sábado, 7 de enero de 2012

Te veo, te huelo y vengo a echarte de menos: saludos del mundo.



"A pesar del mito, los inuit  no se besan frotándose la nariz, y la mera sugerencia de este gesto les irrita. Lo que si practican es el "kunik", una especie de resoplido de afecto que sobre todo emplean las madres con sus hijos, aunque también lo hacen las parejas. Y es que las palabras “beso” y “olor” se designan con la misma palabra"
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Francesc Bailón. Antropólogo.

En algunos paisajes inmensos e inhóspitos, donde el ser humano se siente pequeño, la presencia del otro y el resto de la comunidad se valora mucho más.Y en los saludos, se nota.


Diferentes salutaciones sociales son las lágri­mas, el apretón de manos, las manos juntas sobre el pecho del namaste indio, el frotamiento de las narices de los lapones, los esquimales o los maories, que asocian el saludo al hecho de aspirar el olor del otro.

Entre las tribus del norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común es la expresión Sawu bona. Viene de "siyawubona" y significa literalmente "nosotros te vemos". Los miembros de la tribu responden diciendo Sikkhona, "estamos aquí". El orden del diálogo es importante: Mientras no me hayas visto, no existo. Es como si al verme me dieras la existencia.

Este sentido, implícito en el idioma, forma parte del espíritu del ubuntu, una actitud mental prevaleciente entre los nativos africanos que viven al sur del Sahara. La palabra ubuntu surge del dicho popular Umuntu ngumuntu nagabantu, que en zulú significa "Una persona es una persona a causa de los demás". Si alguien se educa con esta perspectiva, su identidad se basa en el hecho de ser visto, de que la gente lo respete y lo reconozca como persona.

Durante los últimos años, en Sudáfrica, muchas empresas han contratado trabajadores que se criaron en regiones tribales. La ética ubuntu a menudo choca con la ética de esas empresas. En una oficina, por ejemplo, es muy normal cruzarse con alguien en el pasillo y no saludarle. En la ética ubuntu esto es peor que una falta de respeto, pues implica que no se reconoce la existencia de esa persona. Hace poco tiempo, un consultor interno que se había criado en una aldea rural quedó bastante contrariado después de una reunión infructuosa. Cuando se comentó un proyecto donde él había desempeñado un papel vital, no se mencionó ni se reconoció su intervención. Cuando luego le preguntaron qué le molestaba tanto, respondió: "Ustedes no comprenden. Cuando hablaron del proyecto, no mencionaron mi nombre. No me hicieron una persona".
 
En setswana, lengua bantú, la palabra felicidad es "boitumelo". Itumela es estar feliz. La raíz es el verbo "dumela": estar de acuerdo. Y dumela también es el saludo setswana, la palabra usada para promulgar la base de la sociabilidad. La raíz de la felicidad: estar de acuerdo y la comunidad. 

 
Los ancianos y ancianas de Irán, para saludar a alguien a quien aprecian, tapan sus ojos con sus manos y dicen "tú eres mis ojos".

Nigel Barley, antropólogo (inocente) cuenta en su famoso libro:

"Cuando me encontraba con un dowayo, lo saludaba. En esto no había problema, pues había hecho que mi ayudante me adiestrara hasta la saciedad en el pequeño diálogo que hay que intercambiar con cada persona que uno saluda: «¿Está el cielo despejado para ti?» «El cielo está despejado para mí. ¿Está despejado para ti?» «El cielo también está despejado para mí.»"

El pueblo Twi de Ghana dicen al saludarse: ”Eh ti zain” (cómo está viendo tu alma el mundo?) “Eyeh” se responde, que significa "todo", todo se ve a través del alma cuando se es feliz. 

En Mali, según cuenta Antonio Aguilar en su blog "Historias de nuestro planeta", "cualquier saludo consiste en una retahíla de preguntas del tipo: “¿Qué tal todo?”, “¿Qué tal tu padre?”, “¿Y tu madre?”, “¿Y tus hermanos?”, “¿Y tus vecinos?”, “¿Y la salud de vuestro alcalde?”, y así interminablemente. Se responde, invariablemente, algo equivalente a “Todo bien”, sin importar cuan real sea ésto" "Es una costumbre de muchos pueblos del desierto, y tiene una razón de ser. Cuando antes se encontraban dos caravanas, o dos personas, otro encuentro tardaba en repetirse, así que en base a todas esas preguntas se enteraban de qué noticias había en los pueblos más o menos cercanos. Ahora, que la telefonía está extendida la tradición es menor necesaria, pero sigue haciéndose."
 
En la cultura masái (África oriental), los niños simbolizan el futuro, la prosperidad y el bienestar de la comunidad. Preguntar "kasserian ingera" (¿están bien los niños?) demuestra preocupación por la salud y la continuidad de la comunidad, en lugar de centrarse en el individuo. 

Para la comunidad aborigen de Australia, los Kuuk Thaayorre, que viven en Pormpuraaw, (costa oeste del Cabo York) los puntos cardinales brillan en todas sus conversaciones: "Mira, hay una hormiga en tu pierna sudoeste". O, "mueve tu vaso un poco al nornordeste". Así es que al saludar, preguntan: "¿A qué lugar te diriges?". Y la respuesta podría ser: "Al nornordeste a lo lejos, ¿qué hay de ti?".

