lunes, 10 de diciembre de 2012

Antropología de la juventud: bacanales y exámenes.

¿Qué podemos hacer con tanto dinero?
¿Qué podemos hacer con las ventajas sociales?
Vamos dejando nuestra alegre juventud.
¡Qué más se puede pedir!
¡Nuestra alegre juventud!

La polla records, (grupo  punk) "Nuestra alegre juventud".

"El joven fue inventado al mismo tiempo que la máquina de vapor. El principal inventor de la máquina de vapor fue Watt, en 1765. El del joven, fue Rousseau, en 1762." 
Frank Musgrove.


La juventud es una «construcción cultural»: cada sociedad organiza la transición de la infancia a la vida adulta. Aunque este proceso tiene una base biológica, lo importante es la percepción social de estos cambios: no en todos los sitios significa lo mismo que a las muchachas les crezcan los pechos y a los muchachos el bigote. También dependen de los valores asociados a este grupo de edad: no todas las sociedades reconocen la adolescencia.

En el amplio abanico de sociedades y tribus sin Estado, para los muchachos, la pubertad incrementa la fuerza muscular y para las muchachas conlleva la formación de agentes reproductivos. Ambos procesos son esenciales para la supervivencia material y social del grupo. 

Para los pigmeos, en el elima, un rito de pubertad, el varón tiene que demostrar valor considerable para abrirse paso hacia el interior de la casa de las muchachas, después de haber sido invitado... además de matar un animal auténtico. Aunque en realidad, la ceremonia da comienzo cuando a una muchacha le aparece la primera sangre menstrual. Entonces inicia un período de reclusión en una choza especial, acompañada de sus coetáneas y de una pariente mayor y respetada que les enseñará las artes, habilidades y canciones de las mujeres adultas. Después de un mes de cánticos y festejos, que incluyen incursiones en broma al campamento para atacar a los chicos, las muchachas se reintegran a la vida del grupo como mujeres adultas.

El ejemplo más emblemático es, sin duda, el de los masai. Los varones pasan por cinco estadios a lo largo de su vida: Il murran (joven guerrero) se dedica a la actividad militar; Il moruak (adulto casado) se centra en la actividad doméstica; Il piran (mayor) ostenta el poder de toma de decisiones; JI dasat (anciano) consiste en el poder ritual y simbólico. Lo esencial del sistema masai es que la iniciación no tiene un sentido individual sino social: todo el grupo de edad se inicia al mismo tiempo, lo que conlleva unos vínculos afectivos que perdurarán durante toda la vida.


Efebos. La juventud en la sociedad antigua.


El término efebo significa «el que ha llegado a la pubertad». La efebía se inspiraba en el modelo de la agoghé espartana, la institución militar donde eran educados los jóvenes guerreros para una formación al servicio de la polis, de preparación para la guerra y una educación en el plano erótico que conllevaba relaciones de carácter homosexual con guerreros mayores.

Con el tiempo, se enfatizó su aspecto educativo: la educación del ciudadano independiente y de posición preeminente en la sociedad. Surge así la noción de paideia (o educación): los jóvenes pasaban a ser identificados con el amor erótico, con el ansia de saber, el deseo de reforma y belleza, cantando al mismo tiempo el vigor de su cuerpo y de su mente. Es el símbolo de cultura, sin más. Eso sí, el modelo del efebo no se aplicaba ni a las muchachas ni a los jóvenes plebeyos o esclavos.

Durante el siglo II d. C. se produce el acaparamiento de recursos y capitales por parte de una minoría dominante, y los jóvenes fueron perdiendo sus derechos, aumentando las formas de control familiar, escolar, moral y penal sobre ellos con la excusa de ofrecerles una mayor protección. Su rebelión se pondría de manifiesto en las bacanales: diversas corrientes de protesta social que unían a jóvenes, mujeres y otros grupos marginados. Los grupos dominantes, amenazados en sus privilegios, fueron los que tildaron estas protestas como "orgías".



Mozos. La juventud en la Europa medieval y moderna.


No es extraño el hecho de que los niños en esa época sean representados como «adultos en miniatura». Desde los siete o nueve años, tanto los chicos como las chicas dejaban su hogar para ir a residir en casa de otra familia, donde llevarían a cabo las tareas domésticas y aprenderían los oficios y habilidades como aprendices hasta los catorce o dieciocho años. También era normal ver mezclados a menores con adultos en tabernas y lugares de mala fama: las cosas de la vida (como la sexualidad) se aprendían por observación directa. La institución escolar acogía entonces a gente de todas las edades (la noción de separación por cursos según edades es muy reciente). También en el plano religioso los menores son considerados adultos capaces de distinguir el bien y el mal y, claro, para morir en la hoguera por los inquisidores.


Muchachos. La juventud en la sociedad industrial.


Con un cierto tono metafórico, Frank Musgrove (1965: 33) ha afirmado que «el joven fue inventado al mismo tiempo que la máquina de vapor. El principal inventor de la máquina de vapor fue Watt, en 1765. El del joven fue Rousseau, en 1762». Este pensador la entendía como estadios naturales de la vida al igual que su mito del "buen salvaje". 

