miércoles, 28 de marzo de 2012

A lo que das valía cuando la ves perdida: la salud.

"El "koro" es una enfermedad mental frecuente en el sudeste asiático. Quien la padece cree ver reducido el tamaño de su pene. Los malayos son presa de una furia asesina, el "Síndrome de Amok". Cuando se oye “Amok!!” en un pueblo malayo, conviene salir corriendo."
Luis Pancorbo, antropólogo.
"Una partera que va a la casa de la parturienta se ocupa de todo, hasta de cocinar. El ginecólogo dice que lo llamen cuando la mujer esté dilatada. Son formas de ver la vida y de entender el concepto “salud”."
 Fernando Cabieses, antropólogo médico.

La medicina occidental, como la ciencia clásica occidental, analiza la realidad a partir de una serie de oposiciones: cuerpo/mente, individuo/sociedad, enfermedad/salud, naturaleza/cultura, etc., y deben ser estudiados separadamente. Así, el cuerpo también está aislado de las demás dimensiones humanas (social, mental, afectiva, espiritual), y por otro lado, dentro de la misma biomedicina, el estudio del cuerpo humano está fraccionado en partes cada vez más pequeñas, creando especializaciones (cardiólogo, neurólogo, etc.) 

Sin embargo, otros paradigmas médicos relacionan el cuerpo individual, el cuerpo social y el cuerpo cosmológico: un trastorno en uno de estos “cuerpos” afectaría a la totalidad del sistema y causaría la enfermedad. En este sentido, no existe una separación entre lo biológico y lo espiritual. El nivel físico es el soporte de la vida espiritual, que expresa a su vez la vida relacional de una persona con su entorno.

Fernando Cabieses, antropólogo médico, lo explica así:

"El curandero tiene mucho de eso, cuida mucho. Hay cosas muy sencillas. Ponte en el caso de que roban tu automóvil, me lo cuentas y te digo: anda a la comisaría, pon la denuncia y explícale a la policía. Otra cosa es exclamar: ¡diablos!, y tocar a la persona afectada. Ese tocar es cuidar, es comunicarse. Una cosa es curar y otra es cuidar, es diferente. Una partera que va a la casa de la parturienta se ocupa de todo, hasta de cocinar. El ginecólogo dice que lo llamen cuando la mujer esté dilatada. Son formas de ver la vida y de entender el concepto “salud”.

Arthur Kleinman fue uno de los precursores de la antropología médica, una ciencia que tiene como objetivo satisfacer las demandas humanitarias y científicas del campo de la medicina mediante la búsqueda del origen social de las enfermedades. Pero Kleinman tuvo que poner a prueba su humanidad muy pronto: su mujer se vio afectada por Alzheimer.

“¿Cuánta atención se prestó a lo esencial y básico de los cuidados, el contenido de los cuidados, en las reformas de la salud? Yo diría que casi nula, casi ninguna atención a eso. Y, sin embargo esto es lo que las familias se van a enfrentar en el futuro.”

“El respeto que se tienen por otra persona, que profundizas tu propia humanidad a medida que participas en la humanidad de otra persona.
Sentí que yo tenía un enorme respeto por mi mujer, y que era crucial que la ayudara a mantener su dignidad. Fue en esos actos con los que sentí que era un cuidador. No fue en pensar en ello, o en hablar con la gente al respecto, sino en el propio acto de cuidar.”

Oliver Sacks, neurólogo, también tuvo una experiencia personal que le hizo dudar de sus artes como médico, pero en sus propia carnes, como paciente:

“Descubrí que los no pacientes me eludían, los estudiantes, las enfermeras, los visitantes. Yo estaba colocado aparte, estábamos colocados aparte, nosotros los pacientes, con nuestros pijamas blancos, y nos evitaban clara pero inconscientemente, como si fuésemos leprosos. Comprendí cómo yo mismo, cuando estaba sano, me había distanciado de los pacientes de un modo totalmente inconsciente. Si no hubiese estado tan aterrado en el momento del ingreso, podría haber visto más claramente lo que entrañaba: las ropas del hospital, la tarjeta de identificación, la eliminación de la individualidad.”

