jueves, 8 de octubre de 2026

Genética neoliberal: contra la psicología evolucionista y la sociobiología.

 «Hay que desconocer lo que son flores y piedras y ríos
Para hablar de los sentimientos de ellos.
Hablar del alma de las piedras, de las flores, de los ríos,
Y hablar de sí mismo y de sus falsos pensamientos.
Gracias a Dios que las piedras son piedras,
Y que los ríos no son más que ríos,
Y que las flores son tan solo flores.
Por mi parte, hago prosa con mis versos
Y estoy siempre tranquilo,
Como el que no sabe más que mirar la Naturaleza
Sin opiniones sobre ella,
Porque la Naturaleza no tiene opiniones.»

Poema XXVIII de El guardador de rebaños de Alberto Caeiro (heterónimo de Fernando Pessoa)


Este artículo es una crítica abierta a la sociobiología y a la psicología evolucionista.

Comienzo por un libro del biólogo evolutivo y etólogo Richard Dawkins, de 1976: El gen egoísta. 
Resulta curioso que, en realidad, el título escogido por este autor era "El gen inmortal", pero por marketing, le aconsejaron utilizar la palabra "egoísmo". Como metáfora, repetía.



Y resultó. Fue un best seller. Su principal contribución fue señalar a un público no especializado (estamos hablando de 1976) que la unidad de la evolución no es el organismo, sino el genoma. Una buena metáfora sería pensar en lo que cuesta la tinta de una impresora, como si fuese sangre de unicornio. Porque lo importante no es la impresora (el humano) sino los genes (el cartucho). Esto también es una metáfora. Un claro ejemplo es que existen genes que si se "rompen", el organismo consigue más años de vida (como en la mosca de la fruta, o en los pequeños seres llamados "Caenorhabditis elegans") Es decir, un organismo no es como un coche, y los genes no son como la pieza de un coche que si se rompe afecta de manera negativa a todo el organismo. Los genes son inmortales.

Se podría resumir así: la idea de que el ADN busca replicarse al máximo, y que esto explica todo el comportamiento de plantas y animales. O como rechazar todas las atribuciones de intencionalidad a la naturaleza no humana, a menos que se trate de impulsar motivos capitalistas a, por ejemplo, hebras de ADN, en cuyo caso está perfecto.

Además, se piensa en los genes como mantenidos en un "ecosistema parsimonioso", como le dijo el propio Dawkins a la bióloga Lynn Margulis. Pero siempre hay cambios, climas cambiantes. Los propios genes mutan.

Una pequeña transcripción del debate entre Lynn Margulis y Richard Dawkins en "El homenaje a Darwin celebrado en Oxford en mayo de 2009 es así:


DAWKINS: "Si tomamos la historia estándar, ¿qué hay de malo en ella? Tenemos una distribución de animales. Tenemos un promontorio o una isla o algo así y se obtienen diferentes presiones de selección y, por lo tanto, uno comienza a evolucionar de una manera, otro comienza a evolucionar de esta otra manera, y ¿qué hay de malo en eso? Es muy plausible, es ECONÓMICA, es parsimonioso, ¿por qué demonios querrías la simbiogénesis cuando es tan poco parsimoniosa y ANTIECONÓMICA?

MARGULIS, "Porque está ahí."


Margulis falleció por un derrame cerebral que sufrió de forma repentina días antes mientras trabajaba. Le homenajearon con... un cráter a su nombre en Marte.


La primera fotografía de la doble hélice del ADN fue de Rosalind Franklin. Fue la
Fotografía 49, tomada en mayo de 1952. En ella, anota además que ya había calculado con precisión las dimensiones estructurales de la hélice y las capas de nucleótidos por vuelta antes de que su imagen fuera mostrada a James Watson y Francis Crick sin su consentimiento. Murió de cáncer por la exposición constante a la radiación de rayos X, una técnica clave que utilizaba en su trabajo de difracción para estudiar la estructura del ADN y otros virus. No tiene premio novel ni cráteres con su nombre en Marte.

El caso es que un gen solo no se puede copiar ni tiene una función. Y no siguen unos objetivos, es todo bioquímica. La mayoría de los genes como elemento funcional no hacen cosas al humano. Son como las instrucciones de IKEA. Tienen que cooperar, colaborar... Un gen único solo puede sintatizarse en nucleótido a través de las proteínas.
También hay genes parásitos que se llaman transposones, se copian y se insertan en el genoma. No tienen ninguna función para nosotros, simplemente nos quitan energías.
Menos en las mitocondrias, esos orgánulos de las células. El ADN mitocondrial se hereda exclusivamente por vía materna. Cualquier inserción de un elemento parásito destruiría un gen vital para la producción de energía (ATP), matando a la célula. Ciertas especies de murciélagos sí que han mantenido activos estos fragmentos de ADN "parásito" mientras que han desarrollado un sistema inmunitario y mecanismos de reparación de ADN extremadamente eficientes.


También existen plantas que liberan a esos gorrones para mutar y no tener tanto estrés. 

Kathleen Gib, antropóloga biológica que se especializa en evolución y el desarrollo del cerebro y la cognición de primates y humanos, explica que la mayoría de los genes son pleiotrópicos -es decir, que tienen mucho más que un único efecto fenotípico. Cualquier comportamiento humano complejo estará influido por múltiples genes. Además, Gibson señala que el genoma humano comprende "aproximadamente 30000 genes y que los humanos y los chimpancés difieren entre sí sólo por un 1.6% de su ADN". Pero los humanos somos capaces de procesar cantidades mucho mayores de información que los simios, que se manifiesta en nuestra gran creatividad humana: la gran variabilidad de ideas, creencias y prácticas culturales en todo el mundo. Hay que añadir la epigénesis (interacción de los genes con información proveniente del medio, estímulos ambientales) y la plasticidad neural.


Aún con todo, se sigue explicando mediante la "razón" comportamientos propios del Homo Oeconomicus. En este mismo libro del gen egoísta, incluso se explica el abandono parental mediante esta maximización en la transmisión de los genes. Un progenitor puede abandonar a la descendencia para preservar energía y tener más descendencia con otra pareja.

 
En otro libro, "El Mono desnudo" de Desmond Morris, escribe literalmente: "Incluso cuando ha interrumpido sus ciclos mensuales en otras palabras, cuando está embarazada-, la hembra sigue respondiendo al varón. Esto tiene también particular importancia porque con el sistema un-varon-una-hembra sería peligroso defraudar al varón durante un período tan largo. Podría poner en peligro la vinculación entre la pareja."

