viernes, 1 de febrero de 2013

Los tarahumara: maratonianos en la carrera de la vida.

"Uno va aprendiendo de lo que va viendo en el camino, aprenderíamos más si pudiéramos interpretar lo que nos dice un hermano árbol" "Hay mucho que aprender de la naturaleza; si pudiéramos respetar cada árbol... pero como uno no se respeta a si mismo, como va a respetar a los demás" 
Martín Chavez, tarahumara.

Según Christopher Mc Dougall, autor del libro "Nacidos para correr", siempre pasan cosas curiosas cuando de correr se trata.

Un ejemplo es el que ocurrió en el maratón de Nueva York. Una etíope llamada Derartu Tulu decidió correr, a pesar de que hacía unos pocos meses casi muere al dar aluz. Pero decidió jugársela. Desgraciadamente, Paula Radcliffe, la maratoniana más rápida de la historia, también participaba. De repente, en los últimos kilómetros de la carrera, Radcliffe se agarra la pierna y retrocede. Tulu, también retrocede, le agarra del hombro y le dice "venga, vamos, puedes hacerlo" por lo que Radcliffe acelera el ritmo y alcanza la cabeza. En un momento, vuelve a retroceder, y Tulu vuelve a tirar de ella, pero ésta le suelta y le dice "Estoy fuera. Vete!" Así que le hace caso: Derartu Tulu acelera y gana el maratón de Nueva York.

Sólo hace 20 años que las mujeres participan en los maratones (la medicina llegó a decir que si una mujer corría 40 km, se les desgarraría el útero). Emily Baer se apuntó a una carrera llamada "Hardrock 100", son 160 km en 48 horas. Emily Baer llegó en octavo lugar, aun habiendo parado en los puestos de abastecimiento para amamantar a su bebé. Aun así, venció a 492 personas. 

En la Universidad de Utah empezaron a estudiar los tiempos de algunos maratonianos. Lo que descubrieron fue que si empiezas a correr maratones a los 19 te irás haciendo más rápido año tras año hasta alcanzar a los 27 tu marca máxima. Después de eso, te vas haciendo más lento hasta que vuelves a tener la misma marca que tenías a los 19, pero nos lleva mucho más tiempo, 45 años. Es decir, los hombres y mujeres de 60 años corren tan rápido como cuando tenían 19. 

Sobrevivimos como una manada de cazadores. Cualquier otro animal es más fuerte y veloz que nosotros: tienen colmillos, garras, son ágiles, son veloces. Así que, ¿cómo los cazábamos? una de las cosas que verdaderamente hacemos bien es sudar. Sudamos muy bien. Sudamos estupendamente, mejor que cualquier otro animal en la tierra. Corremos largas distancias bajo un calor abrasador estupendamente. Un caballo en un día caluroso y después de 8 o 10 km tiene que elegir: o respira o transpira y se enfría, pero no ambas. Nosotros sí podemos. La segunda ventaja biológica, o mejor dicho cultural, es la estrategia, el arte.

Hoy día hay una subcultura cada vez más grande de corredores descalzos que se han deshecho de sus deportivas y se les va el estrés, las lesiones y las molestias, y descubren lo placentero de correr.

Los tarahumara lo han sabido siempre: correr es parte de la vida y puede ser muy placentero. Con 70 u 80 años no corren maratones, ¡sino megamaratones! No andan 40 km, sino 120 km o 200 km en un día, sin ninguna lesión ni problema. Los tarahumaras pueden correr tres días sin parar, sin zapatillas deportivas. En 1994, Juan Herrera, rompió el record Guiness en los 160 km de la ultra maratón de Los Angeles, California. Hay ancianos tarahumaras que corren y ganan competiciones de más de 100 km. Es el caso de Sinielo Chacarito, campeón de la maratón de California en 1997, que se impuso a un joven marino estadounidense que había ganado las tres versiones anteriores.
Los científicos quisieron saber porqué después de 4 horas ininterrumpidas de carreras ninguno jadeaba, pero no encontraron ninguna anomalía en su respiración ni en sus pulmones. 

Quizás el misterio esté en que la verdadera dura carrera es la vida misma, y ellos lo saben bien.

Los tarahumaras son un grupo indígena que habita en Chihuahua, con una población estimada de 110.000 personas. Realmente se llaman rarámuri, que significa «el de pies ligeros».

Cuando llegaron los españoles a la región, los misioneros trataron de agruparlos alrededor de las misiones que fundaron con la intención de catequizarlos y de que sirvieran de mano de obra en minas y haciendas; los tarahumaras reaccionaron de forma violenta y se enfrascaron en luchas por su territorio durante el siglo XVII. Al ser derrotados decidieron replegarse a las zonas más remotas de la sierra, donde hasta la fecha conservan su cultura. 

Se dedican a cultivar maíz, frijol, calabaza, chícharo, como lo han hecho durante siglos. Aunque reservado, solitario y aislado, el rarámuri es atento y ceremonioso, y gozan de una fortaleza física envidiable.