La primera institución en cambiar fue la familia, más responsable y afectiva respecto a los jóvenes. La segunda institución fue la escuela, que responde a un nuevo deseo de rigor moral: el de aislar por un tiempo a los jóvenes, clasificarlos según sus edades y, según Foucault, como si de un sistema penitenciario se tratara, ir parejas a las condiciones del capitalismo industrial. Ello se pone de manifiesto en la noción del examen:

"El examen combina las técnicas de la jerarquía que vigila y las de la sanción que normaliza. Es una mirada normalizadora, una vigilancia que permite calificar, clasificar y castigar. Establece sobre los individuos una visibilidad a través de la cual se los diferencia y se los sanciona. A esto se debe que, en todos los dispositivos de disciplina, el examen se halle altamente ritualizado... La superposición de las relaciones de poder y de las relaciones de saber adquiere en el examen toda su notoriedad visible." (Foucault, 1990: 189).

La tercera institución influyente, aunque en este caso sólo para los varones, es el ejército. Con la Revolución francesa se instituye el servicio militar obligatorio que va generando una cultura propia. La cuarta institución es el mundo laboral: en la primera industrialización comienza con el trabajo infantil, hasta que en la segunda Revolución Industrial, por sus avances técnicos y el reclamo de una mayor preparación técnica, los muchachos no fueron necesarios. Aunque hoy día la explotación infantil todavía existe.

Entonces surge el redescubrimiento de la adolescencia, las primeras asociaciones juveniles modernas y también el gamberrismo y el crimen juvenil. Pero, sobre todo, una legislación especial, que con el argumento de proteger a la juventud estaba de hecho recortando su independencia (al igual que en Roma): cárceles y tribunales para jóvenes, internados, etc. 

Él periodo de entreguerras marca una fase de politización creciente de la juventud. Las primera instituciones en percibir la capacidad movilizadora de los jóvenes no sólo fue la Iglesia y el comunismo, sino sobre todo el fascismo y el nazismo: no en vano Hitler y Mussolini tuvieron en las Juventudes Hitlerianas y en los Barilla italianos sus apoyos más firmes. Ésto tuvo su trágica resolución en los campos de batalla.


Jóvenes. La juventud en la sociedad postindustrial.


Tras la segunda guerra mundial, después de un modelo conformista de la juventud, políticamente pasiva y dócil, que arrastraban las secuelas de la guerra y el desencanto, la modernización económica y política trajo una modernización cultural, especialmente en el culto a lo joven como "rebelde sin causa". Al ser uno de los sectores más beneficiados por las políticas del bienestar, nació un espacio de consumo específicamente destinado a los jóvenes ya que se habían convertido en un grupo con creciente capacidad adquisitiva: moda, adornos, locales de ocio, música, revistas, etc. Los medios de comunicación de masas permitió la creación de una cultura juvenil internacional-popular. 

La reaparición del activismo político y el compromiso social durante los años sesenta hizo que en todas partes los jóvenes reclamaran los derechos y deberes de la adultez. Pero otra reestructuración socio-económica volvería a traer el conformismo social a la juventud, e incluso  las drogodependencias y nuevas formas de violencia juvenil gracias al crecimiento galopante del paro y la consiguiente demora en la inserción social. Apalancados en casa y desencantados, la generación de los ochenta aguardaría pacientemente en la cola de espera para entrar en la vida adulta.

Los años noventa y los siguientes han presenciado tendencias contradictorias, capitalista e individualista pero marcada por las nuevas tecnologías y los mass media, que comenzó con un epíteto: «generación X». 

"Pasas por cantidad de movidas culturales y estéticas. Te quedas con algunas, ¿no? Yo he pasado, pues yo qué sé: jipis, jevis, punkis, ... Bueno, vas pasando por todas las movidas. Sí. no sé, es una cosa yo creo que lógica. Más que movidas son gustos musicales y que relacionas con una estética, una filosofía. Al final te das cuenta de que intentan romper con una sociedad cantidad de podrida. Todo lo que sale en contra de algo es el espejo de ese algo. Lo he oído, no sé de quién es, pero me suena muy bien. O sea, una sociedad que salen grupos cantidad de decadentes, pues eso será por algo, quizás es un espejo de lo que obliga la sociedad."  Felix, mutante.

"De ese tiempo para acá he estado pensando si soy o no soy punk. Antes iba yo más monstruoso, ahorita ya he cambiado, como que el casamiento hizo que cambiara un poco y la paternidad. Pero de repente también me vienen
depresiones. Me quiero alejar del barrio, quisiera irme a provincia. No tengo miedo pero sí me gustaría desaparecer de este mundo. Tengo unos pensamientos bien locos. Me daría gusto que todo se acabara, pero que los primeros que se fueran fueran los de arriba. Pero luego me da miedo porque tengo un hijo y quisiera que él conociera más de esta vida. 

Ahorita no sé qué rumbo vaya a tomar mi vida, mi mente está echa un caos: mi esposa, ser punk, el eclipse que ya se puso muy de moda, el bebé. La neta, no hay futuro, pero sí quisiera que mi hijo lo tuviera..." Pablo, padre.



"Las mantis religiosas, el miedo nuclear, sentido de contradicción.
La cara del poder, la carga policial, y en la ruleta rusa, yo.
Pregúntale a tu hermano cómo se enredó. Su sangre es de plutonio y de morfina.
La nube radiactiva fue como un spray, tiñó tu piel de carmesí.
La luna es fluorescente, el río un barrizal y el bosque es sólo un video clip.
El centro de tu vida un televisor, imágenes de guerra en las noticias.
Hileras de ciudades desde el autobús y puestos militares.
Miradas de mercurio, tú ya no eres tú, la disciplina del robot.
No hay niños jugando en la calle, ni flores para los amantes.
No soy como tú, no soy como tú.
¿A qué lugar le llamas cielo?."


Amaral. Enrique Morente. 

Fuente: 
"Antropología de la juventud". Carles Feixa.
Libro completo aquí: http://www.mediafire.com/?yyqdfjvymy2

domingo, 2 de diciembre de 2012

Los guerreros de Rapa Nui: El Tapati.

