jueves, 15 de febrero de 2024

Sobre el derecho a hacer el tonto y la física cuántica.

“Los humanos juegan, sólo cuando son en todo el sentido de la palabra, humanos. El humano sólo es completamente humano cuando juega.” Friedrich Schiller, Sobre la educación estética del ser humano.
 
"Tus hijos no son tus hijos. Son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma." Khalil Gibran. Poeta y escritor. 1883 - 1931.

 

El antropólogo David Graeber, en su artículo ¿De qué nos vale si no podemos pasarlo bien?, hace un repaso histórico de lo que supone el juego y la mentalidad racional.


Explica que en la ciencia darwiniana, "la competición por los recursos, el cálculo racional de los beneficios y la gradual extinción de los débiles fueron tomados como las principios organizadores del universo." Todo funcionaba como si de un mercado encarnizado se tratase.
 

En el neodarwinismo, en cambio, se centra en la propagación de los genes... desde que se descubrió que existían. En este caso, "los animales simplemente trataban de maximizar la propagación de su propio código genético." Un gran ejemplo es Richard Dawkins y su libro El gen egoísta. Cualquier entidad biológica era una máquina, o un torpe robot, programado por códigos genéticos que tiene como objetivo "extender implacablemente sus territorios, impulsado por un inagotable deseo de propagación." Seguimos con el cálculo racional, pero esta vez para propagarse: el crecimiento ilimitado y la pulsión de la acumulación. El mercado encarnizado actual.

En uno u otro caso, "significa atribuir motivos racionales a todos los comportamientos, y que si la observáramos en humanos sería normalmente caracterizada como egoísmo o codicia", resume Graeber. 

¿Y en todo esto, dónde entra el juego, el hacer el tonto, la diversión como fin en sí misma?

"No tenemos que explicar por qué las criaturas desean estar vivas. La vida es un fin en sí mismo. Y si vivir consiste realmente en tener potencias – correr, saltar, volar por el aire – entonces es seguro que el ejercicio de estas potencias como un fin no tiene tampoco que ser explicado."

La vida deseosa de sí misma.

Si somos máquinas racionales de cálculo... ¿Cómo es que se desarrolló la conciencia?

"Una vez que reduces a todos los seres vivos al equivalente de actores de mercado, máquinas racionales de cálculo que tratan de propagar su código genético, aceptas no sólo que las células que componen nuestros cuerpos carecen de cualquier cosa incluso remotamente parecida a la auto-consciencia, la libertad o la vida moral — sino también que todos los otros seres que habrían sido nuestros ancestros tampoco tenían nada de eso. Lo que, además, en primer lugar, hace difícil de entender cómo o por qué la conciencia (una mente, un alma) habría podido, en un momento dado, llegar a desarrollarse."

¿Y si podemos creer que una molécula de ADN, por alguna razón que nadie sabe, solo desea propagarse (de manera metafórica, claro), ¿por que no creemos en el hecho de que todos los niveles de la realidad física tengan algo mínimamente parecido a intencionalidad, libertad o experiencia?

Este es otro nivel: considerar la posibilidad de que las partículas subatómicas tengan «libre albedrío» o incluso experiencias. En la actualidad, la existencia de libertad a nivel subatómico es objeto de agitado debate.

Chanda Prescod-Weinstein, física astrónoma, escribe en su libro "El cosmos desordenado":

"Una de las lecciones más duras que nos ha traído el siglo XX es que nuestro mundo tiene, en esencia, una naturaleza cuántica.
En el contexto que nos ocupa, podemos decir que la física cuántica (lo que los físicos llamamos «mecánica cuántica») concibe las propiedades fundamentales de las partículas de tal modo que todo suceso que se produce en el universo no es más que una probabilidad entre otras. Algunos sucesos son más probables, pero todo es posible. (...) No nos es posible jamás predecir con exactitud lo que harán las partículas, pero sí que podemos calcular la probabilidad de que algo suceda y la escala temporal en la que prevemos que lo haga. El mundo cuántico de las partículas nos obliga a extender nuestra imaginación científica a nuestra realidad científica: cosas que no parecen lógicas son ahora lo real. La existencia de cualquier objeto dado en nuestra vida cotidiana parece un hecho concluyente, garantizado. La mesa en la que tengo los pies apoyados está ahí, solo que hay una probabilidad increíblemente pequeña, casi cero, de que dentro de un momento ya no esté."


¿Y si le damos otra vuelta? ¿Por qué asimilamos que el universo puede descomponerse en partes cognoscibles de manera independiente?

Karen Barad, física teórica de partículas y filósofa feminista, escribe en su libro "Meeting the Universe Halfway: Quantum Physics and the Entanglement of Matter and Meaning":

"La física de partículas [...] es la manifestación suprema de la tendencia al reduccionismo científico".

"La naturaleza misma de la materialidad es un enredo. La materia misma siempre está ya abierta al "Otro", o más bien enredada con él. (...) Esto es tan cierto para los electrones como para las estrellas frágiles y para el ser humano constituído diferencialmente. (...) Por lo tanto, la ética no se trata de una respuesta correcta a un otro radicalmente exteriorizado, sino de responsabilidad y rendición de cuentas por las vivas relaciones del devenir de las que somos parte”.


Venga, un ejemplo de juego.


Un juego ritual importante que desempeñan los adultos Mbuti. Como lo describe Colin Turnbull (The Mbuti Pygmies), el juego comienza como un “juego de tirar la cuerda”, con las mujeres tirando de un extremo de una larga cuerda o de una vid y los hombres tirando de la otra. Pero tan pronto como un lado comienza a ganar, alguien de aquel equipo irá al otro lado, cambiando también simbólicamente su sexo y convirtiéndose en un miembro del otro grupo.

"Uno de ellos abandona su lado y se une a las mujeres, tirando hacia arriba de su tela de corteza y ajustándolo a la manera de las mujeres, gritando en falsete, ridiculizando la condición de mujer por la misma exageración de su mimo", según Turnbull.

Si las mujeres comienzan a ganar "Una de ellas se ajusta la ropa de corteza, dejándola hacia abajo, y avanza hacia el lado masculino y se une a sus gritos con voz de bajo profundo, de manera similar burlándose de la condición masculina"
 

"Cada persona que cruza trata de superar las burlas de la última, causando más y más risas, hasta que, cuando los concursantes están riendo tan fuerte que no pueden cantar o tirar más, dejan la cuerda y caen al suelo cerca de la histeria."

martes, 23 de enero de 2024

¿Qué tiene que ver el amor con esto?

"¿Crees que la tierra también te ama?"


Fue la pregunta que lanzó Robin Wall Kimmerer a sus alumnos. Ella es botánica norteamericana, de la nación potawatomi, y escribe en su libro "Una trenza de hierba sagrada" que se le ocurrió hacer esa pregunta cuando en un taller de escritura, todos manifestaban y profesaban su amor por la Tierra. 

¡Ah, sí! La Tierra Madre, la Madre Tierra...

¿Y la tierra? ¿Te ama a ti? 

A simple vista, no parece una pregunta propia de una persona seria versada en la ciencia, como lo es esta bióloga. Pero la pregunta no deja de ser esta: 

“¿La Tierra te cuida y te nutre? ¿Te mantiene saludable y fomenta tu crecimiento?

Porque si hay una manera de definir el amor, no el amor romántico ni cursi, sino del que emana vulnerabilidad, es eso: nutrir, hacerte cargo de algo o alguien y fomentar su autonomía. Cuidar la tierra es saber que ella también te cuida a ti. Que la tierra no es unicamente el objeto del amor, la "cautiva" de un amor, no es una madre abnegada. Tiene poder. 