El antropólogo Eduardo Gotés, que lleva 30 años haciendo trabajo de investigación en la zona, explica que la mayoría de los tarahumaras están distribuidos en un territorio de 30 mil kilómetros cuadrados, en una región montañosa con barrancas y montañas que van desde los 3.000 hasta los 500 metros sobre el nivel del mar. Por lo tanto, hay mucha movilidad y poca concentración de población. Por lo mismo, no hay centros de poder sino que hay unidades habitacionales pequeñas, distanciadas unas de otras. Pero hay redes por relaciones de parentesco y de intercambio a través de las cuales se apoyan unos a otros. A este apoyo le llaman kórima. Según Gotés, los rarámuri están acostumbrados a moverse a buscar oportunidades y recursos, ya sea en las ciudades o dentro de su mismo territorio sin que esto afecte su cultura, costumbres y tradiciones.
 
Para divertirse los hombres juegan la carrera de bola o rarajipa, consiste en correr e ir pateando una bola de madera dando vueltas de un extremo a otro en un espacio delimitado; gana el que da más vueltas. Lo usual es que la competencia dure todo un día y una noche, pero puede prolongarse por tres días en distancias que pueden ir de los 80 a los 160 kilómetros. Toda la comunidad apoya y ayuda a sus competidores: les llevan agua y pinole, iluminan su camino durante la noche con ocotes encendidos, les echan porras, e incluso corren con ellos a lo largo de toda la ruta. 

También las mujeres son fuertes y caminan grandes distancias; colaboran en actividades agrícolas de siembra, barbecho y recolección de la cosecha, además de cocinar y cuidar a sus hijos. Las mujeres tienen la ariweta, un juego de dos equipos donde van aventando un aro de tela con un palito de madera, también dando vueltas. Fue una mujer tarahumara, María Salome, la que ganó con amplia ventaja el medio maratón de OXXO, con vestido y chanclas.

Pero la verdadera carrera de las mujeres tarahumara no acaba aquí. Carmen Palma Cobos se armó de valor para salir a las comunidades a decirles a las mujeres que la violencia de género no es "normal". Ella y otras 19 mujeres víctimas tarahumara, las llamadas "Multiplicadoras", caminan kilómetros de bosque, llanuras y serranías, para apoyar e informar. "Es difícil, porque la mujer que es violentada no se acerca, como que todo lo esconde, entonces tenemos que ganarnos la confianza y tenemos que ver que algo le está pasando, tenemos que buscarla”

También hay otro asunto que obstaculiza su vida y tradiciones, la ignorancia internacional. Hace unos meses se divulgó en las redes sociales y en otros muchos medios que “se estaban muriendo de hambre”, supuestamente por la sequía. Margarita Warnholtz Locht, etnóloga, explica que, al difundirse la noticia, les mandaron hasta “media tonelada de zapatos”, "zapatos que deben haber vendido o han de estar tirados en el fondo de las barrancas, pues no creo que sirvieran para caminar por el terreno empinado y pedregoso de la región, (cuando fui por allá, ni con tenis la hacía yo, ahora imagínense con unos zapatos de tacón…)".

Es cierto que desde 1995 ha decaído mucho la producción de maíz y frijol, en algunas zonas se sufre por el agua, por no poder cosechar alimentos, y aquellos alimentos que se logran cosechar están alterados genéticamente y ya no nutren como antes... Pero la base del problema es otro.

"El pueblo rarámuri desde los tiempos antiguos ha tenido una relación cercana al bosque, a la naturaleza... ¿cómo muchos pueden decir que la naturaleza forma parte de nosotros? Es al revés, nosotros formamos parte de ella." asegura Martín Chavez, líder rarámuri presidente de "Consejo Eco regional Sierra Tarahumara A.C. 

"Hay mucho que aprender de la naturaleza; si pudiéramos respetar cada árbol... pero como uno no se respeta a si mismo, como va a respetar a los demás"

"Uno va aprendiendo de lo que va viendo en el camino, aprenderíamos más si pudiéramos interpretar lo que nos dice un hermano árbol, falta mucho que aprender de los recursos naturales, los árboles lloran yo lo he visto. He visto cuando cortas leña verde del encino, en la vena más profunda le sale un líquido tipo agua, los mayores explican que esa es su sangre. Se ha perdido el gran respeto que debe haber a madre tierra. Conozco un poeta que decía que aquellos árboles que se han talado fueron lastimados por aquellos que tienen hambre de dinero..."

Y la carrera continúa. 



Fuentes:

http://www.hostalestarahumaras.com/tarahumaras.html
http://www.animalpolitico.com/blogueros-codices-geek/2012/09/07/y-los-tarahumaras/
http://todoespolitica.com.mx/revista/todo022012/
http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/literatura/la-increible-historia-de-la-tribu-de-los-mejores-corredores-del-mundo_U30v4cdPqW0Nwb4BZP2du1/
http://www.ted.com/talks/christopher_mcdougall_are_we_born_to_run.html
http://www.excelsior.com.mx/2013/01/06/nacional/877908

sábado, 26 de enero de 2013

Las brujas y el capitalismo: la caza de brujas del siglo XXI

"La caza de brujas está relacionada con una nueva división sexual del trabajo que confinó a las mujeres a los muros del hogar" 

  “Existen muchas medidas en todo el mundo que se están tomando para retomar el control sobre las mujeres. El sistema lo que busca es controlar y decidir dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra”
Silvia Federici, historiadora, activista, escritora.