 
O para explicar que las mujeres no cazaban:


"Las hembras estaban demasiado ocupadas en el cuidado de los pequeños para poder representar un papel importante en la persecución y en la captura de las piezas." Aunque se sabe que en el pleistoceno medio, para involucrarte en la caza grande debías sustentarte primero mediante la recolección.

¿Y qué hay de esta idea tan arraigada de que los machos compiten y las hembras eligen? Incluso la eyaculación masculina libra una "batalla". 



A diario leo comentarios parecidos a "los seres humanos somos una plaga" u "ojalá nos extingamos". La narrativa del Antropoceno —originada en la geología— corre el riesgo de renaturalizar el cambio climático atribuyéndolo a la acción de la especie humana y no a la de las sociedades humanas, olvidando las dimensiones de poder y cultura que lo configuran.



¿Y que hay de esa idea de que, de manera natural "los hombres buscan fertilidad (juventud, belleza) de las mujeres y las mujeres hombres con recursos".
¿Solo ellos disponen de esos recursos, de su producción y control? ¿Qué hay de esas sociedades que mantienen una división de trabajo por género y complementario, de interdependencia? O sociedades como los kaulong de Nueva Bretaña (Papúa Nueva Guinea) que no solo no persiguen la fertilidad de las mujeres, sino que las consideran agentes biológicamente contaminantes que pueden enfermar gravemente a un hombre. ¿Qué podemos decir de esa promiscuidad natural en los hombres cuando tratamos el caso de los monjes budistas de Tailandia, figuras centrales en la sociedad y la cultura? Casi todos los hombres tailandeses budistas se ordenan como monjes o novicios al menos una vez en su vida.

Pero claro, los psicólogos evolucionistas sí las consideran excepciones culturales. Porque cuando la excepción está en otras culturas no dominantes, o en los pueblos originarios, aquí no se apela a la naturaleza humana, sino a la cultura.
David Buss en su libro "La evolución del deseo" sobre psicología evolutiva, explica que son los varones zulúes los que persiguen la ambición y la industriosidad en las mujeres más que las mujeres en los hombres. En este caso, sí que explica que se trata de la división cultural del trabajo en esa cultura en especial. 

Como escribe la antropóloga Susan McKinnon en su libro "Genética neoliberal. Mitos y moralejas de la psicología evolucionista":


"(...) las estructuras innatas explican la preferencia de las mujeres por la ambición y la industriosidad (léase recursos) de los varones en ciertas culturas. Pero en otras, son estructuras culturales y no innatas las que explican la preferencia de los hombres por la ambición y la industriosidad de las mujeres."

Explica que naturalizar y universalizar los valores dominantes de una cultura "marginaliza otros valores culturales suprime una amplia gama de potencialidades humanas pasadas, presentes y futuras."

"Ha sido una premisa central de la antropología que, ya que el cerebro humano evolucionado está estructurado para permitir adaptaciones flexibles a entornos múltiples y cambiantes, los seres humanos sí tienen capacidad para el diseño inteligente y deliberado; es decir, tienen la capacidad de crear y transmitir, por medio del aprendizaje, distintos órdenes culturales que configuran las formas en las cuales entienden, experimentan y actúan en el mundo", escribe Susan McKinnon en su libro "Genética neoliberal".

Y continúa:
"Los psicólogos evolucionistas han invertido estas premisas: les conceden la capacidad intelectual de actuar a los genes y a la selección natural, al mismo tiempo que dejan a los humanos como intérpretes pasivos de una actuación que no es de ellos y de una lógica de la que no son conscientes."

    "(...) los psicólogos evolucionistas han vaciado a la mente humana de todas las cualidades como la conciencia, la capacidad de acción y la creatividad que se vinculan normalmente con el pensamiento. Han transferido esas cualidades a los genes y a la selección natural".



Un poco como la "mano invisible" de la selección natural. El hecho de que los genes calculen sus intereses de acuerdo con una lógica de costo-beneficio, se basa en los valores culturales de la teoría económica neoliberal: 
- Que las relaciones sociales pueden reducirse a relaciones de mercado; 
- Que el "bien público" debería ser remplazado por la responsabilidad individual y los servicios sociales tendrían que privatizarse; 
- Que la utilidad y el capital deben maximizarse por medio de la desregulación de los mercados -es decir que la competencia y el monopolio tiene que seguir su curso sin control alguno- en una "carrera a fondo" sin preocuparse por las consecuencias sociales.

Incluso hablan de la necesidad de maximizar el propio éxito reproductivo, e invertir en los propios hijos biológicos, genéticos. Hay autores como el periodista Robert Wright que hablan de una suerte de "hermandad lactante" en su libro "La evolución de Dios": la inversión parental en el lactante y los mecanismos de apego biológico son el pilar original del altruismo kinésico (por parentesco), el cual muta históricamente hacia alianzas culturales interétnicas y de fe común. Como si las mujeres no pudieran amamantar a niños que no están genéticamente relacionados con ellas. ¿Es que la transmisión cultural también está genéticamente dirigida?



La antropología vuelve a aclararnos que no. Existe la descendencia unilineal: patrilineal o matrilineal. La regla es casarse fuera del linaje. Los parientes genéticos más cercanos ya no estarán en el mismo grupo.
Pero es que también hay otros criterios para constituir grupos de parentesco. Por ejemplo, mediante la alimentación. Janet Carsten, una de las principales expertas en parentesco que hay en antropología, ha demostrado cómo en Langkawi, Malasia, el mecanismo para crear parentesco relaciona ideas de sangre con ideas de alimentación. Escribe:

"Me dijeron repetidas veces que las personas nacen con sangre así como la adquieren a lo largo de la vida en forma de alimento, que se transforma en sangre dentro del cuerpo [...] Los que comen la misma comida juntos en una casa también llegan a tener sangre en común."

De manera similar, para los iñupiat del norte de Alaska el parentesco tiene más que ver con “hacer" que con cualquier concepción biológica esencial de "ser"."
Lo explica la antropóloga Barbara Bodenhorn: "Es esta tarea -el trabajo de estar emparentado-, más que el trabajo de parto o el "hecho" de una sustancia compartida, lo que señala la esfera del parentesco entre el universo potencialmente infinito de parientes que pueden pertenecer o no."