Para los Ongee de las Islas Andaman en el Pacífico Sur, explica la historiadora cultural Constance Classen, la vida está regida por el olfato. El olor es la fuerza vital del universo y la base de la identidad, tanto personal como colectiva. Para referirse a sí mismo, un ongee apunta con el dedo a su nariz, tal y como nosotros nos señalamos el pecho como referencia de mismidad. Y cuando un ongee saluda a otro le pregunta: “¿Cómo va tu nariz?”. 

Los georgianos se saludan con un apretón de manos y dicen "gamarjoba", hola. Pero literalmente significa "que ganes". Una de las respuestas puede ser "gagimarjos", que tú ganes, o "mshvidobit" si se espera que no se lea a la persona en mucho tiempo.

En armenia, tienen una expresión que la utilizan como aquí utilizamos "cariño" para dirigirnos a alguien: 'tsav tanem' significa literalmente 'me quedo con tu dolor'.

En las grandes montañas andinas de Bolivia, la lengua aymara tiene un verbo, "tumpasiña", que se puede traducir por: "Ir a visitar, ir a ver, ir a percatarse ocular y personalmente de alguien o de algo propio o considerado como propio, y por tanto muy querido, muy amado, muy apreciado por uno. Un ir a echarse de menos”. Al igual que en la inmensidad del desierto del Sahara, las inmensas montañas del Altiplano hacen sentir minúsculos a la gente, por eso cuando de pronto se acerca un campesino y dice: "he venido a echarte de menos" la profundidad del Altiplano pasa a la profundidad del corazón de un amigo.

Esta sentimiento viene de la filosofía de la Suma Qamaña, que se podría traducir como “buen convivir”, la sociedad buena para todos en suficiente armonía interna con los otros y con la naturaleza (la Pacha Mama)Por eso se habla además de “cuidar” y “criar” la vida, como algo que hacen juntos, en familia.

De la lengua maya aprendemos "que no hay jerarquías que separe objeto y sujeto, porque yo bebo el agua que me bebe y soy mirado por todo lo que miro" cuenta el escritor E. Galeano. Galeano se refiere al estudio del filósofo Carlos Lenkersdorf con los Tojolabales, que cuenta que se saludan así:

La mujer,
- san kala tata. (que vivas, querido tata).
El hombre responde,
- san kala nana. jastal ‘ay ja kiximtiki.(Que vivas, querida nana. ¿Cómo está nuestro maíz).
La mujer.
-lek ‘ay t’usan. (Algo bueno).

Pregunta por "nuestro" maiz, porque el maíz no es propiedad privada de nadie, sino de la Madre Tierra. Cuando alguien de la comunidad comete un delito, dicen "uno de nosotros cometimos un delito"




No existe ninguna fuente colonial o diccionario moderno, ni monumento en donde aparezca el saludo tan extendido de "In Lak ´ech" (yo soy otro tú), "hala ken" (tú eres otro yo). "In lak'ech" no es un saludo maya, decir "in lak'ech" a un mayahablante yucateco es como decir "eres mi prójimo" ya que IN = mío/yo, LAK' =pariente, prójimo, mi otro o mi igual, ECH = tú. Algo parecido es la frase "In Láak'e'ex" (mis iguales, mis amigos). Pero en modo alguno son saludos.

Es muy probable que se trate de una invención moderna de la new age/nueva era. Dicen que el autor de este mito fue el antropólogo mexicano Domingo Martínez Parédez que pretendía unir la religión maya con los conceptos de la francomasonería. Después, fue popularizado por otros autores esotéricos de la nueva era, César Mena Toto y José Argüelles. 

En la realidad, los saludos de los mayas de México, Guatemala, Honduras, Belice casi siempre expresan algo sobre el alma, el corazón o la energía. 

El saludo Maya yucateco es:

 Bix a beel?, toj a wool?, como está tu camino? está derecha tu alma?
 toj in beel, mi camino es correcto.

En Tzotzil, otra variante de lengua maya, se puede decir "lio'te" o "ahí estás" y se contesta "lio'ne" "aquí estoy". "Lek' oy!" estás bien! "k'usi av'o'onton" que quiere decir ¿cómo está tu corazón?
 
En Maya K'iche': ¿Jas kub'ij K'ux la ?: ¿Qué dice su corazón?. Y se responde: Kakikot ri nuk'ux: está contento mi corazón.
k'o taj: no dice nada.
k'ax nuk'ux: tiene dolor mi corazón.


En Maya Poqomchi', el saludo es : Nik wach suq na a'kux!: que tal esta tu corazon?

En Maya Q'eq'chi, Guatemala: ¿Ma sa'laach'ool?: ¿Es rica tu energía/tu ánimo?

En Maya Chuj, Guatemala: Janik' a' k'ool, Tajxi' a' k'ool?, Vach' am a' k'ool?: literalmente: ¿cómo está tu estómago/tu alma?

En Maya Kaqchikel, Guatemala. "Utz a vech": literalmente, ¿está bien tu ojo? Y "Xsaqär awik'in" en lengua Kaqchikel = buenos días. Pero en realidad significa; "deseo que la luz de este nuevo amanecer acompañe tu camino."

