domingo, 11 de septiembre de 2011

La casa-escaparate: la casa moderna.

"Si usted visita una casa equipada, amueblada y decorada según los cánones de la sociedad de consumo, es posible que lo que vea allí le guste, pero es muy improbable que si intenta habitarla durante algún tiempo, su cuerpo se sienta a gusto en ella."

Jesús Ibáñez. (1928 – 1992) catedrático de sociología. Su obra teórica se centró en el análisis de la sociedad de consumo.


LA CASA
 

La casa es el hogar privilegiado de enraizamiento del cuerpo con el mundo. La casa es lugar de retiro (es aparta-mento) La casa atempera la carrera: la vida se hace más pausada (es posada, aposento) Las trayectorias se regularizan y se fijan en hábitos (es habitación): mediante sus hábitos el cuerpo habita el mundo. La casa es una pauta establecida de valores, recinto donde se genera la moral (es morada). La casa es lugar de permanencia (es mansión o remanso)



Lugar de tránsito habitual, continuamente pisada por nuestros pies: así se convierte en piso. Aquí se puede estar (es estancia, establecimiento) Estar permite ser, la casa es sede, lugar de residencia.



Este establecimiento se produce porque la casa está cercada de paredes que proporcionan amparo. La pared, como cualquier membrana, frontera o límite, divide el espacio-tiempo en dos zonas: un interior/pasado y un exterior/futuro.

El interior/pasado (memoria o morada) es el ámbito de lo propio. Cercan por cercado. La casa es ámbito de dominio: doméstica.



Si usted visita una casa equipada, amueblada y decorada según los cánones de la sociedad de consumo, es posible que lo que vea allí le guste, pero es muy improbable que si intenta habitarla durante algún tiempo, su cuerpo se sienta a gusto en ella.

Ni en la producción (labores del hogar) ni en el consumo (sentimientos, valores…), ni física ni simbólicamente, los cuerpos de los habitantes están conectados a la casa.



En el campo de producción todo se reduce: ropas confeccionadas (ya no se hila o cose), cómodas preparadas (ya no se cocina) incluso fiestas prefabricadas. Los aparatos electrodomésticos se conectan entre sí como escaparates y forman un sistema. El campo de consumo también se transforma: grandes ventanales y paneles translúcidos. Las piezas y muebles se hacen multifuncionales (sofá cama, salón comedor…), los elementos decorativos se relacionan entre sí para crear ambientes (olores, música, luces, diseños…) El cambio se erige como valor supremo. Combinaciones donde el inquilino es un jugador peón de un ajedrez donde no hay nada que ganar o perder.

La casa-escaparate de la sociedad de consumo  está regulada por un espacio vacío en el que juegan elementos, cada vez más numerosos, que se combinan y se abstraen.



Toda la oralidad se acopla al aparato de televisión. Es el cordón umbilical, el canal de conexión con el mundo. Nos transforma de sujetos en objetos: la recepción de sus mensajes es pasiva, somos mera materia manipulable, manejable, como leños que ellos cortan, porque la acción informadora de la televisión nos valoriza: valemos tanto más cuando más estrictamente seguimos sus dictados.



Y en el capitalismo de consumo todos los momentos y lugares de nuestra vida están expuestos a examen. Todo el espacio de la sociedad de consumo tiene la misma estructura: no hay lugar para su cuerpo. Usted se aburre en casa Cambia de postura, de silla. Pasea nerviosamente. Bebe algo. Llama por teléfono. Saldrá de casa, volverá, buscando.



El capitalismo nos ha ido despojando de nuestra intimidad: nos ha dejado sin protección, nos ha quitado el techo, nos ha dejado expuestos. Ahora que somos enteramente libres, estamos sometidos enteramente al poder, somos acoplables a cualesquiera de sus terminales de producción y consumo. Podemos optar entre todas las diferencias porque todas las diferencias son indiferentes.


Cortometraje animado japonés creado por Kunio Katō. Fue ganador del Premio Cristal del Festival Internacional de Películas Animadas de Annecy en 2008 y de un Premio Oscar al mejor cortometraje animado en el 2009.


Fuente:
“Por una sociología de la vida cotidiana” Jesús Ibáñez.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Korubo y Sentineleses: morir matando.