El festival Tapati toma lugar en la Isla de Pascua todos los años en febrero desde hace 30 años. La isla está separada en dos equipos, y cada uno de ellos está liderado por una reina. Cada equipo tiene que ganar puntos para su reina en los concursos culturales y deportivos y un jurado les valorará durante todo el festival hasta que la reina del equipo ganador se convierte en La Reina de Tapati, la cual llevará una corona adornada de huesos de vértebras de tiburón. 
Para ello, se invierten más de 50.000 euros en producir los vestidos tradicionales, hechos de pieles, conchas y follajes, y que serán usados durante el baile para vestir a 200 bailarines. Los vestidos muestran paralelismos culturales con las otras islas vecinas de la polinesia (Marquesas, Tahiti...) Todos en la isla son como primos, pero durante el festival la tensión corta como un cuchillo. De hecho, nada más coronar a la reina, dos nuevos equipos comienzan a prepararse para el festival del próximo año.

El festival es una oportunidad para transmitir a la generación joven las tradiciones ancestrales. El dialecto rapanui se da en las escuelas y a veces se usa en el día a día. Solamente la mitad de 6700 habitantes son originarios de la isla, los demás vienen de Chile. Un movimiento independentista reclama claramente sus demandas. 



Durante 2 semanas el pueblo se reencuentra con todos sus deportes y actividades ancestrales:





  • El TAKONA, concurso de pinturas corporales. Requiere una larga preparación detrás del escenario. En un casi religioso silencio y en la oscuridad, se le prepara al guerrero minuciosamente y cuando está listo sale al escenario a contar historias de las hazañas de sus ancestros describiendo ante la comunidad el significado de cada pintura. 
  • El RIU, cantos rituales que narran las historias y leyendas épicas y gloriosas que ha vivido a lo largo de los años el pueblo rapa nui.
  • El HOKO HAKA OPO, competencia entre grupos musicales que representan a las respectivas alianzas y en la cual interpretan temas en forma alternada con los grupos rivales, sin repetir ni equivocar las letras.
  • El HAKA PEI o deslizamiento en troncos de plátanos en el Maunga Pui en un pendiente a 45º con una velocidad de 70 a 80km/h , sin protección en el cuerpo. Competición única en el mundo. Es la más peligrosa: los novicios están obligados a rezar una oración el día antes. Después de adornarse con ilustraciones tribales, los participantes suben a la cima del volcán Maunga Pu'i para prepararse para el descenso. El principal objetivo es llegar sano y salvo al pie del volcán, y es que no son raros los accidentes en esos 10 segundos que dura el descenso.  




  • El PORA natación con flotadores de totora sobre una distancia de 1500m.
  • El TAU’A RAPA NUI, especie de triatlón remando con bote de totora, carrera con 15 kilos de plátanos al hombro, y natación sobre pora en el cráter de Rano Raraku.
  • El TINGI TINGI MAHUTE, tejido realizado machucando la corteza del árbol de morera.
  • El VAKA TUAI donde deben recrear una embarcación tradicional polinésica, destinada a la navegación de la candidata a reina.

Así que los concursantes bailan, cantan, surfean, nadan, tiran lanzas (las cuales tienen que clavarlas en los troncos de los árboles bananeros que están a  20 metros de distancia), esculpen, levantan rocas (donde las mujeres también toman parte), y bogan a lo largo de la costa Hanga Roa. 

Los atletas a veces ofrecen bailes a los turistas en Hanga Roa e incluso participan en un calendario sexy, que tiene mucho éxito entre las turistas.

Otro de los eventos es presentar exquisitos y tradicionales manjares a los jueces. Un ejemplo es el Ceviche, una especialidad de la Isla: pescado crudo en escabeche acompañado de tomates, cebollas y aguacates. Lo que vale es la apariencia... los jueces no prueban ni un bocado! 

El festival termina con un carnaval donde se mezclan turistas y habitantes. Como tradición, todo el mundo se baña en lodo volcánico, el Kiea, que junto con el típico tapabarros hami, da lugar a una imagen muy peculiar. Durante este carnaval, también existe otra competición: la de maquillar a los turistas con los colores del equipo para agregarlos y ganar el mayor número de puntos posibles. Contar los puntos es algo muy serio y lleva horas. Además, los guerreros interpretan el Haka a lo largo de las calles citando frases sobre los famosos Moais, que no en vano, son los que atraen a 65.000 turistas a la isla todos los años. 

Algunas otras expresiones de la cultura viva de Rapa Nui a destacar son la música, los tatuajes (incluso algunos turistas se hacen uno para tener un permanente souvenir a manos de Moko Mae, gran tatuador además de bailarín), y su medicina tradicional. 

El Kai kai es uno de los eventos del Tapiti: una ancestral técnica que consiste en construir figuras geométricas con una cuerda que las manos hábiles del cuentacuentos transforma en complicadas formas que se desarrolla con a lo largo de la transmisión de la historia. A lo largo del siglo XX se recogieron cerca de 100 cantos diferentes, cada uno de ellos con figuras diferentes y de distinta complejidad. Si bien aún hay gente que conoce algunas, muchas se han perdido y han caído en el desuso, y las que quedan en algunos casos son incomprendidas por los actuales rapanui, por estar cantadas en el idioma antiguo.

En realidad, las figuras de cuerda o string-figures han existido desde la antigüedad y parece que su origen proviene del Extremo Oriente. Gente de diferentes culturas y civilizaciones han creado figuras de cuerda a lo largo de la historia, encontrándose figuras idénticas en zonas enormemente alejadas del planeta: en África, India, Nueva Zelanda, Nueva Caledonia, Nueva Guinea, Costa de Oro, Australia, Islas Marquesas y de la Sociedad, Fidji, Yoruba, Guayana Inglesa, Palau, Isla Sandwich (Hawai) y en toda América. En inglés se le denomina string figures o cat’s craddle; en francés, jeu de ficelle; en alemán es Fadenspiel ; en Hawai, he; en Japón, ayatori; en Nueva Zelanda, whi

Se practica entre muchas tribus, las que son asombrosamente expertas y forman lazadas extraordinariamente complicadas, ayudándose con los labios, dedos de las manos y de los pies. Entre los inuit se concibe como un reto de habilidad en el que varias personas compiten por realizar la figura más artística o complicada. En muchas tribus se utiliza para ilustrar el recitado de historias o mitologías, para describir fenómenos naturales o para propiciar una buena cosecha. 


Gracias a la labor de antropólogos que se han encargado de recopilar estas figuras y describir sus instrucciones, se unificaron en 1898 de la mano de Alfred Cort Haddon y Rivers en el libro "A Method of Recording String Figures and Tricks". Julia Averkieva, por su parte, estudió la más completa recopilación de este juego de una sola tribu, la kwakiutl. Durante el tiempo de su estudio de campo, Averkieva señaló paso a paso las instrucciones para cada figura y transcribió los cantos tradicionales que los acompañan.  

Así, hoy en día los niños y adultos de todo el mundo siguen jugando al "juego de la cuerda", "al hilo" o a "hacer cunas", haciendo figuras idénticas en épocas y culturas diferentes pero disfrutando de la misma manera: como niños.





sábado, 1 de diciembre de 2012

La vuelta al mundo en siete sorbos: antropología del alcohol.

"Soy un firme creyente de que la bebida de un país está determinada por su paisaje y el clima, y ​​que su bebida a su vez da forma a su cultura."
Ryan Murdock, antropólogo. 

La ecología cultural, disciplina aún fuertemente vigente, sostiene que el paisaje moldea la cultura. Partiendo de esa base, Murdock apunta que entre los aspectos culturales afectados se encuentra la tradición alcohólica de cada país, que varía fuertemente de un lugar del mundo a otro.
Éste viajero trotamundos ha esbozado, según experiencias propias, algunas consideraciones sobre la cultura, el paisaje y las bebidas alcohólicas de cada país.


"Según mi teoría, el mundo puede ser claramente dividido en varias zonas distintas de alcohol.

El Reino Unido e Irlanda son el hogar de whiskies que calientan y oscuros ales y stout pesados (estilos de cerveza muy oscuras, originarias de las Islas Británicas)​​. Perfectos para cuando la humedad perpetua empapa tus huesos: un sorbo consume la niebla de la mente, de la memoria y del paisaje.

Hacia el este, Escandinavia y Rusia, frías tierras heladas bloqueadas durante la mitad del año en la oscuridad perpetua, es el lugar de nacimiento del vodka y del aguardiente. Crearon una bebida limpia y nítida que es tan fría como el aire que respiran en el norte. Corta a través del cerebro como un cuchillo de fría claridad. Al menos, el primero es lo que hace.

En Asia Oriental, Sudeste de Asia y Australia se reseca la garganta y hay necesidad de un trago fresco y refrescante. Su luz fuerte trajo los lagers (un tipo de cerveza con sabor acentuado que se sirve fría), pero los viajes dejan un anhelo de algo más fuerte. No es de extrañar que los colonizadores británicos llevaran la ginebra a la India y Malasia: una bebida caliente que se volvió fría, y que refleja la disolución gradual de los colonos a largo plazo.

Europa está dividida por una línea errante que divide a los que beben vino de los que beben cerveza. Esta línea divide Alemania en una zona de jarras de espumoso y una zona de colinas cubiertas de viñedos. Por un lado, la gente en la cervecería es bulliciosa, y por el otro son reservados y contemplativos. Los países mediterráneos de Europa caen dentro de la zona de vinos, pero añaden un pequeño giro: la tradición del aperitivo y la digestivo. Llámalo como quieras, son las cosas de los primeros mordiscos de café por la mañana, que como el vino es el combustible de conversaciones profundas e ilimitadas.

En América Central y el Caribe, puede ser sólo el ron. Si el vino es el combustible de la conversación, el ron es el combustible de la lujuria: noches sofocantes; el aire se llena con el olor dulce de las jacarandas (árbol subtropical oriundo de Sudamérica), isleñas chicas morenas descalzas bailando a ritmo de reggae lento y sinuoso. Estas son tierras donde la marea de la luna se baña en las playas de arena pulida y surge como la sangre caliente que corre por tus venas llenas de ron.

Justo al norte, el cinturón de tequila de México se abre camino a través del mapa como una zona peligrosa de tormenta tropical: calurosas y polvorientas noches de mariachis hasta que confundes el culo con las témporas.

Por último, América del Norte es una vibrante mezcla de la cultura. Es una amalgama de alcohol, al igual que los norteamericanos son una amalgama de pueblos. A pesar de que ha creado una serie de variaciones con espíritu propio, rye (bebidas de centeno) y bourbon entre ellos, su cultura está más auténticamente representada por el cóctel: una mezcla de la vieja y la nueva vanguardia. Elegante y refinada o juguetona y despreocupada, las infinitas combinaciones de la cultura del cóctel del Nuevo Mundo traen consigo una infinita y creativa variedad.

