miércoles, 7 de agosto de 2013

Los Meakambut, los Granadinos, y otros cavernícolas de la resistencia.

Las cuevas fueron las primeras y más codiciadas viviendas para el hombre primitivo. El mejor refugio que ofrecía la naturaleza eran las oquedades y cuevas; servía de abrigo en invierno y era fresca cuando quemaba el sol. Además, era una forma de defenderse de animales salvajes como el tigre de sable o el oso y también de los enemigos de otras tribus. Se tiene constancia de que hace más de 300.000 a.c. hombres prehistóricos ya habitaban en cuevas del sur de Francia o de China. Así siguió durante miles de años; existen cuevas que han estado habitadas durante tiempos inmemoriales... hasta hoy.
En la actualidad, hay quien sigue viviendo en ellas. Los moradores hablan de que son frescas en verano y templadas en invierno. Pero hay otras razones...

En las montañas de Papúa y Nueva Guinea, parece que siempre llueve por la noche. Por eso, los meakambut, buscaban refugio en las cuevas: están secas. Situadas en lo alto de los riscos, en lugares cuyo acceso a veces requiere una difícil escalada por plantas trepadoras, las cuevas también son fortalezas naturales que les protegían de sus enemigos: cazadores de cabezas, caníbales y ladrones de mujeres. Pero eso fue hace generaciones. Ahora el enemigo es otro, igual de letal: el progreso.

En Papúa y Nueva Guinea hay una enorme diversidad cultural: hay más de 800 lenguas en un país del tamaño de Suecia.
Hoy el país sigue evocando imágenes de cazadores de cabezas con arcos y flechas, y un hueso atravesado en la nariz. Pero eso es más o menos como imaginar el Oeste de Estados Unidos poblado aun por indios cazadores de cabelleras. Sin embargo, los meakambut, descubierto en la década de 1960, vivía hasta hace poco en dos abruptas serranías, ocultas en el borde de la extensa vertiente norte de la cordillera Central. 

Con la esperanza de observar esos últimos bas­­tiones de vida seminómada, la antropóloga Nancy Sullivan envió en 2008 una expedición en su busca. Su equipo, después de utilizar el «teléfono de la jungla» (tres hombres golpean con garrotes de madera el tronco de un árbol enorme, dejando que el ruido grave de los garrotazos reverbere a través del dosel del bosque) tuvo contacto con 52 meakambut supervivientes, que conocían 105 cuevas por sus nombres pero solo utilizaban una veintena como refugio. En nueve de ellas hallaron recipientes de barro, cuchillos de hueso y pinturas de manos en las paredes, y en tres había cráneos humanos: los cráneos de sus antepasados a los que rinden culto. 
Cada una de sus cuevas tiene nombre y dueño, y la propiedad pasa de padre a hijo. También tiene su propio misterio, su propia historia y leyendas transmitidas de generación en generación desde tiempos inmemoriables. Kopao es la cueva más sagrada de los meakambut. Es su cueva de la creación, el lugar donde creen que se originó su pueblo.

«¿Proteger las cuevas? ¿Para qué, si no quedan meakambut vivos?», pregunta Sebastian Haraha. Está indignado. Se ha visto obli­gado a abandonar temporalmente su plan de inventariar las cuevas de los meakambut, para salvar su hábitat y su cultura... y sus vidas. «Los meakambut están al borde de la extinción. Mueren de enfermedades que tienen fácil tratamiento. Quizás en diez años ya no existan, y entonces su lengua y su cultura habrán desa­­parecido. ¡Este es uno de los últimos pueblos nómadas de Papúa y Nueva Guinea!»

Y tenía razón. Los meakambut llevaban meses sin encontrar piezas grandes de caza y muriendo de enfermedades como la malaria y la tuberculosis, por lo que tuvieron que abandonar sus cuevas. «Nosotros, el pueblo meakambut, renunciaremos a la caza y a desplazarnos continuamente y vivir en las cuevas de las montañas si el Gobierno nos da una clínica y una escuela, y dos palas y dos hachas para construir casas.» sentenciaron.

Pero esta tribu no es la única que buscó la seguridad y el aislamiento en estos primitivos abrigos naturales. En Tunez, Matmata es una localidad montañesa llena de casas cueva. También hay en Petra, Jordania; en India como monasterios o casas cueva; en China en el area del loess (provincias de Henan, Shenxi, Shaanxi, Gansu) en los años 80 todavía vivían millones de  personas en los casa cuevas llamadas Yaodongs. En toda Europa abundan más ejemplos, al igual que en todo el continente americano. Hace poco, una familia de la región árabe de Jerusalén se vio obligada a vivir en una cueva después de que las autoridades israelíes demolieron su casa alegando que la habían construido sin permiso. Khaled al-Zeer al-Husaini, de 39 años, vive con sus cinco hijos en una choza de madera en torno a la entrada de una cueva que se utilizaba como establo para animales.

En Andalucía, sur de España, las comarcas de Guadix y Marquesado y Baza-Huéscar hay excavadas en las laderas de empinados cerros y barrancos casas cueva, que se disponen sin un plan previo, atentas sólo al relieve del que forman parte y a la situación del sol. Con la llegada de los almohades a Granada, los mozárabes (árabes convertidos al cristianismo) buscaron refugio, con su culto, en ellas. A este período pertenecen las Hafas de Arriba de Benamaurel, un conjunto de cuevas con palomar incluido. 

Hoy, los cavernícolas de Granada son todavía muchos, y algunos hay que también huyen, pero de otros peligros. En el barrio del Sacromonte de Granada, frente a la Alhambra, hay excavadas muchas cuevas que se cree se construyeron (o, más bien, excavaron) a partir del siglo XVI, cuando la población musulmana y judía fue sacada a patadas de sus hogares durante la reconquista de la ciudad a cargo de los Reyes Católicos. A esta especie de gueto se unieron también los gitanos de costumbres nómadas. 

