lunes, 19 de enero de 2026

Seremos jaguares: Amazonía es la médula del planeta.

 

"¿Era esto acaso lo que era ser salvado? ¿Tener azúcar, pastillas y rezos?"

La gente blanca destruye el bosque porque no conoce el bosque-dijo Delfín-. Es fácil destruir algo de lo que no sabes nada."

Nemonte Nenquimo y Mitch Anderson (Seremos jaguares. Vida y resistencia en la Amazonía) 

"El eslogan era «La Amazonía, una tierra sin hombres para hombres sin tierra». Tan parecido al que Israel ha utilizado contra el pueblo palestino."
Yayo Herrero.

"Ser descubiertos es la maldición de todos aquellos que solo pueden existir si permanecen en el olvido, Esto es lo que descubrió a finales de los años setenta, cuando escuchó por primera vez la palabra "progreso."

Eliane Brum (La Amazonía. Viaje al centro del mundo.) 



La arqueología más reciente desmonta el tópico colonial de la Amazonia virgen y vacía. El arqueólogo brasileño Eduardo Neves, a través de su trabajo de más de 30 años, ha desvelado que la Amazonía actual es fruto de una ocupación indígena milenaria, que la han convertido en el centro de producción de agua y biodiversidad que hoy conocemos. En este inabarcable ecosistema habitan comunidades desde hace 13.000 años. Cuando llegaron los primeros colonizadores en 1542, vivían allí entre 8 y 10 millones de indígenas.

Así es que son pueblos originarios del bosque, que originaron el bosque y se convirtieron en bosque. Hoy, los pueblos indígenas gestionan más del 80% de la biodiversidad mundial; sin embargo, se enfrentan al desplazamiento, la criminalización y la violencia cuando obstaculizan la extracción.

Su economía normalizaba el estatus mediante la generosidad. Los sistemas de redistribución y reciprocidad preservaban el equilibrio, sin dinero abstracto. La gestión de los recursos era comunal. El valor fluía para sostener la vida y la comunidad, no para acumularse ni acaparar.

Mutualismo sobre dominio.

Cubrir necesidades sobre mercados. 

Retroalimentación sobre control. 

Adaptación, negociación y persuasión sobre autoridad violenta.

Y vino la confiscación de las tierras, se rompieron las redes alimentarias, se implantó el trabajo asalariado, la deuda, la obediencia y la escasez impuesta artificialmente. La "escasez" que se asume como inevitable, no es ley natural. Fue una herramienta para aumentar la dependencia, que se exportó y se normalizó. 

No toda la violencia grita. Hay quienes cierran una escuela, un centro sanitario. Hay quienes dicen infinitos "no" a los medios de supervivencia, y a quienes desahucian. Hay quienes dejan que el veneno se filtre en el agua. El recuento de cadáveres invisible de la violencia estructural: morir por pobreza o negligencia. Y lo llaman "causas naturales". Flaco, muy flaco es el favor a la naturaleza.

Aquí dejo algunos párrafos del libro de Nemonte Nenquimo (activista
waorani): Seremos jaguares. 
 

"Miré la chigra que colgaba en la esquina, donde papá guardaba el dinero que le dio la compañía. Yo sabía que, en su interior, el dinero se había secado y arrugado, y estaba un poco negreado por el humo. Nadie lo veía. A nadie le importaba. En nuestra lengua el dinero se llamaba tocori, que significaba algo así como «papel inútil». No estaba segura de para qué servía este dinero, ni de cómo un papel inútil había matado a Amo."

...

Wengongi significa Dios en idioma wao terero. "Wengongi es el nombre de un pez viscoso con muchos huesos pequeñitos que atrapamos en las lagunas, pero que no es bueno para comer. Nuestros antiguos comían wengongi solo cuando estaban muy hambrientos."

...

"Pero yo me daba cuenta de que se había olvidado del dinero. Todos lo habíamos hecho. Había estado ahí, arrugándose y ennegreciéndose desde que papá regresó de trabajar con las compañías petroleras hace muchas lunas."

...

"Susurró papá. Esto es lo que atrapó a nuestra gente. Esto de aquí es la brujería de los cowori.

Puso, con cuidado, la cara del hombre en la lengua de la llama dorada. El billete se achicharró sin dificultad; se quemó tornándose violeta, luego azul, luego humo negro y pronto se hizo cenizas.

-Es como quemar la cabeza de una serpiente equis-recalcó Opi-. Produce una llama del mismo color."

...

"- Los cowori les dan de beber petróleo a los carros y a los camiones.

- ¿De beber? ¿Pero qué es?
- Petróleo, es la sangre de nuestros ancestros.

Papá cambió su rifle y su cerbatana de un hombro al otro, se detuvo y me miró. Habló bajito.

-Desde el inicio mismo, cuando moría uno de nuestros antiguos, si lo mordía una serpiente, o lo mutilaba un jaguar, o lo lanceaba un enemigo, o se enfermaba por hechicería, su sangre se acumulaba en el centro de la tierra.

Estaba hipnotizada por la máquina gigante de cuello largo, que se mecía de arriba abajo, de abajo hacia arriba. Entonces eso era lo que estaba succionando. A nuestra gente de antaño, de hace mucho tiempo, del principio. Succionaba nuestro pasado."

...

"La compañía extraía el petróleo de nuestros bosques y contaminaba nuestras fuentes de agua. Llevaba el petróleo a las ciudades para que la gente blanca pudiera manejar carros y volar aviones mientras degradaban a las mujeres Waorani, forzándolas a estar paradas bajo la sombra polvosa de un alambre de púas, obligadas a rogar por agua.

Escupí a la carretera, escupí en el largo dedo del mundo del hombre blanco que se insertaba en nuestros bosques torciéndolos, doblándolos, talándolos.


...

Nuestras tierras han sido fragmentadas por las carreteras. Vivimos en pequeñas islas de bosques rodeados por campos petroleros. -Si viven tan alejados unos de otros - pregunté, ¿cómo se comunican entre ustedes?

-Tenemos que coger bus o canoa. A veces pasan muchos meses, o hasta años, sin que hablemos con la gente de las otras comunidades -dijo Emergildo encogiendo sus hombros.

Sacudí la cabeza, recordando la red de senderos de la selva que como telarañas conectan las comunidades a través de todo el territorio Waorani.

-El mundo blanco es feliz cuando nosotros estamos divididos- finalizó Hugo, encendiendo otro cigarrillo.