Así que ahí lo tienen. Mi opinión profesional como antropólogo y escritor de viajes. Mi gran teoría del mundo en siete sorbos ardientes.

Creo que fue Lawrence Durrell el que escribió sobre la variedad de la experiencia alcohólica a disposición del viajero. Es sin duda una de las ventajas de la vida en carretera. ¿Y qué mejor manera de superar una barrera cultural que a través del murmullo de una botella, especialmente una botella de algo local?"


Pero el alcohol tiene una cara B.

Según el antropólogo David Le Breton, especializado en la antropología del cuerpo:  "Hoy (en relación con el cuerpo) hay una multiplicación de las fugas, una actitud masoquista muy fuerte, y la aparición de nuevos síntomas como la alcoholización de los jóvenes, que es más una búsqueda del coma alcohólico que de virilidad. Es lo que llamo “ponerse en blanco” o “desaparecer de sí mismo”. Este ponerse en blanco, este coma, es no tener que responder más al contrato de la identidad, es un fenómeno bastante reciente. Todo es una búsqueda de la realidad, de encontrar límites físicos, de encontrar la sensación de lo real que nos está faltando." 

El antropólogo Joseph M. Fericgla, profundiza más sobre el papel del alcohol en nuestras sociedades: ”Dime qué droga tomas y te diré quién eres. Cada sociedad ha crecido en función de una droga que la impregna. Occidente, por el alcohol (desde hace dos mil años): el alcohol genera agresividad y egocentrismo." "Nosotros tomamos drogas de esclavos: son drogas para trabajar mucho y pensar poco. La cafeína estimula los músculos, pero no el cerebro, y el alcohol embota la mente. Carajillo y cubata: perfecto combinado para esclavos."

Mario Monteforte Toledo, escritor, sociólogo y político guatemalteco, fue uno de los primeros en plantear que el alcoholismo en los pueblos indígenas no podía ser interpretado superficialmente ni ser reducido a problemas individuales. Cualquiera que se acercara a la historia encontraba que el alcohol jugaba un rol importante como herramienta de control y vasallaje a partir de la colonización que implicó el despojo de las mejores tierras y el control de la mano de obra indígena. El alcohol fue introducido de manera estratégica por terratenientes, incluyendo a órdenes religiosas que controlaban extensas propiedades y necesitaban mano de obra cautiva para hacerla producir, por eso, les pagaban a los indígenas con alcohol. Así pues, el alcohol debía ser analizado como un fenómeno social que oprimía y sometía a los indígenas. Desde entonces hasta hoy, el alcohol ha desgarrado la vida de pueblos y ha ayudado al sistema económico a mantener a los indígenas como masas de trabajadores

Cerca de la frontera entre Irán e Irak, donde subsiste la economía de contrabando, para que las mulas no sientan frío y puedan subir sin problemas las montañas heladas, los pastores les dan de beber vodka. Este es el título de una película kurda-iraní de Bahman Ghobadi: "A Time for Drunken Horses" o Un tiempo para caballos borrachos.
 
"Cuanto es lo bastante borracho, tiene que ver con las células del cerebro:  
primero mueren las de la tristeza así es que estas sonriente y contento, 
luego mueren las del silencio y todo lo dices en voz alta aunque no haya ninguna razón, pero eso no importa porque después mueren las de la estupidez y hablas con inteligencia 
y por último las células de los recuerdos, 
esas son difíciles de matar."




Fuentes:
http://www.ojocientifico.com/2009/05/31/antropologia-de-las-bebidas-alcoholicas
http://articles.submityourarticle.com/the-anthropology-of-drink-58540
http://democraciamulticultural.blogspot.com.es/2008/12/sobre-alcoholismo-en-las-comunidades.html

lunes, 26 de noviembre de 2012

El destino del hombre: guerra y paz.

Marvin Harris ("Nuestra especie").


"Permítaseme señalar en un tono pesimista que nuestra especie no tiene la capacidad para ejercer un control consciente e inteligente sobre el destino del hombre. Es este un hecho paradójico, teniendo en cuenta que somos los únicos organismos con cerebros dotados de una «mente» que tiene conciencia de procesar información, tomar decisiones, planificar el comportamiento y del esfuerzo intencionado por alcanzar metas futuras. Pero mirando hacia atrás, se aprecia que todos los pasos importantes en la evolución cultural tuvieron lugar sin que nadie comprendiera conscientemente lo que estaba pasando.

Los hombres que participaron en las transformaciones que llevaron desde los recolectores hasta los faraones tomaron decisiones conscientes y eran tan inteligentes, despiertos y reflexivos como nuestras generaciones modernas. Decidieron prolongar o aplazar tal o cual actividad por un día o una temporada, cazar o no cazar determinada especie, levantar el campamento o permanecer en el mismo lugar (...) Nadie decidió jamás convertir la residencia patrilocal en matrilocal, o las formas de redistribución igualitaria en formas de redistribución estratificada, o la guerra interna en guerra externa.

Cada una de las grandes transformaciones que tuvieron lugar en la historia y prehistoria fue consecuencia de decisiones conscientes, pero las decisiones conscientes no tuvieron por objeto grandes transformaciones. La destrucción completa de recursos naturales, que ha desempeñado un papel primordial en la historia de la evolución cultural, corrobora esta forma inconsciente de conciencia. Los recolectores del período glaciar no perseguían de forma intencionada la extinción de los mamuts, bisontes gigantes, caballos y otras especies de caza mayor.
 