Y aquí siguen, resistiendo lluvias, derrumbes y frecuentes amenazas de desalojo, el principal arrabal de cuevas habitadas de las 11.795 contabilizadas en la provincia de Granada. La tipología de cuevas va desde el simple agujero insalubre hasta bien equipadas casas. El objetivo sigue siendo el hecho de vivir fuera del poder, del control administrativo, con un perfil cada vez más diversificado: anacoretas, inmigrantes (del norte y del sur), neohippies, gitanos, músicos de flamenco, otros grandes artistas que se pueden permitir el lujo de vivir de sus obras por no tener que pagar vivienda, e incluso algún que otro fugitivo. Hace dos años, el fotógrafo Jordi Pizarro les visitó.

David Heredia, el cavernícola "Marqués", tiene un grupo que se llama Babolé, "tenemos conciertos fijos cada semana por los bares de Granada y de vez en cuando nos sale algún bolillo por India, Alemania o Estambul. ¡Aquí en la cueva podemos permitirnos el lujo de vivir de la música, no pagamos alquiler!

Por aquí han venido artistas conocidos(...). Recuerdo una fiesta que hicimos con unos gitanos que vinieron de Francia, no recuerdo cómo se llamaban pero eran famosos, hicimos una lumbre y unas migas y nos quedamos un grupo de 20 ó 30 personas tocando alrededor del fuego hasta las 8 de la madrugada. Al día siguiente, el vecino, que ni se había enterado, ¡se enfadó porque no le habíamos avisado!!"

Gabriel, otro cavernícola, cuenta que trabajaba como profesor de arquitectura popular, hasta que vio que necesitaba un cambio...
"y lo dejé todo. Estaba harto de la rutina, harto. Me fui a vivir tres años a una ciudad de Marruecos llamada Asilah y allí empecé a pintar al óleo. Ahora vivo y pinto en esta cueva. En la cueva estoy con mi mujer y gastamos muy poco, Granada es barata y aquí no pago alquiler."

Ramón Piñeiro, su vecino lleva más de 25 años en una cueva. "Hasta estoy empadronado en mi cueva. Nosotros fuimos los primeros del barranco en ponernos una bañera. Al lado teníamos la chimenea y se estaba calentito, los turistas que subían nos tiraban fotos, algún que otro nos preguntó que si se podía bañar en la cueva, que nos lo pagaba.  

Pero ahora el ayuntamiento quiere echarnos y nos ha cortado el agua. 

¿Acaso no somos personas? Luego nos dirán guarros y que no nos duchamos. 

 ¡Esto es la Resistencia!"

(Y el arte cavernícola de la resistencia suena así:)


Fuentes:
http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=46766
http://conny.dahost.net/hoehle/casascueva.htm
http://www.vice.com/es/read/cavernicolas-de-granada-425-v4n5
http://www.casascueva.org/
http://www.nationalgeographic.com.es/2012/01/27/los_ultimos_nomadas_las_cuevas.html
http://www.nationalgeographic.com.es/2012/01/27/toensing_photography.html#

miércoles, 31 de julio de 2013

Vergüenza o culpa: sobre la corrupción y el honor.

 "El que no se ruboriza del mal que hace es un miserable" Aristóteles.


"Cuando el egoísmo se convierte en un modus operandi legítimo, hay una erosión del sentimiento de vergüenza, porque la vergüenza presupone una posibilidad de ser responsable para con los otros. Y el capitalismo ha erosionado en gran manera esa capacidad." Eva Illiouz, socióloga.


"Dicen que era un pastor que estaba al servicio del entonces rey de Lidia. 

Sobrevino una vez un gran temporal y terremoto; abrióse la tierra y apareció una grieta en el mismo lugar en que él apacentaba. Asombrado ante el espectáculo descendió por la hendidura y vio allí, (...) un cadáver, de talla al parecer más que humana, que no llevaba sobre sí más que un anillo de oro en la mano; quitósela el pastor y salióse. 

Estando, pues, sentado entre los demás, dio la casualidad de que volviera la sortija, dejando el engaste de cara a la palma de la mano; e inmediatamente cesaron de verle quienes le rodeaban y con gran sorpresa suya, comenzaron a hablar de él como de una persona ausente. Tocó nuevamente el anillo, volvió hacia fuera el engaste y una vez vuelto tornó a ser visible. Al darse cuenta de ello, repitió el intento para comprobar si efectivamente tenía la joya aquel poder, y otra vez ocurrió lo mismo: al volver hacia dentro el engaste, desaparecía su dueño, y cuando lo volvía hacia fuera, le veían de nuevo. 

Llegó a Palacio, sedujo a la esposa del rey, atacó y mató con su ayuda al soberano y se apoderó del reino. 

Pues bien, si hubiera dos sortijas como aquélla de las cuales llevase una puesta el justo y otro el injusto, (...). En nada diferirían, pues, los comportamientos del uno y del otro, que seguirían exactamente el mismo camino. Pues bien, he ahí lo que podría considerarse una buena demostración de que nadie es justo de grado, sino por fuerza (...). Y esto porque todo hombre cree que resulta mucho más ventajosa personalmente la injusticia que la justicia. 

("La república". Platón.)

La antropología ve las emociones como un asunto cultural. La vergüenza y la culpa son emociones universales, pero no las cosas que las provocan, y por lo tanto, tampoco lo es el sentimiento que se puede sentir ante un acto socialmente reprobable.
Si es vergüenza, se siente en el caso de ser sorprendidos, "pillados", mientras que otras culturas que favorecen el sentimiento de culpa, al ser un sentimiento interno, no hace falta ser descubierto para sentirlo.




La antropóloga norteamericana Ruth Benedict en su libro: “El crisantemo y la espada, modelos de la cultura japonesa” contrapone la “cultura de la vergüenza” japonesa, a la “cultura de la culpa” judeocristiana.  
 