Un "pat o’tan" (saludo del corazón), es un saludo ceremonial en maya Tseltal, Chiapas. Se emplea en varias circunstancias: pedidos de la novia, saludo entre dos personas o entre autoridades, saludo religioso... En este saludo, la práctica de taparse los ojos es muy frecuente para atraer el silencio. "Slamalil k’inal" o paz, en lengua tseltal significa literalmente "estado de silencio". "Ch’abajel", hacer la paz o pacificación, viene de "ch’ab": silencio. ¿Bin awilel? preguntan al quere saber el estado de alguien. Significa “¿cómo está tu mirar?” O "bixchi a´wotan?", ¿cómo está tu corazón?.

En wayuunaiki de la península de La Guajira, por la mañana, dicen: Kasa pülapüinka? Qué soñaste? El saludo común es: jamayaa pa'ain? Cómo está tu alma?

'Pura vida' es la frase que responden los costarricenses o ticos cuando se les pregunta: '¿cómo estás?'. La expresión no extraña dada la ingente cantidad de animales y plantas que viven en este hermoso país, el cual rebosa vida por todos lados, ya que posee el 4,7% del total de las especies conocidas en el planeta Tierra.

Pierre Clastres describe los saludos lacrimosos que, entre los indios guayakies, acompañan el reencuentro con un cazador. "Empezó entonces el chenga ruvara, (...) esa extraña canción llorada, con lúgubres sollozos. (...). Esto duró diez minutos". Estas ma­nifestaciones atestiguan una afectividad colectiva y marcan la solidaridad del grupo. Tras haber observado en varias ocasiones esas especies de saludos, Radcliffe-Brown pidió a unos indígenas que los reprodujeran "en frío", y en el acto "dos o tres de ellos se sentaron y, a su pedido, lloraron sin demora con verdaderas lágrimas" cuenta también Klineberg.

En Kazajstán, a la exclamación de ¡Suyinshí! se anuncia al visitante que llega a una casa ajena, advirtiendo a sus ocupantes de esta manera de que es portador de una buena noticia, por ejemplo, la noticia de la boda de un hijo o el nacimiento de un niño. En señal de agradecimiento por la misma, se le regala al portador un obsequio igual de digno que la noticia.

Antaño los portadores de este tipo de buenas noticias eran recompensados con valiosos obsequios en el caso de familias ricas, mientras que las familias humildes podían regalar por ejemplo hasta a su único caballo.
 
"Hwyl fawr", dicen en galés: "ve con el viento en tus velas". Hwyl es un tipo de velelro y la onomatopeya galesa para (ju-il) para demostrar excitación, como avanzar a todo trapo impulsados por el viento: en unas fiestas, durante una inspiraión, en una ardua tarea...

你好 nĭ hăo, el saludo en chino mandarín, también se usa para expresar deseos de felicidad, buena salud, buen trabajo, buena familia, etc. Literalmente significa "tú bien", porque nĭ es tú y hăo es bien.

En la Filipinas tradicional, ante un anciano respetado, tienes que inclinar la cabeza, sujetar su mano derecha, colocarla sobre tu frente y decir "mano po". Es un signo de respeto a los ancianos.

En Bhutan, dicen "Kuzoozangpo", o "kuzuangpo" "¿está tu cuerpo bien?"
 
"Bula" (pronunciado 'mm-boo-lah') es una de las primeras palabras que puede encontrar en Fiji. La palabra, que literalmente significa 'vida' y 'buena salud', es una forma común de decir 'hola' en fijiano. 

Ayubowan (ආයුබෝවන්), cingalés: lit. "Larga vida", desear a alguien la salud, la felicidad y la longevidad, utilizado como un saludo o una frase de despedida.

Los miembros de la etnia Ngá de Malawi, por ejemplo, se saludan sacudiendo el miembro viril del contrario. Dos sacudidas si no es allegado y tres si se trata de un pariente directo. Las mujeres se dan apretones en los pechos. Cuatro apretaditas significa que hay un interés de uno por el otro. La singular forma de salutación procede de las creencia de algunas tribus que consideraban un peligro besarse porque el alma se les podía escapar por la boca.

Los rusos siguen dejando decenas de imágenes malintencionadas para la posteridad cuando las personas heterosexuales del mismo sexo se intercambian tres besos tan cercanos a las comisuras de los labios que parece otro tipo de reencuentro. 

Y que hay de lo inhóspito de la nieve?
A pesar del mito, los inuit no se besan frotándose la nariz, y la mera sugerencia de este gesto les irrita. Lo que si practican es el "kunik", una especie de resoplido de afecto que sobre todo emplean las madres con sus hijos, aunque también lo hacen las parejas. Y es que las palabras “beso” y “olor” se designan con la misma palabra.  

Características similares se incluyen en los saludos de otras gentes, sobre todo el saludo "hongi" utilizado por los maoríes de Nueva Zelanda y Hawai, respectivamente (pulsando la nariz y la frente a la vez a otra persona en un encuentro) así el “ha” o “el aliento de la vida” se mezcla y se intercambia. También se saludan de manera similar los nómadas de Mongolia en el desierto de Gobi, así como ciertas culturas del sudeste asiático, como los camboyanos, laosianos, tailandeses e Ibans.