El siglo XX parece una verdadera cornucopia de cambios inintencionados, indeseables e inesperados. El automóvil, meramente pensado como máquina para ayudar a la gente a ir de un sitio a otro más deprisa que a caballo o en calesa, modificó por completo las pautas de asentamiento y las prácticas comerciales de las sociedades industriales. 

Nadie persiguió o previó la transformación de tierras agrícolas en zonas residenciales, las desoladas fajas de tierra que bordean tantas carreteras y la consagración de los centros comerciales como nuevos centros de vida social.

Nadie previó tampoco el aspecto del rostro humano durante un bloqueo total del tráfico, la ansiedad e hipertensión que provocan las caravanas de coches de causa desconocida, o los hierros retorcidos y la sangre en la carretera dos horas más tarde.

Y seguro que nadie quiso que los automovilistas tardaran más hoy día en llegar al trabajo o desplazarse de un extremo a otro de la ciudad que los conductores de coches de caballos. 

¿Sabían nuestros padres de la acumulación industrial de residuos tóxicos en todos los elementos sólidos, líquidos y gaseosos que mantienen en vida a la naturaleza? 

Mientras limpiaban y cuidaban sus coches como si de animales de compañía se tratara, ¿se pararon acaso alguna vez a pensar qué pasa con los vapores excrementicios que emiten los motores? 

Esperaban que la química les deparara una vida mejor, y la tuvieron en forma de nuevas fibras, materias plásticas y aleaciones. No esperaban una vida peor por culpa de la química en forma de vertederos domésticos e industriales cancerígenos, y ríos, lagos y mares rebosantes de PVC y peces contaminados.

Querían electricidad, pero no querían que la combustión de carburantes fósiles se convirtiera en lluvia ácida, que mata los árboles y envenena los lagos de las montañas. 

Tampoco querían que los gases de los frigoríficos destruyeran la capa de ozono que nos escuda contra el cáncer de piel, ni que otras emisiones industriales amenazaran con fundir los casquetes polares e inundar ciudades bajo 30 metros de agua.

Los acontecimientos políticos y económicos del siglo XX revelan la misma pauta de consecuencias inintencionadas, imprevistas e indeseables: una guerra para terminar con todas las guerras seguida de otra para garantizar la democracia en el mundo, seguida de un mundo lleno de dictaduras militares. La gran revolución que debía dar a la clase trabajadora una utopía comunista les dio una policía secreta, viviendas atestadas y largas colas delante de los comercios. Para no ser menos, un cuarto de siglo después de que el gobierno estadounidense declarara la guerra a la pobreza, más norteamericanos que nunca se hallan hoy sin hogar y mendigan por las calles.

Nadie quiere la pobreza, y menos los mendigos, pero la pobreza subsiste. 

Nadie quiere recesiones, la caída del mercado de valores o el abandono de las explotaciones agrícolas familiares, pero estas cosas suceden de todos modos.

Gran número de mujeres casadas empezaron a entrar en el mercado del trabajo en los años sesenta con la intención de completar los ingresos de sus maridos. Treinta años más tarde, un segundo sueldo se hizo indispensable para sufragar una vivienda como Dios manda, y convirtió tener hijos como Dios quiere en un lujo inasequible.

¿Cómo se decidieron estas cosas? 

Sí, hay también cosas buenas como son la erradicación y curación de la viruela y otras enfermedades epidémicas, el aumento de la esperanza de vida, niveles de consumo más elevados en algunas partes de Asia, y la eliminación de barreras comerciales y de rivalidades militares centenarias en Europa occidental. En otros ámbitos, empero, los esfuerzos por conseguir cambios fundamentales siguen siendo de una ineficacia espectacular. En cifras absolutas, hay en el mundo más hombres pobres y crónicamente subalimentados al final que al principio del siglo XX, y no hay un país en que los ricos no sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Cifras nunca antes alcanzadas de préstamos irrecuperables amenazan la solvencia del sistema bancario internacional con consecuencias que nadie se atreve a predecir. 

El negocio de la droga ha arruinado más vidas, matado a más gente y causado más robos al final del siglo XX que en cualquier otro momento de la historia o prehistoria. 

Los pelotones de ejecución, las policías secretas y la tortura de prisioneros están hoy más que nunca a la orden del día, y los grupos étnicos, religiosos y raciales se matan entre sí a una escala nunca vista: protestantes contra católicos en Irlanda del Norte, judíos contra palestinos en Israel, cristianos contra musulmanes en Beirut, chiítas contra sunitas en Arabia Saudí, hindúes contra musulmanes en la India, sijs contra hindúes en el Punjab, tamiles contra ceilandeses en Sri Lanka, hutus contra watusis en Burundi, negros contra «afrikaners» en Sudáfrica, blancos contra negros en Norteamérica, armenios contra azerbaiyanos en la Unión Soviética, irakíes contra kurdos en Irak, vascos contra españoles en España.

¿Imaginaron alguna vez los hermanos Wright que el milagro de volar no iba a poder suceder sin que los pasajeros pasaran primero por rayos X, detectores de metales y cacheos? 

¿O que personas inocentes fueran a morir simplemente por estar sentados en la terraza de un café, bailando en una sala de fiestas, haciendo cola en un mostrador de aeropuerto o descansando en un crucero?

Abundan los ataques de guerrilleros y las guerras en toda regla: Irak e Irán, Líbano e Israel, «contras» y sandinistas, Argentina y Gran Bretaña, Estados Unidos y Granada, Etiopía y Eritrea, Vietnam y Camboya, Unión Soviética y Afganistán -sin mencionar los movimientos guerrilleros en Angola, Mozambique, Namibia, Ecuador y Filipinas. En cuanto termina uno de estos conflictos comienza otro: no hay razón alguna para esperar que vayan a disminuir estas matanzas. Prácticamente todas las potencias industriales, tanto en Oriente como en Occidente, fabrican y venden lo último en armamento, salvo bombas atómicas, a docenas de países que se temen o se odian.

