sábado, 12 de enero de 2013

Ritos sexuales y amorosos en las culturas del mundo.

"De las 2.570 páginas que he escrito, sólo 280 (es decir, un 10%), tratan de sexualidad. ¿Quién se atrevería a decir que este asunto sólo representa la décima parte de nuestras preocupaciones conscientes, tanto entre los indígenas como entre los europeos?"
Verrier Elwin, antropólogo.

 “No puedes ahumar bien el pescado fresco si le pones el fuego encima. 
Pon la leña debajo”  
Proverbio de la etnia gun.

En la tribu de los mendi, de Nueva Guinea, se produce un curioso cortejo amoroso llamado "tanim het". Durante el mismo, las parejas de enamorados se frotan mutuamente, cada vez con mayor rapidez. Finalmente, hacen el amor sobre el suelo, cubierto con hojas de caña de azúcar.


La localidad leridana de Isil, España, ha preservado una antigua fiesta de iniciación sexual: las Fallas de Isil. La tarde previa al solsticio de verano, los jovenes solteros suben a las cimas circundantes mas elevadas a buscar el fuego solar, al anochecer bajan cargando troncos prendidos a la espalda. En el pueblo les esperan las chicas solteras, cada una escoge a un chico, al que le da un ramito de plantas afrodisiacas y abortivas. Despues, pasan la noche juntos.


En 1938 se observó que las jóvenes Dahomey llevan en su mejilla izquierda una pequeña escarificación en forma circular. Dicha señal palidece cuando están emocionadas, y significa que es allí donde hay que besarlas. En la parte interna de los muslos llevaban una red de turbadores incisiones llamadas zidón ("empújame").


Entre los miembros de la etnia nuba, habitantes de la zona meridional de Sudán, el amor funciona de una manera libre, pero plantea una gran exigencia física. Para acceder al interior de la cámara nupcial es necesario estar delgado y tener gran agilidad, ya que el único acceso a este espacio intimo es un pequeño orificio de 35 centímetros de diámetro, situado a un metro y medio de altura. El sistema resulta incómodo, pero tiene una finalidad muy precisa: proteger el habitáculo del viento, el calor, y sobre todo de las terribles serpientes. 

Cada muchacha designa a su compañero, levantando la pierna sobre los hombros del elegido. Este no puede mirar, solo guiarse por las sensaciones olfativas que desprende la joven, convenientemente embadurnada de aceites y cremas. Esta tribu considera el amor como una actividad refinada, que va unida a la música y la danza.


En el estado de Madya Pradesh, al noroeste de la India, los jóvenes muria son iniciados en la práctica del amor por otros chicos y chicas mayores en una choza comunal llamada "ghotul". Antes de realizar el acto amatorio, los adolescentes de ambos sexos acostumbran  a danzar alrededor del lugar. Actualmente, la visita de su territorio, que se halla bajo la vigilancia del ejercito indio, esta prohibida a los fotógrafos y cámaras extranjeros. Sin embargo, en 1991, el reportero Philippe Body pudo comprobar que la costumbre de acudir al ghotul seguía vigente. En los años cincuenta, un pastor ingles llamado Verrier Elwin, pasó un tiempo con los muria y les interrogó sobre la procedencia de esta institución. "Es para que los chavales nos dejen en paz!", bromeaba un viejo señalando a los niños, "¡menudos bichos! Estábamos hartos de sus jaleos, del ruido que armaban. Así que decidimos hacerles una casa". En realidad, admiten otros, se trata de alejar a los niños de la estera donde los padres se enlazan entre gemidos. Ocurre que los matrimonios son concertados por los parientes, incluyendo el pacto de la dote. Si tanto uno como la otra se han acostado con todos los miembros del ghotul, la curiosidad sexual habrá sido satisfecha, y las tentaciones adulteras se reducirán tras el matrimonio. Elwin perdió la fe para seguir la doctrina de Gandhi.


En Chad, antes de bailar frenéticamente ante los jóvenes, las muchachas de la tribu sara son objeto de un "curioso" ritual estético y erótico. Con una cuchilla, se les practica una incisión sobre el vientre hasta formar un dibujo. Después les arrojan ceniza en la cicatriz para aumentar el relieve.


En algunas partes del Congo y Abisinia, las matronas enseñan danzas eróticas a sus pupilas y las preparan para el acto sexual a fuerza de masajes íntimos.

En las montañas de Yunán (China), tiene lugar un caso único en el mundo. Allí, los campesinos "Na" o Mo-so (Mosuo) no se casan jamás, y los hijos carecen de padre conocido. Las mujeres permanecen durante toda su vida con sus hermanos y hermanas, cuidando en comunidad a los hijos de cada una. Mientras tanto, reciben ocasionalmente la visita nocturna de algún amante furtivo, que nunca será reconocido como progenitor. Es, quizá, el legado de una época en la que era frecuente que los padres murieran en guerras, vivieran como nómadas o fueran monjes budistas que habían hecho voto de castidad y, por consiguiente, no iban a reconocer a su descendencia. En ausencia de los hombres, las mujeres recogían las cosechas, daban de comer a las familias e imponían las normas. Por su parte , sus hermanos y tíos maternos visitarán las casas de otras mujeres. "Cuando un galán quiere probar una bella mujer que lo mira, le birla la cesta o el gorro. Si ella se enfada, no hay nada que hacer. Si sonríe, es que está dispuesta." cuenta el etnólogo chino Cai Hua. Ahora bien, "sin saberlo, una mujer puede ser fecundada por un medio hermano natural, un tío, o un sobrino desconocido, llegado de otro caserío" "El incesto sólo existe dentro de una misma casa". En la intimidad del hogar, el tabú es acatado con la mayor severidad: una chica no mira la televisión en compañía de un hermano o un tío materno, no anda en la oscuridad cerca de él, no baila ante sus ojos. Entre ellos, toda emoción compartida sería una vergüenza.
 