No se trata de domar a la tierra "salvaje", ni dominarla ni clasificarla, sino de cuidar y persuadir a la tierra "cultivada" para aumentar las probabilidades de obtener un resultado favorable, como si de ella dependiera nuestra vida. 

Y de hecho, así es.

Pero hemos pasado ya a expoliar combustibles fósiles de sus entrañas, y lo llamamos producción.


Y los periódicos dicen que hemos perdido la "biofilia", el amor innato a la
Naturaleza. Que sufrimos de "ecoansiedad" porque sufrimos la "soledad de especie" o esa desconexión respecto de otras especies, tanto animal como vegetal. La desconexión, una palabra que ahora tiene más que ver con lo digital que con el vínculo con otros humanos o con otras especies.

Dicen que el lenguaje es la espuma del pensamiento. "Aroha" es una antigua palabra maorí. Según el diccionario, significa amor, bondad, respeto, empatía. Pero si la desgranamos, veremos que "aro" significa pensamiento, principio de vida, poner atención, encarar. "Oha" es generosidad, prosperidad, abundancia, riqueza.
Y así, damos con la que creo que es la clave para encarar esta desconexión: poner atención. "Diquela y dicarás" te dice la comunidad gitana: presta atención y verás.


La novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie explicó en un potente discurso en un evento humanitario que en su idioma Igbo, la palabra amor es "ifunanya" y su traducción literal es ver ("ifu", ver; "na", en; "anya", "ojos"). En igbo, para decir "te amo", dicen "afurum gi n’anya", que se traduce como "te tengo en mis ojos".

Albert Einstein aseguraba que el universo de cada uno se resume en el tamaño de su saber.

Solo se ama lo que se conoce. Y para conocer, hay que tener capacidad de observar y analizar y no legitimar y no dar como válido aquello que sentimos como algo positivo por sí mismo. Los sentimientos también tienen que ser analizados y criticados. No podría haber razón sin afectividad, y lo contrario tampoco es cierto.
Se debe construir una relación más fuerte o salvar la distancia entre nuestro mundo y nosotros, y una mayor nivel de conciencia de nuestro mundo mediante
atenta observación y experimentación.

En el pueblo originario norteamericano lakota, hay una palabra que significa conocimiento y conciencia: wíyukčaŋ. Esta palabra tiene dentro las palabras sol, "wí", y árbol, "čaŋ". Que viene de la palabra antigua "canpaza": madera que apunta al cielo. "Cannakpaa" es el hongo: literalmente “orejas de árbol”.

"Nuestros ancianos dicen que las ceremonias sirven para que nos acordemos de recordar", escribe también Robin Wall Kimmerer. Y gracias al escritor uruguayo Eduardo Galeno, se que la palabra "recordar" viene del latín "re-cordis" que significaba algo así como volver a pasar por el corazón. Pero en estas ceremonias de los pueblos originarios, no solo recuerdan, también dan las gracias. Y gratitud no deja de ser reconocer el poder de la tierra, y la suficiencia. "Gracias" es la palabra mágica que nos apresuramos a inculcar a los niños. "Ya tengo todo lo que necesito, gracias."

"Ciertos idiomas nativos tienen un término para referirse a las plantas en general que puede traducirse como: aquellas que cuidan de nosotros", escribe Wall Kimmerer.

Siguiendo la espuma del pensamiento, que es el lenguaje, viajamos al continente africano. Porque allí, muchas son las lenguas que recuerdan el poder medicinal de las plantas. En el idioma de los Luo, "yath" significa tanto árbol, planta, y medicina. Los Luo abarcan Sudán del Sur, Etiopía (Anuak), el norte de Uganda, la zona este del Congo (RDC), el oeste de Kenia y el extremo norte de Tanzania.

En el idioma khwedam del Noreste de Namibia, "yii" significa árbol, madera y planta medicinal.

En bemba, del norte de Zambia, "imiti" significa árboles en plural, y también medicinas.

La naturaleza se sustenta en un delicado equilibrio. Un ecosistema usa la energía
para crecer, pero se detiene e incrementa la complejidad y estabilidad. El mejor ejemplo es un árbol. En árboles de ritmo lento, como en los tejos, secuoyas o enebros, con el paso de los años, el centro de la madera se oscurece. El interior de la madera y de las ramas pasa a crear una especie de hormigón, para dar estabilidad y resistencia. Como si de una viga en construcción se tratase. Con esta regresión, aguantan centenares de años y decenas de metros de altura, seres grandes y longevos.
Así funciona cualquier ecosistema, incluido tu cuerpo. Crecimiento, y luego equilibrio y complejidad, resistencia. En nuestro sistema económico socio-cultural (las lógicas del capital) no se deja de crecer.


"El ser humano es la naturaleza que toma conciencia de sí mismo" escribió el
geógrafo Élisée Reclus. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? El huevo fue, y la gallina, dinosaurio aviar. Los dinosaurios, aquellos que tuvieron tanto éxito en nuestro planeta: 135 millones de años.


Pero la pregunta sustancial era: ¿Olvidamos que la Tierra nos ama, u olvidamos que nosotros nos amamos como naturaleza que somos? Kimmerer tiene razón: no hay nada más transformador que el recuerdo de este amor recíproco, sin dominación, sin romanticismo. Pero si vamos a entendernos a nosotras mismas para ser indivisibles de la naturaleza, entonces enamorarnos de ella de nuevo requerirá que nos amemos de nuevo. Hace 100.000 años éramos interdependientes con nuestro pequeño grupo cultural, pero también fuimos creando extensas e intrincadas redes de sociedades (coaliciones o confederaciones) por las que se movían diversas experiencias, historias, objetos, ideas, canciones...
Mutualismo, comensalismo, parasitismo. Lo nuestro es la versatilidad cooperativa. El verdadero amor no es una calle de un solo sentido, es un espejo que contiene nuestro reflejo, un recordatorio de lo que somos.

jueves, 11 de enero de 2024

Cataclismos siderales y relaciones galácticas: la Naturaleza.

"Hablar de los primeros humanos es clavar un cartel en un río antiguo que diga "no hay humanos más allá de este punto", sin importar la corriente continua que fluye alrededor. No hay nada esencial para la humanidad, ninguna característica única que haya hecho que una criatura sea humana cuando sus padres no lo eran... Por mucho que intentes definir cada punto antes del cartel indicador como no humano, y los de más allá como humano, el río fluye continuamente." Thomas Halliday, paleobiólogo. "Otros mundos. Viaje por los ecosistemas extintos de la tierra"

 

 

¿Qué es la naturaleza? Praderas, árboles, flores... 

Todos los organismos visibles con los que estamos tan familiarizados, todo lo que acude a nuestra mente cuando pensamos en la «naturaleza», son los rezagados de la historia de la vida.

Empiezo por el principio de la historia.

Si el universo cupiese comprimido y ordenado en una semana:

Lunes, el big bang.

Miércoles, Vía Láctea.

Viernes por la tarde, poco después del sol, la Tierra (en ese proceso le impactó otro protoplaneta: los escombros expelidos fueron agregándose hasta formar la Luna).

Sábado a medianoche, la vida unicelular.

Y a las 23:59’:59’’ del Domingo... ¡La humanidad!


Los humanos y todo lo que nos rodea, somos cataclismos siderales. Materia que fue fabricada en el núcleo estelar gracias a las reacciones de fusión y diseminados por el universo por las supernovas de los últimos estadios de vida de las estrellas. (Aunque la energía oscura y la materia oscura, al fin y al cabo, son los que componen el 95% del universo.)