"Lo que sabemos acerca de las relaciones de parentesco es que la mayoría de las veces son creadas y mantenidas precisamente para establecer y multiplicar redes de relaciones sociales, económicas y políticas, no para restringirlas"
escribe McKinnon. "Es decir, la gente gasta alegremente recursos en parientes distantes y en personas no relacionadas precisamente para incorporarlos a una red de relaciones sociales que se constituyen como parentesco. El prestigio social no se deriva de la restricción de las relaciones de parentesco y de la acumulación de recursos para uno mismo y sus parientes más próximos, sino más bien de la expansión de las redes de parentesco y la difusión de recursos a través de una gran variedad de relaciones sociales."

"Esto nos indica la conexión entre las ideologías culturales del parentesco y la economía. Los regímenes de parentesco restrictivo -organizados por los valores de la cercanía biológica, el individualismo y la acumulación de capital- han surgido en circunstancias históricas y culturales especiales que no son función de una lógica genética natural y universal."
Y añade que "el gasto de recursos en personas genéticamente no emparentadas o distantes es la esencia misma de la sociedad y de la jerarquía social. De hecho, se la ve como un requisito para la generación de vida y bienestar."

"Mientras las instituciones sociales humanas (matrimonio, divorcio) y los valores (criterios, preferencias) se les atribuyen a especies no humanas [a una mujer le gusta un buen nido tanto como a la hembra del pájaro tejedor], también se emplean términos relativos al comportamiento animal para describir el comportamiento humano (se habla consistentemente del matrimonio como apareamiento). En el curso de ese proceso, las instituciones y valores sociales que resultan centrales para las relaciones específicamente humanas son borradas por entero." 



También la enorme variedad de comportamiento culturalmente distintos. Las capacidades mentales humanas y la cultura como marco de referencia para los humanos, son borrados para naturalizarlos y genetizarlos.

Las consecuencias son claras. Nos ciega a futuros alternativos (y pasados históricos). Es prescriptivo, naturaliza y universaliza la cultura. Borra la diversidad cultural,
la creatividad humana,
restringe preguntas y respuestas,
y tipos de mundos sociales que podemos imaginar y crear para nosotros mismos.

David Graeber y Andrej Grubacic, en la introducción al libro de Piotr Kropotkin "El apoyo mutuo: un factor en la evolución", escriben:
"Al menos dos campos de estudio (ciertamente superpuestos), la sociobiología y la psicología evolutiva, se han creado desde entonces específicamente para conciliar las ideas de Kropotkin sobre la cooperación entre animales con la premisa de que, en última instancia, todos estamos impulsados, como Dawkins lo expresaría, por nuestros «genes egoístas»."

"Ha habido una tendencia tan persistente en los estudios marxistas, y por extensión, en los estudios de izquierda en general, a ridiculizar el "socialismo de rescate" y el "utopismo ingenuo" de Kropotkin, que un renombrado biólogo, Stephen Jay Gould, se sintió obligado a insistir, en un famoso ensayo, en que "Kropotkin no era ningún chiflado".

Se trata de "(...) comprender cómo incluso el capitalismo se fundamenta en última instancia en el comunismo (“ayuda mutua”), aunque sea un comunismo que no reconoce; cómo el comunismo no es un ideal abstracto y lejano, imposible de mantener, sino una realidad práctica y vivida en la que todos participamos a diario, en distintos grados, y que ni siquiera las fábricas podrían funcionar sin él, aunque gran parte de él opere a escondidas, entre las grietas, en los cambios, de manera informal, en lo que no se dice o de forma totalmente subversiva. Últimamente se ha puesto de moda decir que el capitalismo ha entrado en una nueva fase en la que se ha vuelto parasitario de las formas de cooperación creativa, sobre todo en internet.
Esto es una tontería. Siempre ha sido así."


"No hay nada tan perverso en la naturaleza como nuestra idea de la naturaleza humana. Es fruto de nuestra imaginación cultural." 
Marshall Sahlins. "La ilusión occidental de la naturaleza humana."

 



martes, 8 de septiembre de 2026

Posibilidades: antropología y futuro.

El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer. 

El antropólogo Tim Ingold repite mucho que el futuro no es un problema que resolver, sino una vida que vivir y que nos pertenece. Y para comenzar a ser libres, advertía David Graeber, lo primero que debemos hacer es comenzar a vernos a nosotros mismos nuevamente como actores históricos, como personas que pueden marcar una diferencia en el curso de los acontecimientos mundiales. Esto es exactamente lo que la militarización de la historia está intentando evitar. Que ampliemos nuestras ideas de posibilidades. Pensar a lo grande y pensarnos como agentes políticos. Y es una capacidad humana universal, recordaba la antropóloga Sherry Ortner. Los seres humanos nunca hemos sido meros productos pasivos de las estructuras de poder. Ella reconocía, no obstante, que perseguir proyectos necesariamente implica, para algunos, la subordinación de otros. No obstante, esos otros tampoco están completamente desprovistos de agencia: tienen poderes y proyectos propios, y la resistencia (desde la más sutil hasta la más manifiesta) siempre es posible.
«Si el futuro ha de seguir siendo abierto y libre", escribió Margaret Mead, "necesitamos personas que puedan tolerar lo desconocido, que no necesiten el apoyo de sistemas totalmente elaborados o planos tradicionales del pasado».

Aquí dejo algunos extractos sobre las posibilidades que nos brinda la antropología sobre nuestro futuro.



Tim Ingold.
Humanidad y animalidad. (Companion Encyclopedia of Anthropology: Humanity, Culture and Social Life.)

"El objeto propio de la antropología es la humanidad. Eso es fácil de afirmar, pero es más difícil imaginar cómo debería construirse una ciencia de la humanidad."
"[Cómo] (...) abrir a la investigación ese mundo que se multiplica sin cesar en las mentes y actividades exuberantemente creativas de personas de todo el mundo. La tarea es imposible porque el tema se expande constantemente más allá de nuestra limitada comprensión. Como seres humanos, nuestro problema no radica en que no hayamos logrado comprender la humanidad en su justa medida, sino en que jamás podremos alcanzarla."
"Una cosa es preguntarse qué es un ser humano, y otra muy distinta preguntarse qué significa ser humano."


Sherry Ortner.
Antropología y teoría social: Cultura, poder y agencia:

«La agencia se refiere a las formas en que los actores juegan con, negocian, resisten y transforman las constricciones culturales y sociales que los configuran, reconociendo que los seres humanos nunca son meros productos pasivos de las estructuras de poder».

«Pienso que es útil distinguir entre la agencia como una forma de poder y la agencia como una forma de la intención y el deseo, como la prosecución de objetivos y la realización de proyectos. (...) perseguir proyectos necesariamente implica, para algunos, la subordinación de otros. No obstante, esos otros nunca están completamente desprovistos de agencia: tienen poderes y proyectos propios, y la resistencia (desde la más sutil hasta la más manifiesta) siempre es posible».

