viernes, 6 de abril de 2018

Las de la intuición: la creación del patriarcado.

@Harmonia Rosales
"Las bromas acerca de la imposibilidad de comprender a las mujeres suele ir aparejado con la sensación de que las mujeres poseen cierta sabiduría misteriosa («la intuición femenina») de la que los hombres carecen. Se espera siempre que las mujeres imaginen constantemente cómo se vería tal o cual situación desde un punto de vista masculino. Nunca se espera de los hombres que hagan lo mismo por las mujeres. Algo así ocurre en casi toda relación de desigualdad." David Graeber, antropólogo.  

"Estas mujeres (...) han tenido antes que aprender «a pensar como hombres». ¿Por qué no ha habido mujeres creadoras de sistemas? Porque no se puede pensar en lo universal cuando ya se está excluida de lo genérico."

Gerda Lerner, en el libro “La creación del patriarcado” explica:

"El patriarcado es una creación histórica elaborada por hombres y mujeres en un proceso que tardó casi 2.500 años en completarse. La unidad básica de su organización era la familia patriarcal, que expresaba y generaba constantemente sus normas y valores. 


La sexualidad de las mujeres, es decir, sus capacidades y servicios sexuales y reproductivos, se convirtió en una mercancía antes incluso de la creación de la civilización occidental.

Las mismas mujeres se convirtieron en un recurso que los hombres adquirían igual que se adueñaban de las tierras. Las mujeres eran intercambiadas o compradas en matrimonio en provecho de su familia; más tarde se las conquistaría o compraría como esclavas, con lo que las prestaciones sexuales entrarían a formar parte de su trabajo y sus hijos serían propiedad de sus amos. En cualquier sociedad conocida los primeros esclavos fueron las mujeres de grupos conquistados, mientras que a los varones se les mataba.

Hacia el segundo milenio a.C. en las sociedades mesopotámicas, eran vendidas en matrimonio o para prostituirlas a fin de aumentar las posibilidades económicas de su familia. (...) Si un marido o un padre no podían devolver una deuda, podían dejar en fianza a su esposa e hijos que se convertían en esclavos por deudas del acreedor.

Desde sus inicios en la esclavitud, los hombres eran explotados principalmente como trabajadores; pero las mujeres fueron siempre explotadas como trabajadoras, como prestadoras de servicios sexuales y como reproductoras (...), desde la esclava, la concubina esclava, y la esposa «libre», cuyos servicios sexuales y reproductivos a un hombre de la clase superior la ‘autorizaba’ a tener propiedades y derechos legales.
 

Entre los hombres, la clase estaba y está basada en su relación con los medios de producción: aquellos que poseían los medios de producción podían dominar a quienes no los poseían. (...) Respecto a las mujeres, la clase está mediatizada por sus lazos sexuales con un hombre. A través de un hombre las mujeres podían acceder o se les negaba el acceso a los medios de producción y los recursos. A través de su conducta sexual se produce su pertenencia a una clase. Las mujeres «respetables» pueden acceder a una clase gracias a sus padres y maridos, pero romper con las normas sexuales puede hacer que pierdan de repente la categoría social. La definición por género de «desviación» sexual distingue a una mujer como «no respetable», lo que de hecho la asigna al estatus más bajo posible. Las mujeres que no prestan servicios heterosexuales (como las solteras, las monjas o las lesbianas) (...) están, por definición, al margen y dependen de la protección de sus parientes varones.

Por lo que nosotras sabemos, nunca ha existido una mujer o un grupo de mujeres que hayan vivido sin la protección masculina.

Las mujeres no tenían historia, eso se les dijo y eso creyeron. Por tanto, la hegemonía masculina dentro del sistema de símbolos fue lo que situó de forma decisiva a las mujeres en una posición desventajosa.

La hegemonía masculina en el sistema de símbolos adoptó dos formas: la privación de educación a las mujeres y el monopolio masculino de las definiciones. 

Las metáforas del género han representado al varón como la norma y a la mujer como la desviación; el varón como un ser completo y con poderes, la mujer como ser inacabado, mutilado y sin autonomía. (Afirma Aristóteles en su tratado "De Generatione Animalium": “La mujer es, y siempre ha sido, un varón mutilado, y la catatemia es semen sólo que no en estado puro; hay una sola cosa que no se puede encontrar en ellas: el principio del ánima.")

Al hacer que el término «hombre» incluya el de «mujer» y de este modo se arrogue la representación de la humanidad, los hombres han dado origen en su pensamiento a un error conceptual de vastas proporciones. (...) La falacia androcéntrica, elaborada en todas las construcciones mentales de la civilización occidental, no puede ser rectificada «añadiendo» simplemente a las mujeres. Para corregirla es necesaria una reestructuración radical del pensamiento y el análisis.
 