Y si los 600 millones de años de la vida animal de nuestro planeta cupiesen comprimidos y ordenados en una semana

Todos los continentes del planeta formaban una sola masa de tierra, llamada Pangea.
Cuando ha transcurrido ya la mayor parte de la semana, no empieza la Tierra a tener otra cosa que enseñar al universo que una inquieta capa de microbios. ¡Los dinosaurios aparecieron el viernes a las 6 a.m.! El meteorito que los barrió (excepto la línea de las aves), ocurrió el domingo al salir el sol.
El Homo Sapiens, aparece el mismo día, el domingo, entre las 23:56 y la medianoche.  

Sí, los dinosaurios estuvieron 2 días y nosotros llevamos 4 minutos.
   
Y hace ahora 200 millones de años comenzó la apertura del Atlántico y su centro terminó convirtiéndose en uno de los lugares más volcánicos de la Tierra. La dorsal Mesoatlántica es una "grieta" desde el Norte de Groenlandia hasta la Antártida. De ahí sale lava, incluso material del interior de la Tierra de más de 600 km de profundidad, que actúa como una cuña entre las placas, empujando el suelo oceánico y anchando el Atlántico. Y por eso, los continentes Europa y América se están alejando.
De esta grieta y su lava que se enfría, se formó una cordillera, y de una de sus cumbres, surgió Islandia y otras tierras, como las islas Azores o la Isla Santa Elena (donde acabó sus días Napoleón).

Pero cuando todo esto comenzó, hace 200 millones de años, fue tanta la lava que salía de la grieta en tan poco tiempo, que la química de la atmósfera cambió mucho. Si bien es cierto que en casi todos los episodios de extinción hay escasez de información, sea como fuere, se produjo una de las grandes extinciones de la historia del planeta, la de finales del Triásico, que resultó en la desaparición del 76% de todas las especies de vida terrestres y marinas y redujo en gran medida las poblaciones supervivientes. Algunas familias, como los pterosaurios, los cocodrilos, los mamíferos y los peces, se vieron mínimamente afectadas. ¡Y surgen los primeros dinosaurios verdaderos!

¿Y sabes qué? "Pasó más tiempo entre la vida del último Diplodocus y el primer Tyrannosaurus que entre la del último Tyrannosaurus y tu nacimiento", escribe Thomas Halliday en su libro Otros mundos. Y aún te cuenta más: "Las criaturas jurásicas como Diplodocus no sólo no vieron pastos, sino que tampoco vieron nunca una flor; las plantas con flores sólo se diversificaron a mediados del Cretácico."

Hace 472 millones de años (más o menos) fueron los líquenes y los musgos los colonizadores del planeta. Hoy todavía "simplemente existen, testimoniando el hecho conmovedor de que la vida existe, incluso a su nivel más simple, por lo que parece, porque sí, por existir", escribe David Attenborough. 

El Carbonífero (359 millones de años - 299 millones de años) es el período en el
que aparecen las primeras extensiones boscosas, las grandes plantas evolucionaron y se diversificaron. Aparecieron las plantas vasculares, con la capacidad de transportar agua y nutrientes a través de sus tejidos. Las coníferas hace unos 319 millones de años, aquellas que se reproducen por el viento (anemófilas). Y estas tienen que esparcir mucho polen al aire para asegurarse el éxito (mala suerte para los alérgicos). Son los avellanos, robles, hayas, abedules.

La atmósfera del carbonífero tenía el doble de oxígeno. Los insectos y los artrópodos crecieron mucho. ¿Por qué? Pues porque no tienen pulmones, ni transportan oxígeno en su sangre. Su cuerpo está atravesado por una suerte de "tuberías", llamadas traqueas, por donde entra el aire desde el exterior por los poros hasta las partes más profundas del organismo. Así es que en el carbonífero, con tanto oxígeno, pudieron crecer mucho.

Y cuando escribo mucho, es que es realmente "mucho": El arthropleura era un milpies del tamaño de un coche. El meganeura era una libélula tan grande como un cuervo, con alas de más de 70 cm.
Las libélulas de ahora no son tan grandes, pero siguen con sus maravillosas habilidades. Pueden volar a 50 km/hora, se mantienen inmóviles en el aire, vuelan hacia atrás...  «La Fuerza Aérea estadounidense las ha puesto en túneles de viento, para ver cómo se las arreglaban, y se desesperaron» (Spineless wonders, de Richard Conniff).


Algo ocurrió después que hizo cambiar el mundo de manera inimaginable: que
subió la temperatura. Hace más o menos 150 millones de años, la manera de proteger de estas altas temperaturas al polen, fueron... ¡Las flores!
Las flores son, pues, una maravillosa estrategia de la planta para proteger del calor a los órganos reproductivos (sobre todo femeninos).
El problema fue que con tanta protección, ya el viento no era eficaz para dispersar el polen, así que empezaron a aprovecharse de los insectos, que ya llevaban mucho tiempo en el planeta, 350 millones de años atrás (1000 veces más tiempo que nosotros). "Las flores se aprovecharon de la visión cromática de los insectos, y no al revés. En este sentido, los insectos polinizadores pintaron el mundo." (The mind of a bee, de Lars Chittka).

Y para eso, las flores tenían que atraerles con un festival de:
- Colores (blanco y amarillo especialmente, que reflejan la luz del sol, calefacción natural para acoger a los insectos. Y si las plantas, además, hacen heliotropismo, orientarse al sol, mejor). Antes, el entorno de vida terrestre era mayoritariamente verde y marrón, hojas y cortezas de árboles.
- Aromas embriagadores de aceites esenciales (que perfuman a los insectos para tener éxito con sus parejas zumbonas).
- Sabores (polen, néctar).
Otras plantas florecen de noche, y sus visitantes son las nocturnas polillas y los murciélagos. (¿No hablé suficiente de los murciélagos en mi último libro?)
Y otras se especializan en los pájaros, con sus flores tubulares y rojas (y no olorosas, puesto que los pájaros no lo necesitan).

Muchas partes del mundo natural que hoy damos por sentado son llegadas relativamente recientes. La hierba, los pastos, el componente principal de los ecosistemas más grandes del planeta actual, sólo surgieron hace menos de 70 millones de años, como partes raras de los bosques de la India y América del Sur. Los ecosistemas dominados por pastos, la hierba, no surgieron hasta unos 40 millones de años antes del presente. Nunca hubo praderas de dinosaurios y, en el hemisferio norte, la hierba simplemente no existía.

«¿Qué hay que hacer para encontrar la salida en un bosque de Islandia? Ponerse de pie»

Volvemos a estas tierras con este chiste que cuenta la bióloga Anne Sverdrup-Thygeson en su libro El tejido de la naturaleza.

"Ya no queda mucho bosque en Islandia", se lamenta. "El que hay, no tiene árboles altos, lo que conlleva muchos problemas de erosión y degradación de la tierra."

¿Quizás sea porque es una tierra volcánica? No. No es eso.

"Hace unos mil años, cuando los vikingos noruegos llegaron en barco, reclamaron la tierra y se asentaron allí, en Islandia había muchos bosques. Puede que el cuarenta por ciento de la isla estuviera cubierto de bosque. Sin embargo, los colonos talaron los bosques de abedules para disponer de tierras de pasto y cultivo, y como material de construcción y combustible. En poco tiempo, de doscientos a trescientos años, el país se quedó sin árboles para el refugio y para que se mantuviera firme el suelo. La tierra ligera y volcánica de Islandia estaba a la intemperie, expuesta y vulnerable al viento y al clima crudo. Y en Islandia el clima es despiadado. Y el viento, feroz."

Y sí, las erupciones volcánicas, la ceniza, pero también la intensidad del pastoreo de ovejas, contribuyeron a la erosión del suelo. La vegetación también se redujo, lo que a su vez producía aún más erosión del suelo.

"Alrededor de 1950, el 60% de la vegetación y el 96% de la tierra cubierta de árboles y arbustos había desaparecido. Menos de un 1% del país estaba cubierto de bosque."

El paleobiólogo antes mencionado, Thomas Halliday, también cuenta en su libro que en apenas 40 años, "un chasquido de dedos geológico", como dice, "hemos perdido más de la mitad de los vertebrados individuales vivos del planeta".

“Sabemos que se está produciendo un cambio, sabemos que somos responsables, sabemos qué pasará si continúa, sabemos que podemos detenerlo y sabemos cómo. La pregunta es si lo intentaremos”.

"(...) y para eso hace falta imaginación y un sentimiento de asombro ante el universo que tenemos delante", asevera la Dra. en física teórica Chanda Prescod-Weinstein en su libro El cosmos desordenado. "La ciencia necesita un código anticolonial que incorpore una mayor comprensión de la relación dinámica que existe entre las ideas humanas y el mundo sobre el que las proyectamos."

«La ciencia pono es posible» es un eslogan que vio portando a algunos kānaka 'õiwi (nativos hawaianos) en las protestas por la protección del volcán Maunakea.

"Tenemos varias traducciones distintas, e imperfectas, de pono, entre ellas rectitud, virtud, bondad y esperanza."

"Por el contrario, mi formación de física me enseñó a olvidar, como dice Sawn Wilson, «la noción interna de nuestra conexión con el universo»."

“El propósito de cualquier ceremonia es construir una relación más fuerte o salvar la distancia entre nuestro cosmos y nosotros. La investigación que hacemos como pueblos indígenas es una ceremonia que nos permite un mayor nivel de conciencia y comprensión de nuestro mundo." Shawn Wilson, investigador cree opaskwayak.

"Me esfuerzo a diario por verme a mí misma como un conjunto de quarks, de restos de supernova, embarcada en un viaje por conocer y honrar nuestras relaciones galácticas." escribe de manera muy bella Chanda Prescod-Weinstein, cosmóloga y física de partículas, y ciudadana de los Estados Unidos y de Barbados.

"Como me dijo una vez mi querido amigo Ayinde Jean-Baptiste, activista de toda la vida: «Recordemos lo que queremos defender, y no solo las cosas contra las que estamos».

Añado yo, en pluma de Antonio Machado:


«No basta despertar cuando amanece:
Hay que mirar al horizonte
».


Fuentes: 

"El cosmos desordenado. Un viaje a la materia oscura, el espacio-tiempo y los sueños." Chanda Prescod-Weinstein.

"Otros mundos. Viaje por los ecosistemas extintos de la tierra." Thomas Halliday.

"Research Is Ceremony. Indigenous Research Methods." Shawn Wilson.

"El tejido de la naturaleza. Diez millones de especies que nos salvan la vida." Anne Sverdrup-Thygeson

Ancient Earth
Earth looked very different long ago. Search for addresses across 750 million years of Earth's history.
dinosaurpictures.org
https://dinosaurpictures.org/ancient-earth#600

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20170304/42527684914/tu-sangre-es-la-memoria-de-un-cataclismo-sideral.html

jueves, 14 de diciembre de 2023

Mujeres pastoras de Suecia y Pakistán: el kulning y el bulbulik.

"He llegado a lo más alto, pero cuando miro hacia atrás me doy cuenta de lo lejos que estoy. Oh madre, cada vez que te recuerdo siete lluvias caen en mi cara. El verano se acabó. Desearía ser una pastora sana y fuerte."


Bulbulik. Así se llaman los versos cantados por las mujeres wakhi. Significa "canto de ruiseñor".

 

Las mujeres pastoras wakhi orientaban a las ovejas, cabras y yaks para que no se saliesen de los caminos altos, escarpados y estrechos. Hay peligro de deslizamientos. Estamos en Pamir, a 5.000 metros de altura. Es la cordillera Karakoram del noreste de Pakistán. 

Dejaron a los hombres en casa, al cuidado del pueblo y la agricultura, para caminar entre tres y cinco días hacia el valle de Shimshal. Llevan hasta 20 kg cada una de provisiones, y en el borde del desfiladero del río Shimshal hay una caída empinada sin ninguna baranda de seguridad. 

No fue hasta 2003 que se terminó la carretera del valle. En el pasado tuvieron que enfrentarse no solo a situaciones climáticas adversas, sino también al resto de seres que vivían de esas montañas, como lobos o leopardos.

Ya en el valle, cuidan de sus animales, esquilan, hacen yogur, mantequilla y otros productos lácteos, también con la lana, para luego hacer trueque con ellos.

Cruzan pasarelas de madera, casas de barro y paredes de roca, desfiladeros con caminos angostos... Alguien o "alguienes" construyeron y mantuvieron todo eso. No fue nadie más que el mismo pueblo.

"Nomus" es, en idioma wakhi, el sistema mediante el cual hogares o individuos patrocinan un proyecto de desarrollo comunitario: la construcción de una vía, un puente o un edificio, al que le ponen el nombre de un familiar para honrar su memoria. (Namus es una palabra árabe que significa reputación, fama, honor.)

Allí arriba, en el valle, pasan las mujeres los meses de verano. La madera no existe a esa altitud y es necesario adaptarse al humo que emana de la estufa, que es esencial para cocinar y calentarse después de que el viento sopla del glaciar. El clima es caprichoso y las cuatro estaciones pueden ocurrir en el mismo día. La vida social se reduce a la escasa interacción con las otras pocas pastoras capaces de subir y trabajar duro todos esos meses.


“Nacimos en el trabajo y la responsabilidad. Y nos ha seguido toda la vida. Está en nuestra sangre".

Esta mujer es sueca. Se llama Karin Saros, y a la edad de trece años, fue enviada a trabajar por primera vez en una "fäbod" o granja de verano, para pastorear el ganado de la familia y producir productos lácteos sostenibles para el próximo invierno. De esta forma, las mujeres del pueblo pasaban todos los veranos sin la compañía de los hombres.

Ella habla no solo de los trabajos y responsabilidades, sino también de los sentimientos de libertad que esa vida independiente trajo a las mujeres. El fäbod significaba trabajo duro, pero Karin encontró consuelo al dejar atrás una vida hogareña pero profundamente controlada por el patriarca de su familia. En el fäbod, ella misma podía decidir cómo organizar los trabajos del día y, a medida que pasaba el tiempo, aprendió a usar su voz para llamar al ganado. Habla con reverencia de las llamadas de pastoreo de la cultura nórdica del fäbod, conocida como "kulning"



Las culturas de pastoreo existen en todo el mundo, pero en estos casos, la pastora no es unicamente la mujer del pastor. Mantenía su rebaño a salvo de los depredadores, ordeñaba, producía productos lácteos y también de la lana que esquilaba. Cuidaba del hogar y las infraestructuras. La muerte de un animal provocaría escasez, y un mal paso de ella o de sus animales, o un simple error en la producción de mantequilla, queso y productos de suero, podría llevar a su familia a morir de hambre en invierno. 



La canción palestina, llamada Ya Tala'ayn ElJibal (Los que escalan las montañas) solían cantarla las mujeres cuando visitaban a los prisioneros durante el mandato británico (1918 - 1948)

"Oye tú, que subes a la montaña,

entre la noche y el amanecer, alma mía."