A la luz de todas estas calamidades no intencionadas, me pregunto si efectivamente estamos algo más cerca del control consciente de la evolución cultural que nuestros antepasados de los albores de la Edad de Piedra. 
Como ellos, no paramos de tomar decisiones;
pero, ¿acaso somos conscientes de que estamos determinando las grandes transformaciones necesarias para la supervivencia de nuestra especie?

¿Acabará en guerra nuclear el experimento de la naturaleza y la cultura? Nadie conoce la respuesta, pero hay muchas razones para ser pesimista. Los arsenales nucleares albergan armas suficientes para matar de forma definitiva a toda la especie humana y gran parte del mundo animal y vegetal que conocemos. ¿Qué clase de principios prácticos, morales o éticos legitima a un pequeño número de expertos para jugarse el futuro de nuestra especie apostando a que las armas nucleares nunca se llegarán a utilizar? Es una apuesta que se ha hecho sin contar en absoluto con el consentimiento de la gente que va a morir si resulta que los estrategas han errado. 


Desde la perspectiva de la evolución, la crisis a la que nos enfrentamos en la actualidad es, inevitablemente, la crisis del Estado como forma de organización política depredadora, nacida, alimentada y difundida por la fuerza. Por consiguiente, es muy probable que nuestra especie no sobreviva el siglo próximo, o ni siquiera la mitad de aquél, si no trascendemos las exigencias insaciables de soberanía y hegemonía que plantea el Estado. Y el único medio para llegar a ello muy bien pudiera consistir en trascender el propio Estado creando de manera consciente formas nuevas de mantener la ley y el orden a escala mundial y sumiendo la soberanía de los Estados existentes en una federación mundial cuyos miembros accediesen al desarme total.
 
¿Cuáles son las perspectivas de que la evolución cultural se desvíe de su trayectoria suicida? La paz mundial parece mucho más lejana que la guerra mundial, dada la fama de realistas astutos que se atribuye a los belicistas y de soñadores quijotescos que tienen los pacifistas. Puesto que me parece virtualmente imposible que nuestra especie pueda sobrevivir a otra guerra mundial, nuestra única esperanza reside en encontrar vías pacíficas para llevar a término esa tendencia hacia la unidad. Es fundamental que en la lucha por la conservación de la mente y la cultura en la Tierra lleguemos a comprender de forma más clara los límites que nos impone la naturaleza. Tenemos que librarnos de la idea de que somos una especie agresiva por naturaleza que no sabe evitar la guerra. 
Como demuestran los hechos, hemos de rechazar, por carecer de base científica, las pretensiones de que existen razas superiores e inferiores y de que las divisiones jerárquicas son consecuencia de una selección natural y no de un largo proceso de evolución cultural. 
Tenemos que reconocer hasta qué grado no podemos controlar todavía la selección cultural y tenemos que luchar por llegar a controlarla mediante el estudio de la condición humana.

Sólo la perspectiva de la comprensión mutua, aparte de la cultura propia de cada uno, nos permite concebir esperanzas de una reconciliación mundial y de poner fin a la amenaza de destrucción mutua."
 


El libro completo aquí:
http://www.bsolot.info/wp-content/uploads/2011/02/Harris_Marvin-Nuestra_especie.pdf

sábado, 24 de noviembre de 2012

Diwali y Loy Krathong: iluminando la vida.

No pierdas el tiempo
Pensando en lo que ya pasó
O en lo que aún no ha pasado.
Tañe las campanas que aún pueden repicar,
Olvídate de tu ofrecimiento perfecto;
Todo tiene una grieta:
Así es como entra la luz.
 
 Leonard Cohen, poeta, novelista y cantante.


La vida tiene sus retos: un revés en tu carrera, una discusión, una tragedia real como la muerte de un ser querido... y las más de las veces sentimos que todas estas desgracias nos llegan a la vez, sin darnos tiempo a respirar... ¿o es que no encontramos tiempo para hacerlo? Sogyal Rimpoché, maestro tibetano, advierte que "en un mundo dedicado a la distracción, el silencio y la quietud nos aterrorizan, y nos protegemos de ellos por medio del ruido y las ocupaciones frenéticas. Contemplar la naturaleza de nuestra mente es lo último que nos atreveríamos a hacer. Algunas veces pienso que no queremos plantearnos realmente ninguna pregunta acerca de quiénes somos, por miedo a descubrir que existe otra realidad distinta a ésta. A veces, aunque la puerta de la celda esté abierta de par en par, el preso no quiere escapar." Así que, a veces, es necesario recalibrar y dejar pasar la luz, tanto mejor en compañía.

El Diwali o la Fiesta de las Luces (también llamado Divali o en sánscrito, Deepavali o Deepawali) es la gran fiesta de India: la entrada del nuevo año hindú. Se celebra en torno a mediados de octubre y mediados de noviembre, en la noche de luna nueva. Es una fiesta religiosa que celebran varias religiones en India, como el hinduísmo, el budismo, el sijismo y el jainismo. Por eso, Diwali es celebrado también en Nepal, Singapur, Sri Lanka, Myanmar, Fiji, Trinidad y Tobago, Islas Mauricio, Malasia y Guayana. 

La Reina de las Fiestas es Lakshmí, esposa del dios Vishnú, diosa que simboliza la buena suerte, la belleza y quien otorga la prosperidad y la riqueza. También, el popular dios Ganesha es especialmente venerado (el Señor de comienzos auspicios) y Hánuman (Eliminador de Obstáculos).