Para Benedict, en las “culturas de la vergüenza” hay una moralidad propia y específica de cada grupo social (guerreros, mujeres, comerciantes...) y el individuo pesa muy poco en relación al grupo.

Por ejemplo “aidós!”, es decir: “vergüenza!” era el grito militar de los generales griegos para lanzar las tropas al combate. 


Otro ejemplo de la cultura de la vergüenza o del honor sería el caso de las

mujeres violadas en Jordania. En Jordania, cuando una mujer es violada, se ha manchado el honor de la familia, por lo que la mujer violada suele ser asesinada por miembros de su propia familia, para así limpiar el honor de la familia. De ahí que muy pocas violaciones sean denunciadas, quedando así en el terreno de aquello que no se hace público. 

El honor tiene un papel muy destacado en la vida diaria de las culturas mediterráneas, y debe transmitirse de una generación a la siguiente como si de un legado se tratara. Los miembros individuales del grupo familiar involucrados, sean hombres o mujeres, deben mantener dicho legado: las mujeres se encargan de la pureza del linaje familiar, que ellas transmiten, y los hombres de la reputación.

Por eso, cuando una mujer es asediada sexualmente, la mujer siente una vergüenza infinita, por lo que no suele denunciar estos abusos. Sin embargo, el problema es tan grave en Japón que han tenido que crearse vagones de metro exclusivos para mujeres para evitar los tocamientos y abusos sexuales. 

El mianzi (rostro) es el prestigio chino, la reputación y el status social de una persona. Es "tener cara", construirse un nombre, ser alguien. Aunque este concepto está muy relacionado con la prosperidad de los negocios chinos, esto no sólo se logra sólo con dinero o relaciones, es indispensable ser considerado, justo, operar según la rectitud y la justicia.

En una cultura de la vergüenza, el suicidio o el asesinato pueden verse como un acto honorable. Es el famoso "harakiri" o seppuku, una práctica común entre los samuráis, que antes de ver su vida deshonrada por un delito o falta, recurrían con este acto sagrado al suicidio. También es el caso de los inuit: en el pasado, en épocas de penurias, los primeros en sacrificarse era la gente mayor que se suicidaba.

Otro ejemplo llamativo que nos puede dar la cultura inuit es el intercambio de parejas. Siempre tiene que haber consentimiento de las cuatro partes, pero si el adulterio se realiza en secreto, es común el asesinato a su propio esposo/esposa si no acepta el intercambio. Después, se suicida. De esta manera, evita que la familia de su espos@ le acabe matando.

En la cultura de la vergüenza, lo que importa es “que no se sepa”: el individuo sólo queda deshonrado si su conducta es de conocimiento público. Si nadie la conociera, no pasaría nada. En la cultura de la vergüenza, según Benedict, “no se incita a confesar nuestros pecados ni tan solo a los mismísimos dioses”. Así, cada uno esta muy atento al juicio que su conducta provoque en los otros. Por eso, la estructura de orden social no provoca intolerancia directa, sino una serie de formas de exclusión más sutiles. Hay un “poder del lugar”, de la posición social que se ocupa y de prestigio, más que un poder de norma.


Sin embargo, en las “culturas de la culpa” hay unos criterios de moralidad y

una idea muy fuerte de la conciencia individual. Un occidental quiere “no tener cargos de conciencia”. Mientras que para la cultura de la vergüenza lo realmente terrible de un acto moralmente reprobable es ser descubierto, para una cultura de la culpa lo terrible es cometer un acto reprobable. 

De ahí que el castigo, o la necesidad de reparación, en una sociedad de vergüenza sea mucho más elevado que en una sociedad de culpa. En esta última, el castigo mismo es el sentimiento de culpa del acusado y su pérdida de dignidad. Los que le observan pueden sentir "vergüenza ajena", una emoción caracterizada por la turbación interior sentida a la vista de un individuo que se comporta de manera inadecuada y pierde esa dignidad.

Cuando un japonés es descubierto en un acto de corrupción, la humillación pública a la que es sometido es enorme, ya que, al ser una cultura de vergüenza, la humillación es una penitencia realmente eficaz para acabar con su prestigio y reputación.

"Pido perdón, de forma sincera, por causar problemas a muchos de nuestros clientes durante las revisiones de muchos modelos en muchas regiones". Con estas palabras, el presidente del fabricante japonés Toyota, Akio Toyoda, sufrió una auténtica humillación delante de los medios.

"Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir", afirmó el monarca de España Juan Carlos, después de que fue descubierto de viaje en un safari muy caro en un momento muy duro económicamente para el país. No tardaron en reprocharle una "falta de ética". Con la confesión, se acabó el problema.

Las culturas de culpa, como la de España, debido a sus raíces cristianas, hace sentirse culpable a quien realiza un acto moralmente reprobable, hasta el punto que, en numerosas ocasiones, el hacer público el delito, o la confesión, es la única salida para quien se siente terriblemente culpable de lo que ha hecho. 
“Les debemos una disculpa a los jóvenes, que no tienen que ver con la crisis” dijo Bill Clinton ante los medios. “Todas las cosas que ocurren ahora en Europa las empezamos en Estados Unidos”, añadió un hombre experto en pedir perdón.

“Un presidente toma muchas decisiones y a veces se equivoca y es bueno tener la capacidad de reconocer los errores y pedir perdón” dijo el presidente de Chile.

“Quiero pedirles perdón como presidente de México, porque por culpa de quien haya sido hace 30, 20 ó 10 años, se quedaron con su dinero” les dijo el presidente mexicano Calderón a los exbraceros. También pidió perdón por no proteger a las victimas del crimen organizado, pero añadió "Prefiero asumir la crítica, aunque sea injusta, que el cargo de conciencia de no haber actuado aún viendo que existía el problema"

“Pedimos insistentemente perdón a Dios y a las personas afectadas, y queremos prometerles que haremos todo lo posible para que un abuso como ese no suceda nunca más”, prometió el Papa Benedicto XVI. 