 
Según Silvia Federici, "la caza de brujas sirvió para perseguir a una serie de creencias y prácticas populares. Fue un arma para derrotar la resistencia a la reestructuración social y económica".

Para razonarlo, analiza el contexto histórico que hizo posible la cacería: la peste negra, que eliminó a un tercio de la población europea en 1348. Los que sobrevivieron a la plaga, enfrentados a la posibilidad de una muerte súbita, se quedaron sin ganas de trabajar.

"Trataban de pasarlo lo mejor posible, regalándose una fiesta tras otra sin pensar en el futuro", escribe Federici.

Al descender bruscamente el número de trabajadores, la gente empezó a desafiar el poder de los señores feudales. "La mezcla de población diezmada y abundancia de tierras hizo que las amenazas de los señores dejaran de ser efectivas. Los campesinos podían moverse libremente y hallar nuevas tierras para cultivar".

Durante el siglo XIV, se multiplicaron las huelgas en Europa. En la Baja Edad Media, el salario real creció en Europa un 100%, los precios cayeron un 33% y disminuyó la jornada laboral.

La aristocracia terrateniente y los nuevos Estados contraatacaron con una serie de medidas que sentaron las bases del capitalismo en los siguientes tres siglos.
Un ejemplo de las novedosas políticas capitalistas fueron los cercamientos de tierras: la eliminación del sistema de campo abierto. "Tan pronto se privatizó la tierra y se expandieron sus propiedades, las relaciones monetarias comenzaron a dominar la vida económica, las mujeres encontraron mayores dificultades que los hombres para mantenerse. Se las confinó al trabajo reproductivo en el preciso momento en que este trabajo se estaba viendo absolutamente devaluado".


Las mujeres, que hasta entonces habían podido dedicarse a recolectar la huerta (la agricultura de subsistencia comenzó a estar mal vista porque no aportaba beneficios a ningún empresario) o incluso a trabajar en las ciudades (72 de los 80 gremios ingleses incluían mujeres), quedaron confinadas a los muros del hogar. Dedicadas al trabajo doméstico no remunerado (que profundizó en su dependencia de los hombres). Eso sí, una siempre podía elegir entre eso, morir pobre o acabar en la hoguera. "Las acusadas eran granjeras pobres, que aún poseían un pedazo de tierra propio, pero que apenas sobrevivían y, con frecuencia, despertaban la hostilidad de sus vecinos por haber empujado a su ganado para que pastara en su tierra o por no haber pagado la renta". 

Sostiene Federici que la irrupción del capitalismo fue "uno de los periodos más sangrientos de la historia de Europa", al coincidir la caza de brujas, el inicio del comercio de esclavos y la colonización del Nuevo Mundo. Los tres procesos estaban relacionados: se trataba de aumentar a cualquier coste el mercado de trabajo.


“Realmente no sabemos lo que hicieron estas mujeres porque las confesiones eran realizadas bajo tortura. Así que esta interpretación no se basa en ninguna evidencia firme, es puramente especulativa.”


Así, Federici analiza el caso de la brujería, y:

La escoba que vuela:

“La acusación de que estas mujeres volaban a encuentros secretos tiene mucho que ver con, para empezar, el miedo a estas reuniones, el miedo a las asambleas campesinas, de gente reunida, conspirando, que tenían lugar de noche porque cualquier cosa no legal tenía lugar bajo el manto de la oscuridad. La cuestión de volar también se relaciona con el fuerte ataque que tiene lugar en estos momentos contra la movilidad de las personas.” “Estoy muy inclinada a ver el horror que provocaba la idea de las mujeres volando por los aires, moviéndose a grandes distancias, como un ejemplo, un continuo de estos ataques sobre la movilidad.”


Los ungüentos:

“Alguien ha señalado también -y resulta un detalle interesante a tener en cuenta- que las imágenes de las mujeres cubriéndose de ungüentos que nos ha llegado del siglo XVI podrían estar inspiradas en imágenes similares que se estaban representando de gente de las colonias americanas (“brujas”, médicos y chamanes de México y la región andina). Hacia mediados y finales del siglo XVI hay un cierto intercambio de imágenes y conceptos entre el proceso de colonización y la caza de brujas en Europa.”


Los aquelarres:

 

"Los bienes comunes no significaban únicamente un medio de subsistencia, de paliar la desigualdad, sino también todo un sistema de organizar las relaciones sociales; eran las bases para un tipo de vida democrática en el que la gente tomaba decisiones conjuntamente, mediante asambleas campesinas en donde la circulación de conocimiento se producía de forma colectiva. A su manera, los comunes son un cierto tipo de poder y es ahí cuando me di cuenta de que el capitalismo necesitaba acabar con ellos; no sólo apartar a la gente de la tierra sino destruir este tipo de relación comunal que implica que muchas formas de trabajo se realizaban colectivamente, incluyendo a las mujeres. La gente decidía conjuntamente cuándo sembrar, cuándo cosechar de forma colectiva. Y esto generaba unos lazos muy profundos lo que explica también que las luchas fuesen tan intensas y prolongadas.”


Control de natalidad:

"La obsesión por incrementar la población (léase la fuerza de trabajo) fue otro de los motivos que impulsaron la persecución, que demonizó cualquier forma de control de la natalidad y de sexualidad no-procreativa, al mismo tiempo que acusaba a las mujeres de sacrificar niños al demonio". "La histeria contra las mujeres se alimentó en base a todo tipo de leyendas urbanas y rurales. Se decía que una bruja podía castrar a los hombres o dejarlos impotentes. Algunas incluso tenían la capacidad de robar sus penes a los varones y esconderlos en nidos. Otra acusación que se repetía en los tribunales es que las brujas llevaban a cabo prácticas sexuales degeneradas; por ejemplo, copular con el Diablo." 
"Si en la Edad Media las mujeres habían podido usar métodos anticonceptivos y abortivos y ejercer un control indiscutible sobre el proceso del parto, a partir de entonces sus úteros se transformaron en territorio político".
"Sí, creo que sigue teniendo lugar una caza de brujas. Ha crecido toda una campaña ideológica que pretende controlar la vida de las mujeres, su sexualidad, su cuerpo, un esfuerzo mayor por controlar la capacidad reproductiva de las mujeres. En varios Estados se criminaliza a las mujeres si pueden “probar” que estando embarazadas han puesto en riesgo la vida del feto que están gestando. Y desde luego la cuestión del aborto es muy importante."

 “Existen muchas medidas en todo el mundo que se están tomando para retomar el control sobre las mujeres, perdido tras unas décadas de aparente libertad (en algunos países). No es un problema de número, de cuánta gente nace, pues mientras en unos países se acota la natalidad, a la vez, en otros se fomenta. El sistema lo que busca es controlar y decidir dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra
  


La caza de brujas del Siglo XX:

 

La acusación de brujería reaparece “a finales de los 80, durante los 90 y hasta la actualidad en varios países de África, en India, Nepal; ha habido casos de brujas quemadas en Papúa Nueva Guinea, incluso en Timor Oriental recientemente. Y estamos hablando de miles de mujeres en África, al menos veinte mil se han calculado, y también algunos varones, principalmente hombres mayores y niños.” 

"Tengo una amiga que volvió de Ghana hace poco y me explicó que, por la noche, en la televisión, hacen unos programas donde te enseñan cómo reconocer a una bruja. Hay un documental muy interesante que salió el año pasado, llamado The Witches of Gambaga, que habla sobre los campos de brujas que hay al norte de Ghana, donde viven mujeres que han tenido que dejar sus pueblos e ir a vivir allí, acusadas de ser brujas, porque sino las hubieran matado. Estos campos están financiados por el gobierno, y cuando han pasado unos años, en algunos casos, las dejan volver a sus pueblos, pero a otras muchas las matan. Pero no sólo es Ghana, es también Tanzania, Kenya..."
“Las mujeres han sido expulsadas de las tierras comunales para las compañías mineras, de agrocombustible, de negocios agrícolas que llegan a acuerdos con los jefes locales y los gobiernos. Así que el sistema de tierras comunes, que prevalecía todavía en África, se está destruyendo. Este es el contexto, que es un contexto muy similar al del siglo XVI y XVII.”


"Y voy a poner un ejemplo: el Banco Mundial ha llevado a cabo una campaña para mostrar que la agricultura de subsistencia es causante de la pobreza.” “La agricultura y el comercio de subsistencia significan la diferencia entre la vida y la muerte para centenares de miles de millones de personas.” Pero, en la lógica capitalista, “la tierra sólo es buena si se sitúa bajo el control de los bancos y de las relaciones monetarias”

Es lo que ha sucedido con los microcréditos: “Los préstamos se otorgan a grupos de mujeres -vecinas, amigas- que antes eran un sistema de apoyo mutuo. Así que cuando les dan un préstamo al grupo, cada una de las mujeres es responsable. Si tú no pagas, yo te voy a perseguir, voy a ser la que te vigile y persiga. Así, has pasado de ser parte de mi grupo de apoyo a mi policía. Incluso se ha mostrado en muchas casos como esta es la causa del incremento de violencia entre mujeres porque cuando una no paga el resto van a ir a su casa, a criticarla e, incluso, a darle una paliza. Así que ha habido un incremento de la violencia, incluso de la violencia entre mujeres, como resultado de los microcréditos. (…) 

"Claramente, cualquier poder que podamos tener va a ser el que construyamos, no el que nos otorgue el Estado.” "La cuestión es cómo reclamar esa riqueza sin darle al Estado el poder de organizar nuestra vida o validar su figura como protector y fuente de cohesión y bienestar social.” 



Fuente y extractos del libro:

Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Silvia Federici.
Para leerlo, aquí: http://www.lahaine.org/index.php?p=30300
 
http://depoliticaehistoria.blogspot.com.es/2012/12/silvia-federici-la-caza-de-brujas.html
http://www.publico.es/culturas/341987/capitalistas-contra-brujas
http://info.nodo50.org/La-caza-de-brujas-revela-aspectos.html

jueves, 24 de enero de 2013

Rito de paso: El blog cumple 2 años!

Hoy el blog cumple 2 años.

¡Gracias a todos los que seguís el blog!


Estas han sido las tres entradas del blog con más visitas:

#1 Las modificaciones corporales
#2 La antropolog'ia del color.
#3 
La mujer en la prehistoria.


Y estas han sido las tres entradas del blog con menos visitas:

#3  Un corto.  66 visitas
#2 El mundo. 49 visitas
#1 Chiste! 43 visitas, insuficientes a todas luces!



La entrada con más comentarios es:



Algunas sorprendentes fotos en el facebook:  



 



















PD: No os olvidéis de ver el chiste!!
http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com.es/2011/01/chiste_26.html



Algunas verdades antropo-lógikas:

martes, 22 de enero de 2013

Antropología ecológica: el hombre que confundió a la naturaleza con el paisaje.

"Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla.
Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros.
La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo,
laberinto sin centro,
se dedica a romper su propio cielo."

Eduardo Galeano , escritor.


La ecología casi siempre está exclusivamente ligada a la biología, pero algunos antropólogos se han apropiado de ella, como Gregory Bateson, Claude Leví Strauss o Marvin Harris. Y es que el mundo que creemos conocer es tan sólo uno de los posibles mundos, según cómo los seres humanos perciben el mundo alrededor de ellos.

El antropólogo Tim Ingold, que se define a sí mismo como un “perpetuo estudiante de antropología”, es un apasionado de las ciencias naturales y del compromiso ético y político que tienen todas. Por eso, intenta aunar la separación teórica entre la evolución y la historia, el mundo cultural construido y un mundo natural dado.
"Estamos impregnados de una cierta noción de la historia como un proceso de civilización en el que los humanos se han alzado gradualmente por encima de la naturaleza

"El mundo no es un estado de cosas sino un devenir, un continuo, que constantemente está siendo dinamizado por diversos agentes. El mundo no está “allá afuera” para que nosotros o cualquiera  lo represente; el mundo deviene según nuestras actividades […] no podemos exclusivamente privilegiar a los seres humanos en este esfuerzo productor de mundo, pues el mundo surge a través de las acciones de todos los agentes vivientes. En la raíz del argumento, entonces, está la cuestión de nuestro entendimiento de lo humano."

"El paisaje [...] no es una totalidad sobre la que usted o quien sea pueda llevar la mirada; es más bien el mundo en cuyo interior nos posicionamos adoptando un punto de vista sobre lo que nos rodea. Y es en el contexto de dicho implicación  como la imaginación humana trabaja, elaborando ideas sobre él. Pues el paisaje, para tomar una frase de Merleau-Ponty, no es tanto el objeto cuanto la patria de nuestros pensamientos."

"Cuando moramos en el mundo, no actuamos sobre él, ni le hacemos cosas al mundo, sino que más bien nos movemos con él. Nuestras acciones no transforman el mundo, sino que son parte y parcela de un mundo que se transforma a sí mismo. Y esto es simplemente otra manera de decir que nuestras acciones pertenecen al tiempo"


El análisis del distanciamiento moderno con respeto a la naturaleza le lleva a una crítica de “la tecnología” diferenciándola de la técnica. La tecnología es la que ha permitido el dominio de la naturaleza: de la dominación de los animales empleando la fuerza, al desarrollo progresivo de artefactos y máquinas a las que se externaliza la actividad (en el sentido de pérdida del control humano y delegación tecnológica), ahora automatizada y mecánica, llegando a su apoteosis en el autómata industrial. Como un resultado de este proceso, los seres humanos han sido los autores de su propia deshumanización.


"En el curso de esta evolución, las relaciones técnicas se han alejado progresivamente de las relaciones sociales, llevando finalmente a la moderna separación entre tecnología y sociedad […] no podemos considerar esta separación como algo dado."

Por el contrario, para Ingold, en los cazadores-recolectores no habría una “tecnología primitiva”, sino sólo “técnica”: no hay distinción dual entre lo social y lo técnico en este tipo de sociedades.

