y que mantienen entre sus mandíbulas.
Sorprendentemente, cuando los cazadores (que llevan unas lanzas, pero no necesitan demostrarse amenazantes) se acercan a los leones hambrientos para robarles la presa, éstos se dan media vuelta.

Históricamente, los Inupiat de Alaska cazaban unas 60 ballenas francas al año en el Mar de Bering, y lo llevan haciendo desde hace 2500 años. Aunque los harpones con punta de piedra utilizados por sus ancestros han sido sustituídos por armas de fuego y explosivos, los Inupiat de hoy a menudo utilizan los botes de piel de foca conocidos como umiaks para perseguir a la ballena. Son los únicos que no tienen límites en caza de este animal, hoy en peligro de extinción.

El conocimiento del mar de los Moken también les permite hacer uso de herramientas rudimentarias como arpones de madera para pescar. Conocen los ciclos de nacimiento de todas las especies del mar y saben cuándo pescar cada cosa. Por supuesto jamás cogen tortugas, delfines, ni grandes mamíferos. Los gitanos del mar sólo pescan lo que van a comer. Algunos tampoco utilizan gafas y tanto sus ojos como su foco visual están perfectamente adaptados al agua salada y las profundidades. Los Bajau también son unos magníficos buceadores que pueden permanecer más de cinco minutos debajo del agua y sumergirse hasta 15 metros de profundidad, y caminar por ella. 

Los Huaorani tienen cazadores que pueden distinguir la orina de los animales a cuarenta pasos, y saber de qué especie se trata. Además, cazan unicamente los animales más débiles y que no sobrevivirían por mucho tiempo. Y entienden también que si cazan para más de tres días, que es el tiempo en el que lo cazado se mantiene comestible, la Madre Selva les castigaría. Su habilidad con la cerbatana es impresionante.

Dawid Kruiper, un líder tradicional de los bosquimanos khomanis de Sudáfrica, murió el 13 de junio a la edad de 76 años.
El 13 de junio, también murió un hombre capaz de perseguir a un antílope durante 10 horas o más en un recorrido aproximado de unos 25 kilómetros con unas temperaturas superiores a los 40 grados.
Pero sobre todo, murió un hombre capaz de hacer frente a la expropiación de sus tierras ancestrales en el Parque Nacional Kalahari Gemsbok, para dar paso a la extracción de diamantes. Y a una ardua sentencia contra Bostwana que les permitía regresar a sus tierras. Finalmente, decidieron quedarse en los asentamientos que rodean al parque. Sin acceso directo al agua y sin el atractivo que representaba sus tierras ancestrales, los bosquimanos han tenido que adaptarse para convertirse en cazadores de persistencia en una de las reservas más grandes de Sudáfrica.

"Buscamos y comprobamos señales continuamente y mostramos las sendas. Por ejemplo, aquí hace poco ha comido un par de puercoespines. (...) nos mostramos las huellas, e indicamos si son frescas, a qué velocidad se mueven los animales, el tamaño de la presa, si es hembra o macho, con que fuerza se desplaza y si es el animal que buscamos. La gruesa cola de un escorpión hembra nos muestra una antigua huella de un chacal. Sabemos que el escorpión se desplaza a medianoche y su rastro se encuentra por encima de la huella de la pata delantera del chacal. Aprendes la trayectoria de los pájaros que llegan con el viento y que nos susurran que lloverá. Sabemos todas estas cosas. Rastrear es como danzar; es la gran danza." Nqate, bosquímano de Botsuana.

El alimento se considera siempre un don de la Tierra que nunca se debe dar por sentado, por lo que la humildad es esencial "Lo olvidamos, y nos consideramos superiores", escribió el onondaga Oren Lyons. El delicado equilibrio entre el ser humano y la naturaleza se ha mantenido durante milenios por el respeto por sus límites, por la prudencia, la responsabilidad y la reciprocidad.
Los cazadores preguntan antes de arrebatar la vida a un animal y dejan ofrendas al animal asesinado en señal del agradecimiento.

"Cazar consiste en hablar con los animales y no en robar. Vas y preguntas, colocas una trampa o utilizas el arco y la lanza. Puede llevarte días. Sigues el rastro de un antílope; él sabe que estás allí, que tiene que entregarte su fuerza, pero corre y tú debes ir tras él y, mientras corres, te conviertes en él. Pueden pasar horas hasta acabar los dos agotados. Hablas con él y lo miras a los ojos, momento en que sabe que debe entregarte su fuerza para que tus hijos puedan vivir"
Roy Sesana, bosquímano gana, Botsuana.
 
Muy poca gente vive más íntimamente con los animales que los Awá en la Amazonía Oriental. No sólo les aporta alimento, sino que los adoran y son obsesivos poseedores de mascotas.
Para Emwi y el resto de Awá, dar de mamar a los monos es simplemente un modo natural de ayudar a un huérfano necesitado. Cuidar tan íntimamente a un animal al que matan regularmente puede parecer contradictorio. Pero los Awá creen que todo aquello que toman de la selva deben devolverlo.

Su selva se ha encogido un 30% en manos de los madereros, los ganaderos, los colonos.
Sú número también encogió, sólo entre 60 y 100 awás continúan viviendo en aislamiento, nómadas que huyen de la asimilación cultural. Otros 360 sobreviven como pueden. 
"Todos vamos a pasar hambre, los niños pasarán hambre, mi hija pasará hambre, y yo también pasaré hambre. No quedará nada en la selva. Los madereros llegan con sus camiones y se llevan los árboles" dice el awá Pirei Maa.

Otra modalidad de la caza es el capitalismo.

“Antes persistía la separación entre el cazador y la presa. Con la sociedad de consumo, la barrera se difumina o se interioriza. Todos somos a la vez cazadores y cazados. O, mejor dicho, todos somos cazadores verosímiles y verdaderos cazados. Somos cazados mientras creemos que estamos cazando”

“Se amplía el repertorio de especies cazables: la especie humana será en adelante la presa privilegiada. Es la lucha de clases: motor de la Historia.”

Jesús Ibañez. Sociólogo. 


Evolución de la explotación del territorio Awá. 1985-2010.

Videos de grandes cazadores:

Fuentes:
"Somos uno:un homenaje a los pueblos indígenas" Joanna Eede.
Documental Human Planet. BBC.
Mi blog.