LOS KORUBO

Mientras los reporteros se encontraban en uno de estos puestos de control de la Fundación Nacional del Indígena (Funai), situado entre los ríos Itaqui e Itui, a la espera de acercarse a los korubo, oyeron unos desgarradores gritos de socorro.

"La tranquilidad se rompió. Varios miembros de esta tribu aparecieron de forma repentina pidiendo ayuda para su reina, Maia, de la que decían que estaba en trance de muerte"
relata Carmelo Encinas, director del canal de televisión Localia y miembro de la expedición.

Luis Miguel Domínguez (responsable de series documentales como Vietnam, vida tras la muerte, Amazonia, última llamada), Sydney Possuelo (jefe del centro de control ) y una enfermera salieron en su ayuda. Emprendieron la marcha hacia el poblado, que se reduce a una maloca, cabaña de 140 metros cuadrados en la que viven unas 20 personas. Allí encontraron a Maia inconsciente. La reina de la tribu padecía un ataque muy fuerte de malaria. Tras una larga caminata por la selva y una hora de navegación llegaron al centro de control, donde Maia fue atendida por la enfermera Maria das Gracias:

“Yo no tengo al cien por cien ganada la confianza. Nadie tiene la plena confianza de los Korubo. Porque a ellos les cuesta confiar en los blancos. Yo tengo más dificultades para explicar a los míos, a los blancos, esta nueva situación, que a los Korubo. Porque ellos confían en los blancos desarmados y que se quedan aquí, que se dedica a ellos. Sin embargo en la sociedad blanca, por más que les explicas sólo piensan: nos abandona para vivir con los asesinos, que así es como se ven a los Korubo”

Los Korubo son conocidos como “caceteiros” (golpeadores) por sus largos palos que llevan siempre consigo para defenderse, y como los aplastacabezas:   

"Tienen la costumbre de machacar las cabezas de sus víctimas hasta desfigurarlas porque así alejan los espíritus de los enemigos", explica Encinas.

Como otras muchas tribus, han tenido innumerables y sangrientos enfrentamientos con los madereros y buscadores de oro, de los que han tenido que defenderse después de sufrir continuas masacres que diezmaron drásticamente su población. De acuerdo con la Funai, el registro más antiguo de una masacre de los Korubo está fechado en 1928, cuando más de 40 Korubo murieron. A fines del siglo XIX y principios del XX, comenzó la explotación económica al interior del Valle del Javari con la extracción del caucho. Muchos indios fueron obligados a trabajar en esta actividad como esclavos. La expansión de la actividad maderera desde los años 50 hizo que el ejército los reprimiera duramente en favor de los empresarios. En la década de los años 70, un área considerable al interior del Valle estaba ocupada por ribeirinhos (poblaciones pescadoras de las márgenes de los ríos), quienes explotaban la mano de obra de los “indios dóciles” y exterminaban a aquellos grupos que demostraban resistencia, o “indios bravos” como los korubo. Por si fuera poco, durante el mismo período, Petrobrás (empresa brasileña de generación de energía) inició una investigación de prospección sísmica, caracterizada por raleos en la selva y explosiones, obligando a los grupos aislados, entre ellos los Korubo, a dispersarse. Parece que a partir de entonces, decidieron que la única manera de sobrevivir era defenderse: morir matando, provocando la muerte a varios funcionarios, en respuesta a otros ataques y muertes perpetradas a sus miembros (en una ocasión mediante harina envenenada).

Mirándolo así, parece que la fama debería ser de “insubordinados” y no tanto de asesinos. Pero para ellos incluso el nombre korubo les parece despectivo: 

“A sí mismos no se llaman Korubo, sino “d’slala”, (el pueblo pescador). Mucha gente se pregunta por la esperanza de estos pueblos mal llamados primitivos. Pero son personas bien alimentadas y perfectamente integradas en su medio natural, ¿todos pueden decir lo mismo? Hoy cuatro hombres han pescado a mano, sin esfuerzo, 60 kilos de pescado para todos los miembros de su pueblo, a disfrutar a partes iguales”relata Luis Miguel Domínguez en el documental.

La recuperación de Maiá allanó el camino e hizo que los korubo, pese a su carácter hostil y receloso, abrieran a los reporteros las puertas de su pequeña aldea. "Antes de ir sabíamos que podíamos volver sin ninguna imagen. Era un gran riesgo, pero hemos tenido la suerte de haber filmado por primera vez a miembros de esta tribu", dice Encinas. Durante los nueve días que estuvieron con los korubo se mostraron afables y les permitieron grabar imágenes inéditas, como la pesca de una mortal anguila eléctrica, la caza de monos y otras muchas habilidades para subsistir en la Amazonía, manteniendo siempre un gran respeto por la naturaleza:

“Los d’slala recorren con sumo cuidado, la playa alta donde las tortugas hicieron su puesta. Con los talones palpan el lecho hueco del ribazo, y cogen solo un 5% de los huevos que cada tortuga sembró. Después tapan de nuevo el nido. Hay que cuidar el mañana y estos cazadores recolectores no reconocen el verbo “esquilmar” No van a traicionar a la naturaleza que les da la vida.” explican en el documental.

De esta historia surgió un gran documental, de calidad, pero sobre todo muy humano: “Los Korubo: morir matando” de Luis Miguel Domínguez.





Fuentes:



LOS SENTINELESES


Los sentineleses viven en su pequeña isla, Sentinel del Norte, en el archipiélago indio de Andamán, en el golfo de Bengala. Son una de las etnias indígenas andamanesas. Se cree que estos pueblos viajaron desde África hace unos 60.000 años. 

Desde entonces han vivido prácticamente sin contacto con otros pueblos, lo que les convierte en una de las etnias más aisladas y particulares del mundo y también una de las más hostiles. Ya en el siglo XIII, Marco Polo escribió sobre ellos: “si un extranjero llega a sus tierras lo matan inmediatamente y acto seguido se lo comen” Hoy por hoy, continúan resistiéndose a cualquier contacto con foráneos, atacando a cualquiera que se acerca. No es extraño esta actitud, ya que a finales de los 80 y principios de los 90, rescatadores de naufragios armados acudieron a Sentinel del Norte para recuperar hierro y otros restos de un naufragio de un carguero llamado Primrose, asesinando a muchos sentineleses. 

En 1981, un carguero de Hong Kong, el Primrose, quedó atascado en un atolón coralino en algún lugar de la bahía de Bengala. Tras el atolón, una isla de la que sólo distinguían una playa estrecha y una selva muy densa. Pese a la proximidad de la isla, a los tripulantes del Primrose no les quedó más remedio que esperar en el barco, porque estaban en época de monzones y no era plan que una tormenta les pillase en el agua. 
Pocos días después, los nativos armados con lanzas y arcos, empezaron a construir barcas. Preocupados por un posible abordaje violento, el capitán del barco pidió ayuda urgente por radio y un helicóptero recogió a los tripulantes antes de que los aborígenes consiguieran establecer contacto. El Primrose sigue atascado en el atolón 32 años después y puede verse en Google Maps aquí.

"Los sentineleses viven bajo el terror constante a los cazadores furtivos fuertemente armados. Sólo se estaban defendiendo con arcos y flechas y piedras de la única manera que ellos conocen." RK Tiwari, padre de Pandit Tiwari, que murió a manos de los sentineleses. 

En un censo parcial de 2001 se contaron 39 personas, aunque se cree que rondaban las 250. Algunas estimaciones daban hasta 500 individuos. (Nada sorprendente, teniendo en cuenta que sus vecinos los Granandameses pasaron de ser de 5000 miembros a sólo 41 después del "contacto") No hay nadie que hable su lengua fuera de su comunidad, o que sepa siquiera cómo se denominan a sí mismos. Cazan y recolectan en la selva, y pescan en las aguas costeras de su isla. Viven en grandes casas comunales con múltiples hogares y utilizan canoas con batanga para navegar por el mar.

Son muy escasas las ocasiones en que se han dejado ver ante las cámaras. Les vimos en los titulares de todo el mundo debido al tsunami de 2004 cuando un miembro de la tribu fue fotografiado mientras disparaba flechas a un helicóptero. En los años 90, embarcaciones indias se acercaron a sus costas y grabaron uno de los pocos contactos que se han tenido con esta tribu, visitas amistosas en las que les dejaban cocos de regalo. La mayoría de las veces, los sentineleses se limitaron a disparar sus flechas contra el barco; sólo en contadas ocasiones aceptaron el regalo.



El Gobierno indio ha realizado varios intentos fallidos de establecer contacto “amistoso” con los sentineleses. El contacto con la tribu habría tenido, con casi total seguridad, consecuencias catastróficas, ya que su aislamiento les hace muy vulnerables a enfermedades contra las que no tienen inmunidad. El Gobierno ahora dice que no volverá a intentar contactarles.

Pero desde que las aguas cercanas a la costa de la reserva jarawa han sido tan utilizadas por los furtivos, estos pescadores ilegales ahora se están moviendo hacia las aguas que rodean Sentinel del Norte. En 2006 miembros de los sentineleses mataron a dos pescadores que se habían acercado a su isla, de manera ilegal ya que está prohibido aproximarse a menos de cinco kilómetros a la isla. El trágico incidente evidenció la ineficacia del Gobierno de la India en la protección y defensa de los derechos territoriales de todos los pueblos indígenas de las Islas Andamán.

Según las informaciones de la Asociación para los Pueblos Amenazados (APA), el gobierno indio espera poder proteger mejor a los habitantes de las costas de posibles catástrofes naturales o maremotos aprendiendo y estudiando los sistemas de alerta tradicionales de los pueblos indígenas. Mientras en el archipiélago de Andaman y Nicobar murieron miles de personas en el tsunami de diciembre de 2004, parece que el número de los muertos entre las poblaciones indígenas fue sensiblemente menor. Todo indica que los indígenas supieron interpretar correctamente la retirada del mar antes de la primera ola, el griterío de los pájaros y otros fenómenos naturales extraordinarios y hayan buscado refugio.

En Tailandia e India, donde los indígenas siempre han sido discriminados por ser "primitivos", la sorpresa ahora es grande pues resulta que los conocimientos tradicionales pudieron más que los del "mundo moderno". Se espera que desde ahora en adelante se tome en serio a los pueblos indígenas y a sus profundos conocimientos de la naturaleza.



domingo, 4 de septiembre de 2011

Juntos y revueltos: la poligamia.


"¿Corrobora el estudio antropológico las pruebas del estudio de los primates, la anatomía humana y la psicosexualidad? Hemos analizado la evolución de la sexualidad humana desde cuatro o cinco puntos de vista, y lo que hemos visto es que desde cada uno de ellos llegamos a la misma conclusión: la monogamia va contra la naturaleza

"La monogamia es un artefacto enonómico de la revolución agrícola y las estructuras que surgieron de ella"

Christopher Ryan, psicólogo. 


Christopher Ryan, después de dos décadas viajando por el mundo, se doctoró en Psicología. Junto con su mujer, la psiquiatra Cacilda Jethá, ha publicado el libro Sex at dawn (Sexo al amanecer), que resume su estudio multidisciplinar. "Una de las cosas que hizo posible escribir este libro es que somos investigadores independientes, no estamos atados a un punto de vista concreto. Hemos tenido el tiempo y la libertad para hacer una aproximación multidisciplinar. Las universidades pagan las facturas y te dan becarios, pero si estudias antropología los becarios no están interesados en investigar la parte genética, ni el departamento lo permitirá"

Uno de los puntos de vista fué el arqueológico, el estudio de los primeros homínidos. Las excavaciones indican que en la Prehistoria los seres humanos vivían en grupos pequeños donde no existía la propiedad. Se compartía la caza, el refugio, la crianza de los hijos y también la actividad sexual. Esto maximizaba las posibilidades de supervivencia del grupo. Contra la idea de “el hombre es un lobo para el hombre”, parece que el estado primitivo del ser humano es la cooperación.

Tampoco es necesario remontarse a tiempos tan lejanos. En numerosas tribus de indios del Amazonas se cree que una mujer necesita acumular el semen de varios hombres para quedar embarazada. Las mujeres buscan tener relaciones con varios hombres para que el bebé herede lo mejor de cada uno: el mejor cazador, el más gracioso, el más fuerte y el mejor contador de historias. Estas relaciones múltiples se prolongan durante el embarazo.

Así, los bebés nacen con una madre y múltiples padres. Todos ellos son responsables de participar en la crianza de sus hijos. Al otro lado del mundo, los mosuo de China viven en un matriarcado donde las mujeres reciben en sus chozas a amantes diferentes cada día. La paternidad no tiene importancia para ellos. 

En algunas sociedades no indígenas también han habido casos de poligamia. Los pilotos de combate americanos durante la Segunda Guerra Mundial compartían sus esposas con sus camaradas, bajo el compromiso de que cuidarían de ellas y sus hijos si eran derribados. Estos grupos fueron el origen de los actuales clubes de intercambio de parejas actuales.

Otra forma de analizar la naturaleza sexual del homo sapiens es fijarse en sus congéneres, los demás primates. En el caso de los gorilas, los machos luchan entre sí hasta que uno de ellos termina expulsando a los demás y tomando posesión de un harén de varias hembras. Los machos grandes y fuertes tienen ventaja. El resultado es un acentuado dimorfismo sexual: el macho del gorila es casi el doble de grande que la hembra.
Sin embargo, no hay grandes diferencias de tamaño entre los machos y las hembras de los chimpancés y bonobos, que son promiscuos. La vida de los bonobos es una orgía constante. Todos los machos copulan con todas las hembras, que no tienen celo ni presentan signos externos de ovulación, igual que en los humanos.
La cópula, pues, no solo sirve para la reproducción: es una forma de cohesionar el grupo. La pelea por las hembras no es necesaria.
Si los machos no se pelean entre sí, ¿cómo se asegura la supervivencia de los más aptos? La respuesta es la competencia espermática. Sus espermatozoides libran la batalla dentro de las hembras, mezclados con los de otros machos. El semen de mejor calidad tendrá más posibilidades de fecundar.
También influye la cantidad. Los bonobos tienen los testículos más grandes y producen la mayor cantidad de semen en cada eyaculación en proporción a su tamaño. En comparación, el gorila tiene un micropene de apenas cuatro centímetros y produce poco semen durante un coito de 16 segundos. ¿Para qué más? Su paternidad está asegurada después de ganar la pelea.
Todo parece indicar que la competición espermática también tiene lugar en los humanos. Pocas diferencias de tamaño entre macho y hembra, testículos grandes, el segundo mayor volumen de eyaculado y, por si fuera poco, el pene más grande de todos los primates.
La corona del pene humano tiene una forma acampanada que no se ve en otros simios. Según varios estudios, está diseñada para crear vacío en cada embestida y, así, extraer el semen de competidores anteriores, con el mismo principio que un desatascador casero.

Pero entonces, la cuestión es: si nuestros cuerpos no están hechos para la monogamia, ¿por qué hemos cambiado?

Para Christopher Ryan y otros autores, el cambio ocurrió con el descubrimiento de la agricultura. Los huesos de los cazadores-recolectores de hace 50.000 años nos cuentan que llevaban una buena vida. No sufrían epidemias, ni caries, ni obesidad. Y no trabajaban más de ocho horas por semana para sobrevivir.
Los pocos cazadores-recolectores actuales llevan vidas igual de tranquilas. Estas sociedades tienden a ser igualitarias y pacíficas, y así debían de ser nuestros ancestros. Hasta hace 10.000 años, el mundo estaba casi despoblado, con solo cuatro millones de seres humanos. ¿Por qué pelearse con otra tribu por un trozo de bosque, si con caminar un día más se llega a un lugar deshabitado?  

Para las sociedades agrícolas, la paternidad se vuelve importante. Hay que alimentar a los hijos propios y legarles las tierras. La única forma de asegurar la paternidad es controlar a las mujeres y su actividad sexual.
Conquistar la sexualidad femenina.
 
Con la llegada de la agricultura y la monogamia, el deseo femenino se convirtió en un estorbo. Aparecieron los matrimonios de conveniencia, la criminalización del adulterio y una negación del placer femenino, con prácticas atroces como la ablación del clítoris. 

La liberación de la mujer y las sociedades igualitarias occidentales están abriendo las puertas a otra sexualidad. Los intercambios de parejas han salido de la clandestinidad. El poliamor es ya un fenómeno social que se extiende por EEUU, Canadá y toda Europa: personas que forman parejas abiertas en las que pueden mantener relaciones sexuales con otros. 
O bien, tríos o cuartetos que funcionan como unidades familiares, compartiendo su cama, sus vidas y sus hijos. La variedad es tanta que en inglés se habla de non-monogamy para intentar abarcar todos los tipos de relaciones que se salen de la norma.

Una frase lo resume de forma excelente: “Te presento a mi mujer, a su novio, a mi novio y a nuestra novia, su marido vendrá en un rato”.

Artículo entero:
Entrevista a Christopher Ryan:
http://www.abc.es/20120125/sociedad/abci-humanos-infieles-naturaleza-201201241744.html

miércoles, 31 de agosto de 2011

La mujer en la prehistoria: Venus sin boca.


En uno de los relatos de su libro "Espejos" (2008) el escritor uruguayo Eduardo Galeano, al volver de una visita suya a las cuevas de Altamira, declaró:


"Las vi tendido en una mesa de piedra, y mirando hacia el techo porque estaban pintadas en el techo de la caverna y entonces, me hice una pregunta, que es la pregunta que está aquí en el texto, que voy a leer ahora:



Me hice la pregunta y durante muchos años, estuve leyendo los libros que iban apareciendo sobre el tema y comprobé que la pregunta no era muy frecuente porque a nadie se le había ocurrido la posibilidad de que las pinturas prehistóricas fundadoras de la belleza en el mundo, fueran obra de las mujeres.
Y esto no tiene nada de raro, porque las mujeres han sido ninguneadas por la historia oficial y maltratadas por la historia real."

Por lo menos, es el caso de las cuevas de Francia Pech Merle y las grutas de Gargas. El profesor Dean Snow, de la Universidad de Pennsylvania, volvió a analizar sus pinturas que datan de hace más de 25 mil años y descubrió que, contrario a lo que se pensaba, hay evidencias de muchas manos femeninas.

Además de las manos masculinas, que claramente son más largas, en las cuevas se localizaron marcas más pequeñas que podrían ser de hombres más jóvenes o mujeres. Para determinar quién pintó las marcas más pequeñas, el profesor Snow usó proporciones digitales. Los dedos anulares largos corresponden a hombres mientras que los índice más largos son más femeninos. El profesor considera que ahora es posible decir que muchas mujeres tuvieron un fuerte papel en el arte del Paleolítico Superior.

En el lenguaje utilizado tradicionalmente al escribir sobre la Prehistoria han predominado siempre los términos masculinos, como “la evolución del hombre”, “el hombre de las cavernas”… Esto ha hecho invisible a la mitad de la Humanidad durante mucho tiempo en los libros de Historia (sino se ha degradado con la imagen del cavernícola arrastrando del pelo a su dama)
Hoy sabemos que la evolución del Hombre es en realidad cosa de hombres y mujeres. Durante la Prehistoria todos los tipos humanos que han habitado en el planeta se han organizado socialmente en grupos y fue imprescindible la aportación de todos sus miembros, mujeres, hombres, niños y mayores, a las tareas de supervivencia que garantizaran el bienestar del conjunto.

Los estudios más recientes en la paleontología indican que la mujer, lejos de todo prejuicio, también participaba en las cacerías y procesaba el alimento. Más aún, muchos especialistas sostienen que las probabilidades de que hayan sido las mujeres las primeras agricultoras, o al menos, las impulsoras de tal actividad, son altísimas. Además habrá que sumar otra, imprescindible para la vida en sociedad: el desarrollo del lenguaje, una forma de comunicación oral “materna” como base del lenguaje para calmar a los pequeños. Sin olvidar, claro está, su vinculación a las llamadas actividades de mantenimiento, relacionadas con la preparación del alimento y la preservación de unas adecuadas condiciones de higiene y salud, además del cuidado del resto de los miembros del grupo y de la socialización de los individuos infantiles. 
Sally Linton en su "La mujer recolectora: sesgos machistas en antropología", añade que la recolección y la crianza son actividades para las que hay que poseer un  gran número de conocimientos diversos (geográficos, botánicos, climáticos) y capacidad organizativa pero, sobre todo, capacidad de transmisión cultural: enseñanza.

“El problema es que se trata de actividades que siempre se han minusvalorado y englobado en el depreciado concepto de doméstico. Tradicionalmente, se ha considerado que no requieren ningún tipo de tecnología, experiencia o conocimientos para su desarrollo. No obstante, se convierten en fundamentales para cualquier sociedad, independientemente de cuál sea su modo de subsistencia” añade la arqueóloga española Margarita Sánchez Romero, que ha realizado investigaciones de identidad de género y edad en la Prehistoria.

La interpretación clásica que se da para los primero artefactos suelen estar englobados únicamente en los ámbitos de la cacería y la guerra, pero las filas talladas por un filocortante podrían no ser para la caza, sino para cultivar la tierra; o las primeras cuerdas no tienen porqué ser arcos para matar animales, sino para portar al bebé a la espalda.

Claro que, como en tantas materias, los estudios nunca son concluyentes. Existe un método científico, por supuesto, pero la lejanía temporal y la ausencia de documentos que determina la esencia misma de la prehistoria, sólo deriva en conjeturas, posibilidades, supuestos con mayor o menor probabilidad.

Debido a que, previo a la presencia de las primeras mujeres antropólogas en el siglo pasado, la antropología fue terreno masculino en exclusiva, existe un sesgo ideológico. Por otro lado, la arremetida feminista en la antropología del siglo XX también hizo sus estragos, posicionando muchas veces a la mujer en un idealizado papel protagónico. Pero buscando el equilibrio, hoy es posible llegar a una conclusión casi indiscutible: sólo en la cooperación entre pares masculinos y femeninos, la humanidad aseguró su supervivencia.

Margarita Sanchez comenta que “Los estudios etnográficos sobre sociedades actuales demuestran que lo extraño es encontrar una actividad que sólo acometan hombres o mujeres. El reparto de trabajo es una construcción social y, por tanto, cada sociedad la gestiona como mejor entiende. En las sociedades de la prehistoria no tenemos datos que nos lleven a pensar que las mujeres no cazaban o que no intervinieron en determinadas producciones, como la de piedra tallada o la metalurgia. Además, muchas imágenes del pasado las muestran plenamente integradas en cuestiones rituales y religiosas. Por otra parte, los ajuares funerarios que encontramos en las sepulturas enfatizan más las diferencias en estatus social y en la realización de determinados trabajos, que en la existencia de desigualdades entre mujeres y hombres”


El caso es que hoy hay mujeres que todavía practican el arte rupestre. El arte rupestre de Chongoni está situado en un conjunto de colinas graníticas boscosas de la meseta central de Malawi, el sitio de Chongoni que abarca una superficie de 126,4 km2. Posee el conjunto más denso de arte rupestre del África Central, con un total de 127 sitios que muestran las creaciones tradicionales –menores en número– de los pueblos agricultores, así como pinturas de los batwa, un pueblo de cazadores-recolectores que habitó en esta región desde finales de la Edad de Piedra. El pueblo agricultor de los chewa, cuyos antepasados se asentaron en estos parajes desde la Edad del Hierro tardía, ha venido practicando la pintura rupestre hasta bien entrado el siglo XX. Los símbolos de este arte rupestre, estrechamente vinculados a la figura de la mujer, tienen todavía un importante significado cultural para los chewa, y en los sitios ornados con pinturas se siguen practicando todavía ceremonias y rituales, especialmente dentro de un ritos de iniciación llamado Chinamwali.

La figura femenina se plasmó repetidas veces en las primeras obras artísticas, lo que da a entender la gran importancia que la mujer adquirió en el seno de las comunidades del paleolítico superior. La imagen de esta mujer prehistórica fue magnificada en sus atributos sexuales, con grandes caderas, voluminosos pechos y abultado vientre, simbolismos de la fertilidad y fecundidad.  Algunas representaciones viene acompañadas de un cuerno o un bisonte, símbolos de abundancia que garantizaban la supervivencia del grupo.

También aparecieron en esta misma etapa esculturas femeninas de marfil, asta y piedra. Aunque en muchas de las figurillas femeninas del Paleolítico (entre 29 000 y 22 000 años de antigüedad) Laussel, Lespugue, Willendorf o Dolní Věstonice, entre otras, se aprecian grabados o esculpidos adornos y prendas, como collares, brazaletes, diademas o capuchas, la denominada “Dama de Brassempouy” es excepcional porque en ella los rasgos de la cara no parecen anónimos como en la mayoría.



Esta mujer tallada en marfil de mamut mide 3,65 centímetros de altura, 2,2 centímetros de anchura y 1,9 centímetros de grosor. Fue enterrada en el actual Saint-Germain -la Riviere, cerca de Burdeos, con un ajuar funerario compuesto de puñales, cuernas de ciervo, varillas de hueso y útiles variados de sílex. A pesar de ser una de las venus con los rasgos más detallados, las proporciones anatómicas del cráneo no son realistas: el rostro tiene forma de triángulo invertido muy equilibrado. La nariz y las cejas están perfectamente representadas, pero no tiene boca.

Fueron los estereotipos masculinos sobre lo femenino lo que llevó a los prehistoriadores de principios de siglo a interpretar estas figurillas como Venus paleolíticas. "Son réplicas de las mal llamadas venus, que es un concepto clásico. Esas piezas no siempre representan a diosas o mujeres idealizadas. A veces son simples representaciones de un mujer de su tiempo", apostilla Helena Bonet, directora del Museo de Prehistoria de Valencia.

En cualquier caso, mujeres sin boca, ya es hora de hacerlas hablar.

Fuentes:

domingo, 28 de agosto de 2011

Vuelta al cole: el camino a la escuela.

A 40 kilómetros de la capital, Bogotá, se encuentra ubicada la pequeña localidad de Los Pinos, en plena selva colombiana. El Río Negro, a pesar de su pequeño caudal, secciona violentamente la selva originando una depresión de casi 400 m de profundidad y dejando a la pequeña aldea completamente incomunicada. La solución que sus habitantes encontraron hace más de 200 años para mantener la comunicación con el mundo exterior fue un básico sistema de tirolinas que los transportaba de un extremo a otro del valle, atravesando la quebrada a lo largo de sus 700m de anchura. 

El sistema, que sigue vigente hoy día, es principalmente utilizado por los jóvenes estudiantes del municipio que han de deslizarse dos veces al día a 40 km/h por el vertiginoso sistema de cables de 800 metros de largo para superar 200 metros de desnivel con nada más que arneses improvisados, una polea oxidada y un rústico freno de mano, que carece de cualquier rutina de mantenimiento, para poder llegar a la escuela más próxima, al otro lado del río. 
Como se ve en las imágenes, los niños no sólo han de controlar la velocidad con básicos artilugios fabricados de madera mientras cargan con todo su instrumental escolar, además han de transportar en sacos a otros estudiantes más jóvenes que no podrían atravesar el despeñadero por sí solos.



Zanskar es un pequeño y olvidado pueblo escondido en el corazón de los Himalayas indios, a una altura de 3.000 metros y rodeado de montañas de una altitud por encima de los 7.000 metros. Durante el invierno, que dura ocho meses, las montañas vestidas de nieve se vuelven innacesibles y los zanskaríes se aíslan por completo del resto del mundo. Es entonces cuando la ruta de Chadar se convierte en el único camino que lleva al mundo exterior.

Los habitantes deben seguir el cauce del río, de 120 kilómetros de largo, a través del desfiladero que serpentea por las montañas más altas del mundo. Algunas etapas del Chadar son auténticos retos para los zanskaríes, hielos cuya firmeza no ofrece garantías y que pueden resultar letales.

Tanto los adultos, que transportan madera, como los niños que van camino de su escuela en Ladakh, deberán superar la sed, la fatiga, el miedo y los demonios que acompañan a este extremo entorno.




Hay muchos otros caminos difíciles por el mundo:

Xinjiang, región autónoma Uighur - China
Villa Banten en Indonesia
Palestina
Beijing

Lamentablemente, en otros casos la escuela es algo inaccesible por otros motivos:


Más vídeos:


El documental "Camino a la escuela" narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños y niñas, héroes cotidianos - Jackson, Carlitos, Zahira y Samuel - que deben enfrentarse diariamente con una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela. Estos jóvenes viven en cuatro puntos muy distantes de la tierra, pero comparten las mismas ganas de aprender y son conscientes de que sólo la educación les abrirá las puertas a un porvenir mejor.

 "Viví doce años en Kenia y a diario veía a un puñado de niños que marchaban con prisa, pero no veía colegios ni nada parecido. Cuando me enteré de que andaban larguísimas distancias para ir a la escuela me interesé también por otros niños y otros lugares del mundo", explica el cineasta Pascal Plisson.

"Me llevé a Jackson a Japón a presentar la película y se enfadó muchísimo cuando algunos niños le dijeron que no les gustaba ir a estudiar. Les gritó: 'ya vendré yo y os quitaré vuestros trabajos'" "No es normal que a los niños no les guste la escuela, hay un problema, no es comprensible"


 Fuentes:
http://www.elcomercio.com/tendencias/camino-escuela-aprender-documental-educacion.html