David Graeber.
En deuda:

"Para comenzar a ser libres, lo primero que debemos hacer es comenzar a vernos a nosotros mismos nuevamente como actores históricos, como personas que pueden marcar una diferencia en el curso de los acontecimientos mundiales. Esto es exactamente lo que la militarización de la historia está intentando evitar.

Pese a que nos encontramos tan solo al inicio de un larguísimo ciclo histórico, de nosotros depende en gran medida determinar cuál será su resultado.(...) Es de suponer que en gran parte dependerá de cuán conscientemente nos movamos para evitarlo. (...) arrojar perspectivas abiertas, agrandar nuestra idea de las posibilidades; comenzar a preguntarnos qué implica comenzar a pensar con la amplitud de miras y la grandeza adecuadas a este momento."


David Graeber. 
La utopía de las normas:

"La verdad última y oculta del mundo es que es algo que nosotros hacemos y que, con la misma facilidad, podríamos hacer de otra manera».

David Graeber.
Posibilidades.

"Me sentí atraído por la disciplina porque abre ventanas a otras formas posibles de existencia social humana; porque servía como un recordatorio constante de que la mayor parte de lo que asumimos que es inmutable ha sido, en otros tiempos y lugares, dispuesto de manera bastante diferente y, por lo tanto, las posibilidades humanas son en casi todos los sentidos mayores de lo que ordinariamente imaginamos». 

David Graeber.
En Reddit:

"Elegí antropología porque sentí que era el equivalente intelectual a nunca tener que crecer. O sea, si crecer es aceptar todas las cosas que nunca vas a hacer o nunca vas a ser (bueno, nunca voy a ser una rockstar. Ni un saltador olímpico de esquí. Ni...), entonces la antropología... bueno, es el estudio de los humanos. ¿De qué manera limita tus opciones de lo que puedes aprender y saber?"


Didier Fassin.
¿Cuánto vale una vida?:

“Si el mundo puede ser de otra forma –y, por cierto, lo ha sido en el pasado y lo es en otros lugares–, entonces el cambio siempre es posible y alimenta otras esperanzas”.


Margaret Mead.
Cultura y compriso:

"(...) este niño del futuro debe tener una mente abierta. (...) A los niños hay que enseñarles a pensar, no qué pensar. Y como los viejos errores mueren lentamente, hay que enseñarles tolerancia, del mismo modo que hoy se les enseña intolerancia. Hay que enseñarles que tienen muchos caminos a su disposición, ninguno está por encima de su alternativa, y que sobre ellos y solo sobre ellos recae la responsabilidad de la elección. Sin verse obstaculizados por prejuicios, sin verse condicionados demasiado pronto a ningún estándar, deben afrontar con claridad las opciones que tienen ante sí."


"Nos hallamos frente a una encrucijada y debemos decidirnos a avanzar hacia una heterogeneidad más ordenada, o retirarnos asustados hacia un patrón único que desperdiciará las potencialidades de la especie humana, para que podamos gozar una seguridad demasiado cara. Tenemos oportunidad de concebir y construir un mundo que será tan nuevo, por la ordenada interacción de los múltiples dones del hombre, como lo es el actual por la utilización tecnológica de los recursos físicos. La inminencia de otros problemas como la pobreza y la guerra no debe cegarnos ante la importancia que encierra la construcción de un mundo que no sólo asegure la subsistencia y prevenga la agresión injustificada, sino también evite el eterno peligro de que nos veamos todos forzados a admitir un modo de vida regulado únicamente por un mínimum de inteligencia humana (...) una mira muy simplificada e ingenua que empobrece el futuro. 
Si tenemos, como una meta ante nosotros, un mundo en el cual cada don natural halle su lugar, podremos realizar las invenciones sociales necesarias para construir un mundo de valores (...) entonces habremos alcanzado el punto culminante de la elección individual y la tolerancia universal que una cultura heterogénea, y solo una cultura heterogénea, puede lograr."

domingo, 2 de agosto de 2026

Eclipse en diferentes culturas: eclipse total del corazón.

La palabra «eclipse» deriva del término griego» «ekleipsis», que significa «desaparición».

La palabra navajo para el eclipse solar es Jóhonaa'éí Daaztsą́. Significa "la muerte del sol". 
 
En persa es خورشیدگرفتگی , khorshid-gereftagi, se traduce como "captura del sol".

En chino es 日食 , rìshí, literalmente "el sol es comido". 
 
Igual significado tiene en náhuatl: "tonatiuh qualo". En maya (que ya calculaban las fechas de los eclipses en el Códice Dresden, siglo XIII) lo nombraron "pa’al K’in": “Sol roto”. 

Y es que mucho antes de que la ciencia explicara su origen, distintas culturas interpretaron estos fenómenos como presagios o batallas cósmicas o celestiales. Estas son algunas de las historias y creencias más sorprendentes sobre los eclipses en diferentes culturas del mundo.
 
Alrededor del año 1200 a. C., escribas en Yinxu, China, registraron eclipses en omóplatos de buey y caparazones de tortuga, llamados huesos oraculares. En estos registros, anotaron los escribas: "El sol ha sido devorado". 

Y así describen múltiples culturas al eclipse: el momento trágico en el que el sol es devorado. Son formas únicas de explicar los eclipses solares.
 
Tanto los relatos chinos como los armenios y los persas mencionaban que el culpable era un dragón, aunque en China también podía ser cosa de un perro negro (Tian Gou). 
Los húngaros afirmaban que era un ave gigante negra que se llamaba "bodolac". 
Los buriatos, un grupo indígena del sur de Siberia, culpaban a un oso gigante. 


Los rumanos y germanos señalaban a un lobo gigante. 
 
Y curioso es que tanto los cherokees como en el sudeste asiático describían al devorador del sol como un espíritu maligno con forma de sapo. Phayakob (o Phaya Kob) es el nombre del Rey Sapo o la Rana Mítica asiática. El amuleto de esta escena es hoy un símbolo de atracción de fortuna y prosperidad.
"Walosi" era ese sapo para los cherokees. Y la solución para que regresara la luz a la Tierra consistía en salir a hacer el mayor ruido posible hasta que el sapo se asustaba y soltaba el astro.

" (...) Los antiguos Choctaw creían que un eclipse era causado por una pequeña ardilla negra, que había decidido devorar el sol, y que solo podía ser salvada del pequeño glotón asustándolo con un gran ruido, del cual he sido testigo presencial más de una vez, y del modus operandi adoptado para asustarlo."

