domingo, 4 de septiembre de 2011

Juntos y revueltos: la poligamia.


"¿Corrobora el estudio antropológico las pruebas del estudio de los primates, la anatomía humana y la psicosexualidad? Hemos analizado la evolución de la sexualidad humana desde cuatro o cinco puntos de vista, y lo que hemos visto es que desde cada uno de ellos llegamos a la misma conclusión: la monogamia va contra la naturaleza

"La monogamia es un artefacto enonómico de la revolución agrícola y las estructuras que surgieron de ella"

Christopher Ryan, psicólogo. 


Christopher Ryan, después de dos décadas viajando por el mundo, se doctoró en Psicología. Junto con su mujer, la psiquiatra Cacilda Jethá, ha publicado el libro Sex at dawn (Sexo al amanecer), que resume su estudio multidisciplinar. "Una de las cosas que hizo posible escribir este libro es que somos investigadores independientes, no estamos atados a un punto de vista concreto. Hemos tenido el tiempo y la libertad para hacer una aproximación multidisciplinar. Las universidades pagan las facturas y te dan becarios, pero si estudias antropología los becarios no están interesados en investigar la parte genética, ni el departamento lo permitirá"

Uno de los puntos de vista fué el arqueológico, el estudio de los primeros homínidos. Las excavaciones indican que en la Prehistoria los seres humanos vivían en grupos pequeños donde no existía la propiedad. Se compartía la caza, el refugio, la crianza de los hijos y también la actividad sexual. Esto maximizaba las posibilidades de supervivencia del grupo. Contra la idea de “el hombre es un lobo para el hombre”, parece que el estado primitivo del ser humano es la cooperación.

Tampoco es necesario remontarse a tiempos tan lejanos. En numerosas tribus de indios del Amazonas se cree que una mujer necesita acumular el semen de varios hombres para quedar embarazada. Las mujeres buscan tener relaciones con varios hombres para que el bebé herede lo mejor de cada uno: el mejor cazador, el más gracioso, el más fuerte y el mejor contador de historias. Estas relaciones múltiples se prolongan durante el embarazo.

Así, los bebés nacen con una madre y múltiples padres. Todos ellos son responsables de participar en la crianza de sus hijos. Al otro lado del mundo, los mosuo de China viven en un matriarcado donde las mujeres reciben en sus chozas a amantes diferentes cada día. La paternidad no tiene importancia para ellos. 

En algunas sociedades no indígenas también han habido casos de poligamia. Los pilotos de combate americanos durante la Segunda Guerra Mundial compartían sus esposas con sus camaradas, bajo el compromiso de que cuidarían de ellas y sus hijos si eran derribados. Estos grupos fueron el origen de los actuales clubes de intercambio de parejas actuales.

Otra forma de analizar la naturaleza sexual del homo sapiens es fijarse en sus congéneres, los demás primates. En el caso de los gorilas, los machos luchan entre sí hasta que uno de ellos termina expulsando a los demás y tomando posesión de un harén de varias hembras. Los machos grandes y fuertes tienen ventaja. El resultado es un acentuado dimorfismo sexual: el macho del gorila es casi el doble de grande que la hembra.
Sin embargo, no hay grandes diferencias de tamaño entre los machos y las hembras de los chimpancés y bonobos, que son promiscuos. La vida de los bonobos es una orgía constante. Todos los machos copulan con todas las hembras, que no tienen celo ni presentan signos externos de ovulación, igual que en los humanos.
La cópula, pues, no solo sirve para la reproducción: es una forma de cohesionar el grupo. La pelea por las hembras no es necesaria.
Si los machos no se pelean entre sí, ¿cómo se asegura la supervivencia de los más aptos? La respuesta es la competencia espermática. Sus espermatozoides libran la batalla dentro de las hembras, mezclados con los de otros machos. El semen de mejor calidad tendrá más posibilidades de fecundar.
También influye la cantidad. Los bonobos tienen los testículos más grandes y producen la mayor cantidad de semen en cada eyaculación en proporción a su tamaño. En comparación, el gorila tiene un micropene de apenas cuatro centímetros y produce poco semen durante un coito de 16 segundos. ¿Para qué más? Su paternidad está asegurada después de ganar la pelea.
Todo parece indicar que la competición espermática también tiene lugar en los humanos. Pocas diferencias de tamaño entre macho y hembra, testículos grandes, el segundo mayor volumen de eyaculado y, por si fuera poco, el pene más grande de todos los primates.
La corona del pene humano tiene una forma acampanada que no se ve en otros simios. Según varios estudios, está diseñada para crear vacío en cada embestida y, así, extraer el semen de competidores anteriores, con el mismo principio que un desatascador casero.