"Me equivoqué. Lo lamento, pero fue así" "Ni soy culpable, ni voy a dimitir ni voy a convocar elecciones" dice el presidente de España, Rajoy, ante la corrupción destapada en su partido.

"En los casos de corrupción política, nadie dimite, nadie se avergüenza de lo que ha hecho, nadie confiesa sus errores ni sus faltas, todo queda remitido a la dinámica procesal que será favorable o no al acusado" 

"Son los desvergonzados, actúan impunemente con la esperanza de que su culpa no les será imputada. No sienten vergüenza ninguna porque tampoco la ley les merece ningún respeto" aseveró la filósofa Victoria Camps en los medios.

Cuando se pide perdón, por supuesto, se apela también a la bondad cristiana del que recibe el perdón. Incluso, a veces, a través de la empatía, se apela a su complicidad. Un ejemplo claro es cuando corruptos saquean dinero y no declaran a hacienda. En este caso,  los medios se inclinan más a hablar más del hecho de que no hayan declarado ese dinero o del mal uso que se le ha dado, que el hecho de que hayan robado esas grandes cantidades de dinero. Esto de alguna manera atenúa el delito, porque ¿quién no ha hecho algún fiasco declarando? ¿quién no se gastaría tanto dinero, si lo tuviese, en placeres y en lujos? ¿quién no utilizaría un anillo que te hace invisible para cometer delitos para beneficio propio?...

Eva Illiouz, socióloga, afirma que "Cuando el egoísmo se convierte en un modus operandi legítimo, hay una erosión del sentimiento de vergüenza, porque la vergüenza presupone una posibilidad de ser responsable para con los otros. Y el capitalismo ha erosionado en gran manera esa capacidad. Esta es una cultura que legitima la persecución hedonista del propio interés en todos los dominios".

Habría que recordar la palabra yiddish "chutzpah" o, mejor dicho, la escena con la que se suele definir: dos hermanos asesinan a sus padres y luego piden clemencia ante el tribunal alegando ser dos pobres huérfanos. Es decir: insolencia.

Un hombre Cree de Canadá contaba a una enfermera:

 
“No he estado en Europa, pero he leído y me han contado muchas cosas de ese viejo mundo vuestro. Allí, las normas y las presiones vienen del exterior de la persona y uno puede seguirlas o reaccionar ante ellas, pero es siempre hacia fuera. Por eso tenéis conceptos como la vergüenza, la envidia, el estar midiéndose en comparación con el otro y el estar muy pendientes del “haber y deber”, ese sorprendente formalismo de llevar la cuenta de los “favores”. No dais sin apuntar mentalmente una deuda. Sé que aquí es más difícil. Tienes que mirar dentro de ti y decidir. Todo lo que haces y piensas te pertenece. Nadie es más responsable de lo que te ha tocado, de lo que has decidido, de lo que dejaste de decidir, de lo que haces o dejas de hacer. Tú tienes que responsabilizarte de lo tuyo en todo momento”





Fuentes:
"De tránsito de sueño en sueño" Clara Valverde.
"Honor y vergüenza en el Mediterráneo" Carmel Cassar.
"El crisantemo y la espada" Ruth Benedict.

jueves, 18 de julio de 2013

Tres filosofías orientales (para ver el agua en el océano): hinduismo, taoísmo, zen.

"La mayoría de las personas están vacías y se sienten mal porque usan las cosas para deleitar sus corazones, en lugar de usar su corazón para disfrutar de las cosas" Lin-an, taoísta.

"Analizar es considerar las cosas desde el punto de vista de la destrucción. ¿Cómo se puede comprender un ser vivo contemplándolo desde el punto de vista de la muerte?" Rabindranath Tagore, hindú.

¿Alumbra la luz negra? Koan, zen.

Extractos adaptados, del libro: "Oriente y Occidente", Luis Racionero.




 Hinduismo. India.


La India no ha idealizado a soldados o estadistas, ni siquiera a poetas o filósofos, sino a las personas que proclaman otra realidad impalpable y espiritual, ajeno al mundo que está entregado al deseo de poder y placer, de riqueza y gloria. El destino del ser humano es conocerse a sí mismo y fomentar la vida universal. Su arte también lo refleja: su objetivo es despertar emociones, desde el amor al terror, y el ideal civilizado era conocer unas sesenta y cuatro artes, porque no se respetaba al que tenía mucho sino al que era mucho.
Por eso, su filosofía está encarnada a la unidad del universo y a la perfectabilidad humana por el yoga.

Trabajar la mente con la respiración: esto es el yoga. El yoga aquieta la mente para que aparezca el ser profundo, como cuando un estanque está tranquilo y se ve el fondo. Es otro plano más allá de la razón y la verdad: la quietud mental y su estado esencial de serenidad. De esta manera, se ve que la realidad no es sólo ese estado impuesto por el racionalismo o la ciencia, sino que la realidad es relativa y el cerebro es transmutable.

La técnica del yoga consiste en adoptar ciertas posturas, respirar según una técnica marcada, y vaciar la mente. Si se oye algo, no  resistirse, dejarlo entrar por un oído y salir por el otro. Si se piensa algo, dejarlo pasar suavemente. Entre pensamiento y pensamiento, hay un lapso de quietud de un segundo, que pasará a tener "la mente en blanco" durante ratos considerables. Pero hay muchas maneras de hacer yoga: danzando como los derviches o los negros de Bahía con su candomblé, paseando, escuchando el mar, o haciendo el amor (el Tantra Yoga o el yoga del sexo) En China practicaban El secreto de la Flor de Oro que consistía en activar la circulación de la luz dentro del cuerpo. En Japón, practican el Dyana junto con ejercicios mentales o koan. En Occidente, la Alquimia ha sido una forma de yoga, como lo han sido los ejercicios contemplativos de San Juan de la Cruz y los ejercicios espirituales de San Ignacio (aunque por desgracia, actualmente, más que vaciar la mente, estos ejercicios la llenan de temores, culpabilidad y remordimiento)

Paradójicamente, en este siglo del boom turístico, no se encuentran tour operators para organizar viajes hacia dentro. 
Pero ¿para que realizar este viaje?