En Níger, durante la celebración de la fiesta anual llamada "worso", que marca el fin de la estación de lluvias y la renovación de la vegetación, los jóvenes bororo se maquillan profusamente para participar en una suerte de concurso de belleza llamado geerewol. Los jóvenes bailan alineados frente al jurado, formado por las mujeres. La operación del maquillaje es primordial, y puede durar seis días y seis noches. Todos los danzantes van pintados de la misma manera con el fin de que sólo la belleza de cada uno sea el criterio de elección. Después, beben una infusión estimulante a base de hierbas y cortezas mezcladas con leche con el fin de aguantar en plenas condiciones. Mientras bailan, deben lucir lo blanco de sus ojos y su dentadura.Tras el desfile, ellas eligen pareja y se dirigen a los afortunados a consumar el acto sexual en la maleza. Las esposas insatisfechas pueden escoger un nuevo marido tras sacrificar un animal.


En el pueblo kalash, en la región de Hindu Kus, al norte de Pakistán, en el solsticio de invierno celebran una fiesta llamada chaumos, verdadera orgía verbal para exaltar el amor y la fecundidad. No faltan insultos entre los habitantes de distintas aldeas, y al final de la fiesta, los hombres se visten de mujeres y viceversa, y de esta guisa se lanzan todo tipo de obscenidades y provocaciones sexuales que encienden los deseos colectivos, también ayudados por el vino (no son musulmanes). Sólo después del sacrificio de cabras, pueden formarse las parejas por la noche. Se trata de acrecentar el deseo para que parejas y rebaños sean fecundados en los tiempos de abstinencia invernal. "El lenguaje del pene" dicen los kalsh, sirve para apretar lazos y regenerar fuerzas vitales.

"Kyz kuu" es un deporte ecuestre tradicional azerí, kazajo y kirguís. Una mujer cabalga a caballo al galope, y más tarde, un hombre, también a caballo, irá detrás de ella. El objetivo del juego es perseguir a la mujer e intentar besarla. Ella entonces se dará la vuelta y perseguirá al chico galopando rápidamente mientras le golpea con un látigo. Cuanto más fuertes sean los golpes, menos interés demostrará. El juego tiene su origen en las tradiciones nómadas de asaltar a otro grupo de nómadas y robar a sus mujeres.

Los u'wa constituyen un peculiar grupo étnico de 3.000 miembros que viven replegados en las verdes montañas cubiertas de selva tropical del noreste colombiano. Consideran que sus tierras son sagradas, y han conseguido rechazar a todos los intrusos, desde los españoles a los soldados del ejército colombiano o los guerrilleros. Entre sus costumbres figura una. Al llevar a la pubertad, las jóvenes deben cubrirse la cabeza con una máscara-gorro hecha de hojas de palmera, que lucirán a la vista de todos durante cuatro años, hasta el momento de su matrimonio.

Entre los inuit del Ártico, en el pasado, está comprobado que el mayor índice de abortos naturales de las mujeres, venían provocados por los viajes en trineo de perros. Entonces, los hombres en esa situación cedían a su mujer embarazada a su mejor amigo y éste le cedía su mujer que no estaba embarazada, ya que el trabajo de la mujer en las expediciones era esencial: curtía las pieles, preparaba los vestidos, cocinaba, mantenía el hogar caliente. Si esta mujer durante el trayecto quedaba embarazada, se consideraba que el bebé no era del padre biológico sino del adoptivo. En la actualidad, el intercambio es por placer, sexo por sexo, el único requisito es que no te enamores, y tiene que haber un consentimiento de las cuatro partes. Si le preguntamos a una mujer si se intercambia, dirá que no, que lo que hace es intercambiar los hombres. Por eso, si en secreto el hombre continua con una esposa de otro, lo que hace es matar a su propia esposa si ésta no acepta el intercambio, ya que se considera adulterio. Después, se suicida. De esta manera, evita que la familia de su esposa le acabe matando. Esto está aceptado socialmente, de hecho las autoridades no se meten en estos temas.


En las Islas Trobiand, el padre no llega a conocer a su hijo hasta pasadas seis semanas, en las que la madre está recogida en la choza. A partir de entonces, él se ocupará del pequeño tanto como la madre, pero nunca será reconocida su paternidad. El parentesco sigue únicamente la linea materna; de ella depende la adscripción al grupo familiar y la sucesión de los bienes y propiedades.
Y es que los trobiandeses niegan al semen cualquier papel en la procreación: la mujer se queda embarazada cuando un niño-espíritu se introduce, trepando, en su vagina. El padre sólo ensancha el camino.

Entre los murngin de Australia, existía la creencia que los niño-espíritu viven en la profundidad de algunos pozos sagrados. Uno de estos espíritus aparece en los sueños del padre y le pide la mujer que va a ser su madre. Cuando esta mujer pasa cerca del pozo, el espíritu sale nadando como pez y se le introduce.

Los Huaorani, no erotizan ni sexualizan su sensualidad: sensualizan la vida en común. La necesidad de confortabilidad y de contacto físico no se interpreta como sexual, y el deseo de afecto no se toma como deseo de sexo. No erotizan las relaciones íntimas y tampoco tienen categorizaciones que distingan unos comportamientos sexuales de otros (homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad...). Los huaorani saben que el sexo es necesario para perpetuarse y por tanto toda su sexualidad va dirigida sólamente a fines reproductivos. Para ellos hacer sexo es simplemente dos personas (hombre y mujer) realizando el coito en una hamaca, con fines reproductivos. Como es difícil que una mujer se quede embarazada en el primer coito, todos deben contribuir a la creación de niños, de ahí que no sea raro que varios hombres pasen por la misma hamaca de una mujer. Repetir las relaciones sexuales se considera necesario para que una mujer quede embarazada y para que el feto crezca. 

Los tamil de Malabar, en la India, también creen que el semen de varios varones diferentes contribuyen al desarrollo de un mismo feto.