Con estos versos comenzaban un mensaje escondido en la canción, añadiendo "lelele" entre palabras para complicarlo.

La canción española llamada Panadera, la entonaban las panaderas, en zonas rurales de Castilla para amenizar los trabajos monótonos como el amasado o la molienda. El ritmo y los movimientos de las manos hacen referencia al proceso de hornear el pan.

"Esa panaderilla tiene tres nombres
Jugadora, Borracha y Amiga de hombres
Ay, qué panadera
Dime, panaderilla, cómo va el trato
La harina va subiendo y el pan barato
Esa panaderilla me ofrece un bollo
Por no verle la cara se lo perdono."

Interpretada por Terez Sliman y Sofía Adriana Portugal.

@MinaWorldMusic


Fuentes:

https://folklife.si.edu/magazine/kulning-swedish-herding-calls

https://mountainvoices-org.translate.goog/pa_glossary.html?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc

 https://institute.aljazeera.net/en/story/nar-begum-shimshal?fbclid=IwAR2fE1zdqo8HImwr8mr6jqikxojY3sXi5vgKyt-7XybSyP28VBoWERzvZHI

https://www.bbc.com/mundo/articles/cy62ll578qzo

lunes, 20 de noviembre de 2023

Escrito en la arena aborigen: mi bisabuela también es mi sobrina.

wikandkuguarts.com

"Alguien que haya ido al bosque australiano con compañeros aborígenes... no se mueve por un paisaje, sino en un ámbito humanizado saturado de significados... Cuerpo, espíritu, nombre, sombra, huellas y totemismo y su lugar sagrado estaban dentro de un sistema. Los unos implican los otros." 

W.E.H. Stanner. Antropólogo.


La ontología aborigen no es primitiva. Si acaso, será temprana. El resultado de cuarenta mil años o más.

Pero es preferible no caer en ese mensaje simplista que critica el docente e investigador Tyson Yunkaporta en su libro Escrito en la arena:

"Casi todos transmiten el mismo mensaje: los Aborígenes Australianos llevan aquí x miles de años, saben cómo vivir en equilibrio con este territorio y deberíamos aprender de ellos a encontrar soluciones para los actuales problemas de sostenibilidad (a menudo me pregunto a quién se refiere el «nosotros» de esta frase). Después, esas ideas ofrecen ejemplos aislados de prácticas anteriores a la colonización. Eso es todo. El público se queda preguntándose «Sí, pero ¿cómo? ¿Qué idea aporta eso para resolver los problemas que hoy vivimos?»."

Así que él decide utilizar un proceso sustentado en patrones de pensamiento indígena para reflexionar en y criticar a los sistemas actuales.
En esta entrada, pretendo reunir solo algunos de esos patrones que presenta.

El mundo aborigen llena todo lo que concierne a nuestro planeta de simbolismo, y el significado está por todas partes. Asumen un mundo que cambia y se adapta continuamente, por lo que todos somos todavía una parte integral de esa creación continua. La relación aborigen con el entorno es el de integración y participación, y está totalmente encarnada.

Yunkaporta lanza esta idea describiendo la importancia del vientre. Cuenta que todas las lenguas aborígenes tienen un término para nombrar la energía de esta parte del cuerpo, algo así como cuando nos referimos a "lo que nos dicen las tripas". "En lengua apalech se dice ngank pi'an. En Australia Occidental algunos pueblos lo llaman ngarlu." No en vano, en la Ciencia lo llaman "el segundo cerebro".
"Nuestro intestino cuenta con un sistema nervioso independiente, que continúa siendo un misterio para la ciencia moderna."
(Nota en fuentes)

Y luego está el cerebro.


Explica Yunkaporta que cuando coges un herramienta, "el cerebro lo reconoce como una extensión del brazo." Como una araña que nota las vibraciones en la telaraña en la que está, como si fuera su prolongación.
(Según el biólogo Emiliano Bruner: es la capacidad protésica, la de integrar un objeto (herramienta) en el esquema del cuerpo, delegando funciones cognitivas (percibir, calcular, analizar, almacenar...) a elementos externos al sistema nervioso.)

Y también cuenta que, en el caso del mundo aborigen:
"A niveles más complejos, el significado que construimos con lugares, personas y objetos, así como la forma de organizar las interacciones entre ellos, se convierten en una extensión del pensamiento".
Es una manera efectiva de almacenar información fuera de nuestro cerebro, en objetos, lugares y relaciones con otras personas.

En el caso de los objetos: "Si utilizamos un objeto familiar para ayudarnos a codificar un conocimiento nuevo, estamos aprendiendo. Después, cuando tomamos ese objeto o incluso cuando simplemente lo visualizamos, recordamos al instante lo que aprendimos". Por eso "en las sociedades aborígenes, muchos objetos culturales tienen una significación especial, pues en ellos está codificado el conocimiento en un proceso de creación que es sagrado".

En las relaciones sociales también funciona, y es la "razón por la cual los sistemas de parentesco son tan fundamentales para nuestras culturas. Si aprendemos algo estando con alguien, quizá tengamos problemas para recordarlo cuando estemos a solas, pero lo recordaremos con detalles muy vívidos cuando volvamos a estar con ese alguien, o cuando pensemos en él o pronunciemos su nombre."
 
Los caminos están llenos de historias sobre los ancestros. "Existe una relación háptica similar con los Ancestros a los que invocaríamos cuando caminamos por determinados lugares. Se pueden evocar los recuerdos adheridos a determinados lugares visitándolos de nuevo o imaginando que caminamos otra vez por ellos."

Ellos y todas las cosas del mundo nacieron en una época llamada el sueño o el "Tiempo del sueño".

(Yunkaporta nos advierte que es una mala traducción. Lo ideal sería nombrarlo como "ontología interdimensional suprarracional endógena a complejos rituales de custodia". Pero el libro sería mucho más pesado.)

Sucedió hace mucho tiempo, pero es eterno y por lo tanto siempre presente. Es un período mítico que se extiende al presente y al futuro; tuvo un comienzo, pero no tendrá fin. Vincula la continua creación y remodelación del mundo.

Para los aborigenes, el mito es "la expresión diaria de lo eterno", según el antropólogo Aram A. Yengoyan. Cuando los aborígenes cuentan sus mitos, nunca usan el tiempo pasado, ni el presente. Usan un tiempo verbal llamado imperfectivo (que comparten con el ruso y otras lenguas) que indica que la acción todavía no se ha completado, que está en curso.

El continente australiano está cruzado por las pistas o senderos
de las personas y demás criaturas del tiempo del sueño. Se conciben a sí mismos moviéndose por esos mismos senderos viviendo y actuando al lado de las criaturas que todavía están vinculadas a esos lugares.

Son caminos sinuosos, como lo es así el mismo concepto del Tiempo. Nosotros concebimos la Historia y el camino, incluso el pensamiento, como una línea recta. Un "ir hacia adelante", "progresar", "avanzar", "seguir el hilo"...
Según Yunkaporta, un camino siempre es sinuoso:

"Hace miles de años, un hombre trató de caminar en línea recta; lo llamaron wamba (loco) y lo castigaron arrojándolo al cielo, hacia lo alto. Se trata de una historia muy antigua, una de las muchas que nos dicen que debemos viajar y pensar siguiendo patrones muy diversos, advirtiéndonos contra la idea de cargar hacia adelante como si estuviéramos locos."

Es más, el sistema de parentesco tampoco es lineal:

"Mi bisabuela; ella también es mi sobrina (...) Según su sistema de parentesco cada tres generaciones se reinicia un ciclo eterno de renovación y los padres de nuestros abuelos pasan a ser clasificados como nuestros hijos."

El sistema es diferente según el contexto relacional de la persona, según a quién pongamos en el centro.

Así, la familia extensa es una isla de sostenibilidad y crecimiento estable. 

Janet Koongotema
Y el patrón económico "No, no es el oro. Es la familia extensa. En la última crisis económica el volumen de dinero enviado en remesas al tercer mundo -que básicamente es el dinero que envían a sus hogares de origen las personas que han emigrado a países del primer mundo y cuya envergadura rivaliza con la de la ayuda internacional- no disminuyó. En realidad, en muchos casos aumentó, lo cual desconcertó a los economistas."
Por eso, tanto los sistemas naturales, como los sociales y los económicos, todos requieren movimiento e intercambio. Nada se puede retener, acumular ni almacenar. De lo contrario, se estancan.

 
Existe una profunda vinculación entre ser humano y naturaleza. Y para referirse al tiempo y al espacio, existe una sola palabra, porque son conceptos que también se rigen por ciclos.

"En la lengua materna de mi familia no hay ninguna palabra para decir «cultura». Hay una expresión que se aproxima a ese concepto, pero su significado no se puede traducir al inglés. Aak ngamparam yimanang wunan. Si se busca la traducción directa de cada palabra, el significado es algo así como ser como nuestro lugar."


"Cuando nos comprometemos con esta forma de ser descubrimos que nos cambia de modos muy sutiles. Si encontramos formas de expresar los lugares con los que entramos en relación, los patrones de nuestra lengua cambiarán. Nuestro acento cambiará para reflejar los paisajes que habitamos. (...) Tener una relación profunda con el lugar cambia todo en nosotros: la voz, el olor, el andar, la moral."

"En nuestro mundo nada se puede conocer, ni siquiera existir, a menos que sea en su relación con otras cosas. Y lo más importante: las cosas que están conectadas son menos importantes que las fuerzas de conexión entre ellas. Existimos para formar estas relaciones, que constituyen la energía que mantiene unida la creación. Cuando el conocimiento está acompañado de estas fuerzas de la conexión, es sostenible en las profundidades y a lo largo del tiempo."


Fuentes:


(En Tahití, tradicionalmente, y según el antropólogo Robert I. Levy, también hablan de las emociones vinculados a sus intestinos: "mis intestinos están encolerizados".)

Yunkaporta, Tyson. Escrito en la arena: Cómo el pensamiento indígena puede salvar al mundo, 2019.

W. Stanner. Aboriginal territorial organization: estate, range, domain and regimen. 1965
Bruner, E. and Gleeson, B. T. Body Cognition and Self-Domestication in Human Evolution, 2019
Aram A. Yengoyan, Economy, Society, and Myth in Aboriginal Australia. Annual Review of Anthropology, 1979

viernes, 3 de noviembre de 2023

"Cuenta, pajarita, cuenta": un cuento palestino de sumud.

"Si los cuentos representan una radiografía de nuestra cultura, entonces, el tratamiento que en ellos se hace de la figura femenina contiene grandes dosis de realidad." 
Sharif Kanaana, antropólogo.

El profesor Kanaana, nacido en Arraba, en las colinas de Galilea, al Norte de Nazaret, en lo que por entonces era Palestina y hoy es Israel, emigró a Estados Unidos en 1961, donde fue profesor en distintas universidades. En 1976 regresó a Palestina, donde ha sido rector de la universidad An-Najah (Nablus) y director del departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Bir-Zeit (Ramala). Es autor de un muy documentado y extenso trabajo sobre las 450 aldeas destruidas, borradas de la faz de la tierra en 1948, por el ejército de Israel. 
El libro "Cuenta, pajarito, cuenta" de Sharif Kanaana son propiedad colectiva de la comunidad palestina y su voz es la voz de la comunidad.

"Antes de la llegada de la televisión, los cuentos tradicionales eran la forma más popular de pasar el rato (...) para reforzar los lazos sociales". "Cuando las mujeres de edad se convierten en cuentacuentos, significa que la sociedad ha reconocido ya su autoridad y la sabiduría y la experiencia de la vida que esta implica; y, en su manera de narrar, la franqueza de su planteamiento, su tono poco convencional y la concisión serán las cualidades más notables"
 
"La mayoría de los cuentos tienen títulos femeninos y los personajes principales y más activos son las mujeres." 
"Los héroes son siempre heroínas: madres, hijas, esposas"

Perseverancia. Sumud صمود

 
Si los olivos conociesen las manos de los que los sembraron, su aceite se convertiría en lágrimas.
¡Oh! Sabiduría de los antepasados,
Nuestro cuerpo para vosotros sera un armadura.
Limpiaremos las espinas con nuestras pestañas
Y cortaremos la tristeza
Hasta arrancarla de nuestra tierra.
El olivo conservará su color verde para siempre
Y volverá a la tierra como una arma.

Mahmoud Darwish. Poeta palestino.

El olivo es un símbolo de "sumud", que significa firmeza, perseverancia, constancia, resistencia, en árabe, por ser muy resistente al fuego o a las sequías. Sus raíces son muy robustas y capaces de regenerar el árbol cuando la estructura aérea se estropea o destruye. El arraigo fuerte.
Los árboles de Hebrón son algunos de los más antiguos de Palestina, que data de la época romana. Esta cosecha es una antigua tradición que constituye una parte vital de la cultura palestina.
Los colonos los incendian, los talan... pero ellos, dicen, resurgirán.

 
LA PAJARITA

   Érase una vez, queridos míos, una pajarita que decidió hacer un pozo y se puso a escarbar y escarbar hasta que sus manos estuvieron completa­mente teñidas de alheña. Pero la pajarita siguió es­carba que te escarba hasta que, al cabo de un rato, vio que la alheña había teñido también sus patas y sus pies. Asombrada, levantó sus ojos al cielo, y Dios, que llevaba un rato mirándola, decidió gas­tarle una última broma y pintar sus ojos de kohol, pero como la pajarita no se daba cuenta de lo que estaba pasando siguió escarbando y escarbando... de repente, ¡PLASH!, encuentra un cofre y, ¡uAuuu!, cuando al fin consigue abrirlo, ¿qué es lo que ve? Una preciosísima tela suave y brillante como la seda.

   —¡Anda! ¿Qué podría hacerme yo con esta tela? —exclamó.
   Pensó, pensó y pensó y... enseguida encontró la solución.

   —¡Ya está! Me voy a hacer un vestido.

   Y salió volando a buscar a su modista (que también era una pajarita) y, nada más llegar, le dijo:
   —Había pensado hacerme dos vestidos, uno sería para mí y el otro para ti. ¿Qué te parece?

   La pajarita modista aceptó encantada, y ese mismo día se puso a trabajar. No había pasado ni una semana cuando vio aparecer de nuevo a su clienta:
   —A ver, a ver —piaba la pajarita—. ¿Cómo te han quedado esos vestidos?

   La modista fue a buscar los vestidos para que los viera y entonces.., la pajarita se lanzó sobre ellos como una flecha, los cogió con el pico y salió vo­lando. A continuación, volvió a su pozo para seguir escarbando, hasta que de repente, ¡oh sorpresa!, en­contró un nuevo cofre y, en su interior, una precio­sa tela de algodón como la que utilizan las señoras para hacer los pañuelos. La pajarita fue enseguida a visitar a su modista pero, esta vez, le pidió que le hiciera dos pañuelos.

   Y no había pasado una semana cuando la pa­jarita regresó a buscarlos:
   —A ver, a ver —piaba la pajarita—. ¿Podrías enseñarme cómo te han quedado los pañuelos?

