martes, 23 de enero de 2024

¿Qué tiene que ver el amor con esto?

"¿Crees que la tierra también te ama?"


Fue la pregunta que lanzó Robin Wall Kimmerer a sus alumnos. Ella es botánica norteamericana, de la nación potawatomi, y escribe en su libro "Una trenza de hierba sagrada" que se le ocurrió hacer esa pregunta cuando en un taller de escritura, todos manifestaban y profesaban su amor por la Tierra. 

¡Ah, sí! La Tierra Madre, la Madre Tierra...

¿Y la tierra? ¿Te ama a ti? 

A simple vista, no parece una pregunta propia de una persona seria versada en la ciencia, como lo es esta bióloga. Pero la pregunta no deja de ser esta: 

“¿La Tierra te cuida y te nutre? ¿Te mantiene saludable y fomenta tu crecimiento?

Porque si hay una manera de definir el amor, no el amor romántico ni cursi, sino del que emana vulnerabilidad, es eso: nutrir, hacerte cargo de algo o alguien y fomentar su autonomía. Cuidar la tierra es saber que ella también te cuida a ti. Que la tierra no es unicamente el objeto del amor, la "cautiva" de un amor, no es una madre abnegada. Tiene poder. 

No se trata de domar a la tierra "salvaje", ni dominarla ni clasificarla, sino de cuidar y persuadir a la tierra "cultivada" para aumentar las probabilidades de obtener un resultado favorable, como si de ella dependiera nuestra vida. 

Y de hecho, así es.

Pero hemos pasado ya a expoliar combustibles fósiles de sus entrañas, y lo llamamos producción.


Y los periódicos dicen que hemos perdido la "biofilia", el amor innato a la
Naturaleza. Que sufrimos de "ecoansiedad" porque sufrimos la "soledad de especie" o esa desconexión respecto de otras especies, tanto animal como vegetal. La desconexión, una palabra que ahora tiene más que ver con lo digital que con el vínculo con otros humanos o con otras especies.

Dicen que el lenguaje es la espuma del pensamiento. "Aroha" es una antigua palabra maorí. Según el diccionario, significa amor, bondad, respeto, empatía. Pero si la desgranamos, veremos que "aro" significa pensamiento, principio de vida, poner atención, encarar. "Oha" es generosidad, prosperidad, abundancia, riqueza.
Y así, damos con la que creo que es la clave para encarar esta desconexión: poner atención. "Diquela y dicarás" te dice la comunidad gitana: presta atención y verás.


La novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie explicó en un potente discurso en un evento humanitario que en su idioma Igbo, la palabra amor es "ifunanya" y su traducción literal es ver ("ifu", ver; "na", en; "anya", "ojos"). En igbo, para decir "te amo", dicen "afurum gi n’anya", que se traduce como "te tengo en mis ojos".

Albert Einstein aseguraba que el universo de cada uno se resume en el tamaño de su saber.

Solo se ama lo que se conoce. Y para conocer, hay que tener capacidad de observar y analizar y no legitimar y no dar como válido aquello que sentimos como algo positivo por sí mismo. Los sentimientos también tienen que ser analizados y criticados. No podría haber razón sin afectividad, y lo contrario tampoco es cierto.
Se debe construir una relación más fuerte o salvar la distancia entre nuestro mundo y nosotros, y una mayor nivel de conciencia de nuestro mundo mediante
atenta observación y experimentación.

En el pueblo originario norteamericano lakota, hay una palabra que significa conocimiento y conciencia: wíyukčaŋ. Esta palabra tiene dentro las palabras sol, "wí", y árbol, "čaŋ". Que viene de la palabra antigua "canpaza": madera que apunta al cielo. "Cannakpaa" es el hongo: literalmente “orejas de árbol”.

