viernes, 10 de marzo de 2023

Plantas: aquellas que cuidan de nosotros, en diferentes idiomas del mundo.

 
"Ciertos idiomas nativos tienen un término para referirse a las plantas en general que puede traducirse como: aquellas que cuidan de nosotros". 

Escribe Robin Wall Kimmerer, científica potawatomi. (Una trenza de hierba sagrada. Saber indígena, conocimiento científico y las enseñanzas de las plantas.)

Así que me dispuse a buscar ejemplos (si conoces alguno más, comunícamelo y lo añadiré.)

"Curar o sanar es la misma palabra que ayudar en micmac. Así que el término curandero se traduce literalmente como abowchun mach djeenum, un ayudante", explica el antropólogo Evan Pritchard, descendiente del pueblo Mi’kmaq (No word for time).

Planta en hindi es Paudha पौधा. Tomado del sánscrito पादप (pādapa). De पाद (pāda , "pie o raíz") + प (pa , "beber") , literalmente "que bebe de la raíz".

En lengua mi'Kmaq (lengua algonquina, nativa americana), planta se dice "saqaliaql", que significa, "brotan".

Como en hebreo: Brotar, crecer... y planta צמח

O en mapuzugun o mapudungún, el idioma mapuche (Chile y Argentina), planta se dice "anümka". La raíz "anü" se relaciona con sentarse, asentarse, habitar, establecerse, echar raíces. "Anümka" viene a ser literalmente "enraizada". De hecho, cuando alguien se establece en un territorio nuevo se le llama "anükon" ("el que entró a establecerse").

En chino, la palabra vivir es 生 shēng. Vida entendida como aquello que anima a
todos los seres vivos de la naturaleza. La manifestación más vivificante es el retorno de la primavera, el surgimiento de nuevos retoños. Este ideograma representa una planta arraigada en el suelo (el trazo inferior) el tallo central y las ramificaciones (los dos trazos horizontales superiores, y el nuevo brote (la comilla arriba a la izquierda). 

En yoruba, la palabra "ewe" se usa para la hoja y para la planta entera.

En náhuatl, la palabra "xihuitl" ofrece un caso ejemplar de polisemia lexical. Tiene cuatro significados: “hierba”, “año”, “turquesa” (el color de la realeza) y “cometa”, y un número mayor si consideramos su forma xiuh- utilizada en composición con otras palabras.

En muchas lenguas filipinas, "gamot" significa "raíz". Del proto-malayo-polinesio *ʀamut ("raíces fibrosas"). Pero en tagalo significa medicina, cura, tratamiento.

En hawaiano, la palabra para tierra, ʻĀina, engloba el hecho de alimentarse: ʻai significa comer.

En el idioma de los Luo, "yath" significa tanto árbol (planta) como medicina. Los Luo abarcan Sudán del Sur, Etiopía (Anuak), el norte de Uganda, la zona este del Congo (RDC), el oeste de Kenia y el extremo norte de Tanzania.

En el idioma khwedam del Noreste de Namibia, "yii" significa árbol, madera y planta medicinal. Los curanderos se llaman: "yii khoe": gente yii. O "yii kx’ao": poderosa gente yii.

En bemba, del norte de Zambia, "imiti" significa árboles en plural y también medicinas.

Herbolero/a en el idioma euskera, del País Vasco, sería “belargile” o “belagile” que significa literalmente “hacedor/a o preparador/a de hierbas”.

En te reo māori, las plantas con propiedades medicinales suelen ser llamadas "rongoā" (un término que también define medicina, medicamento, terapia y las artes y ciencias de sanar). Las que nos curan, nos sostienen, nos alimentan se llaman "taonga". Pero taonga define todo lo que es precioso e irremplazable para los Māori, comunal, intemporal y que implica responsabilidad para las nuevas generaciones: la tierra, su lengua, el conocimiento heredado de sus ancestros, un bosque, una especie de árbol, la tribu, una canoa de guerra).
En guaraní, planta es "yvyra". "Y" es agua. Tierra es "yvy". "Rã" es futuro o lo que será. Y árbol sería la suma de esas palabras: yvyra. Otra aproximación etimológica sugerida por Cadogan (1957), traduce la expresión como “fruto de la tierra” (yvy: tierra, a: fruto). Pero el guaraní también llena de riqueza esta palabra, como siempre hace con su lengua. "Yvyra ñe' êry", por ejemplo, significa "árboles del alma-palabra".


 

Pero es que la Tierra entera, el Mundo, nuestro planeta, también es homenajeado de manera especial por muchas lenguas.

En navajo, la palabra para nuestro planeta es "nahasdzáán. Asdzáán significa mujer.

En lakota, hay una palabra que significa conocimiento y conciencia: wíyukčaŋ. Esta palabra tiene dentro la palabra "árbol": čaŋ. Wí es el sol.

En mohicano, Waawtãawtheyakwe se traduce como "Aquellos que nos sustentan". Este término se utiliza para describir la tierra, la naturaleza y los recursos que sustentan la vida.

"Eloheh" (elohi) llaman los Cherokee a la Tierra o Mundo. Pero también es su cosmovisión e historia oral. De hecho, una ortografía arcaica de Cherokee es "Chelohi" o "Yo soy de la Tierra".


En tagalo es "daigdig". Del protoaustronesio * dəʀdəʀ ("trueno"). Dicen que es debido a que los truenos se pueden escuchar a lo largo y ancho del paneta.


En yoruba, Ilé Ayé. Ilé significa hogar, tierra; Aye significa vida. Ayé significa mundo.

 
Georgiano: დედამიწა (dedamits’a), literalmente “Madre Tierra” დედა/deda = madre მიწა/mits’a = tierra, terreno, tierra, suelo.


La palabra "pacha" del pueblo aymara y quechua en los Andes, no significa únicamente tierra, sino que evoca tanto el Espacio como el Tiempo del cosmos, unido y en movimiento.

Para el pueblo mapuche del Sur de Chile y Argentina, que "significa seres humanos de la tierra", "mapu" también es algo más que tierra como algo material. Es la totalidad.

Para los Batak Toba (norte de la isla de Sumatra, Indonesia) la palabra para Tierra es "Banua tonga". Banua significa tierra. Tonga significa medio (el medio). Sí. El significado literal es "Tierra media".

La palabra Tierra en Mi'kmaq es Wskitqamu. Pero hay más si desglosas la palabra. Weskit significa "superficie". Qamu significa "esfera". En conjunto, la Tierra en Mi'kmaw se traduce como "Esfera de superficie".

En Vanuatu, Melanesia, la palabra "vanua" significa tierra, pueblo y hogar a la vez. Aunque la palabra está presente en muchas de las lenguas austronesias, con diferentes significados. En Filipinas, en la lengua kapampangan, banua significa "cielo" o "año" y en la lengua visayan significa "población" o "nación". En lengua malaya, significa "continente", pero en otras lenguas de Malasia e Indonesia, significa "pueblo" o "casa", como en el caso de los toraja. En las islas Fiyi, generalmente se traduce en inglés como "tierra", pero vanua como concepto abarca mucho más: las tradiciones y costumbres, creencias y valores, y las diversas instituciones establecidas que proporciona un sentido de identidad y pertenencia. Esto es, una idea de que el concepto de persona y de tierra son inseparables. "Fonua" es la palabra en tongano con igual significado. "Ko e fonua a'aku eni'": esta gente y este lugar es mi tierra y mi gente, dicen en las islas de Tonga.