En la India, el concepto de armonía tiene su expresión en el karma. Es una especie de "tal harás, tal encontrarás" o "quien siembra vientos, recoge tempestades". "Somos lo que pensamos y llegamos a ser lo que imaginamos" dice Buda. La persona es su karma, y sus hechos son parte de él. Al concepto de Karma va ligado la reencarnación, con el fin de reparar los desperfectos sembrados en esta. Cuando por fin la persona consigue obrar sin crear karma, sin alterar la armonía universal, entonces ya no tiene que reencarnarse.

Esto es porque se entiende que las personas no son ajenas al universo, sino que están integradas en él. Y la creación o el nacimiento, que en Occidente es lineal y un acto único, en Oriente se repite periódicamente dando lugar a un tiempo cíclico del eterno retorno, al igual que en la naturaleza con las estaciones del año. Occidente es positivista y objetivo porque no postula la unidad del universo sino el dualismo (cuerpo/espíritu, mente/materia, sujeto/objeto, bueno/malo) Para los orientales, los principios opuestos no son cosas separadas, sino polaridades, dos caras de una misma moneda o dos percepciones de una misma cosa. Bueno y malo no son irreconciliables: el bien y el mal no existen en el universo, sólo en nuestra cabeza, categorías inventadas por nuestra mente. En el universo no hay nada bueno o malo: todo es, y
tat tuam asi (eso eres tú) Los hechos son mudos, pero se colorean en bueno o malo según se mire tras el cristal del deseo, de la voluntad o del propósito. Si tenemos un propósito, las cosas que lo favorezcan serán tildadas de buenas, y las que lo frenen, de malas. 
 
-La bandera se está moviendo.

-El viento se está moviendo. 

Zenón, que pasaba justamente por ahí, les dijo: 

-Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo.


No significa que todo es permisible, todos tenemos propósitos, por eso no se habla de malas o buenas acciones, sino de mal o buen karma. Y para trabajarlo, nada mejor que mirar hacia dentro a través del yoga, al gran océano sereno interior, el agua que en la mitología hindú, es representado por la serpiente Ananta, el infinito.


Taoísmo. China.



La metáfora del taoísmo es también el agua; flexibilidad es el concepto del tao.
La gran aportación de China a la cultura mundial ha sido el taoísmo, una forma de ver el mundo y de vivir integrado en el fluir de la naturaleza. Y también a sus artes. El jiu-jitsu, por ejemplo, consiste en aprovechar el impulso del adversario para derrotarlo con su propia fuerza o naturaleza. En su escritura, el signo para melancolía es un hombre mirando caer las hojas sobre un estanque. La ceremonia del té es una manera de encontrar belleza y bienestar en algo tan sencillo como sorber una infusión.

Para el occidental, la vida, a excepción de unas pocas horas dominicales, es un asunto profano. "Es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes" según decía Lennon. Para el taoísta, las cosas cotidianas e insignificantes pueden tener un sentido infinitamente más profundo del que nosotros le concedemos. Son diferentes perspectivas de ver la vida. El poeta y el científico ven el sol de modo diferente y es irrelevante quien tiene razón, ambos la tienen.

Así como la India aporta a la humanidad conceptos como unidad del cosmos y trata de realizarla a través del yoga, China descubre el cambio universal y enseña a fluir con él, con la naturaleza. En India, el karma excluía el concepto de ley, China lo excluye con el li (orden) y sus vibraciones (chi)
Se trata de pensamiento asociativo y coordinativo, donde los conceptos tampoco se dualizan sino que se colocan unos al lado de otros, en una estructura. La naturaleza de una cosa depende de su posición en un universo en perpetuo movimiento. Tung Chung-shu lo explica mejor:

"Todas las cosas rechazan lo que les es distinto y siguen lo que es igual. Por eso, cuando dos chi son similares, coalescen.(...) Las cosas se llaman unas a otras, lo igual con lo igual, un dragón trayendo lluvia, un abanico apartando el calor, el sitio donde ha estado el ejército llenándose de zarzas. (...) Cuando se toca la nota kung en el laúd, otras cuerdas kung cercanas reverberan. (...) Cada cosa enel universo está sintonizada a ciertas otras, y cambia cuando éstas cambian."


La armonía se considera algo orgánico, una especie de cortesía mutua en vez
de competencias. No es la causación mecanicista occidental en la que las partículas se empujan unas a otras (como en un billar), sino que cada partícula toma su lugar junto con otras para crear un universo de partes y todos. Tampoco proviene de ningún legislador/creador supremo, ni Dios ni ley, sino movimiento espontáneos pero ordenados, (como bailarines en una danza) y con una responsabilidad rotatoria. Las cosas están conectadas más que causadas. Es la interdependencia por un bien y entendimiento mutuo, esto es el Tao.

"La noche empieza al mediodía"


Su objetivo es enseñar al hombre a integrarse y a comportarse como la naturaleza, de manera que experimente en el propio cuerpo los ritmos vitales. Los ritmos naturales cortos (oleaje, pulso del corazón, goteo de la lluvia) o largos (un amanecer, las lunas, las estaciones) El chi es esta entidad energética que está dentro de todos los seres, y la notamos a través del aikido japonés, la danza Tai -chi-chuan o "el Secreto de la Flor de Oro". Aprender los modos de la naturaleza es el modo más eficaz de saber moverse, de mover el cuerpo más grande que es el mundo.

Zen, Japón.