"El lazo de los pastores de renos puede ser usado de muy diferentes maneras. (...) para montar trampas, para atar a los animales al trineo de cara a llevarlos a casa y para otros propósitos innumerables […] El lanzador de lanzas de los aborígenes tiene numerosos otros usos: como palo de fricción para hacer fuego, como una herramienta para trabajar la madera, como bandeja para mezclar pigmentos o tabaco, como instrumento de percusión en canciones y danzas, como un aparato para clarear el terreno de espinas y guijarros para la acampada y […] como dispositivo mnemotécnico, para recordar la secuencia y la localización de los pozos de agua y otros aspectos del terreno. Los aborígenes australianos tienen pocas herramientas, pero las usan de cualquier forma que les venga bien, para multitud de fines.

Estas observaciones apuntan todas a una única conclusión: para comprender los logros técnicos de los cazadores-recolectores, o de cualquier otro pueblo […], no es suficiente con observar sus herramientas. Tenemos que comprender su conocimiento. Las herramientas no son útiles si no sabes cómo emplearlas."

"Normalmente se piensa en las habilidades como transmitidas de una generación a la otra. Para mí, nada se transmite. Las habilidades crecen de nuevo, se recrean con cada generación. Lo que una generación contribuye a la siguiente son los contextos de aprendizaje en los cuales los novicios pueden redescubrir por ellos mismos lo que sus predecesores ya conocían. Vamos a un ejemplo: supongamos que hay un granjero que tiene una granja y que muchas generaciones después sus descendientes siguen cultivando esa granja. La realidad es que esa tierra cambió. En un sentido legal se puede decir que el descendiente heredó la tierra pero en un sentido práctico el descendiente trabaja esa tierra y la mantiene productiva gracias a su trabajo. Así seguramente usó técnicas totalmente distintas a las que usaba su abuelo. Y descubrió las cosas que conocía su abuelo pero al mismo tiempo descubrió cosas nuevas. El trabajo de una generación armó las condiciones del trabajo de la siguiente. Y eso no es otra cosa que la historia. Lo cual nos lleva a que hay que romper la división entre historia y evolución."

Lo mismo ocurre con el lenguaje:

"Quizá sea ya hora de que los pongan en su sitio a los lingüistas. La conciencia de vivir en un mundo común establece una socialidad que existe ‘en la cara oculta de las palabras y los conceptos’. Las convenciones verbales no vienen precocinadas. Están siendo construidas permanentemente a lo largo del tiempo, a través de una historia acumulativa de usos pasados: cada una es el producto de mucho esfuerzo, de arriesgados intentos de generaciones por hacerse entender […], las palabras reúnen sus significados de las propiedades relacionales del mundo mismo. Cada palabra es una historia comprimida y compactada."

"Aquí estoy, de vuelta a una biología que se debe tanto a D'ArcyThompson como a Darwin, una psicología que es tanto «sobre el terreno» como «en la cabeza», y una antropología que no conoce la división absoluta entre la persona y el organismo, o entre las relaciones sociales y ecológicos. Y mis ambiciones siguen siendo como siempre lo fueron: establecer una visión amplia de la antropología que supere la especialización estrecha en subcampos, para hacer campaña en contra de los enfoques reduccionistas y con intolerancia a la cultura y la sociedad, y para encontrar una manera de volver a integrar nuestra experiencia como conjunto humano, seres dentro de la continuidad de la vida orgánica."

Realmente nada dice de nuevo, no al menos para una buena parte del planeta.

Red Crow, sioux, añade:

"El mundo se ha convertido en un mercado de recursos ilimitados. Cuando hablas de recursos estás hablando de tus familiares, de nuestra familia. Los peces no son un recurso, son una familia. Se requiere de todo el respeto. 
La estructura del mundo como tal, funciona sobre la Ley Natural, y la Ley Natural es un poderoso proceso regenerativo. Es un proceso de regeneración que continúa y crece y es infinito. Es absolutamente infinito si todo el mundo está de acuerdo y sigue la Ley. La tierra es todopoderosa. No fue puesta aquí para los seres humanos, somos parte de ella. No somos indispensable, la Tierra tiene su propio proceso. Y si llegamos a un punto en que os destruís a vosotros como seres humanos, y destruís la vida y dejaís esta Tierra, la Tierra no va a desaparecer.  No habrá un fin del mundo, ese es un concepto muy interesante para nosotros. No, el mundo no se acabará, la gente y la vida en él, sí. Así que no se trata del fin del mundo, sino de nuestro fin.  


Y la tierra se regenerará, 

porque tiene "todo el tiempo del mundo.""  





Fuentes:
www.manizales.unal.edu.co/modules/unrev_ideasAmb/documentos/IAedicion2Art11.pdf
http://redalyc.uaemex.mx/pdf/623/62340108.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=rzFM7WWuVQs
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Tim-Ingold-antropologia-crisis_0_841715835.html

viernes, 18 de enero de 2013

Un antropólogo en Disneylandia y Center Parcs: el viaje imposible.

“La fotografía es nuestro exorcismo. La sociedad primitiva tenía sus máscaras, la so­ciedad burguesa sus espejos. Nosotros tenemos nuestras imágenes”. 
Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo.


