lunes, 16 de marzo de 2015

El jkyo jkwainï de los hotï: tú eres biosfera.

"El  jkyo jkwainï, para los hoti es, básicamente, cuidar y amar lo que nos rodea. Eglée López Zent, bióloga.

Una persona hotï es alguien constituido por una diversidad de animales, plantas, hongos... de su entorno. Stanford Zent, antropólogo.


En la tradición popular, el ser humano occidental no concebía una separación entre lo que era natural y lo que era sociocultural, éramos parte de un gran sistema de vida; pero es realmente a partir del S.XVII y en particular, la edad de la Ilustración, cuando se comienza a ver paulatinamente, una separación entre las cosas consideradas naturales y aquellas socioculturales. (...) La noción de que el hombre objetiviza y domina la naturaleza en términos evolutivos es relativamente reciente, mientras que en los grupos indígenas americanos no existen términos para separar naturaleza y cultura, existen términos que explican una esfera de vida global, pero no considerando al hombre fuera de la naturaleza" explica Eglée López Zent, bióloga especializada en antropología del IVIC.
Quince años pasaron Stanford Zent y Eglée López Zent del IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas) entre los hoti o joti (gente), un pueblo amerindio que vive en la Sierra de Maigualida, en la Amazonia Venezolana. Se calcula que en la actualidad llegan a 1200 personas.

"Mi cuerpo estaba adolorido luego de caminar la selva por varias semanas." anotó en su diario  López Zent  en Mayo de 1996. "Había comido casi nada por los últimos días. Estaba hambrienta y cansada. Para mis adentros susurré: nada puede ser peor. No habían pasado ni diez minutos cuando explotó una lluvia pesada. Escuchamos el eco martillante del chubasco tropical antes de que tocara nuestro espacio. Llegó en segundos sin anunciarse. En vano corrí intensamente. Me detuve. No había abrigo para guarecerse o lugar seco. Esperé desesperanzadamente mientras todo intersticio era ocupado por el agua. (...) 

Repentinamente, entre las fisuras de los sonidos de lluvia, fluyeron vientos armónicos. A modo de paraguas, Jkilëjka había sujetado una amplia hoja a la parte posterior de su guayuco, y secando su flauta la sopló en melodías bajo la lluvia. Mientras creaba música, Jkilëjka me miraba penetrante pero amablemente. Los sonidos acurrucaban el aire transportados por el agua diluidos en la selva. Ristras de notas jugaban con los múltiples ecos de la selva que recibían al agua acá y allá. Era hermoso. Un vínculo intangible congelaba las ideas y las transformaba en una fuerte afirmación de totalidad. Éramos integridad. Jkilëjka tocó la flauta y no detuvo su ejecución hasta que la lluvia cedió y llegó a su fin. Esta experiencia fue mucho más allá que un evento estético para mí. Jkilëjka me estaba enseñando."

"Jkilëjka con su mirada y al tono de las notas me expresaba con claridad que el bosque y sus criaturas dependen de la lluvia, de las dinámicas y flujos que el agua impulsa. La suya fue una enseñanza de iniciación a aceptar el bosque tal como es. Fue una afirmación de vida: celebrar la lluvia sin la cual la selva húmeda no existiría, no sería tal. 
La filosofía jotï está codificada en los términos jkyo jkwainï que traducen como respetar, cuidar y amar todos los componentes bióticos y abióticos que nos rodean incrementando la conciencia de interdependencia entre todos. El hotï extrae los recursos que necesita, pero al mismo tiempo sabe que si su conducta es apropiada, puede permitir la reproducción de la vida."

Otros conceptos permean la cosmovisión jotï: 

Balebï dekae bada (movimiento, contacto, interacciones),
Ijtekï dekae bada (compartir, intercambio, reciprocidad generalizada), 
Wëjlakï dekae bada (percepción del paisaje) y,
Meedekae bada (morar, vivir en un lugar).

Balebï dekae bada significa que la marca original de la vida es la movilidad. El movimiento permite transformaciones y continuidad. Espacio y tiempo son dimensiones asociadas a entidades específicas, árboles, personas, artrópodos, aves, piedras, montañas, estrellas, ríos...

Ijtekï dekae bada es una palabra que traduce como "compartir" (también implica "intercambiar"); es la transacción vital en redes interrelacionadas e interdependientes. Compartir es la condición fundamental de estar vivo. Se comparte todo y siempre: comidas, alegrías, penas, bebidas, conocimientos, angustias, olores, colores, dinámicas, patógenos, sueños, sonidos, envidias, fluidos humanos corporales, fluidos cósmicos como el aire, el agua; se comparte la tierra y la vida eternamente.

Pero son interacciones entre todos los sujetos, humanos y no-humanos. El cosmos es una madeja de responsabilidades entre los hombres y todas las otras entidades. Una consecuencia directa es la comunicación horizontal: la actitud y el comportamiento modulados por respeto y cuidado.

Por eso, no se entiende al individuo como una totalidad o unidad que tiene valor en sí mismo, porque impera la inmensa consciencia de las interdependencias: literalmente, la persona es la biosfera. Miríadas de especies componen y sostienen a la humanidad. El uso y manipulación de la diversidad de plantas y animales son necesarias para la formación de una persona.
 
Deriva de ello que las personas egoístas centradas en ellas mismas (ijtedema-jadï ) no son esencialmente humanas. Algunas conductas tales como egoísmo, agresión social, sobre-explotación, menosprecio, hablar en voz alta, desperdicio, violencia, negligencia y similares, se consideran inapropiadas y pueden acarrear consecuencias no individuales, sino sociales y cosmogónicas, tal como enseñan los más sabios:

"Dodo jotï, ustedes, la gente que usa una capa sobre sus pieles, la gente de ropas y tecnología sobrevive gracias a personas como nosotros quienes sostenemos la comunicación perdida hace mucho tiempo entre muchos seres del mundo. Somos pocos pero estamos en todas partes del mundo. El día en que nos convirtamos en arrogantes y egoístas, el momento en que dejemos de compartir comidas, bebidas, instrumentos, ideas, conocimiento y medicinas, ese día Jkyo malïdekö declarará el fin de la vida sobre la tierra a Jtinewa (Sol) quien detendrá su camino y quedará en letargo en el cénit. Aparecerán en todas partes muchas enfermedades y dolor. Todos morirán. Cuando nadie viva ya como nï jotï el mundo desaparecerá y se convertirá en un inmenso caos." (testimonio del sabio jotï Ijtö,7 de febrero de 2002).

El caos de la Tierra es una posibilidad siempre latente, ya que el orden cósmico se sustenta en la capacidad sensorial del perceptor de aprehender su entorno o Wëjlakï bëjkya (percepción del paisaje). Los jotï comentan que la red de criaturas con las que interactúan poseen sus puntos de vista, sus perspectivas, dotados como ellos de pensamientos propios, vida e inmersos en una extensa red de relaciones.

Meedekae bada, significa estar, morar en la Tierra. Traduce un vínculo en, por, para, de, y con la Tierra que implica vivir, relacionarse, comprometerse, involucrarse, identificarse con y reconocer que se deviene de la tierra.

Lejos de pretender revivir el mito del buen salvaje (...) se quieren destacar aquellos aspectos que pueden contribuir a una construcción actual de otra forma de relacionarnos con la tierra en cualquier sistema rural o urbano.

No importa que vivas alrededor del cemento, la posibilidad de amar tu entorno y lo que lo rodea es una posibilidad latente para cualquier individuo, y se trata de ser consciente de la responsabilidad que tenemos en la reproducción de la vida.



Fuentes:
https://www.youtube.com/watch?v=5epzKNi0cys
http://www.cienciaguayana.com/2010/11/hacia-un-pacto-inteligente-entre.html
http://www.etnoecologica.com.mx/index.php/repositorio-od/65-ecogonia-ii
http://www.academia.edu/8261357/Ecogon%C3%ADa_III._Jkyo_Jkwain%C3%AF_La_filosof%C3%ADa_del_cuidado_de_la_vida_de_los_Jot%C3%AF_del_Amazonas_venezolano