Este es un extracto de "Historia de los indios Choctaw, Chickasaw y Natchez" de Horatio Bardwell Cushman, en 1899.

Los pueblos Ojibwa y Cree, por su parte tienen una historia sobre un personaje llamado Tcikabis que buscaba vengarse del Sol por haberlo quemado. Hizo una red mágica enorme. Cuando el sol pasó por allí, quedó atrapado en la red, y la oscuridad cubrió todo el mundo.
Tcikabis estaba feliz, pero su hermana sentenció: "Nada bueno saldrá de esto."
La gente empezaba a morir de hambre. No crecían plantas, y no había luz para cazar. Le dijeron a Tcikabis: 
- "¡Deja ir al sol! ¡Lo necesitamos! 
"Pero Tcikabis dijo: 
- No puedo dejarlo ir. Si me acerco lo suficiente como para cortar la red, moriré quemado'".
Pero todos lo molestaban tanto que Tcikabis finalmente accedió a llevar algunos animalitos al árbol alto. Quizás alguno podría romper la red. La tortuga lo intentó, pero se quemó y tuvo que regresar. El conejo también lo intentó, pero se quemó y tuvo que regresar. Finalmente, el ratón lo intentó. Era tan pequeño que pudo esconder todo su cuerpo detrás de una cuerda, la royó y el sol se escapó.
Y entonces la vida siguió su curso como siempre.
 

La tribu Wheelman es un pueblo aborigen noongar que vive en la esquina suroeste de Australia. 
Cuenta la historia, que el sol brillaba durante todo el día y la noche y había abundante comida, agua y hierba para todos. Los humanos vivían en paz... Pero algunos hombres se volvieron perezosos, se negaron a ir a cazar y, como resultado, sus esposas y familias pasaron hambre. Entonces, con un fuerte ruido, el sol y la luna descendieron a la tierra y la dividieron en dos mitades. Los hombres perezosos y sus mujeres se quedaron en una mitad donde había pocos canguros, poca hierba y agua, mientras que los hombres trabajadores y sus familias se quedaron en el lado con abundantes canguros, agua, hierba y un clima cálido para mantenerlos gordos y felices. Y no te hagas ilusiones: esta mitad feliz de la tierra se encuentra muy lejos del lugar donde ahora vivimos los humanos. De vez en cuando, todas las personas felices se reúnen para asomarse al otro lado y ver cómo viven los humanos en la otra parte empobrecida, tapando el sol por un rato. Luego, regresan a casa, contentos.  
(Hassell, Ethel. 1934. “Myths and Folktales of the Wheelman Tribe of South-Western Australia.”)

La historia hindú cuenta el eclipse en el antiguo poema indio "Mahabharata".
Un astuto demonio llamado Rahu buscaba beber el néctar de los dioses para alcanzar la inmortalidad. Disfrazado de mujer, Rahu intentó asistir a un banquete divino, pero fue descubierto por Vishnu. Como castigo, el demonio fue decapitado. Su cabeza cercenada e inmortal, engulle al sol, pero el astro reaparece rápidamente... ya que Rahu... ya no tiene garganta.
 
Aunque ya en el siglo VI, el astrónomo y astrólogo indio Varāhamihira escribió: "la verdad científica es que Rāhu no es la causa"
 
No todas las culturas consideran un eclipse como algo malo, afirma Jarita Holbrook , astrónoma cultural de la Universidad del Cabo Occidental en Bellville, Sudáfrica y editora del libro "Astronomía Cultural Africana".
«Entre algunos norteamericanos se habla de la unión del sol y la luna.», explicó Holbrook a Live Science.

También en la cultura fon de Benín. En su tradición, la deidad dual con dos rostros masculino-femenino, Mawu-Lisa, creó el universo y dio origen a los dioses y diosas del panteón fon. Cuando ocurría un eclipse de Luna o de Sol, se decía que Mawu y Lisa estaban manteniendo relaciones sexuales. Simbolismo de fertilidad.

E incluso engendraban ciertos planetas y estrellas, que se hacían visibles durante la oscuridad de un eclipse.

«Mi mito favorito es el del pueblo Batammaliba de Togo y Benín»
, escribe Holbrook, que «lo ven como un momento de unión y de resolución de viejas rencillas y resentimientos». Según su leyenda, la ira y las disputas humanas llegaron a tal nivel que se extendieron al Sol y a la Luna. Las legendarias primeras madres, Puka Puka y Kuiyecoke, exhortaron a los aldeanos a demostrar paz, sin conseguirlo.
Un día la situación se puso tan mal que el aire se enfrió y la luz se oscureció. Alguien miró hacia arriba y gritó:
 
- ¡Kiuya, Kiuya! ¡El sol se está oscureciendo! ¡Una sombra lo está envolviendo todo! 
Todos miraron hacia arriba y dejaron de pelear. ¿Qué está pasando? ¿Es una señal? ¿Qué significa esto? 
Y mientras la oscuridad se apoderaba de toda la Tierra a su alrededor, Puka Puka dio un paso al frente y dijo: 
- ¡Por fin! Ahora, ¿nos escucharán? 

Todas las miradas se volvieron hacia las primeras madres, y Kiuyacoke dijo: 
- Su pelea es como una enfermedad. Primero, comienza con un par de ustedes, y ustedes la alimentan y la hacen crecer. Y luego se extiende a más y a más. Y miren, ahora incluso el Sol y la Luna han contraído esta enfermedad y están peleando entre sí.

La gente tenía miedo. Miraron al Sol y comenzaron a gritarle a Kiuya: ¡Dejen de pelear, dejen de pelear! Como si intentaran separarlos. Y pareció funcionar. Unos minutos después, hubo un destello de luz y la sombra pasó. Temían que la pelea volviera a estallar, así que inmediatamente, corrieron de vuelta a sus hogares para coger regalos para dar a sus vecinos y amigos y hacer las paces. 
¿Y sabéis qué? Puka Puka significa madrugada y Kiuyacoke significa tarde.

En el momento de un eclipse, los pájaros dejan de cantar y las abejas dejan de volar. Los grillos cantan y hay perros que temen una tormenta y se refugian. ¿Sería Tian Gou?

 

Mi pequeño homenaje... esa voz...:


sábado, 18 de julio de 2026

Sincronizemos nuestras mentes: la cultura.

"Nuestra forma principal de adaptación biológica es la cultura, no la anatomía" 

 Marvin Harris. (Vacas, cerdos, guerras y brujas.)

"La cultura es la naturaleza humana." "Elementos que nos parecen tan instintivos y propios de la naturaleza humana como el sexo, por ejemplo, no son independientes de la cultura. No es que todas las culturas tengan sexo, sino que todo sexo tiene cultura."

Marshall Sahlins. (La ilusión occidental de la naturaleza humana) 

¿Ha llegado a su cénit la especie más repartida y ecológicamente dominante del mundo: la humana?

En casi todos los casos, cuando las mentes se unen, el total es mayor que la suma de sus partes. Para abordar los problemas que afronta la humanidad, no basta con que cada uno procese la información a solas. Tanto da si hablamos de qué setas son comestibles o de dar las mismas oportunidades a todas las personas mientras protegemos el mundo de las amenazas existenciales. Si queremos sobrevivir al futuro, necesitamos que muchos individuos y diversos se conecten y piensen en paralelo. Unir las mentes aumenta exponencialmente la capacidad humana para resolver problemas.

"Etuaptmumk" es la palabra mi'kmaq para "el don de múltiples perspectivas". Se refiere al proceso a través del cual las fortalezas de los conocimientos indígenas se ven a través de un ojo, y las fortalezas de los conocimientos occidentales a través del otro, de modo que ambos ojos distintos puedan usarse juntos.

El origen de esta expresión es del difunto jefe Charles Labrador, ex líder de la Primera Nación Acadia, que usó la palabra para la metáfora de diversas especies de árboles que viven juntas en un bosque; a pesar de sus diferencias, sus raíces están conectadas bajo tierra y están "tomados de la mano". Usó esta metáfora como una guía sobre cómo estar en el mundo. A partir de esta enseñanza, los ancianos Mi'kmaq Albert y Murdena Marshall de Eskasoni First Nation introdujeron el término en estrecha colaboración con la Dra. Cheryl Bartlett, una profesora de biología no indígena.

La humanidad ha derribado barreras entre nichos que ningún otro organismo ha logrado derribar. Pero también barreras interpersonales. Parece que nuestra consciencia individual evolucionó en paralelo con la colectiva. Cuando nos separan barreras personales, innovamos y compartimos ideas a conciencia, y las afianzamos en forma de cultura. 
 

Emulamos al otro dentro de la propia cabeza, es lo que se llama la "teoría de la


mente"
. Para comparar, por una parte, lo que yo pienso con lo que entiendo que piensas tú, unir ambos entes en uno solo creando un espacio de propiedad de colectivo, emergente e intangible entre personas en el que se alojan y cocultivan conceptos e ideas. Cada participante tiene un punto de vista distinto del espacio, igual que cada testigo de un suceso físico lo observa desde un prisma diferente. 

Conectamos nuestras mentes a un espacio común para resolver problemas y compartimos lo que sabemos. Luego procesamos en paralelo (proponemos hipótesis, hacemos observaciones y cuestionamos tesis) hasta llegar a una nueva respuesta, una respuesta que un individuo casi nunca alcanzaría solo. Al funcionar, pulirse y afianzarse, se introduce en una capa más automática, menos reflexiva: cultura.

Y así, podemos entregar los haberes cognitivos de forma explícita y con una precisión espectacular.
Podemos transmitir una abstracción compleja de una mente a otra simplemente haciendo vibrar el aire que nos separa. Es algo que hemos hecho durante toda nuestra historia humana, especialmente alrededor de una hoguera. Es magia cotidiana que suele pasarnos inadvertida.

Además, la teoría de la mente, la sensibilidad a los estados afectivos de los otros, nos lleva a poder desarrollar preocupación simpática, consolación y ayuda dirigida. Y esto es algo que parece que nos diferencia cualitativamente del resto de los animales: la empatía dirigida hacia el futuro. Por ejemplo: imagina que un niño ha perdido una pierna y ahora, ya recuperado, juega despreocupado. Los humanos podemos preocuparnos de cómo va a ser su futuro y sentir pena, pese a que ahora se encuentre perfectamente feliz. No existe evidencia de algo así entre primates. 

Predecimos y planificamos el futuro, o al menos lo intentamos (el precio a pagar es la ansiedad). Tenemos leyes y líderes, aunque ambos pueden ser circunstanciales o efímeros. Tenemos rituales y prácticas religiosas, además de normas de pudor. Admiramos la hospitalidad y la generosidad. Una estética rige nuestro cuerpo, nuestro cabello y el entorno. Practicamos la reciprocidad intercambiando regalos y agravios. Cooperamos para competir. Admiramos la belleza en la naturaleza y en los demás.
Bailamos y cantamos. 

Jugamos.

Poseemos cultura, comunicación compleja, tristeza, emoción y teoría de la mente.
Encontramos estos rasgos en otras especies, así que este conjunto de rasgos evolucionaron convergente y reiteradamente durante la historia.

Pero es que la diversidad siempre crea una especie de seguro ecológico colectivo.

Un bosque no es una masa de árboles tamizada de olores terrosos, de rayitos de luz y sonidos extraños. No es un conjunto de árboles que "se valen por si mismo", porque ellos "lo valen". Un bosque es un superorganismo extraordinariamente complejo que respira y cambia según las estaciones, crisis y tiempos geológicos profundos, intentando mantener un equilibrio.

Cuantas más especies de árboles tiene una cuenca, cada bosque funciona mejor: almacena más carbono, regula mejor el agua y protege más el suelo y sostiene la vida silvestre, todo a la vez.

Un bosque natural puede contener árboles jóvenes, ejemplares adultos y árboles


centenarios. También arbustos, vegetación de sotobosque, madera muerta, hongos, microorganismos y sistemas radiculares que ocupan diferentes profundidades. Y el suelo, completo de protozoos, bacterias, algas y hongos que interacciona y nutre a las raíces. Y esa red de micorrizas que alimentan a plántulas de la misma especie en estado de latencia o a tocones cortados sin parte aérea (aunque se ha visto que incluso a diferentes especies).

Aunque cuando el agua escasea, las especies no responden igual ante una sequía y temperaturas elevadas.

Algunas reducen rápidamente su actividad. Otras disponen de raíces capaces de acceder a reservas de agua más profundas. Determinadas especies toleran mejor las temperaturas elevadas. Cuando una parte del ecosistema pierde productividad, otras especies pueden mantener determinadas funciones.

Pero en casos extremos, es diferente. Con poca humedad disponible, las raíces tienen dificultades para obtener agua. Además, las altas temperaturas aumentan la evaporación y la pérdida de agua a través de las hojas.

El árbol responde cerrando parcialmente sus estomas (como si fuese otoño). Así, reduce la pérdida de agua, pero tiene un coste: disminuye la entrada de dióxido de carbono y cae la fotosíntesis.

En estos casos extremos, los árboles compiten entre sí en lugar de complementarse. Tener muchas especies de árboles dejó de ser una ventaja y mostró incluso una relación negativa con el rendimiento del bosque.





Fuentes:

Newen, A., Griem, M, & Pika, S.(2026). Animal empathy reconsidered: a multidimensional profile acount. Biological reviews. DOI: 10.1002/bvr.70196

Zhang, J., Reich, P.B., Song, C. et al. Ecological multifunctionality of watersheds increases with tree species richness. Nat Commun (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-74914-z

Yong Su et al, Higher Vulnerability But Faster Recovery in Planted Than Natural Forests During the 2022 Compound Drought–Heatwave in China’s Yangtze River Basin, Water Resources Research (2026). DOI: 10.1029/2026wr044482

Guía del cazador-recolector para el siglo XXI es un ensayo de los biólogos evolutivos Heather Heying y Bret Weinstein 

jueves, 25 de junio de 2026

Imagina el poder de la mente: la plasticidad cerebral.


“Cuando simplemente te imaginas haciendo algo, se activan las mismas regiones cerebrales que cuando realmente haces lo que habías imaginado. Lo que significa que la práctica mental puede ser eficaz. Si nos imaginamos corriendo, por ejemplo, puede influir en nuestra velocidad o la fuerza de nuestros músculos.” Sarah-Jane Blakemore, neurocientífica.


Fernando Bouffard perdió la vista por un infarto cerebral. Ceguera irreversible, le diagnosticaron.

Hoy, lee el periódico.

Pacientes que han sufrido un ictus o un traumatismo craneal, que les han causado una lesión en el cerebro pueden muchas veces recuperar esas funciones, aunque sea parcialmente. Y casi nunca es porque se cure la lesión, lo que ocurre es que el cerebro se reorganiza para seguir prestando sus funciones. Esta capacidad se llama plasticidad cerebral. Es una característica espontánea del cerebro.

“Las funciones cerebrales se generan a partir de redes de neuronas –explica Pascual Leone, neurólogo–. Es un cableado que se renueva y además se generan nuevas conexiones. Ante una lesión, el cerebro cambia. Es como si al ir de un punto a otro de la ciudad, un atasco invalida la ruta principal; el GPS busca una alternativa para llegar al destino. El cerebro hace igual: ante una lesión que invalida sus conexiones habituales, define otras. Pero siempre ha de caber una mínima posibilidad de conexión, igual que el coche no puede atravesar edificios. Y la ruta alternativa será más lenta o dificultosa”.

En 1894, don Santiago Ramón y Cajal describió la plasticidad en una conferencia impartida en la Royal Society de Londres: 
"Podríamos decir que la corteza cerebral es como un jardín plantado con innumerables árboles, las células piramidales, que, gracias al cultivo inteligente, pueden multiplicar sus ramas y hundir sus raíces más profundamente, produciendo frutas y flores de una veriedad y calidad cada vez mayores».

“Lo que hemos visto en los últimos diez años –apunta Masdeu– es que las funciones cerebrales tienen una gran plasticidad, de modo que áreas cerebrales no dedicadas a una función, incluso alejadas, pueden activarse para que además de su trabajo, desempeñan esa función de la región lesionada. La plasticidad existe siempre, también en el cerebro sano.”

Sarah-Jane Blakemore, neurocientífica, añade:
“El desarrollo, los cambios y la velocidad en el número de conexiones celulares…todo va cambiando de forma natural durante décadas, o más incluso; y además, existe otro tipo de plasticidad que surge cada vez que aprendemos algo nuevo: cada vez que aprendemos una palabra nueva o un nuevo rostro, algo cambia en nuestro cerebro, la fuerza de las conexiones entre las células cambia… Y sabemos que podría seguir así para siempre… durante toda la vida.”

“Uno de los primeros experimentos fue un estudio hecho en Londres sobre los taxistas londinenses. Allí, para llevar un taxi tienes que saberte no sé cuántos miles de rutas, creo que son unas veinticinco mil rutas... Tienes que aprendértelas todas de memoria. Así que se trata de personas con una memoria espacial prodigiosa. La neurocientífica Eleanor Maguire los estudió, y se fijó en la estructura y funciones de sus cerebros. Y lo que descubrió fue que, comparado con otros conductores, el hipocampo, que es una parte del cerebro que se encarga de la memoria y del aprendizaje espacial, era mayor en los taxistas comparado con otros conductores (...) Pero la cuestión es saber si esto tiene un impacto para cualquier otra habilidad, para todas las habilidades en general.”

"Por supuesto, la motivación y el interés son factores de reforzamiento sináptico" recuerda Nazareth Castellanos, doctora en neurociencia, en su libro El puente donde habitan las mariposas. "Nuestro cerebro es más plástico cuando algo nos interesa, nos agrada. Pero, en general, para memorizar, necesitamos repetir. La repetición consolida un recuerdo porque refuerza las conexiones sinápticas en cada intento. Es la base del aprendizaje, la repetición. Sin embargo, nadie sabe cómo olvidar.

Como vemos, los circuitos conservan la información en el cerebro. Hablamos de redes neuronales formadas por cientos de miles de neuronas, con complejísimas arquitecturas. Pueden contener neuronas de estructuras cerebrales diferentes, por ejemplo, estableciendo alianzas entre el hipocampo y la amígdala. Así como existen redes formadas por neuronas, existen otras formadas por regiones cerebrales.

La plasticidad opera creando, modificando o destruyendo esas redes."

Sea como fuere, la inteligencia, el desarrollo cerebral necesita del contacto con otros cerebros:

“Parte de mi trabajo" continua 

Sarah-Jayne Blakemore,

"se centra en el cerebro social, es decir, la complicada red que conecta las regiones cerebrales que se utilizan para que podamos interactuar con otras personas y entenderlas. Parece que las interacciones sociales están ahí desde el principio, desde el nacimiento, y son sumamente importantes para el aprendizaje y el desarrollo. Hay estudios en Estados Unidos que demuestran que los bebés aprenden mejor si lo hacen de una persona de carne y hueso que de una pantalla de televisión o de la grabación de una voz en una cinta.”

Una anécdota de Albert Einstein ilustra este principio de funcionamiento neuronal. Se cuenta que, al acabar una de sus conferencias, se dirigió al organizador del evento y le dijo: «Creo que nadie ha entendido nada, pero lo importante es que en ese intento por comprenderme o al menos escucharme, han ordenado un poco sus cerebros».