"Los arquitectos de Disneylandia fueron designados para remodelar el centro de Nueva York, Times Square, revitalizar la Quinta Avenida y animar Central Park."
Marc Augé, antropólogo.


Extractos de: 
"El viaje imposible" 
Marc Augé, antropólogo.



"El viaje imposible es ese viaje que ya nunca haremos más. 
Ese viaje que habría podido hacernos descubrir nuevos paisajes y nuevos hombres, que habría podido abrirnos el espacio de nuevos encuentros. Eso ocurrió alguna vez y es lo que nosotros experimentaríamos hoy si una señal indiscutible nos probara la existencia, en alguna parte del espacio, de seres vivos capaces de comunicarse con nosotros. Pero, mientras esperamos ese improbable o remoto encuentro, ya nuestra ciencia ficción le presta los colores de la guerra.

Los que viajan a lejanas regiones, generalmente en grupo, para hacer provisión de sol y de imágenes, se exponen, en el mejor de los casos, a encontrar solamente aquello que esperaban encontrar: a saber, hoteles extrañamente semejantes a los que frecuentaban en otros lugares el año anterior, 
habitaciones con televisión para mirar el programa de CNN, 
las series norteamericanas o la película pornográfica del momento, piscinas situadas junto a las playas y, en el caso de los más venturosos, algunos leones de Kenya fieles a la cita que les asigna por la tarde un hábil guía, 
algunos flamencos rosados, 
algunas ballenas argentinas, 
algunos canastos o mostradores en los que los descendientes de los salvajes de antes venden sus baratijas a las puertas de sus reservas o hasta en el centro mismo de las ciudades donde, 
empobrecidos, 
se proletarizan.
Pero, entendámonos bien: viajar, sí, hay que viajar, habría que viajar, pero sobre todo no hacer turismo. Esas agencias que cuadriculan la tierra, que la dividen en recorridos, estadías, en clubes cuidadosamente preservados de toda proximidad social abusiva, que han hecho de la naturaleza un "producto", así como otros quisieran hacer un producto de la literatura y del arte, son las primeras responsables de la ficcionalización del mundo, de su desrealización aparente; en realidad, son las responsables de convertir a unos en espectadores y a otros en espectáculo. El mundo existe todavía en su diversidad. Pero esa diversidad poco tiene que ver con el calidoscopio ilusorio del turismo.

Vivimos en una época que pone la historia en escena, que hace de ella un espectáculo y, en ese sentido, desrealiza la realidad. Esa distancia para crear el espectáculo es notable en los anuncios publicitarios de turismo, los cuales nos proponen "tours", una serie de visiones "instantáneas" que nunca tendrán más realidad que cuando, al regresar del viaje, las "volvemos a ver" a través de las diapositivas.

Un antropólogo en Disneylandia.


La gente va a Disneylandia para poder decir que ha estado allí y para dar la prueba de ello. Se trata de una visita al futuro que cobra todo su sentido después, cuando se muestran a los parientes y a los amigos, acompañadas de comentarios pertinentes, las fotografías que el pequeño ha tomado de su padre mientras éste filmaba y luego la película del padre a manera de verificación.

En Disneylandia, es el espectáculo mismo lo que se ofrece como espectáculo: la escenografía reproduce lo que ya era decoración y ficción, a saber, la casa de Pinocho o la nave espacial de La guerra de las galaxias. No sólo entramos en la pantalla, sino que, detrás de la pantalla sólo encontramos otra pantalla. Así la visita a Disneylandia viene a ser turismo elevado al cuadrado, la quinta esencia del turismo: lo que acabamos de visitar no existe. Allí tenemos la experiencia de una libertad pura, sin objeto, sin razón, sin nada que esté en juego. Disneylandia es el mundo de hoy, ese mundo con lo que tiene de peor y de mejor: la experiencia del vacío y la experiencia de la libertad.

Un antropólogo en Center Parc. 


El placer real que experimentan centenares de veraneantes felices en Central Parc se debe a la conciencia que ellos tienen de estar jugando. Pero no se trataba de jugar en el sentido directo del término. Se trata de jugar a "hacer como si", de jugar en el sentido en que los niños juegan al doctor, al papá y a la mamá, al policía y al ladrón. Visiblemente juegan cuando fingen tomar por un verdadero lago la pequeña extensión de agua barrosa sobre la que se deslizaban algunos botes de pedal; también visiblemente juegan cuando se desplazan en familia y en bicicleta para detenerse en cada cruce de las sendas y consultar el mapa, o bien hacen resonar alegremente la campanilla de sus bicicletas para llamar la atención del peatón que ya los había visto llegar hacía un rato.