Gracias al zen, que educa para estar plenamente en lo que se hace, los japoneses consiguen concentración y habilidad. Es estar intensamente aquí, ahora, borrando el ego, una actitud de concentración absoluta en lo que está pasando y de maravillarse ante las cosas más corrientes de la vida. Eliminar los juegos mentales racionales que mediatizan la percepción de las cosas, y estar incondicionalmente entregados al instante, olvidando lo que ha sido y lo que será.

- Maestro, ¿qué haces tú para estar en el camino verdadero?.
- Cuando tengo hambre, como; cuando tengo sueño, duermo.
- Pero esas cosas las hace todo el mundo.
- No es cierto. Cuando los demás comen piensan en mil cosas a la vez. 
Cuando duermen, sueñan con mil cosas a la vez. Por eso yo me diferencio de los demás.
Entre otras habilidades (tiro con arco, jiu-jitsu, caligrafía, las marionetas, la esgrima...) el poema haiku refleja esta predilección por iluminar el fondo de las cosas.

El viejo estanque:
salta una rana.
El sonido del agua.

Cuando los deseos han cesado, todas las cosas revelan su propia importancia, no la que nosotros ponemos. Cuando estamos en la mentalidad zen, cuando vemos en la naturaleza profunda de las cosas, cuando las cosas se ven  a sí mismas con nuestros ojos, y se refleja limpia en los espejos de la mente, todo lo que percibimos no puede explicarse, sino experimentarse. No las cosas excepcionales, sino lo infinitamente pequeño.

¡Qué maravilloso es esto, qué misterioso!
Llevo leña, subo agua.

La explicación de por qué existe el mundo, es la propia existencia del mundo. Pero no se comprende o se explica con la razón, porque:

"Si trabajas sobre tu mente con tu mente, ¿cómo podrás evitar una confusión inmensa?"

Hay que experimentarlo, porque en el momento en que pensamos la realidad, al dividimos entre pensante y lo pensado. Con ello conseguimos manipular lo pensado, pero no comprenderlo. Se trata de experimentar una realidad sin recuerdos o proyectos, sin intenciones, sin ego, aumentando la atención para percibir así:

Copos de nieve,
cayendo suavemente: 
cada uno en su sitio.

¿Cual era tu cara antes de nacer?.


Los koan son ejercicios mentales encaminados a hacer saltar en pedazos la mecánica del pensamiento racional para conseguir la superación del dilema del ego.
La vida no es un problema a resolver, sino un misterio a experimentar; la verdad no es un objetivo al que se llega, sino un estado de la mente, porque como se es, sólo así se puede ver. 


Cuando ya no se puede hacer nada, ¿qué podemos hacer?
¿Si todo se reduce a la unidad, a qué se reduce la unidad?”
¿Puede existir una ilusión? 
Cuando un árbol cae en medio del bosque y nadie lo escucha, ¿produce algún sonido?
¿Estoy de acuerdo conmigo?
Todas las cosas son conocidas... ¿sólo porque creemos conocerlas?.
¿Cómo suena una palmada ejecutada con una sola mano?.

... ¿Cómo se ve el agua en el océano?


miércoles, 10 de julio de 2013

El payaso sagrado: la risa revolucionaria.

“Es bueno para la salud hacer de clown...por fin uno puede hacer todo lo que quiere: dar golpes contra todo, destrozar cosas, prenderles fuego, revolcarse por el suelo, y nadie te reta sino que todos te aplauden...es un buen trabajo, si se sabe hacer se gana tanto como un funcionario ¿por qué los padres quieren que sus hijos sean funcionarios y no clowns?...” 
Manrico Mesch, payaso.

 "La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos."
Darío Fo, actor y escritor de teatro.
 
“En los días antes de que los invasores vinieran, teníamos a los payasos. No los payasos como usted ve ahora, con narices rojas, redondas y trajes holgados. Nuestros payasos llevaron puestas todas clase de ropas. Todo lo que a ellos les parecía, se ponían. Y no sólo salían de vez en cuando para interpretar el tonto y hacer reír a la gente, nuestros payasos estaban con nosotros todo el tiempo, eran tan importantes para el pueblo como el jefe, o el chamán, o los bailarines, o los poetas“. "Granny, from Daughters of Copper Woman." Anne Cameron.

"El Guerrero Sagrado cura el Espíritu, el Chamán cura el Cuerpo, el Payaso Sagrado cura el Alma. Para los Indios Americanos, el Payaso Sagrado es considerado una vocación espiritual, esencial al funcionamiento de la tribu." Peggy Andreas "The path of the sacrd clown.

La mayoría de las tribus indias norteamericanas tenían sus Payasos y eran considerados especialistas religiosos.
Había cuatro tipos de sociedades de payaso en las Llanuras:

-Sociedades clasificadas por edad (principalmente consistieron en gente mayor y realizaban ciertas interpretaciones rituales durante días concretos, como el Baile Loco o la imitación de animales), 

-Sociedades militares (a menudo llevaban armas cómicas o ridículas, pero también mostraban su valentía absurda en la batalla, provocando que el enemigo dejara su disciplina y cohesión con insultos. Por ello, a veces montaban a sus caballos hacia atrás en la batalla), 

-El tipo de las llanuras del norte (como tribus Ojibway, llevaban puestas máscaras y harapos, pareciendo actores cómicos), 

-Y las sociedades heyoka chamanista. Estos últimos eran diferentes, eran los "contrarios", los "al revés". Eran totalmente imprevisibles, y hacían cosas inesperadas o extrañas incluso en las ocasiones más solemnes. Parecían realmente estar locos. Se pensaba que estaban inspirados por fuerzas sobrenaturales y tenían un eslabón más cercano al “wakan” o poder espiritual. Y además, asumían su papel de por vida, era una vocación sagrada que no se podía dejar sin realizar un ritual atormentador de expiación. El hekoya tenía visiones del Pájaro del Trueno, el Wakinyan, una personificación mítica de las energías enormes e incontrolables de la naturaleza.
 