Entre los barís de Venezuela, si una mujer embarazada mantiene relaciones con otro hombre, se cree que parte de su sustancia contribuye a la formación del nuevo niño. Aunque al marido se le reconoce como padre primordial, los amantes también tienen responsabilidades paternas. En general, los maridos no se oponían a las relaciones extra-matrimoniales. Cuando dan a luz, deben nombrar a todos los amantes por el bien del niño, pues estos padres secundarios le van a suministrar parte de sus recursos, su pesca y su caza.

“No puedes ahumar bien el pescado fresco si le pones el fuego encima. Pon la leña debajo”, reza el viejo proverbio de la etnia gun. No siempre es fácil descifrar los códigos y las claves ocultas en los cuentos y las historias eróticas africanas, pero Agnès Agboton, cuentacuentos beninesa e investigadora de la narración oral de su país, lo entendió. Entre los honvienu, un pueblo de Benín, la posición sexual del misionero (hombre arriba, mujer abajo) se considera superficial e incompleta. Dicho de otra manera: “Para que el humo penetre bien en el pescado, la leña debe arder debajo”. En Benin, cuenta, para decir “Te quiero” usan una expresión que significa me gusta tu olor”. y llaman al sexo femenino también con el nombre de nesuhue, que significa “el refugio del falo”.

Los ashanti creen que la madre sólo aporta la sangre, y que sólo determina las características físicas de hijo, mientras que el espíritu y el temperamento son producto del semen del padre.

Los alorese de Indonesia creen que el hijo se forma a partir de una mezcla de fluidos seminales y menstruales, que se acumulan durante dos meses antes de solidificarse.

Los inuit creían que en embarazo se producía cuando un niño espíritu trepaba por las orejas de las botas de una mujer y era alimentado por el semen.  


La poliginia es una costumbre conocida entre algunas tribus africanas y de los árabes de alto rango, aunque también los mormones relanzaron el viejo hábito hebreo del matrimonio plural. Por ejemplo, en el reino azandé de Sudán, como los ricos tenían muchas mujeres, éstas se convertían en un bien escaso, así que los jóvenes guerreros de la corte tomaban como esposa a un adolescente de su mismo sexo que cumplía con todas las funciones sexuales, domésticas y agrícolas, hasta que se casaba con una mujer.  
La poliandria es admitida por muy pocos pueblos del mundo. Una de ellas es la etnia tibetana de nyinbas, en el noroeste de Nepal, donde se registra un curioso caso de matrimonio de una mujer con todos los hermanos de una familia. Si no tiene hijos, una segunda hermana puede unirse al matrimonio. La mujer también hereda la propiedad de la tierra para evitar que ésta se fragmente. También se da la poliandría entre los tre-ba del Tíbet, los indígenas Bhotias / Butias de Kumaon, y los tamil de la India.

Los nayar, en el Sudeste de la India, los niños siguen la línea de filiación materna, y las mujeres, a parte de su marido legal o ‘Pater’, pueden tener diferentes amantes o ‘Genitor’, que son los que engendran a su prole. Entre los mosuo de China, ni siquiera reconocen al padre.

Una forma aún más rara es cuando una sociedad permite a la pareja tomar tanto múltiples esposos como esposas . La tribu amazónica Zoe todavía practica este tipo de relaciones y enlaces que combina la poliginia y la poliandria.

Las mujeres de la tribu étnica kuikuro que viven en la región del Xingu tienen porte atlético y fuerte y se preparan para el ritual Jamurikumalu: mientras que ellas se adornan a sí mismas y cantan canciones como "su pene se ha secado/la polla se marchita", los hombres se esconden en huecos, huyendo del avance de las mujeres. Ellas bailan, les asaltan y les obligan a tener relaciones sexuales inmediatamente. Pero no les fuerzan como violación: dentro del rito ellos deben resistirse y deben rendirse el ataque de las mujeres, y ellas deben mostrar dominación. El ritual se practica bajo "acuerdo" de toda tribu y es muy apreciado por los hombres y las mujeres, no así por la moralidad religiosa occidental.


 


El antropólogo Malinowski se debatía en su choza: "Me falta ella. Su cuerpo se me antoja idealmente bello y sagrado. Tengo sueños eróticos..." "He vuelto a ver en sueños a mis figuras ideales: Zenia, T., N., dormidas en una misma habitación, separadas por tabiques de chapa ondulada." escribía en su diario. Al estallar la Primera guerra mundial, se vio atrapado en las islas Trobiand en Melanesia. "La castidad es una virtud desconocida para estos trobiandeses" escribía. Desde la pubertad, los adolescentes van al bukumatula, una casa apartada donde se ejercitan en las técnicas amatorias. Otra tradición establece que las muchachas no casadas sirvan la comida a los visitantes venidos de lejos, y que a los postres se ofrezcan en son de bienvenida. Las mujeres "persiguen a todo extranjero macho, le arrancan la hoja púbica y lo maltratan de la forma más ignominiosa" escribía en Los argonautas. Pero en las sociedades aparentemente más liberales hay reglas, tabúes que imposibilitan ciertas categorías de relaciones, nos dice.  

Y mientras Malinowski soñaba con unas mujeres de Melanesia libidinosas que no lo eran tanto, los mismos hombres nativos de la Melanesia soñaban con la leyenda de una isla imaginaria al norte, Kaytalugi, una isla habitada sólo de mujeres: "Estas mujeres son muy malas, muy feroces. Su insaciable deseo es la causa." "Los hombres llegan, las mujeres corren hacia ellos. inmediatamente se arrojan sobre ellos. Arrancan sus hojas púbicas y las mujeres violan a los hombres. Es algo semejante a la yausa de los habitantes de Okayaulo." "Las mujeres de Kaytalugi lo hacen todo el tiempo." Kayta significa copular, y lugi es un sufijo para indicar saciedad completa. Kaytalugi quiere decir "copular hasta la saciedad"

Y es que la promiscuidad del buen salvaje con el que soñaban Rousseau o el pintor Gauguin en las islas Marquesas, que murió sifilítico y desencantado, no existe.