"Nuestros ancianos dicen que las ceremonias sirven para que nos acordemos de recordar", escribe también Robin Wall Kimmerer. Y gracias al escritor uruguayo Eduardo Galeno, se que la palabra "recordar" viene del latín "re-cordis" que significaba algo así como volver a pasar por el corazón. Pero en estas ceremonias de los pueblos originarios, no solo recuerdan, también dan las gracias. Y gratitud no deja de ser reconocer el poder de la tierra, y la suficiencia. "Gracias" es la palabra mágica que nos apresuramos a inculcar a los niños. "Ya tengo todo lo que necesito, gracias."

"Ciertos idiomas nativos tienen un término para referirse a las plantas en general que puede traducirse como: aquellas que cuidan de nosotros", escribe Wall Kimmerer.

Siguiendo la espuma del pensamiento, que es el lenguaje, viajamos al continente africano. Porque allí, muchas son las lenguas que recuerdan el poder medicinal de las plantas. En el idioma de los Luo, "yath" significa tanto árbol, planta, y medicina. Los Luo abarcan Sudán del Sur, Etiopía (Anuak), el norte de Uganda, la zona este del Congo (RDC), el oeste de Kenia y el extremo norte de Tanzania.

En el idioma khwedam del Noreste de Namibia, "yii" significa árbol, madera y planta medicinal.

En bemba, del norte de Zambia, "imiti" significa árboles en plural, y también medicinas.

La naturaleza se sustenta en un delicado equilibrio. Un ecosistema usa la energía
para crecer, pero se detiene e incrementa la complejidad y estabilidad. El mejor ejemplo es un árbol. En árboles de ritmo lento, como en los tejos, secuoyas o enebros, con el paso de los años, el centro de la madera se oscurece. El interior de la madera y de las ramas pasa a crear una especie de hormigón, para dar estabilidad y resistencia. Como si de una viga en construcción se tratase. Con esta regresión, aguantan centenares de años y decenas de metros de altura, seres grandes y longevos.
Así funciona cualquier ecosistema, incluido tu cuerpo. Crecimiento, y luego equilibrio y complejidad, resistencia. En nuestro sistema económico socio-cultural (las lógicas del capital) no se deja de crecer.


"El ser humano es la naturaleza que toma conciencia de sí mismo" escribió el
geógrafo Élisée Reclus. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? El huevo fue, y la gallina, dinosaurio aviar. Los dinosaurios, aquellos que tuvieron tanto éxito en nuestro planeta: 135 millones de años.


Pero la pregunta sustancial era: ¿Olvidamos que la Tierra nos ama, u olvidamos que nosotros nos amamos como naturaleza que somos? Kimmerer tiene razón: no hay nada más transformador que el recuerdo de este amor recíproco, sin dominación, sin romanticismo. Pero si vamos a entendernos a nosotras mismas para ser indivisibles de la naturaleza, entonces enamorarnos de ella de nuevo requerirá que nos amemos de nuevo. Hace 100.000 años éramos interdependientes con nuestro pequeño grupo cultural, pero también fuimos creando extensas e intrincadas redes de sociedades (coaliciones o confederaciones) por las que se movían diversas experiencias, historias, objetos, ideas, canciones...
Mutualismo, comensalismo, parasitismo. Lo nuestro es la versatilidad cooperativa. El verdadero amor no es una calle de un solo sentido, es un espejo que contiene nuestro reflejo, un recordatorio de lo que somos.

jueves, 11 de enero de 2024

Cataclismos siderales y relaciones galácticas: la Naturaleza.

"Hablar de los primeros humanos es clavar un cartel en un río antiguo que diga "no hay humanos más allá de este punto", sin importar la corriente continua que fluye alrededor. No hay nada esencial para la humanidad, ninguna característica única que haya hecho que una criatura sea humana cuando sus padres no lo eran... Por mucho que intentes definir cada punto antes del cartel indicador como no humano, y los de más allá como humano, el río fluye continuamente." Thomas Halliday, paleobiólogo. "Otros mundos. Viaje por los ecosistemas extintos de la tierra"

 

 

¿Qué es la naturaleza? Praderas, árboles, flores... 