Otro ejemplo de la raíz "vanua" está en la lengua maorí de Nueva Zelanda. El término "whenua" significa "tierra" y "placenta", y se consideran a sí mismos "tangata whenua", literalmente, la gente de la tierra... y de la placenta.

En indonesio, es bumi. Está tomado del sánscrito भूमि (bhumi), del protoindoeuropeo *bʰuH- ("ser").

Otra palabra que deriva del sánscrito y tiene que ver con la Tierra es पृथ्वी (pŕthvī). En tamil es puvi. Prithvi en hindi. पृथ्वी es una palabra antigua, y originalmente es la forma femenina de पृथु- (ancho, expansivo). En el Ṛigveda (el texto más antiguo de la tradición védica que fue compuesto en sánscrito), aparece a menudo como adjetivo para describir la amplitud o expansión de la Tierra.

En sundanés, la lengua nativa de la gente de Java Occidental (Indonesia) la palabra bumi no significa Tierra sino "hogar". Así que cuando se preguntan: "¿Énjing aya di bumi teu?" (significado original: "¿Estarás en casa mañana?"), en el resto de Indonesia solo significa: "¿Estarás en la tierra mañana?", lo que da lugar a muchas bromas. ¡Su tierra es todo el planeta!
El planeta Tierra en sundanés (y en javanés) se llama "marcapada", literalmente "mundo mortal". Del sánscrito मर्त्य (martya, “mortal”) +‎ पद (pada, “place”).

En galés, "plant" significa niño/a.

En polaco es "świat", el mundo. El término deriva de la raíz de las palabras que
significan luz, brillo o brillo. Está relacionado con "swiatło" (luz) y "świt" (amanecer). Hay diversas teorías sobre la razón: desde imaginar el mundo como un espacio de luz brillante en medio de una mayor oscuridad, hasta imaginar al antiguo campesino eslavo simplemente saliendo de su choza oscura hacia la luz. Lo cierto es que también es así en rumano: "Lume" = mundo, "lumină" = luz. Ambos del latín "lumen" = luz. Y en húngaro: "Világ" = mundo. "Világos" significa luminoso.

La extinción de un idioma significa pérdida de conocimiento, de cultura y sistemas de valores, y una pérdida de medicamentos invaluable. Un estudio de la Universidad de Zúrich en Suiza (Bascompte y el especialista en biodiversidad Rodrigo Cámara-Leret) muestra que una gran proporción del conocimiento existente sobre plantas medicinales está relacionado con lenguas indígenas amenazadas. En un estudio regional sobre el Amazonas, Nueva Guinea y América del Norte, los investigadores concluyeron que el 75 % de los usos de las plantas medicinales se conocen en un solo idioma.
Solo en el noroeste amazónico, el estudio evaluó 645 especies de plantas y sus usos medicinales, según la tradición oral de 37 idiomas. Encontró que el 91% de este conocimiento existe en un solo idioma, y que la extinción de ese idioma implica la pérdida del conocimiento medicinal también.

Como dice el poeta mexicano Miguel León Portilla:

"Cuando muere una lengua
entonces se cierra
a todos los pueblos del mundo
una ventana, una puerta,
un asomarse
de modo distinto
a cuanto es ser y vida en la tierra."


Muchos de los medicamentos del mercado masivo de hoy en día se derivan de plantas medicinales. Van desde el ácido acetilsalicílico —comúnmente conocido como aspirina, cuyo principio activo se extrae del sauce blanco ( Salix alba L. )— hasta la morfina, que se extrae de las amapolas ( Papaver somniferum ).



“La educación, si significa algo, no debe alejar a las personas de la tierra, sino inculcarles aún más respeto por ella, porque las personas educadas están en condiciones de comprender lo que se está perdiendo. El futuro del planeta nos concierne a todos, y todos debemos hacer lo que podamos para protegerlo. Como les dije a los guardabosques y a las mujeres, no se necesita un diploma para plantar un árbol”.
Wangari Maathai, Unbowed.

*Muchísimas gracias a las personas que comentaron en las redes, ayudándome a escribir esta entrada: Daniel Quezada Bayer, Leonat Egiazabal, Ramona Avalos, MB Ayala, Kainoa Bugado, Ngala Ronald...

https://news-mongabay-com.translate.goog/2021/09/extinction-of-indigenous-languages-leads-to-loss-of-exclusive-knowledge-about-medicinal-plants/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=wapp

sábado, 4 de marzo de 2023

No es mi circo, no son mis monos: expresiones divertidas en todo el mundo.

"No es mi circo, no son mis monos", así lo expresan en Polonia (y ahora en todo el mundo, en realidad) un "me importa un bledo", "un comino", "un carajo", "un pimiento"...

El escritor Adam Sharp @AdamCSharp explica que esta expresión ya está muy manida, y aún así, en sus innumerables listas de expresiones y dichos populares de todo el mundo, siempre está en comentarios. Es la magia de twitter. 
Pero hay más, y añado yo también:

En francés "no son mis cebollas". En Bulgaria: no es cuchara para mi boca". "No es mi olla de sopa", dicen en Nigeria. En Libia y Tunez: no es mi clima.
"No es mi dolor de cabeza", en finés. "El agua no me cubre", dicen en Japón.

"No me guiña el ojo".
"No me peina".
"No me voy a tirar al viento por ello", son las expresiones que puedes oír en Rumanía.

"No es la semilla con la que siembro", en xhosa.

En Egipto: "no come conmigo". Hungaria: "no es mi mesa".

"No gira mis ruedas", o "no enciende mi tractor": Australia y Nueva Zelanda.

"No son mis habas, no es mi jardín", en Lituania. En malayo se puede decir "no es mi campo".

"No me provoca", es una manera de expresarlo en Colombia.

"Como oír tos de chivo a medianoche", decimos en euskera, País Vasco, cuando escuchamos algo... que ni nos va ni nos viene. "Como las noticias del capelán", dirían en Islandia. "Le interesa a mi abuela", te dicen en hebreo. "Eso no me importa ni a mi, ni a mi oreja", en swahili. En Filipinas te piden que se lo cuentes a una tortuga, y en Italia, lo hablarán con el caballo.

"No es nuestro camello" es un antiguo proverbio árabe. Dicen que lo dijo Al Hareth ibn Obad porque no quería involucrarse en la guerra.

"A chillidos de marrano, oídos de carnicero", dicen en México.

'Tu árbol, mi árbol' en idioma malayo, en dialecto Negeri Sembilan.

"No cosecha mis papas", te responden en danés antiguo.
No es mi taza de té (Reino Unido).
No es mi playa (Brasil).
No es mi cuento de hadas (Polonia).
No es mi plato (China).
No es santo de mi devoción (España).
"Esa no es mi cerveza", te espetan en alemán.
"No es mi pluma", en turco.

También podemos decir que esas noticias nos dejan "como las vacas mirando al tren". Así lo decimos en español, y también en turco.
Pero en Alemania, dicen "como una vaca cuando hay relámpagos".
"Como un carnero mirando la puerta nueva", en ruso. "Como un gato mirando un calendario", en Rumanía. "Como una cabra mirando un lago", en irlandés, y "como una gallina que ha encontrado un cuchillo", en Francia. ¡Qué imaginación!