...

Delfín (chamán Siekopai) aclaró su garganta, anunciando que estaba listo para hablar.

-En el inicio mismo susurró, apagando su cigarrillo, las ramas del ceibo hicieron los ríos del bosque, y el algodón se convirtió en el fuego, y todos los animales y la gente vivieron bien en el refugio de este poderoso árbol.

-Somos como ese ceibo -reflexionó Emergildo. Nuestras raíces aún son fuertes, pero estamos solos.

-¡La alianza del ceibo! -dijo Opi.

-¡Exactamente! -exclamó Flor.

-¡La Alianza Ceibo! -Sonrió Hernán-. Eso suena bien.

-¿Cómo ha sobrevivido el bosque a tantos siglos de conquista? -pregunté, mi voz elevándose como el algodón en el viento. Aún aquí, en los campos de petróleo, la brisa lleva sus semillas a lo largo y a lo ancho de los bosques.

-Está bien. -La voz de Hernán era sombría. Vamos a nuestras comunidades, les preguntamos qué necesitan, ¿y luego...?

-No lo que necesitan expliqué, lo que sueñan. Si les preguntamos lo que necesitan, hablarán sobre dinero y esas cosas. Eso es lo que el gobierno y las compañías les han enseñado.

-Le han enseñado a nuestra gente a ser mendigos-dijo Flor.

-Pero si les preguntamos sobre sus sueños, la visión para sus comunidades, entonces nos hablarán de las cosas que son sagradas. Nos hablarán de lo que aman.


... 

Unas anotaciones. 

En lengua maya tojolabal, el concepto de “‘a’tel” significa "trabajo", pero no al asalariado, sino a los trabajos en la milpa y otros trabajos en y a favor de las comunidades. El trabajo que sirve a la comunidad es el “komon”, y representa el trabajo político realizado por las autoridades elegidas por la comunidad. Dichas autoridades, en tojolabal, se llaman “‘a’tijum”, trabajadores. Para el “trabajo asalariado”, se emplea el término, en castellano, "ganar". 

En lengua cañarí (Ecuador) las ideas de trabajo asalariado, por cuenta propia, empleo, etc. no existían. Las distintas formas de trabajo reconocidas eran: “llamcay”, trabajo; “minca”, trabajo comunitario; “aini”, trabajo colectivo familiar; “rantinpac”, trabajo solidario, de ayuda mutua; “mita”, trabajo obligado, forzado por los españoles / por turnos en el incaico; y “maquimañachii”, trabajo de colaboración mutua, que se devuelve. No se encuentra traducción para palabras que hoy utilizamos diariamente como sueldo, salario, riqueza, oferta, privado, acumular, individuo, empleo. La palabra economía fue introduciéndose con la llegada de los españoles como “misa cana”. “Misa” significa mezquino, tacaño. “Cana”, hacer el oficio-futuro. “Tal vez por el proceso indiscriminado de la colonia, los indios vieron a la economía colonizadora como un sistema egoísta con el futuro” explica Lorena Escobar en “Visión Económica de la Lengua Cañari. 

No es de extrañar, si pensamos en los sistemas de trabajo forzado, a cambio de cierto salario mínimo, llamados “catequil” en México y “mita” en Perú, Bolivia, Ecuador... “prestaciones” eran en Guinea Ecuatorial al trabajo sin ninguna compensación económica. Aún hoy día los fang hablan con ironía de las "prestaciones sin devoluciones".  

Los wuaorani reconocen a la ocupación (trabajo) como “kaki”, esta palabra significa hacer, o “wamoni kemoni” que implica haciendo. La concepción del trabajo asalariado gira bajo la unión de “wamoni kemoni” (haciendo) con “boto ki” (yo-mío) y así se establece la acción de haciendo y tomar lo que es mío, o la privatización. El dinero se llamaba tocori, que significaba algo así como «papel inútil»

Entre los achuar, el nombre para todo trabajo costoso es "takat" (sufrimiento), por ejemplo, el trabajo agrícola. Otras actividades consisten en la reiteración ("najana"), la alfarería o la cestería.
Pero el/la trabajador/a, aún con o sin sufrimiento, nunca está alienado/a. En el takat, no hay dicotomía entre trabajo y trabajador: el trabajador siempre mantiene el control sobre la finalidad de su esfuerzo-sufrimiento. Es cuando se ha empleado, en una empresa petrolera por ejemplo, cuando habla de "trabajo", así, en español. 

El pueblo cazador recolector de los yir-yoront habita en la parte suroeste de la península del cabo York de Australia, cerca de río Mitchell llaman a todas las tareas necesarias "woq". Significaba tanto trabajo, como actividad, tarea e incluso (como descubrieron con horror los misioneros) juego. Pero la mayor parte de su tiempo, lo invertían en descansar, en construir historias y en el arte del sueño. La mayoría de las palabras aborígenes para el dinero provienen de palabras para “piedra”, “roca” o “guijarro”, sin duda en referencia al tamaño y la forma de las monedas. Pero la palabra utilizada en el suroeste de Queensland es muy significativa: banggu. La palabra deriva de la palabra banco + –gu, que expresa propiedad. Así que banggu literalmente significa “del banco”, y tal vez surgió durante el período en la historia de Queensland cuando el gobierno estatal robaba y retenía los salarios de los pueblos indígenas.

Y es que el concepto mismo de “economía” también es un constructo social occidental. Hasta finales del S.XVIII no existía como tal. Históricamente, nuestras economías comerciales o de mercado son relativamente recientes. Lo más parecido que se encuentra anteriormente es el prefijo “oikos”, palabra de la que proviene nuestra palabra “economía”. “Oikonomía” era la economía entendida como la administración de la casa. En realidad, en la mayoría de las sociedades era y todavía sigue siendo impensable el reconocimiento ideológico de una esfera autónoma y definida llamada economía, independiente de la religión, la política o la moral, e incluso de la interdependencia que rige en la vida social y natural. Existían los comercios para intercambiar bienes y servicios, pero estos mercados se desarrollaban en un tiempo y espacio muy limitados. En otras palabras, durante la mayor parte de la historia, el sistema económico estaba incrustado y absorbido en la vida social y natural. Las normas y regulaciones sociales tenían prioridad sobre las actividades económicas, y la mayoría de las transacciones económicas se realizaban bajo la supervisión y control de las distintas estructuras sociales. El objetivo de casi toda la actividad económica de estas sociedades se centraba en la reproducción del grupo social, es decir, en el sostenimiento de la vida humana.
Este es un primer motivo para preguntarnos qué es la economía. Nuestra forma de entender la economía surge en el siglo XVIII con la Revolución Industrial y el capitalismo, con los autores de lo que llamamos economía política clásica (Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill, Karl Marx…). Y hay, al menos, un segundo motivo: la profunda molestia que sentimos las mujeres cuando se dice que hemos estado durante largos años inactivas. ¿Inactivas cómo?, ¿sin hacer nada?, ¿dependiendo de que otros nos dieran de comer?, ¿de brazos cruzados?

La economía ya no es producir valor ni satisfacer necesidades, sino que lo
económico viene definido por los movimientos de dinero. Economía es dinero y dinero es economía, no hay más. Y trabajo es el que se paga, no hay otro. La economía va dejando de ser social, y cada vez es más técnica.

"El Amazonas salta hacia nosotros como un barco sucuri, estrangula la columna vertebral de nuestro pensamiento y nos mezcla con la médula del planeta." Eliane Brum


 

martes, 30 de diciembre de 2025

Inventos chinos y la Casa de la Sabiduría.


Quizás no te sorprenda si te digo que fue en China donde se inventó la pirotecnia.


¿Pero y si te dijera que los chinos también inventaron la pólvora (la de sin colores) y el cañón? 

¿Y que fueron los primeros en usar gas y petróleo en sus cocinas y en sus lámparas, alrededor del año 500 a.C., transportándolos por oleoductos de bambú?

También disponían de torres de perforación para cavar agujeros en la profundidad de la Tierra, precursora de las de petroleo y gas, pero la utilizaban para extraer sal. Eran brocas de hierro las que perforaban la Tierra. Porque mil años antes que los alemanes, descubrieron que los molinos de agua podían dar energía a sus hornos de hierro y de acero. Ya a principios de la dinastía Han (200 a.C.) sus altos hornos producían hierro fundido. (En el siglo XI, un solo horno chino producía más lingotes de hierro en un año que la mitad de todos los hornos ingleses en el siglo XVII.)

Volviendo al siglo III a.C. Disponían de arados de hierro (incluido el de vertedera o "kuan" para oxigenar la tierra) y máquinas sembradoras, trilladoras y cosechadoras, dos mil años antes de que los ingleses mecanizaran su agricultura. Ah! E inventaron la carretilla.

Y el timón, para navegar sin remos. Una invención que tardó aproximadamente un milenio en llegar al oeste. Inventaron la brújula mil cien años antes de que los barcos europeos empezaran a usarla. Y fueron los musulmanes los que la transmitieron por Europa.

El té se descubrió y se cultivó en China antes que en ningún lugar. Y la seda nació allí, hace 5000 años.

Hace novecientos años, crearon máquinas de hilar seda con bobinas movidas a pedal, que los italianos copiaron con dos siglos de atraso. La rueca se originó en China y se transmitió, una vez más, a través de la España musulmana.

También en China se inventó el mecanismo de escape, el dispositivo que regula el movimiento de los ejes y los cuadrantes para que un reloj marque bien la hora. Y fue el matemático y astrónomo I-hsing, año 725, dos años antes de morir. Era una rueda hidráulica. Pero como el agua a veces se congelaba, otro chino Chang Ssu-HsiAn propuso crear otro con mercurio en el 976.

Y el fútbol, hace 2000 años, y se llama Tsu Chu. Nació como entrenamiento militar.

"Y el paraguas, el abanico, el estribo, la herradura, la llave, el cepillo de dientes y otras menudencias", como escribió Eduardo Galeano (Espejos).

Y la cometa.


 

Los chinos inventaron el papel, que se transmitió a Europa también por los musulmanes, tres mil años después de su descubrimiento en China. Y fue Ts'ai Lun (un eunuco de la corte Han) quien mezcló corteza de árbol, cáñamo, trapos de lino y restis de redes de pesca y lejía. La fabricación del papel comenzó poco después. Y fueron los árabes los que almidonaron el papel para emplear plumas en lugar de los pinceles chinos.

Los chinos imprimieron libros seis siglos antes que Gutenberg. Y dos siglos antes que él, usaron tipos móviles de metal en sus imprentas, gracias a Pi Sheng... aunque se prefirió seguir utilizando la imprenta de moldes, más acorde a la escritura china.

Y de libros estaba llena la llamada "Casa de la Sabiduría" [Bayt al-Hikmah] en Bagdad, fundada a comienzos del siglo IX d.C. donde, entre otras cosas, se tradujeron al árabe algunas obras griegas, especialmente las de Ptolomeo, Arquimedes y Euclides, pero también textos persas e indios y chinos, de medicina, matemáticas, filosofía, teología, literatura y poesía. Un autor de la época, al-Ya'qubi, llamaba a Bagdad "la ribera del mundo". Mucho de este conocimiento se transmitió a través de la España musulmana.


Y gracias a unos libros de matemáticos indios alrededor del siglo VI, fue que Al-Juarismi describió una idea revolucionaria: se puede representar cualquier número que desee con solo 10 sencillos símbolos, los números que usamos actualmente. Los libros griegos trataban principalmente de la geometría, la ciencia de formas y el área y el volumen... De esta manera, inspiró una nueva forma de pensamiento matemático que hoy llamamos álgebra.

Y ya, para rizar el rizo, el antropólogo Jack Goody, en su libro "El robo de la historia", explica que sus obras fueron traducidas al latín en 1145 por el ingles Roberto de Ketton y por el italiano Gerardo de Cremona. Pero la geometría no solo es cosa de los griegos. La geometría se desarrolló en Mesopotamia [el antiguo lrak] y Egipto, y solo más tarde fue adoptado por los griegos. "En efecto, las escuelas del Irak antiguo enseñaban álgebra y geometría, conocían el teorema que ahora llamamos de Pitágoras ya en el año 1700 a.C., y conocían también el valor del número pi. Desarrollaron además el "sistema sexagesimal", en el que el círculo se divide en 360 grados, la hora en 60 minutos, el minuto en 60 segundos, y el día en 24 horas."

Edward Said, escritor palestino-estadounidense, en su libro Orientalismo, escribió:

“Más que en el choque prefabricado de civilizaciones, debemos concentrarnos en la lenta colaboración de culturas que se solapan, que toman prestados elementos unas de otra, y que conviven... Pero para obtener este [tipo] de percepción más amplia necesitamos tiempo y una investigación paciente y escéptica basada en la fe en las comunidades de interpretación, tan difíciles de mantener en un mundo que exige una secuencia de acción y reacción inmediata."


Fuentes:
Li Shi. "The history of science and technology in the qin and Han Dynasti."
John M. Hobson. "Los orígenes orientales de la civilización de occidente."
Jack Goody. "El robo de la historia"
Donald B. Wagner. "Iron and steel in anciente China."

sábado, 6 de diciembre de 2025

Pseudoterapias: Acupuntura, homeopatía, reiki, feng shui.

¿Pero cómo dices que no existen las energías? Eres antropóloga, ¿no lo has estudiado?

Pues precisamente porque lo he estudiado.

 

Las pseudociencias no tienen ningún sustento científico. Son incompatibles con el método científico y no han sido comprobadas rigurosamente. Sus características más llamativas que las definen son:

- Hacen uso, por medio de la autoridad y del carisma, de términos científicos sin mucho sentido (cuántico, holístico...).
- Son dogmas no sujetos a pruebas que permanecen inalterados, aunque nuevos descubrimientos los contradigan. Así es que no hay ánimo de recibir críticas para mejorar.
- Muchas son fruto de ocurrencias personales no verificadas. 
- No se sustentan en la evidencia clínica, sino en las tendencias del mercado y las modas.
- Hay comunidades muy fuertes y cohesionados entre ellos, con todo lo que ello conlleva.

Vamos con algunas.

HOMEOPATIA


La homeopatía no tiene nada que ver con la medicina natural... porque ni siquiera contiene principios activos. Ni uno solo. Y claro, tampoco tiene efectos secundarios. De donde no hay, no se puede sacar. No tiene efecto alguno más allá del placebo. La palabra "placebo" significa "agradaré" (se deriva del verbo "placēre", agradar) y se usaba para definir a una persona que intentaba agradar o complacer a otra. Actualmente, se utiliza con el mismo sentido, pero definiendo a una sustancia activa. Y ojo, que el placebo funciona y se tiene en cuenta en todos los ensayos clínicos.

La homeopatía nace a principios del siglo XIX, cuando no existía la medicina moderna. Los médicos de la época mataban a más gente de la que curaban y los principales tratamientos consistían en sangrías o tratamientos de mercurio (del que hacía uso el emperador Qin Shi Huang, que terminó enterrado entre ríos de mercurio y un ejército de terracota). Así es que en ese entonces, tuvo éxito: en muchos casos era mejor no hacer nada que hacer algo, y además, tenía su efecto placebo ya que proporcionaba la sensación de estar haciendo algo o tener algo de control. Y como decía Voltaire: el arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la dolencia.

Fue idea del médico alemán de esta época, de hace 200 años, Samuel Hahnemann, quien estaba experimentando con la Cinchona, una planta medicinal utilizada para tratar la malaria (de donde se obtiene la quinina). Al consumirla, Hahnemann comenzó a notar síntomas similares a los que produce la malaria: fiebre alta, mareos y vómitos. Quizás por intoxicación, o por ser alérgico a la quinina... El caso es que él llegó a la conclusión de que lo similar debía siempre curaba a lo similar (lo llaman principio de identidad o isopático). Tal y como escribió: "Tiempo era ya de que la sabiduría del Divino Creador hiciera aparecer una medicina inversa."

Algunos ejemplos claros: caspa humana, para eliminar la caspa; excremento de perro, destinado a atajar problemas intestinales... Y qué decir de los trozos del muro de Berlín para tratar la ansiedad.

Sabemos que introducir en el cuerpo una sustancia aumentará su efecto cuanto mayor sea la cantidad. Bueno, pues con la homeopatía no es así. La sustancia se diluye en agua tantas veces, en lo que se conoce como diluciones seriadas, que no queda nada del producto inicial. Nada de nada, únicamente agua. Volviendo a la época de su origen en la que eran comunes venenos, metales pesados y brebajes de todo tipo... era mejor así. Pero actualmente, aseguran que tiene efectos terapéuticos porque el agua posee una memoria capaz de recordar aquello que ha estado en contacto con ella. 

Un ejemplo claro. Si realizamos el proceso anterior con cafeína hasta que se diluya tanto que no contenga más que agua, podríamos hacer uso de esa agua para curar el insomnio, por ejemplo.

A la hora de comercializar el preparado homeopático, el último paso es rociar con esa agua unas bolitas que se envasan y venden en farmacias y herbolarios. Esas pequeñas esferas suelen ser azúcar común y/o lactosa (azúcar de la leche).
De ahí que haya quien etiquete a la homeopatía como el azúcar más caro del mundo. Es por esto que muchas farmacias tienen estos productos, porque les deja un margen de beneficio. Como los beneficios que les dejaban aquellas pulseras magnéticas que ya pasaron de moda.


Si alguien te dice que cree en la homeopatía, pregúntale si en el dentista pediría anestesia homeopática (que la hay).

REIKI


El reiki no es una técnica milenaria. Cuenta con escasos cien años de historia.
El reiki se basa en la imposición de manos para, a través de estas, transferir energía llamada qi (la energía vital de la medicina tradicional china) hacia el paciente para sanarle. 
El científico, fotógrafo y viajero Aníbal Bueno, en su libro "Historia de la superstición. Orígenes biológicos y psicológicos de las creencias", explica su origen.


"Su inventor fue Mikao Usui, un monje budista japonés que en 1922, ascendió al monte Kurama (Kioto) para realizar un retiro espiritual. Una vez allí, según el propio Usui, alcanzó el satori (estado superior de clarividencia en el budismo zen), momento en el que la iluminación le reveló esta técnica. Tras ello, abrió una consulta y comenzó a aplicarla a pacientes que tenían problemas, tanto físicos como emocionales. Pronto, aquel primer centro de reiki se popularizó y los precios ascendieron considerablemente. Del mismo modo, Usui fue formando también previo pago a nuevos sanadores, según aquello que decía haber aprendido en la montaña, creando lo que se conoce como un sistema de linajes en el cual solo los maestros reiki de determinado linaje pueden iniciar a otros, y todo depende de la vinculación que lo relacione con el maestro inicial: Mikao Usui. Un lucrativo sistema piramidal con una figura clara en el extremo."

En algunas variantes, se incluyen también los chakras, concepto procedente del hinduismo que hace referencia a siete centros energéticos distribuidos a lo largo del cuerpo.
La creencia en esta «energía vital» presente en los seres vivos es algo que ha formado parte, en algún momento, de todas las culturas:

https://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2012/04/el-mana-y-el-baraka-soplo-de-vida.html 

Actualmente, los procesos de la vida son químicamente explicables sin echar mano de fuerzas o energías misteriosas.

ACUPUNTURA


Tampoco hay respaldo científico sólido para muchas de las supuestas aplicaciones terapéuticas de la acupuntura. Se basa en los canales de energia qi que atraviesan el cuerpo y que cuando se bloquean producen la enfermedad. Las agujas se colocan en puntos concretos para solucionarlo. Se afirma que es una técnica milenaria, aunque en realidad es un conjunto de supersticiones sobre demonios que se punzaban para que huyeran o muriesen y la creencia de que la enfermedad era causada por desequilibrios energéticos.

Puede que la acupuntura tenga cierto beneficio en el tratamiento del dolor, pero únicamente porque desvía la sensación del sistema nervioso que se focalizaba en el dolor previo, lo cual no deja de ser alivio subjetivo y muy superficial. 



FENG SHUI


El Feng Shui (se pronuncia fung-shuei) pretende utilizar los elementos energéticos y telúricos de la naturaleza para ayudar a armonizar la vida manteniendo el ya tantas veces mencionado qi o chi o energía vital. 

"Dicho de otro modo, el feng-shui es la idea de que poner tus muebles y elementos de decoración donde no debes puede matarte y destruir tu vida, y no precisamente porque se te haya olvidado anclar tu librería de Ikea y caiga sobre ti."
Mauricio-José Schwarz, periodista. (La izquierda Feng-Shui).

Significa literalmente «viento-agua», lo que hace referencia al segundo principio básico de las creencias chinas. Creían que el universo se componía de cinco elementos: fuego, tierra, metal, agua y madera.
La «escuela del sombrero negro» es la más exitosa en la actualidad. Se basa en el "mapa Bagua", que se superpone a un croquis adaptado de la casa teniendo punto de referencia la puerta de entrada.
Sus entusiastas le atribuyen a esta escuela una historia de más de cuatro mil años, cuando en realidad fue fundada en 1986 por Thomas Lin Yun.

ALGUNAS DERIVADAS...


Aníbal Bueno escribe:
"De la homeopatia derivó la pseudoterapia conocida como flores de Bach, cuando a Edward Bach se le ocurrió usar las gotas del rocío que quedaban sobre las flores para hacer diluciones." 

Y yo añado que además, con Brandy. Y no hablo de la ocurrencia de Bach. Me refiero a la mezcla.

"Del reiki surgió el toque terapeútico, una técnica similar, pero sin contacto físico." Sin cables.

SOBRE LA "MEDICINA MILENARIA CHINA"

Si hablamos de "medicina milenaria china", tenemos que mencionar a Tu Youyou, química farmacéutica y médica, galardonada con el Premio Nobel de Medicina 2015 por la investigación de la artemisinina, un compuesto derivado de la planta Artemisia annua (ajenjo) que ha salvado millones de vidas al proporcionar un tratamiento eficaz contra esta enfermedad, basándose en textos antiguos de medicina tradicional china. 


¿Conoces algún ejemplo más?


"Poca diferencia hay entre el agua bendita y la homeopatía, entre los tempestarios y los chemtrails, entre el chamán que hace un ritual de caza y el deportista que sale al campo con el pie derecho, entre el antiguo korowai que comía el cuerpo de su adversario para obtener su poder y el magnate chino que ingiere aleta de tiburón para protegerse del cáncer. No hay mucha diferencia, tampoco, entre la imposición de manos de los curanderos del Amazonas, de los obispos cristianos y de los terapeutas de reiki. Como la energía, las supersticiones ni se crean ni se destruyen, tan solo se transforman. La larga historia de la superstición sigue su curso", escribe Aníbal Bueno. 

martes, 25 de noviembre de 2025

El tiempo, los mitos, y el relámpago que se nos hace largo.

"El tiempo no es oro. El oro no vale nada. El tiempo es vida." 
Jose Luis Sampedro.

"Quizás la más grande lección de la historia, es que nadie aprendió las lecciones de la historia"  
Aldous Huxley, escritor. 

 ¿Y qué si te digo que tu futuro no existe?
 
¿Y qué si te digo que te vendieron un futuro que no existe y que, además de perseguirlo, lo tienes hipotecado?
 
Ya lo sabes. Hablo de ese futuro abstracto, infinito, adoquinado de ansiedad, precariedad e infinita incertidumbre. De ruido y pantallas, de prisas y tic tac, de noches de insomnio y buscar una verdadera razón por la que levantarse al día siguiente. De verse en el espejo y mirarse a los ojos y sentir que la vida se te cae.
 
Y todo comienza así. 
 
Alrededor de 1880, un joyero neoyorquino llamado Willard Bundy y un físico y matemático escocés de nombre Alexander Dey desarrollaron sistemas de medida de tiempo para registrar la entrada y salida del trabajo de los empleados. La puntualidad es una virtud esencial y necesaria para vivir armoniosamente en sociedad.
Frederick Taylor, obsesionado con la eficiencia absoluta en la administración de las fábricas, llegó a cronometrar el tiempo de los movimientos de cada trabajador: 
-abrir y cerrar cajones de carpetas, sin seleccionarlos: 0,04 segundos; 
-levantarse de la silla: 0,033 segundos; 
-moverse en la silla hasta un escritorio adyacente, distante a un metro, 30 -centímetros: 0,050 segundos.

Pero esto no es todo: “como resultado de producir y consumir más, tenemos menos tiempo. Esto funciona así: a mayor eficacia en la producción, cada individuo debe producir más bienes por hora. Y si aumenta la productividad, para mantener activo el sistema, debemos consumir más bienes. El tiempo libre, entonces, queda convertido en tiempo de consumo, porque en sociedades como la nuestra, el tiempo que no se dedica a la producción o al consumo es considerado cada vez más como una pérdida” afirma el antropólogo Allen W. Johnson.
 
Levantarse de la silla: 0,033 segundos; moverse en la silla hasta un escritorio adyacente, distante a un metro, 30 -centímetros: 0,050 segundos. Y recuerdo lo que cantaba Silvio Rodriguez: "siempre vale la agonía de la prisa, aunque se llene de silla la verdad."
 
Aquí está en juego el futuro. El futuro cercano, colectivo, estacional. El que no está desligado del pasado ni del presente, ni del significado, la memoria, la experiencia o la verdad. Un futuro en el que una temporada no ha terminado hasta que las cosas que pertenecen a ella han sucedido.
 
¿Qué puede resultar de un futuro abstracto, infinito divorciado de los acontecimientos sociales y las estaciones de nuestro entorno. El tiempo hipotecado como un territorio a conquistar. El futuro para perseguir, no como algo que puedes producir en colectividad y en abundancia.
 
Uno de los últimos habitantes de un pequeño pueblo de España que fue abandonado, contaba: "Para mi todos los días eran distintos, aunque las tareas se repitieran cíclicamente cada año. El cielo que nos cubría variaba de un día para otro. El paisaje variaba a diario, sólo las siluetas de los montes permanecía constante. Monotonía de vida, vista a distancia, desde la lejanía del tiempo, pero allí no lo era tanto, al menos para mí. No era lo que aparentaba ser: era la vida de nuestros abuelos, la de nuestros padres, la que nosotros conocíamos, y nos parecía la mejor."

Viajando a lugares más remotos, un@ se da cuenta de que el concepto de tiempo que tenemos aquí, el de "el tiempo es oro", el que concibe el trabajo orientado a metas sin importar demasiado el proceso o las consecuencias (esquilmar la naturaleza, esquilmar vidas), según la cual todo tiempo debe ser consumido (y en donde el hecho de dejar pasar el tiempo resulta ofensivo), es lo exótico. 
Robert Levine en su libro “La geografía del tiempo” recorre treinta y un países. Cuenta que en Brasil, llegar tres horas tarde es algo perfectamente aceptable, y que en Japón hay un sentido del largo plazo inaudito en Occidente. 
Además, no todo el mundo sigue la esfera de un reloj para medir su tiempo. Evans-Pritchard contaba que, entre los nuer de África, lo que determina el tiempo es el reloj-ganado: la sucesión de esas tareas y la relación que éstas mantienen entre ellas. 
"Los nuer no tienen una expresión equivalente a la palabra "tiempo"en nuestra lengua, y no pueden por ello hablar del tiempo, como nosotros lo hacemos, como si se tratara de una cosa real que pasa, que puede perderse, ganarse, etcétera. Yo no creo que ellos tengan el sentimiento de luchar contra el tiempo, o de tener que coordinar las actividades en función de un transcurrir abstracto del tiempo, ya que sus términos de referencia son, sobre todo, las actividades mismas, que generalmente se efectúan sin prisa."
El historiador E.P. Thompson, en su libro "Costumbres en común", cuenta sobre los nandis, África, que fechan el tiempo según el momento en que tienen lugar los trabajos cotidianos: "Los bueyes han salido a pastar" significa que son las 5 horas 30 minutos. "Se ha soltado a los borregos", que son las 6 horas. 
El filósofo y teólogo keniata John Mbuti (African Religions and Philosophy) describe los conceptos de sasa y zamani de África Oriental y Central. Sasa son aquellos antepasados que permanecen vivos en la memoria humana, y el presente/pasado inmediato (lo que se vive y recuerda). Y zamani, el vasto océano del tiempo en el que todo es finalmente absorbido, o el pasado extenso, ancestral, las eras. El tiempo se mueve hacia atrás desde el sasa al zamani.  

El pueblo akan de Ghana mantiene el sankofa. Se compone de tres palabras: «san» (que significa regresar), «ko» (que significa ir) y «fa» (que significa mirar, buscar y tomar). «Regresar para tomarlo». Sankofa se simboliza con un ave mítica que dobla el pico hacia atrás y lleva un huevo en la boca, con las patas hacia adelante. El huevo en su boca representa el conocimiento del pasado en el que se basa la sabiduría. Los akan creen que el pasado ilumina el presente. Se asocia con el proverbio akan: «Se wo were fi na wosankofa a yenkyi», que se traduce como «No está mal volver atrás por lo olvidado». 
respecto a las duraciones, en Madagascar: "una cocción de arroz" quiere decir media hora, "una fritura de langostas" significa un instante, o aún se dice: "El hombre estará muerto en menos tiempo del que se necesita para que el maíz quede bien tostado."  
"Poronkusema" es la palabra finesa compuesto de poron (reno) y kusema (orinada por) ; la distancia que un reno puede viajar sin detenerse para orinar.
En Chile, el tiempo que duró un terremoto en 1647 se definió en dos credos, y cocinar un huevo se medía con la recitación en voz alta de un Ave María, como aquí una tarea la hacemos "en un santiamén".
 A los nativos de Cross River se les oyó decir que «el hombre murió en menos tiempo que tarda el maíz en quedar completamente tostado» (menos de quince minutos)
J.M. Synge relataba sobre las islas Aran que a menudo le preguntaban la hora cuando paseaban por la calle, pero que, al no estar acostumbrados a la hora de una esfera de un reloj, terminaban por preguntar cuanto quedaba hasta el atardecer.
En Birmania, de la misma manera, el despuntar del día se designa como el momento en que "hay bastante luz para ver las venas de la mano". 
Los Amondawa de la Amazonía tampoco entiende como el tiempo puede fluir independientemente de los eventos. Tampoco tienen una palabra puntual para “tiempo” ni para ninguna subdivisión arbitraria como mes o año. Para ellos no tiene ningún sentido la idea de “trabajar toda la noche” porque lo que importa es el fruto de ese trabajo y no el intervalo empleado. Tampoco miden su edad en años, sino que se refieren a los distintos hitos de su vida y las distintas posiciones que van ocupando dentro de la tribu, a través de los ritos de paso, conforme pasa el tiempo y adquieren nuevas responsabilidades.
Literalmente, para un Hopi las cosas ocurren cuando se entera de ellas. No existen unidades de subdivisión del Tiempo, sólo el Día, Luna y Estación, y no tanto como un transcurrir temporal como por los cambios que producen en el entorno estos ciclos naturales. Para decir “mañana”, la expresión literal es “mientras la fase matinal ocurra”.
Los despertares matinales no son momentos difíciles para un tuareg. Este se levanta al amanecer y su día comienza con el sol. Al vivir el ritmo que le marca el día y la noche, ignora el sufrimiento del despertar. Vive dentro del tiempo, al ritmo de las estaciones. No existen horas, solo el alba y el crepúsculo. "No llevamos inscrito en nuestro interior que la vida debe seguir rigurosamente las agujas de una esfera. En la escuela, nadie lleva reloj, los niños tienen la intuición del momento. Lo sienten. Además, el maestro no castiga por llegar tarde. El tiempo hay que tomárselo..." cuenta Moussa Ag Assarid.
Pierre Bourdieu describe como los bereberes de Cabilia, del norte de Algeria, describen la prisa como una falta de decoro combinada como una ambición diabólica. El reloj se conoce a veces como "el molino del diablo". No hay un momento concreto para comer, y el quedar para una cita en un momento puntual no existe, simplemente dicen "nos veremos en el próximo mercado" Una canción popular dice "es inútil perseguir el mundo, nadie lo va a atrapar"
Karl Polanyi, antropólogo, tomó prestado esta noción de molino satánico para definir al sistema capitalista:
"¿En qué consistió satanic mill, este molino del diablo, que aplastó a los hombres y los transformó en masas? (...) ¿En virtud de qué mecanismo se destruyó el viejo tejido social (...)?" "La necesidad de ralentizar en la medida de lo posible un proceso de cambio no dirigido, cuando se considera que su ritmo es demasiado rápido para salvaguardar el bienestar de la colectividad, es algo que no debería precisar de una explicación detallada. Este tipo de verdades corrientes en la política tradicional, reflejadas en las enseñanzas de los antiguos, fueron borradas del pensamiento de las gentes."
Las enseñanzas de los antiguos son banales para nosotros. Nos creemos inaugurales ("hemos entrado en una nueva era" "esta es una nueva etapa" "se está escribiendo la historia") y creemos que tenemos poco que ver con el pasado y que del pasado muchas lecciones no podemos sacar porque son radicalmente diferentes. Esto es completamente falso. El caso es que nos vemos obligados a vivir hacia el futuro, pero hacia un futuro no real, como los indios iroqueses que se veían obligados a pensar en la Séptima Generación en todas sus asambleas, sino en un futuro incierto e infinito. Crédito significa hipotecar el futuro en la esperanza de que el trabajo lo rescatará a su debido tiempo. "La ropa de marca, los coches deportivos italianos, la alta tecnología, las frecuentes expediciones de compra, los fines de semana en la costa, los restaurantes caros... Si esto implica endeudarse con tarjetas de crédito, retrasar el matrimonio y vivir en apartamentos libres de niños... ¿cabe imaginar mejor prueba de lealtad hacia los superiores?" se preguntaba Marvin Harris.

"Debemos reubicar el futuro" advertía la antropóloga Margaret Mead. "A juicio de muchos pueblos de Oceanía el futuro reside atrás, no adelante. Los balineses opinan que el futuro se parece a una película expuesta pero no revelada, que se despliega lentamente, en tanto que los hombres están a la espera de lo que les mostrará. Interpretan que es algo que los está alcanzando, y nosotros también utilizamos esta figura retórica cuando decimos que oímos a nuestras espaldas las pisadas implacables del tiempo." 
 
En la novela maorí Potiki de Patricia Grace, se habla de esta idea del tiempo "que todo el tiempo es tiempo presente, centrado en el ser" que "simplemente se extiende en cualquier dirección hacia círculos externos llamados pasado y futuro solo para nuestra convivencia. El ser se extiende para alcanzar estos adornos que se vuelven parte del yo." 

Y hay mucho más ejemplos: Para los aymara, que viven en los Andes, el tiempo fluye desde la espalda, pues el futuro no lo conocen ni lo pueden recordar, y lo que está al frente (el pasado) es lo que se sabe o se ve. 

Para los yupno de Papua New Guinea, el pasado es siempre cuesta abajo en la dirección de la desembocadura del río local, ya que sus antiguos llegaron a  esas tierras por ese lado. 

Los inuit de Baffin utilizan la misma palabra, “uvaitiarru”, para referirse al pasado y al futuro lejanos. (En realidad, utilizamos las mismas áreas cerebrales tanto para recordar el pasado como para pensar en el futuro, las áreas de la imaginación. "Recordar" significa “volver a pasar por el corazón”.)

La lengua de los boruya distingue cuatro formas de pasado: un pasado lejano, el de los fundadores; un pasado social de la historia del pueblo mismo; el pasado ordinario, el de la memoria de cada quien; y el pasado próximo, el de la noche que precede al día. El futuro como tal no existe, sólamente sirve para la repetición de estos tiempos del pasado. 

Los mbuti en el Congo, y los hadza de tanzania, no ven la necesidad de hablar del pasado y no conocen el concepto “historia”.
Lévy-Bruhl explica que cada tribu aborigen (Australia) posee un término especial para designar el pasado mítico, pero todas la designan como un "Sueño": es el tiempo de lo insólito o maravilloso, en que "lo extraordinario era la regla"

Si hay algo que nos distingue de los demás animales es nuestra capacidad de soñar, de imaginar historias que inventamos no sólo para fantasear y distinguirnos de los Otros, sino para prevenir. Todos los pueblos tienen sus propios mitos, y aunque se nos hayan olvidado, nosotros no somos menos. Nuestros antiguos también nos advirtieron de los peligros del Tiempo, y nos instigaban a matarlo. Santiago Alba Rico nos recupera uno, y relata: "El mito griego cuenta que Cronos (Saturno) devoraba a sus hijos nada más nacer, de igual manera a como los años los días y la horas se consumen sin cesar en el pasar inevitable del Tiempo. En esas condiciones era imposible cualquier tipo de vida política humana. Era como si el viento echase abajo todo cuanto los dioses y los hombres intentaban construir. Así, era imposible sentarse a hablar, a dialogar, a legislar. La ciudadanía era imposible, porque éstos no encontraban nada sólido a que agarrarse, ni un totem, ni un rito, ni una costumbre, ni siquiera la lengua permanecía, todo se lo llevaba el viento, el tiempo. Zeus consiguió derrotar a su padre Cronos. El Tiempo dejó de reinar. Sin duda, seguía pasando el tiempo, pero ya no era el dueño de todo. Los hombres pudieron levantar instituciones, palacios y templos, legislar costumbres y hablar, dialogar. El Tiempo retrocedió y la Palabra ocupó su lugar. Y se hizo "cultura".
Y es que en griego, ocio se decía “skhole”, de donde viene la palabra “escuela”. 
Pero a nosotros nos divierten, nos entretienen, nos distraen.
O sea, no aprendemos y ni siquiera somos medianamente conscientes de lo que hacemos con nuestro tiempo, y la vida no solo se nos pasa distraída, sino demasiado rápida. 

Nuestra manera de vivir es, como afirma un maestro budista, "hacer la limpieza de la casa en sueños". Nos decimos que queremos dedicar tiempo a las cosas importantes de la vida, pero nunca tenemos tiempo. Sogyal Rimpoché lo llama "la pereza occidental": "consiste en abarrotar nuestra vida de actividades compulsivas a fin de que no quede tiempo para afrontar los verdaderas problemas. Parece que nuestra vida nos vive, que posee su propio impulso imprevisible, que se nos lleva; en último término, nos parece que no tenemos elección ni control sobre ella". 


“Sentado tranquilamente, 
sin hacer nada, 
la primavera viene 
y la hierba crece por sí misma.”

Las plantas crecen por Wu Wei, es decir no hacen esfuerzos para crecer, simplemente lo hacen. El Wu Wei sería, pues, una forma natural de hacer las cosas, sin forzarlas con artificios que desvirtúen su armonía y principio.

Resulta que, biológicamente, nuestra noción del tiempo es cambiable, como lo son las ilusiones ópticas y, durante un hecho muy emocionante, ya sea por miedo, estrés o cualquier otro momento intenso, la amigdala interviene para retener esta información importante y retiene esos recuerdos de manera más rica, más densa, para archivarlo para próximas ocasiones parecidas. De modo que cuando se vuelven a leer más tarde, la sensación es que duró mucho. De esta manera, nuestra vida se hace más rica, más intensa y más larga, no es un presente voraz que se lo come todo.
Pero en un mundo dedicado a la distracción, el silencio y la quietud nos aterrorizan, y nos protegemos de ellos por medio del ruido y las ocupaciones frenéticas. Contemplar la naturaleza de nuestra mente es lo último que nos atreveríamos a hacer. Y sin embargo "La sombra es la ropa del tiempo", dice un proverbio japonés.
 
“El relámpago se me hace largo” (“l'eclair me dure”) escribió René Char. "Pues bien" afirma Alba Rico, "a nosotros, los relatos se nos hacen largos; los libros, las catedrales, las explicaciones, las conversaciones se nos hacen largas; la muerte de 3.000 personas o la de 1.000.000 se nos hace larga; la realidad misma se nos hace larga. Y también, claro, la revolución se nos hace larga."
 
Un mundo que no se puede atrapar, como decían los bereberes de Cabilia. Son los acontecimientos sociales los que forman el tiempo social, son las personas las que hacen el tiempo, no al revés.
 
El nieto de Cronos, es Kairós, en la mitología griega responde al "momento adecuado para hacer algo". Por eso, Kairós tiene alas, él si es rápido porque su mente está educada y el tiempo es un péndulo caótico; y porta una balanza desequilibrada, porque el equilibrio no es una de sus mejores virtudes, al igual que el tiempo.     "¿Qué sucede si ya no hay mitos?", le pregunta el periodista Moyers al antropólogo Joseph Campbell.
“Basta leer el periódico.”, responde Campbell, “Es un desastre”.  

Un experto en gestión del tiempo quiso sorprender a los asistentes a su conferencia y, para ello, sacó de debajo del estrado un frasco de cristal grande y con la boca ancha. A continuación, lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño, y preguntó:
“¿Cuántas piedras caben en el frasco?”
Mientras los asistentes realizaban conjeturas, empezó a meter los cantos grandes hasta que llenó el bote. Entonces, preguntó:
“¿Está lleno?”
Todo el mundo asintió. Sacó un cubo de grava y empezó a meterla en el recipiente mientras lo agitaba hasta que no cupo más.
“¿Está lleno ahora?”, preguntó de nuevo. Los asistentes dudaban. El experto sacó un cubo de arena y la volcó sobre el frasco. Se filtró por todos los espacios libres.
“¿Está lleno?”
"¡No!", exclamaron los asistentes.
Cogió una jarra de agua y la vertió en el frasco hasta que estuvo a punto de rebosar.
“¿Qué hemos demostrado?”, preguntó, y un asistente dijo:
“No importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas, siempre puedes hacer que quepan más cosas.” “¡No!”, respondió el conferenciante. “Lo que esta lección nos enseña es que si no colocas las piedras primero, nunca podrás hacerlo después.”


Fuentes:
"African Religions and Philosophy". John Mbuti.
"Entre cronos y kairós: las formas del tiempo sociohistórico". Guadalupe Valencia García.
"El naufragio del hombre" Santiago Alba Rico, Carlos Fernández Liria.
"El libro tibetano de la vida y la muerte" Sogyal Rimpoché. 
“Cultura y compromiso: estudio sobre la ruptura generacional" Margaret Mead.
“La evolución de las sociedades humanas” Allen W. Johnson.
"La gran transformación" Karl Polanyi. 
"Memoria de un montañés" José Satué Buisán.
"Los Nuer." Evans-Pritchard
"Oriente y Occidente", Luis Racionero.
"Costumbres en común" E.P. Thompson: http://polsocytrabiigg.sociales.uba.ar/files/2014/03/Thompson-Costumbres-en-comun-Tiempo-disciplina.pdf
Robert Levine en su libro “La geografía del tiempo”
http://www.antropologiaurbana.com/wp-content/uploads/LA-MITOLOGIA-AMERINDIA-Mercedes-Fernandez-Martorell.pdf
http://es.scribd.com/doc/139337602/Historia-Oral
http://tems.umn.edu/pdf/EPThompson-PastPresent.pdf
http://www.rtve.es/alacarta/audios/carne-cruda/carne- cruda-filosofar-tiempos-revueltos-29-05-12/1423195/
http://www.veoverde.com/2011/05/amondawa-la-tribu-amazonica-que-no-concibe-el-tiempo/ 
http://www.youtube.com/watch?v=rh99hXkot94
http://neofronteras.com/?p=3849
http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1207/s15516709cog0000_62/pdf
http://pss.sagepub.com/content/21/11/1635
http://astropuerto.com/?p=394
http://www.revistaesfinge.com/culturas/mitologia/item/693-92joseph-campbell-y-el-poder-del-mito