Pero entonces, la cuestión es: si nuestros cuerpos no están hechos para la monogamia, ¿por qué hemos cambiado?

Para Christopher Ryan y otros autores, el cambio ocurrió con el descubrimiento de la agricultura. Los huesos de los cazadores-recolectores de hace 50.000 años nos cuentan que llevaban una buena vida. No sufrían epidemias, ni caries, ni obesidad. Y no trabajaban más de ocho horas por semana para sobrevivir.
Los pocos cazadores-recolectores actuales llevan vidas igual de tranquilas. Estas sociedades tienden a ser igualitarias y pacíficas, y así debían de ser nuestros ancestros. Hasta hace 10.000 años, el mundo estaba casi despoblado, con solo cuatro millones de seres humanos. ¿Por qué pelearse con otra tribu por un trozo de bosque, si con caminar un día más se llega a un lugar deshabitado?  

Para las sociedades agrícolas, la paternidad se vuelve importante. Hay que alimentar a los hijos propios y legarles las tierras. La única forma de asegurar la paternidad es controlar a las mujeres y su actividad sexual.
Conquistar la sexualidad femenina.
 
Con la llegada de la agricultura y la monogamia, el deseo femenino se convirtió en un estorbo. Aparecieron los matrimonios de conveniencia, la criminalización del adulterio y una negación del placer femenino, con prácticas atroces como la ablación del clítoris. 

La liberación de la mujer y las sociedades igualitarias occidentales están abriendo las puertas a otra sexualidad. Los intercambios de parejas han salido de la clandestinidad. El poliamor es ya un fenómeno social que se extiende por EEUU, Canadá y toda Europa: personas que forman parejas abiertas en las que pueden mantener relaciones sexuales con otros. 
O bien, tríos o cuartetos que funcionan como unidades familiares, compartiendo su cama, sus vidas y sus hijos. La variedad es tanta que en inglés se habla de non-monogamy para intentar abarcar todos los tipos de relaciones que se salen de la norma.

Una frase lo resume de forma excelente: “Te presento a mi mujer, a su novio, a mi novio y a nuestra novia, su marido vendrá en un rato”.

Artículo entero:
Entrevista a Christopher Ryan:
http://www.abc.es/20120125/sociedad/abci-humanos-infieles-naturaleza-201201241744.html

7 comentarios:

Matriarcal dijo...

La frase que más me ha gustado: "La única forma de asegurar la paternidad es controlar a las mujeres y su actividad sexual. Conquistar la sexualidad femenina."

Jose dijo...

Creo que hay que tener cuidado con el "mito del buen salvaje". La armonía de los primeros humanos se suele idealizar mucho, pero no hay mucho en la naturaleza que nos permite pensar ello (recordar que a dodne sea que iba el hombre, se extinguía la megafauna por ejemplo)

Por otro lado, en las sociedades cazadoras-recolectoras de la antiguedad, es factible que la sexualidad, paternidad o propiedad privada no existiera, ya que es altamente probable que todo el grupo guardara un grado de parentesco cercano.

No obstante, creo que es idealizar mucho eso de "para qué pelear si caminando un poco se llega a otro lado". Probablemente no todos los territorios eran iguales, algunos presentaban más ventajas que otros o en el peor de los casos, siempre era factible un asalto por recursos valiosos: herramientas, alimento recolectado, fuego, etc.

La agricultura trajo un cambio radical, pero quizás necesario. No apoyo darle un calificativo moral a las modificaciones de conducta que se tuvo en la época, que debieron ser adaptativas. Los motivos fueron bien expresados: con la agricultura, el clan ya no era solo "familiar"...


Saludos, un agrado como siempre leerte =)

Noemi dijo...