Pasemos a otro tipo de expresiones. Es tan jactancioso y presumido que..:



"Si fuera chocolate se comería a sí mismo", puedes escuchar en irlandés.
Es como un gallo encima de la pila de basura (finlandés).
Cree que salió del muslo de Júpiter (francés).
En zulú, dicen: "Le gusta que lo miren como a una cabra de pelo largo", o "como a un Isakabuli (que es el pájaro viudo o Euplectes progne).

Llueve a baldazos, a cántaros, jarrea y caen chuzos de punta.
Pues en holandés, lo que caen son boquillas de pipas. "Está lloviendo uñas" o "llueve lo suficiente para beber de pie" se quejan en Canadá.
En Austria, llueven sogas. Piedras caen en Egipto.
En Estonia "está lloviendo como de un tallo de habas", de tanta agua que retienen sus hojas.
"Está lloviendo como agua que se vierte de una calabaza", dicen en hausa, África Occidental.
"Están lloviendo aprendices de zapatero", o "perros y gatos", en alemán. Hachas caen si es en Croacia, y navajas en Brasil. Aunque en Brasil también puedes escuchar que lo que cae, es cacao.
(Ojalá que llueva café en el campo, ♫♬♪♩𝄞...)
En Suecia, "la lluvia está azotando el suelo". "Regnet står som spön i backen/marken".
En Noruega, están lloviendo pequeños demonios; o mujeres trolls, si te gustan las expresiones clásicas.

"Se van a ahogar las ranas", dicen en asturiano.
Llueven carretillas en Eslovaquia. O como una vaca meando, en Francia. Y eso es muuuucho.
"Está cayendo una inundación", en hebreo.

En criollo haitiano - Chyen ap bwe nan nen, que se traduce como "Los perros beben en sus narices".
En Napoles, Italia, llueve el abuelo del agua.
En Turquía la gente dice que cuando la lluvia es fuerte, el diablo celebra una boda por su hija.

Y si los rayos de sol se cuelan a codazos entre las nubes, y notas ese calorcito capaz de erizarte la piel y hacerte suspirar de gusto, recuerda que "los zorros se están bañando" en Finlandia, "un hombre pobre se hizo rico" en Kazajistán, "las brujas se peinan" en Cataluña, "el chacal se casa con la esposa del lobo" en afrikaans, "se casa una vieja" en Argentina, y en guaraní, el diablo. Aparece el cielo viejo en euskera o la lluvia ciega en ruso...

Es sorprendente que en Eslovaquia lluevan carretillas, pero en Hungría, si te mandan a la mierda, te piden que vayas "a cargar una carretilla de pequeños erizos". Por qué erizos pequeños, te preguntarás, la respuesta es genial: "más cabrán en una carretilla".
"Ve a peinar un mono", te piden en Brasil. O vete a esquiar a un abeto, en Finlandia.
Un vasco te envía a "colocar herraduras a las ocas".
"Aquí tienes un peso, compra a alguien con quien hablar" te insinúan en tagalo. "Sube a un árbol y endereza los plátanos", en polaco. En árabe, que vayas a "tejar el mar". ¿Has oído alguna vez la expresión en español "coge una escoba y vete a barrer el desierto"?

En Albania, te mandan a que te f**** un oso ciego, y por el culo de un burro desbocado te pueden decir en italiano. En la Toscana, te mandan a meterte un bote en el culo con los remos afuera. En guaraní, una sola palabra "añarakópeguare": irse a los genitales de la mujer diabla. En Francia, educadamente, te mandan a casa, que tu madre te hizo gofres.

La prisa mata. No por mucho madrugar, amanece más temprano. No hay que precipitarse, ni limpiarse el culo antes de cagar.
"Los oni (diablos) se ríen cuando hablamos del año que viene", es una expresión clásica en Japón.
"Es inútil perseguir el mundo, nadie lo alcanzará jamás", dicen en Argelia.
El darse prisa no tiene bendición, te advierten en swahili.
"Nadie muere en su víspera", dicen los tuareg. "La vela de nadie se enciende hasta el amanecer", dicen en Serbia.

Pero tampoco te duermas en los laureles, hay que ser precavid@s. En griego te recuerdan que "los hijos de los sabios cocinan antes de tener hambre" y también que "mejor atar burros que buscar burros". "Lo que podría haberse detenido con una azada de mango corto, se tendrá que detener con una pala", te recuerdan en coreano. Porque "quien no tiene cabeza, que tenga pies", es una frase que me viene siempre a la cabeza cuando tengo que volver a recuperar lo olvidado.

Y así termino ya, porque "todo tiene un final, excepto la salchicha, que tiene dos". Sí, en Alemania.

¿Tienes alguna expresión o dicho en tu idioma? ¡Coméntalo, pues!


Y si quieres leer más expresiones divertidas, links:

18 expresiones divertidas por todo el mundo: humor de idiomas

Sexpresiones: expresiones sobre sexo alrededor del mundo.

(Libro: El orden correcto de las galletas: y otras listas ensambladas meticulosamente de tonterías extremadamente valiosas (Inglés) por Adam Sharp.)

lunes, 16 de enero de 2023

Toonto nuttag en Buriatia: o el lugar donde entierran tu placenta.

"'Toonto nuttag' es el lugar de nacimiento de alguien, donde fue enterrada su placenta bajo el umbral de la casa, ger o yurta de los padres, donde estaba situada en el momento del nacimiento. A diferencia de "ovoo", que es un lugar comunal para adorar a los ancestros de linaje o deidades locales, la “patria de la placenta” establece una relación íntima y mágica entre la persona y el lugar de su nacimiento. "Toonto" es un espacio individual y privado para rendir culto a ciertos antecesores. Curiosamente, otro significado de "toonto" es un tipo especial de nudo, mientras que la forma verbal toontodokho significa "amarrar". Esto parece indicar que se entiende que la persona está “atada” y apegada al lugar donde se guarda su placenta y permanece conectada a ella durante toda la vida." 

Sayana Namsaraeva, antropologa.

"Los buriatos se detienen cada vez que el camino pasa por el aura de una montaña adorada: salen del automóvil, distribuyen vasos pequeños a todos los pasajeros, hacen una libación de vodka y luego toman un trago. Sitios particularmente bien conocidos para tales paradas son los santuarios al costado del camino ( barisa ), donde los viajeros pasan de la jurisdicción de un grupo de espíritus a la de otro. Charlando, se suelen contar historias de accidentes de tráfico provocados por espíritus ofendidos por alguna infracción o contaminación. En mi experiencia, los viajes se interrumpen con mucha frecuencia, tan pronto como el conductor se da cuenta de que está dentro del aura de algún espíritu, o incluso administrador de la tierra." 

Carolina Humphrey, antropóloga.

@Pavel Ageychenko
Los oboos son esos túmulos de piedra, a menudo construidos en las cimas de las montañas. Es en estos picos donde las comunidades se reúnen anualmente para hacer oraciones y rituales a los espíritus maestros de la tierra. Las montañas se imaginan como activas, dando origen a manantiales y ríos, y alimentando pastos y animales, creando así la fertilidad y la prosperidad de los seres vivos. Los humanos participan en ciclos de existencia física y espiritual, ya que los difuntos son enterrados en las laderas de las montañas y las placentas de los recién nacidos también son enterradas en la tierra. Se considera que la mayoría de los espíritus de la montaña son las 'almas' transformadas de antepasados ​​de grupos locales que se han fusionado con la tierra.