Entre los tikopias (Pacífico), apretar la nariz sobre una parte definida del cuerpo del otro es el primer gesto de toma de contacto entre iguales y está acompañado por una suave inhalación y un resoplido. Se aprieta la nariz contra la muñeca de un anciano o la rodilla de un jefe como señal de sumisión y respeto.

En el lenguaje hawaiiano, aloha quiere decir mucho más que simplemente "hola" o "hasta luego". Su sentido más profundo implica "compartir (alo) energía vital (ha)". 

Entre los ariaal, en Kenya, lo que comparten no es el aliento, sino la saliva: te cogen la mano y con indiferencia te escupen en la palma.

En el Tíbet, mostrar la lengua es una manera de saludar. Se dice que este
saludo proviene de un emperador anti-budista Lang Darma del siglo IX que tenía la lengua negra, debido a eso la gente muestra la lengua para probar que no son la reencarnación de este monarca. Es una señal de que jamás pronunciarán palabras ofensivas hacia el amigo.

En Finlandia, su saludo es tan especial, que hay que explicarlo en vídeo:




En Sierra Leona, los mende, uno de los principales grupos étnicos a lo largo de la Temne, se saludan frotando la barbilla del otro.

En Kuwait, los saludos de un subordinado a un superior se hace tomando al superior entre los brazos y besándole la nariz. Así, en el momento de felicitar al presidente del país, los notables abrazan al jefe de Estado y le besan la nariz, gesto que no es reciproco. 

Los beduinos de Kuwait y también en el resto de la región del golfo, es decir, los Emiratos Árabes Unidos, partes de Arabia Saudita y Omán, se toman por los brazos y se tocan tres veces con la punta de la nariz, al mismo tiempo que sus labios esbozan un beso en el vacío. La nariz, situada en el centro de la cara, se considera algo de valor e importancia. 
Este gesto es únicamente masculino y no se realizara con un no beduino. Remite a una simbólica del cuerpo que asocia la nariz con el honor y la virilidad. (Uno de los signos gestuales de manifestación de la ira en el hombre consiste en mostrar la nariz, símbolo de su virilidad: "¡Estoy hasta aca!").
Los drusos (minoría religiosa) se besan dos veces en la mejilla y a continuación en el hombro derecho como signo de amistad. También se intercambian besos en la manos.

Para mostrar respeto a los ancianos o durante el Hajj (peregrinación a La Meca), casi en cualquier lugar en el mundo árabe, se besa en el hombro como un gesto de amistad. Pero el hombre más joven puede mostrar su respeto con un beso no sólo en el hombro, sino también en  la mano e incluso en la frente de las personas mayores. Y en la región del Golfo, dos hombres besándose rápidamente en los labios como saludo es una expresión de amistad.

También en el mundo árabe, colocar una mano sobre su corazón junto con una ligera inclinación de cabeza es un signo de respeto. Esto suele suceder cuando una mujer y un hombre tienen que saludarse, pero no está religiosamente permitido estrecharse la mano. Aunque el hombre ofrezca su mano para estrechar la mano de una mujer, ella podría rechazarla si piensa que es inapropiado, y él no debe ofenderse.

Sin embargo, que los hombres vayan tomados de la mano es la expresión más cálida de afecto entre los varones, una muestra de la solidaridad y de parentesco. De hecho, si un hombre decide no tocar a otro en un saludo, puede interpretarse como un signo de distancia o desdén. "Darse la mano es reflejo de amistad, devoción, y lo más importante, igualdad en el Estado", señala Fuad Ishak Khuri, un antropólogo social, en su libro, "El cuerpo en la cultura islámica". "La cultura árabe históricamente ha sido segregada, por lo que las emociones y los sentimientos son canalizados hacia el mismo sexo", dijo Musa Shteiwi, profesor de sociología en la Universidad de Jordania. "Los hombres pasan mucho tiempo juntos, y estas costumbres surgieron de eso."
Con la creciente urbanización y el aumento de los contactos entre los sexos, estos gestos se están convirtiendo poco a poco en anticuados. Es raro ver a hombres tomados de la mano en una ciudad como Beirut, donde los sexos se mezclan abiertamente, aunque es todavía algo más común en Arabia Saudita y otros países en los que la segregación por sexos sigue siendo fuerte.

Los inuit no tienen costumbre de despedirse cuando se marchan, aunque siempre saludan a su regreso. Probablemente no les guste las despedidas. Quizás en estas indómitas tierras, más dura que las adversidades de la tierra sea la ausencia de los seres queridos. Rasmussen observó que las fiestas y reuniones eran como un regalo para ellos, donde desarrollaban un gran sentido del humor y creatividad a través de múltiples formas de entretenimiento y celebraciones ante unas condiciones de vida muy duras. Malaurie hablaba de la costumbre Polar que genera una red compleja de relaciones, visitas y de la obligación de devolverlas. Las visitas a las casas se sucedían continuamente. Incluso podías entrar en una casa, te ofrecían té o café, y al cabo de un rato te marchabas dando las gracias sin haber abierto la boca. Lamentablemente, en la actualidad, la circulación de personas es menor.