En cierto sentido, se puede describir la lucha de clases como una lucha por el control de los sistemas simbólicos de una sociedad concreta. (...) sólo se pueden generar ideas revolucionarias cuando los oprimidos poseen una alternativa al sistema de símbolos y significados de aquellos que les dominan.

Por otra parte, durante más de 2.500 años, las mujeres se han encontrado en una situación de desventaja educativa y se las ha privado de las condiciones para crear un pensamiento abstracto.
No obstante, siempre ha existido una pequeña minoría de mujeres privilegiadas, por lo general pertenecientes a la élite dirigente, que han tenido acceso al mismo tipo de educación que sus hermanos. Estas mujeres (...) han tenido antes que aprender «a pensar como hombres». (...) se han visto obligadas a vivir al margen de la sociedad; se las consideraba «desviaciones» y por ello se hacia difícil generalizar a partir de sus experiencias y lograr influencia y aprobación. ¿Por qué no ha habido mujeres creadoras de sistemas? Porque no se puede pensar en lo universal cuando ya se está excluida de lo genérico.
 

La manera para pensar en abstracto es definir con exactitud, crear modelos mentales y generalizar a partir de ellos. Ese pensamiento, nos han enseñado los hombres, ha de partir de la eliminación de los sentimientos. Las mujeres, igual que los pobres, los subordinados, los marginados, tienen un profundo conocimiento de la ambigüedad, de sentimientos mezclados con ideas, de juicios de valor que colorean las abstracciones. (...) Sin embargo, al vivir en un mundo en el que no se las valora, su experiencia arrastra el estigma de carecer de importancia. 

El significado original de "Gossip", cotilleo, fue "amiga".
El conocimiento femenino es mera intuición, la conversación entre mujeres, «cotilleo». Las mujeres se ocupan de lo perpetuamente concreto: experimentan la realidad día a día, hora a hora, en sus funciones de servicios a otros (preparando la comida y quitando la suciedad); en su tiempo continuamente interrumpido; en su atención dividida. ¿Puede alguien generalizar cuando lo concreto le está tirando de la manga? Él es quien fabrica símbolos y explica el mundo y ella quien cuida de las necesidades físicas y vitales de él y sus hijos: el abismo que media entre ambos es enorme.

Históricamente, las pensadoras han tenido que escoger entre vivir una existencia de mujer, con sus alegrías, cotidianeidad e inmediatez, y vivir una existencia de hombre para así poder dedicarse a pensar. Durante generaciones esta elección ha sido cruel y muy costosa.


Nunca se ha reconocido el costo social de la exclusión femenina de la empresa de crear el pensamiento abstracto. (...) Hace tiempo que sabemos que la violación ha sido una forma de aterrorizarnos y mantenernos sujetas. Ahora sabemos también que hemos participado, aunque fuera inconscientemente, en la violación de nuestras mentes.

El sistema del patriarcado es una costumbre histórica. Parece que su época ya toca fin; ya no es útil ni a hombres, ni a mujeres y con su vínculo inseparable con el militarismo, la jerarquía y el racismo, amenaza la existencia de vida sobre la tierra. (...) Las mujeres por fin están exigiendo, como lo hicieran los hombres en el Renacimiento, el derecho a explicar, el derecho a definir.



Fuente:
“La creación del patriarcado”, capítulo 11, Gerda Lerner. http://www.culturamas.es/blog/2018/01/10/gerda-lerner-el-origen-del-patriarcado/
"La utopía de las normas". David Graeber.

3 comentarios:

Loam dijo...

Probablemente haya sido este, el sistema patriarcal, el responsable de las mayores atrocidades perpetradas a lo largo de la historia. Sólo cabe desear que sucumba para siempre.

Marcelo Nóbrega dijo...

Tenía a este blog en mis rss por ser unos de los más lúcidos. Suamarse a esta estupida moda del "genero" y del "heteropatrialcalismo falocentrico" me hace borrarlo definitivamente.
Si quieren que debabamos desde la ciencia y desde la logica por el derecho de las Personas (hombres, mujeres, negros y blancos, altos y bajos) sería un placer

Andrea dijo...

Tambien me parece una moda el tema feminista como esta propuesto hoy dia en las redes sociales, en los medios de comunicación dominantes y en el discurso politicamente correcto.
Pero los contenidos aqui citados (que son --como dice marcelo-"desde la ciencia") son verdades historicas, y se pueden ver sus consecuencias en el presente.

Que hayan vuelto a la moda el "feminismo" es una forma de oclusión a la verdad.

Y por otro lado, Marcelito, no entendiste nada: debatir desde la ciencia y la logica solo podria representar un placer para un varon "blanco" de clase social acomodada.