La antropóloga Dra. Sayana Namsaraeva nació en una familia buriata en Aginskoye en Siberia, una ciudad que alberga una de las comunidades buriatas más grandes. Desde los seis años fue educada en Moscú, a unas 5.000 millas de distancia, donde sus padres trabajaban y regresaba con sus abuelos en Siberia para las largas vacaciones de verano. Son alrededor de 445.000 buriatos, el grupo étnico minoritario más grande de Siberia, y la mayoría vive en la República de Buriatia, un sujeto federal de Rusia. Otros 42.000 viven en Mongolia, y unos 7.000 viven en Mongolia Interior (China).

Y ella cuenta:

"Siberia es una región geograficamente muy diversa. Tienes montañas, permafrost, valles... es muy diversa en paisajes. Y viajar por ahí es bastante difícil porque no hay infraestructura suficiente para viajar. Siberia es una de los últimas fronteras con recursos intactos, y contiene el 20% de los bosques del mundo. Es uno de los pulmones del planeta. Amazonia presta más atención porque es más fácil viajar y ver qué esta pasando por ahí. Siberia, en la idea occidental, es todavía muy remota, es tierra incógnita. Así que ahora la gente parece que está más dispuesta a ver Siberia desde otra perspectiva, como un gran depósito natural pero también como un único paisaje espiritual que tiene su propia cosmología.

Hay muchas minorías étnicas en Siberia. La identidad siberiana tiene una imagen
de ser muy fuerte, poderosa y bruta para poder vivir en ese clima, donde puede hacer mucho frío y mucho calor, y donde mucha gente vive de la caza y de la pesca. Así que tienen esa especial sabiduría. Son miles y miles de kilómetros de bosques en enormes distancias, esas montañas cubiertas de árboles y tigres, y otros animales que a veces se acercan a los valles y a las casas. En el área del lago Baikal, al estar en el medio del continente eurasiático, tienes esa gran diferencia de temperaturas entre la noche y el día. Toda la forma de vida allí está comprometida a esas fuerzas de la naturaleza.


Cuando la gente habla de estas fuerzas de la naturaleza, los espíritus, como los maestros de la tierra, de las aguas de los lagos, etc, intentan darles características antropomórficas. Por ejemplo, Baikal es un viejo hombre patriarca, porque tiene más de 300 pequeños ríos que le llevan agua. Así que las historias y leyendas les presentan como sus pequeños hijos. El río Angará le lleva el 80% del agua y por eso es el vástago mayor, pero las historias orales dicen que es también la hija rebelde. Porque es el único que fluye fuera de Baikal para casarse con otro río que se llama Yeniséi, el gran y poderoso río del norte de Siberia. Cuando el río decidió huir de su padre, su padre se enfureció, y le tiró una gran piedra. Y ese es el lugar donde se puede contemplar una gran piedra, justo donde el Selengá huye de Baikal, en medio del río.
Es una manera de presentar las vidas de la naturaleza como las sociedades humanas, una manera humanizada y romántica de presentar las estructuras de las cosas que ocurren alrededor.
Conocen su paisaje muy bien, y todas esas historias y los lugares buenos o peligrosos. Cuando eres un extranjero y les preguntas a los locales sobre su tierra, ellos de manera hospitalaria tienen que presentártelas y explicarte sobre esos lugares donde deben parar y hacer ofrecimientos y ciertos rituales a los espíritus, porque pueden ser hostiles a los extranjeros, para ser bien recibidos.

El fenómeno de la Patria de la placenta o "Toonto nuttag" representa un sentimiento personal de envejecimiento, sus nudos cambian a lo largo del ciclo de vida y generan prácticas repetidas de 'retorno' con el transcurso del tiempo. Idealmente, una persona debe regresar al lugar donde comenzó su vida para representar el logro simbólico del ciclo de vida, y la muerte de uno también simboliza la transición al próximo renacimiento. Maurice Bloch notó que en muchas culturas, la muerte es representada como parte de un orden cíclico repetitivo, y la "buena" muerte es aquella que ocurre en el hogar, el lugar de los antepasados ​​con descendencia viva para mantener la continuidad del linaje. La “mala” muerte, por otro lado, ocurre en el lugar equivocado, lejos de los santuarios ancestrales y, por lo tanto, representa la pérdida del potencial regenerativo. Por eso, especialmente en la percepción de la diáspora, morir en un país extranjero se percibía como un castigo kármico y un serio obstáculo para un mejor renacimiento.

Que la placenta este enterrado en el lugar donde naciste significa que tienes un lazo especial con ese lugar, porque parte de que tu cuerpo está dentro de la tierra. No tiene nada que ver con el derecho de propiedad actual capitalista. Porque en las migraciones estacionales, un niño podía nacer en cualquier lugar, en el campamento de invierno o de verano. Cuando la gente habla de su tierra natal, menciona un valle, una región, o quizás una calle donde naciste... En este caso, la placenta te señala el lugar exacto y el ciclo de la vida. Puedes volver al lugar de la placenta y mantener los fuertes lazos que te amarran a él visitándolo uno o dos veces al año. 

En uno de los artículos describo ese ritual en el que las personas se desnudan y abrazan el suelo para sentir la fuerza y el poder de la tierra en su cuerpo. Hoy en día, la gente prefiere una versión bastante simplificada del ritual de adoración: en lugar de rodar desnudos por el suelo como exige la tradición, la gente simplemente se acuesta en el suelo con la ropa puesta. A veces es suficiente esparcir la tierra en las manos y el cuello, beber agua de la fuente de agua local y lavarse la cara y otras partes del cuerpo. También se hacen ofrendas de arroz, galletas, té o leche. Hoy en día, cuando la migración de larga distancia (tanto dentro de los estados nacionales como cruzando la frontera) se ha convertido en un fenómeno común, los ancianos recomiendan que aquellos que viven lejos lleven consigo un pedazo de tierra o piedra. Yo, como viajo mucho, la visito dos o tres veces al año, y el lugar donde nació mi abuela es una suerte de mi lugar santo.   
También trata sobre tus derechos y obligaciones con la naturaleza, porque tienes un vínculo emocional. Por eso, no vas a hacer un sobreuso de los recursos de ese lugar, no vas a talar más árboles de los que necesitas, no vas a contaminar ni matar más animales salvajes de los que necesitas para sobrevivir."


"Recuerdo una vez, con mi abuelo, estábamos caminando por el bosque después de la lluvia, con esos flujos abundantes de agua que trae cosas afuera... nos encontramos una pieza de flecha de metal. Pensé que era un objeto arqueológico interesante y lo cogí. Un profesor de historia me explicó que era del siglo XIII o XIV. Entonces mi abuelo se puso enfermo, y acorde a la tradición, no solo acudimos al médico para buscar la causa de su enfermedad, sino también a un shaman. Nos dijo que poseíamos algo que no era de la familia, muy viejo, de metal. Así que devolvimos el objeto en el punto exacto donde lo encontramos. El mensaje que transmite es que no puedes coger lo que no es tuyo, que la naturaleza tiene sus propias leyes y tienes que tener gran respeto por ellas y así esperas su protección como una relación de reciprocidad mutua. 

(Buriatia es la región rusa con más chamanes, y cada persona tiene un chamán o más de uno en su linaje. Se cree que los chamanes recibieron este don por via materna.)

(El lago Baikal es el más profundo del mundo y los lugareños lo sabían incluso antes de la investigación científica oficial. Creían que había un abismo sin fondo que conducía al océano abierto o al inframundo. Se dice que por encima de este punto aparece un vórtice de agua en la superficie del lago, que puede haber atrapado a los barcos que pasan. En la década de 1930 se pudo calcular por primera vez una profundidad más o menos exacta del lago, que luego se actualizaba constantemente. Y, resultó que la profundidad media del lago Baikal es de 740 metros, pero hay lugares con mucha mayor profundidad, como una falla de 1.642 metros. El “abismo sin fondo” se encuentra en el lugar de una falla tectónica.

Los científicos siguen discutiendo sobre la edad del lago Baikal (la teoría principal es que tiene entre 25 y 35 millones de años, pero algunos dicen que unos 150.000 años y sólo 8.000 años) y sobre su origen (si fue un volcán o el flujo del núcleo del manto). Se sabe que alrededor de este lago vivían personas en el siglo II a.C. y que eran pueblos diferentes. Sin embargo, llamaban a este lago con nombres muy parecidos. “Bai” en muchos idiomas significa “grande, gran”. En buriato, “Baigal-dalai” significa “gran masa de agua, como un mar”; en yakuto, “baihal”, “baig'al” significa “agua grande y profunda”. Existe la leyenda de que el lago Baikal se formó en el lugar de una “montaña que respiraba fuego”, es decir, un volcán, y su nombre significa “en pie, fuego”. )

 

Fuentes:

Undead Matter, entrevista de la artista Bo Choy con Sayana Namsaraeva, una antropóloga de Buriatia, una república de Siberia Oriental que limita con Mongolia:  https://rwm.macba.cat/es/investigacion/undead-matter-5-vidas-reemergentes

 Sayana Namsaraeva. Ritual, Memory and the Buriad Diaspora Notion of Home.

Carolina Humphrey. Conjunciones espaciales.  http://aotcpress.com/articles/spatial-conjunctions/

5 leyendas sobre el Baikal, el lago más profundo del mundo. Eleonora Goldman: https://es.rbth.com/viajes/89981-5-leyendas-baikal-lago-profundo

viernes, 16 de diciembre de 2022

Homo imperfectus: equilibrismos en el planeta de la vida.

El planeta es el mejor reciclador.

Cada átomo de carbono, fósforo o nitrógeno que obtiene el planeta a través del vulcanismo, lo recicla entre un 99,5 y un 99,8% antes de que vuelva a incorporarse de nuevo al magma terrestre. Todo esto lo cuenta el físico Carlos de Castro Carranza.

También los seres humanos. Por ejemplo, cada vez que bebes agua.

¿Sabes cuántas veces pasan las moléculas de agua por los riñones antes de desaparecer del sistema? Unas 200 veces. La molécula ingresó en el estómago y pasó a los intestinos donde fue absorbida hacia el sistema circulatorio, probablemente alguna célula la absorbió durante unas horas, incluso algún día –perteneciendo a varios orgánulos celulares- hasta que fue llevada a otro sitio. Si no reciclaran, no necesitaríamos 2 litros de agua, sino 400 litros, y estaríamos bebiendo y meando todo el tiempo. Y al jefe no le gustaría.
Pero un camello lo puede hacer incluso mejor: el agua pasa unas 500 veces. (Aquí ya no hago bromas).


Sí, muy bien, nuestro cuerpo es perfecto en compejidad y coordinación... Hasta que deja de serlo. ¿Qué hay de las enfermedades?


La doctora en Medicina y Cirugía y paleontropóloga María Martinón-Torres explica que vivir con enfermedad, con achaques, con dificultades físicas o con dolor, es también parte de esta complejidad. Explica en su libro "Homo imperfectus", el concepto de pleiotropía, que es lo que ocurre cuando la modificación de un gen tiene efectos positivos en un área y negativos en otro. Cuando el beneficio es superior al perjuicio, lo habitual es que ese cambio genético se consolide en la evolución de la especie. Por ejemplo, hay una mutación que provoca una enfermedad que se conoce como anemia falciforme, pero las personas que tienen esa variante del gen están más protegidas frente a la malaria. Lo que en un ambiente puede ser bueno o menos malo, en otro contexto puede ser fatal. Hipotéticamente podríamos eliminar ese gen, con lo que desaparecería esa enfermedad, pero en contextos en los que la malaria es endémica, estaríamos haciendo al individuo más vulnerable. 

Pero es que por el precio que estamos pagando al hacernos longevos, al cambiar los mecanismos
fisiológicos para conseguir ese fin, estamos aumentando nuestra propensión a padecer cuadros diabéticos y neurodegenerativos como el Alzheimer. Ya no morimos en la infancia ni en las etapas reproductivas de la vida, que es lo que le preocupa a la evolución, sino por dolencias asociadas a nuestra longevidad. ¿Y entonces, para que nos sirve la longevidad? Luego vamos a eso. El caso es que tanto humanos como delfines son buenos ejemplos del efecto pleiotrópico de los genes que favorecen una vida larga pero también predisponen a enfermedades.


Hay otras muchas enfermedades que surgieron porque hay amenazas o riesgos nuevos para los que no estábamos preparados, y la velocidad de la biología va más despacio. Por ejemplo, fuimos diseñados para evitar la muerte por hambre en entornos de escasez, pero hoy llevamos vidas sedentarias rodeados de azúcares, grasas y calorías. El resultado son los infartos, los problemas cardiovasculares, las diabetes y los cuadros de sobrepeso que padecemos.


Y otras enfermedades surgen porque nuestro cuerpo mantiene mecanismos que le fueron útiles en otro tiempo y ahora se preservan, aunque esa amenaza ya no existe. Por ejemplo, el sistema inmune. Es como un detector de humos hipersensible que debe estar ajustándose y defendiéndonos de cosas que nos puedan venir, pero tolerando la microbiota, por ejemplo. Y no es baladí. El año pasado, uno de los primeros inventarios de diversidad del viroma humano aseguró que teníamos 140 mil especies víricas en el intestino, de las cuales el 50% de las especies eran nuevas para la ciencia. Nuestro sistema inmune, además, estaba acostumbrado a controlar un número altísimo de parásitos, que ahora con la higiene han disminuido. Y viene de lejos: la hibridación con los neandertales representa entre un 1-4% de la dotación genética en las poblaciones euroasiáticas, y de esta pequeña porción, cerca del 50% de los genes se dedica a este sistema de defensa de infecciones. Así, como un detector de humo, le da igual si es que se te ha quemado un poquito el bizcocho. Salta a la mínima.


Como también tú saltas cuando tienes ansiedad. El exceso de preocupación era un mecanismo muy útil que nos sacó las castañas del fuego en más de una ocasión. "Ser humano prevenido, vale por dos". Y ese impulso se ha quedado en nosotros, aunque a veces nos pasemos de la raya. Lo de dormir mal es parecido: a las primeras comunidades de homínidos les vino muy bien contar con un individuo que dormía mal y pudo avisar de peligros que acechaban en la noche.

El insomnio, más pronunciado con la edad, favoreció que, de forma natural, hubiera siempre un centinela velando el sueño del grupo. Y un pequeño gran consejo, para dormir bien, como siempre se ha hecho, contar historias a la luz de la lumbre o leer como antesala del sueño.

Pero al hablar de la evolución humana, hay que abarcar otras escalas, mucho más allá de nuestro
cuerpo. Para una especie social como la que es la nuestra, la de los seres humanos, la fortaleza te la da el grupo y los recursos que te aporten para vivir. ¿Compensa todas esas enfermedades por conseguir esa longevidad? La tercera edad es útil para la supervivencia de la especie, para colaborar en el cuidado de la crianza y por el solapamiento generacional para la transmisión de saberes.

Una enfermedad es la historia de una lucha, asegura Martiñón-Torres. A través de ella, nuestro cuerpo trata de reparar el daño que padece. Y lo sabe por doctora, y por lo que le cuentan los fósiles humanos: "Cuando estudiamos las enfermedades patentes en el registro fósil, lo que identificamos son los intentos de regeneración del cuerpo frente al daño sufrido: el callo que suelda la fractura, la inflamación del hueso que se defiende de la infección. (...) Detrás de esa lesión -de ese signo de supervivencia, al fin y al cabo- estamos leyendo una historia de fortaleza, la del individuo que sobrevivió al daño, o incluso la del grupo que lo ha cuidado." "Es en ese ejército de tullidos, lastimados y magullados, llenos de cicatrices, donde leemos los renglones torcidos de la solidaridad y la resiliencia humana."


"Cada ser vivo, incluidos los humanos, es un ecosistema, y cada uno de esos bosques establece un diálogo biológico, químico y emocional con el entorno en el que vive, así sea campo o ciudad. Nada de lo que ocurre a nuestro alrededor nos es ajeno, siempre hay un eco, un rumor entre árboles (...)"

Y que hay de la maravilla de complejidad bioquímica que es un árbol, que ayuda a concentrar el carbono disperso en la atmósfera y a reciclar el agua. Un árbol es uno de los ingenieros de reciclado de materiales. Y no tanto por el sol y la fotosíntesis, sino por el agua. Las plantas terrestres consumen la mayoría de su energía en la transpiración, no en la fotosíntesis, evaporando agua en sus hojas y ramas. Los bosques producen lluvia. Los árboles del Amazonas, por ejemplo, capturan el agua del suelo y, por el calor tropical, lo suben hasta las hojas donde hay una evapotranspiración. Ese vapor de agua se escapa a la atmósfera, así se enfría y vuelve a caer como lluvia. ¡Y hay algo sorprendente!: la cantidad de agua en forma de vapor de agua que está transpirando el bosque y llega a la atmósfera es mayor que la que tiene los propios ríos del Amazonas.

Pero el árbol, (y el ser humano), solo es un eslabón de una enorme cadena: “fuera” debe haber una estructura igualmente compleja y coordinada para poder seguir utilizando/reciclando el carbono, el agua, el nitrógeno, el oxígeno, etc. Es una economía circular, ciclos biogeoquímicos para seguir mantenido la misma temperatura, acidez de las aguas, salinidad del mar y concentración de gases en la atmósfera a pesar de los cambios que se han ido produciendo en el entorno (aumento de la radiación solar, caída de meteoritos, etc.). Se trata de conseguir las condiciones óptimas para el desarrollo de la vida. 


Y el mantenimiento de la vida, el cuidado a la vida, no es simple. Ya nos percatamos cuando cuidamos a nuestros seres queridos.
Muchas células y órganos hacen cosas “ilógicas” si los consideramos como organismos con objetivos propios, egoístas, dirigidos solo para sí, “máquinas de supervivencia”, como diría el neodarwinismo.

Por ejemplo, si ahora mismo veríamos un gran incendio cerca de nuestro círculo, huiríamos, el corazón se pondría a 200 pulsaciones por minuto y los músculos sufrirían desgarros por correr. Nuestro cuerpo estaría haciendo algo totalmente absurdo desde su “egoísmo”, pero lo haría porque “el todo” lo necesita. Huir del incendio. Pero es como cuando nuestro organismo bebe y recicla el agua.


Es cierto que la competencia y la lucha existen en la evolución, y a la selección natural lo que le importa es la reproducción, pero pensar que la naturaleza tiene éxito solo cuando actúa sin escrúpulos, como una eficiente economía de mercado, no hace más que justificar dichos sistemas económicos definiéndolos como naturales.  

Porque, en ese caso, también podemos decir que los genes se propagan a sí mismos haciéndonos disfrutar de la vida, 

o como escribió el poeta Khalil Gibran, 

«la vida deseosa de sí misma»: 

los hijos, 

el sexo, 

la buena alimentación, 

holgazanear bajo el sol...



viernes, 25 de noviembre de 2022

Etnopediatría: Nacimiento e infancia de los primates bípedos.

"Nuestro camino científico es considerar nuestra cultura, en la medida en
que seamos capaces, como uno entre muchos otros ejemplos de las
variadas configuraciones de la cultura humana."
Ruth Benedict.

"Los bebés humanos, igual que los adultos, han evolucionado en función de circunstancias ecológicas y fisiológicas particulares a lo largo de millones de años”.

“Despertar varias veces por la noche no es extraño: así están diseñados todos los bebés. Que requiera atención constante no es señal de que sea hiperactivo: es lo que necesita como animal social. Y si usted, como padre o madre siente la necesidad de dormir con su bebé o darle pecho hasta los dos años, eso está bien. Hace millones de años, eso era exactamente lo que hacíamos. Los bebés siguen fieles a la biología del Pleistoceno a pesar de vivir en la era moderna.”

 Meredith Small. (The Culture of Our Discontent).



Victoria Reyes-García, antropóloga, explicó en una charla como fue su experiencia haciendo trabajo de campo en la Amazonía, con una comunidad llamada Tsimane:

"Me fui para unos meses para hacer mi trabajo de campo y me quedé allí viviendo cinco años con mi familia. Y ahí empezó toda mi historia de descubrir cómo esta forma en la que nosotros vivimos en el mundo, es solo una de las formas y hay otras muchas formas de estar en el mundo.

Al principio fui yo sola, pero luego vino mi compañero y en ese momento también decidimos formar una familia (...) a la gente le sorprende y siempre mi respuesta es: "Pero es que allí todo el mundo tiene hijos. No es tan sorprendente".
Nosotros decidimos ser padres porque teníamos la edad y nos tocaba y también como allí se vive mucho en familia y en comunidad, pues la gente decía: "Ay, ¿pero por qué no tenéis hijos?".
Y nosotros decíamos: "No, bueno, cuando acabemos los estudios". Y la gente lo veía como extraño, decía:
"No, pero sin una familia, que vida más triste, ¿no?". Y, bueno, también queríamos y decidimos tener estos hijos. O sea, a nuestra primera hija. Y era como... Ha sido un privilegio, porque después, con el tiempo, yo he visto que pudimos educarles con mucha más libertad y con mucha más tranquilidad que en esta sociedad. Porque aquí, viéndolo después, desde otro punto de vista, uno cría a los hijos con muchas restricciones. Y fue también un descubrimiento, cómo nosotros nos hacemos a veces muchos problemas por cosas que son naturales.
Y entonces el hecho de que para los Tsimane, y en esas sociedades tener un niño no es un problema, sino que tener un niño es parte de tu entorno y educarles sin tantas restricciones como nos ponemos aquí, sin tantas reglas que a veces nos limita la relación con ellos, yo creo que para mí fue un privilegio.

Y aprendí mucho, pues de ver cómo las mamás Tsimane estaban tan cercanas a sus hijos. Yo iba a las casas y pues a lo mejor estaba entrevistando a una mamá que estaban los niños por allí y los niños interrumpían y... Y para mí esto al principio era un poco sorprendente, porque cuando estamos aquí no hay ningún niño que pase corriendo, pero si estuviéramos en una comunidad Tsimane, los niños estarían por ahí y si te tienes que parar, te paras, le atiendes y sigues.

Y luego ya cuando yo tuve a mi bebé, pues entonces estaba la mamá ahí con sus hijos y yo con los míos. Y yo pensaba: "Pues claro, esto es lo normal". Y ellas me preguntaban: "¿Y en tu país cómo es?".
Y yo decía: "No, no, pues en mi país a los tres meses ya después de que son chiquitos los pones en la guardería y te vas a trabajar". Y, claro, las señoras me miraban y decían:
"Pero sois salvajes. ¿Cómo puedes abandonar...?".
Y tú: "No, no, no les abandonas. Están bien cuidados". Porque en las guarderías están bien cuidadas, pero para ellas era una cosa tan sorprendente. 

Nosotros vivíamos en la comunidad, pero en el pueblo también teníamos una casa donde nos quedábamos cuando íbamos. Y allí mi hija tenía una cuna. Y una vez vino una señora y dice: "¿Y esto qué es?". Digo: "Para que la niña duerma". Y me miró: "¿Pero la dejas ahí dormir sola sin ti?". Y yo: "Bueno, no, no, yo estoy aquí cerca y si llora la cojo". Pero me sentí mal por esta sensación. Y ahí entonces ves cómo al final hay formas muy diferentes de educar.

Pero la forma de ellos es también mucho más cercana. Y, evidentemente, las
condiciones en la selva, dejar a un niño dormir en una cama a solas, es peligrosísimo. Pero esto para mí fue un privilegio de descubrir que uno puede estar ahí, puedes tener una maternidad tan cercana a tus hijos y no verlos como una parte separada de tu vida. Para la gente que vive allí, ellos ven su mundo como normal y nosotros vemos nuestro mundo aquí como normal."

"Otra cosa que aprendí mucho cuando vivía con los Tsimane y, bueno, no solo con los Tsimane, porque he hecho también otros trabajos con otras poblaciones, es esto de que vivimos en comunidad. Nuestra forma de vida a veces es muy individualista y no nos damos cuenta porque vivimos en esta sociedad. En estos grupos indígenas, la comunidad y las otras personas cuentan y se cuidan entre ellos."

La antropóloga Mª José Garrido, en su libro "Etnopediatría. Infancia, biología y cultura", explica: "El embarazo, parto o lactancia materna constituyen procesos de la sexualidad femenina, hasta el punto de que están gobernados por las mismas hormonas. En todas las culturas, están pautados y normalizados. En el caso de nuestra cultura, la adscripción de normas constriñe y limita en ocasiones el desarrollo normal de estos procesos. Especificamente, el parto, según informes emitidos por la OMS y estudios científicos de diversos obstetras y neonatólogos, tiene un alto grado intervencionista en nuestra sociedad, lo que deriva en un bloqueo del proceso normal y en la necesidad de aumentar el número de intervenciones posteriores, con consecuencias físicas y emocionales para la madre y el niño. Por todo ello, recomiendan desde hace unos años disminuir la tasa de medicalización del parto y respetarlo como proceso fisiológico."

La antropóloga Eva Margarita García, autora de "Partos arrebatados: la violencia obstétrica y el mercado de la sumisión femenina", asegura que la menstruación, la menopausia, o el embarazo y el parto, "todos los instantes de la sexualidad femenina se han patologizado, medicalizado, y pasado por un filtro de “enfermedad” para desnormalizar lo que deberían ser considerados estados naturales de la vida de las mujeres. Y sobre todo, y a causa de esto, hay un gran desconocimiento sobre cómo funciona nuestro cuerpo y cómo trabajar con él." Y recuerda que "no son sólo las mujeres quienes sufren esta violencia obstétrica: también las y los profesionales son muchas veces obligados a ejercerla sin saber cómo romper con esta cadena de maltrato y de abuso."
"Mientras no exista perspectiva de género en la sanidad resultará difícil superar la violencia obstétrica."

La antropología ha demostrado que existen razones evolutivas para que los niños sean como son y se comporten como lo hacen. Nuestra fisiología, de hecho, corresponde a la de un primate bípedo. Y el bipedismo es una característica a tener en cuenta. Un cerebro tan grande no puede atravesar facilmente la pelvis, esta pelvis adaptada para sostener los órganos en posición erguida, así que los fetos nacen con el desarrollo cerebral a solo un 12% de su peso corporal, los huesos de su craneo tienen zonas blandas sin soldar (fontanelas), y no tienen más remedio que pasar por el canal del parto girando y torsionando como auténticos gimnastas flexibles. 
La antropóloga especializada en biología Wenda Trevathan explica que este parto doloroso y extenuante es la razón por la que en casi todas las culturas, las mujeres dan a luz acompañadas: obstetricia obligatoria (“Bipedalism and human birth: The obstetrical dilemma revisited”). Pero nada que ver con las circunstancias que rodean el parto hospitalario: falta de privacidad, observadores, tactos frecuentes, posición tumbada... que provocan la secreción de adrenalina, que inhibe la producción de oxitocina y la prolactina, las hormonas relacionadas con el embarazo, el parto y la lactancia. Garrido escribe que precisamente mecanismo "ha permitido, a lo largo de la evolución que, cuando una mamífera advertía peligro, pudiera posponer el parto hasta que las circunstancias fueran favorables y, mientras, huir o defenderse. Otra consecuencia de la medicalización del parto es que se ha separado de lo que es: un hecho sexual. Tanto es así que orgasmo y reflejo de eyección materno-fetal son respuestas biológicas similares (...). Ambas son incompatibles con situaciones de incomodidad y requieren contextos similares."
 
Los bebés nacen pues sin un sistema nervioso central maduro, la consecuencia
es que los bebés humanos no pueden caminar o hablar durante mucho tiempo. En conclusión, este tamaño cerebral tiene como contraprestación unos bebés muy dependientes y necesitados de atención continua, durante el primer año de vida. El lo que algunos llaman exterogestación. Gestamos nueve meses dentro del útero y doce en el exterior.

Por eso, explica Garrido, el recién nacido necesita estrecho contacto físico durante el día y la noche, y alimentación a su demanda. "La leche humana contiene un centenar de aminoácidos, vitaminas, minerales, sales y azúcares, en una receta exclusiva para nuestra especie. Pero esta receta no es siempre igual, varía su composición en función de las necesidades de cada bebé y de cada situación: si es un niño de más de dos años, aumenta las sustancias inmunológicas, o si tiene fiebre cambia también su fórmula. Cuando la madre solo amamanta ocasionalmente, la leche es más rica en grasas y proteínas para compensar la necesidad de nutrición. La leche humana es en general, baja en grasas y proteínas, un indicio de que está diseñada para un amamantamiento más continuo." "La leche durante la noche tiene más contenido graso y sale más fácilmente por el nivel más alto de prolactina; sin embargo, durante la noche es cuando en nuestra cultura les permitimos mamar menos." 
"En los últimos tiempos se está produciendo un cambio significativo en la cultura occidental: son las mujeres de clase media alta, con titulación universitaria y de mediana edad, las que más amamantan y durante más tiempo. Treinta años atrás, este tipo de mujeres consideraban la leche artificial como la más apropiada, con leche de vaca adaptada y a horas determinadas durante un tiempo limitado."

"En las sociedad igualitarias, los bebés tienen acceso al pecho en todo momento y son llevados en contacto con el cuerpo de la madre durante gran parte de la jornada". 
"En todas las culturas, las mujeres adaptan su estilo de crianza a las necesidades infantiles, y los bebés se adaptan a la disponibilidad de las madres. Un caso extremo es el de la tradición de siglos de antigüedad que se ha practicado en China, en la proximidad del río Amarillo, hasta tiempos relativamente recientes. Los bebés eran introducidos en sacos rellenos con arena del río, inmovilizados y solos en la vivienda hasta que la familia volvía de los campos de arroz para comer y amamantarlos.(...) Desde una perspectiva etnocentrista, puede interpretarse como un abandono de los cuidados básicos, pero desde el relativismo cultural podemos entender que era un forma de protegerlos de los depredadores, así como del sol en los campos de trabajo. La arena mantenía su piel limpia y protegida."  
 
Meredith Small, también antropóloga, apunta que “Los estilos de crianza de occidente dificultan mucho el amamantamiento, no sorprende que las madres de estos ambientes se den por vencidas." (Del libro Nuestros hijos y nosotros)

"Que los niños duerman solos es un hecho reciente en la historia, puesto que hace tan solo 200 años que, en algunas culturas desarrolladas, se construyen casas con más de un dormitorio", puntualiza Garrido. En la actualidad, en la mayoría del mundo conviven familias enteras en un solo cuarto. En casi todas las culturas del mundo actual, los bebés duermen con un adulto, mientras que los niños mayores duermen con los padres o con hermanos. Solo en Occidente, el sueño forma parte del ámbito privado. Cada cultura entiende de diferente manera el sueño. Para muchas culturas, se trata de una actividad social, mientras que para los estadounidenses forma parte del ámbito de la intimidad. Por ejemplo, entre los Kung San del Kalahari, no existe concepto de insomnio porque nadie pretende dormir toda la noche, siendo normales los despertares nocturnos durante horas en las que se conversa alrededor del fuego hasta que el sueño vuelve a aparecer. En Occidente, por el contrario, los momentos de vigilia se interpretan como problema de sueño. Pero los primeros meses, el bebé duerme aleatoriamente en periodos breves alternados con fases de vigilia, al carecer de ritmo circadiano. En el útero no existe el día y la noche.

"Dormir toda la noche sin interrupción no es una verdad biológica ni un hecho cultural universal" Meredith Small. (The Culture of Our Discontent: Beyond the Medical Model of Mental Illness)
 
El llanto es una conducta que la selección natural ha favorecido durante millones de años, ayudando a la superviviencia. El llanto lograba que la madre volviera a por el bebé olvidado, aún estando muy lejos.
Además, se mueve y tensa los brazos y las piernas, el cuerpo genera calor que a su vez contribuye a la termorregulación y le mantiene caliente. Lo que mejor funciona para evitar o calmar el llanto es fomentar el reflejo de succión a través de un chupete, biberón o pecho; acunar en brazos y el sonido de la voz humana, sobre todo materna. Y esto ocurre en todos bebés de primate, que prefieren la suavidad y el cobijo antes que el alimento. Pero lo que mejor funciona es el contacto humano. Por cierto, en un estudio reciente sobre cómo las personas de todo el mundo hablan y cantan a los bebés publicado en la revista Nature Human Behavior, llegan a la conclusión de que todas las personas hablan y cantan a los bebés de manera similar, sin importar el idioma, la ubicación o la cultura. Con un tono más alto y una mayor variedad de tonos, con "vocales exageradas"... "Hola chiquitiiiiiín el más bonitooo de la casaaa". "No eres tú la bebecita más bella del muuuundoooo, sisisisí".
 
"Las últimas investigaciones indican que los bebés occidentales lloran durante más tiempo y desarrollan cólicos debido posiblemente al estilo de crianza desapegado de nuestra cultura", se lamenta Garrido.

"En las sociedades de cazadores y recolectores, las madres duermen con sus bebés y responden de inmediato al llanto. Sin embargo, en sociedades no industriales los padres responden de la misma forma pero con menos frecuencia.
A pesar de que la crianza de los cazadores y recolectores sea más adecuada, en ciertos aspectos, para el desarrollo de los niños, no es necesario que imitemos sus formas de vida, tan sólo que reconozcamos qué es mejor para los niños y adoptemos de otros modelos de crianza que nos parezcan adecuados para nuestra cultura.
En los años cincuenta los padres y expertos consideraban que coger al bebé cuando lloraba o alimentarlo cada vez que lo pidiese, era malcriarlo. Actualmente sabemos que es justamente lo que necesita el bebé y que forma parte de las necesidades biológicas y emocionales de la infancia."

"Hace años se realizó un estudio en la antigua Checoslovaquia que reveló que era más rentable retribuir un año entero a las madres que lactaban que crear guarderías para todos los bebés menores de un año, ya que se reducían las enfermedades y las ausencias laborales de sus madres. Estas enfermedades estaban causadas por varios factores: someter al sistema inmunológico del bebé, que aún no es maduro, al contacto con virus y bacterias de los otros niños. Y por otra parte, en alto grado, son somatizaciones del estrés producido por la separación de la madre en edad temprana."

Fuentes:
 Mª José Garrido."Etnopediatría. Infancia, biología y cultura."
Meredith Small. "The Culture of Our Discontent" y "Nuestros hijos y nosotros".
Eva Margarita García. "Partos arrebatados: la violencia obstétrica y el mercado de la sumisión femenina."
Wenda Trevathan. “Bipedalism and human birth: The obstetrical dilemma revisited.”
 
 
 

https://dehesa.unex.es/bitstream/10662/144/1/TDUEX_2012_Garrido_Mayo.pdf

https://www.youtube.com/watch?v=KJCL9LR6rJI 

 https://www.youtube.com/watch?v=Jg69dfeGRXw

https://www.lavanguardia.com/vida/20090712/53743287900/yo-entrevistaba-a-los-tsimane-y-mis-hijas-jugaban-en-la-selva.html

miércoles, 9 de noviembre de 2022

NUEVO LIBRO: La naturaleza que somos, un paseo antropológico por la naturaleza y la humanidad.

UN PASEO ANTROPOLÓGICO POR LA NATURALEZA Y LA HUMANIDAD.

 

La naturaleza que somos: una antropóloga en la luna.

Como la miríada de estrellas en los cielos, así es la esencia de la humanidad esparcida por la tierra, aseguran los maoríes. Miríadas de especies componen y sostienen la humanidad, porque los seres humanos no solo somos parte de la naturaleza: somos naturaleza. Se necesita todo un mundo para crear humanidad, nos advierten los pueblos originarios.

Múltiples son los consejos del mundo que nos recuerdan que nuestro bienestar depende del bienestar de toda la biosfera: como la noción Hurai del pueblo tuvano chino o Prakritik Swaraj en la India, el compromiso de Mâlama 'Âina de Hawái o la práctica sueca Lagom. Somos polvo de estrellas, y solo en nuestro intestino hay más microbios que galaxias en el firmamento. Natural, dicen, es la desigualdad y la guerra, como lo es ganarse la vida con el sudor de la frente. Pero poco o nada se dice del cuidado ¿Qué es, pues, lo esencial para el ser humano?

Valga este libro para viajar hasta los más recónditos lugares de la naturaleza, humana y no humana. Porque el ser humano está hecho de átomos, pero también de historias. Elucubramos y jugamos de manera natural. Somos científicos natos, y nuestro firmamento es la imaginación.

Más información, link aquí. 

(Y más de 4 millones de visitas al blog!)


Autor: Eduardo Villar