“Ahora necesitábamos una doble recuperación, una recuperación física y un movimiento espiritual hacia la salud. No bastaba con encontrarse físicamente bien, si seguíamos sintiendo el miedo y la preocupación del enfermo.”

Todas estas experiencias recalcan la influencia de la cultura en la mente humana para decidir que síntomas están conectados y las maneras en que una sociedad determinada decide qué es una enfermedad. Los ejemplos más claros son los síndromes culturales, síndrome que se reconoce como una enfermedad que afecta a una sociedad o cultura específica. La enfermedad no se encuentra presente en otros grupos sociales y culturales distintos al lugar en donde ésta ha sido detectada, aunque sí puede haber experiencias que tengan similitudes. En Latinoamérica, un síndrome cultural es el “susto” o “la teta asustada” (cuando el susto es transmitido de la madre al hijo/a, una enfermedad que se cree se transmite por la leche materna de las mujeres, especialmente las que fueron violadas o maltratadas durante la guerra del terrorismo en el Perú.)

¿Qué le pasó?, se asustó, por eso está enfermo. Si lo dicen así, se ve como una superstición tonta; pero si el médico afirma: “está con stress”, ahí sí lo entiendes. Es un problema de semántica. Hay que usar la palabra correcta, pero en el fondo es lo mismo. Que venga un médico a explicarme cómo funciona el stress, eso tiene tanta dificultad como cuando un curandero me quiere aclarar qué es el susto.” Fernando Cabieses, antropólogo médico.

El "koro" es una enfermedad mental frecuente en China. Quien la padece cree ver reducido el tamaño de su pene. Una vez que la víctima esta poseída es presa del pánico e intenta por todos los medios volver a recuperar el tamaño de su órgano gential. Los familiares ayudan con acupuntura, así como colgando pesos y contrapesos. Muchos pacientes de koro se mutilan de esa forma de la peor manera posible y lo hacen dentro de un estado de pánico mortal porque según la creencia china, quien padece koro muere inmediatamente. Existen muchas manera de evitar el koro: no adelantar a una tortuga, no comer ciertos tipos de carne … pero la más segura es no ser chino, malayo o tailandés, porque el koro sólo ataca a hombres del sudeste asiático. 

Los estudiantes de África Occidental ven entorpecido su pensamiento por lo que llaman “niebla cerebral”. 

Los esquimales sufren de “histeria ártica”, una especie de estado de pánico en la cual las víctimas se desprenden de su ropa y corren desnudos en el frío hasta caer en coma. 

Los habitantes de las islas Wellesey en Australia sufren de ataques de pánico conocidos como "Malgri" si se sumergen en el mar sin haberse lavado las manos de los restos de alimentos que se han producido en tierra, pues para ellos (la tierra y el mar son enemigos en su mitología). 

Los malayos son presa de una furia asesina, el "Síndrome de Amok". Luis Pancorbo, antropólogo, cuenta: "Cuando se oye “Amok!!” en un pueblo malayo, conviene salir corriendo: habían casos en que caían 15 o 16 víctimas, cuantas encontraba a su paso un tipo afectado por el opio con su daga kris chorreando sangre."

Y  aunque estas dolencias puedan parecer curiosas o exóticas, en occidente tampoco nos libramos de ellas. El Amok ha llegado a occidente y se emplea para describir los estados psicóticos en los que caen por ejemplo los desequilibrados que cometen masacres en escuelas o en la calle. O el holocausto y otras masacres “oficiales”. Otros ejemplos son las tendencias a la obesidad o incluso la conocida "sensibilidad química múltiple": respuestas anómalas frente a numerosos agentes químicos sintéticos, incluso a niveles muy bajos de exposición a tóxicos normalmente tolerados por la población. ¿Y qué hay de la sobreproporción de enfermedades tales como la "bulimia" o la "anorexia" en Europa frente a Japón.?

Estas investigaciones tienen su importancia para entender los mecanismos por los cuales en Occidente se extienden todas estas epidemias y cuestionar el modelo psiquiátrico, “así como las políticas de marketing de los fabricantes de antidepresivos”, dice Michael Kenny, un antropólogo de la Simon-Fraser University en Columbia Británica. “Es curioso —dice Kenny— que la anorexia se haya convertido en un mercado en expansión de la industria de la psicoterapia”. 