En las áridas estepas de Mongolia, a no ser que se despidan para no verse en mucho tiempo, tampoco se dicen adiós, sino que simplemente se separan, muchas veces sin volverse a mirar. La palabra “bayartai”, que significa “adiós”, sólo se pronuncia cuando la persona no piensa regresar. Pero sabe que si lo hace, encontrará siempre una puerta abierta. En la estepa, los mongoles no necesitan tocar a la puerta, y es que nunca cierran las puertas de sus casas.



Fuentes:
 "Las pasiones ordinarias. Antropología de las emociones" de David Le Breton.

http://www.nytimes.com/2005/05/01/weekinreview/01basics.html
http://www.beirut.com/l/28450#image-1
http://www.dolsenz.com/posts/languages-%E2%80%8B%E2%80%8Bof-georgia/
https://descubrekazajstan.wordpress.com/2013/01/16/todo-lo-que-hay-por-la-buena-noticia-syuinshi/
Quinta Disciplina en la práctica” de Peter Senge.
"De tránsito de sueño en sueño" Clara Valverde.
“Bajo un cielo azul cobalto” Louisa Waugh.
https://www.facebook.com/117568068304594/photos/a.424377657623632.99994.117568068304594/427284307332967/?type=1&hc_location=ufi
https://www.facebook.com/117568068304594/photos/a.424377657623632.99994.117568068304594/503967456331318/?type=1&hc_location=ufi
http://www.historiasdenuestroplaneta.com/ciudades-de-barro-y-sorpresas-nupciales/
"Word of sense", Constance Classen
 http://www.revistachiapas.org/No12/ch12paoli.html
 https://www.ted.com/talks/lera_boroditsky_how_language_shapes_the_way_we_think/transcript#t-172105

miércoles, 4 de enero de 2012

Cabecillas, grandes hombres, jefes, estados y pijos: la evolución de la política.

"Sustentados por sus súbditos, los jefes y sus familias se distanciaba cada vez más del pueblo llano. Se construían templos para sus jefes, crearon las alineaciones megalíticas de Stonehenge y Carnac, levantaron las grandes estatuas de la isla de Pascua..."
 
"La ropa de marca, los coches deportivos italianos, la alta tecnología, las frecuentes expediciones de compra, los fines de semana en la costa, los restaurantes caros... Si esto implica endeudarse con tarjetas de crédito, retrasar el matrimonio y vivir en apartamentos libres de niños... ¿cabe imaginar mejor prueba de lealtad hacia los superiores?"

De Marvin Harris. Libro "Nuestra especie":

La reciprocidad no era la única forma de intercambio de los pueblos igualitarios de tribus y aldeas. Hace tiempo que nuestra especie encontró otras formas de dar y recibir. Entre ellas, la forma de intercambio conocida como redistribución.

Se habla de redistribución cuando las gentes entregan alimentos y otros objetos de valor a una figura de prestigio como, por ejemplo, el cabecilla, para que sean juntados, divididos en porciones y vueltos a distribuir. Era cuando se disponía de más alimentos que de costumbre. Eran estas ocasiones para cantar, bailar y renovar ritualmente la identidad del grupo. Los cabecillas-redistribuidores no sólo trabajan más duro que sus seguidores, sino que también dan con mayor generosidad y reservan para sí mismos las raciones más modestas y menos deseables. Por consiguiente, en la redistribución todavía existía la igualdad política, como cuando había reciprocidad.

Pero esto tuvo otras consecuencias:

Si es buena cosa que un cabecilla ofrezca festines, ¿por qué no hacer que varios cabecillas organicen festines? O, mejor aún, ¿por qué no hacer que su éxito en los festines constituya la medida de su popularidad y legitimidad como cabecillas? De aquí surgió el gran hombre. Pero para ello, las campañas y proclamaciones públicas de la generosidad del redistribuidor se hacían necesarias.

Ya no existe la modestia de esos cabecillas que lo daban todo sin recibir nada, ni siquiera las gracias. Como decían los ¡kung: “Rechazamos al que alardea, pues algún día su orgullo le llevará a matar a alguien. Por esto siempre decimos que su carne no vale nada. De esta manera atemperamos su corazón y hacemos de él un hombre pacífico”.

Al contrario, en las sociedades regidas por el gran hombre, la jactancia fue llevada a su grado máximo, como por los kwakiutl, habitantes de la isla de Vancouver, durante los banquetes competitivos llamados potlatch donde estos hombres regalaban sus posesiones. Obsesionados con su propia importancia, decían cosas como éstas:

"Soy el gran jefe que avergüenza a la gente [...]. Llevo la envidia a sus miradas. Hago que las gentes se cubran las caras al ver lo que continuamente hago en este mundo. Una y otra vez invito a todas las tribus a fiestas de aceite [de pescado...], soy el único árbol grande [...]. Tribus, me debéis obediencia [...]. Tribus, regalando propiedades soy el primero. Tribus, soy vuestra águila. Traed a vuestro contador de la propiedad, tribus, para que trate en vano de contar las propiedades que entrega el gran hacedor de cobres, el jefe."

