domingo, 1 de mayo de 2011

No sin mi otro: la soledad y los reality shows.

Qué diferencia hay entre los cultos terapeútico-religiosas (chamanismo, curanderos, espiritismo, santería...) y los reality show? Según el antropólogo Marc Augé, ninguna.





"Los colonizadores sólo vivieron aventuras (...) En cambio los colonizados vivieron, las más veces en medio del dolor, una triple experiencia relacionada con el descubrimiento del otro y que hoy nos es común a todos: la experiencia de la aceleración de la historia (la diferencia entre generaciones parece abismal), la experiencia del encogimiento del espacio (por el auge de las telecomunicaciones y el transporte) y la experiencia de la individualización de los destinos (una pérdida del vínculo y un sentimiento generalizado de incertidumbre, angustia y miedo)"
 
Actualmente cada cual está en relación con el conjunto del mundo o cree estarlo. Nada protege ya al individuo contra un enfrentamiento directo con el conjunto informal del planeta. Ni los partidos políticos ni las religiones, que antes daban un sentido al mundo y a las relaciones con los demás, son capaces de hacer frente a los espacios urbanos donde predomina el consumo, las imágenes, las redes de información, medios de difusión, etc.
Sin una cosmogonía que ordene y oriente su vida cotidiana y sin un orden físico y metafísico que permita conjurar el caos y la incertidumbre, cada individuo se tiene que responsabilizarse de su propia relación con el mundo. De esta manera, ha surgido una crisis de sentido que en realidad no es una crisis de identidad sino de alteridad, de relacionarse con el otro, y en la imposibilidad de concebir al otro como tal, se lo ha extranjerizado. Por ejemplo, el extranjero se acerca no como invitado sino como personaje anónimo o extraño. Así, la identidad se impone a la alteridad. “El endurecimiento de las categorías hombres/mujeres o nacionales/inmigrantes (y el resurgimiento de los nacionalismos) atestiguan más bien el predominio de la lógica de la identidad sobre la lógica de la alteridad”

"Esta dura prueba de la individualidad y de la soledad del individuo recuerda en ciertos aspectos la que experimentaron los pueblos colonizados o esclavizados. La dimensión individual es en efecto esencial en todos los cultos que los antropólogos han estudiado dentro del contexto colonial y poscolonial".  

Son los cultos que, a través del trance, la santería, el chamanismo etc, sanan las enfermedades espirituales, individuales, de las personas que acuden: angustia, miedo, ansiedad, tristeza...

"Tomarlas en consideración tal vez nos permita comprender mejor el estudio de las manifestaciones de nuestra contemporaneidad: todos los cultos nuevos o todas las manifestaciones terapeuticorreligiosas; todos los desbordes de los grandes medios de difusión que tienden a poner como espectáculo la vida privada de los individuos de una manera que recuerda las puestas en escenas religiosas, especialmente cuando individuos seleccionados son presentados y se presentan como poseedores de personalidades múltiples, ayudados a veces por su psiquiatra, siempre estimulados por las preguntas provocativas de una animadora con buen sentido de la ostentación, pero respetuosa de las diferencias, exponen su caso con soltura, implicidad y naturalidad a los espectadores y teleespectadores, individuos normalizados o tipificados de alguna manera por el solo hecho de aparecer en la pantalla".

"Pasamos gran parte de nuestro tiempo reconociendo a gente que no conocemos. Es una experiencia sin precedente, inédita. ¿Cuál es el carácter de la relación que hoy podemos tener con estas imágenes, que no son puras invenciones? A diario veo por la televisión a Chirac, Bush o Putin. ¿Cuál es la naturaleza de esta relación? Es, a la vez, familiar e ilusoria. El hecho de que este mundo de imagen ocupe una importante parte de mi tiempo hace que me plantee un verdadero interrogante. Hay una sobrevalorización constante de la imagen. Los que están en la pantalla tienen una forma de existencia más fuerte, desde un cierto punto de vista, porque millones de personas los reconocen. De ahí el sentimiento de que hay que pasar a través de la imagen para existir. La mejor manera de cautivar a las audiencias es darles la impresión de que pueden estar en la televisión. De ahí el éxito de los reality shows"