A todo esto, el orden reinaba en Center Parcs. Aparentemente no había allí ningún policía (ni siquiera disfrazado, como en Disneylandia). También aquí tenía uno la sensación de un juego. El estado de los senderos era inmaculado; amos disciplinados llevaban todos los días a sus perros atados con una correa a los lugares que tenían éstos reservados para hacer sus necesidades; los automóviles, tanto a la entrada como a la salida, se deslizaban lentamente; las bicicletas conservaban la mano derecha. Padres irreprochables enseñaban a sus hijos el arte de respetar a los demás y al ambiente. Aquello era casi demasiado hermoso para ser cierto. Pero,¿era realmente cierto? ¿no prefiguraba Central Parcs lo que pronto sería para una buena parte de la humanidad la única realidad posible que pudiera vivirse? Hubo un tiempo en el que lo real se distinguía claramente de la ficción, un tiempo en el que se podía infundir miedo contando historias aun sabiendo que uno las inventaba, un tiempo en el que iba uno a lugares especiales y bien delimitados (parques de atracciones, ferias, teatros, cinematógrafos) en los que la ficción copiaba la realidad. En nuestros días se está produciendo lo inverso: lo real copia a la ficción. El menor monumento de la más pequeña aldea se ilumina para parecer una escenografía. 

Espectacular!!


Esta manera de poner como espectáculo lo real, se extiende por todo el mundo. Muchos factores concurren a producir este resultado. Evidentemente el turismo es el primero de ellos. También hay que considerar la función creciente de las imágenes (en Center Parcs están disponibles nueve canales de televisión). Pero otro factor es también la ecología (cada vez nos habituamos más a bañarnos en piscinas instaladas junto a las playas y desde ellas podemos mirar, sin tocarlo, el mar, a lo largo de golfos contaminados). Otro factor es también la demografía y la lucha de clases: hoy existen residencias que son como castillos y plazas fuertes con puentes levadizos electrónicos, existen villas privadas, villas para ancianos donde éstos pueden hacer como si fueran jóvenes y existen fortalezas para ricos en las que éstos pueden hacer como si estuvieran solos. 
Los arquitectos de Disneylandia fueron designados para remodelar el centro de Nueva York, Times Square, revitalizar la Quinta Avenida y animar Central Park.

Después de la expulsión de un gran número de habitantes de modestos recursos, se ha previsto la construcción de un gran hotel atravesado por una brecha; por ésta habrá de pasar un "rayo galáctico"; se ha considerado también la construcción de un centro comercial provisto de pantallas gigantes: lo que la ciudad real va a imitar hoy es la ciudad de Superman y de los dibujos animados. Así se cierra el círculo que, desde un estado en que las ficciones se nutrían de la transformación imaginaria de la realidad, nos hace pasar a un estado en el que la realidad se esfuerza por reproducir la ficción. Tal vez, a su término, este movimiento pueda llegar a matar la imaginación, a agostar lo imaginario y traducir de esta manera algo de las nuevas parálisis de la vida en la sociedad. Dentro del espacio urbano y del espacio social en general, la distinción entre lo real y la ficción se hace imprecisa.

La ciudad del futuro.


Me encontraba en este punto de mis recelosos pensamientos, cuando me di cuenta de que caminando al azar acababa de salir de aquellos dominios.
Una niña de unos doce años con el rostro animado y atento no dejaba de contemplar el paisaje y de pronto exclamó con una alegría comunicativa que nos hizo sonreír a todos: 


-"¡Papá, papá! ¡Esto huele a campo!" 

Yo la habría besado. La muchacha no lo sabía, pero en ella acababa de encontrar a la primera representante de la resistencia.
No hablo de las poluciones o contaminaciones atmosféricas. Más precisamente quiero hablar de una triple sustitución: sustitución de los lugares de habitación por lugares de trabajo, sustitución de los espacios de paseo por vías de circulación y sustitución de los lugares de vida por un decorado (o si se quiere: sustitución de la vida real por la ciudad virtual).

Hace cuatro años tuve ocasión de frecuentar a un grupo de indígenas que vivían en la frontera de Colombia y Venezuela. Poco importa aquí su nombre. Lo interesante del caso está en que esos indios, desprovistos de todo, volvían a encontrar cada noche en sueños a sus dioses y a sus antepasados. Los veían vivir en una ciudad inmensa, luminosa; al encontrarlos en el sueño, los indios podían también ellos dejarse conducir en automóviles automáticos y silenciosos, dejarse llevar por aviones que aterrizaban en el centro de la ciudad. Conversaban con sus parientes difuntos y al despertarse se regocijaban al pensar en que pronto ellos volverían definitivamente a unirse a esos difuntos. 
Pero aquellos indios sabían también que estaban a punto de desaparecer de la tierra y que su ciudad de ensueño era una ciudad de muertos
Quizás los volvamos a encontrar algún día."






La película "Cannibal Tour" sigue a un grupo de ecoturistas europeos y estadounidenses mientras viajan de pueblo en pueblo a lo largo del río Sepik en Papúa Nueva Guinea, quienes pagan para ver antiguas ceremonias sagradas y toman fotografías de cada aspecto de la vida "primitiva". Los turistas sin querer revelan el etnocentrismo dominante en las cámaras de Dennis O'Rourke.
-¿Por qué no podemos regatear en las tiendas cuando compramos y en cambio ellos regatean constantemente?, pregunta un nativo.

El documental completo, aquí: