sábado, 28 de junio de 2014

El mal gesto: la comunicación no verbal en diferentes culturas (2)


"Los gestos son los tambores de agua de la palabra" proverbio touareg.


"El cuerpo no es el pariente pobre de la lengua, sino su socio con todas las de la ley. Los signos del rostro y el cuerpo ponen al individuo en el mundo, pero son propiedad de una comunidad social." David Le Breton, antropólogo.


Y continúa explicando en su libro "Las pasiones ordinarias":


"Ray Birdwhistell observa así, entre los kutenai del sudoeste de Canadá, cómo modifican su gestualidad cuando dejan su idioma tradicional para expresarse en inglés. F. La Guardia, ex alcalde de Nueva York que habla corrientemente italiano, yiddish e ingles norteamericano, cambia también sus mímicas y gestos según hable uno u otro de esos idiomas. 

Un mismo movimiento o una misma expresión pueden tener significaciones opuestas de un lugar cultural a otro. Por ejemplo, el hecho de escupir, que Darwin toma como caso típico de la ira y el desprecio, puede ser una salutación o reconocimiento de afecto. En Japón, los religiosos escupen sobre las estatuas o las imágenes de los dioses que velan por su salud a fin de que sus oraciones sean escuchadas. Entre los ariaal, en Kenya, para saludarte, te cogen la mano y con indiferencia te escupen en la palma.



Tampoco las lágrimas significan universalmente dolor en todas las circunstancias, y la sonrisa no manifiesta necesariamente la alegría. 

Las lágrimas también se asocian a un rito de bienvenida para saludar la llegada de un extranjero o el regreso de un miembro de la comunidad. Clastres describe los saludos lacrimosos que, entre los indios guayakies, acompañan el reencuentro con un cazador. "El chenga ruvara, enfática recitación de frases apenas articuladas, que entrecortaban, como una especie de estribillo, esa extraña canción llorada, con lúgubres sollozos. [ ...]  Esto duró diez minutos" Radcliffe-Brown pidió a unos indígenas que los reprodujeran "en frío", y en el acto "dos o tres de ellos se sentaron y, a su pedido, lloraron sin demora con verdaderas lágrimas"


En cuanto a la sonrisa, Mircea Eliade cuenta su encuentro en la Universidad de Chicago con una estudiante japonesa que va a verlo para realizar una sesión de trabajo. Su padre acaba de morir y ella desea postergar la reunión para más adelante. "En el Japón -escribe Lafcadio Hearn-, si uno se ve ante la obligación absoluta de intervenir en un acontecimiento penoso o desdichado, la costum­bre es hacerlo sonriendo." La sonrisa es aquí una etiqueta social, una regla de urbanidad que apunta a proteger al otro de una emoción que no le incumbe. Aun en nuestras sociedades, la sonrisa acompaña también la sorpresa, la confusión, la cortesía, la sumisión, la incredulidad, el desdén, el desafío, etcetera. En China se podía asociar a la ira, porque las demostraciones públicas de ira son mal vistas. "Bèl dan pa vle di zanmi: dan pa kè." dice un viejo proverbio de Haití: Los bonitos dientes no significa que sea amigo: los dientes no son el corazón.

Así, cada sociedad impone un repertorio propio de gestos que no siempre se comprenden mas allá de su esfera de influencia. De tal modo, en Madagascar, para señalar a un interlocutor víctima de hechicería, sin que otra persona se entere, se frota rápidamente la palma con el indice de la otra mano.


En Italia, el gesto de tocarse la oreja puede hacer referencia a un hombre percibido como afeminado u homosexual. Hay que relacionar su origen con los aros de las mujeres. El gesto evoca así un rasgo femenino. Pero tocarse la oreja significa "en la Argentina lisonjero, adulador [ ... ];en Uruguay y España cumplir años; en Paraguay, estar en la cárcel; en América central indica la presencia de la policía; en Venezuela y otros lugares, la amenaza de dar un tirón de orejas a los niños; en Brasil, algo bello, bien hecho, muy logrado" explica Meo Zilio. 

Entre los bambara, el nacimiento de gemelos se anuncia mostran­do levantados el indice derecho y el izquierdo, sin decir una palabra, para no molestar a los recién nacidos. 



Si un norteamericano quiere decir que todo anda bien, levanta la mano y forma un circulo juntando el indice y el pulgar. Pero en Japón ese gesto designa el dinero y en Francia significa "cero". En Malta y Turquía, hace referencia a un homo­sexual, y en Cerdeña o Grecia es una pulla obscena dirigida a un hombre o una mujer (Morris, 1978). En algunos países de Oriente Medio, como Kuwait, el signo significa el mal de ojo. A. Carenini señala que en Japón ese gesto también significa el patrón e incluso el varón. 



La ''V'' de la victoria de Churchill alcanzó en la actualidad una dimensión casi universal. Pero en Gran Bretaña también tiene una connotación obscena si se hace con el dorsal de la mano al revés. Es una peineta ‘made in England’, pero se encuentra el mismo procedimiento en el Libano, Siria y Arabia Saudita. (Carenini, 1990). 
Los gestos de desprecio o insulto abundan. En Grecia, un gesto específico de insulto es la mutza, que consiste en lanzar la mano abierta hacia la cara de la persona en cuestión; que varía según la gravedad. Dos dedos cuando el ofensor tiene todavía una actitud moderada, la mano con la palma abierta cuando su ira es intensa y las dos manos cuando esta fuera de sí. En otros lugares, ese gesto significa más bien: "Detente! No te acerques más!" En el Líbano neutraliza el mal de ojo. 



La "higa" es un gesto muy difundido, consistente en pasar la primera falange del pulgar entre el indice y el mayor con el puño cerrado. Es el juego de la "nariz cortada" de los niños. Para los amerindios, mostrar la mano de esa forma es un signo de desafío. En un grupo bantu, esta postura de la mano es una condena simbólica a muerte para su receptor, sobre todo si el gesto emana de un moribundo. 

El sí o el no implican movimientos de la cabeza y el cuerpo arbitrarios

propicios para inducir el malentendido. En la India, por ejemplo, el asentimiento se traduce en un leve movimiento circular de la cabeza que un europeo entendería como una negación. Entre los ainus del Japón, la mano derecha que va hacia la izquierda enuncia la negación; la afirma­ción se traduce llevando ambas manos hacia el pecho y extendién­dolas con las palmas levantadas. Los indios ayores expresan la negación alzando los labios y frunciendo la nariz; los maoríes o los dayaks de Borneo lo hacen echando la cabeza hacia atrás. Los ovimbundus agitan la mano, con el indice extendido delante de la cara como signo de afirmación. 


Los soldados rusos emplazados en Bulga­ria durante la guerra en 1877-1878 tuvieron muchas dificultades. Las maneras mímicas búlgaras de asentir o decir "no" eran exactamente opuestas a las suyas y provocaban numerosos malentendidos, reforzados por el hecho de que, aún conociendo esta particularidad, los búlgaros o los rusos que querían evitar la incomprensión se enredaban aun más al adoptar el código mímico del otro, lo que generaba una nueva serie de equívocos. En realidad, el cabeceo afirma­tivo de los rusos se se limita a bajar la cabeza y luego llevarla a la posición inicial. La negación búlgara consiste en echarla hacia atrás y volverla a la posición original. En Europa, existe en Grecia y ciertas regiones italianas una tercera variedad mímica, en la que se inclina la cabeza hacia adelante para afirmar, y hacia atrás para indicar la negación. 

A veces es indecoroso señalar con el dedo a una persona o una cosa; en algunas sociedades, ese gesto atrae la desdicha sobre la persona señalada o incluso es muestra de desprecio hacia ella, como en Turquía, ya que la asimila a una cosa. Con frecuencia, los niños europeos escuchan esta advertencia: "iNo se señala a las personas con el dedo!"


El etnólogo La Barre cuenta que estando en una aldea kiowa, busca un lugar que no encuentra. Le pregunta a una anciana que manifiestamente lo escucha y lo entiende, pero parece seguir imperturbablemente con su trabajo sin preocuparse por él. Asombrado, La Barre cree que hay un malentendido y vuelve a hacer la pregunta. Irritada, la mujer por fin se vuelve hacia él. En el mismo instante el etnólogo comprende que ella le mostró varias veces el camino a la manera kiowa, con un imperceptible movimiento de los labios. 

Y así es también como los birmanos llaman a otras personas: lanzándose besos. Por ejemplo, para llamar al camarero o bien entre los mismos trabajadores se lanzan besos, cuanto más sonoros mejor.

Utilizar el dedo índice para señalar no está bien visto en Malasia y solo hay una forma posible hacerlo. Para ello hay que cerrar el puño e indicar con el pulgar hacia abajo. De lo contrario sería un gesto obsceno. En Melanesia, y en especial en las islas Salomón, se usa el movimiento del labio inferior para indicar una dirección. Lo mismo ocurre en el Africa subsahariana­ o en América Central, entre los kuna, por ejemplo. Los indios navajos solo utilizan el labio si la persona está cerca; si esta a mayor distancia, se recurre más bien al índice."

Sea como sea, hay un gesto que parece universal. El escritor Eduardo Galeano lo cuenta:


Las pasiones ordinarias. Antropología de las emociones" Davi Le Breton.
http://www.traveler.es/viajes/mundo-traveler/articulos/costumbres-y-expresiones-ofensivas-en-el-extranjero/5180

3 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Para que digan que estamos globalizados, solo lo está el dinero; las personas,los piases, las culturas, cada una es de su padre y de su madre.

Un saludo

Anónimo dijo...

Enhorabuena. Un blog muy interesante! Sólo echo de menos los créditos de las fotografías, o de dónde se han obtenido. Agunas son espectaculares!
Un saludo,B.

PRIMERA PERSONA dijo...

Maravilloso blog! Felicitaciones