Y es que cuanto más concentrada y abundante era la cosecha y propiedades que obtenían, tanto más crecían las posibilidades de los grandes hombres de adquirir poder sobre el pueblo. En tiempos de escasez la gente acudía a ellos en busca de comida y ellos, a cambio, pedían a los individuos con aptitudes especiales que fabricaran ropa, vasijas, canoas o viviendas de calidad destinadas a su uso personal. Al final el redistribuidor ya no necesitaba trabajar en los campos para alcanzar y superar el rango de gran hombre.

La gestión de los excedentes de cosecha bastaban para legitimar su rango. El gran hombre se había convertido en jefe, y sus dominios ya no se limitaban a una sola aldea sino que formaban una gran comunidad política, la jefatura.

Pero los redistribuidores que se recompensan a sí mismos en primer lugar y en mayor medida siempre han precisado echar mano de ideologías y rituales para legitimar su apropiación de la riqueza social, y las de mayor influencia eran la reivindicación de la descendencia divina.

Ahora bien, no hay que esperar de los dioses y sus familiares inmediatos un aspecto y un comportamiento propios del común de los mortales. Ataviándose con vestiduras bordadas de los tejidos más delicados, turbantes cuajados de joyas, sombreros y coronas, sentándose en tronos de arte intrincado, alimentándose únicamente de manjares exquisitos servidos en vajillas de metales preciosos, residiendo en suntuosos palacios y en tumbas y pirámides igualmente suntuosas después de la muerte, los grandes y poderosos crearon un modo de vida destinado a atemorizar e intimidar tanto a sus súbditos como a cualquier posible rival. Hacer publicidad de fuerza ante los rivales compensa, de lo contrario se malgastan muchas energías para afirmar tal fuerza.

Sustentados por prestaciones voluntarias, los jefes y sus familias podían entonces embarcarse en un tren de vida que los distanciaba cada vez más de sus seguidores. A pesar de estos presagios, la gente prestaba voluntariamente su trabajo personal para proyectos comunales, a una escala sin precedentes. Cavaban fosos y levantaban terraplenes defensivos y grandes empalizadas de troncos alrededor de sus poblados. Construían templos y casas espaciosas para sus jefes. Trasladaban rocas de más de cincuenta toneladas y las colocaban en líneas precisas y círculos perfectos para formar recintos sagrados.

Fueron trabajadores voluntarios quienes crearon las alineaciones megalíticas de Stonehenge y Carnac, levantaron las grandes estatuas de la isla de Pascua, dieron forma a las inmensas cabezas pétreas de los olmecas en Veracruz, sembraron Polinesia de recintos rituales sobre grandes plataformas de piedra y llenaron los valles de Ohio, Tennessee y Mississippi de cientos de túmulos. 



Demasiado tarde se dieron cuenta estos hombres de que sus jactanciosos jefes iban a quedarse con la carne y la grasa y no dejaron para sus seguidores más que huesos y tortas secas. Así surgieron los primeros Estados: cuando la población se hizo numerosa y estuvo limitada a una falta de tierras con recursos a las que poder huir cuando no estaba dispuesta a soportar impuestos, reclutamientos y órdenes, mientras los jefes disfrutaban de lujos. 

Hasta nuestros días los objetos suntuarios y lujosos siguen conservando su importancia crucial en la construcción y el mantenimiento del rango social. Pero su mensaje ya no es el mismo, como veremos por los yuppies o pijos.


En los primeros Estados e imperios cualquier intento por parte de los comunes de emular a la clase dirigente sin el consentimiento de ésta se consideraba como amenaza subversiva. El mejor ejemplo es el cerrado sistema de castas de la India. Aunque siempre existían casos de emulación a las altas clases, como por ejemplo la costumbre de vendar los pies entre las mujeres chinas y de encorsetarse entre las americanas, prácticas que incapacitaban de forma conspicua a las mujeres para el trabajo y, por consiguiente, las convertían en candidatas a miembros de la clase privilegiada. O el uso del burka, vestimenta utilizada por la clase alta, que de este modo se "aislaba" del pueblo llano a las mujeres del emir, evitando así su mirada.

Pero en el capitalismo, las altas esferas no están reservadas a aquellos que insisten en ser los únicos con derecho a posesiones raras y exóticas. El poder y la riqueza proceden del comercio en mercados abiertos y todo se puede comprar. No sólo no hay ninguna ley que impida que una persona normal adquiera un RollsRoyce, fincas en el campo, caballos de carreras, yates, gemas y metales preciosos de toda clase y raros perfumes, las obras de grandes artistas y artesanos y lo último en alta costura y cocina, sino que la riqueza y el poder de la gente que se encuentra en la cima aumentan en proporción con el volumen de tales compras.
Y esto me lleva a la situación de los  yuppies, acaso los consumidores de objetos suntuarios más voraces y depredadores que el mundo haya visto jamás. La mala fama de los yuppies se debe a una implacable condición del éxito, impuesta desde arriba por una sociedad en la que la riqueza y el poder dependen del consumismo masivo. Sólo los que pueden dar prueba de su lealtad al ethos consumista encuentran admisión en los círculos más selectos de la sociedad de consumo. Para el joven que asciende en la escala social (o que no quiere bajar en la escala social), el consumo es no tanto el premio como el precio del éxito.
La ropa de marca, los coches deportivos italianos, la alta tecnología, las frecuentes expediciones de compra, los fines de semana en la costa, los restaurantes caros: sin todo ello resulta imposible entrar en contacto con las personas que hay que conocer, imposible encontrar el empleo idóneo. Si esto implica endeudarse con tarjetas de crédito, retrasar el matrimonio y vivir en apartamentos libres de niños...