"El mundo, usted ve, es más feliz después del terror de la tormenta. La verdad entra en este mundo con dos caras. Uno es triste con el sufrimiento, y la otra es risa; pero es la misma cara, riéndose o llorando ...Cuando la gente está ya en la desesperación, tal vez la cara risueña es mejor para ellos, como cuando el relámpago ilumina la oscuridad, ya que esto es el poder del relámpago que tienen los heyokas. Ellos sirven como un parachoques entre la verdad y la gente" (Neihardt 1959)
"Vuestra alegría es vuestra tristeza sin máscara" escribió Khalil Gibran, poeta libanés. 

En estas culturas, el payaso tiene un papel sagrado, pero también social. Parodiando la seriedad excesiva o desinflando la pomposidad, muestran cómo se hacen las cosas ordinarias de manera incorrecta.
"En algunas tribus las ceremonias religiosas no pueden comenzar hasta que toda la gente, en particular cualquier forastero, haya reído."
(The Clown's Way Barbara Tedlock)
 
Cada interrupción de la solemnidad era visto como una advertencia para ver más allá de lo literal del ritual y ver los misterios más profundos de lo sagrado. Su sátira presenta preguntas importantes por medio de tonterías. Hacen preguntas difíciles, y dicen cosas que los otros tienen miedo a decir. Leyendo entre líneas, el auditorio es capaz de pensar en cosas que no piensan normalmente, o mirar cosas de un modo diferente.
 
Era una crítica social del orden más alto. Su imitación divertida y burlona exponía la hipocresía y arrogancia. Sus representaciones del comportamiento ridículo mostraban a la gente su propia tontería y ceguera. Usando comportamientos extremos que refleja a los otros, les obligaba así a examinar sus propias dudas, miedos, odios, y debilidades.

Provocan la risa en situaciones penosas o de desesperación y provocan el miedo y el caos cuando la gente se siente satisfecha y demasiado segura, impidiéndolos tomarse demasiado en serio o creer que son más poderosos de lo que son


Las historias mitológicas de la creación de sus payasos demuestra hasta que punto era imprescindible su papel en estas sociedades. 

El primer payaso koshari de los indios Acoma Pueblo era un "loco amable, activo, hablando sinsentido, hablando hacia atrás” diciendo “sé todo” en voz alta alrededor del altar. Decidieron los hombres que viviera con su Padre Sol porque él "no actuaba normal para estar con la gente. Él era diferente de la otra gente porque sabía algo de sí mismo." A partir de este momento ayudaba al Sol a cruzar el cielo, pero lo llamaban de vez en cuando para ayudar en la tierra.

En otras historias de creación del Sudoeste el payaso conduce a la gente de la oscuridad del bajo mundo al conocimiento de luz del día. 
En los indios Isleta Pueblo el payaso k’apyo shure usó sus cuernos a fin de construir un túnel hacia la superficie de la tierra para que la gente pudiera salir. 
Los indios Zia Pueblo tanto koshari como payasos kwiraina ayudaron a la gente a surgir conduciéndolos desde los cuatro inframundos por medio de cuatro árboles que ellos reforzaron por su bufonería, para que su gente les siguiera desde la tierra (ignorancia) a la luz del sol (conocimiento).

Sin embargo, entre los apaches Jicarilla, el payaso fue equipado “con una risa no humana horrible” que asusta a la enfermedad en sus camino a la superficie de la tierra. 

La creación del heyoka es a través de la ensoñación con el pájaro de trueno, y desde entonces debe empezar a hacerlo todo al revés. Hablará al revés, cabalgará mirando la cola del caballo, caminará de espaldas, se arropará en exceso si hace calor, se desnudará si hiela, dirán "no" por "sí", o "te ayudo" cuando es todo lo contrario, por eso hay que tener cuidado con ellos.
 
Es la inversión del mundo. Es la imagen del espejo: ellos hacen de la risa y del impudor, de la transgresión y de la iconoclastia su forma de enseñanza. Ellos nos enseñan a ver siempre la otra cara de la moneda y además divierten, siendo el humor un arma impecable para romper las barreras del miedo y de la censura.

A la vez, el heyoka, como representante del Pájaro del Trueno, recuerda a su gente que la energía primordial de la naturaleza está más allá del bien y el mal, que no corresponde a categorías humanas, que no siempre sigue nuestras preconcepciones de lo que es esperado y apropiado, que no se preocupa por nuestros infortunios humanos y preocupaciones.

Se dice que los "Bailarines Locos" Arapaho actúan tan ridículamente como les sea posible y molestan a todos; el "Hombre Gracioso" Cahuilla del Sur de California enoja a la gente lanzándoles agua o dejando caer carbones vivos bajo sus espaldas; y los Iroqueses "Caras Falsas" esparcen ceniza a puñados a los ojos, gritando en todas las direcciones. 
Se dice que los payasos Assiniboine y los payasos de Navajo asustan; y los niños de apache son aterrorizados por payasos, diciéndoles que los payasos los pondrán en sus cestas y se los llevarán para comerlos. "Los Bailarines Tontos" del Kwakiutl, poseídos por el poder sobrenatural, llegan a lanzar piedras a la gente o los golpean con palos, provocando el terror absoluto, apuñalando y e incluso alguna vez matando a alguien.

Asustando a la gente, los payasos les limpian la mente de preocupaciones, que es tanto un valor ético como un concepto de salud preventivo importante. 

La liberación de preocupaciones es central en el pensamiento del Amerindio; para los Hopis, “la enfermedad y la muerte son causadas principalmente por la preocupación, que coloca en particular en el estómago, haciéndolo endurecer.” El payaso, como el enemigo de la preocupación, es también el curandero del estómago. Los payasos Zuñi neweekwe son “los hechizadores por excelencia de la tribu, cuya función especial es la cura de todas las enfermedades del estómago: la eliminación de venenos de las víctimas de hechicería o por imprudencia.” Las culturas amerindias no son las únicas en las que hay payasos entre su gente. 
En la diminuta isla de Rotuma (Islas Fiji, Pacífico sur), los payasos sagrados son mujeres que, pasado su tiempo de procreación, pueden con toda libertad ejercer el poder de recreación social, a través de la risa.