Fuentes:
http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2012/12/la-le%C3%B1a-bajo-el-pescado-.html
"La vida sexual de los salvajes: del noroeste de Melanesia" Bronislaw Malinowski
Geo, una nueva visión del mundo. Nº 145 Feb. 1999.
Introducción a la antropología general. Marvin Harris.
http://es.scribd.com/doc/6669896/Antropologia-de-La-Sexual-Id-Ad-y-Divers-Id-Ad-Cultural
http://antropologia-online.blogspot.com/2007/10/sexo-y-socialidad-etnografias.html
http://www.ondacero.es/julia-en-la-onda/entrevistas/francesc-bailon-cultura-inuit-intercambio-parejas-realiza-placer-siempre-cuando-enamores_2012121000231.html
http://www.revistafusion.com/2008/enero/entrev172-2.htm
https://asminanahistoria.wordpress.com/2015/09/29/as-hiper-mulheres-esqueca-o-que-aprendeu-sobre-comportamento-sexual-feminino/
El reino de las mujeres. Ricardo Coler.

martes, 8 de enero de 2013

El genocidio de los Guaraníes: por una Tierra sin Mal.


“Pienso en las condiciones en que vivimos: la pobreza, esas pequeñas casitas... No tenemos nada que comer, y sin embargo nuestra gente aún canta de alegría, de esperanza, siempre en busca de la Tierra sin Mal... Nosotros los indígenas no queremos dinero ni riquezas, ¿Saben lo que queremos? Sólo queremos suficiente tierra para vivir como deseamos”. 
Marta Silva, mujer guaraní.
  

En Brasil aún viven cerca de 46.000 guaraníes, cifra que les convierte en el pueblo indígena más numeroso de ese país. También se encuentran indígenas de este pueblo en Paraguay (cerca de las cataratas del Iguazú), Bolivia y Argentina. En Brasil moran tres tribus guaraníes: los kaiowá, los m'bya y los ñandeva, de las cuales la más numerosa es la de los kaiowá, palabra que significa “pueblo del bosque”. 

Y es que, antes de la llegada de los conquistadores, los guaraníes se llamaban a sí mismos “avá” o “awá”, palabra que quiere decir “hombre” y es sinónimo asimismo de “ser humano” o “pueblo”. La denominación de guaraní les vino dada por los conquistadores españoles (fueron uno de los primeros pueblos contactados), ya que ese vocablo era su grito de guerra, en los cuales existiría la frase guará-ny, "combatirles". Otra versión afirma que la denominación se tomó de la deformación de una palabra guaraní, guariní que significa precisamente "guerra" o "guerrear".

Hasta donde les alcanza la memoria, los guaraníes llevan buscando un lugar del cual les hablaban sus antepasados, una tierra donde la gente vive libre de dolor y sufrimiento. Es una especie de tierra prometida a la que llaman ‘la Tierra sin Mal', que han buscado siempre, recorriendo cientos de kilómetros. Ya en 1576, Pedro de Magalhães de Gandavo describió este hecho como un  


"constante deseo de buscar nuevas tierras, en las cuales imaginan que hallarán la inmortalidad y la paz eterna"

Esta búsqueda permanente revela el carácter único de los guaraní, y aunque existen diferentes subgrupos de guaraní, todos comparten una religión que da importancia a la tierra por encima de todo. La tierra es el origen de toda vida, es el regalo del "gran padre", Ñande Ru. 

De todas formas, algunos antropólogos opinan que la Tierra sin Mal es más bien un estado psíquico, denominado “agujé”, que se alcanza mediante la acumulación de energía. Ningún mal puede aquejar al individuo que ha entrado en ese estado. Una de las formas de llegar al agujé es arrebatándoselo a alguien que ya lo posee en un grado elevado, aunque no suficiente como para librarse de todo mal. Por ejemplo, los guaraníes consideraban que los guerreros acumulaban mucha energía, por lo que, en tiempos antiguos, las guerras entre diferentes tribus guaraníes tenían como uno de sus objetivos, la acumulación de fuerza energética, obtenida robándosela los guerreros los unos a los otros, mediante la muerte. Y es que el canibalismo era un hecho en estas tribus en el pasado. 

Los guaraníes abandonaron hace siglos esta práctica. Hoy son otros los antropófagos. Y bien lo supo Borges cuando en una entrevista en Roma le preguntaron si en su tierra habían todavía caníbales: "Ya no", contesta Borges, "nos los comimos a todos."

Y es que los guaraníes siguen buscando su tierra, ahora más que nunca, porque la tala masiva de la selva ha convertido su hogar en vastas extensiones de pasto para el ganado y plantaciones soja y de caña de azúcar para elaborar biocombustibles. 
Como consecuencia de la deforestación, los guaraníes no pueden cazar ni pescar; las pocas tierras de cultivo que les han dejado no les permiten subsistir, por lo que la malnutrición está empezando a ocasionar la muerte muchos de ellos. La comunidad de Ypo’i en el estado de Mato Grosso do Sul, utilizaron un teléfono móvil para grabar la polución de sus aguas, su principal fuente de agua para beber, bañarse, cocinar y lavar la ropa.

Algunos guaraníes no tienen ni tan siquiera un pedazo de tierra, y han de vivir en los bordes de carreteras y caminos, en pequeños campamentos que montan y desmontan. Este es el caso de la comunidad guaraní-kaiowá de Takuára, que había intentado recuperar una pequeña parcela de su tierra ancestral, después de que ésta les hubiera sido arrebatada por un rico brasileño que posteriormente la convirtió en una extensa hacienda de ganado. Marcos Verón, su líder, condujo a su comunidad de vuelta a la hacienda. Comenzaron a construir sus casas y a plantar sus propias cosechas. Pero el terrateniente que había ocupado la zona los llevó a juicio y un juez ordenó que los indígenas abandonaran el lugar. Más de cien policías y soldados armados forzaron a los indígenas a abandonar su tierra una vez más. Finalmente acabaron viviendo bajo planchas de plástico al lado de una carretera.