Por su parte, los sijs celebran la liberación de su sexto gurú, Hargonbind, y para los jainitas, en el día de Diwali falleció el santo Mahavirá (549 – 477 a. C.), creador del jainismo, de forma que la mayoría de las personas en India tienen un motivo religioso de celebración.

La fiesta tiene lugar en el decimoquinto día de la quincena oscura del mes de kārttika (que cada año puede caer entre el 21 de octubre y el 18 de noviembre), y puede durar cuatro o cinco días.
Conmemora la muerte del demonio Narakasura a manos de Krishná y la liberación de las dieciséis mil doncellas que tenía prisioneras. Celebra también el regreso a la ciudad de Ayodhyā del príncipe Rāma tras su victoria sobre Rāvaṇa, rey de los demonios.

Según la leyenda, los habitantes de la ciudad llenaron las murallas y los tejados con lámparas para que Rāma pudiera encontrar fácilmente el camino. De ahí comenzó la tradición de encender multitud de luces durante la noche.

Las casas se limpian de forma especial y se adornan con diversos motivos y lámparas de aceite o velas que se encienden al atardecer. Es el momento para renovar los libros de cuentas, hacer limpieza general, reemplazar algunos enseres del hogar y pintarlo y decorarlo para el año entrante. Es usual celebrar una comida compuesta de sabrosos platos y dulces, hacer regalos a las personas cercanas y familiares, los fuegos artificiales y los juegos. En muchos pueblos y aldeas pueden verse en los días de Diwali los llamados “melas”. Algo así como ferias en las que los campesinos venden y compran los productos, mientras las chicas y mujeres visten de formas muy coloridas estos días a lo largo del país, decorando manos y muñecas con henna y adornándose con vistosas joyas.

Además,  la diosa favorecerá de forma especial
a quienes se reconcilien con sus enemigos.

Se aconseja instalar un altar en un lugar preferente de las casas donde esté presente una imagen de Lakshmí a la que se le ofrecerán flores, incienso y monedas. Al anochecer se abren todas las ventanas y puertas de las casas y en cada una de ellas se realiza un ofrecimiento de luz con una lámpara de aceite o una vela, repitiendo el mismo mantra, para que Lakshmí entre para el resto del año. Actualmente, es muy popular jugar a las cartas durante los días de Diwali, ya que al ser unas fiestas relacionadas con Lakshmi, se piensa que traerán fortuna a todos aquellos que participen.
También se lanzan barcos de papel o lamparillas encendidas a los ríos sagrados. Se dice que cuanto más lejos vayan, mayor será la felicidad en el año nuevo y se elaboran unos diseños llamados manorā, que son unos dibujos hechos en las paredes y que se adornan durante el festival.

A la salida del sol es de ritual lavarse la cabeza, lo que tiene el mismo mérito que bañarse en el sagrado río Gangā (el Ganges). El simbolismo de la fiesta consiste en la necesidad del ser humano de avanzar hacia la luz de la Verdad desde la ignorancia y la infelicidad.

Mientras, en Tailandia, se celebra la fiesta de “Loy Krathong” o la fiesta de los farolillos tailandeses. La traducción de “Loy” es “flotar” y “Krathong” es “balsa”. Normalmente se fabrica con el tronco del banano y tiene unos 20 o 25 centímetros de diámetro. Dentro, se decora con flores, pequeñas hojas y 3 inciensos (aunque los departamentos gubernamentales, grandes empresas y otras organizaciones construyen balsas mucho más grandes y elaboradas, que toman parte en concursos). En esta noche la gente ofrece las balsas construidas artesanalmente al río y las despide con un ritual y mucha fe. 

Según los escritos de S.M. el Rey Rama IV (1863), el festival, brahmánico en su origen (Diwali), habría sido adaptado por los budistas tailandeses como ceremonia en honor de Buda. Además de venerar a Buda con las luces de las candelas de las pequeñas balsas, el acto de hacer navegar éstas por el río simbolizaría la renuncia y superación de todos los rencores, malos humores y puntos flacos de cada uno, a fin de comenzar una nueva vida sin ellos y dando gracias a todo lo positivo. Antiguamente, los tailandeses solían hacerse cortar las uñas de sus manos y los cabellos, haciéndolos flotar también con las balsas, como símbolo de las partes negativas de uno mismo que se dejan atrás, . Muchos tailandeses creen que dejar flotar un “krathong” les proporcionará buena suerte y lo hacen en honor y agradecimiento a la diosa del agua, Phra Mae Khongkha.

Cuando se ofrece la krathong a esta diosa, se acostumbra a pedir un deseo y el ritual es la unión con los dioses y la naturaleza. A medida que los miles de farolillos se alejan flotando, bajo los mismos se celebra una fiesta asombrosamente bella y feliz en la que tienen lugar espectáculos de fuegos artificiales y concursos de belleza, que se conocen como "Concursos de la Reina Noppamas". Según la leyenda, Noppamas fue la consorte del rey Loethai de Sukhothai (siglo XIV) y la primera en hacer flotar “krathongs” decorados.


Fuentes:
http://www.boston.com/bigpicture/2012/11/diwali_2012_festival_of_lights.html
http://blog.lasociedadgeografica.com/festividades/que-es-diwali-sociedad-geografica-de-las-indias/
http://tuguiaenchiangmai.com/fiesta-de-loy-kratong-en-chiang-mai/
El libro tibetano de la vida y la muerte- Sogyal Rimpoché.