El antropólogo Nigel Barley explora con ingenio y una visión muy personal la sorprendente variedad de maneras en que diferentes culturas responden a la muerte y le dan sentido. Y cuenta:

"Para nosotros, la sonrisa y la risa no tienen cabida en los funerales; resultan espantosas. Todo está cubierto por un manto grave de formalidad. A los nyakyusa de Malawi, la sobriedad de un funeral los llena de asombro: 



"Nosotros bailamos y hablamos para confortar a los familiares. Si los demás estuviéramos sentados, tristes y abatidos, entonces el dolor de los familiares rebasaría con mucho al nuestro. Si nosotros nos limitásemos a estar afligidos, ¿a qué cotas de dolor llegarían ellos? Por tanto, nos sentamos a hablar, a reír, y a bailar hasta que los familiares también se ríen."

Por eso, los nyakyusa, y muchas otras sociedades africanas más, tienen "amigos funerales" o payasos que se dedican a crear comedia y desenfreno en las ceremonias más sagradas. "Quizá las bromas rituales no supongan más diversión "real" que los lutos rituales de dolor "auténtico" Nosotros, en vez de bromear, adoptamos exageradas posturas de respeto" señala Barley.

El antropólogo Max Gluckman describió los "rituales de rebelión" entre los africanos swazi, en los que, periódicamente, el rey tiene que vestirse de pobre o actuar como un payaso, y es sacrificado simbólicamente, o es expuesto sin ambages al odio y los insultos de su pueblo. Son periódicos, repetitivos y muy normativos (se establece la fecha, la duración, el tema, su desarrollo y su final). Se trata de una confirmación simbólica de la prioridad del sistema sobre el individuo. 

"Y el rey no solamente permite que lo rechacen, y también que lo insulten; sino que al hacerlo, se cree que lo apoyarán en el difícil cargo que debe asumir."
Por eso se trata de rebeliones, no de revoluciones. 


Aún con todo, el pueblo debía aceptar al rey. Estos rituales sirven para recordar simbólicamente que el sistema está por encima de cualquier individuo y que su poder emana del consentimiento colectivo. "(...) a pesar de la aparente autocracia del rey y los jefes, el reinado del Estado residía en el pueblo." afirma Gluckman.
 
Delegorgue, un viajero francés, no entendió esta ceremonia:
"Hay preguntas libres que el rey debe responder inmediatamente, y de una forma que satisfaga a la gente. He visto a los guerreros saltando fuera de sus ubicaciones, denunciándolo ante los presentes, culpando sus acciones, estigmatizándolas como vanas y cobardes, obligándole a explicar, destrozando el razonamiento de sus respuestas, analizándolas en detalle y desenmascarando su falsedad, para después amenazarlo orgullosamente y terminar con un gesto de desprecio."


Hoy, criticar la vida privada del monarca de Suazilandia, Mswati III, es delito.
Insultar a un miembro de la familia real o 'dañar el prestigio de la Corona' es un crimen en España que está penalizado con dos años de cárcel.

 "Si un hombre que se cree rey está loco, no lo está menos un rey que se cree rey" decía Jacques Lacan.


Esto explica porqué con la llegada "de los invasores", este oficio sagrado de payaso revolucionario consiguió ser uno de los más peligrosos, tal vez más peligroso que el del Guerrero. La Mujer de Medicina Cree, Agnes Whistling Elk, escribe en su libro "El Vuelo de la Séptima Luna"

"No me extraña que nunca consiguiéramos ponernos en igualdad ...mi gente y su gente (los blancos). Todo el tiempo estaban irritados el uno con el otro y entre nosotros creció mucho odio. Era inevitable, porque mi gente tenía gran orgullo y humor. El suyo tenía nervios y querían disparar a aquellos que se reían de ellos. Todavía encuentro a la gente blanca muy divertida. Tengo que reírme de usted porque usted nunca se relaja. Cada palabra en usted está cerrada o muy lejos. Le gusta aporrear el sentido de todo para encajar su propia estupidez. Le va bien para no aparentar ser tan frágil."

La gente Salish honra la memoria de una Payasa que desafió a un misionero. El misionero atraía a la gente para ir a su iglesia repartiéndoles pequeños espejos e impulsándolos a cubrir sus cuerpos con la ropa de la gente blanca. ¡Con una sonrisa la Payasa fue a la iglesia un domingo llevando solamente un sombrero y unos viejos zapatos!
Los hombres blancos de la compañía se hartaron pronto de ella, y después la encontraron con un tiro en la cabeza. Todos sabían que lo hizo un blanco. Los indios tenían estrictamente prohibido cualquier clase de la violencia a un Payaso Sagrado.

Archie Fire Lame Deer, sioux, hijo y nieto de "hombres medicina", hace un resumen en su libro “El Don del Poder” sobre la verdadera naturaleza de los heyokas, pero tampoco se olvida de mencionar a:

"...los espíritus burlones, diablillos sobrenaturales que nos enseñan a ser humildes. Cierras las puertas del coche y luego descubres que te has dejado las llaves adentro. Tienes que ir al cuarto de baño, pero algún hijoputa ha dejado la tapa bajada y en tu apresuramiento lo haces en la tapa. “Válgame Dios, ¿pero qué he hecho?”, exclamas. Y alguien se ríe. Dentro de ti se ríe alguien. Eso es bueno. Es mejor reírse con los espíritus que no que se rían ellos de ti mientras tú haces pucheros."  



Fuentes:
Antropología política: una introducción. Ted C. Lewellen.