   La pajarita modista fue a buscar los pañuelos para que su clienta los viera y entonces.., la pajarita se lanzó sobre ellos como una flecha y, después de cogerlos con el pico, salió volando. A continuación volvió a su pozo para seguir escarbando y, de pron­to, ¡oh sorpresa!, encontró un nuevo cofre y, en su interior, una bolsa de lana.

   ¡Pero qué lana más estupenda! —se dijo—; encargaré que me hagan un colchón.
   Esta vez fue volando al colchonero y pidió que le hiciera dos colchones:
   —Uno será para ti y el otro para mí. ¿Estas de acuerdo?

   El colchonero estaba de acuerdo. A los pocos días la pajarita regresó a buscarlos y nada más ver­los se lanzó sobre ellos y después de cogerlos con el pico, salió volando y cuando llegó a su nido en un árbol, los dobló con cuidado y se hizo una especie de sillón y muy contenta, antes de sentarse, se pu­so sus dos vestidos, uno encima del otro, y sus dos pañuelos, también uno encima del otro, y, así arre­glada, con las manos y los pies teñidos de alheña y los ojos pintados de kohol, la pajarita imaginó ser una preciosa novia.

   Y en esas estaba cuando acertó a pasar por allí el hijo del sultán, que iba de caza con su escopeta al hombro. Nada más verlo, la pajarita se puso a cantar:
   —La, la, la... hoy es fiesta y por eso me he puesto mis vestidos nuevos. La, la, la... llevo enci­ma todos mis vestidos nuevos.

   Cuando el hijo del sultán la oyó cantar, se echó la escopeta a la cara, levantó la vista hacia las copas de los árboles y cuando la tuvo a tiro, disparó. Dis­paró, pero no le dio. Y la pajarita casi se muere de la risa:
   —¡Jajajá! ¡No tienes ni idea, chaval! ¡Jajajá!

   Al ver que la pajarita se estaba riendo de él, el hijo del sultán se enfadó muchísimo y decidió que no se iba de allí sin cazarla. Cuando, después de muchos tiros, lo consiguió, la agarró por el pescue­zo y empezó a desplumarla. Pero, incluso mientras la desplumaba, la pajarita seguía cantando:
   —¡Vaya, vaya! ¡Hay que ver qué valiente es el señor desplumador! —piaba sin parar la pajarita—. ¡Pero qué valiente!

   El hijo del sultán, que nunca había soportado que se burlaran de él, ordenó que la metieran en un puchero y, como le gustaba mucho cocinar, él mismo se la preparó en pepitoria. Aun así, la paja­rita seguía cantando:
   —La, la, la, ¡qué gran cocinillas estás tú hecho! La, la, la, ¡qué gran cocinillas!

   Le salió tan rica que en un pispás se la comió, pero cuando terminó, el hijo del sultán sintió ganas de ir a hacer caca, y entonces, ¡oh milagro!, después del primer apretón salió la pajarita cantando:
   —¡Puuuafl, ¡qué mal rato he pasado ahí den­tro! Y encima,.. ¡he tenido que verte el agujero del culo!, pues que lo sepas, por más que seas hijo del sultán lo tienes tan feo como el de los demás, tan feo y tan rojo como un carbón encendido.

   Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

lunes, 2 de octubre de 2023

El mundo encoge: algunas perlas lingüísticas.

Ángela Loij (1900-1974)
 "Cuando vuestro perro dice GRRR, posiblemente querrá decir GRRR, ahora mismo, porque no parece ser capaz de comunicar GRRR, ayer por la noche en el parque."
El lenguaje. George Yule.
 
Hay alrededor de 7.097 idiomas distintos en el mundo, según la revista 'Ethnologue'.

“El mundo encoge”, advertía el escritor Eduardo Galeano. "Cada dos semanas, muere una lengua. El mundo disminuye cuando pierde sus humanos decires, como pierde la diversidad de sus plantas y sus bichos."  

"Hoy sabemos que hay una estrecha correlación entre la biodiversidad y la diversidad de lenguas."
explica Juan Carlos Jimeno Martín, antropólogo. "Cada lenguaje hablado representa un modo único de comprender la experiencia humana, el universo natural y el mundo entero. Los idiomas resumen toda la pluralidad de la humanidad. Como un código de acción social, el lenguaje es usado por los seres humanos para establecer un diálogo negociado con el mundo social y el mundo natural."
Y es por eso que las áreas del mundo con alta riqueza biológica y las áreas de alta diversidad de lenguas coinciden. 

Pero lo que en realidad muere no es una lengua, sino todo un mundo, porque lo importante no es lo que se pueda hacer con una lengua en el mundo, sino todo un mundo que contiene una lengua. Una puerta o ventana más se cierra, un asomarse de modo distinto al mundo. Espejos rotos que reflejaban otros mundos, otras voces acalladas.

 
Casi la mitad de los idiomas que se hablan en el mundo están en peligro de extinción y la tasa de desaparición del lenguaje acelera dramáticamente en los últimos años. Muchas lenguas en peligro de extinción tienen ricas culturas orales transmitidas a generaciones más jóvenes, pero sin formas escritas. Con la extinción de una lengua, toda una cultura se pierde. Las palabras que describen una práctica o abstracción cultural profunda y particular pueden no poder ser traducidas completamente a otro idioma.
Por eso, hablar en un idioma distinto del propio, limita el pensamiento crítico y emocional hacia un pensamiento más racional. O, como dicen los tukano (Amazonia): la lengua ajena “se imita”, la lengua propia “se habla”. Estas mujeres y hombres siguen una “exogamia lingüística”: un sistema de parentesco y de matrimonio basado en la diversidad lingüística. El parentesco lo marca la lengua paterna, así que al buscar pareja no puede ser alguien que hable la lengua propia, ya que eso significaría casarse con un pariente. Y es que ser barasana significa hablar en lengua barasana.

Así la ocupación territorial es menos importante que la lengua. Las mujeres van a

vivir a las otras tribus de otras lenguas de sus esposos. Por eso, en cada “maloca” o choza comunitaria, la conversación podrá ser barasana, tatuyo, bará, makuna... todas a la vez, como una maloca de Babel. Todos hablarán su propia lengua y ninguna será un obstáculo para la comunicación, porque todos son políglotas desde el nacimiento. Lo curioso es que en cada choza, aunque se escuchen hasta seis o siete idiomas diferentes, nunca se escucha a nadie practicando otro idioma. Y aunque los niños pasen la mayoría del tiempo con la madre y su lengua, ella debe conseguir que sólo hablen la del padre, así que simplemente lo escucharán hasta que un día lo empiecen a hablar.

Y con los idiomas que desaparecen, desaparecen también profundas percepciones sobre el cosmos, la tierra, las plantas, los animales y los ecosistemas locales que se han ido generando a través de una estrecha interacción con el mundo natural durante miles de años.

En 1866 la Sociedad de Lingüística de París había advertido en sus estatutos que no aceptaría ninguna comunicación referente al origen del lenguaje. Esta peculiar prohibición era resultado de la cantidad de especulaciones que se habían presentado, disfrazados como estudios científicos. No hay restos arqueológicos de la prehistoria, ni lo habrán, que atestigüen la existencia de la facultad del lenguaje. Porque no estamos hablando solo de facultades físicas, sino también simbólicas, mentales. El ser humano es el único ser que habla, pero no somos los únicos animales que se comunican. El etólogo Konrad Lorenz incluso comparaba la comunicación de los animales con nuestras exclamaciones, interjecciones. Emiten sonidos y expresiones corporales.

