lunes, 14 de marzo de 2011

Cuidando la vida: la homosexualidad.

"Lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. Es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana."
Marvin Harris, antropólogo.







Los Azande de Sudán meridional tenían un ejército permanente formado por guerreros y jóvenes aprendices. Los guerreros vivían durante el periodo de formación en el campamento militar donde tenían relaciones con sus aprendices por la noche (la relación preferida consistía en introducir el pene entre los muslos del muchacho joven). Al madurar, estos guerreros abandonaban el campamento, pagaban el precio de una novia y dejaban a sus muchachos-novias para casarse y tener hijos con su esposa, a la vez que los aprendices tomaban otro muchacho joven al que enseñaban las artes bélicas y con los que tenían relaciones sexuales.
En las tierras altas de Papúa Nueva Guinea las relaciones homosexuales de chicos jóvenes también forman parte de un complejo y prolongado rito de paso que convierte a los niños en varones y fornidos guerreros. Existe la creencia en esta sociedad de que es el semen el que hace de los hombres precisamente eso, hombres, y cuanto más se posea, mejor guerrero y más varonil será. Y la mejor forma de obtener este preciado elemento es tragando el de otros hombres y guerreros de mayor categoría a través de una felación. Además, como ejemplo del valor que le dan al semen en esta sociedad, los hombres se cuidan mucho de limitar sus relaciones matrimoniales para no “malgastar” o dar demasiado semen a su mujer, ya que, según se cree, esta podría adoptar los caracteres propios de los hombres. 

Muchos antropólogos discrepan sobre si describir este hecho como "homosexual" Se trata de varones adolescentes que tienen contactos genitales con varones mayores, como parte de un proceso de desarrollo. Aquí, este contacto orogenital no significa una condición permanente o categoría especial del ser. Lo que define la expresión sexual en esas culturas no es tanto el sexo del partenaire como su edad o posición.
Según explica el propio Platón, los griegos pensaban que las relaciones sexuales con las mujeres llevaba únicamente a la reproducción, mientras que hacerlo entre hombres conducía a la procreación de la vida espiritual. Por este motivo, raro era el filósofo griego que no tenía un joven aprendiz al que enseñaba conocimientos teóricos...y otros de tipo más mundano. Las relaciones sexuales en Grecia no se dividían en torno al sexo biológico de los individuos que lo practicaban, sino que se organizaban en torno a una serie de comportamientos sociales, relacionados con la edad, el prestigio social y el género.
Otro caso de relaciones homosexuales femeninas se registró durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX en China. Allí, en los campos de explotación de la seda, trabajaban 100.000 mujeres, en su gran mayoría solteras. Estas mujeres decidieron crear hermandades formadas por ellas mismas con el fin de darse apoyo tanto económico como sentimental, llegando a formar matrimonios lésbicos de dos o incluso tres mujeres. Se llamaban la Sociedad de la Orqu'idea de Oro.
Otro contexto en el que se mantienen relaciones lésbicas parecen ser las sociedades donde existe el matrimonio poligínico. En muchas sociedades de este tipo situadas en África como los nupe, haussa, azande o los nyakusa, se han documentado numerosos casos donde las coesposas de un mismo marido mantienen relaciones lésbicas entre ellas. Se conoce el caso de la sociedad Dahomey, situada en África occidental, donde las mujeres «se casan» con mujeres. Esto es posible porque una mujer, que por lo general ya está casada con un hombre, paga el precio de la novia, y se convierte, así, en un «marido femenino». Funda una familia propia permitiendo que sus «esposas» queden embarazadas mediante relaciones con varones asignados. La prole de estas uniones está bajo el control del «padre femenino» en lugar del de los genitores biológicos. También entre los Nandi, una sociedad pastoril y agrícola de Kenia, alrededor del 3% de los matrimonios lo son entre mujeres.

La palabra de los inuit para las lesbianas se traduce en "dos cosas suaves que rozan entre sí" y la palabra para los hombres homosexuales significa "dos cosas duras que rozan entre sí."

La película "Fuego" de la directora Deepa Mehta hace pensar en las muchas relaciones lésbicas prohibidas y silenciadas por el sistema patriarcal:



Por lo tanto, lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. De hecho podría decirse que es sólo con la llegada de la sociedad occidental que la conducta sexual adopta un significado tan restrictivo y categórico. Y es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana.
El ser humano ha hecho de las relaciones sexuales algo diferente a la mera reproducción biológica. Nuestra cultura, sin embargo, define un rol permanente para los que entablan relaciones homosexuales (homosexualidad institucionalizada, lo llama Mary McIntosh)

Considérese, por ejemplo, las mujeres casadas que descubrieron, a menudo a partir de los cuarenta, que eran lesbianas. Aunque hayan tenido vidas sexuales activas y satisfactorias con sus maridos y hayan formado una familia, deberían haber sabido que eran lesbianas desde el nacimiento. Tendemos a juzgarles y pensamos que simplemente estaban mintiendo, como si la homosexualidad fuera un rol permanente. El acto de revelarse como homosexual puede anular una vida entera de heterosexualidad, y o se es inherentemente homosexual o heterosexual. 

Según Rosa Catalá, experta en temas de género: "Son las mismas funciones de cuidado y de preservación, asegurando de esta forma que la vida continúe con sentido. Los homínidos no solo somos reproductores, de forma imprescindible somos también productores y cuidadores de vida"


¿Y quienes son realmente los que tienen que salir del armario?
 Los perros del conquistador Balboa atacan a indios "sodomitas" en Panamá

Casos etnográficos de Marvin Harris “Nuestra Especie”. 
http://www.newnownext.com/a-new-documentary-explores-the-hidden-history-of-gay-inuits/03/2016/

2 comentarios:

Juan C. Lazarte dijo...

Hay muchas bases científicas para afirmar que la homosexualidad en la antigua Grecia era mucho menor a lo que nos venden los medios, además de mal vista (como en la mayoría de culturas), e incluso penada. Y no solo me remito a Platón o al mito de Layo. Puedes leer muchos aspectos y críticas sólidamente fundamentadas aquí. http://europa-soberana.blogia.com/2011/062406--homosexualidad-en-la-antigua-grecia-el-mito-se-esta-derrumbando.php


Por otro lado es una pena que este blog deje de lado la antropología seria y se dedique a justificar la descripción ingenua (artículo de los Zoe), a hacer eco a la ideología del género, y contribuya con la antropología/historia-ficción propia de las más decadentes teorías freudianas.

Anónimo dijo...

He leído el post que cita el señor Lazarte sobre el mito de la homosexualidad en la antigua Grecia y si eso es "científico", pues mañana mismo devuelvo mis títulos de licenciatura y maestría en antropología. En resumen: el mito es inválido porque lo inventaron homosexuales (¿?). Y elucubra a partir del análisis de mitos como si fueran fuentes historiográficas veraces. Un mito es ... un mito!!!
Quisiera que el señor Lazarte me ilustre sobre lo que entiende por "antropología seria".

Saludos
Víctor Paredes