Mientras aún se encontraba en Takuará, Marcos declaró:

"Esto que ves aquí es mi vida, mi alma. Si me separas de esta tierra, me quitas la vida."

Y sus palabras se cumplieron: en otro intento de regresar de forma pacífica a su tierra, los empleados del terrateniente le golpearon de forma brutal. Murió unas horas más tarde.


Muchas otras comunidades se han visto hacinados en pequeñas reservas (o campos de concentración, como lo llamaba el sioux Red Crow), ahora sobresaturadas de forma crónica. En la reserva de Dourados, por ejemplo, 12.000 guaraníes viven en poco más de 3.000 hectáreas.

Miles de indígenas trabajan ahora en las factorías de carbón, en los cañaverales o en algún frigorífico donde pollos y trabajadores son triturados al mismo tiempo. Mato Grosso do Sul está en cuarto lugar en el ranking nacional que registra trabajadores en situación de esclavitud elaborado por el Ministerio Público de Trabajo. En el cañaveral, “como el pago se realiza por producción, se trabaja para cumplir una cuota que crece con la mecanización." En 2008, cada 66 segundos se desosaban seis piezas de pollo entre patas y muslos. Unos 100 trabajadores por mes pedían su liquidación o, cuando ya no servían, eran despedidos.

La lucha tampoco parece ser una buena escapatoria: se estima que unos 200 guaraníes están en prisión con muy poco o nulo acceso a asesoramiento legal o a intérpretes, atrapados en un sistema legal absurdo.

Aún con todo, muchos guaraníes han intentado recuperar pequeñas parcelas de su tierra ancestral. La pequeña comunidad de Ñanderú Marangatú fueron expulsados a punta de pistola por los terratenientes. Demostrando una gran valentía, la comunidad regresó. Ahora viven en una pequeña fracción de aquello que les corresponde legalmente y el área que rodea de forma inmediata al asentamiento es patrullada por pistoleros a sueldo del terrateniente que, además, han violado a dos mujeres guaraníes.

El territorio conocido como Pyelito Kuê/ M’barakai está ahora ocupado por una hacienda ganadera. Los indígenas se encuentran también rodeados por los pistoleros del terrateniente de la hacienda. Un juez ordenó su expulsión y los indígenas declararon en una carta: 

“Esta sentencia es parte de la acción de genocidio / exterminio histórico de los pueblos indígenas de Brasil (…) Hemos perdido la esperanza de sobrevivir dignamente y sin violencia en nuestra tierra ancestral (…) vamos a morir todos en poco tiempo.”

“Queremos ser muertos y enterrados junto a nuestros ancestros aquí mismo, donde estamos hoy. Por ello pedimos al Gobierno y a la Corte Federal no ordenar el desalojo / expulsión, sino que solicitamos decretar nuestra muerte colectiva y el entierro de todos nosotros aquí. Pedimos que, de una vez por todas, se promulgue nuestra aniquilación / extinción total y que envíen varios tractores para excavar un gran agujero para enterrar nuestros cuerpos.”

“Hemos decidido, todos juntos, no salir de aquí, vivos o muertos”.

Y no son palabras banales: entre los guaraníes se están registrando altas tasas de suicidio. En los últimos 30 años, más de 625 indígenas guaraníes se han quitado la vida. Esto hace que su tasa de suicidio sea 19 veces mayor que la tasa nacional de Brasil. El 85% de los suicidas son jóvenes menores de 30 años. El más joven de ellos tenía sólo nueve años.

Para el antropólogo guaraní, Tonico Benites, también amenazado de muerte: “El suicidio de los indígenas es algo que está ocurriendo y que aumenta como resultado del retraso en la identificación y demarcación de nuestra tierra ancestral”.

“Los guaraníes nos estamos suicidando porque no tenemos tierra”, explicó una mujer guaraní. “En los viejos tiempos éramos libres. Ahora ya no lo somos. Así que los jóvenes miran a su alrededor y piensan que no les queda nada. Se paran a pensar, se sienten perdidos y después se suicidan”.

La película “Birdwatchers” es un retrato conmovedor de la pérdida guaraní de sus tierras. Cuando un colono de tercera generación que dice ser el propietario de las tierras se enfrenta al líder de la comunidad, el hombre guaraní se inclina, coge un puñado de tierra roja y empieza a comérsela. Con esta sencilla acción reivindica la interconexión entre su tierra y su pueblo.

“Nosotros los indígenas somos como plantas”, dijo la ya fallecida Marta Guaraní.  

“¿Cómo podemos vivir sin nuestra tierra, sin nuestro suelo?”.


Y no te olvides de hablar de Didac!


"Camina como hablas" dicen algunos indios norteamericanos. Implícate en la
Concentración en Barcelona frente al consulado de Brasil el 18 de enero, para exigir:

1- Paren la masacre del pueblo Guaraní-Kaiowà

2- Que deje de dar soporte a los terratenientes y ''paramilitars''

3- Que el Tribunal de Justicia del Brasil intervenga y condene a los responsables de las agresiones al pueblo Guaraní-Kaiowà.



Fuentes:
-Gracias por la divulgación, Alba Saudela!

viernes, 4 de enero de 2013

Papa Noel a la hoguera: la inmortalidad de regalo

Las celebraciones de la Navidad en Francia, en 1951, fueron marcadas por una polémica que se propagó a la prensa y a la opinión pública. Los religiosos denunciaban una “paganización” preocupante de la fiesta de la Natividad. El domingo 24 de Diciembre, a las tres de la tarde, el desdichado hombre de barba blanca, Papa Noel, pagó una falta de la que eran culpables los que iban a aplaudir su ejecución. El fuego que se le preparó en una gran hoguera, en el atrio de una Iglesia, abrasó su barba y se fue desvaneciendo en el humo.

"En verdad, la mentira no puede despertar en el niño el sentimiento religioso y de ningún modo es un método educativo. Que otros digan y escriban lo que les parezca y hagan de Papá Noel el contrapeso del Coco. Para nosotros, los cristianos, la fiesta de Navidad debe seguir siendo la conmemoración del nacimiento del Salvador." anunciaban.

En realidad, la Iglesia no se equivocaba en absoluto cuando denunciaba la creencia en Papá Noel como el bastión más sólido y uno de los focos más activos del paganismo en el hombre moderno. Pero ponían el foco en otra parte: de lo que se trata no es de justificar las razones por las que Papá Noel agrada a los niños, sino las que llevaron a los adultos a inventarlo.

Como bien se sabe, este personaje y otros tantos análogos por todo el mundo (cada vez más esparcidos) son en realidad un invento moderno. Ya no preocupa tanto su caracter pagano, sino su estrecha relación con el consumismo. Cuando se elude a su historia pasada, casi que se hace con una cierta melancolía, como si ya por ser parte del pasado sus orígenes fueran más creíbles y puros que los tiempos actuales. Pero no hay que olvidar que tanto Papá Noel como las otras figuras  malvadas del pasado, como el Croquemitaine (el Coco), el Père Fouettard (“Papá Fuete” que castiga a los niños que se portan mal), el Jubelok escandinavo (demonio cornudo del mundo subterráneo que llevaba regalos a los niños), el dios Odín (de la sabiduría, la guerra y la muerte) o el origen que más se cita de Papá Noel, Saturno y las Saturnales romanas, todos ellos fueron también inventos de su época.

No hace falta remitirse a los orígenes de este personaje para encontrar personajes parecidos en otras culturas: las Katchina de los indios del suroeste de los Estados Unidos son personajes disfrazados y enmascarados que encarnan dioses y ancestros y que regresan periódicamente a sus aldeas para bailar y para premiar o castigar a los niños, quienes no reconocen bajo el disfraz tradicional a sus padres o familiares. Este mito explica que las katchina son las almas de los primeros niños indígenas, trágicamente ahogados en un río en la época de las migraciones ancestrales. Cuando los ancestros de los indios se establecieron en sus aldeas, las Katchina venían cada año a visitarlos y, cuando se iban, se llevaban a los niños. Los indígenas, desesperados por la pérdida de su progenitura, pactaron con las Katchina que se quedaran en el más allá, a cambio de la promesa de representarlas cada año con máscaras y danzas.

Curiosamente, las Saturnales eran la fiesta de los larvae, es decir, de los muertos por violencia o abandonados sin sepultura. De hecho, tenemos innumerables testimonios de los mundos escandinavo y eslavo, que revelan el carácter de la cena de Navidad como una comida ofrecida a los muertos, donde los invitados hacen el papel de muertos; los niños, el de ángeles; y los ángeles, el de muertos.

Hoy, Papá Noel y los otros personajes de la Navidad siguen teniendo estas dos funciones: hace de puente entre la infancia y la adultez y entre la vida y la muerte. En cuanto a la primera función, ayuda a los mayores a mantener a los menores en el orden y la obediencia (como el Coco y otros personajes análogos). Durante todo el año invocamos la visita de Papá Noel para recordarles a los niños que su generosidad dependerá del buen comportamiento que demuestren. Pero realmente, ¿de dónde viene la idea de que los niños tienen ese derecho de recibir bienes materiales?

Y es que, más profundamente, Papa Noel hace de puente entre los muertos y vivos.
En tiempos pasados, la muerte era algo más cercana, sobre todo para las personas débiles (niños y ancianos) y en el duro invierno, y es por eso también que en su solsticio se le rendía culto al sol en esta época de encrucijadas. En realidad, la Navidad es, como dice Levi Strauss "una fiesta esencialmente moderna" que transforma y substituye con su conmemoración a las fiestas paganas que se desarrollaban en esta época del año. 
Pero ahondando más en las razones, cabe preguntarse por qué seguimos mirando desdeñosamente a la muerte, si parece que hoy en día la tenemos más "controlada".

"Hoy, otra actitud frente a la muerte va progresando entre nuestros contemporáneos, actitud tal vez no hecha del temor tradicional a los espíritus y a los fantasmas, sino de todo lo que la muerte representa en sí y también en la vida en cuanto a empobrecimiento, sequía y privación." argumenta el antropólogo Levi-Strauss, profetizando en 1952 el mundo actual.Y en el libro Tristes trópicos, repite:

"No es sólo para burlar a nuestros niños que nos entretenemos con la creencia de Papá Noel: su fervor nos reconforta, nos ayuda a autoengañarnos y a creer que, ya que ellos creen en él, un mundo de generosidad sin contrapartes no es absolutamente incompatible con la realidad. Y sin embargo, los hombres mueren: jamás volverán; y todo orden social se aproxima a la muerte: se apodera de algo contra lo cual no da equivalente."

Pero lo que quizás Levi-Strauss no se podía imaginar, es hasta qué grado Papa Noel, con su máscara de bonachón, iba a ser títere del mayor chantaje de la globalización mercantil, la inmortalidad que ya no se vende en elixir, sino a través de:  


 
... sus instrumentos de belleza: El hecho de controlar el cuerpo es también una manera de controlar el mundo que se nos escapa. Somos ingenieros de nuestro propio cuerpo y la gente que no trabaja su cuerpo es señalada. El capitalismo oculta, margina, silencia y criminaliza el cuerpo: oculta a los muertos, a los ancianos, a las personas con discapacidad, a los obesos, o los cuerpos en los que el paso del tiempo está dejando huellas visibles.


...sus aparatos que bombardean y producen imágenes: La sobresaturación de informaciones e imágenes que cada día aporta su cuota de muertes, que la convierten en anónimas y lejanas, en interés estadístico o anecdótico. Además, el sentimiento de que hay que pasar a través de la imagen para existir y ser inmortal (cámaras digitales, videos, reality shows...) 


... sus instrumentos de comunicación: El móvil que nos hace ser omnipresentes, o esta idea de “subir” la mente a Internet (o tu vida en facebook). Es una voluntad de escaparse del cuerpo, de lo que es mortal, el cuerpo como vestigio de una humanidad obsoleta y deplorable que hay que preocuparse por eliminarlo. A partir de ahora simplemente ya no es Dios o un elíxir quien va a darnos la coartada de la eternidad, sino la tecnología.


... sus intrumentos de deporte de masas, el ideal de cuerpo glorioso, el cuerpo del atleta de rendimiento inimaginable pero que, en realidad, es el más medicado. El cuerpo objeto por excelencia, no por su supervivencia ni por la de los demás, sino por la ilusión compartida de eludir la gravedad y la tierra, es decir, el cuerpo en sí. Ser legendario, ser inmortal.

... sus instrumentos para el hogar. Para una casa escaparate. Al igual que el cuerpo, también somos ingenieros de nuestra casa. El cambio se erige como valor supremo: grandes ventanales y paneles translúcidos, muebles multifuncionales, miles de elementos decorativos  (olores, música, luces, diseños…) y en el centro: la televisión. Como todos los espacios de la sociedad de consumo, ya está todo hecho, prefabricado, no hay conexión entre la casa y el habitante, no hay lugar para ti. El capitalismo nos ha ido despojando de nuestra intimidad: nos ha dejado sin protección, nos ha quitado el techo, nos ha dejado expuestos. Ahora estamos sometidos enteramente al poder, somos acoplables a cualesquiera de sus terminales de producción y consumo. 

 
... y sus miles de juguetes. Juguetes para los niños y los adultos. Prefabricados, con un solo uso, donde tampoco cabes tú ni tu imaginación. Muñecas (siempre para niñas) y sofisticados automóviles (siempre para niños) donde no hay nada que inventar porque el objeto constituye un fin en si mismo. Donde mejor se conoce al capitalismo no es donde se hace sufrir a los seres humanos, sino el lugar donde nos divertimos, donde sentimos placer. Divertirnos es sacarnos de la realidad, de la mortalidad, llevarnos a otro sitio: viajes organizados , centros comerciales, tecnología virtual. Cualquier juguete para que no estés contigo.




Fuentes:

“Por una sociología de la vida cotidiana” Jesús Ibáñez.
"El naufragio del hombre" Santiago Alba Rico, Carlos Alba Rico.
"Los niños del desierto" Moussa Ag Assarid.
"Hacia una antropología de los mundos contemporáneos" Marc Augé.
¿Por qué vivimos?  Marc Augé.
www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.4717/pr.4717.pdf 
http://www.tendencias21.net/David-Le-Breton-El-sentido-del-cuerpo_a69.html
http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/maguare/article/viewFile/15285/16079
    

miércoles, 2 de enero de 2013

La comunidad: una declaración de responsabilidades.



"La gran diferencia entre los indígenas y el mundo occidental es que vivimos en comunidades y nos sentimos como en casa con los hermanos de nuestro grupo. La unión nos hace fuertes, y el individuo es importante como parte de un todo." Evaristo Nugkuag Ikanan, aguaruna.


"Los líderes actuales deberían cambiar de valores, de "Poder y Autoridad" a "Responsabilidad". Los EEUU tienen una "declaración de derechos", y yo creo que habría sido mejor una "declaración de responsabilidades". Oren Lyons, iroqués.

"Cuando comienza a anochecer, las familias se reúnen alrededor de sus hogueras para dormir. Aquella primera noche, mientras estaba cómodamente tumbado en mi hamaca, me sentí en una especie de país de hadas. Una rata arborícola emitía una llamada, que otra, situada junto al río, contestaba con chillidos. Los búhos ululaban en la distancia, y los chotacabras se silbaban de una manera muy llamativa con una llamada melódica y monótona de tres tonos. Las ranas y los sapos croaban y cantaban a coro. Siempre, de fondo, los insectos chirriaban en la copa de los árboles.

No había luna: la única luz provenía de los fuegos que ardían en cada una de las veinte hogueras colocadas de manera más o menos regular alrededor del perímetro del yano, así como del tenue brillo de las estrellas. Cuando las llamas se iban extinguiendo, tenía la sensación de estar en una gran cueva subterránea, silenciosa y aislada del mundo exterior. Sin embargo, en ocasiones, el fuego revivía, cuando una de las mujeres abandonaba la hamaca para avivar las ascuas. Entonces, de repente, el tejado curvo del yano se avivaba, y el cielo que se avistaba por el centro se oscurecía a causa del contraste, de forma que parecía una gran cúpula sujeta al techo.
Más tarde, aquella noche, comenzó a llover. Pude oír las gotas que golpeaban el tejado por encima de mi cabeza y ver como caían al espacio abierto que tenía delante, pero el agua no se filtró por el tejado. 

Sin poder dormir pero cómodo bajo la cubierta impermeable del techo de paja, sentí que una enorme satisfacción se apoderaba de mi. A lo largo de cientos de kilómetros en todas las direcciones, el bosque me rodeaba, inmenso, aterrador y complétamente diferente al mundo que acababa de dejar atrás. Sin embargo, las paredes del yano mantenían alejada la fiereza de la inmensa selva. En el interior, me sentía protegido no sólo por la empalizaba de hojas que me rodeaba, sino también por la compia del resto de personas que dormitaba en sus hamacas alrededor del yano. Era como si la enorme y compleja estructura albergara a una sola familia, de la cual me sentía, si no un miembro, al menos sí un huesped bienvenido. 

Comenzaba a comprender." Robin Hanbury Tenison,  Reino Unido.

Sus hogares, los yano, albergan hasta 400 personas, al igual que las casas en los árboles de los Korowai en Indonesia o los kabang flotantes de los gitanos del mar llamados Moken.


En la vasta estepa de Mongolia, las puertas de las casas gers de los nómadas siempre se orientan al sur, para resguardarse de los vientos gélidos de Siberia. Es de mala educación llamar a la puerta y los visitantes simplemente deben entrar.

"Debemos trabajar de forma colectiva porque ahí es donde radica nuestro poder y, ademas, actuar así resulta ventajoso", afirma Tanien Ashini, un sheshatshiu de Canada.
Para los penan, la peor ofensa social se denomina sihun, que significa no saber compartir. Los yanomami creen que una cazador enfermará si consume su propia caza.
En algunas zonas de Sudáfrica, cuando se desea elogiar a alguien, se le dice que tiene ubuntu: aquello que se requiere para ser un humano. Una persona con ubuntu reconoce que existe porque los demás existen: que es una persona a través de otras. De modo que al deshumanizar a alguien, nos guste o no, nos estamos deshumanizando a nosotros mismos. Ya que sólo podemos ser humanos, ser libres, cuando lo somos todos.

Un indio Cree (Canadá) cuenta “Sí, estuve una vez en Montreal, pero no puedo volver. Yo quería ir a ver un partido, ya que estaba en Montreal. Empecé a andar hacia el Forum y… no creas que me perdí. Toda la calle estaba llena de gente que iba en la misma dirección. Me alegró pensar que yo iba adonde todas esas personas de la ciudad. Pero cuanto más andaba, más gente había y empecé a darme cuenta que íbamos a estar todos juntos en el mismo espacio. Me entró miedo. Pensé que si cuando estoy en una habitación con cinco personas noto sus emociones, cuando estuviera en el partido de jockey notaría las emociones de diez mil personas. ¡Eso es demasiado! Y me di la vuelta y empecé a andar en dirección contraria”

La filosofía de la Suma Qamaña de Bolivia, que se podría traducir como “buen convivir”, es la sociedad buena para todos en armonía con los otros y con la naturaleza (la Pacha Mama). Por eso, la manera de expresar regularmente que alguien es ‘pobre’, la palabra que tanto quechuas como aymaras prefieren, es waxcha (o waqcha, en quechua), que literalmente significa ‘huérfano, abandonado’. Es decir, lo que se subraya ante todo es la falta de seguridad y del calor de la de convivencia en su vida, más que la carencia de bienes materiales.
 
Muchas tribus tampoco creen en el principio de propiedad privada de la tierra. 
"Bushmanland (tierra de los bosquímanos) es nuestro gran nore, es como el territorio de todas nuestras familias. El gran nore se compone de nuestros pequeños noresi, que son los territorios de una familia extensa. Nore significa el lugar donde has nacido y han nacido tus padres y tus abuelos. No es solo un pedazo de tierra, sino una porción de naturaleza, nuestro recurso natural. Cada nore proporciona los mismos recursos, de ahí que las familias hayan aprendido a compartirlos. Hemos aprendido a ayudarnos para poder sobrevivir en un entorno tan difícil. El nore es la clave de nuestra supervivencia y la base de nuestra cultura."  Kxao Moses, bosquimano juhoan, Namibia.

"La gran diferencia entre los indigenas y el mundo occidental es que vivimos en comunidades y nos sentimos como en casa con los hermanos de nuestro grupo, de nuestra nación indígena. La unión nos hace fuertes, y el individuo es importante como parte de un todo. Nuestros ancestros no conocieron el individualismo y nosotros no lo concebimos para nuestros hijos." Evaristo Nugkuag Ikanan, aguaruna, Perú.


Existen antiguos y tradicionales sistemas de trabajar la tierra en comunidad, sin esperar nada a cambio más que el bien de todos, incluso en Occidente. Los aztecas ya utilizaban la minka o minga, que hoy los pueblos indígenas de la cordillera andina usan todavía, para construir todo tipo de infraestructuras, pero también existe el auzolan en Navarra (donde todavía hay pueblos en los que sigue vigente), la prestación asturiana andecha o el coor irlandés. En Tokelau y las islas Cook, los archipiélagos más aislado del mundo, el compartir se convirtió en un auténtico sistema que aún funciona, y se llama inati. Todos los días, la pesca fresca se coloca en la playa y se reparte según las necesidades de cada cual. 

De hecho, en los años 60 y 80, se implantó la minka desde la administración de Perú para la construcción de redes de comunicación y para acometer las obras públicas de las que estaba necesitada el país. Los ciudadanos ofrecían su mano de obra en lugar de impuestos, y el Gobierno pagaba el material necesario para las obras. En pocos años se dotó el país de la mayoría de infraestructuras existentes. Corea del Sur se interesó por la experiencia, y tras una visita que hizo su gobierno para conocerla in situ, puso en marcha en su país este sistema aplicado a la economía: en pocos años pasó de ser un país pobre económicamente a ser una potencia que tiene su lugar a nivel internacional.
Pero este sistema es el día a día de muchas sociedades de todo el mundo, donde de forma instintiva se dice "nosotros" en lugar de "yo". Numerosas sociedades indígenas apenas tienen líderes formales, las decisiones las toman por consenso y las órdenes sólo se manifiestan a modo de sugerencia. 

"Lo más importante sería que los líderes actuales cambiaran de valores, de "Poder y Autoridad" a "Responsabilidad" Los EEUU tienen una "declaración de derechos", y yo creo que habría sido mejor una "declaración de responsabilidades".
 
"Todos tenemos sentido común, por eso lo llaman así. Todos lo tenemos, solo hay que usarlo, eso es todo. Y tienes que valorar lo que los otros te dicen, usas el sentido común y piensas "no, eso no resulta". Recuerdo a uno de nuestros jefes... éramos un grupo de niños que habíamos hecho algo malo y estábamos sentados ante el consejo de jefes, y hablaban de "quién es el lder?" Y recuerdo que una anciano jefe dijo:

 "¿No ves que no es razonable seguir a alguien sin saber por qué? No sabes por qué, pero si fuera a tirarse por un precipio, ¿lo seguirías?? Usa tu razón, usa tu sentido común." 

Y luego dijo:

"Cada persona debe ser su propio líder. Piensa por ti mismo." Oren Lyons, iroqués.



Fuentes:
http://sumakkawsay.files.wordpress.com/2009/06/albo_sumaqamana.pdf
Somos uno: un homenaje a los pueblos indígenas. Joanna Eede.
http://lagenterula.files.wordpress.com/2011/06/la-cultura-del-auzolan.pdf