Nuestro habla es una comunicación mediante símbolos para transmitir mensajes. Un símbolo es, simplemente, un signo que tiene un significado (para aquella persona que es capaz de entenderla). Por ejemplo, una señal de tráfico. Pero una palabra es también un símbolo. Y con ellas, construimos oraciones, y también nos hacemos preguntas.

Y bueno, pero «el papel lo soporta todo», como gustaba decir al antropólogo don José Miguel de Barandiarán. ¿Cuándo se adquirió esta facultad? Se cree que nació con el Homo Sapiens, que fue la necesidad de expresión de la representación mental, de expresar esos contenidos mentales. La necesidad de leer el pensamiento de los demás, de coordinarse, y de verbalizar el pensamiento... o no. Es la versatilidad cooperativa. Nos ayudó a sobrevivir.

Y hasta que no hubo cierto simbolismo, ritos funerarios, arte... quizás no se pudo alcanzar esa capacidad. Y es que cuando no se puede verbalizar el pensamiento, tiramos del arte, de la música, de las matemáticas, del dibujo...

La lingüista Iraide Ibarretxe-Antuñano remarca la característica multimodal del lenguaje. El sistema olfativo, el proxémico (organización del espacio), fisiológico, emocional, háptico (tacto)... "Sistemas que no solo atañen a la comunicación, sino que forman parte de la cognición y, por ende, son centrales para comprender qué es el lenguaje, cómo se procesa y cómo se emplea para comunicar." 

Y me recomienda al paleoneurólogo Emilio Bruner, que parte sobre esa capacidad humana del oído medio (sensibles a la longitud de onda de la frecuencia del habla), y la que nos otorga el lóbulo parietal, justo detrás del lóbulo frontal "que presentan una variación evolutivo brutal". Los homo sapiens, después del nacimiento, al de un año más o menos, a nivel de crecimiento y desarrollo, tiene una etapa de abultamiento parietal que no la tiene ni un chimpancé ni un neandertal. Las funciones son: la integración viso-espacial, visión y cuerpo, la coordinación entre ojo y mano, la imaginación visual... El cuerpo como unidad de medida en el espacio, en el tiempo y en la sociedad. Es por eso que los homo sapiens tenemos asociadas muy estrecha-mente las áreas de la mano (praxis) y el lenguaje. Por eso, la transmisión (el enseñar y aprender) está muy motivado por la experiencia y las emociones. Y por eso, al ser archi-sociables, necesitamos despulgarnos con todos estos sistemas multimodales en un espacio físico, aunque creamos que los "likes" puedan ser nuestra manera "moderna" de despulgar.

Pero... no existe otra especie con la que podemos hablar.

"Cada lengua contiene en sí la trama de los conceptos y representaciones de una porción de la humanidad" (von Humboldt)

Vamos con algunas perlas:

Kyká. Un palabra del idioma muysk kubun, en Colombia Central. Significa: mundo; pueblo; historia (narración); región.
Todo eso.

Eloheh. Así llaman los Cherokee, una comunidad indígena norteamericana, a la Tierra. Pero también significa cultura y religión.

"En hopi, debes usar marcadores gramaticales que especifiquen si tú mismo presenciaste el evento, lo escuchaste de otra persona o si lo consideras una verdad inmutable. Los hablantes hopi se ven obligados por la gramática hopi a enmarcar habitualmente todas las descripciones de la realidad en términos de la fuente y confiabilidad de su información. El uso constante y automático de tales categorías genera hábitos en la percepción y el encuadre del mundo que probablemente difieren entre personas que usan gramáticas fundamentalmente diferentes".
David W. Anthony. (El caballo, la rueda y el lenguaje: cómo los jinetes de la edad de bronce de las estepas eurasiáticas formaron el mundo moderno.).

Son los evidenciales o testimoniales,​ un rasgo gramatical consistente en el uso obligado de ciertos morfemas o marcas que muestran el tipo de fuente o evidencia de la información dada en la oración, y así mismo qué grado de confianza debemos atribuir al hecho en cada uno de los casos.

Así es también en el quechua. Si utilizas el sufijo validador -m/mi (a veces -n dependiendo de la variante regional) indica que tú presenciaste el suceso o que estás muy seguro de lo que estás afirmando. Si no lo presenciaste tú mismo, entonces puedes añadir el sufijo reportativo -s/si.

La lengua tariana, de la familia arawak (Amazonia) utiliza incluso marcas para transmitir si lo asumió por algo que se vio o por algún conocimiento previo.

Juse irida di-manika-ka: José jugó a fútbol [lo vi yo y otros.]'

Juse irida di-manika-nihka: José jugó a fútbol [lo inferimos por algo que vimos]

Juse irida di-manika-sika: José jugó a fútbol [lo asumo en base algún conocimiento previo]

La clusividad, es cuando hay dos tipos de pronombres "nosotros". En el idioma innu, algonquina, hay dos tipos de "nosotros". Para hablar de un 'nosotros' que nos incluye a mí y a ti, entonces se usa "tshinanu". El prefijo 'tshi-' corresponde al propio ser en todas sus formas. Es un 'nosotros' colectivo. El ‘nosotros’ excluyente es "ninan", y representa a la persona que está hablando de algo, pero sin el oyente o el grupo de oyentes. Por ejemplo, alguien que cuenta una anécdota con un animal. Si estaban solos el animal y esa persona, dirá "ninan" porque los oyentes no estaban presentes.

En idioma maya tojolabal, en Chiapas, hay una marca que se repite mucho "-tik". Significa "nosotros". Un ejemplo: Se dice en español, "yo te dije". La expresión correspondiente en tojolabal es "yo dije, tú escuchaste." Es de dos sujetos (yo y tú), con sus verbos correspondientes. Y es que los tojolabales tienen dos palabras para lengua o palabra. Por un lado está la palabra/lengua hablada: k'umal, y, por otro, la escuchada: 'ab'aU.

El ideograma chino para una persona sabia, "shèng", reagrupa una oreja, una boca y el carácter que evoca la idea de una persona noble en su justo lugar nobiliario. Es decir, una persona que está en su justo lugar por saber escuchar (oreja) y hablar (boca).

Las lenguas también son un reflejo de la diversidad humana, ya que representa un modo único de comprender la pluralidad de la humanidad. Y sus lenguas son, en su inmensa mayoría, lenguas orales, así que la pérdida de estos idiomas significa la pérdida de la memoria biocultural.

En araki, una lengua hablada por ocho personas en la isla de Vanuatu, “sorosoro” significa “aliento, palabra, lengua”.
El dios supremo de los indígenas onas de la Tierra del Fuego se llamaba Pemaulk.
“Pemaulk” significa palabra.


“Kolik jazyku znas, tolikrat jsi clovekem”
, cuanto más idiomas sabes, más humano eres,
dice un proverbio checo.

 

Fuentes:

http://www.lenguasdecolombia.gov.co/content/la-subfamilia-ling%C3%BC%C3%ADstica-tucano-oriental-estado-actual-y-perspectivas-de-investigaci%C3%B3n-0

http://www.utadeo.edu.co/programas/humanidades/pdf/puesto_que_hablamos_distinto_2006-3.pdf

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/06/140613_cultura_lenguas_muertas_mz
http://etnoecologia.uv.mx/PATRIMONIO/seccPATRIMONIO/Memoria_biocultural.html
http://veronicavera-factorhumano.com/2010/09/20/diversidad-biocultural-un-enfoque-integral-de-desarrollo/
http://era-mx.org/biblio/Toledo-_y_Barrera_2008.pdf
http://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Entrevistas/Entrevista_Juan_Carlos_Gimeno.pdf