sábado, 26 de febrero de 2011

Los últimos primeros contactos: la diversidad cultural.

"No habíamos visto ningún lugar lejano. Solo conocíamos esta cara de las montañas. Y pensábamos que éramos el único pueblo del mundo" 
 Un hombre dani (Nueva Guinea)

"El hombre blanco era blanco como el ganado y tenía un palo de fuego rojo. Cuando los guerreros marle llegaron, se estaban disparando tiros. Como ellos no conocían las armas de fuego, pensaron que eran tambores. Entonces descubrieron que algunos tenían disparos en las piernas, otros en el estómago, y vieron como arrastraban los intestinos"
Un hombre Arbore (Etiopia)

"Los guchumba (vagabundos) llegaron desde el sudeste. Montaron un campamento al lado de un pueblo jufa, y estuvieron muchos días pidiendo, bajo amenaza de sus armas de fuego, que se les diese pan de forma gratuita" Habitantes del Omo (Etiopia)

"Al principio estaba el agujero. Del agujero salieron los hombres dani. Se asentaron en las tierras fértiles alrededor del agujero. Entonces vinieron los cerdos. Los dani cogieron los cerdos y los domesticaron. Después vinieron las mujeres, y los dani cogieron a las mujeres. Entonces del agujero salieron otros hombres. No había espacio para ellos alrededor del agujero, así que se esparcieron por todo el globo. En busca de tierras tan buenas como las de los dani, pero nunca las encontraron. Ahora regresan de nuevo" (Hombres Dani (Nueva Guinea)

Las exploraciones que han establecido los primeros contactos han tenido unos efectos traumáticos difícilmente concebibles para los que vivimos en el mundo moderno. Los montañeses dani "descubiertos" en los años treinta, revelaron que aún recordaban a la perfección dónde se encontraban y qué estaban haciendo en el momento de aquel primer contacto.
Aunque los humanos nos tenemos por grandes viajeros, la realidad es que a lo largo de siete millones de años la evolución de la humanidad se ha caracterizado por lo contrario.Todos los grupos humanos han vivido en la ignorancia con respecto al mundo que se extendía más allá de los territorios ocupados por su propia tribu y las tribus vecinas. Salvo en los últimos diez mil años de historia, la humanidad se ha visto anclada al lugar donde nacía y la difusión de los productos que fabricaba era muy limitada, así mismo los montañeses de Nueva Guinea pasaban su vida en un radio de 15 kilómetros a partir del lugar de nacimiento. No se habían formado idea alguna sobre el océano, situado a solo 150 kilómetros de su aldeas. Cuando por fin conocieron a los hombres blancos e intentaban explicarse por qué llevaban cinturones y pantalones, unas de las propuestas fue que esas ropas les servían para esconder sus enormes penes, que se enrollaban alrededor de la cintura. Había, así mismo, dani convencidos de que una tribu vecina se alimentaba de hierba y tenía las manos unidas a la espalda.
Los aterrorizados montañeses tomaron a los blancos por fantasmas que tornaban de otro mundo, hasta que desenterraron y examinaron sus heces, y enviaron a empavorecidas jóvenes a mantener relaciones sexuales con los invasores, y de ese modo descubrieron que los blanco defecaban y eran tan hombres como ellos.

Las invasiones y las continuas guerras con los abisinios también dejaron una profunda huella en los pueblos del valle del Omo (Etiopia) Berimba, un anciano hamer, explicaba en una relato estos tiempos de crisis:

"Niños, mirad esta tierra. Yo ya soy anciano. Cuando aún éramos jóvenes, los enemigos vinieron y el emperador Menelik nos conquistó. Así es como nos convertimos en pobres. Nuestros antepasados se perdieron entonces. Es por eso que no conozco las familias de los hijos de nuestros ancestros... Realmente tampoco conozco quienes son con los que deberíamos casarnos. Preguntamos las cosas a los ancianos, a los pocos ancianos que aún conocen las antiguas conexiones. Algunos no sabían la verdad, y no les escuchábamos, sólo escuchábamos a lo que coincidía con lo que habíamos escuchado a nuestros padres"

Las tradiciones culturales que se han impuesto en el mundo moderno se seleccionaron en virtud del éxito económico y militar de las sociedades que las practican, cualidades que no garantizan el fomento de la felicidad ni de la supervivencia a lo largo de la humanidad. Aunque el consumismo y la explotación del entorno puedan resultar beneficiosos en la actualidad, quizá se vuelvan contra nosotros en el futuro. Es de lamentar que modelos alternativos de organización social estén desapareciendo, aunque el último primer contacto no marcará el final de la diversidad cultural humana, algo que ni siquiera los viajes o la televisión han conseguido eliminar. Por otro lado, quizás la pérdida de la diversidad cultural sea el precio que hemos que pagar por la supervivencia, vista la propensión por el genocidio y el desarrollo del armamento nuclear.

Jared Diamond - El tercer chimpancé. 
Museo de prehistoria de Valencia - Mundos trivales: una visión etnoarqueológica.