La neurocientífica Nazareth Castellano explica esta anécdota: "Como vemos, el pensamiento o la ejecución consciente de la actividad neuronal cuando está realizando una labor y una tarea ordena nuestro cerebro, ya que, si comparamos cuando está a la deriva, vemos que la primera supone una dinámica más ordenada. ¿Qué estado conlleva más energia o gasto hemodinámico de flujo sanguineo y presión para el cerebro? Obviamente, el estado de orden. Es más costoso. Por eso nos cuesta más esfuerzo realizar algo que dejarnos llevar por los vientos de la deriva. Y por eso mismo, el cerebro en su intento de ahorrar energía tiende al estado desordenado, a su modo de funcionamiento por defecto, a escapar del orden y de las instrucciones. Ante este dilema, como sistema autoorganizado, ha encontrado una solución híbrida: somos capaces de realizar una tarea de forma automática, sin ser consciente de ella. De esta forma no necesi tamos que nuestra actividad cerebral se asemeje a un desfile militar, pero tampoco llevamos un escuadrón de soldados ebrios en la sesera.

Y así se llega a que la consciencia no es necesaria para la conducta. Mantenernos en piloto automático nos ahorra mucha energía, pero el precio es alto. Cuanto más tiempo transitemos en ese estado, mayor será la sensación de insatisfacción vital que nos acompañará y peor será la ejecución de aquello que realicemos.

Sin embargo, ese estado también tiene sus funciones, y son necesarias e imprescindibles: la actividad por defecto del cerebro está involucrada en la consolidación de la memoria, la planificación de estados posibles, respaldo de la identidad y regulacion emocional. La actividad del cerebro transcurre en el puente entre ese estado, la red neuronal por defecto, y aquel que adopta cuando se realiza un acto consciente. Es un puente que recorre cientos de veces al día. Según la Universidad de Harvard, vive un 47% del tiempo en la orilla del estado por defecto. Casi la mitad del tiempo que estamos despiertos, habitamos en el borde más alejado de la consciencia."

¡Casi la mitad del tiempo! Pero es que es una de las formas de pensamiento más cuantiosas y fecundas de nuestra vida: el espontáneo. poéticas para describir cualquiera de los procesos mentales. 

Curioso resulta que se hable tanto de la ayuda de la meditación (autoconsciencia individual), pero no tanto de lo que los antiguos filósofos en China, India, Grecia, etcétera, remarcaban: que los humanos tan solo somos plenamente conscientes de nosotros mismos cuando dialogamos, y discutimos o discurrimos con otros sobre un problema común. Por eso, tendían a escribir sus libros como diálogos.

El vagabundeo mental en muchos lugares se llama algo así como "pensar demasiado". En Zimbabwe es "kufungisisa". Los pasos son abrir la mente, fortalecerse y elevarse, y todo se logra mediante el diálogo con las matriarcas shona. 

Se trata de «nuestra maravillosa corriente de consciencia» como «una alternancia de vuelos y aterrizajes» según el psicólogo William James (1890) Los aterrizajes representan los pensamientos, y los vuelos serían los movimientos entre ellos. En el siglo XIX, James ya adelantaba que la naturaleza del pensamiento es siempre dinámica y se mueve en un continuo entre aquellos que son conscientes y los que son espontáneos.

Imaginar, reeducar la mente, entrenarla… La palabra entrenar deriva del francés entraîner, compuesto por en, «hacia dentro», y traginare, «arrastrar». Entrenar es arrastrar algo hacia dentro.

"Son ya numerosos los estudios que han mostrado que el ciclo natural y espontáneo de la respiración modula la actividad de la amígdala, región fundamental para la emoción, y el hipocampo, su homóloga para la memoria y el aprendizaje." Nazareth Castellanos llama a esto la biosofía de la respiración. "Por el contrario, la exhalación se ha asociado con procesos emocionales y somatosensoriales, como la capacidad de sobresalto, el procesamiento del dolor o de la ansiedad." "
Lo podemos observar en nosotros, son los famosos suspiros de tristeza o angustia. Esas exhalaciones que parecen no acabarse nunca, como si el cuerpo no quisiera volver a nacer, a inhalar."

"Por ello, y gracias al complejo preBötzinger, el cerebro necesita tener una información precisa del patrón respiratorio. Cada segundo cuenta, la relación entre el cerebro y la respiración es continua y detallada. Esta última es llamada para coordinar la dinámica neuronal. Un gran recurso al alcance de nuestra voluntad."

"Llegamos a la parada del autobús, quedan cinco minutos para que pase. Inmediatamente, cual pistoleros en el Oeste, sacamos el teléfono móvil. Hoy las redes sociales, y los abundantes estímulos de la ciudad, se encargan de que posemos nuestra mente en sus contenidos. Pero no se excuse: en el campo le pasaría lo mismo. Aunque sea más noble distraerse con los pájaros que hacerlo con los anuncios de un escaparate, el proceso es el mismo: posar pasivamente la mente en algo que no requiera de nuestro esfuerzo."

Todo esto que parece novedoso, los  maestros budistas lo saben bien, pertenece a la sabiduría que mantienen desde hace siglos… Sogyal Rimpoché, maestro tibetano escribe en su libro “Destellos de sabiduría”:


“Los maestros de meditación budistas saben cuan flexible y maleable es la mente. Todo es posible si la entrenamos. De hecho, ya estamos perfectamente entrenados para tener celos, para aferrarnos, para estar angustiados y tristes, desesperados y anhelantes, entrenados para reaccionar coléricamente contra aquello que nos provoca. En realidad estamos entrenados en tal medida que estas emociones negativas surgen espontáneamente, sin que intentemos siquiera generarlas.

 Así pues, todo depende de la fuerza del hábito y del entrenamiento. Si consagramos la mente a la confusión, sabemos muy bien que se convertirá en una sombría maestra de confusión, experta en adicciones, sutil y perversamente elástica en sus esclavitudes. Consagrémosla a la tarea de liberarse ella misma del engaño y descubriremos que con tiempo, paciencia, disciplina y un entrenamiento adecuado, nuestra mente empezará a deshacer sus propios nudos. 

Lleva la mente a casa, vuelve la mente hacia el interior y derrámala  
como granos en una superficie plana: 
cada pensamiento y emoción es un grano 
que se asienta por su propia cuenta.”
 
Fuentes:

"El puente donde habitan las mariposas. Biosofía de la respiración." Nazareth Castellanos.




“Destellos de sabiduría” Sogyal Rimpoché