Jose estoy de acuerdo contigo. Lo de la armonía de los primeros salvajes me recuerda a otro post que escribí hace tiempo sobre la supuesta edad dorada: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2011/03/aprendiendo-del-pasado-la-supuesta-edad.html
Y sobre la agricultura... últimamente hay muchos que afirman que fue nuestro gran error. Otros, como Eudald Carbonell, afirma que fué un cambio tan drástico que mermó mucho la población humana, y que algo parecido ocurrirá dentro de poco. En fin, como dices tú fue un cambio adaptativo y como tal sería injusto juzgarlo tan radicalmente.
De todas formas, me gustó este artículo por su valentía para hablar del poliamor. Supongo que será dificil y los argumentos los tendrá que tener bien atados.
Saludos!

hiniare dijo...

Hola Noemi, soy otro de los que siguen tu blog hace tiempo y por fin hoy me decido a dejar un comentario, no porque tenga mucho que decir, sino porque este artículo me ha desconcertado bastante. Sobre este tema, yo había leído muchas veces que la monogamia formaba parte de la evolución humana, al nacer los niños más indefensos y necesitar tanto tiempo de crianza, fomentaba el vínculo entre el padre y la madre para garantizar la supervivencia del hijo. En este sentido, la monogamia es una buena estrategia de supervivencia practicada por muchas especies en las que macho y hembra comparten el cuidado de sus crías. No creo que ningún naturalista pudiera decir en serio que “la monogamia va contra la naturaleza”. De todas formas siempre es un error comparar al ser humano con otras especies, ni siquiera las más próximas: la evolución cultural nos marca demasiado.

A mí me parece que la llegada de la agricultura sí dio lugar a la poligamia, es decir, a la acumulación de mujeres por parte de los hombres, igual a la posesión de bienes y riquezas. En todo caso, este artículo parece defender más bien la poliandria combinada con poligamia, o sea el poliamor, pero los argumentos científicos me parecen extraños, no sé qué opinas tú de ellos.

De todas formas el debate es interesante. Nos vemos por aquí,
h.

Noemi dijo...

Hola Hiniare,
eso es lo que pretendía copiando este artículo, que desconcierte y se abra el debate. Según la entrevista, parece que este psicólogo tuvo bastantes problemas con el libro en Estados Unidos, quizás por eso ha tenido que hacer uso de muchos y radicales argumentos, cuanto más científicos mejor. Pero bueno, después de todo es un tema todavía muy censurado y me parece valiente.
Sobre la poliandria, no sólo habla de los hombres con muchas mujeres sino también de las mujeres a las que se le ha negado el placer sexual y que realmente lo natural sería que estuvieran con muchos hombres.
En fin, yo lo que opino es que este hombre partió de esa conclusión (la poligamia es lo natural) y a lo largo de esos años sólo buscó los argumentos para demostrarlo. Sería diferente si escribiera un libro sobre "porque la monogamia no es lo natural"
Sea como fuere, lo natural es que cada sociedad se adapta de la mejor manera posible para tirar pa´lante, y sobre todo, cada persona.

Jose dijo...

No se hasta donde llega en el campo de la antropología la comparación entre la evolución biológica y cultural (como biólogo en formación, el tema me apasiona y probablemente lo exagere).

Pero al menos hoy, siglo XXI, la monogamia pareciera que terminó siendo un éxito mayor que la poliandria o la poliginia. En ese sentido, ¿sería realmente correcto decir "la monogamia no es natural"?

Reconozco que la agricultura fue un cambio sumamente grande (y como bien indicas con Carbonell, probablemente peligroso), pero ya una vez dominada, asimilada y aceptada; se genera un quiebre y lo que antes era "natural", correspondía a un esitlo de vida en particular que ya no se seguía. La monogamia pasaría a ser la nueva "conducta natural" para los que adoptaron la agricultura. Pero tristemente, la cultura avanza a pasos mucho más rápido que nuestors genes.

El tema es muy interesante y aunque no concuerde con el autor en algunos puntos, aplaudo su iniciativa de tocar estos temas y a tí por traernoslos y poder disfrutarlos..

Saludos!

prueba de paternidad precio dijo...

Mientras ellos estén contentos su forma de vida lo demás no importa, hay personas que buscan unas cosas y otros otras así que a mi desde luego raro o diferente no me parece, es un opción que hay que respetar