Todos los organismos visibles con los que estamos tan familiarizados, todo lo que acude a nuestra mente cuando pensamos en la «naturaleza», son los rezagados de la historia de la vida.

Empiezo por el principio de la historia.

Si el universo cupiese comprimido y ordenado en una semana:

Lunes, el big bang.

Miércoles, Vía Láctea.

Viernes por la tarde, poco después del sol, la Tierra (en ese proceso le impactó otro protoplaneta: los escombros expelidos fueron agregándose hasta formar la Luna).

Sábado a medianoche, la vida unicelular.

Y a las 23:59’:59’’ del Domingo... ¡La humanidad!


Los humanos y todo lo que nos rodea, somos cataclismos siderales. Materia que fue fabricada en el núcleo estelar gracias a las reacciones de fusión y diseminados por el universo por las supernovas de los últimos estadios de vida de las estrellas. (Aunque la energía oscura y la materia oscura, al fin y al cabo, son los que componen el 95% del universo.)

Y si los 600 millones de años de la vida animal de nuestro planeta cupiesen comprimidos y ordenados en una semana

Todos los continentes del planeta formaban una sola masa de tierra, llamada Pangea.
Cuando ha transcurrido ya la mayor parte de la semana, no empieza la Tierra a tener otra cosa que enseñar al universo que una inquieta capa de microbios. ¡Los dinosaurios aparecieron el viernes a las 6 a.m.! El meteorito que los barrió (excepto la línea de las aves), ocurrió el domingo al salir el sol.
El Homo Sapiens, aparece el mismo día, el domingo, entre las 23:56 y la medianoche.  

Sí, los dinosaurios estuvieron 2 días y nosotros llevamos 4 minutos.
   
Y hace ahora 200 millones de años comenzó la apertura del Atlántico y su centro terminó convirtiéndose en uno de los lugares más volcánicos de la Tierra. La dorsal Mesoatlántica es una "grieta" desde el Norte de Groenlandia hasta la Antártida. De ahí sale lava, incluso material del interior de la Tierra de más de 600 km de profundidad, que actúa como una cuña entre las placas, empujando el suelo oceánico y anchando el Atlántico. Y por eso, los continentes Europa y América se están alejando.
De esta grieta y su lava que se enfría, se formó una cordillera, y de una de sus cumbres, surgió Islandia y otras tierras, como las islas Azores o la Isla Santa Elena (donde acabó sus días Napoleón).

Pero cuando todo esto comenzó, hace 200 millones de años, fue tanta la lava que salía de la grieta en tan poco tiempo, que la química de la atmósfera cambió mucho. Si bien es cierto que en casi todos los episodios de extinción hay escasez de información, sea como fuere, se produjo una de las grandes extinciones de la historia del planeta, la de finales del Triásico, que resultó en la desaparición del 76% de todas las especies de vida terrestres y marinas y redujo en gran medida las poblaciones supervivientes. Algunas familias, como los pterosaurios, los cocodrilos, los mamíferos y los peces, se vieron mínimamente afectadas. ¡Y surgen los primeros dinosaurios verdaderos!

¿Y sabes qué? "Pasó más tiempo entre la vida del último Diplodocus y el primer Tyrannosaurus que entre la del último Tyrannosaurus y tu nacimiento", escribe Thomas Halliday en su libro Otros mundos. Y aún te cuenta más: "Las criaturas jurásicas como Diplodocus no sólo no vieron pastos, sino que tampoco vieron nunca una flor; las plantas con flores sólo se diversificaron a mediados del Cretácico."

Hace 472 millones de años (más o menos) fueron los líquenes y los musgos los colonizadores del planeta. Hoy todavía "simplemente existen, testimoniando el hecho conmovedor de que la vida existe, incluso a su nivel más simple, por lo que parece, porque sí, por existir", escribe David Attenborough. 

El Carbonífero (359 millones de años - 299 millones de años) es el período en el
que aparecen las primeras extensiones boscosas, las grandes plantas evolucionaron y se diversificaron. Aparecieron las plantas vasculares, con la capacidad de transportar agua y nutrientes a través de sus tejidos. Las coníferas hace unos 319 millones de años, aquellas que se reproducen por el viento (anemófilas). Y estas tienen que esparcir mucho polen al aire para asegurarse el éxito (mala suerte para los alérgicos). Son los avellanos, robles, hayas, abedules.

La atmósfera del carbonífero tenía el doble de oxígeno. Los insectos y los artrópodos crecieron mucho. ¿Por qué? Pues porque no tienen pulmones, ni transportan oxígeno en su sangre. Su cuerpo está atravesado por una suerte de "tuberías", llamadas traqueas, por donde entra el aire desde el exterior por los poros hasta las partes más profundas del organismo. Así es que en el carbonífero, con tanto oxígeno, pudieron crecer mucho.

Y cuando escribo mucho, es que es realmente "mucho": El arthropleura era un milpies del tamaño de un coche. El meganeura era una libélula tan grande como un cuervo, con alas de más de 70 cm.
Las libélulas de ahora no son tan grandes, pero siguen con sus maravillosas habilidades. Pueden volar a 50 km/hora, se mantienen inmóviles en el aire, vuelan hacia atrás...  «La Fuerza Aérea estadounidense las ha puesto en túneles de viento, para ver cómo se las arreglaban, y se desesperaron» (Spineless wonders, de Richard Conniff).


Algo ocurrió después que hizo cambiar el mundo de manera inimaginable: que
subió la temperatura. Hace más o menos 150 millones de años, la manera de proteger de estas altas temperaturas al polen, fueron... ¡Las flores!
Las flores son, pues, una maravillosa estrategia de la planta para proteger del calor a los órganos reproductivos (sobre todo femeninos).
El problema fue que con tanta protección, ya el viento no era eficaz para dispersar el polen, así que empezaron a aprovecharse de los insectos, que ya llevaban mucho tiempo en el planeta, 350 millones de años atrás (1000 veces más tiempo que nosotros). "Las flores se aprovecharon de la visión cromática de los insectos, y no al revés. En este sentido, los insectos polinizadores pintaron el mundo." (The mind of a bee, de Lars Chittka).

Y para eso, las flores tenían que atraerles con un festival de:
- Colores (blanco y amarillo especialmente, que reflejan la luz del sol, calefacción natural para acoger a los insectos. Y si las plantas, además, hacen heliotropismo, orientarse al sol, mejor). Antes, el entorno de vida terrestre era mayoritariamente verde y marrón, hojas y cortezas de árboles.
- Aromas embriagadores de aceites esenciales (que perfuman a los insectos para tener éxito con sus parejas zumbonas).
- Sabores (polen, néctar).
Otras plantas florecen de noche, y sus visitantes son las nocturnas polillas y los murciélagos. (¿No hablé suficiente de los murciélagos en mi último libro?)
Y otras se especializan en los pájaros, con sus flores tubulares y rojas (y no olorosas, puesto que los pájaros no lo necesitan).

Muchas partes del mundo natural que hoy damos por sentado son llegadas relativamente recientes. La hierba, los pastos, el componente principal de los ecosistemas más grandes del planeta actual, sólo surgieron hace menos de 70 millones de años, como partes raras de los bosques de la India y América del Sur. Los ecosistemas dominados por pastos, la hierba, no surgieron hasta unos 40 millones de años antes del presente. Nunca hubo praderas de dinosaurios y, en el hemisferio norte, la hierba simplemente no existía.

«¿Qué hay que hacer para encontrar la salida en un bosque de Islandia? Ponerse de pie»

Volvemos a estas tierras con este chiste que cuenta la bióloga Anne Sverdrup-Thygeson en su libro El tejido de la naturaleza.

"Ya no queda mucho bosque en Islandia", se lamenta. "El que hay, no tiene árboles altos, lo que conlleva muchos problemas de erosión y degradación de la tierra."

¿Quizás sea porque es una tierra volcánica? No. No es eso.

"Hace unos mil años, cuando los vikingos noruegos llegaron en barco, reclamaron la tierra y se asentaron allí, en Islandia había muchos bosques. Puede que el cuarenta por ciento de la isla estuviera cubierto de bosque. Sin embargo, los colonos talaron los bosques de abedules para disponer de tierras de pasto y cultivo, y como material de construcción y combustible. En poco tiempo, de doscientos a trescientos años, el país se quedó sin árboles para el refugio y para que se mantuviera firme el suelo. La tierra ligera y volcánica de Islandia estaba a la intemperie, expuesta y vulnerable al viento y al clima crudo. Y en Islandia el clima es despiadado. Y el viento, feroz."

Y sí, las erupciones volcánicas, la ceniza, pero también la intensidad del pastoreo de ovejas, contribuyeron a la erosión del suelo. La vegetación también se redujo, lo que a su vez producía aún más erosión del suelo.

"Alrededor de 1950, el 60% de la vegetación y el 96% de la tierra cubierta de árboles y arbustos había desaparecido. Menos de un 1% del país estaba cubierto de bosque."

El paleobiólogo antes mencionado, Thomas Halliday, también cuenta en su libro que en apenas 40 años, "un chasquido de dedos geológico", como dice, "hemos perdido más de la mitad de los vertebrados individuales vivos del planeta".

“Sabemos que se está produciendo un cambio, sabemos que somos responsables, sabemos qué pasará si continúa, sabemos que podemos detenerlo y sabemos cómo. La pregunta es si lo intentaremos”.

"(...) y para eso hace falta imaginación y un sentimiento de asombro ante el universo que tenemos delante", asevera la Dra. en física teórica Chanda Prescod-Weinstein en su libro El cosmos desordenado. "La ciencia necesita un código anticolonial que incorpore una mayor comprensión de la relación dinámica que existe entre las ideas humanas y el mundo sobre el que las proyectamos."

«La ciencia pono es posible» es un eslogan que vio portando a algunos kānaka 'õiwi (nativos hawaianos) en las protestas por la protección del volcán Maunakea.

"Tenemos varias traducciones distintas, e imperfectas, de pono, entre ellas rectitud, virtud, bondad y esperanza."

"Por el contrario, mi formación de física me enseñó a olvidar, como dice Sawn Wilson, «la noción interna de nuestra conexión con el universo»."

“El propósito de cualquier ceremonia es construir una relación más fuerte o salvar la distancia entre nuestro cosmos y nosotros. La investigación que hacemos como pueblos indígenas es una ceremonia que nos permite un mayor nivel de conciencia y comprensión de nuestro mundo." Shawn Wilson, investigador cree opaskwayak.

"Me esfuerzo a diario por verme a mí misma como un conjunto de quarks, de restos de supernova, embarcada en un viaje por conocer y honrar nuestras relaciones galácticas." escribe de manera muy bella Chanda Prescod-Weinstein, cosmóloga y física de partículas, y ciudadana de los Estados Unidos y de Barbados.

"Como me dijo una vez mi querido amigo Ayinde Jean-Baptiste, activista de toda la vida: «Recordemos lo que queremos defender, y no solo las cosas contra las que estamos».

Añado yo, en pluma de Antonio Machado:


«No basta despertar cuando amanece:
Hay que mirar al horizonte
».


Fuentes: 

"El cosmos desordenado. Un viaje a la materia oscura, el espacio-tiempo y los sueños." Chanda Prescod-Weinstein.

"Otros mundos. Viaje por los ecosistemas extintos de la tierra." Thomas Halliday.

"Research Is Ceremony. Indigenous Research Methods." Shawn Wilson.

"El tejido de la naturaleza. Diez millones de especies que nos salvan la vida." Anne Sverdrup-Thygeson

Ancient Earth
Earth looked very different long ago. Search for addresses across 750 million years of Earth's history.
dinosaurpictures.org
https://dinosaurpictures.org/ancient-earth#600

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20170304/42527684914/tu-sangre-es-la-memoria-de-un-cataclismo-sideral.html