En el caso de la Sensibilidad Química Múltiple, la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica (las tres enfermedades propias de los síndromes de sensibilidad central) siguen arrastrando el estigma de que son dolencias psicopatológicas que se curan tomando ansiolíticos y antidepresivos. Aunque todavía hagan falta más investigaciones, se sabe que están vinculadas a factores inmunológicos y medioambientales.

síndromes de sensibilidad central (SSC)
Por otro lado, también está el contexto económico-cultural, en múltiples casos la pobreza y el hambre. La antropóloga Nancy Scheper-Hugues, en su libro “La muerte sin llanto”, analiza este punto:

...No quisiera cometer el error de simplemente hacerlos equivalentes [al hambre y a los “nervios”] o sugerir que desnudando las capas culturales que rodean la diagnosis nervos, siempre vamos a encontrar en su base el hambre.” "En el contexto particular que analizamos, la cuestión que nos debemos preguntar es: ¿cómo han llegado estas personas a verse a sí mismas en primer lugar como “nerviosas”, y sólo en un segundo plano como hambrientas?"
 
El mensaje de estas investigaciones es claro: más allá de lo exótico de algunos dolencias, el entorno social juega un papel más importante de lo que comúnmente admite la medicina clásica. Y ello tiene su importancia a la hora de diseñar terapias basadas meramente en las respuestas biológicas.

Algunos síndromes culturales:
  • General:
    • Síndrome de retracción genital (GRS)
    • Histeria ártica
    • Dromomanía
    • Síndrome de dhat
    • Síndrome de Kundalini
  • Sociedades occidentales:
    • Neurastenia
    • Síndrome idiopático post-prandil
    • Anorexia mirabilis (anorexia ligada a la religión)
    • Fenómeno de abducción
    • Sensibilidad química múltiple
    • Morgelones
    • Opsofagos (Grecia Antigua)
    • América Latina:
      • Mal de pelea (Puerto Rico)
      • Susto
    • Estados Unidos (exclusivamente)
      • Rootwork, ataque de brujerías.
  • Indo-americanos
    • Mal de espantos
    • Wendigo
    • Grisi siknis (locura de la selva)
  • Sudeste Asiático:
    • Amok (Indonesia/Malesia)
    • Latah (Indonesia/Malesia)
    • Koro ~ Retracción genital
    • Pasma (Filipinas)
    • Pilay (Filipinas)
  • Lejano Oriente:
    • Shook yang o suoyang (culturas chinas) ~ Síndrome de retracción genital
    • Shenkui, "síndrome del semen pérdido" (China)
    • Reacción psicótica Gi-gong
    • Shenjing shuairuo (culturas chinas)
    • Hwa-Byung (Corea)
    • Taijin kyofusho (Japón)
    • Hikikomori (Japón)
    • Muerte Fan (Corea)
    • Imu (Japón, etnia ainu)
  • Asia del Sur
    • Suudu (Tamil)
    • Sami (culturas tamil)
    • Dhat, síndrome del semen pérdido.
  • Polinesia:
    • Cafard, similar al amok
  • África:
    • Nubula mental, fatiga mental
    • Película sobre la "histeria ártica"

      Película sobre "La teta asustada"


Fuentes:
"Abecedario de antropologías." Luis Pancorbo. 
http://districte15.info/cama-sofa-cama-y-una-ventana/

4 comentarios:

Esa niña que vive dentro de mí dijo...

¡Qué interesante todo! Me ha encantado este post y me ha enriquecido muchísimo. Gracias

Despertares dijo...

El amok por desgracia también se está haciendo presente en Europa, no hay que ver muy lejos en el tiempo, por ejemplo esa famosa matanza del loco noruego que plagió su manifiesto a Unabomber contra las juventudes laboristas.

Anónimo dijo...

Realmente interesantísimo este artículo. Gracias por compartir esta información.
Saludos
http://www.metalindustria.es/

Andres dijo...

exelente tu blog, siempre cosas muy interesantes..muchas gracias!