¿cabe imaginar mejor prueba de lealtad hacia los superiores?


 

Si quieres saber más sobre las sociedades igualitarias de los cabecillas: http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2011/12/las-sociedades-igualitarias-los-hombres.html

domingo, 1 de enero de 2012

Los gitanos del mar: caminando bajo el agua.

"Tras el tsunami, la comunidad moken no registró ni un solo muerto. Los conocimientos seculares que tienen del mar les salvaron la vida: incluso las personas mayores y los padres con hijos en sus espaldas habían huido hacia las montañas" UNESCO, tras el tsunami del 2004.

“Conservamos solo lo que amamos, amamos sólo lo que entendemos y entendemos sólo lo que nos han enseñado”.
Proverbio bajau.


Son personas que caminan bajo el mar durante 5 minutos, 30 latidos al minuto, a 20 metros de profundidad y escogiendo la presa de manera selectiva y ecológica. Gitanos del mar: así se conoce a las etnias de hábitos nómadas que practican la pesca tradicional en diversas regiones litorales del Sudeste Asiático
Fundamentalmente, reciben esta denominación dos pueblos: los moken y los bajau. Los moken son un grupo de entre 2000 a 3000 gitanos del mar que mantienen una cultura ancestral basada en el mar. Su idioma no se parece a ningún otro y probablemente emigraron a zonas del mar de Andamán en las actuales Birmania y Tailandia desde China hace 4.000 años. Se han asentado en las islas tailandesas de Phuket y Phi Phi, aunque hasta hace algunas décadas habitaban sus propios barcos. Originarios del sur de Filipinas, los bajau hoy se reparten por Indonesia, Brunéi y Malasia. Si bien son musulmanes suníes, han conservado sus creencias animistas ancestrales.

MOKEN.

Nomadear por los mares navegando y pescando era la forma de vida de los gitanos del mar, aunque ya sólo quedan unos dos mil moken y la mayoría se han ido asentando en tierra firme.
Saltaron a la fama por las noticias en medios de comunicación de todo el mundo cuando a raíz del tristemente famoso tsunami del 2004 que devastó toda la costa del Mar de Andamán apenas hubo ningún fallecido entre los gitanos del mar. Por ejemplo, en la isla Surin del Sur, de los 200 habitantes sólo murió un anciano minusválido.

"Los moken de las islas Surin han integrado desde tiempos inmemoriales en su modo de vida la escucha de las señales transmitidas por la naturaleza. Tras el tsunami, la comunidad moken no registró ni un solo muerto. Los conocimientos seculares que tienen del mar les salvaron la vida: incluso las personas mayores y los padres con hijos en sus espaldas habían huido hacia las montañas" UNESCO, tras el tsunami, 2004.

Su ancestral conocimiento del mar, transmitidas oralmente, les permitió conservar la vida, aunque los asentamientos y cerca de la quinta parte de las barcas fueron destruidas. Entre estas historias se encuentra el esperar "la ola que se traga a la gente" en el caso de observar que el mar se retire de las costas de forma rápida y profunda; esto les hizo huir hacia el interior de las islas y rápidamente subieron a las colinas más cercanas antes de que llegaran las monstruosas olas.

Son de religión animista, creen en los espíritus que habitan en los objetos de la naturaleza que les rodea. Por eso, interpretaron el tsunami como un castigo de los espíritus, hartos ya del mal uso que hacemos los humanos de la naturaleza. Y es que los gitanos de mar, también llamados en Koh Lipe urak lawoi, nunca han oído las palabra ecología, medioambiente o sostenibilidad, pero saben vivir perfectamente de lo que les ofrece la naturaleza sin explotarla.

Su conocimiento del mar les permite vivir de la fauna y flora local haciendo uso de herramientas rudimentarias como arpones de madera o redes con celdas lo suficientemente grandes para que no entren los peces pequeños. Conocen los ciclos de nacimiento de todas las especies del mar y saben cuándo pescar cada cosa. Por supuesto jamás cogen tortugas, delfines, ni grandes mamíferos. Los gitanos del mar sólo pescan lo que van a comer y si alguna vez cogen de más es para venderlo cuando necesitan algo de dinero o para secarlo y tener provisiones cuando el estado de la mar les impida pescar. Una de sus técnicas más llamativa cuando el viento está de tierra es la pesca con cometa. Dejan volar una desde la orilla de la cual pende un sedal. El balanceo de la cometa mantiene el cebo en movimiento atrayendo sobre todo a los peces voladores.

También es sorprendente su capacidad pulmonar, los niños casi aprenden a bucear antes que a andar, y desde pequeños se les enseña técnicas de respiración para aguantar lo más posible en el fondo de los arrecifes. Algunos tampoco utilizan gafas y tanto sus ojos como su foco visual están perfectamente adaptados al agua salada y las profundidades.

Algunos de los moken birmanos son todavía pueblos nómadas que deambulan por el mar la mayor parte de su vida y viven en pequeñas barcas artesanales de madera llamadas kabang, estas barcas sirven no solo como medio de transporte sino también como cocina, dormitorio y salón. No obstante, gran parte de su vida tradicional está en peligro y parece estar disminuyendo.

Para los moken, el océano es nuestro universo .Todo ocurre en el mar. No somos personas atadas a ninguna tierra. Allá donde vamos, vamos con nuestras barcas”.
Hook Suriyan Natale, hombre moken de las islas Surin.

BAJAU.


Bajau (Badjaw o Badjau), es un grupo étnico indígena musulmán originario de la parte meridional de Filipinas, que por problemas conflictivos emigraron a diferentes sectores del archipiélago malayo, principalmente en el norte de Malasia, Indonesia y Brunéi. Pero ellos afirman que sus antepasados salieron al mar en busca de su princesa perdida.

Según esta leyenda, la princesa se estaba bañando en la orilla cuando le sorprendió una tormenta que la arrastró mar adentro. Consiguió agarrarse a unos troncos y durante semanas viajó a la deriva hasta que llegó a Célebes. Cuando los Bajau la encontraron decidieron quedarse a vivir allí. Desde entonces, un sin fin de leyendas han envuelto a estos Gitanos del Mar. También pertenecen a una vida de estilo nómada y viven en embarcaciones.

Su vida transcurre en frágiles embarcaciones donde nacen, se casan, dan a luz y mueren. Aunque parezca imposible, en una sola embarcación puede vivir una familia de hasta cinco individuos. Con ellas se desplazan empujados por vientos y corrientes. Aunque con el tiempo más y más bajaus se trasladan a la tierra, todavía algunas comunidades continúan el modo de vida nómada. Es tal su relación con el mar que cuando bajan a tierra se sienten infelices. A las primeras familias el Gobierno intentó ubicarlas en la costa, pero ellos no se adaptaban a la tierra firme y regresaron de nuevo a sus embarcaciones. Ellos afirman que al igual que una tortuga o un pez moriría si quedara varado en la costa, ellos sin el mar también se morirían, que es donde se sienten libres. 
 
Por eso los Bajau propusieron construir el poblado encima del mar y así nació Torosiaji. Hoy es una próspera y bien organizada comunidad de 300 familias que disponen de electricidad, un pequeño dispensario, una escuela y una mezquita y cada año nuevas construcciones se suman a esta ciudad flotante. Cada día varias canoas se acercan a las leppas para que los hijos de los nómadas puedan asistir a la escuela.

Al mediodía apenas hay profundidad, es el momento que aprovechan los Bajau para peinar el fondo en busca de alimento. Los Bajau también son unos magníficos buceadores que pueden permanecer más de cinco minutos debajo del agua y sumergirse hasta 15 metros de profundidad. Para aguantar tanto tiempo sin respirar, utilizan los músculos del estómago a modo de dosificador de oxígeno, con ello controlan el aire que va saliendo de los pulmones.

La base de su alimentación es el pescado y el arroz que consiguen en los mercados de la costa donde una vez en semana las mujeres se acercan para vender las capturas y conseguir bienes de primera necesidad como agua fresca.
Con la bajada de la marea, los frutos del mar están casi al alcance de la mano, es el momento de mayor actividad. Observando las algas, ellos saben en qué día del mes se encuentran, es su calendario natural que nunca falla. Cuando las algas se abren para echar la semilla, es el tercer día del mes; entre los días 10 y 15 se vuelven a abrir; del 16 al 20 permanecen cerradas, y del 20 hasta final de mes, su color se vuelve más intenso.

Al caer la tarde, los que viven en embarcaciones y que han pasado el día dispersas pescando, vuelven a agruparse. Las casas flotantes aparentemente frágiles están construidas con madera del árbol Api y son tremendamente resistentes pudiendo aguantar toda una vida en el mar. Apenas si hay espacio para moverse, hasta tal punto que los más ancianos tienen atrofiadas las piernas. En popa se encuentra la cocina, en el centro las habitaciones y la despensa, y en proa el salón. Pero aunque su espacio vital es muy reducido, el mundo que les rodea está en continuo cambio y movimiento, es abierto y libre.
 
Cuando un niño viene al mundo, su padre lo lanza al agua para que se inicie en este mundo marino. Con cuatro años ya saben manejar la leppa, y antes de los siete conocen todas las técnicas de pesca. Están tan vinculados al mar que cuando nacen reciben nombres que describen el entorno en el momento de su alumbramiento. Así encontramos nombres como pájaro que se posa sobre una palmera que se ha caído al agua; tres nubes negras en el cielo o temporal del este con viento fuerte.

Estos nómadas del mar, al igual que la inmensa mayoría de las comunidades tradicionales que habitan la Tierra, se enfrentan a inmensos y profundos cambios. Poco a poco, van desapareciendo en silencio y con ellos siglos de sabiduría, forjada y practicada a través del tiempo. Hay un proverbio Bajau que dice: Conservamos solo lo que amamos, amamos sólo lo que entendemos y entendemos sólo lo que nos han enseñado.
 
Caminando bajo el mar...



Fuentes: